— Mozobamba del Pozo. —Casa Boza. —Monte Alegre de Aulestia. — Casa Torres. — Lara. — Bellavista. —Casa Jara. —San Felipe el Real.
Yo veía, ya al valiente gobernador don Nuño de Lara, a quien Gaboto había encomendado el gobierno de la colonia, a su partida a España, impartir órdenes, y con su talento, prudencia y urbanidad, guardar buena armonía entre los Españoles y Timbúes.
¡Que te veo después de ausencia tan larga!25 ¿Adónde has estado? MUÑOZ A Flandes pasé con don Juan de Lara, mi señor. CELESTINA Vuelve a decir, ¿cómo tu señor se llama?
La proximidad de la noche, lo tempestuoso del tiempo, y la distancia de sus habitaciones, cuadraba perfectamente a sus miras y le daban el derecho de esperar para sí y los suyos, una hospitalidad proporcionada al mérito contraído. No le engañó su deseo, que era propio de la nobleza de Lara.
pero ello dirá. (Sale DON JUAN, TACÓN y MUÑOZ.) CELESTINA Mi señor don Juan de Lara, vos seáis muy bien venido. DON JUAN Hasta que me apadrinara Muñoz, como forastero, 39 no quise entrar en tu casa; pero él tiene en tu amistad tan segura confianza que ha segurado la mía, creyendo que por mi hagas una fineza de que tendrás segura la paga como el agradecimiento.
El gigante de Carora también murió ese día, Carlos Santeliz, ¿te acuerdas? Cuarto bate del Cardenales de Lara, otro jovencito, muchachos, eran unos prospectos; Carlos Santeliz.
Prólogo del Doctor Jorge Salvador Lara (Cronista de la Ciudad) con la transcripción de la Señorita Judith Paredes Zarama (Paleógrafa).
DON LUIS Vos le honráis; mas porque pueda yo buscaros y serviros, saber el nombre merezca. DON JUAN Mi nombre es don Juan de Lara.
DOÑA ANA No lo perderás. CELESTINA Así que se me olvidaba esto, ¿el nombre? 33 DOÑA ANA Don Juan de Lara se llama. CELESTINA Puede importar.
Las personas que perciban el Bono Joaquín Gallegos Lara no estarán comprendidas dentro de las personas contempladas para tal objeto.
Era el valiente Nuño de Lara, que acompañado de Pérez de Vargas, y Oviedo, pudieron lograr sus armas vendiendo muy caras sus vidas.
Lucía volvía de su desmayo, y era suyo el suspiro que él había oído en el instante que el último y mortal golpe de Lara, atravesara su contrito pecho!