cieno


También se encuentra en: Sinónimos.

cieno

(Del lat. caenum, fango.)
s. m. Lodo blando que se deposita en el fondo de ríos, lagunas o sitios bajos y húmedos la rana se ocultó en el cieno de una charca.
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2022 Larousse Editorial, S.L.

cieno

 
m. Lodo que se deposita en el fondo de las lagunas o en sitios bajos y húmedos.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.

cieno

('θjeno)
sustantivo masculino
lodo blando el cieno de una charca
Kernerman English Multilingual Dictionary © 2006-2013 K Dictionaries Ltd.
Sinónimos

cieno

nombre masculino
Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos Vox © 2022 Larousse Editorial, S.L.
Traducciones

cieno

fang, llot

cieno

bláto

cieno

ælte

cieno

mud, ooze, silt

cieno

koto

cieno

muta

cieno

boue

cieno

blato

cieno

sár

cieno

lumpur

cieno

진흙

cieno

modder

cieno

søle

cieno

błoto

cieno

lama

cieno

noroi

cieno

blato

cieno

блато, муљ

cieno

lera

cieno

lú-dzaka

cieno

çamur

cieno

çamur

cieno

мул

cieno

bùn

cieno

SM
1. (= lodo) → mud
2. (= depósito fluvial) → silt
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005
Ejemplos ?
Que en esa farsa insensata, Esa órgia que llaman mundo Al plomo apellidan plata Y madre á la tierra ingrata Y hermosura al cieno inmundo.
-Nada creé luego no existí.- Entonces sabrán que sus soberbias sólo estolidez de huesos eran y gritando a la penumbra de su cieno querrán reconstruir sus pasos perdidos para siempre en la vereda que royeron a migajas con decretos de voraces pulgas.
Ahora a él quiero de tu puente enviarlo de cabeza, si capaz esto es de repente de sacarlo de su estúpida modorra y boca arriba esta actitud abandona en el pesado cieno, como su férrea suela en la tenaz vorágine la mula.
Así se explica también cómo proponiéndome hacer una soga, como dije más atrás, con los datos apuntados allí, me salió un charco de cieno y sangre en que mi ofuscada fantasía vio a la revolución de septiembre agonizar con el fango hasta la boca.
El revuelto cieno de las almas viles de tiranos quiere convertir su seno en estrecho sepulcro para lo que es tan grande como el infinito, el pensamiento libre, el verbo rebelde, la verdad, la justicia, la libertad; pero lo mezquino, lo ruín, lo infame, no tendrá nunca magnitudes de vorágine.
Sólo su amor le acompaña, y sólo su amor segunda con su audacia y con su alfanje de una mujer la locura. Locura, sí, porque es mengua y rabia causa y angustia que así en el cieno se arrastre dama de tan noble cuna.
¿Vuela el alma al cielo? ¿Todo es, sin espíritu, podredumbre y cieno? ¡No sé; pero hay algo que explicar no puedo, que al par nos infunde repugnancia y duelo, a dejar tan tristes, tan solos los muertos.
Por el que de torpes vicios sumido en profundo cieno, hace aullar el canto obsceno de nocturno bacanal; y por la velada virgen que en su solitario lecho con la mano hiriendo el pecho, reza el himno sepulcral.
Húndase toda en la divina fuente y, del vital licor humedecida, sálgase a ver del tiempo en la corriente: veráse como línea producida del punto eterno, en el mortal sujeto bajada a gobernar la humana vida dentro la cárcel del corpóreo afeto, hecha horizonte allí deste alterable mundo y del otro puro y sin defeto; donde, a su fin únicamente amable vuelta, conozca dél ser tan dichosa forma gentil de vida indeclinable, y sienta que la mano dadivosa de Dios cosas crïo tantas y tales, hasta la más süez, mínima cosa, sin que las calidades principales, los cielos con su lúcida belleza, los coros del Impíreo angelicales consigan facultad de tanta alteza que lo más bajo y vil que asconde el cieno puedan criar...
Entiendo, al fin, que el amor de la mercancía turbe el espíritu, entiendo que la sinrazón viva en el cerebro, entiendo que el orgullo desmedido condene lo que para sí mismo realza, y busca, y adquiere; pero no entiendo que haya cieno allí donde debe haber corazón.
Ladrondemigajas quiso vengar a su difunto compañero e hirió a Puerrívoro en el vientre, en medio del hígado: cayó a sus pies la rana y el espíritu de la misma fuese al Hades. Andaentrecoles, cuando lo vio, tiróle desde lejos un puñado de cieno, que le manchó el rostro y por poco no le ciega.
Los que están acostumbrados á caminar en coche de colleras, ó en silla de posta, se pasmarán de los carruages de allá arriba, porque nosotros, en nuestra pelota de cieno, no entendemos de otros estilos que los nuestros.