¿y nosotros, los cónsules, debemos soportar impertérritos a Catilina, que anhela devastar la tierra entera con incendios y matanzas?
EXICANOS: El monstruo de la traición y el crimen, encarnado en Francisco Villa, se yergue, amagando devastar el fruto de la Revolución, que tanta sangre y tantas vidas ha costado a nuestro pobre pueblo.
Mientras una parte de su ejército atacaba el campamento, otra fue enviado a devastar el territorio romano, y, si se presentaba una oportunidad favorable, intentarlo en la propia Ciudad.
Cansados finalmente de formar y esperar en vano la batalla, y considerando que prácticamente les habían concedido la victoria, ambas naciones fueron a devastar los territorios de hérnicos y latinos.
Dondequiera que marchaban destruían las granjas y los cultivos a lo largo y a lo ancho, dividiendo las fuerzas de los volscos. Fabio marchó contra Anxur, que era el objetivo principal, sin perder tiempo en devastar el país.
No hicieron ningún intento de tomar las ciudades, ni por asalto ni por asedio, sino que se limitaron a devastar el campo y llevarse las propiedades de los campesinos; ni un solo árbol frutal o de otra clase se dejó en la tierra.
En torvo ceño y desdeñosa pena, ved cómo cruzan por los aires vanos; y el valor exhalando que se encierra dentro del hueco de sus tumbas frías, en fiera y ronca voz pronuncian: «¡Guerra!» ¡Pues qué! ¿Con faz serena vierais los campos
devastar opimos, eterno objeto de ambición ajena, herencia inmensa que afanando os dimos?
Manuel José Quintana
Temía yo que ese niño, enemigo tuyo, reedificase Troya y la repoblase, y que los aqueos, al saber que aún vivía uno de los Priámidas, fletasen una nueva escuadra hacia la tierra de los frigios, y viniesen luego a devastar las llanuras tracias, y que, como ahora, los vecinos de los troyanos sufriesen los males de éstos.
ORESTES No huiremos, sino que prenderemos fuego a las moradas. MENELAO ¿Es que vas á devastar las moradas paternas? ORESTES Para que no las poseas; y degollaré a ésta en medio del fuego.
desnudar la maga sensación del egoísmo,
devastar gigantes que nos entretienen, sofocar enanos de poderes varilleros y acabar los hambreadores monstruos que embellecen fatuidades con dedales atoleros, Seguiré tus huellas sin soberbia hermoseadora ni altivez aneciadora; sin orgullos cabalgantes ni torpedas vanidades.
Antonio Domínguez Hidalgo
Vivieron nuevamente los cuatro juntos un tiempo más, pero a los pocos días, una hambruna aún más terrible que la anterior volvió a
devastar la región.
los Hermanos Grimm
66 Quien todas las luces distinguió del gran cosmos, quien de las estrellas los ortos reveló y sus óbitos, cómo el flámeo brillo del arrebatador sol se oscurece, cómo se retiran en tiempos las estrellas ciertos, cómo a Trivia, furtivamente por las latmias rocas relegándola, 5 un dulce amor de su órbita la revoca aérea: el mismo a mí, aquel Conón, en el celeste umbral me vio: de la cabeza de Berenice la melena, fulgiendo con claror, a mí, a quien ella, a todos los dioses, sus flexibles brazos tendiendo, prometió, 10 en el tiempo en que el rey, por su nuevo himeneo acrecido, a devastar las fronteras asirias había ido, dulces portando las huellas de la nocturna riña, la que por unos virgíneos despojos había sostenido.