Frisaba su señoría el marqués en las sesenta navidades, y
hastiado del esplendor terrestre había ya dado de mano a toda ambición, apartádose de la vida pública, y resuelto a morir en paz con Dios y con su conciencia, apenas si se le veía en la iglesia en los días de precepto religioso.
Ricardo Palma
7.Hacer suya y proclamar la candidatura a la Presidencia de la República del eminente ciudadano senador don Carlos Ibáñez del Campo, candidatura que se ha levantado como bandera de este movimiento nacional y popular, que representa la sana reacción de un pueblo hastiado de politiquería y agobiado de problemas, siendo el ex Presidente depositario de la fe y las esperanzas de mejores días para la patria.
Benedicta y Aquilino se dieron tanta prisa que, medio año después de la escapatoria,
hastiado el galán se despidió a la francesa, esto es, sin decir abur y ahí queda el queso para que se lo almuercen los ratones, y fue a dar con su humanidad en el Cerro de Pasco, mineral boyante a la sazón.
Ricardo Palma
antes de que el cura de la parroquia la hubiese autorizado para arriar pabellón. A poco,
hastiado el calavera de la fácil conquista, empezó por acortar sus visitas y concluyó por suprimirlas.
Ricardo Palma
que la sigo queriendo... y que la compadezco...; algo para hacerla creer que no estoy hastiado de mi vida... y que, por el contrario, espero verla un día, sin reproches, allí donde los malos dejan descansar a los buenos y se encuentra el reposo...
—Yo comprendo todo esto —dice Durcet—; sólo se necesita estar hastiado para comprender esas infamias; la saciedad se las inspira al libertinaje, que las ejecuta inmediatamente.
Pero Durcet, demasiado hastiado para poder entregarse a tal placer, encontraba muy raramente su vigor; por más que fue chupado, por más que se le hizo, tuvo que retirarse en el mismo estado de desfallecimiento, y denostando y blasfemando contra la muchacha, tuvo que aplazar para otro momento más oportuno los placeres que la naturaleza le rechazaba a la sazón.
Cada paso colmado es un nocturno asilado en los sexos fugitivos, cansado en su mover de coito incierto y
hastiado muerto de su hazaña en vivo para nada...
Antonio Domínguez Hidalgo
Los soldados han tenido la buena ocurrencia de ponerles los galones de cabo segundo, porque en la acción del 25 se quedaron guardando a un herido, y con sus alaridos y carreras avisaron a la compañía para que acudiese a salvarlo del enemigo.» «El trato con los perros -dice un autor de fama- me ha hastiado del trato de los hombres»...
Por siempre ardiente y jamás saciado, anhelante por siempre y para siempre joven; cuán superior a la pasión del hombre que en pena deja el corazón hastiado, la garganta y la frente abrasadas de ardores.
Con la luz de mis ojos apagada y la carne a los huesos adherida, hastiado de mí mismo y de la vida, adusto, cual el cárabo en su grieta, ¿cómo, si me abandonas, Padre mío, resistiré a tu excelso poderío, que me clava en el pecho la saeta?
Aquí, sentado apenas, sin más penas que esperar el momento de partir a loca rueda para explotar haciendas, tú te debates por un pago insufructuable, obrero amigo, enemigo de todos y de nadie, aunque siempre de ti mismo; aquí, contrasentido, vago sin moverme, angustiándome en tu fe desposeída, a pesar de la medalla agujerada, ya nunca virgen, que te cuelga en tu cristero pecho: aquí, al pensamiento que corre en grito sostenido, máquina muerta, desvielada, estoy tan de quietudes congelado y sin embargo siento largos siglos transcurrir en tu momento, hora y media, cinco horas, todo un día perdido y sin encuentro; aquí, te miro
hastiado y me agito en remolinos, mas no me muevo, no puedo, como tú...
Antonio Domínguez Hidalgo