hiedra


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hiedra

(Del lat. hedera, hiedra.)
1. s. f. BOTÁNICA Planta trepadora de la familia de las araliáceas, de hojas perennes pecioladas, flores en umbelas y fruto en bayas negras, que vive adherida a las paredes o a los árboles por medio de zarcillos.
2. hiedra común BOTÁNICA La que crece alrededor de los árboles o sobre las paredes, utilizada en jardinería, y de cuyo tronco se extrae una gomorresina usada como excitante.
3. hiedra terrestre BOTÁNICA Planta labiada tendida, perenne, con hojas acorazonadas con grandes dientes redondeados en el margen, gruesas, flores axilares en grupillos separados, azules, que es usada en medicina.
NOTA: Nombre científico: (Glechoma hederacea.)
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2022 Larousse Editorial, S.L.

hiedra

 
f. bot. Planta de la familia de las araliáceas (Hedera helix), trepadora, que vive adherida a las paredes o a los árboles mediante zarcillos, de hojas perennes y bayas negras.
Hiedra terrestre Pequeña planta de flores violáceas, de la familia labiáceas.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.

hiedra

('jeðɾa)
sustantivo femenino
botánica planta trepadora de hojas perennes de color verde oscuro, flores hermafroditas y fruto en bayas negras Los pueblos antiguos hicieron de la hiedra un símbolo de eternidad.
Kernerman English Multilingual Dictionary © 2006-2013 K Dictionaries Ltd.
Traducciones

hiedra

ivy

hiedra

lierre

hiedra

edera

hiedra

břečťan

hiedra

efeu

hiedra

Efeu

hiedra

muratti

hiedra

bršljan

hiedra

ツタ

hiedra

담쟁이덩굴

hiedra

klimop

hiedra

eføy

hiedra

bluszcz

hiedra

hera

hiedra

плющ

hiedra

murgröna

hiedra

ไม้เลื้อยชื่อต้นไอวี่

hiedra

cây thường xuân

hiedra

常春藤

hiedra

常春藤

hiedra

SFivy
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005
Ejemplos ?
Vestía aquella señora en casa unos diablos de batas de finísima tela que se pegaba al cuerpo de diosa de la enemiga como la hiedra al olmo; se sentaba en el sofá, y en la silla larga, y en el confidente (todo ello blando, turgente y lleno de provocaciones), con tales posturas, doblándose de un modo y enseñando unas puntas de pie, unos comienzos de secretos de alabastro y unas líneas curvas que mareaban, con tal arte y hechicería, que el mísero Zurita no podía pensar en otra cosa, y estuvo una semana entera apartado de su investigación de la Unidad del Ser en la conciencia, por no creerse digno de que ideas y comuniones tan altas entrasen en su pobre morada.
ientras sus amos y todos los demás servidores salían por la vetusta portalada tupida de hiedra, que ya encubría el blasón de los Valdelor, Carmelo, el mayordomo viejo, experimentaba el mismo recelo de costumbre, siempre que le dejaban así, guardando el pazo, solo, como se deja en un corral a un mastín desdentado y caduco.
Unos cuantos de sus amigos y la flautista le cogieron bajo los brazos y le llevaron hasta la puerta de nuestra sala. Alcibíades se detuvo; llevaba una guirnalda de violetas y hiedra con numerosas cintas.
¡Afuera toda tristeza, y el ensimismamiento malvado; de ir mascando la mala hiedra, por todo lo no alcanzado¡ Que es mejor mirar la vida, con el cristal esperanzado; que bien logran proyectar, los tambores a su paso.
La demora tarda de vuestra mente se aparte; juntas id, seguidme a la frigia casa de Cibebe, a los frigios bosques de la diosa, 20 donde de los címbalos suena la voz, donde los tímpanos rugen, donde el flautista frigio canta grave con su curvo cálamo, donde sus cabezas las Ménades con fuerza sacuden, de hiedra ornadas, donde los sacrificios santos con agudos alaridos hacen, donde acostumbraba a revolotear aquella de la diosa errante cohorte, 25 adonde a nosotras honra apresurarnos con agitados tripudios.” Una vez que esto a sus acompañantes Atis cantó, bastarda mujer, el tiaso de repente en sus lenguas trepidantes aúlla, el leve tímpano remuge, los cavos címbalos resuenan.
Todos habían visto flotar el negro penacho de su cimera en los combates que un tiempo trabaran contra su señor; todos lo habían visto agitarse al soplo de la brisa del crepúsculo, a par de la hiedra del calcinado pilar en que quedaron colgadas a la muerte de su dueño.
En el atrio, que dibujaban algunos pedruscos diseminados por el suelo, crecían zarzales y hierbas parásitas, entre las que yacían, medio ocultas, ya el destrozado capitel de una columna, ya un sillar groseramente esculpido con hojas entrelazadas, endriagos horribles o grotescas o informes figuras humanas. Del templo sólo quedaban en pie los muros laterales y algunos arcos rotos ya y cubiertos de hiedra.
Camina por la glorieta luciendo su traje de glisé en espera de algún gladiador que la acompañe a tomar el té y los dos hagan glu-glu-glú. Un drama frenético Bajo un alto cedro sentado en la piedra dibujo este cuadro pintando una hiedra.
Por la puerta de hierro se veía una espaciosa plazoleta con una bella fuente en el centro, las estatuas a los lados de las cuatro estaciones, árboles seculares por cuyos troncos trepaba verde hiedra y una infinidad de flores de puros matices, admirablemente combinados, entre las que descollaba un hermoso rosal cuajado de capullos y con una sola rosa completamente abierta.
-No me he propuesto cortarlo. -¿Pues qué haces? -Destruir la hiedra que comienza a enroscarse en el tronco. -¿Qué daño causa? -La misma pregunta se hacen los niños cuando sus padres les castigan, contestó el leñador, sin tener en cuenta que el daño lo causan a los demás y a sí mismos.
25 Por lo cual, vamos, aquí tu entrada haz y sigue abandonando las aonias grutas de la tespia roca, por sobre las cuales la ninfa irriga, refrescándolos, Aganipe, 30 y a su casa a la dueña llama, de su esposo nuevo deseosa, su mente con el amor atando, como la tenaz hiedra aquí y allá su árbol estrecha, errante.
Sorprendido, aparté las ramas de los tupidos matorrales y mis ojos se cegaron ante el hechizo que se manifestó delante de mí. »En medio de las altas rocas había un apacible lago circundado de hiedra y juncos.