-Pero ¿y si yo le juro a usté que no me muevo de aquí manque sepa aónde está metío? -¡Josús, y qué requetecabesúa que te jiso Su Divina Majestá!
Mas por el Reino Celestial os juro que, de no ser por cuanto a vos os debo, sufriría el baldón público y duro al que a otros como él por uso llevo.
Vamos, mujer, no seas tú asín, y si no te doy gusto, créelo, por tu salusita te juro que si no te lo doy es porque tengo empeñá mi palabra, y los hombres no faltan a su palabra.
Y cumplido este deber, dedicose la pobre vieja de lleno a atender a Rosalía, a la que había procurado tranquilizar diciéndole una y otra vez: -Yo te juro por toítos nuestros difuntos que es verdá lo que te platico, que tu Pepe no tiée naíta, pero que naíta de importancia.
Porque os juro, por el perro, que estos nervios y estos huesos que tengo aquí estarían hace ya mucho tiempo en Megara o en Beocia, si hubiera pensado que eso era mejor para ellos y si no hubiese estado persuadido de que era mucho mejor y más justo permanecer aquí para sufrir el suplicio a que mi patria me ha condenado, que escaparme y huir.
si no se quiere perecer asfixiado por los demás... Yo, lo
juro, deseaba fervientemente ser diverso a lo que soy... y hubiera podido...
Antonio Domínguez Hidalgo
¡Usted me desprecia! ¡Si fuera usted hombre,
juro que habíamos de andar a cuchilladas! ANGUSTIAS.-Pues si yo fuera hombre me reiría de todo ese geniazo, lo mismo que me río siendo mujer.
Pedro Antonio de Alarcón
Sus labios se abrieron por fin, y fue para repetir desatentadamente: -¿Cómo has sabido...? Mira, yo no veo a esa mujer..., te
juro que no, que no la veo...
Emilia Pardo Bazán
Te
juro que no me importa, que la detesto, que... -Estoy bien informada -contestó Isabel un tanto desdeñosa, apacible-. Me consta que no la ves ni la oyes.
Emilia Pardo Bazán
En cambio, ¡hágame usted el favor de creer, por esta primera lágrima que derramo desde que soy hombre, por estos primeros besos de mis labios, que todo lo que yo pueda agenciar en el mundo, y mis cuidados y mi vigilancia, y mi sangre, serán para Angustias, a quien estimo, y quiero, y amo, y debo la vida... y hasta quizá el alma! Lo
juro por esta santa medalla que mi madre llevó siempre al cuello... Lo
juro por...
Pedro Antonio de Alarcón
Y
juro que fueron fuertes las dos horas que pasamos mi mujer y yo, con la luz prendida hasta que amaneció, ella acostada, yo sentado en la cama, vigilando sin cesar la arpillera flotante.
Horacio Quiroga
¡Y yo le juro a usté que en cuantito se me vuelva a arrimar ese mal guitarro, se le va a saltar la prima y se le van a aflojar los bordones!