Peculio propio es ya de la privanza cuanto de Astrea fue, cuanto regía con su temida espada y su balanza. El oro, la maldad, la tiranía del inicuo, precede y pasa al bueno, ¿qué espera la virtud o en qué confía?
Isabel se detuvo a contemplar los hilitos del agua, a escuchar el musical ritmo, y recordó sus propias lágrimas, y sintió nuevamente preñados de ellas los ojos y rebosante el corazón... La injusticia, la
maldad, la mentira, lastimaban a Isabel más aún que la ofensa.
Emilia Pardo Bazán
Leía la historia de Jacob, que se vestía con una piel de oveja para confundirse con Esaú y quitarle de este modo el derecho de primogenitura; y al leerlo cerraba, airado, el diminuto puño, amenazando al impostor. Cuando se hablaba de tiranos, de la injusticia y la
maldad que imperaban en el mundo, le asomaban las lágrimas a los ojos.
Hans Christian Andersen
¿Por que lamenta preso el delincuente, Si entre cadenas y pesados grillos la muerte espera, como pena justa De su delito? Ser justa pena puede consolare Aun la injusticia puede ser su asilo Porque mil veces la maldad protegen Jueces inicuos.
Las buenas costumbres poseen entre otras ventajas las de la propia complacencia y la perseverancia: la maldad es ligera y cambia de continuo, no para mejorar, sino simplemente por amor a la mudanza.
¿Quién no se admirará que a lo último los sapientísimos varones no usasen de sus manos, sino el que advirtiere que aun esto no les faltó de consideración, por no violar sus manos, usando con su juicio de la ajena maldad en la muerte de sus santísimas y piadosas vidas?
Y el tirano y el libertador conozcan que ni el uno logra su intento, ni el otro pierde su maldad, cuando el pueblo, en cuya memoria no tiene vida lo pasado, vende al interés propio la libertad, pobre por la sujeción, mas bien socorrida.
Enseñaré que la maldad en el mundo antes está bien en los malos que bien en los buenos, porque tiene de su parte nuestra miseria, que sigue antes la naturaleza que la razón.
Texto Después que con las armas de Pompeyo y César y con los tumultos del Imperio fue amotinada la paz de la república, Bruto se inclinó a la facción juliana, porque su padre había sido muerto por Pompeyo; mas, considerando después que era obligado antes a asistir a la razón de su patria que a la suya, y juzgando por más honesta la causa de tomar las armas en Pompeyo que en César, se llegó a Pompeyo, si bien antes, cuando le vía, no le saludaba, teniendo por maldad impía comunicar, aun con la cortesía, al matador de su padre.
Observación es más verdadera que convenía lo fuese en los consejos de guerra, porque no se logre la cordura experimentada del que bien propone, votar los más en favor del adversario. ¡Oh alevosa maldad, que quiera más el ignorante perderse que seguir el parecer del que le salva!
Infame modo de enriquecer han hallado los facinorosos: pedir que les den porque pidieron, y luego piden que les den porque les dieron. La causa desta maldad está en que los cudiciosos piden que les den algo a los que lo toman todo para sí.
Rasgar el velo que la superstición, la hipocresía tienden a la maldad; decir que el cielo límites ciertos al poder prescribe como a la mar; y que la mar insana menos desobediente es al alto decreto omnipotente: impiedad...