mimbre


También se encuentra en: Sinónimos.

mimbre

(Del lat. vimen.)
1. s. m. y f. BOTÁNICA Vara o rama de la mimbrera, usada en cestería cuando son delgadas, largas, lisas y flexibles.
2. BOTÁNICA Sauce con ramas flexibles.
3. BOTÁNICA Rama joven y flexible de sauce.
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2022 Larousse Editorial, S.L.

mimbre

('mimbɾe)
sustantivo masculino
arbusto flexible cuyas ramas se utilizan en cestería muebles de mimbre
Kernerman English Multilingual Dictionary © 2006-2013 K Dictionaries Ltd.
Sinónimos

mimbre

nombre ambiguo plural
Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos Vox © 2022 Larousse Editorial, S.L.
Traducciones

mimbre

wicker

mimbre

vimine

mimbre

vime

mimbre

柳条

mimbre

柳條

mimbre

נצרים

mimbre

SM o SF
1. (Bot) → osier, willow
2. (= material) → wicker
de mimbrewicker antes de s, wickerwork antes de s
con este mimbre hay que hacer el cestoone has to make the best of what one has
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005
Ejemplos ?
Oyó de buena gana lo propuesto, y del novio galán se satisfizo; aunque, llegando a concertar el dote, de seca mimbre un cesto dijo que le daría, que de cama de campo le servía; seis sábanas de lienzo de narices, con algunos fragmentos, por tapices, de viejos reposteros; cuatro quesos añejos casi enteros.
En los rincones del cuartujo estaban amontonadas bolsas de aserrín, trapos de fregado, cepillos y escobas nuevas. El centro lo ocupaba una voluminosa cesta de mimbre.
Sus ojos soberbios y graves vagaron sombríamente distraídos por los accidentes del panorama: todos y cada uno de ellos evocaba en su imaginación una escena furtiva y ardiente de amor; los copudos algarrobos y los altos pinares que tantas veces les sirvieron de sombroso refugio en sus pláticas de amores; las adelfas de la honda cañada, donde mientras ella oficiaba de gentil lavandera, arrullóla un día Joseíto con requiebros chispeantes y saladísimos decires; los matorrales y ciroleros que forman un a modo de dosel al manantial desde donde él conducíale a la casa los pesadísimos cántaros, porque no se le tronchara a su ídolo el mimbre que habíale Dios otorgado por cintura...
Mas, si vista no hay que tache tu blancura sin reproche, a tu frente dio la Noche su cabello de azabache. No hay flor ninguna del valle, ni leve flexible mimbre, que con la gracia se cimbre con que se cimbra tu talle.
legado que hubo Currito el Mimbre al borde del tajo, sentóse en él, y triste y meditabundo pareció abismarse en la contemplación de la brillante perspectiva que extendíase a sus pies, en los risueños valles cubiertos, acá y acullá, de pomposos majuelos y de oscuros olivares, en el río que serpeaba, gris y resplandeciente, por entre las empinadas laderas, y en los alegres caseríos que blanqueaban por doquier como arropados entre florecientes verdores.
Se incorporó el Mimbre rápidamente, y -Sí, señó -le repuso, procurando en vano poner en sus labios una sonrisa-; pero eso no tiée naíta de particular, poique es que esta noche me la he pasao cuasi toíca a dormivela.
¡Con qué elasticidad el compañero de atrás hacía de mimbre su cuerpo, alargaba el pescuezo como una jirafa, y llamando en su auxilio la voz más susurrante, soplaba con coraje!
Doncellas y mancebos pensando en cosas tiernas, llevaban el dulce fruto en cestos de mimbre; un muchacho tañía suavemente la armoniosa cítara y entonaba con tenue voz el hermoso canto de Lino, y todos le acompañaban cantando profiriendo voces de júbilo y golpeando con los pies el suelo.
Por lo de tener una especie de canasto bien tejido con mimbre en vez del manojo de brusquillas mal arregladas que hasta hoy habían usado, les parecía, en general, una idea temeraria; pues no todos los caranchos sabrían tejer, y esto traería forzosamente complicaciones en los hogares y quizá en toda la república.
Tremendo escalofrío la cimbró como un mimbre, sus ojos blanquearon en siniestro vértigo, y con clara estridencia lanzó al aire la fórmula de salir: ¡Sin Dios ni Santa Maria, al pedregal de Sabira!
Alimentaban a sus hijos, alegraban su cautividad con gorjeos, o aferrándose a los barrotes, batían contra ellos sus alas y mordían con sus picos el mimbre.
El novio llevaba, con mil precauciones, una gran damajuana, desprovista de su envoltorio de mimbre, pero bien llena de vino carlón.