poso


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poso

1. s. m. Conjunto de partículas suspendidas en un líquido que se posan en el fondo de un recipiente la sustancia no se disolvió y quedó un poso en el matraz. asiento, sedimento
2. Huella o resto de un sentimiento anterior más ardiente le queda un poso de amargura de todo aquello. señal
3. Descanso o pausa en el trabajo hice un poso para tomar un café. alto
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2022 Larousse Editorial, S.L.

poso

 
m. Sedimento del líquido contenido en una vasija.
Descanso, quietud, reposo.
fig.Huella o resto que deja en el espíritu algún sufrimiento.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.

poso

('poso)
sustantivo masculino
1. conjunto de partículas sólidas depositadas en el fondo de un recipiente La mujer decía leer la fortuna en los posos de café.
2. señal que deja una cosa cuando cambia de estado el poso del latín en las lenguas romances
Kernerman English Multilingual Dictionary © 2006-2013 K Dictionaries Ltd.
Sinónimos

poso

nombre masculino
Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos Vox © 2022 Larousse Editorial, S.L.
Traducciones

poso

lie

poso

بوسو

poso

波索

poso

波索

poso

Poso

poso

Poso

poso

Poso

poso

Poso

poso

SM
1. (= sedimento) [de mineral] → sediment, deposit; [de vino] → sediment, dregs pl, lees pl; [de café] → dregs pl, grounds pl
posos de tétea leaves
2. (= huella) → trace
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005
Ejemplos ?
Yo despierto a los pájaros parleros Y entonan sus melódicos cantares; Me poso en los floridos limoneros Y derramo una lluvia de azahares.
Su madre iba y venía sin hacer ruido, como un pajarillo, siempre de negro, con una sonrisa, que era el poso de las lágrimas de los primeros días de viudez, siempre en la boca y en torno de los ojos escudriñadores.
Momentos después -habiendo sucedido un silencio profundo a la alborotada charla, habiéndoles quitado la sed a todos y revuéltoseles dentro del alma el poso de la embriaguez triste- se deshizo el grupo y fue descalificado por la escalerilla, al costado del vapor, en demanda de los botes, que aguardaban.
Sólo espero de los que ignoran, pero no se resignan a ignorar; de los que luchan sin descanso por la verdad y ponen su vida en la lucha misma más que en la victoria. Y lo más de mi labor ha sido siempre inquietar a mis prójimos, removerles el poso del corazón, angustiarlos, si puedo.
Y de esto departían los dos veteranos. Lo que hubiese podido ser y no había sido, les volvía a la superficie del alma, como en líquido revuelto, amargo poso.
Cerró los ojos y volvió a soñar aquella casa dulce y tibia, en que la luz entraba por entre las blancas flores bordadas en los visillos. Volvió a ver a su madre, yendo y viniendo sin ruido, siempre de negro, con aquella su sonrisa que era poso de lágrimas.
Fue necesario que «aquélla», la «pícara» se compadeciese, hablase, curase la llaga... Y el acíbar de los celos se mezcló con el viejo poso de la desesperanza, removido.
Si Blasillo me perdona los seis o siete años que tengo más que él, y si no forma mala opinión de mí por lo desenvuelta que anduve en el sotillo, y si entiende, como entienden todos en el lugar, que nadie me ha tocado el pelo de la ropa sino mi difunto marido, que buen poso haya, acudamos al cura para que nos cure y para que sin perderme el respeto, él y yo recobremos el juicio que ambos hemos perdido.
Porque ¿qué necesidad hay de llamar a los males, que pronto vendrán a hacernos padecer, de pasarlos antes y de desperdiciar el tiempo presente por miedo del futuro? Es sin duda cosa necia sr ya desgraciado por que dentro de poso has de serlo.
Las dimensiones de ellos eran iguales, y en cada uno podía encerrarse holgadamente un talego de a mil. Quirós ponía en algunos toda esta suma, y en los demás la iba proporcionalmente disminuyendo hasta llegar a un poso.
Algunos se afanaban pescando; otros, cazando patos salvajes; quien se dedicaba a la busca de almejas, cavando pacientemente en la arena; el de más allá hacía diques, para que el agua, al secarse, dejara su poso de sal.
Los tálamos, con la añoranza de los hombres, se llenan de lágrimas; todas las mujeres persas, en la ternura de su duelo, han seguido con nostalgia amorosa el belicoso y valiente es­poso, y solas quedan en el yugo.