Pero al otro día, Juan bajó al patio de la casa, no como trabajador hambriento que desciende de su cuchitril encorvando los hombros en actitud de bestia resignada a sufrir la carga que le echan encima, no como borracho que despierta y guiña los ojos para acostumbrarse a la luz, y desentumece su lengua con chasquido ronco, y se pasa la mano por la frente para alejar de ella la neblina embrutecedora del alcohol; bajó como pudiera hacerlo Dios de la altura en un rapto de benevolencia caprichosa, sereno, impasible, majestuoso, mirando a la gente con desdén compasivo y escuchando sus frases con gesto protector y solemne...
Asombrado contemplaba todo aquello cuando escuché, un ronco y grueso vozarrón que hizo estremecer el recinto y a mí me fulminó de sobresalto: —¿Quién eres tú, insignificante enano y qué haces en mi reino, el reino del Magno Efrit?
Y allá por entre las peñas (29) Del valle opaco en la hondura Se oye el ronco son del agua Del Tajo que se derrumba, Entre los rudos peñascos Alzando hervorosa espuma.
(206) Y al son del aplauso ronco En el balcon recostado Asi en tono sosegado El conde á su esposa habló: «Blanca, á la infame Argentina »Del mismo modo aplaudieron, »Y al cabo la maldijeron »Y al cabo la maté yo.
De todos sus tendones de hierro, de todas sus vértebras de acero, de los duros dientes de sus engranajes, de sus mil infatigables piezas, se desprende un sonido ronco, airado, colérico, que, traducido al lenguaje humano, quiere decir: - ¡Calla, miserable!
¿A dónde van, a dónde, su fervoroso anhelo, tu trueno que retumba...? Y el eco me responde, ronco y pausado: ¡tumba! Espíritu del hielo, que así respondes a mi ruego, dime: si es la tumba sombría el fin de tu hermosura y tu grandeza; el término fatal de la esperanza, de la fe y la alegría; del corazón que gime presa del desaliento y los dolores; del alma que se lanza en pos de la belleza, buscando el ideal y los amores; después que todo pase, cuando la muerte, al fin, todo lo arrase, sobre el oceano que la vida esconde, dime qué queda; dí ¿qué sobrenada...?
De Trasimeno la occisión nefasta y Trebia y Canas poco ha de asombrarnos frente a éstas que la orilla allá destruyen donde Ada, Mela, Ronco o Taro fluyen.
Un alarido
ronco, profundo, como de animal herido, salió de la garganta de María Vicenta, al desplomarse al suelo con el ataque de nervios.
Emilia Pardo Bazán
Mas no bien al crepúsculo indeciso, Tragó la luz de la amarilla luna, Cuando en cóncavo son tronó improviso Cañonazo de leva, ronco aviso De nave que invocaba a la fortuna.
Que yo os conozca; cercadme: yo soy leal; soy un viejo que sin pesadumbre dejo mi puesto a la juventud. Mas al llegar, toleradme mi viejo laúd que empuñe, y un mal cantar os rasguñe en mi ya ronco laúd.
No corre ni una ráfaga perdida que temple de la atmósfera el bochorno, y el aura de la tierra desprendida, exhalada parece de algún horno: y dijeran que humea próxima a vomitar la oculta llama, si el relámpago pronto centellea y el ronco trueno en las alturas brama.
Algunas gallinas picoteaban unos pocos granos de avena; acostumbradas como estaban a la negra sotana de los curas, no se espantaron con nuestra presencia y apenas se apartaron para dejarnos pasar. Se oyó un ladrido ronco y áspero, y vimos aparecer un perro viejo.