En esta concepción se convierte el sueño en algo totalmente ininterpretable, pues no es posible que recorriendo al azar el
teclado improvise el profano en música composición alguna.
Sigmund Freud
¿No se te ha ocurrido que en el servicio industrial pudiera haber cosas tales como vacaciones o permisos, y que el invitado bastante inusual e interesante que hay en nuestra familia pudiera darme una ocasión natural para tomar un permiso si podía conseguirlo?" "¿Y puedes tomarte las vacaciones cuando te plazca?" "Podemos tomar una parte de ellas cuando nos plazca, siempre sujetos, por supuesto, a las necesidades del servicio." "Pero ¿qué haces cuando estás trabajando--enseñar en una escuela, pintar objetos de porcelana, llevar la contabilidad del Gobierno, estar tras un mostrador en los almacenes públicos, o de operadora con un teclado o línea telegráfica?" "¿Esa lista agota el número de las ocupaciones de las mujeres de tu época?" "Oh...
Ya sea un violín, una guitarra, una flauta, un clarinete, un sax, una trompeta, un
teclado o un acordeón, siempre portaba uno diferente y nunca lo repetía en semanas, como si en sus andanzas callejeras, en sus ensueños ambulantes de mostrar distintas emociones musicales, no le gustara que su escaso público escuchara la misma voz instrumental.
Antonio Domínguez Hidalgo
En el fondo de ella, atenuada por diminutas pantallas de rojiza gasa, luchaba con la semioscuridad circunvencina, la luz de las bujías del piano, en cuyo teclado abierto oponía su blancura brillante el marfil al negro mate del ébano.
La comparación, muy antigua y empleada, del sueño con «los sonidos que los diez dedos de un individuo totalmente profano en música producirían en un piano, recorriendo al azar el
teclado» constituye quizá la descripción más exacta de la apreciación que en la mayoría de los casos ha hallado el rendimiento onírico en los representantes de las ciencias exactas.
Sigmund Freud
La influencia de este consejo mío provoca el sueño siguiente: «Su profesor de piano le reprocha que descuide su práctica de dicho instrumento y no ejercite los estudios de Moscheles ni el Gradus ad Parnassum, de Clementi.» Con referencia a este sueño observa el sujeto que el Gradus es asimismo una escalera y que el
teclado lo es también, puesto que contiene una escala.
Sigmund Freud
Para la correlación que de esta teoría resulta entre el contenido onírico y los estímulos del sueño, encuentra Strümpell el excelente paralelo (cap. 2) de «los sonidos que los diez dedos de un individuo profano en música producen al recorrer al azar el
teclado de un piano».
Sigmund Freud
Sobre el teclado Glacial tu aturdida mano rueda, cual mariposa de seda sobre un frondaje gracial; y en la atmósfera nupcial de la alba noche aromática, grave, serena, hierática, tu noble belleza copio, como en vagos sueños de opio brillantes de pompa asiática...!
Hombres y mujeres trasladan sus pasos de un lado a otro. El
teclado de las máquinas de escribir organiza su sinfonía y uno que otro vocería se mezcla con el humo de los cigarrillos.
Antonio Domínguez Hidalgo
"Bach debe de estar al teclado de este órgano; pero ¿dónde está el órgano?" "Espere un momento, por favor," dijo Edith; "quiero que escuche este vals antes de que pregunte más.
Un hombre, sentado al piano, puede rehacer, para él solo, toda la historia de su vida moral; haciendo brotar del
teclado una serie de melodías, escalonadas en sus recuerdos...
Miguel Cané
"Si medimos con un galvanómetro de tangente la intensidad eléctrica producida por cada vocal y consonante, podemos calcular el número de amperios vueltas, necesarios para fabricar un
teclado magnético, que responderá a la intensidad de corriente de cada vocal." El ceño del teniente acentuóse.
Roberto Arlt