Ejemplos ?
Yo murmuré casi a su oído: —¿Qué dudas? Ya llegó. —¡Vete, Xavier! ¡Déjame! —¡Cuánto me haces sufrir con tus escrúpulos, mi pobre María Antonieta!
Maestro Simio, no los ves tú? Sal de aquí. Vete”, fue respondido por la abuela a la adolescente. “En verdad, yo soy ciertamente tu nuera.
Y dedicaré tiempo y probaré si puede hacerse algo o no puede hacerse. Tu vete haciendo fuerte, como haces, y aligérate de cargas enojosas.
DOÑA BEATRIZ Pues mira que allá aguardando te quedo. DOÑA ANA Vete, pues, que por servirte sólo a ti por ti te dejo. (Vase.) DOÑA BEATRIZ Pues mira que espero.
-El algodón, para taparme las orejas y no oír palabras ociosas, y las gafas ahumadas, para que nadie lea en mis ojos las atrocidades que pienso. -¡Vete al diantre!
¡ea!, te voy a poner lo mismito que nos cuesta: doce pesetas na más por los dos, y vete ya, hombre, vete pronto, no sea cosa que me arrepienta y te quite los pantalones.
Al instante nacieron los dos que fueron paridos, llamados Maestro Mago, Brujito; en la montaña nacieron. Entonces entraron en la morada: pero no dormían. “Vete a llevarlos afuera. En verdad gritan sus bocas”, dijo la abuela.
Apestan... apestan... falso.. Ya me la pagarás... Me desquitaré... Vete... vete... Y qué con eso... Yo soy como soy... Me importa poco...
«¡Bien, dijo el mozo al concluir Estrella: Vete tranquila, que estaré presente»; y a punto tal tornándose la bella por la misma escalera donde vino, tornóse a su sillón tranquilamente Montero, y a cumplir con su destino.
Por primera vez Dais abrió la boca asombrado: -¿Que su abuelo me muestre su cuerpo desnudo? -Sí; que su abuelo se desnude frente a ti y te muestre su cuerpo. Vete, ahora.
DOÑA ANA No prosigas, ya sé que forzado y violento vienes; y pues yo, al mirarte, turbada y confusa tiemblo, vete en paz; no, no te acerques, que, aunque sin ti mi deseo me alentaba, no me cabe ya el corazón en el pecho.
Yo ya he vuelto por mi honor, y pues tú mismo confiesas que ya se acabó tu amor y se olvidó tu fineza, vuélvete donde jamás, ingrato, te oiga ni vea, y no llame mi venganza a la razón de mi ofensa; vete, ingrato, desatento.