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domingo, 6 de abril de 2025

Hemos llegado a un punto...

I
Le digo al médico de la Seguridad Social que tengo una pérdida auditiva del 40%. Me contesta que eso no es nada. Que la mayor parte de la gente de mi edad está peor. ¡Misérrimo consuelo!

II

Ayer por la noche, viendo en la tele Mississippi Burning, con un excelente Gene Hackman me vino de repente a la memoria una frase de Indiana Jones en La calavera de cristal: «Hemos llegado a un punto en el que la vida ha dejado de darnos cosas para empezar a quitárnoslas".

III

Hoy, en La Vanguardia:




viernes, 4 de abril de 2025

Nosotros, los mediocres.

 I

Días de ajetreo y amistad, de descubrimientos y reencuentros; de viejos y de nuevos amigos... incluso de algún amigo a punto de estrenar. Mientras tanto en España llueve. Fui a Alicante y llovía; llegué a Sevilla y estaba lloviendo; la dejé y seguía lloviendo. Pasé por Zaragoza, y no paraba de llover. ¡Pero qué espectáculo cruzar Sierra Morena en esta incipiente primavera. Se notaba la tierra empapada de agua, que  dejaba la que le sobraba de reserva en la superficie, formando numerosos pequeños lagos. Esta primavera será espectacular.

II

El miércoles 2 me publicaron este artículo en la "tercera" de ABC, y yo, obviamente, tan contento.

III

Pasé por Zaragoza a hablar de «El extraño caso de las rodillas impolutas de los niños» y me explayé defendiendo la necesidad que tienen los niños de juego libre y arriesgado.

IV

Esta mañana, médicos. Y estando en la sala de espera me ha llegado una invitación para participar como jurado en una especie de festival cinematográfico en torno a las emociones.

V

Esto le he escrito a la persona (por otra parte gran profesional y buen amigo) que me ha invitado: 

«Estoy harto de los discursos sobre salud mental y emocional. Los considero el mal del que se creen cura. Estoy totalmente en contra de la psicologización emotivista de la infancia. El mundo se ha llenado de terapeutas, mistagogos, coaches, sanadores, vendedores de crecimiento personal, psicólogos positivos, abraza-árboles y afines. Hemos entrado de lleno en la cultura del sentimiento del propio sentimiento, es decir, del narcisismo herido. Nadie se evalúa por sus acciones, sino por las emociones que siente cuando actúa en el teatro de su autoestima. Freud resumía esta nueva situación con la historia de un joven que habiendo matado a su padre y a su madre, se dirigió al juez cuando éste se retiraba para dictar sentencia, con estas palabras: «Señor juez, no olvide que soy un pobre huérfano».

Estoy harto del uso y abuso del término «emocional» y del consiguiente estímulo de la incontinencia emocional. En nombre de la salud mental y emocional estamos huyendo constante de todo lo que nos resulta ingrato. Estamos sometiendo a la infancia a una “narrativa” de enfermedades y malestares que acaba haciendo atractivo el propio malestar. Si no estás frustrado por algo, no eres nadie. Ya no hay niños traviesos. Todo comportamiento infantil ha sido traducido al lenguaje terapéutico, corriendo los riesgos inherentes a las profecías autocumplidas. La expansión del diagnóstico clínico nos está invitando a sentirnos mal, hasta el punto de que sentirse mal se ha convertido en un ingrediente imprescindible de la identidad de muchas personas.

Volviendo a Freud, deberíamos recordar lo que consideraba prudente esperar del psicoanálisis: la transformación de un miserable neurótico en un infeliz banal.

Yo aspiro a que mis iguales, los infelices banales, nos reconciliemos con los malestares inherentes al hecho de estar vivos y a que amemos cada vez más nuestras heridas triviales. Nosotros, los mediocres, debemos amar nuestras mediocridad y no permitir que nadie nos la cure.

domingo, 30 de marzo de 2025

El hijo pródigo

 I

Hoy la lectura del evangelio ha sido la del hijo pródigo, uno de los textos más bellos del nuevo testamento... a pesar de que habla de «las malas mujeres».

II

Le acabo de escribir a B. que la oración -en concreto la que pide por la salud de una amiga- tiene dos posibilidades y las dos son hermosas. La primera es que haya Alguien que. nos ama recibiéndola. La segunda, que no haya nadie y entonces estamos enviando al infinito mensajes en una botella que desaparecerán al ser atraídos por la fuerza gravitatoria de una estrella.

III

Hemos tenido un día magnífico, pero ya se anuncian nuevas lluvias. La primavera está llegando esplendorosa. Los campos están verdes y con abundantes flores silvestres y los pinos estrenan sus verdes nuevos.

Los piratas y la ministra

La alternativa, no sé por qué razón, era la siguiente: "¿Los piratas o la vida?"

Quien tenía la respuesta era mi suegro. Después de pensarlo mucho, me dijo: "¡Vas a morir!"

Si moría yo, no vendrían los piratas.

Pero vinieron los piratas y mi mujer me dijo: "Mi padre aseguró que morirías para prepararte para esto".

Entonces mi suegro me dio un florete para luchar contra los piratas. Yo no sabía manejarlo. No tenía ni idea. El primer pirata que me encarase acabaría con mi vida, de eso estaba seguro. Y ya estaban desembarcando.

Este ha sido el extraño sueño que he tenido esta noche. Tal cual.

Es raro, sí, pero para rarezas las de la vigilia. Esa ministra que parece tan orgullosa de decretar, entre aplausos de los suyos, el fin de la presunción de inocencia me da más miedo que los piratas.

jueves, 27 de marzo de 2025

Libertad de expresión

 I

Libertad de expresión no significa obligatoriedad de expresarse, sino derecho a hablar o a callar.

II

Me entrevistaron de El País para que diera mi opinión sobre un escritor que ha dado voz al asesino de sus hijos mientras no se ha dignado hablar con la madre. Contesté que cuando estaba escribiendo la biografía de Caridad Mercader me encontré con documentos fidedignos que destrozaban la imagen pública de algunas personas supuestamente venerables. Siempre hice lo mismo: enviaba la documentación encontrada a los parientes próximos de los implicados pidiéndoles autorización para publicarla. Ya sé que la libertad de expresión me ampara si quiero contar la verdad sobre alguien, pero la libertad de expresión también me ampara si decido no hacer daño a nadie.

III

Rorty decía que "democracia antes que filosofía". Yo creo que para saber cuándo hablar y cuándo callar, ética, antes que incontinencia verbal.

miércoles, 26 de marzo de 2025

Móviles

 I

En general esos lugares de paso y transferencias que son estaciones y aeropuertos funcionan, en realidad, como no lugares en los que puedes beber agua a precios desorbitados y comer bocadillos terrosos, insípidos y a precios en consonancia con el agua. De los cafés prefiero no hablar. Son espacios para el desencuentro, de tiempo sobrante en los que todo va más o menos bien hasta que tu vuelo va manifiestamente mal. Ni tan siquiera se puede leer concentrado porque hay como una desazón en el aire: ¿Y si los de tu vuelo ya están embarcando?

II

Los padres españoles están masivamente a favor de retirar los móviles de las escuelas. Los entiendo, porque se les ha hecho creer que los móviles, especialmente los smartphones, están asociados a los aumentos de depresiones, malos resultados escolares, falta de sueño, bullying, desinterés por la lectura, agresividad, trastornos de la atención... no sé que disfunciones neurológicas... por lo tanto, si se prohiben los móviles en las escuelas, se solucionan todos esos problemas. Pero correlación no es causación.

III

Tampoco está clara la correlación. Muchos de esos problemas aparecieron antes de los smartphones. Y muchos de los críticos de los móviles, también.

IV

En realidad no hay ni un solo estudio riguroso que nos permita afirmar que los alumnos de las escuelas sin móviles obtengan mejores resultados escolares y gocen de mejor bienestar emocional que los de las escuelas que permiten lo móviles.

V

El uso de los móviles, sin duda, debe ser controlado en el caso de niños y adolescentes. El problema es que hacen uso del mismo muy mayoritariamente fuera de la escuela y los padres no están por la labor de dar la tabarra.

VI

El móvil es más un problema familiar que escolar.

VII

Hace unos años los móviles eran los ángeles de un futuro horizontal, humanista, comunicativo, etc. Pero a medida que los íbamos usando íbamos poniendo también de manifiesto lo que en realidad somos. A veces somos de una deprimente vulgaridad.

VIII

La pregunta que me interesa a mí: «¿A qué necesidad han venido a dar respuesta los móviles?»

sábado, 22 de marzo de 2025

Me han robado mi plaza de Ocata

 I

Me he ido a Alicante con Mairena bajo el brazo. Y ha sido una gran compañía. Más que un personaje o un alter ego de Machado, es la voz de sus repliegues. Otro día me explicaré.

II

A la vuelta, me siento en un banco de la estación de cercanías del aeropuerto. A mi lado se sienta también una mujer joven -veintipocos años- que lleva un cochecito con un bebé de unos seis meses. Saca el móvil y se hunde en él. A su lado, el niño comienza a gimotear con los brazos extendidos hacia su madre, que sigue mirando el móvil. Lo sujeta con la mano derecha, mientras con la mano izquierda mueve mecánicamente el cochecito. El niño sigue gimoteando y estirando los brazos hacia su madre, de cuerpo presente. De repente me doy cuenta que no extiende sus brazos hacia su madre, sino hacia el móvil.

III

Vuelvo a Mairena y me entero de que su maestro, Abel Martín, escribió un ensayo que se titulaba, ni más ni menos, De la esencial heterogeneidad del ser.

IV

Al volver a casa me encuentro con que me han convertido, a traición, mi querida, mi entrañable Plaza de Ocata en "Refugio climático". Acababa de llover y soplaba un vientecillo del norte que pelaba. La verdad es que no me veo a mí mismo yendo cada mañana a desayunar y a leer a un refugio climático.

Hemos llegado a un punto...

I Le digo al médico de la Seguridad Social que tengo una pérdida auditiva del 40%. Me contesta que eso no es nada. Que la mayor parte de la ...