¿qué queda detrás de un silencio?
¿el recuerdo de lo que fuimos, o el de lo que quisimos ser?
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no fui capaz de decir lo que sentía porque no quería que fuera más difícil para ti o para mi o para los dos. porque en verdad desde que nos conocimos todo fue siempre una despedida, primero a otros países, luego a otros lugares y al final a otras personas.
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¿y cómo explicarlo?
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yo te vi y te quise. te quise mía. me quise contigo. encontré algo que siempre había buscado, y proyecté en ti muchas palabras que en mi cabeza aún buscaban un destino. y lo hice porqué lo sentía. vinieron miradas, roces, vergüenza, huídas y escondites. vinieron noches y más noches. un día llegó un beso. y luego algunos más. llegaron tus ojos que me dieron vida, aire, aliento, y calor contra todo mi frío. rozar tu pelo: para qué sirven las manos si no para eso, ¿no? sentirte cerca, diminuta, cautiva, capaz de hacerme daño o de curarme. y dormir abrazados. ojalá haber disfrutado más ese momento, el acto insignificante de tu cuerpo contra el mío. el no pegar ojo por la duda de que al despertar ya no estuvieras. como un sueño. y luego el irte, el saber que te largabas. por un tiempo. construir sobre una duda todo un cielo. qué bonito. qué triste. cuánto exceso. un amor como un secreto.
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(y te fuiste)
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y yo esperé como el que espera una tormenta, como el que sabe que se va a calar los huesos. pero quería mojarme. tanto. aprendí palabras para ti, me procuré un alfabeto en el que cupiera todo lo que iba a confesarte. me salté todos los tiempos. te seguí queriendo. detesté los mapas, los mares, la distancia. tuve miedo de las bombas y de no saber si algún día podría protegerte de lo que te atemorizara, o ayudarte a conseguir lo que fuera que necesitaras. y me llegaron palabras tuyas, pocas, que fueron puerto y esperanza. que fueron mar cuando yo ancla.
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(y volviste)
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y fui feliz de tu regreso, y volví a sentir la verguenza aquella de no conocernos en verdad, de saber que quizás solo era mi deseo. y recordé todo lo de antes. no hablo de ceniza ni de fuego. hablo de saber que te encontré. y quise cuidarte y que estuvieras bien, me empeñé en ello, te lo juro. puse mi energía en entenderte, y traté de ser sincero. y poco a poco me fui desprotegiendo pero nunca pude quitarte la armadura. una armadura que entonces no comprendí y ahora comprendo. ojalá muchas cosas, pero sobretodo ojalá que seas feliz. que yo quería conmigo y ahora no sé cómo pero lo sigo queriendo, incluso sin mi. y tengo una tristeza que me quema por dentro.
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(te vas)
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pero es una tristeza que es egoísmo. porque lo intenté, pero no pude ser tu amigo, no lo quise. y no lo quiero. porque sentir amistad para el que ama es una derrota todo el tiempo. porque en muchos silencios hay más paz que en aquéllo que decimos por decir. porque si yo te sé al pasar y no me giro para verte es porque me he roto el cuello. porque si te tengo enfrente y no te hablo es porque no sé como hablarte de este miedo. y porque desde que sé que estás yendo yo no sé como me siento. siento pena. me estremezco.
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y no sé cómo gestiono una despedida que a poco que sea como imagino me va a dejar hecho pedazos, roto, seco. porque si ahora somos poco, a la fuerza tendremos que ser menos. porque donde ahora hay cuatro palabras, imagino que tendrá que haber cuatro silencios.
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y sobretodo porque no estando enamorado -o sí- aún no imaginas lo mucho que te quiero.