No es fácil, sin embargo, para un padre viudo, sin otra fe ni esperanza que la vida de su hijo, educarlo como lo ha hecho él, libre en su corto radio de acción,
seguro de sus pequeños pies y manos desde que tenía cuatro años, consciente de la inmensidad de ciertos peligros y de la escasez de sus propias fuerzas.
Horacio Quiroga
Pero hoy, con el ardiente y vital día de verano, cuyo amor a su hijo parece haber heredado, el padre se siente feliz, tranquilo, y
seguro del porvenir.
Horacio Quiroga
Naturalmente, el Niño, al oír aquello, se puso del color de la gayomba; pero sin dúa se acordó el hombre de que el de Pujerra estaba entoavía, como quien dice, tomando la denticina y de que no abultaba lo que un chamarí en el pelecho, y pensó, y pensó bien, que si se diba del seguro con aquel chaval, diba a ser mismamente como si escupiera al cielo, y encogiéndose de hombros y mirando al Chiquito como si le fuese a ofrecer una biscotela, le dice: -Eso que acaba usté de dicir no se lo pueo yo contestar más que al que lo trajo a usté ar mundo con tan poquilla maera.
Y, sigún me contó a mí mi pairino, el señor Toño el Clavija, al que ustés conocerán porque es más conocío que la ruá y tiée un puesto de berza pela por medio con el de Antoñico el Cerrojazo, que tamién se las trae, poique ese Cerrojazo fue el que mató a Toñico el Cardenales en la calle de la Armona, que ustés oirían contar la faena poique la cosa dio mucho ruío y con razón, poique el Cardenales la pintaba de retaco sin seguro y además le había dao mucho cartel el haberle quitao como le quitó a un tal don Curro la jembra que tenía...
¡Por Júpiter!, le interrumpió Cebes; me has hecho recordar que algunos, y entre ellos en último término Eveno, me han preguntado con motivo de las fábulas de Esopo, que has puesto en verso, y de tu himno a Apolo, ¿cómo se te ha ocurrido componer uno en tu vida? Si tienes ganas de que conteste a Eveno, cuando me haga la misma pregunta, que estoy seguro me hará, ¿qué quieres que le diga?
No es culpa mía si no tengo personalidad suficiente ni otros títulos que un amor tan grande como sin correspondencia, al hacer a usted semejante ofrecimiento, que le suplico acepte, en debida forma, de un apasionádo y buen amigo atento y
seguro servidor, que besa sus pies.
Pedro Antonio de Alarcón
tro día, no pareciéndome estar allí seguro, fuime a un lugar que llaman Maqueda,adonde me toparon mis pecados con un clérigo que, llegando a pedir limosna, me preguntó si sabía ayudar a misa.
-Permíteme entonces, Phaidros, que antes haga algunas preguntas a Agatón, a fin de que, seguro de su consentimiento, pueda hablar con más confianza.
Yo hube miedo que con aquellas diligencias no me topase con la llave que debajo de las pajas tenía, y parecióme lo más seguro metella de noche en la boca.
– En la Barrera de Italia, fuera de las fortificaciones. Hemos cogido el camino más largo, pero el más seguro, volveremos por otro mañana por la mañana.
-Creo, en verdad, Sócrates, que tienes razón, dijo Agatón, y estoy seguro de que ha venido a sentarse entre tú y yo nada más que para separarnos, pero no va a salirse con la suya, porque ahora mismo voy a ponerme a tu lado.
Salíamos y retornábamos mudos, porque yo sabía bien que lo que él pudiera decirme no respondía a su pensamiento, y él estaba
seguro de que yo le contestaría cualquier cosa, para evitar mirarlo.
Horacio Quiroga