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TOC: Todo lo que tienes que saber
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Libro electrónico489 páginas5 horas

TOC: Todo lo que tienes que saber

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El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) es una enfermedad frecuente y altamente incapacitante, que se presenta entre el 2 y el 3 % de la población mundial. Una de cada treinta personas lo padece. La buena noticia es que se trata de una afección que responde a los tratamientos modernos. En TOC: Todo lo que tienes que saber , Lynne M. Drummond y Laur
IdiomaEspañol
EditorialAdjetiva
Fecha de lanzamiento26 jul 2024
ISBN9786075944852
TOC: Todo lo que tienes que saber

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    TOC - Lynne M Drummond

    Intuitiva

    La primera colección de esta editorial está enfocada en diversos temas de la salud mental y el desarrollo personal. Los libros de Intuitiva contienen herramientas prácticas y conocimiento actualizado cuya aplicación permite mejorar la vida de las personas.

    Otros títulos de Intuitiva

    Saber escuchar

    El arte de la comprensión empática

    William R. Miller

    Próximos títulos de Intuitiva

    Libérate de la ansiedad materna

    Una guía de autoayuda para el embarazo, el nacimiento y el primer año posparto

    Fiona Challacombe, Catherine Green y Victoria Bream


    El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) es una enfermedad frecuente y altamente incapacitante, que se presenta entre el 2 y el 3 % de la población mundial. Una de cada treinta personas lo padece. La buena noticia es que se trata de una afección que responde a los tratamientos modernos.

    En TOC: Todo lo que tienes que saber, Lynne M. Drummond y Laura J. Edwards proporcionan las herramientas clave para entender este trastorno, detectar sus síntomas y valorar las opciones de tratamiento disponibles. Este libro guía a profesionales, pacientes, familiares y demás personas interesadas, a través de la terapia de exposición y prevención de la respuesta, un tratamiento psicológico altamente efectivo para tratar el TOC.

    Aquí se hallan las estrategias necesarias para desterrar las imágenes y los pensamientos no deseados, lo que te permitirá aumentar tu bienestar y crear una vida más plena y satisfactoria. También encontrarás información acerca de otros trastornos relacionados, como los trastornos de acumulación, excoriación y ansiedad por enfermedad (entre otros), así como datos de organizaciones y clínicas especializadas para tratar esta afección.


    Lynne M. Drummond, psiquiatra e investigadora británica reconocida a nivel internacional, ha ayudado a personas con TOC durante más de 40 años. Es psiquiatra consultora honoraria en el South West London and St George’s NHS Trust y profesora visitante de la School of Life and Medical Sciences en la Universidad de Hertfordshire.

    Además de sus roles como médica y profesora,también trabaja ampliamente con varias organizaciones que ofrecen apoyo a pacientes con TOC y a sus familias, como Triumph Over OCD y Phobias UK (TOP UK), OCD Action y OCD UK.

    Laura J. Edwards es escritora independiente.

    TOC: Todo lo que tienes que saber

    TOC

    TODO LO QUE TIENES QUE SABER

    Lynne M. Drummond

    Psiquiatra Consultiva Honoraria en South West London y el NHS Trust de St. George y Profesora Visitante en la Universidad de Hertfordshire

    Laura J. Edwards

    Escritora freelance

    Traducción de Andrea Valero Mathieu

    Adjetiva Editorial

    Título original: Everything You Need to Know About OCD

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    Impreso en México

    En el diseño de este libro se utilizaron las fuentes Reforma 2018 y Adjetiva Literatura.

    Reforma es una familia tipográfica diseñada por Alejandro Lo Celso y distribuida de manera gratuita por PampaType bajo una licencia CC BY.

    Adjetiva Literatura© es una fuente adhoc creada por Sandra García para Adjetiva Editorial.

    [www.adjetiva.mx]

    [www.tipastype.com]

    [www.pampatype.com]

    Primera edición: mayo de 2024

    ISBN impreso: 9786075944852

    ISBN epub: 9786075944845

    Adjetiva Editorial S.A. de C.V.

    Todos los derechos reservados.

    © 2024 Andrea Valero Mathieu (por la traducción)

    Copyright © Royal College of Psychiatrists y Cambridge University Press, de la version original en inglés.

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    Agradecimientos

    En principio, quiero reconocer a todas las personas tan valientes y maravillosas con TOC a quienes he tenido el privilegio de conocer durante los últimos cincuenta años. Me han enseñado todo lo que sé sobre el TOC y aprecio su determinación, compromiso, valentía y, también, en muchas ocasiones, su sentido del humor. Que el TOC sea una afección grave no les detiene de ver con frecuencia el lado gracioso del asunto. Las admiro por eso.

    Quisiera agradecer a tres personas muy especiales. Al profesor Isaac Marks, mi mentor y guía, no solo en mis primeros años, sino también a lo largo de mi carrera y hasta la fecha. Isaac, me has guiado de muchas formas y en diversas etapas de mi carrera. Incluso has sido mi ejemplo a seguir aunque nunca logre ni la mitad de lo que has hecho. Gracias también al profesor Stuart Montgomery, quien me enseñó a ver la ciencia de la psicofarmacología. Gracias, Stuart, por indicarme la dirección correcta tantas veces y por tu continuo trabajo en este campo. Disfruto seguir trabajando contigo como el colega inteligente y respetado que eres. También quiero agradecer a mi buena amiga, colega y apoyo cuando lo he necesitado, a la profesora Naomi Fineberg. Gracias, Naomi, por impulsarme cuando lo he necesitado y por tu incansable energía, ingenio, sentido del humor y sabiduría. A veces me siento tentada a darme por vencida, pero tu ejemplo me motiva y mereces ser conocida en todo el mundo como la experta y respetada profesional en quien te has convertido.

    Prefacio

    En 1979, yo era una joven médica en formación. Trabajaba en medicina general en la zona este de Glasgow y estudiaba para ser miembro del Royal College of Physicians. Mi ambición era ser psiquiatra, pero me aconsejaron que primero obtuviera experiencia de posgrado en otros aspectos de la medicina. En mayo de ese mismo año, me aceptaron en el programa de formación en psiquiatría de Bethlem y Maudsley. Así que acabé en una ciudad nueva y en un hospital nuevo. Ahí fue donde empecé a trabajar en el pabellón del profesor Isaac Mark. Ese pabellón fue un centro clínico y de investigación pionero y líder en el mundo que ayudaba a las personas con Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC) mediante el tratamiento de la Prevención de la Respuesta, un tratamiento algo controvertido en ese tiempo. Mi experiencia en este pabellón cimentó mi decisión de trabajar en psiquiatría y, tras presenciar los impresionantes resultados de la terapia de exposición, nació mi interés particular en el TOC.

    Después de trabajar en el pabellón del profesor Mark, pasé por otras experiencias. Empecé a darme cuenta de que muchas personas que trabajaban en el área de la salud mental no comprendían el TOC ni los principios del tratamiento. Después de experimentar cuán devastador puede ser el TOC para las personas y sus familias, me sorprendió descubrir que mi pasión por este tema no solo no era compartida por los demás, sino que a menudo era considerada como algo sin importancia. Mantuve el interés durante todos mis años de formación y tuve la suerte de trabajar también en el hospital St. Mary en Paddington, donde el profesor Stuart Montgomery era un experto mundial en el uso de tratamientos farmacológicos para el TOC. Aunque siempre me han interesado predominantemente las terapias conductuales y cognitivas (y de hecho me formé dentro de ellas en sus inicios) creo en un enfoque ecléctico. Creo que todos los enfoques, tanto farmacológicos como psicológicos, que puedan demostrar su utilidadpara las personascon TOC deben estar disponibles y discutirse con los pacientes, para elaborar un plan de tratamiento en verdad individualizado y adaptado a cada persona y sus circunstancias. Trabajar con el profesor Montgomery también me ayudó a profundizar en mi conocimiento sobre el TOC y me presentó a más expertos en la materia, quienes más tarde se convertirían en colegas cercanos.

    En 1985 tuve la suerte de que me nombraran responsable del servicio de TOC de lo que más tarde se convertiría en el South West London y St. George’s NHS Mental Health Trust. Al principio teníamos muy poco personal y solo cinco camas de hospitalización. De hecho, me asignaban apenas un día y medio a la semana para este trabajo. De inmediato decidí que con unos recursos tan limitados debíamos concentrarnos en las personas con las afecciones más graves, aquellas a quienes no habían ayudado las intervenciones anteriores. A pesar de que era obvio para mí y para quienes trabajaban conmigo lo desesperadamente enfermos que estaban algunos de nuestros pacientes, a menudo se creía que trabajábamos en un área de nicho, la cual se descartaba del mismo modo que si trabajáramos con una afección menor. Uno de los principales problemas es que muchas personas no se toman en serio el TOC, ya que se describen a sí mismas como soy un poquito TOC cuando lo que quieren decir es que son quisquillosas sobre algún aspecto de su vida (como la limpieza o el ser bien organizadas). Por supuesto, todos experimentamos los síntomas del TOC en un grado menor de vez en cuando, pero eso es muy diferente all problema del TOC, que cambia la vida y la limita. Si tus obsesiones y compulsiones resultan útiles y te ayudan a alcanzar tus objetivos en la vida, entonces es poco probable que padezcas TOC. En el TOC, las obsesiones y las compulsiones afectan tu capacidad para conseguir lo que deseas. Esta actitud un tanto superficial hacia el TOC también ha sido perpetuada por los medios, ya que algunos programas de televisión presentan al TOC como algo gracioso y no como una enfermedad grave.

    También era evidente que a pesar de estar tan desesperadamente enfermas, las personas podían mejorar (y de hecho lo hicieron) y vivir vidas felices y plenas. De igual forma vimos que si los pacientes más enfermos que ingresaban a nuestro pabellón mejorabande manera notable, a menudo esto era aún más cierto para quienes padecían afecciones más leves. A pesar de nuestro éxito, me di cuenta de que con frecuencia teníamos que luchar por sobrevivir. La demanda de nuestros servicios era enorme, pero a menudo los administradores del hospital la ignoraban. El desconocimiento sobre la gravedad del TOC y su impacto (que a veces restringe las actividades de la vida y repercute en la salud) está muyextendido en la población, incluidos los profesionales de la salud, y se propaga también a muchos encargadosde los servicios de salud mental y a quienes financian la investigación.

    En 2005, el Instituto Nacional para la Calidad de la Sanidad y de la Asistencia en el Reino Unido (NICE, por sus siglas en inglés) estableció el tratamiento previsto para el TOC. En respuesta, propusimos una forma de prestar estos servicios de forma rentable en todo el país. El NICE publicó nuestras propuestas, pero en realidad sucedió poco. En un corto periodo, lass autoridades locales propusieron el cierre de nuestro servicio de hospitalización y la integración hacia uno de atención primaria y secundaria. Me sentí destrozada, ya que sabía que esto significaba que muchos enfermos desesperados no recibirían el tratamiento necesario.

    La profesora Naomi Fineberg y yo nos dirigimos inicialmente al Ministerio de Salud para obtener financiación directa. Nos sugirieron que invitáramos a los servicios de Bethlem y Maudsley a unirse con nosotros en 2007; así nacieron los Servicios Nacionales para el TOC y el Trastorno Dismórfico Corporal (TDC). Esto significó que podíamos aumentar nuestro trabajo de divulgación y comencé a enseñar con regularidad a los profesionales de la salud mental de todo el Reino Unido sobre el TOC y cómo tratarlo. La demanda de nuestros servicios aumentó, pero quedó muy claro que había una gran variabilidad en el nivel y la calidad de los servicios para la gente con TOC a lo largo del país. En teoría, el desarrollo de los servicios psicológicos debería haber mejorado la situación de las personas con TOC. En algunos aspectos así lo fue, pero en muchas zonas no se ofrecían a los pacientes los tratamientos de exposición de calidad, sino un tratamiento genérico para el manejo de la ansiedad. Para agravar esta situación, la psicología y la psiquiatría a menudo estaban divorciadas entre sí, lo que conduce, en mi opinión, a un sistema fracturado y roto por causa del cual a menudo no se atienden con plenitud las necesidades de los pacientes.

    Me propuse intentar mejorar esta situación a través de la enseñanza, el asesoramiento y la promoción de la causa del TOC donde sea posible, inclusive en los medios de comunicación. Además, gracias a la colaboración con colegios de psiquiatría de todo el Reino Unido, hemos impulsado la importancia de conocer el TOC dentro dela agenda del Royal College of Psychiatrists. Desde 2019, conseguimos que las habilidades para tratar el TOC se acepten como habilidades básicas necesarias para toda la comunidad de salud mental.

    En 2018 publiqué mi libro Obsessive Compulsive Disorders: All You Want to Know about OCD for People Living with OCD, Carers and Clinicians (Cambridge: Cambridge University Press and The Royal College of Psychiatrists). Este libro se publicó con la intención de informar a las personas con TOC, a sus familiares, amigos y al personal de salud sobre el TOC y cómo debe tratarse. Fue un éxito y, en 2019, ganó el premio al bestseller del Royal College of Psychiatrists y de Cambridge University Press.

    A raíz de los comentarios de las personas que leyeron el libro, me di cuenta de que era necesaria una descripción más detallada y de cómo establecer un programa de tratamiento con éxito. Esto significaría que algunas personas con TOC podrían establecer un programa de tratamiento para sí mismas y empezarían a solucionar sus problemas sin que interviniera un profesional calificado o mientras esperaban sutratamiento. Con esta intención nació este nuevo libro. Espero que te resulte útil para encontrar apoyo a este difícil problema. Recuerda siempre que por más difícil y desesperado que te parezca superar tu TOC hay una luz al final del túnel. Nunca es fácil hacerlo, pero me atrevo a decir que con el tratamiento adecuado o con una combinación de tratamientos, existe una solución para cada persona. Por favor nunca te rindas porque puedes superarlo. Lo superarás con el tiempo.

    Capítulo 1

    ¿Qué es el TOC? ¿En realidad es un problema?

    En este capítulo examinamos de forma breve el Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC) y sus características principales. Primero evaluamos la percepción pública del TOC a lo largo del tiempo, desde la escasa conciencia que existió durante gran parte de principios del siglo XX hasta la actualidad, cuando casi está de moda afirmar que un individuo tiene un poco de TOC.

    Después analizamos lo que distingue las obsesiones y las compulsiones normales de aquellas perjudiciales para el individuo y su funcionamiento. Por último, indicamos cómo pueden haber evolucionado las obsesiones y compulsiones y cómo pueden dar una ventaja biológica al individuo

    ¿Qué es el TOC?

    El Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC) es una de las enfermedades más ignoradas y frecuentemente mal diagnosticadas. Es frecuente que la gente hable sobre un amigo o miembro de la familia que está obsesionado con un equipo de futbol en particular, un pasatiempo, un novio o una novia.

    Además, alguien que es organizado, trabajador y, en general, pulcro y ordenado puede describirse a sí mismo o ser descrito por otros como un poco TOC. En estos casos, los comportamientos suelen ser muy diferentes de los síntomas extremos que padecen muchos pacientes con TOC.

    Una persona con TOC tiene dos síntomas principales: obsesiones y compulsiones. Las obsesiones son pensamientos, imágenes o impulsos molestos y persistentes que aparecen en la mente de una persona y le provocan ansiedad, horror o aversión. Como estos pensamientos suelen ser tan desagradables, la persona se resistirá a ellos y tratará de ignorarlos o de forzarlos a alejarse. Desafortunadamente, tratar de alejar los pensamientos hace que a menudo se repitan con más frecuencia. Estos pensamientos obsesivos e intrusivos son en general los peores pensamientos que el individuo pueda imaginar. Por ejemplo, una persona religiosa puede tener pensamientos blasfemos; un padre amable y amoroso puede tener imágenes en las que le hace daño a su hijo, o una persona con elevados estándares morales puede tener preocupaciones de haber actuado de forma sexual o inapropiada con otra, a pesar de las pruebas en contrario.

    Los pensamientos obsesivos generan en la persona ansiedad e incomodidad. Cuando una persona tiene miedo, es frecuente que intente escapar de esa situación. En el caso de los pensamientos que provocan ansiedad, resulta imposible escapar de ellos; como resultado, se desarollan una serie de compulsiones. Las compulsiones son pensamientos o conductas que están destinados a reducir o evitar el daño del pensamiento obsesivo. Sin embargo, o bien no están relacionados de forma realista con la obsesión, o bien son claramente excesivos. Las compulsiones tienden a reducir la ansiedad, y como la ansiedad elevada es desagradable, realizar la compulsión baja la ansiedad, lo que resulta en una recompensa para el individuo. Si se premia algún comportamiento, aumentan las posibilidades de que este se repita en circunstancias similares en el futuro. Esto significa que como se reduce la ansiedad, la tendencia a realizar las compulsiones se vuelvemás fuerte cuanto más se repiten. Además, las compulsiones solo reducen un poco la ansiedad durante un breve periodo, por lo que los individuos repetirán las conductas compulsivas hasta que se sientan bien o hasta que otro pensamiento los distraiga.

    La historia de Anne

    Anne es una mujer casada de 30 años que solía trabajar como maestra asistente. Siempre fue una mujer meticulosa y capaz que se esforzaba mucho en el trabajo. Después de dar a luz a su hija, Lily, a los 28 años, a Anne le preocupaba cada vez más la posibilidad de que pudiera envenenarla con suciedad y gérmenes, lo que provocaría que Lily enfermara o muriera. La mayoría de las madres se preocupa por la limpieza alrededor de su bebé, pero en el caso de Anne, esto se descontroló rápidamente. No se quedaba tranquila con utilizar líquido esterilizante en los utensilios de Lily, sino que repetía la acción muchas veces. Además, comenzó a lavarse las manos cada vez más, hasta que lo hizo más de cien veces al día. Una vez que Lily empezó a moverse y a caminar, Anne limpiaba todas las zonas en las que Lily jugaba y le impedía que jugara en el exterior. Anne se dio cuenta de que sus preocupaciones eran excesivas, pero debido a su abrumadora ansiedad era incapaz de ignorar sus pensamientos y sentía el impulso de ir a lo seguro al realizar sus rituales compulsivos.

    En la situación de Anne, sus compulsiones están vinculadas a su deseo de ser una buena madre, pero sus preocupaciones y sus compulsiones de descontaminación son excesivas y van más allá de la limpieza normal. Esta preocupación excesiva por Lily limita la capacidad de la niña para jugar, aprender y explorar el mundo.

    La historia de Amy

    Amy es una mujer de 25 años que teme provocar un incendio catastrófico si no se asegura de apagar todos los electrodomésticos y la estufa de gas. Después de utilizarlos, comprueba reiteradamente que estén apagados y regresa hasta cincuenta veces a verificarlo. En los últimos dos años, intenta evitar el uso de todos los electrodomésticos y la estufa de gas, y le pide a su mamá, con quien vive, que los use por ella. Si tiene que utilizar alguno, le pide muchas veces a su madre que le reasegure que no provocó un incendio. Su madre lo hace, pero unos minutos después, Amy preguntará de nuevo, y así puede continuar durante varias horas hasta que tenga una nueva preocupación. Si su madre se niega a responder sus preguntas, Amy se pone a llorar y se molesta, y entonces su madre cede y la reasegura.

    La historia de Amy muestra que a veces las compulsiones pueden adoptar la forma de búsqueda de reaseguramiento. Estas actividades también pueden reducir ligeramente la ansiedad, al igual que los rituales compulsivos de verificación, recuento y descontaminación. Debido a que la ansiedad elevada es desagradable, esta reducción de la ansiedad es similar a una recompensa. Si se recompensa un comportamiento, aumenta la probabilidad de que se repita en circunstancias similares. Esto significa que las compulsiones aumentan cuanto más se repiten. Al reasegurarla, la madre de Amy intenta ayudar a su hija y aliviar su angustia, pero sin querer empeora la situación.

    La historia de Jim

    Jim es un hombre de 35 años que siempre quiso asegurarse de hacer lo correcto y se enorgullece de tener estándares morales altos. Era popular en la escuela y dejó los estudios después de aprobar sus exámenes. No había signos evidentes de TOC durante sus primeros años de vida, tenía amigos cercanos y nunca mantuvo una relación sexual duradera.

    Jim trabajó como guardia de seguridad desde que dejó la escuela y la pasó bien hasta hace cuatro años. En esa época, Jim leyó sobre algunas celebridades famosas que habían estado involucradas en abusos sexuales contra menores. Jim estaba horrorizado y conmocionado por estas revelaciones y tenía claro que creía que ese comportamiento era malvado. Sin embargo, empezó a verificar que no hubiera agredido sexualmente a un niño sin darse cuenta. Estas preocupaciones lo llevaron a evitar por completo cualquier lugar en donde pudiera haber niños, como parques, calles con escuelas o guarderías e incluso autobuses en horas pico antes y después de la entrada y salida de las escuelas. Todas se convirtieron en zonas prohibidas para Jim. Si ve a un niño sin querer, empuña las manos con fuerza, se cruza de brazos y se queda totalmente quieto hasta que se vaya.

    Esta conducta es un intento de asegurarse de que no se abalanzará sobre el niño y lo agrederá. Una vez que pasa, sigue dudando de sí mismo y golpea repetidamente el suelo con su pie derecho en múltiplos de 20 hasta que se siente seguro de haber permanecido inmóvil en su sitio durante el momento en que pasó el niño. En varias ocasiones, permanece estático en esta posición durante 15 o20 minutos después de ver a un niño.

    Jim se da cuenta de que su comportamiento es ajeno a sus miedos y comprende que no agredió a ningún niño. No obstante, el miedo es tan grande que se siente obligado a realizar el golpeteo compulsivo con el pie. A veces se pone en peligro como resultado de esta conducta al quedarse inmóvil en medio de calles muy transitadas. El TOC también provocó que Jim dejara de trabajar debido a su intento de evitar a los niños.

    En el caso de Jim, es claro que los pensamientos obsesivos le son aborrecibles y que es lo opuesto a alguien que disfrutaría de abusar sexualmente de niños porque le parece una idea horrible. Sus conductas para evitarlo son excesivas y, en el caso de la compulsión de golpetear su pie, en realidad no está relacionada con el miedo obsesivo. Además, la historia de Jim demuestra su evidente rechazo y la restricción de sus actividades cotidianas debido al TOC.

    Las personas con TOC tienden a evitar poco a poco objetos o situaciones que les provocan los pensamientos obsesivos. Debido a estas conductas de evitación, sus vidas pueden volverse cada vez más restringidas y limitadas. Esto se demuestra en este capítulo a través de las historias personales. A medida que sus miedos aumentaban, Anne cedía cada vez más las responsabilidades del cuidado de su hija a su madre o a su esposo. Amy dejó de utilizar los electrodomésticos de forma gradual y le pedía a su madre que cocinara y que los apagara por ella. La vida de Jim se volvió cada vez más restringida, ya que evitaba todas las zonas donde pudiera haber niños y jóvenes.

    Pero, todos tenemos algo de TOC, ¿no?

    La mayoría de nosotros experimentamos algún tipo de obsesiones y compulsiones. Mucha gente, por ejemplo, se echa la sal por encima del hombro izquierdo cuando se derrama, debido a la creencia europea de que así se ahuyenta al diablo. Otros saludan o cruzan los dedos si ven a una urraca solitaria, que tradicionalmente se relaciona con la tristeza. Estas conductas son similares a las obsesiones y las compulsiones, pero no suelen ser repetitivas y tampoco causan angustia extrema ni interfieren con la capacidad de una persona de realizar actividades normales de la vida diaria.

    Muchos de nosotros hemos tenido pensamientos obsesivos cuando estamos en lo alto de un edificio o en el andén cuando un tren está a punto de llegar; de repente, tenemos un pensamiento o impulso de tirarnos por la borda. Este pensamiento es desagradable y puede que demos un paso atrás. De la misma forma, la mayoría de nosotros hemos experimentado repentinos pensamientos sexuales violentos o inapropiados. En general, tenemos estos pensamientos y luego los descartamos por ser tontos o inapropiados y nos olvidamos de ellos. Parece que la mayoría de las personas con TOC no son capaces de hacerlo. Muchos tienen un pensamiento y les resulta tan abrumadoramente desagradable o preocupante que se esfuerzan por no volver a tenerlo. Por supuesto, una vez que intentan no tener un pensamiento, éste seguirá ocurriendo mientras lo tengan en la mente.

    El hecho de que todos experimentemos algunas obsesiones y podamos realizar algunas compulsiones demuestra que, junto con muchos otros trastornos mentales y psicológicos, el TOC se encuentra en un espectro. A pesar de que no es difícil reconocer que quienespasan casi todo el tiempo preocupados por sus miedos obsesivos y rituales compulsivos tienen un problema, la gente suele preguntarse: ¿En qué momento el TOC es un problema que necesita ayuda?. La respuesta a esta pregunta depende de cada individuo. Los rasgos del TOC parecen ser, al menos en parte, heredados genéticamente. Algunas de las características que tienen muchos pacientes con TOC, como ser meticulosos, concienzudos y puntuales, claramente son una ventaja en la vida. No es ningún misterio que muchas personas que padecen TOC han tenido éxito como médicas, enfermeros, contadoras, abogados, secretarias, periodistas y en muchas otras profesiones que requieren de un gran atención al detalle y a la capacidad de concentrarse bien durante horas.

    Es fácil observar que puede haber una ventaja biológica para los humanos que tienen algunos rasgos obsesivos. Por ejemplo, evitar los excrementos y sentir asco son características que el ser humano comparte con muchos otros animales. Desde la Edad de Piedra (o incluso antes), un individuo que evitaba las heces tenía una ventaja biológica clara sobre otro que no lo hacía. De forma similar, alguien que era persistente y meticuloso también tendría una ventaja a menudo en términos de supervivencia sobre alguien que no lo fuera. Sin embargo, cuando estos rasgos se vuelven abrumadores y se apoderan de cualquier otro aspecto de la vida del individuo, la cuestión se convierte en un problema.

    La historia de Geoff

    Geoff es un hombre de 25 años cuyos padres son médicos, su madre trabajó como médica general y su padre es un cirujano ortopédico. La familia tiene tres hijos. El mayor, George, es un abogado que trabaja en un exitoso despacho. Molly, la mediana, es una historiadora académica que trabaja en una prestigiosa universidad. Geoff también era un estudiante de alto rendimiento en los primeros años de escolarización, pero sus calificaciones comenzaron a bajar una vez que cumplió los 13 años. Sus padres estaban preocupados en ese entonces, así que lo trató un psicólogo infantil.

    Geoff negó cualquier dificultad porque no quería admitir los problemas que experimentaba, a pesar de la evidencia en contrario. Se le ofreció a la familia que acudiera a

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