Afrocubana Palo
Afrocubana Palo
Afrocubana Palo
CAPTULO II
ni
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
129
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
130
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
pesar de que estos esfuerzos misioneros no fueron muy exitosos a largo plazo,
algunos residuos cristianos permanecieron vigentes en ciertos grupos nativos.
Ello explica, por ejemplo, que la desintegracin del reino BaKongo en 1702
coincidiese con la aparicin de un movimiento religioso nativista bajo la
advocacin de San Antonio. Luego, en el siglo XIX, religiosos catlicos y
protestantes renovaron sus esfuerzos por predicar el evangelio en la regin. Es
decir, que el primer contacto de la religin conga con la cristiana ocurre no en
el Nuevo Mundo, sino en el continente africano. Los esclavos congos que venan
a Cuba estaban ya "tocados" de cristianismo.
Nsambi es primero y ante todo el Creador. De su mano proviene todo lo que
existe o existir. Como dice un informante de Lydia Cabrera: "Es obra de Sambi
desde lo ms chiquito a lo ms grande; lo ms duro, lo ms blando, y lo que no
se agarra, el aire, el fuego, el pensamiento. Cuanto hay aqu en la tierra, mares,
ros, montaas, rboles, hierbas, animales, bichos, y all arriba en el cielo, el sol,
las nubes, la luna, las estrellas. Todo eso y lo que no se ve y lo que no se sabe,
lo hizo Sambi".*
diferencia de Olodumare, que confi la conformacin del cuerpo humano
a Obatal, la primera pareja hombre y mujer procede directamente de las
manos de Sambi, quien adems los ense a reproducirse, a alimentarse y a
practicar la magia, tanto la buena como la mala. "Sambia prepar la menga
la sangre que corre por las venas y mueve los cuerpos, les da vida, y por nkutu
por la oreja les sopl la inteligencia para comprender".'
La tradicin conga considera al hombre como un ser doble, compuesto de una
entidad interna y otra extema.* El cuerpo externo, a su vez, consiste de la
"concha" o "envoltorio" (yuvudi) que se pudre despus de la muerte y de una
fuerza invisible que puede ser destruida por la magia de los brujos, de los
bandoki. El hombre interior, que es el ser humano propiamente dicho, consta de
nsala y mooyo. Nsala, el alma o principio vital, frecueniemenic asociado al
aliento y a la sombra, se encuenda presente en todo el cuerpo, excepto en las uas
y en los cabellos. Mooyo (vientre), por su lado, es la parte del hombre que
requiere alimentarse para subsistir. Como explica Laman, la vida radica
principalmente en el corazn, aunque se halla en todo el cuerpo. Pero el nsala
(alma) y la sombra pueden morar en cualquier sitio: en una casa, en un caldero
o en un giro, en el monte o en los ros. Esos lugares son favoritos de los muertos
131
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
para guardar sus almas, ya que cuando alguien fallece el nsala desaparece
primero y slo la "concha" permanece.
En Cuba estas tradiciones se sincretizan con el catolicismo y el espiritismo
(sobre todo con este ltimo) hasta producir una concepcin original y propia de
la naturaleza humana en sus relaciones con el universo y con Dios. Para las reglas
de Palo Monte Mayombe, los hombres (o bantus) son "seres compuestos".
Poseen una vida material o biolgica integrada por el cuerpo (nitu-bantu) y por
la "sombra no inteligente" (nkawama-bantu), la que proyecta el cuerpo al recibir
la luz.' Tienen, adems, una vida espiritual cuyo centro es nfuiri, o espritu
vivificante, al que se integran ttes elementos fundamentales: una "sombra inteligente" (nkawama-ntu), una inteligencia (ntu) y el don de la palabra y de la
personalidad {nding). Cuando el hombre muere, su nitu-bantu se corrompe
rpidamente, pero su espritu sufre una transformacin: deviene un nfuiri-htoto,
constituido por el nfuiri original y el nkawamarntu, el ntu yd ndinga. Cuando
este espritu difunto es el de un antepasado, entonces se llama kinyula-nfuirintoto.
El nkawama-ntu o "sombra inteligente" (a veces llamado tambin "cuerpo
astral") es una fuerza o fluido espiritual que envuelve al cuerpo y tiene la
capacidad de desplazarse y salir del individuo, como sucede, por ejemplo,
durante los sueos. En cierto modo, esta fuerza es el lazo que une los elementos
espirituales y materiales del ser humano o bantu. Aun al desplazarse mantiene
contacto con el cuerpo mediante un cordn conocido con el nombre de cordn
de plata. Este concepto de "sombra inteligente" o /:awi3ma-/iM parece proceder
directamente elperiespritu de Alian Kardec quien lo define en El Libro de los
Espritus como una substancia vaporosa que rodea al espritu, del mismo modo
que "el germen del fruto est rodeado del periespermo".' Por su parte, el ntu dota
al hombre de su inteligencia, de su racionalidad, de su capacidad volitiva. Y muy
unida a esa fuerza, aunque diferencindose clarmenteBe ella, est el ndinga, ese
don de la palabra que el hombre comparte con los espritus difuntos y con los
132
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
difunto. Pero entre todos existe un fuerte lazo de correspondencia. Como explica
Calleja Leal: "A partir de esta idea, los nganguleros establecen unas relaciones
de reciprocidad con los bantu y los mpungu, y entre los bantu y los nfuiri-ntoto,
provocando el crecimiento de las fuerzas de los mismos (mediante oraciones y
sacrificios); sin embargo, a cambio de ello, los mpungu y los nfuiri-ntoto
acrecientan las fuerzas de los bantu desde sus propias fuerzas, y adems ofrecen
su proteccin benfica. De este modo puede hablarse de un crecimiento mutuo."*
Desde luego, por encima de todos los espritus se cierne, supremo en fuerza y en
grandeza, pero apartado y distante, el Espritu Mximo: Nsambi o Sambia, es
decir. Dios.
Nsambi vive en el cielo y cuando truena se dice que est hablando. Al igual
que Olodumare, es un dios ocioso, un dios "jubilado", aunque desde su morada
rige absolutamente todo lo que existe. As lo explica Lydia Cabrera:" Otro rasgo
comn con el Creador lucum, nsambi, despus de realizada su obra inconmensurable, 'se retir del mundo'. Tampoco quiso que sus criaturas lo importunasen y 'se fue lejsimo, a lo ltimo del cielo, donde nadie pudiera encontrarlo'.
Donde no llegan los aviones. As quedaron cortadas todas las comunicaciones
entre cielo y tierra, y establecida la distancia infinita que ahora los separa y que
antes no exista a juzgar por muchos relatos. Distante, desprendido de su
creacin como Olodumare, slo aparentemente ajeno a ella, Insambi no ha
cesado de regirlo todo y contina ordenando lo ms insignificante, 'el aire no se
atreve a mover una hoja, ni vuela una mosca, ni pasa nada aqu o en las
9. Calleja Leal (1989), p. 829. Esta obra ofrece un estudio completsimo de las doctrinas
congas sobre la naturaleza del espritu humano. Vase Cap. VIII, pp. 803-837 de la
tesis de grado.
133
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
134
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
135
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
malos, a aquellos que han sido egostas y que han violado las prescripciones, no
los aguafda nadie y hallan el umbral desierto. En el otro mundo el malvado sigue
siendo igual, ya que no existe arrepentimiento posible, y esos espritus malficos
regresan a la tierra para causar sufrimientos. Los justos, por su parte, tambin
visitan sus antiguas moradas, y lo hacen sobre todo para. proteger a sus seres
queridos."
Como podemos observar, sera incorrecto afirmar que las Reglas Congas
carecen de principios ticos. Segn veremos un poco ms adelante, en ellas se
distinguen las operaciones mgicas que procuran un bien (Mayombe cristiano)
de las encargadas de realizar un mal (Mayombe judo). Lo que parece haber
ocurrido es que, como explica Laman, los congos en frica por lo menos a
principios de este siglo no posean un sentido moral absoluto, sino relativo y
localista. El deber primordial de un congo es hacia su casa y hacia su pueblo. Los
de afuera son considerados "extranjeros" y engaarlos y robarles est permitido,
siempre que la vctima no se encuentre en el poblado y la accin resulte en
beneficio propio o comn. El atacar a un vecino, sin embargo, es reprobable y
se castiga severamente, tanto aqu como en el otro mundo. Esa tica carece de
dimensin universal, pero es muy estricta dentro de los lmites del propio grupo
y refleja exactamente la organizacin social de los BaKongo, caracterizada por
la fragmentacin: cada villa se considera independiente de los poblados circundantes y casi nada permanece de la unidad del antiguo reino Kongo. El tajo de
la trata, traumtico para todos los esclavos, resultaba especialmente violento en
el caso de los congos, cuya tradicin de culto a los antepasados y de apego a su
grupo lcl se vea bruscamente interrumpida. Pero, de todos modos, muchos
elementos de la ances-al tabla de valores fueron preservados al otro lado del
ocano.
Es innegable que la prctica, sin duda "ortodoxa" y bastante frecuente de la
magia negativa (que condona y auspicia muy deleznables sentimientos de
despecho, venganza y odio) contradice ese concepto de una "tica conga" que
acabamos de exponer. No hay religin inmune a la paradoja doctrinal y prctica.
Por lo dems, el proceso transculturativo que viene operndose desde hace
siglos, primero en frica y luego en Cuba, ha servido para ir creando entre los
fieles una imagen cada vez menos aceptable del "mayombe judo", hasta
convertirio a menudo en una prctica vergonzante. Se le usa, pero con intensos
pruritos de conciencia. Muchos paleros dan salida a estas contradictorias
emociones en formas muy variadas, a veces en los estados de trance, como
ocurri en el caso de un informante de Lydia Cabrera, al que vamos a referimos
15. Laman (1962), pp. 14-24.
136
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
137
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
Equivalente
Lucum
Equivalente Catlico
Chang
Santa Brbara
Babal Ay
San Lzaro
Kariempembe, Mariwanga,
Centella
Oy
La Virgen de
la Candelaria
Obatal
La Virgen
de las Mercedes
Baluand, Ma Kalunga,
Madre de Agua
Yemay
Virgen de
Regia
Ochn
La Virgen del
Cobre
Sarabanda
Ogn
San Pedro
Nkuyo Watariamba
Ochosi
San Norberto
Nsambia Munalembe,
Tonde, Cuatro Vientos
If, Orula
San Francisco
de Ass
Elegua
138
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
Por lo general, cada mpungo presenta caractersticas o atributos muy parecidos a los del oricha que le corresponde. Mama Kengue o Tiembla Tierra (como
Obatal), la figura ms poderosa e influyente de todo el santoral, tanto de
lucumes como de congos, es andrgino. Su color es el blanco (para Tiembla
Tierra blanco y rojo, aunque con predominio del blanco) y se le representa ya en
plena ancianidad. Nsasi o Siete Rayos (al igual que Chang) es el trueno y el
relmpago. Su color es el rojo de la sangre y se le representa como un joven
fuerte, viril, arrogante, violento, aficionado al baile y a la caza. Chola Wengue,
Mama Chola o Siete Ros (lo mismo que Ochn) es la duea de las aguas dulces
y de la miel de abejas y patrona del amor: la Afrodita del panten afrocubano.
Su color es, el amarillo y se le representa como una mulata bellsima, coqueta,
afectuosa y sandunguera. Ta Kafiee, Pungun Ftila o Para Llaga (como Babal
Ay) es el dios de las enfermedades y las epidemias. Su color es el morado y su
imagen es la de un viejo semidesnudo, que mueve con muletas un cuerpo
cubierto de llagas. Ma Kalunga, Baluand o Madre de Agua (lo mismo que
Yemay) domina los ocanos, el mar y la lluvia. Su color es el azul y se le
representa como una mujer negra fuerte y robusta. Nkuyu Nfinda o Lucero
Mundo (como Elegua) es el guardin de los caminos, las encrucijadas y los
umbrales. Sus colores son el negro y el rojo y su representacin vara: a veces es
un nio travieso, a veces un viejo encorvado, con la cabeza cubierta por un
sombrero de "guajiro" cubano... Y as sucesivamente con los dems mpungos
identificados con los orichas.^'
En Cuba, algunos espritus de antepasados (llamados Kinyula Nfuiri-ntoto),
tras un largo proceso acaban por ser incorporados al kimpngulu y reciben el
culto de sus descendientes como mpungos "particulares" del nso-nganga o templo al que el espritu perteneci en vida. Por mucho tiempo despus de muerto,
un ngangulero que se haya destacado por su sabidura y sus virtudes puede seguir
siendo recordado en las ceremonias, hasta que al fin llega a convertirse en una
figura legendaria. As, de Nfuiri-ntoto pasa a la categora de Kinyula Nfuirintoto, a espritu de un antepasado glorioso, alrededor del cual se teje todo un niito
y al que se rinden ritos, tales como sacrificios de animales, etc., hasta convertirse
en "mpungo criollo". Calleja Leal, en su tesis, cita algunos ejemplos: Ta Gabriel
Sotolongo, del municipio de Crdenas; Ta Ricardo O'Farrill Brazo Fuerte, del
ingenio Los Caos en Ceiba Mocha, Matanzas; Ma Josefina Rojas, "La China",
del central La Luisa, tambin en Matanzas, etc.^^
21. Calleja Leal (1989), Cap. DI, pp. 237 y ss.
22.-Calleja Leal (1989), pp. 333-335.
139
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
Finalmente, es necesario sealar queen este proceso de sntesis hay equiparacin pero no una completa identificacin. Los mpungos no son objeto de culto
particular, como los orichas lcumes.Se les respeta, se les nombra, ayudan a los
fieles, pero su papel es relativamente secundario en las Reglas Congas donde lo
fundamental es el culto a los muertos.
La magia conga.
El concepto religioso central de los BaKongo y de sus descendientes cubanos
es el culto a los espritus de los muertos y el conu-ol mstico de es(as fuerzas
sobrenaturales mediante la confeccin de objetos mgicos o "prendas". Antes
de adentramos en su estudio, es necesario aclarar algunas diferencias terminolgicas entre la religin de los BaKongo y las Reglas Congas cubanas. En
frica se denomina nkisi (minkisi, en plural) a la medicina sagrada y a los
espritus que causan o curan "daos" y enfermedades, as como a las estatuillas
y otros objetos rituales cargados de fuerzas msticas que protejen de los unos y
alivian de las otras. Este concepto equivale corrientemente en Cuba al de nganga, que trataremos en detalle ms adelante.' Para los BaKongo el nganga es el
sacerdote o experto en la confeccin y el manejo de los minkisi. En Cuba estas
personas son conocidas como paleros, mayombcros o, ms respetuosamente,
Padre Nganga, Tata Nganga o Taita Nganga. Hay quien les llama tambin Taita
Nkisi o Taita Nkise, pero en realidad este nombre debe aplicarse slo a un
ngangulero subordinado al taita-nganga, que todava no ha iniciado a nadie. Slo
cuando lo haga podr establecer un templo independiente, subiendo a la
categora superior. Entre los congos, la mujer puede ejercer el sacerdocio igual
que el hombre, recibiendo entonces el nombre de mama-nganga, a quien se
subordinan sus respectivos mama-nkises. "Hoy en da -dice al respecto Calleja
Leal- generalmente un ao despus de que el ngangulero haya alcanzado el status
de taita-nkise o mama-nkise, deber pasar un nuevo ritual de iniciacin o
rayamiento por el que se convertir en taita-nganga o mama-nganga; no pudiendo hasta entonces rayar (iniciar) a ningn futuro ngangulero ni establecer su
propio nso-nganga."^ El uso de los trminos laila (padre) y/mama alude al hecho
140
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
141
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
142
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
6.
7.
8.
9.
143
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
144
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
L'amo me manda,
yo buc ndiambo.
(El amo me manda al fin del mundo. El amo me manda y yo voy. Si el espritu
malvado (Ndoki) vuela, yo vuelo con l. Si el entra en el monte, yo entro con l.
El amo me manda y yo busco el "dao", es decir, el hechizo malfico o "ndiambo".)"
Para atrapar el alma de un finado es menester conseguir, en primer lugar,
algunos de sus restos, ya que el espritu busca siempre su materia y se afinca en
ella.'* Para establecer la relacin basta con obtener algn huesito pequeo que
simbolice la totalidad del cuerpo, aunque es preferible una representacin sea
mayor: apreciadsimo es el crneo, la kiyumba, donde se asienta la inteligencia
del difunto. Y si la suerte y el tiempo permiten que en l permanezcan remanentes
del cerebro, la fuerza de la nganga ser mayor. De ser posible se obtendrn
tambin huesos de las manos, de los pies, costillas y tibias, "canillas para que
corran".'' Se envuelve la osamenta en un tfapo negro y, una vez en casa,
comenzar el proceso de pactar con el espritu. Dependiendo de la finalidad de
la Prenda, si va a ser cristiana o juda, se escoger el cadver. Para una nganga
juda "fuerte" se obtendrn los restos de alguien que haya sido muy perverso en
vida, ya que, como vimos, no se cambia despus de la muerte. Los dementes y
los chinos son considerados muy eficaces. Antes de proseguir es necesario
preguntarle al muerto si est dispuesto a permanecer y cumplir las rdenes que
se le impartan. El espritu contesta mediante lafula, la plvora. Se colocan en
una tabla siete montoncitos de plvora y se encienden: si estallan a la vez esto
indica que el finado acepta el trato. Se dibuja con tiza (mpemba) el cosmograma
de los congos, un trazo en forma de cruz que, como examinaremos ms en detalle
en el captulo dedicado a las lenguas afrocubanas, simboliza los cuatfo puntos
cardinales y los cuatro momentos del sol. Se colocan denu-o del caldero los
huesos del difunto y un papel con su nombre y apellido, as como tierra de su fosa.
Despus se introducen otros ingredientes que hacen de la nganga un microcosmos donde se aunan todas las fuerzas de la naturaleza, una "naturaleza resumida"
nos dice un palero informante. "Una Prenda es como el m undo entero en chiquito
y con el que usted domina; para eso el ngangulero mete en su caldero a todos los
145
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
146
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
cuando expone: "A pesar de que los nganguleros siempre hablan de 'pacto',
conviene sealar que ms que un 'pacto' setratade una 'venta', yaqueel espritu
difunto, el nfumbe, se 'vende' al taita-nganga o a la mama-nganga a cambio de
'algo', convirtindose en esclavo de su amo o de su ama."*'
Es un informante de Lydia Cabrera quien, una vez ms, nos obsequia la ms
detallada descripcin de la confeccin de una nganga: "Echo adentro (de un
caldero de tres patas nuevo) polvo de yeso, esperma de vela, un poco de ceniza
y cabo de tabaco. A un lado pongo un pedazo de cafia brava llena de agua de mar,
arena y azogue, y se tapona con cera, para que la Prenda est siempre viva como
el azogue y sea ligera y se mueva como el mar, que no reposa, y pueda el fumbi
(el muerto) brincar la mar e ir lejos. Un perrito macho y negro para que olfatee,
siga rastro, entero y bien reseco, se asienta sobre estos polvos en medio de la
cazuela. Junto al perro, una piedra de rayo o centella, que beber sangre antes
de ponerse. Se encaja en la cabeza del perro la quijada del muerto, y alrededor
los huesos de las manos y de los pies, las dos choquezuelas y costillas. Los sesos,
que ya estn hechos una pasta dura y negra, a un lado de la cabeza del perro y de
laquijada. Laquijadadeabajo... ladearribanosirve. Non-abaja! Selesderrama
encima la tierra de un bibijagero. Los trocitos de los palos se ponen alrededor:
ceiba, cuaba, aya, tengue, cocuyo, garaya, laurel, zaza, jocuma, amansa-guapo, guama, guachinango, macagua, pino de la tierra, dagame, moruro, jagey,
palma, doncella, yaya, yagrumo, y los bejucos batalla, jimagua, cocmpeba,
lgaa de aura, nnda, etc. y las yerbas krbbana (sensitiva), canutillo, grama,
barba de indio, escoba india, etc. Y sobre los palos, puados de comejn. Despus que est formado este fundamento, se echa aj, pimienta y ajo, jengibre,
cebolla blanca, canela, un gajo de ruda, de pin y anam, todo alrededor. La
obra se remata con cabeza de querequet y carpintero, aura, murcilago, zunzn, amero; y bichos, jubo, manca-perro, camalen, cienpis, etc. Y para que
la nganga sea cristiana, buena, un chorro de agua bendita que se coge en la iglesia
o del Sbado de Gloria, que se coge en el monte; o se deja mixta. Neutra. Juda
y cristiana, segn se necesite. Cuando hace bien ser cristiana, cuando tumba,
serjuda. Ya est montada la nganga. Entonces la vuelvo a llevar al camposanto
-aNfinda Kalunga, para que pase tres viernes all enterrada en el cementerio;
y luego a Nfinda anabutu, al monte a pasar otros tres viernes, que son veintin
das, debajo de una ceiba o de un jagey. Cuando se levanta la Prenda... me la
18. Calleja Leal (1989), p. 421. Esta peculiar relacin entre el palero y su pcrro-nganga
explica el lenguaje que aquel emplea con frecuencia para dirigirse al fumbe. Para
iniciarlo a trabajar se emplean puyas hirientes cuando no insultos abiertos, plagados
de insolencias. A eso se le llama "arrear la nganga" o "calentar" al espritu.
147
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
148
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
21. Cabrera (1979), p. 130. La Kimbisa, tambin denominada chamba, es una bebida
compuesta de aguardiente, pimienta, plvora, nuez moscada, clavo, aj, ajo, canela y
otras sustancias que el mayombero utiliza para rociar la Prenda y fortalecerla.
Generalmente, el sacerdote se llena la boca de este "tnico" y lo escupe en forma tal
que se convierte en una lluvia finsima que cae sobre la Nganga o sobre algunos de
los fieles. Los moana (literalmente, nios) son aquellos que asisten a los ritos
regularmente, y han sido "presentados" formalmente a la Prenda, aunque no han sido
iniciados ("rayados") en la Regla. Frecuentemente, sin embargo, estos moana acaban
por iniciarse. La Madrina, usualmente, es la mujer del Padre Nganga.
149
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
150
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
151
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
Nganga. Sobre su cabeza se coloca una gorra negra atravesada por una cruz roja,
el cosmograma de los congos. El sacerdote pinta, con tiza, siete cruces en el
cuerpo del nefito: en la frente, en los omplatos, en el pecho, en los brazos y en
los pies."* Y, con una navaja, corta a poca profundidad las cruces marcadas en
la piel (este acto es el que se conoce con el nombre de "rayar") mientras canta:
Mbele Nganga vamo cota
Mbele Nganga ndale que cota
Vamo ya ete Mbele Nganga
Manito vamo a cota'
(O sea: "Machete de la Nganga, vamos a cortar; machete de la Nganga, dale
que corta; van\os ya, este machete es de la Nganga: hermanito, vamos a cortar.")
La sangre derramada por el nefito es ofrecida a la Prenda mientras la Madrina
y el Mayordomo entonan el siguiente mambo o canto sagrado:
Sambia arriba Sambia abajo
Licencia Sambi Awere sorinda
Sorinda awere licencia Sambie
Tata Legua dio licencia
.
,
pa jura nkisa, pa jura mpembe
juran kisi malongo. Sambi me dio licencia.'^
(O sea: "Dios arriba. Dios abajo, con licencia de Dios, en el da de hoy; en
el da de hoy con licencia de Dios el Padre Elegua dio permiso para jurar ante
el espritu, para jurar ante la vela; para jurar ante el espritu que vi ve en la Nganga,
Dios me dio permiso.)''
El Padre Nganga invoca entonces el favor de los Mpungos y de los espritus
de sus antepasados (padres, padrinos, ancestros africanos) mientras sostiene la
Nganga encima de la cabeza del iniciando. Luego, para hacer nfasis en la
repetida metfora de la muerte, acuestan a ste entre cuatro velas mientras
contina el canto:
4. Los lugares donde se trazan las cruces puede variar; algunos "rayan" asimismo en la
coronilla de la cabeza y en la nuca.
5. Cabrera (1979), p 161. Otros cantan "Mbele gn gn cota que cola". Cf. Cabrera
(1979), p. 164.
f
6. Cabrera (1979), p. 164. En este mambo se dice que Dios (Sambi) ha dado permiso
(licencia) para jurar muerto (nkisa, mpembe). El canto es fundamental en los ritos de
las Reglas Congas. Como nos ha dicho una de las fieles: "el canto lo es lodo". Sobre
la msica sacra de los congos vase el captulo IV del liimo lomo.
7. Cf. Calleja Leal (1989), p. 533.
152
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
Cabrera (1979), p. 161. Como explica un informante de Lydia Cabrera este canto
indica "que ya yo soy de la Nganga, que cambi de vida; soy un hombre nuevo, un
espritu ms". Cabrera, ibid., id. Cf. Calleja Leal (1989), pp. 538-539.
9. Cabrera (1979), p. 162.
153
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
esencia las ofrendas presentadas por los creyentes en la Regla de Ocha a sus
Orichas y a las sombras de los difuntos, aunque en la religin lucum estos actos
se realizan con mayorfrecuenciay no se convierten en ceremonias formales.
Las comidas funerarias en honor de los espritus ancestrales del palero,
particularmente de su espritu tutelar y del alma de su Padrino fallecido son, en
cambio, ritos muy solemnes en los que participan todos los asistentes regulares
al Nso Nganga.'" Primero se cocinan los alimentos de rigor, harina de maz,
frijoles negros, arroz, y se colocan todos juntos en un caldero o cazuela. Se cubre
la pared de la habitacin o cobertizo donde permanece la Nganga con un trozo
de tela negra donde se ha pintado, con tiza o cascarilla, la cruz o cosmograma
congo. Frente a la Prenda, entre cuatro velas encendidas, se colocan los recipientes que contienen la comida. Se invoca al espritu y un parpadeo de las velas
indica el momento en que ste viene a "comer". Los fieles, sentados en el suelo,
participan tambin del banquete mstico. Este se convierte de ese modo en una
suerte de gape anaggico que reafirma el vnculo simblicoentre los participantes. Los restos deben ser llevados a un cementerio o, de no ser esto posible, al
monte o a algn lugar descampado.
Asimismo, para que una Nganga "trabaje" eficazmente es necesario mantenerla "bien alimentada". Ocasionalmente, si el espritu lo amerita y "se lo ha
ganado", se le ofrendar un chivo, cuya sangre no se vierte directamente en la
Nganga, sino en un orificio en la tierra. Con mucha ms frecuencia, cada vez que
sea preciso y casi siempre dentro de la realizacin de algn conjuro, se sacrificar
un gallo a la Nganga para que la menga, la sangre, fortalezca a la Prenda .
Nosotros hemos asistido dos veces a sacrificios en honor de una Nganga donde
supuestamente "reside" el espritu de un antiguo esclavo congo denominado
Francisco. En una de esas ocasiones, el motivo del ofrecimiento fue la "limpieza" o purificacin de una mujer que experimentaba dificultades y por ello
ofreca un gallo a Francisco. El nso, la casa del dueo de esta Nganga, es ejemplo
tpico del sincretismo que caracteriza a las religiones afrocubanas:" en ella, una
habitacin est reservada para los Santos u Orichas, puesto que este palero es
tambin hijo iniciado de Elegua; en otra, de mayores dimensiones, se levanta un
altar con un "retrato" de Francisco y dos veces al mes se celebran all misas
espirituales;finalmente,en el patio se encuentra un cobertizo de aluminio donde
se guarda la Nganga. En la misma morada, por tanto, es posible presenciar
10, Cabrera (1979), 176-177
1 r. Este informante, santero y palero a la vez, falleci pocos meses antes de escribir estas
lneas. Deseamos expresar aqu nuestro agradecimiento a l y a todos los dems que
amablemente nos han recibido en sus casas y contestado nuestras preguntas.
154
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
ceremonias lucumes, congas y las llamadas misas espirituales, que describiremos ms adelante. En este caso, el dueo de la Prenda es el ngombe o mdium
a travs del cual se manifiesta el espritu.
Esta ceremonia de "limpieza" se realiza en horas de la tarde. Losfelesse
congregan en el patio de la casa, alrededor del cobertizo o choza donde reside la
Nganga. Los principales participantes son: el Padre Nganga o Mfumo Nganga,
que preside; dos auxiliares o mayordomos que asisten en elritualy cuidan de que
el espritu no haga dao a su mdium; el ngombe, a travs del cual se manifiesta
el espritu y,finalmente,la donante del sacrificio, que en este caso es, al mismo
tiempo, beneficiarla y sujeto de una purificacin. Un pblico numeroso de
iniciados y no iniciados asiste tambin a la liturgia. En general, los oficiantes,
descalzos y con el torso desnudo, permanecen dentro del cobertizo mientras que
el pblico se sienta a su alrededor, al aire libre. La parafernalia que se emplea
en elrito es escasa y rstica: rodeando a laNganga, que reposa en una hondonada
en el piso de cemento de la choza, hallamos dos machetes, un cuchillo para el
sacrificio, tres velas, un vaso de agua y muchas ramas de rboles recin cortadas.
Observamos tambin un atado de palos y de plumas que un informante denomina
"la cabeza", sin querer elaborar ms sobre l; una jicara para aguardiente, una
pequea tabla sobre la que el donante deber permanecer de pie; un taburete que
sirve de asiento para el mdium o ngombe y de instrumento de percusin y cuatro
pedazos de coco para la adivinacin.'^ Adems se consumen o emplean otras
sustancias en la preparacin de los objetos rituales: la chamba, que como hemos
visto es una mezcla de aguardiente, plvora, aj y otras sustancias para rociar a
laNganga; aguardiente, bebida tradicional de los espritus, una vez que stos se
posesionan de sus mdiums; tabacos que fuman sacerdotes y espritus y cuyo
humo es asimismo purificador; agua y hielo para "refrescar" los pedazos de coco
y alejar las malas influencias; manteca de corojo, esparcida en ios machetes y en
el cuchillo del sacrificio; cascarilla o tiza para dibujar las "firmas" rituales yfula
o plvora para "matar" una mala letra (o prediccin) del coco. En esta categora
debemos de considerar adems al gallo que se ofrece a la Nganga pues su sangre
realizar la tarea fundamental de "alimentar" al espritu.
Esta ceremonia, como la de iniciacin, tambin puede ser dividida en tres
etapas o momentos: 1) preparacin de la Nganga y los objetos rituales; 2)
sacrificio de la vctima y purificacin del donante y 3) manifestacin de un
espritu o espritus mediante la posesin de los mdiums.
12. El coco, que como vimos es el medio ms primitivo de adivinacin en la Regla de
Ocha, tambin es empleado en las ceremonias congas para determinar si el rito
procede por buen camino.
155
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
156
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
13. En otras ocasiones hemos odo, en este mismo contexto, "carajo" en vez de
"caramba". No es raro que un palero o mayombero utilice malas palabras para
dirigirse a su Nganga, que la "arree", para as estimularla a trabajar a su favor. As
insultaba Calazn, viejo informante de Lydia Cabrera, a una de sus Prendas que no
' quera"Crabajar": "Hijo de tal, tienes que hacer lo que yo te mande. T no puedes ms
que yo, c ! Cmo? No te gusta el trapo negro, cundango? pues por eso te tapo con
un trapo ms negro que el cuero de la puta de la madre que te mal pari y que nunca
supo quin era tu padre. Y ahora en vez de malafo, cabrn, te doy alcohol, y en vez
de fula te doy candela para que te quemes, condenado cochino..." Cabrera (1979), p.
187. Este empleo del insulto a fuerzas sobrenaturales es una de las diferencias ms
marcadas entre la Regla d Ocha, donde no ocurre, y las Reglas Congas.
14. Ortiz (1965), p. 316 ofrece otra versin del mismo cntico, que l denomina Erise
Baland y clasifica como kimbisa (perteneciente a la Regla Kimbisa del Santo Cristo
del Buen Viaje):
Erisi Baland Ede
Con go du ge
Con go du ge
Ay Kinia ngangul
Ay Kinia ngangul
Erisa mi.
Estas variaciones en los textos de cantos y oraciones son frecuentes en las religiones
afrocubanas, ya que aquellos han sido transmitidos por tradicin oral por personas
que frecuentemente no posean competencia comunicativa en las lenguas ancestral es.
157
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
158
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
159
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
160
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
patas que va a ser sacrificado es cubierto con una lela del color emblemtico del
Oricha a quien va a ser ofrendado. Adems, la carne de estos animales ser
cocinada y servir de alimento a quienes asistan a las festividades del "Da del
Medio". Nodeja dees tarpresente, sin embargo, laidentificacin simblica entre
vctima y donante: los nefitos deben tocar con su frente la del animal y frotar
el cuerpo de ste contra el suyo para lograr as una suerte de transferencia de
fuerzas vitales entre ambas entidades.
Para resumir, el sacrificio, en las religiones afrocubanas, tiene un doble
propsito: 1) "alimentar" y honrar a deidades y espritus; y 2) comunicar la
bendicin y la fuerza de los seres sobrenaturales a los donantes, quienes quedan
"limpios y fuertes". De acuerdo con el propsito especfico del rilo se hace
nfasis en uno u otro aspecto pero, primordialmente, el sacrificio es un medio de
comunicacin, una forma de transaccin entre seres humanos y entes sobrenaturales a travs de una vctima propiciatoria que acta como mediadora.
El empleo del lenguaje tambin refleja el carcter comunicativo de los
sacrificios en los cultos afrocubanos. Ntese, por ejemplo, que cada fase de la
ceremonia va acompaada de frmulas verbales que anuncian o explican la
accin: "sangre va a correr", "mi Nganga ya ure"... Estas frmulas tienen un
doble propsito. Primero, informan explcitamente a las entidades sobrenaturales acerca de la naturaleza del ofrecimiento. Esto ocurre no slo en el caso de
sacrificios, sino en el de cualquier ofrenda o pago que se efecte a orichas o
espritus, que deben ir acompaados de una descripcin precisa y detallada del
regalo. Cabrera, por ejemplo, nos describe el modo en que un mayombero se
diriga al monte antes de recoger hierbas y plantas: "...Aqu le pongo. Pap, su
vela, su malafo, su nsunga, su simbo: mire bien su simbo... Ya yo le pagu lo que
le debo. Pap, mrelo bien que yo ya pagu y pu recoger...""* Al mismo tiempo,
las frmulas verbales que acompaan el sacrificio tienen el propsito de instruir
al auditorio acerca de las diferentes etapas delritual,estableciendo una unidad
de propsito y de participacin colectiva en el evento religioso. La palabra y el
rito se tornan as inseparables.
3. Manifestacin de los seres espirituales mediante la posesin y el estado
de trance.
En el contexto de la liturgia que venimos describiendo, el sacrificio es
seguido de una fase de comunicacin directa con los entes espirituales mediante
161
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
162
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
22. Los miembros de las religiones aiSrocubanas pueden ser posedos tanto por orichas o
mpungus como por espritus. Algunos mayomberos despus de ser "rayados" o
iniciados en una Regla conga, tambin son "asentados" en Regla de Ocha y pueden,
por lo tanto, ser posedos por los orichas. El proceso nunca debe ser el inverso, o sea,
una persona no debe ser "asentada" primero y "rayada" despus. Algunos santeros,
por tanto, adems de ser los "cabdlos" de sus dioses, al mismo tiempo "pasan
muerto", son mdiums espirituales.
163
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
le present un plato l'eno de miel de abejas con yemas de huevo que la recin
manifestada Oricha procedi a lamer con grandes muestras de placer.
El comportamiento del poseso, por cierto, se halla perfectamente regulado
por las expectativas del grupo social: cada entidad sobrenatural posee una "biografa" individual, una persona con caractersticas propias, y estos rasgos son
observados estrictamente en el estado de trance: un espritu congo deber, por
ejemplo, hablar en bozal y en trminos poco elegantes; una manifestacin de
Chang ir acompaada de muestras inequvocas de virilidad, mientras que una
de chn har nfasis en su femineidad y coquetera, nunca viceversa. La
posesin, lejos de ser una expresin extraa y aberrante, constituye aqu una
conducta perfectamente predecible, comprensible y deseable.
B) El estado de posesin.
En los cultos congos, ua vez que se ha saludado al fumbi recin manifestado,
ste comienza a llamar a todos y cada 'uno "de los presentes para una sesin,
privada de adivinacin o "consulta". La consulta generalmente consta de los siguientes pasos: saludo y reconocimiento mutuos de espritu y fiel; revelacin de
algn hecho desconocido en la vida del consultante para establecer credibilidad
en la autenticidad del trance; consejos por parte dd fumbi acerca de situaciones
o dificultades especficas por las que atraviesa el creyente; y, finalmente,
bendicin o purificacin. Para efectuar esta ltima etapa del ritual, el mdium
invierte la posicin de su tabaco, de modo que el ex-emo encendido queda en
el interior de la boca, coloca las manos sobre la cabeza del consultante mientras
le sopla humo alrededor de la cabeza y el cuerpo. A veces tambin se roca a la
persona con una combinacin de agua y hierbas.
Hay ocasiones en las que el/M/n/b/ desea la compaa, de ms espritus.
Entonces se interrumpe la sesin de consulta y se retorna a la etapa de
provocacin del estado de trance. Ahora, sin embargo, el poseso toma a los otros
mdiums de la mano, les da vueltas y los sacude violentamente. Si el procedimiento tiene xito y los fumbis aparecen,-se repite el proceso de saludos y
ofrecimientos. En todo momento el oficiante de cabecera se halla presente y
vigilante para prevenir cualquier dao fsico al mdium, en caso de que ocurra
una forna violenta de trance. En estas ocasiones inmediatamente "calma al
espritu", colocando las manos sobre la frente del sujeto, soplndole la cara y
diciendo "eg,eg, control, control".
En la Regla de Ocha, cuando un Orz'c/ia "monta" a uno de sus fieles, se supone
que aquel reconozca y salude a todos aquellos que han sido iniciados en su culto.
Esta capacidad de reconocer a un hijo que puede hallarse de incgnito es una de
las seales ms inequvocas de que la posesin es autntica. El Oricha, entonces.
164
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
165
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
observada por nosotros vimos a una mujer posesionada con "un espritu que
trabaja con Chang", y tXfumbi deseaba que esta hija de Obaial supiera que l
estaba muy disgustado porque haba salido de Cuba sin traer sus otanes, sus
piedras sagradas. Se nos inform que cada vez que esta mujer experimentaba el
estado de trance manifestaba la misma preocupacin. En casi todos estos casos
los sentimientos de culpa se expresan en forma de un mensaje que el espritu
tiene para su mdium. Lydia Cabrera nos cuenta que en una ocasin Chang
"mont" a su "caballo" Bangoch (Jos de Calazn Herrera, un informante de
Cabrera) y revel a todos los presentes que ste era, secretamente, mayombero
judo. El Oricha le pidi a Cabrera que le dijese a Bangoch que "lo tena muy
cansado con sus sinvergenceras y que lo iba a poner a comer tierra antes de
mandarlo para li Yansa, el cementerio"."El mensaje debe venir a 'avs de una
tercera persona porque el mdium no recuerda lo ocurrido durante un trance
verdadero.
Al mismo tiempo es importante insistir en que aqu eltfancey la posesin son
construcciones sociales que forman parte inmanente del sistema religioso. Es
verdad que para todo creyente afrocubano el ^ance constituye un modo de
comunicacin con fuerzas sobrenaturales caracterizado por cambios de personalidad que el mundo occidental interpreta como formas errticas y neurticas de
conducta. Pero, mientras en nuesffa sociedad el comportamiento neurtico o
24. EOR, vol. 14, pp. 13-14.
25. Cabrera (1984), p. 33. Tambin ver pp. 50-51.
166
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
167
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
28. CallejaLeal (1989), p. 486. Entre los espritus que pueden poseer a un mdium los hay
de procedencia y pocas muy alejadas: espritus rabes, gitanos, congos, indios,
egipcios, gallegos, etc. (Ibidem, id.).
168
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
conga para sangre y su uso sirvi para reafirmar el hecho de que el interlocutor,
en su presente estado, era un ser sobrenatural. A veces estos rasgos lingsticos
erigen una barrera comunicativa entre espritus y fieles. En estos casos uno de
los asistentes que se halle familiarizado con las formas de expresin del fumbi
acta de intrprete. El intrprete, por su parte, debe limitarse a transmitir el
mensaje del fumbi, sin aadir nada personal a la interaccin. En una sesin en
la que uno de los autores de este libro serva de intrprete, tratamos de ilustrar
o aclarar el recado del fumbi mediante un ejemplo. El mdium inmediatamente
nos puso en nuestro lugar dicindonos: "Quin est haciendo la consulta, ti o
yo?".
Otro medio lingstico para hacer resaltar la presencia de lo sobrenatural en
una sesin de trance es mediante una modificacin en el uso de las formas de
tratamiento. Muy a menudo un poseso se dirige a alguien a quien llama "t" con
"usted" y viceversa. Este cambio afecta asimismo a las personas que se dirigen
al mdium. Varias veces nos dimos cuenta de que nosotros mismos nos dirigamos al individuo poseso, al fumbi, con un "t" y regresbamos al "usted" una
vez que el mdium volva a su estado normal.
Uno de losritosde trnsito ms complejos de las reglas congas es el funeral,
que en verdad consiste en toda una serie de ceremonias distribuidas en el lapso
de varios das. Uno de los principios fundamentales de Palo Monte y dems
cultos bantes es la estrecha comunidad entre los vivos y los espritus de sus antepasados desaparecidos. Al separarse del cuerpo, el espritu se traslada al "ms
all", donde contina, junto con los que se fueron, la existencia que llevaba en
la tierra. Y desde donde se mantiene en contacto con los supervivientes del ms
ac. Slo aquellos que cometen graves pecados -los asesinos, los drogadictos, los
hechiceros de magia malfica- estn condenados a vagar sin reposo, en la ms
horrenda soledad, a veces por un tiempo, a veces para siempre. El propsito
bsico de las ceremonias fnebres consiste en asegurarle al fallecido una
transicin dichosa al otro mundo, facilitando as la futura relacin mstica con
l, ya convertido en espritu protector.
Los ritos funerarios se desarrollan en diez ceremonias consecutivas. La
primera es la purificacin del cadver. Este es baado con agua 1 ustral (producto
de la coccin de varias hojas y yerbas, a la que se agregan colonias y perfumes).
Luego es frotado con aguardiente y vino seco. Y por fin es "soplado" con humo
de tabaco. Sigue el rito de vestir al muerto, casi siempre con ropa blanca, que
simboliza el estado de pureza a que se aspira. E inmediatamente viene el lloro,
en el que los familiares y hermanos de religin muestran su afliccin, en medio
del canto de mambos funerarios y de danzas rituales, con que se invocan los
mpungos, particularrente aquellos como Ta Kaengue, Mariwanga-Ccntella y
169
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
Ma Kalunga, que tienen que ver con el cementerio y con las tumbas. No es
extrao que algunos de los presentes caigan en trance y luego "despojen" el
cadver con yerbas y ramas.
Se procede entonces a quitar la mano al muerto. El propsito de este rito es
disponer de los objetos rituales que pertenecan al difunto: su "bveda espiritual", sus collares protectores, sus "resguardos" o amuletos y, sobre todo, su
nganga. Los collares y los resguardos son destruidos, salvo escasas excepciones.
Lx) mismo se hace con las copas y vasos de la "bveda", aunque los dems objetos
de la misma, sobre todo aquellos relacionados con el catolicismo (estampas,
crucifijos, rosarios, etc.) se reparten por lo general entre los parientes y amigos
del muerto. Con la nganga hay que proceder a determinar su "camino",
consultndola, si su amo no ha dejado instrucciones sobre lo que debe hacerse
con ella. A veces la nganga decide quedarse con alguien. A veces pide que la
entierren por un tiempo para luego pasar a otra persona. Y, por fin, en ocasiones
-por haber cumplido su misin en la tierra- exige que se le despida definitivamente. El rito de despedida de la nganga consiste en llevarla al lugar que ella ha
designado y en hacerle all un ltimo sacrificio y un pago final de sus "derechos".
Con eso se ha "quitado la mano al muerto" y ste queda libre de sus responsabilidades religiosas en este mundo y aligerado para su viaje al otro. Lo que se
simboliza rompiendo contra el piso un coco que se ha pasado por encima del
cadver.
Ahora toca llevar los restos mortales del ngangulero al kambo muna-nfinda,
es decir, al cementerio, para ser enterrado. Pero antes de salir de la casa mortuoria
se produce el rito conocido con el curioso nombre de bailar al muerto. Con el
atad sobre los hombros, los portadores dan pasos hacia adelante y hacia atrs
y luego de izquierda a derecha y de derecha a izquierda, que algunos asimilan al
movimiento de un barco: el del ltimo viaje. Como el muerto est todava
desconcertado, en el camino del cementerio se le va orientando, hacindole pasar
de ser posible por los lugares que frecuentaba mientras viva. El viaje al
cementerio adquiere as un sentido ceremonial muy particular: con l se ayuda
al fumbi a despedirse, mientras paso a paso se va separando de las cosas de esta
vida.
Una vez obtenida la licencia por parte de los mpungos para entrar en el
cementerio, comienza el enterramiento. La fosa es purificada con agua bendita,
arguardiente y humo de tabaco. Se baja entonces el atad, sobre el que se
depositan flores y a veces ramas de rboles, mientras se cantan mambos y se
formulan rezos, casi siempre en espafiol, dando gracias a los mpungos y a los
espritus ancestrales. Ya fuera del cementerio, los que han asistido al entierro se
despojan o purifican y, de regreso a la casa mortuoria, participan de una comida
170
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
171
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
velas, la cazuela de la que se sirven con la mano todos los asistentes." "En cuanto
a los sacrificios, no son tan frecuentes ni tan costosos como los que se tributan
a los orichas. Slo una vez al ao se les ofrenda obligatoriamente a Ngangas y
Nkisos un gallo, cuyos huesos se entierran ."'n que se parta uno solo (la carne se
la come el Taita); y un chivo, pero los huesos de ste no se entierran y la sangre
jams se vierte en la Nganga porque traera desgracia, enfermedad y muerte... El
chivo no se sacrifica en la habitacin en que est la Nganga. En la ciudad se
degella en el patio de la casa y en el campo fuera del boho. Para ofrendarle la
sangre al fumbi se abre un agujero en la tierra, se enciende una muinda (o vela)
y el espritu sale del habitculo y va a bebera all."'^ Todos estos ritos van.
acompaados de rezos y mambos como ste:.
,
Coro: Menga va correr en Dio.
Gallo: Cmo corre!
Coro: Menga va a correr en Dio.
Gallo: Deboteenbotecomo tintorera, palo!
Coro: Menga va a correr en Dio.
Gallo: Ya la nganga ta uriando, palo!
Coro: Menga va a correr en Dio.
Gallo: Bendicin lo yijo-nganga siempre tenga, palo!
Coro: Menga va a correr en Dio.
Gallo: Mi Zarabanda ta uriando, palo!
Coro: Menga va a correr en Dio.
Gallo: Cmo corre!
Etc.
Como siempre, todo est saturado de elementos sincrticos. El mambo dice
que la sangre va a correr en Dios, o sea, que el sacrificio se ofrece a una nganga
"cristiana". Y con esa sangre, que la prenda est recibiendo ("uriando"), se
bendice a los nganguleros presentes, como haceel sacerdote en la misa con los
fieles. Adems el espaol y el bozal se mezclan constantemente en la letra del
canto religioso. Aun cuando el rito parece ms africano, no puede ocultar su
mulatez, o si se quiere, su criolledd, lo que en definitiva es lo mismo.
Cmo ya indicamos, las reglas congas poseen un complejo sistema oracular,
en parte procedente de sus propias races culturales y, en parte, producto de la
acultracin con la Reglade Ocha. La prctica de la adivinacin recibe el nombre
popular de registro o consulta, lo mismo que en la santera. Sin embargo,
31. Cabrera (1979), pp. 176-177.
32. Ibidem, id. p. 153. Un estudio detallado de los sacrificios de animales en Palo Monte
Mayombe puede encontrarse en la tesis de grado de Calleja Leal (1989), jjp. 573 y ss.
172
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
173
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
174
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
175
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
176
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
177
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
178
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
179
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
180
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
lado, para no tener que sufrir ms injusticias y vejaciones, y para ser libre
para siempre."^
De ese modo se articulan la magia, la religin y la protesta social en la
tradicin mitognica de los congos de Cuba. La imaginacin creadora del pueblo
contina funcionando al otro lado del Atlntico. Sobre todo cuando hace falta
darle salida de algn modo al ansia, nunca apagada, de justicia y de libertad.
La Regla Kimbisa del Santo Cristo del Buen Viaje.
Todas las agrupaciones religiosas afrocubanas, ya lo sabemos, son producto
de un intrincado proceso de sincretismo, de transculturacin. Unas, como la
Regla de Ocha y la Sociedad Secreta Abaku, han continuado rezando y
cantando en lengua africana. Otras, como la Regla de Palo Monte Mayombe,
introducen el castellano en sus ritos, aunque tanto creencias como prcticas sigan
siendo de base fundamentalmente africana. Es decir, hay grados de sincretismo
y las Reglas se sitan en distintos puntos del continuo cultural cubano. Prxima
al polo afrocubano, pero extraordinariamente permeada por mltiples elementos
provenientes del extremo eurocubano, la Regla Kimbisa del Santo Cristo del
Buen Viaje es quizs el ejemplo ms dramtico de la interpenetracin de todos
esos factores de variado origen que caracteriza a la cultura popular cubana.
Fundada a fines del siglo diecinueve por Andrs Petit, la Regla Kimbisa posee,
sin duda, la estructura bsica de las Reglas Congas pero contiene cuantiosos
ingredientes de fuentes tan diversas como las religiones catlica y yoruba, el
espiritismo y hasta la masonera. Para su comprensin dependemos, una vez
ms, de Lydia Cabrera, quien ha realizado el nico estudio que se ha publicado
acerca de esta sociedad.
Andrs Facundo Cristo de los Dolores Petit, mulato claro, alto, delgado y de
finos modales, es smbolo viviente de nuestra amalgama criolla. Nacido en
Guanabacoaen la primera mitad del siglo pasado fue, al mismo tiempo, Terciario
Franciscano, Isu de la Sociedad Secreta Abaku, Padre Nganga y babalocha de
la Regla lucum. Vivi en el Convento de los Franciscanos y muchos recuerdan
que recoga limosnas para los frailes. Saba su poco de latn y mltiples leyendas
rodean su vida: "Iba Andrs una vez por una calle solitaria, a eso de las doce del
da y observ a un caballero de bomba y levita cruzada que andaba delante de l.
2. Calleja Leal (1989), pp. 781-783. En esta tesis de grado de Calleja Leal se encuentra
el estudio ms detallado y profundo que conocemos sobre los kutuguangos de los
congos cubanos. Ver ibidem, id., pp. 780-793 y 859-868.
181
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
182
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
con una imagen de San Luis (San Luis Beltrn, patrono de la Regla) y en medio
un Cristo crucificado, litografas de Nuestra Seora de las Mercedes, de San
Pedro, de San Antonio, y muchas ramas de albahaca, planta muy apreciada por
los Kimbisa, 'que trabajan mucho con ella'. Oculto debajo del altar, en una tinaja, est el Fundamento (Nganga) principal, que slo pueden manipular los
Padres Maestros. En una esquina de la habitacin, en una rinconera, est Sarabanda Ogn, Ochosi y Elegua reunidos, una de las grandes fuerzas del
templo, su guardin, en caldero de hierro. En otra. Chang, su maiari o piedra
dentro de una batea de madera gruesa, tapada y cubierta con un gnero rojo. En
vez de colocar la batea sobre un piln, como se acostumbra en los ll-Orichas,
reposa sobre una banqueta. Frente a Chang, en otro ngulo de la habitacin, se
tiene a los "Santos". En una tinaja en el suelo a Yemay. Denuo de una sopera
a Ochn. En una repisa en alto, casi al lado del altar, a Obatal, y frente a Sarabanda, en la otra esquina, en un plato grande o fuente de loza, a San Lzaro"."
Es decir, que lejos de mantenerse muertos y orichas separados, como es de rigor
en las otras Reglas, aqu se aunan todas las fuerzas espirituales yorubas,
europeas y bantes en un mismo recinto.
La organizacin del sacerdocio es muy similar a la descrita en el acpite
anterior, aunque los ttulos de los cargos resulten aqu ms retricos y despidan
un leve olor a masonera. El templo esi a cargo de un Padre Maestro, que
corresponde al Padre Nganga en Palo Monte. Lo asisten, en lugar de mayordomos, un Primer Capacitado y un Segundo Capacitado o Apstol Luz del Da, que
sustituye al Primero en caso de ausencia y lo sucede en el cargo a su muerte. Los
Segundos Capacitados poseen una serie de Auxiliares o "Apstoles del Camino"
que tienen la funcin de llevar los "trabajos" a los sitios que indique el Padre
Maestro. Los Siervos, por su parte, son individuos de confianza que ayudan en
las labores del templo. Las mujeres tambin reciben cargos de importancia: las
Madrescuidan de la disciplina y del ornatoy mantenimiento del loc?l,auxiliadas
por las Capacitadas y las Siervas. Cada uno de estos cargos se obtienen por
medio de ceremonias de iniciacin especficas. La Regla Kimbisa, a diferencia
de las otras Reglas afrocubanas, posee un Jefe Supremo que gobierna la
institucin. El primero, por supuesto, fue Andrs Pctit. A ste lo sucedi su
ahijado Andrs Valds, alias Andrs Kimbisa. A la muerte de Valds lo sigui
Timoteo Moran y a ste Jos Torres. Como puede observarse, esta instiiucionalizacin de la Regla es de corte claramente europeizante y se aparta del tradicional localismo dispersivo de las religiones afrocubanas. De origen europeo
es tambin la Constitucin escrita que gobierna la Regla y establece reglas y
4. Cabrera (1977), p. 10.
183
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
184
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
185
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
186
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
187
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
188
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
189
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
190
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
poco ofrecieron "un Violn" (un toque de violn) en honor de Ochn, en vez de
emplear los tradicionales tambores o giros. Otra persona nos informa que en
vez de ofrendarle la sangre de un pollo al Oricha, le presenta flores y perfumes.
La segunda tendencia es diametralmente opuesta y puede considerarse una
suerte de fundamentalismo ortodoxo: esta religin -se afirma- es puramente
africana y es un deber rechazar toda injerencia fornea en ella. Babal-Ay no
es San Lzaro, sino Babal Ay. La religin tiende a ser puramente yoruba y no
lucum. Incluso algunos llegan a afirmar que ningn blanco tiene el derecho a
pertenecer a ella. Lo irnico de esta ltima posicin es que, lejos de representar
un regreso a la tradicin africana, constituye una intromisin de valores puramente occidentales ya que, como hemos visto, una caracterstica fundamental de
las religiones africanas es su labilidad, su adaptabilidad. La ortodoxia es
completamente fornea a la tradicin religiosa africana. Estos dos puntos de
vista, por supuesto, son minoritarios y, mientras tanto, la mayorparte de los fieles
contina practicando sus ritos "a la antigua", con mayores o menores variantes.
La Regla de Palo Monte, por su parte, adopta Orichas y Santos Catlicos,
pero no los convierte en parte esencial de su culto. A pesar de que el castellano
y el bozal con frecuencia sustituyen a la lengua autctona en mambos y ritos
adivinatorios, el pacto con el espritu de los muertos y la confeccin y manejo
de minkisi siguen siendo bsicamente bantes. Los mayomberos prescinden de
trivialidades y adornos, incluso en el manejo del lenguaje que no intenta hacerse
elegante.
Muy distinta es la Regla Kimbisa del Santo Cristo del Buen Viajen Ya vimos
que los Juramentos obligan a una conducta permeada de valores cristianos. Los
nombres de los miembros renen el santoral catlico y los poderes africanos. El
terciario Petit prescribe un "hbito" para los fieles. Un Reglamento preciso, con
artculos e incisos,rigela Institucin, que es gobernada por un poder central con
derecho a sucesin. En el templo hallamos imgenes de bulto y soperas de Santo,
adems de la Nganga. El nefito jura ante un Crucifijo. Se rezan Padres Nuestros
y Ave Maras. Y el uso del lenguaje es complejsimo. En ocasiones se entonan
mambos y oraciones (por ejemplo, el Elise Baluand) en lengua conga. A veces
se mezclan voces congas en textos fundamentalmente castellanos, con resultados realmente surrealistas, como en esta oracin a la Ceiba: "Nkisi Nkisi Nkisi
Santsimo Sacramento del altar, Padre, Hijo, Espritu Santo, tres personas
distintas y una sola esencia verdadera. Virgen Mara y Doa Mara que cubre a
Sambia. Ba Ceiba: con licencia de Sambi y Tatandi y guandi de mi bisi, con
191
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
permiso Madre Ceiba, en este instante to ye mbobo (hablo) con toda mi nchila
(corazn), para llamar a tu Divina influencia y te presentes ante m como ejemplo
admirable de tu ternura material, oh hijo!, laflorde todo, forma de todas las
cosas, alma, espritu, armona de todas las cosas. Consrvanos, protgenos,
condcenos, lbranos de todos los espritus malos que nos asedian continuamente sin que lo sepamos".'*
En otros momentos, rezos e imprecaciones son, simplemente, en espaol, en
un espaol cargado de peculiares adornos y giros retricos. El empleo frecuente
del vosotros, nada cubano, despide un tufillo a formas de pulpito tpicas del clero
espaol y el lxico se carga de voces y frases poco comunes en l lenguaje
cotidiano, tales como: "bienandanza", "por doquiera", "el torbellino inmenso
del mundo", "el pilago de la vida"... A la vctima del sacrificio no slo se le canta
"menga va a correr", sino que, adems, se le dice as:" Inocente animal que vas
a derramar tu sangre para que la ofrezcamos a
Yo en nombre de Dios
Todopoderoso, te despojo de tu mala influencia, te ensalmo y te bendigo en
nombre de la Santsima Trinidad, Padre y Espritu Santo e Hijo; tres personas y
una esencia verdadera..""
La persona misma de Andrs Petiles una entidad liminal: tena de negro, pero
no era negro; tena de blanco, pero no era blanco; era catlico y terciario pero esto
no le bastaba; era babalocha y abaku pero esto no le bastaba; era palero pero sin
la rusticidad que caracterizaba a las dems Reglas Congas. Su Regia Kimbisa
del Santo Cristo del Buen Viaje fue un intento de integracin de las diversas
facetas que integraban al hombre Andrs Facundo Cristo de los Dolores Petit. Y
obedeci tambin al deseo de "refinar" o, "blanquear" las poderosas fuerzas
congas. Evidentemente, su intento hall eco en el corazn de miles de cubanos
que se iniciaron en la Institucin fundada por Petit, atrados, entre otras cosas,
por lo que consideran "la elevacin espiritual de su Regla".'*
192
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
El movimiento espiritista contemporneo comienza en 1848 con los experimentos de la famosa familia Fox en Nueva York. Luego se extiende por Europa,
con dos centros capitales de influencia que apenas se reconocen el uno al otro:
el primero en Inglaterra, el otro en Francia. Este ltimo se vio pronto dominado
por la poderosa personalidad de Hiplito Len Denizard Rivail, ms conocido
por Alian Kardec (1804-1869).' Partiendo del positivismo comtiano, Kardec
trat de encontrar una explicacin cientfica para fenmenos tales como el
sonambulismo, la telepata y el "magnetismo animal", mesmerismo o hipnotismo. Y por esas vas se puso en contacto con el espiritismo, que adopt con
pasin, deviniendo uno de sus propagandistas ms renombrados.
En El Libro de los Espritus, publicado en 1857, se resume lo esencial de la
doctrina kardecista. Dios ha creado, junto al mundo material, el mundo de los
espritus, que en verdad es el ms importante, porque mientras lo espiritual es
eterno, lo corporal es contingente y perecedero. Los espritus encarnan temporalmente en cuerpos humanos. La muerte los coloca de nuevo en estado de
libertad, volviendo al mundo de donde procedan, para tomar de nuevo existencia material, algn tiempo despus. Mien'as tanto se encuentran en estado de
espritus errantes. Kardec crea, pues, en la metempscosis o transmigracin de
las almas, que les serva a stas como poderoso instrumento de purificacin e
iluminacin racional progresiva. De ah el lema, tan repetido en los medios
espiritistas de "Luz y progreso!"
"Los espritus pertenecen a diferentes clases explica Kardec y no son
iguales en poder, inteligencia, ciencia y moralidad. Los del primer orden son
espritus superiores, que se distinguen de los dems por su perfeccin, conocimientos, proximidad a Dios, pureza de sentimientos y amor al bien... Las otras
clases se alejan ms y ms de semejante perfeccin, estando los de los grados
inferiores inclinados a la mayor parte de nuestras pasiones, el odio, la envidia,
los celos, el orgullo, etc., y se complacen en el mal... El espritu encarnado est
bajo la influencia de la materia y el hombre que logra vencerla por medio de la
elevacin y purificacin de su alma, se aproxima a los espritus buenos, a los
cuales se unir algn da. El que se deja dominar por las malas pasiones y cifra
toda su ventura en la satisfaccin de los apetitos groseros, se aproxima a los
espritus impuros dando el predominio a la naturaleza animal".^
1. Rivail adopt su seudnimo bajo la inspiracin de uno de sus "guas espirituales",
quien le revel que ese era su nombre en una encamacin anterior. En dicha
encamacin supuestamente haba sido un druida de la antigua Galia. (EOR, vol. 8,
p. 260).
2. Kardec (1988), pp. 116-17.
193
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
Los espritus pueden manifestarse en formas muy diversas, ya espontneamente, ya al evocarlos por va medimnica. Cada ser humano posee uno o ms
espritus que se unen a l para protegerlo. Son los "ngeles guardianes", los
"hermanos o guas espirituales", que ayudan a sus hijos con sus consejos, los
consuelan en sus aflicciones y los sostienen en las pruebas de la vida.' Para
Kardec el espiritismo, cuando se le practica de acuerdo con sus normas, es a la
vez una religin y una ciencia, alejada de toda superchera, engao o superficialidad. Constituye lo que l llama "la tercera revelacin de la ley de Dios", que sigue
a la del Antiguo Testamento personificada en Moiss y a la del Nuevo que trajo
Jesucristo.
Adems de este tipo de espiritismo, al que pudiera llamarse ilustrado, s&
desarrollaron por lo menos otros tres. Uno, que pudiera denominarse experimental, dedicado al estudio objetivo y sistemtico de los fenmenos parapsicolgicos. Otro de mera diversin o de espectculo, a base de mesas giratorias, tablitas
escribientes, sustancias fosforescentes, etc. Y, por fin, uno de carcter popular,
que, en algunos casos, funciona por medio de "sesiones" donde se busca el
contacto con seres queridos desaparecidos y los asistentes reciben, atfavsdel
mdium, consejos opredicciones sobre problemas personales y hasta colectivos;
y, en otras instancias, consiste en consultas individuales que un cliente le hace
a un mdium parafinessimilares. Todas estas formas de espiritismo, sobre todo
el popular aunque este ltimo casi siempre estuviese ms o menos teido de
kardecismo lograron arraigo en Cuba. La va de en-ada puede haber sido la
norteamericana o la francesa. Pero no debe olvidarse que el espiritismo se
extendi tambin en la segunda mitad del siglo XIX por Espaa, donde varios
escritores catlicos publicaron libros condenando virulentamente estas prcticas, a partir de la dcada de 1870-80."
Como hemos visto anteriormente, para todos los fieles de las regias afrocubanas, el contacto con los antepasados desaparecidos es de fundamental importancia. En el caso de las Reglas Congas, la comunicacin con las almas de los
muertos y el dominio mgico sobre las mismas constituye el eje central de la
3. Kardec (1988), pp. 140-145.
4. En 1872 se edit en Valencia un volumen titulado. El espiritismo en el mundo
moderno, una coleccin de artculos aparecidos en La Civilt Caltoca, rgano del
Vaticano. Dos aos despus se public La fe catlica y el espiritismo, refutacin del
libro Roma y el Evangelio. La campaa del catolicismo oficial contra el movimiento
espiritualista continu con gran vigor en las dcadas siguientes, como lo prueba la
amplia literatura sobre el tema. (Vase la bibliografa del artculo titulado Espiritismo
en la Enciclopedia Espasa, Vol. 22, pp. 262-264).
194
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
195
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
196
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
197
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
198
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
199
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
200
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
201
Jorge Castellanos & Isabel Castellanos, Cultura Afrocubana, tomo 3, Universal, Miami 1992
a retirar de la cabeza del iniciando. Para finalizar, cada uno de los presentes toma
una de las copas llenas de agua de la "bveda espiritual" y arroja el lquido hacia
afuera de la casa, al aire libre. Despus se obsequia a los asistentes con comida
o algn dulce.
La misa espiritual, que ahora forma parte esencial de los cultos afrocubanos,
se incorpor a ellos en Cuba en poca no muy remota. Los negros de nacin, por
supuesto, la desconocan. En una libreta que probablemente data de los aos
cuarenta, la de Nicols Angarica, hallamos una referencia a ella. Se recomienda
a los fieles que se les ofrezca misas a los difuntos "ya sea espiritual o la que Ud.
ms desee, porque aunque la mayora de los africanos no hayan conocido esta
religin espirita, los pocos que la conocieron la respetaban".'" El proceso por
el que se funde el espiritismo con las religiones de origen africano es relativamente sencillo. El culto a los muertos siempre constituy parte esencial de las
creencias afrocubanas. El espiritismo, por su parte, se disemin velozmente en
diversas capas de la sociedad cubana y ejerci poderosa influencia en las
creencias populares. El encuentro y la fusin tenan que ocurrir. La misa
espiritual resulta particularmente interesante para nosotros porque resume en su
estructura los diversos elementos que componen el continuo cultural cubano. De
origen europeo, la celebran creyentes en orichas y ngangas. En ella hay
crucifijos, aguardiente y tabacos. Se habla en espaol y en bozal. Se rezan Padre
Nuestros, se cantan himnos a los "seres", todo ello en una ceremonia que precede
a la recepcin de la diosa Ochn. Al ach de las religiones lucum y congas se
aade el de la Iglesia Catlica y el de las fuerzas ocultas del espiritismo. Eso es
Cuba o, por lo menos, parte de Cuba. En el momento que escribimos estas lneas
se ha estrenado en Miami una obra de tea-o, en ingls, del autor cubano Luis
Santeiro, en la que el auditorio (una combinacin de norteamericanos y cubanos
miamenses que gustan tanto de los hamburgers como de los pasteles de guayaba)
re a carcajadas al ver que un personaje se purifica con agua de colonia "1800"
de Crusellas, empleando los gestos estereotipados del "despojo" tradicional.
Probablemente algunos de los asistentes han participado en misas espirituales y
para ellos los gestos son totalmente comprensibles. Otros, seguramente, jams
han recurrido a un "despojo", a una "limpieza", pero pueden, sin embu-go, interpretar, con mayor o menor precisin, la conducta del actor ya que ella alude a
creencias profundamente arraigadas en el sentir popular criollo del pas. La misa
espiritual de congos y lucumes es, sin duda alguna, el msffansculturadode los
ritos de la religin afrocubana.
202