LUMINOTECNIA
LUMINOTECNIA
LUMINOTECNIA
vea las páginas advertencia y acerca de este manual). No forma parte de ninguna
plataforma ni portal de e-learning y puede encontrarlo en http://edison.upc.edu/curs/llum
gracias al soporte e iniciativa del profesor Oriol Boix del Departamento de Ingeniería
Eléctrica de la Universidad Politécnica de Catalunya.
La luz y la visión
La luz natural y artificial excita nuestros ojos permitiéndonos la visión del mundo que nos
rodea. La naturaleza de la luz, el color, la fisiología y el funcionamiento del ojo y los
factores que influyen en la visión son los temas tratados aquí.
Fotometría
Lámparas y luminarias
Iluminación de interiores
Iluminación de exteriores
Advertencia
Enlaces
Índice
La luz y la visión
Fotometría
Lámparas y luminarias
Iluminación de interiores
Iluminación de exteriores
Advertencia
Acerca de este manual
Bibliografía
Enlaces
Luz y sentido de la visión, dos caras de la misma moneda. Sin una la otra no tiene
sentido. Sin luz los ojos no podría percibir las formas, los colores de los objetos y, en
definitiva, el mundo que nos rodea. Sin una visión que interpretara la luz, esta no serviría
de nada.
La luz
La visión
El ojo humano y el proceso de formación de la imagen con los factores que influyen en
ella.
El color
El espectro electromagnético
La luz forma parte del espectro electromagnético que comprende tipos de ondas tan dispares como
los rayos cósmicos, los rayos gamma, los ultravioletas, los infrarrojos y las ondas de radio o
televisión entre otros. Cada uno de estos tipos de onda comprende un intervalo definido por una
magnitud característica que puede ser la longitud de onda ( ) o la frecuencia (f). Recordemos que
la relación entre ambas es:
Espectro Electromagnético.
Propiedades de la luz
Cuando la luz encuentra un obstáculo en su camino choca contra la superficie de este y una parte es
reflejada. Si el cuerpo es opaco el resto de la luz será absorbida. Si es transparente una parte será
absorbida como en el caso anterior y el resto atravesará el cuerpo transmitiendose. Así pues,
tenemos tres posibilidades:
Reflexión.
Transmisión-refracción.
Absorción.
Para cada una se define un coeficiente que nos da el porcentaje correspondiente en tanto por uno.
Son el factor de reflexión ( ),el de transmisión ( ) y el de absorción ( ) que cumplen:
La reflexión es un fenómeno que se produce cuando la luz choca contra la superficie de separación
de dos medios diferentes (ya sean gases como la atmósfera, líquidos como el agua o sólidos) y está
regida por la ley de la reflexión. La dirección en que sale reflejada la luz viene determinada por el
tipo de superficie. Si es una superficie brillante o pulida se produce la reflexión regular en que toda
la luz sale en una única dirección. Si la superficie es mate y la luz sale desperdigada en todas
direcciones se llama reflexión difusa. Y, por último, está el caso intermedio, reflexión mixta, en que
predomina una dirección sobre las demás. Esto se da en superficies metálicas sin pulir, barnices,
papel brillante, etc.
La transmisión se puede considerar una doble refracción. Si pensamos en un cristal; la luz sufre
una primera refracción al pasar del aire al vidrio, sigue su camino y vuelve a refractarse al pasar de
nuevo al aire. Si después de este proceso el rayo de luz no es desviado de su trayectoria se dice que
la transmisión es regular como pasa en los vidrios transparentes. Si se difunde en todas direcciones
tenemos la transmisión difusa que es lo que pasa en los vidrios translúcidos. Y si predomina una
dirección sobre las demás tenemos la mixta como ocurre en los vidrios orgánicos o en los cristales
de superficie labrada.
La absorción es un proceso muy ligado al color. El ojo humano sólo es sensible a las radiaciones
pertenecientes a un pequeño intervalo del espectro electromagnético. Son los colores que mezclados
forman la luz blanca. Su distribución espectral aproximada es:
Cuando la luz blanca choca con un objeto una parte de los colores que la componen son absorbidos
por la superficie y el resto son reflejados. Las componentes reflejadas son las que determinan el
color que percibimos. Si las refleja todas es blanco y si las absorbe todas es negro. Un objeto es rojo
porque refleja la luz roja y absorbe las demás componentes de la luz blanca. Si iluminamos el
mismo objeto con luz azul lo veremos negro porque el cuerpo absorbe esta componente y no refleja
ninguna. Queda claro, entonces, que el color con que percibimos un objeto depende del tipo de luz
que le enviamos y de los colores que este sea capaz de reflejar.
El ojo humano es un órgano sensitivo muy complejo que recibe la luz procedente de los
objetos, la enfoca sobre la retina formando una imagen y la transforma en información
comprensible para el cerebro. La existencia de dos ojos nos permite una visión
panorámica y binocular del mundo circundante y la capacidad del cerebro para combinar
ambas imágenes produce una visión tridimensional o estereoscópica.
Fisiología
Una descripción física de los componentes del ojo: la córnea, la retina, el cristalino, etc.
Tamaño, agudeza visual, contraste y tiempo son factores que determinan la nitidez y el
tiempo de respuesta del ojo ante un entorno cambiante.
El ojo humano está formado por un grupo óptico - la córnea, el iris, la pupila y el cristalino-
, uno fotorreceptor - la retina- y otros elementos accesorios encargados de diversas tareas
como protección, transmisión de información nerviosa, alimentación, mantenimiento de la
forma, etc.
A menudo, se compara el funcionamiento del ojo con el de una cámara fotográfica. La pupila
actuaría de diafragma, la retina de película, la córnea de lente y el cristalino sería equivalente a
acercar o alejar la cámara del objeto para conseguir un buen enfoque. La analogía no acaba aquí,
pues al igual que en la cámara de fotos la imagen que se forma sobre la retina está invertida. Pero
esto no supone ningún problema ya que el cerebro se encarga de darle la vuelta para que la veamos
correctamente.
La sensibilidad y los tipos de visión
Al igual que en la fotografía, la cantidad de luz juega un papel importante en la visión. Así, en
condiciones de buena iluminación (más de 3 cd/m2) como ocurre de día, la visión es nítida,
detallada y se distinguen muy bien los colores; es la visión fotópica. Para niveles inferiores a 0.25
cd/m2 desaparece la sensación de color y la visión es más sensible a los tonos azules y a la
intensidad de la luz. Es la llamada visión escotópica. En situaciones intermedias, la capacidad para
distinguir los colores disminuye a medida que baja la cantidad de luz pasando de una gran
sensibilidad hacia el amarillo a una hacia el azul. Es la visión mesiópica.
En estas condiciones, se definen unas curvas de sensibilidad del ojo a la luz visible para un
determinado observador patrón que tiene un máximo de longitud de onda de 555 nm (amarillo
verdoso) para la visión fotópica y otro de 480 nm (azul verdoso) para la visión escotópica. Al
desplazamiento del máximo de la curva al disminuir la cantidad de luz recibida se llama efecto
Purkinje.
Curvas de sensibilidad del ojo.
Toda fuente de luz que emita en valores cercanos al máximo de la visión diurna (555 nm)
tendrá un rendimiento energético óptimo porque producirá la máxima sensación luminosa
en el ojo con el mínimo consumo de energía. No obstante, si la fuente no ofrece una
buena reproducción cromática puede provocar resultados contraproducentes.
La acomodación
Se llama acomodación a la capacidad del ojo para enfocar automáticamente objetos situados a
diferentes distancias. Esta función se lleva a cabo en el cristalino que varía su forma al efecto. Pero
esta capacidad se va perdiendo con los años debido a la pérdida de elasticidad que sufre; es lo que
se conoce como presbicia o vista cansada y hace que aumente la distancia focal y la cantidad de luz
mínima necesaria para que se forme una imagen nítida.
La adaptación
La adaptación es la facultad del ojo para ajustarse automáticamente a cambios en los niveles de
iluminación. Se debe a la capacidad del iris para regular la abertura de la pupila y a cambios
fotoquímicos en la retina. Para pasar de ambientes oscuros a luminosos el proceso es muy rápido
pero en caso contrario es mucho más lento. Al cabo de un minuto se tiene una adaptación aceptable.
A medida que pasa el tiempo, vemos mejor en la oscuridad y a la media hora ya vemos bastante
bien. La adaptación completa se produce pasada una hora.
El campo visual
Volviendo al ejemplo de la cámara de fotos, el ojo humano también dispone de un campo visual.
Cada ojo ve aproximadamente 150º sobre el plano horizontal y con la superposición de ambos se
abarcan los 180º. Sobre el plano vertical sólo son unos 130º, 60º por encima de la horizontal y 70º
por debajo.
El campo visual de cada ojo es de tipo monocular, sin sensación de profundidad, siendo la visión en
la zona de superposición de ambos campos del tipo binocular. La sensación de profundidad o visión
tridimensional se produce en el cerebro cuando este superpone e interpreta ambas imágenes.
Los factores externos que influyen sobre la formación de una buena imagen en la retina pueden
dividirse en dos clases: los subjetivos y los objetivos. Los primeros dependen del propio individuo
como su salud visual (depende de la edad y del deterioro de la vista), el nivel de atención en lo que
mira, si está en reposo o en movimiento o la comodidad visual (nivel de iluminación y
deslumbramiento). Mientras que los segundos dependen de lo que estemos mirando, del objeto
visual. Son los factores objetivos y son el tamaño, la agudeza visual, el contraste y el tiempo.
El tamaño
El tamaño aparente de un cuerpo en relación con el resto de los elementos que forman el campo
visual es un factor importante para distinguirlo con rapidez. Si analizamos las fotos, vemos que la
iglesia de la foto de la izquierda parece más pequeña que la de la derecha. Comparada con otros
objetos más cercanos, como el árbol que hay en primer plano, parece pequeña. Pero vista de cerca
parece muy grande. ¿Qué ha ocurrido si el tamaño real del edificio es el mismo? Lo que ha pasado
es que el ángulo visual del ojo abarcado por la construcción respecto al ocupado por el fondo ha
aumentado.
Objeto lejano. Objeto cercano.
La agudeza visual
La agudeza visual es la capacidad de distinguir entre objetos muy próximos entre sí. Es una medida
del detalle más pequeño que podemos diferenciar y está muy influenciada por el nivel de
iluminación. Si este es bajo como ocurre de noche cuesta mucho distinguir cosas al contrario de lo
que ocurre de día.
El contraste
El contraste se produce por diferencias entre colores o luminancias (porción de luz reflejada por un
cuerpo que llega al ojo) entre un elemento del campo visual y el resto. Mientras mayor sea mejor lo
veremos, más detalles distinguiremos y menos fatigaremos la vista. Una buena iluminación ayudará
mucho y puede llegar a compensar bajos contrastes en colores aumentando la luminancia.
El tiempo
Como ya sabemos el ojo dispone de mecanismos para enfocar la imagen y transmitirla al cerebro.
Este proceso no es instantáneo y requiere un cierto tiempo. Esta inercia es lo que nos permite
disfrutar del cine, la televisión o los dibujos animados que no son más que una serie de imágenes
estáticas sucesivas. Si, por el contrario, el objeto está en movimiento y hay un alto nivel de
iluminación, la inercia visual provocará la impresión de una sucesión de imágenes fijas como ocurre
en las discotecas. Es el llamado efecto estroboscópico que fuera de estos usos se debe evitar. Por
otro lado, mientras más tiempo dispongamos para ver una imagen, más nítida y detallada será. Con
una buena iluminación podremos reducirlo y aumentar la velocidad de percepción.
Al hablar del color hay que distinguir entre el fenómeno físico donde intervienen la luz y la visión
(sensibilidad y contraste) y el fenómeno sensorial. Como fenómeno físico comentaremos, además,
los sistemas de especificación y la realización de mezclas.
Recordemos brevemente que la luz blanca del sol está formada por la unión de los colores del arco
iris, cada uno con su correspondiente longitud de onda. Los colores van del violeta (380 nm) hasta
el rojo (770 nm) y su distribución espectral aproximada es:
Cuando un cuerpo opaco es iluminado por luz blanca refleja un color o una mezcla de estos
absorbiendo el resto. Las radiaciones luminosas reflejadas determinarán el color con que nuestros
ojos verán el objeto. Si las refleja todas será blanco y si las absorbe todas negro. Si, por el
contrario, usamos una fuente de luz monocromática o una de espectro discontinuo, que emita sólo
en algunas longitudes de onda, los colores se verán deformados. Este efecto puede ser muy útil en
decoración pero no para la iluminación general.
El ojo humano no es igual de sensible a todas las longitudes de onda que forman la luz diurna. De
hecho, tiene su máximo para un valor de 555 nm que corresponde a un tono amarillo verdoso. A
medida que nos alejamos del máximo hacia los extremos del espectro (rojo y violeta) esta va
disminuyendo. Es por ello que las señales de peligro y advertencia, la iluminación de emergencia o
las luces antiniebla son de color amarillo.
El color como otras sensaciones que percibimos a través de los sentidos está sometida a criterios de
análisis subjetivos. Depende de las preferencias personales, su relación con otros colores y formas
dentro del campo visual (el contraste, la extensión que ocupa, la iluminación recibida, la armonía
con el ambiente...), el estado de ánimo y de salud, etc.
Tradicionalmente distinguimos entre colores fríos y cálidos. Los primeros son los violetas, azules y
verdes oscuros. Dan la impresión de frescor, tristeza, recogimiento y reducción del espacio. Por
contra, los segundos, amarillos, naranjas, rojos y verdes claros, producen sensaciones de alegría,
ambiente estimulante y acogedor y de amplitud de espacio.
Hay que destacar también el factor cultural y climático porque en los países cálidos se prefieren
tonos fríos para la decoración de interiores mientras que en los fríos pasa al revés.
Colores y mezclas
A todos aquellos que hallan pintado alguna vez les sonarán términos como colores primarios,
secundarios, terciarios o cuaternarios. Los colores primarios o básicos son aquellos cuya
combinación produce todos los demás. En pintura son el cyan, el magenta y el amarillo y en
iluminación el azul, el verde y el rojo. Cualquier otro color se puede obtener combinándolos en
diferentes proporciones. Así los secundarios se obtienen con mezclas al 50%; los terciarios
mezclando dos secundarios entre sí, etc.
Las mezclas, que en luminotecnia se consiguen mediante filtros y haces de luces, pueden ser
aditivas o sustractivas.
Las mezclas aditivas u ópticas se obtienen sumando haces de luces de colores. El color resultante
dependerá de la componente que se halle en mayor proporción y será más intenso que estas. Si la
suma diera blanco se diría que son colores complementarios.
Las mezclas sustractivas o pigmentarias se consiguen aplicando a la luz blanca una serie de
sucesivos filtros de colores que darán un tono de intensidad intermedia entre las componentes.
Para definir los colores se emplean diversos sistemas como el RGB o el de Munsell. En el sistema
RGB (Red, Green, Blue), usado en informática, un color está definido por la proporción de los tres
colores básicos - rojo, verde y azul - empleados en la mezcla. En el sistema de Munsell se recurre a
tres parámetros: tono o matiz (rojo, amarillo, verde...), valor o intensidad (luminosidad de un color
comparada con una escala de grises; por ejemplo el amarillo es más brillante que el negro) y
cromaticidad o saturación (cantidad de blanco que tiene un color; si no tiene nada se dice que está
saturado).
Los gráficos y tablas son una potente herramienta de trabajo para el proyectista pues dan
una información precisa de la forma del haz de luz de una lámpara o luminaria.
Ejercicios
La luz, al igual que las ondas de radio, los rayos X o los gamma es una forma de energía. Si la
energía se mide en joules (J) en el Sistema Internacional, para qué necesitamos nuevas unidades. La
razón es más simple de lo que parece. No toda la luz emitida por una fuente llega al ojo y produce
sensación luminosa, ni toda la energía que consume, por ejemplo, una bombilla se convierte en luz.
Todo esto se ha de evaluar de alguna manera y para ello definiremos nuevas magnitudes: el flujo
luminoso, la intensidad luminosa, la iluminancia, la luminancia, el rendimiento o eficiencia
luminosa y la cantidad de luz.
Flujo luminoso
Para hacernos una primera idea consideraremos dos bombillas, una de 25 W y otra de 60 W. Está
claro que la de 60 W dará una luz más intensa. Pues bien, esta es la idea: ¿cuál luce más? o dicho de
otra forma ¿cuánto luce cada bombilla?
Se define el flujo luminoso como la potencia (W) emitida en forma de radiación luminosa a la que
el ojo humano es sensible. Su símbolo es y su unidad es el lumen (lm). A la relación entre watts
y lúmenes se le llama equivalente luminoso de la energía y equivale a:
Intensidad luminosa
El flujo luminoso nos da una idea de la cantidad de luz que emite una fuente de luz, por ejemplo
una bombilla, en todas las direcciones del espacio. Por contra, si pensamos en un proyector es fácil
ver que sólo ilumina en una dirección. Parece claro que necesitamos conocer cómo se distribuye el
flujo en cada dirección del espacio y para eso definimos la intensidad luminosa.
Se conoce como intensidad luminosa al flujo luminoso emitido por unidad de ángulo sólido en una
dirección concreta. Su símbolo es I y su unidad la candela (cd).
Símbolo: I
Intensidad luminosa
Unidad: candela
(cd)
Iluminancia
Quizás haya jugado alguna vez a iluminar con una linterna objetos situados a diferentes distancias.
Si se pone la mano delante de la linterna podemos ver esta fuertemente iluminada por un círculo
pequeño y si se ilumina una pared lejana el circulo es grande y la luz débil. Esta sencilla experiencia
recoge muy bien el concepto de iluminancia.
Concepto de iluminancia.
Se define iluminancia como el flujo luminoso recibido por una superficie. Su símbolo es E y su
unidad el lux (lx) que es un lm/m2.
Iluminancia Símbolo: E
Unidad: lux (lx)
Existe también otra unidad, el foot-candle (fc), utilizada en países de habla inglesa cuya relación
con el lux es:
1 fc 10 lx
1 lx 0.1 fc
En el ejemplo de la linterna ya pudimos ver que la iluminancia depende de la distancia del foco al
objeto iluminado. Es algo similar a lo que ocurre cuando oímos alejarse a un coche; al principio se
oye alto y claro, pero después va disminuyendo hasta perderse. Lo que ocurre con la iluminancia se
conoce por la ley inversa de los cuadrados que relaciona la intensidad luminosa (I) y la distancia a
la fuente. Esta ley solo es válida si la dirección del rayo de luz incidente es perpendicular a la
superficie.
Ley inversa
de
los
cuadrados
¿Qué ocurre si el rayo no es perpendicular? En este caso hay que descomponer la iluminancia
recibida en una componente horizontal y en otra vertical a la superficie.
A la componente horizontal de la iluminancia (EH) se le conoce como la ley del coseno. Es fácil ver
que si = 0 nos queda la ley inversa de los cuadrados. Si expresamos EH y EV en función de la
distancia del foco a la superficie (h) nos queda:
En general, si un punto está iluminado por más de una lámpara su iluminancia total es la suma de
las iluminancias recibidas:
Luminancia
Hasta ahora hemos hablado de magnitudes que informan sobre propiedades de las fuentes de luz
(flujo luminoso o intensidad luminosa) o sobre la luz que llega a una superficie (iluminancia). Pero
no hemos dicho nada de la luz que llega al ojo que a fin de cuentas es la que vemos. De esto trata la
luminancia. Tanto en el caso que veamos un foco luminoso como en el que veamos luz reflejada
procedente de un cuerpo la definición es la misma.
Se llama luminancia a la relación entre la intensidad luminosa y la superficie aparente vista por el
ojo en una dirección determinada. Su símbolo es L y su unidad es la cd/m2. También es posible
encontrar otras unidades como el stilb (1 sb = 1 cd/cm2) o el nit (1 nt = 1 cd/m2).
Símbolo: L
Luminancia
2
Unidad: cd/m
Ya mencionamos al hablar del flujo luminoso que no toda la energía eléctrica consumida por una
lámpara (bombilla, fluorescente, etc.) se transformaba en luz visible. Parte se pierde por calor, parte
en forma de radiación no visible (infrarrojo o ultravioleta), etc.
Para hacernos una idea de la porción de energía útil definimos el rendimiento luminoso como el
cociente entre el flujo luminoso producido y la potencia eléctrica consumida, que viene con las
características de las lámparas (25 W, 60 W...). Mientras mayor sea mejor será la lámpara y menos
gastará. La unidad es el lumen por watt (lm/W).
Unidad: lm / W
Cantidad de luz
Esta magnitud sólo tiene importancia para conocer el flujo luminoso que es capaz de dar un flash
fotográfico o para comparar diferentes lámparas según la luz que emiten durante un cierto periodo
de tiempo. Su símbolo es Q y su unidad es el lumen por segundo (lm·s).
Cuando se habla en fotometría de magnitudes y unidades de media se definen una serie de términos
y leyes que describen el comportamiento de la luz y sirven como herramientas de cálculo. Pero no
hemos de olvidar que las hipótesis utilizadas para definirlos son muy restrictivas (fuente puntual,
distribución del flujo esférica y homogénea, etc.). Aunque esto no invalida los resultados y
conclusiones obtenidas, nos obliga a buscar nuevas herramientas de trabajo, que describan mejor la
realidad, como son las tablas, gráficos o programas informáticos. De todos los inconvenientes
planteados, el más grave se encuentra en la forma de la distribución del flujo luminoso que depende
de las características de las lámparas y luminarias empleadas.
A menudo no le daremos mucha importancia a este tema, como pasa en la iluminación de interiores,
pero será fundamental si queremos optimizar la instalación o en temas como la iluminación de
calles, decorativa, de industrias o de instalaciones deportivas.
En estos gráficos la intensidad luminosa se representa mediante un sistema de tres coordenadas (I,C,
). La primera de ellas I representa el valor numérico de la intensidad luminosa en candelas e
indica la longitud del vector mientras las otras señalan la dirección. El ángulo C nos dice en qué
plano vertical estamos y mide la inclinación respecto al eje vertical de la luminaria. En este
último, 0º señala la vertical hacia abajo, 90º la horizontal y 180º la vertical hacia arriba. Los valores
de C utilizados en las gráficas no se suelen indicar salvo para el alumbrado público. En este caso,
los ángulos entre 0º y 180º quedan en el lado de la calzada y los comprendidos entre 180º y 360º en
la acera; 90º y 270º son perpendiculares al bordillo y caen respectivamente en la calzada y en la
acera.
Con un sistema de tres coordenadas es fácil pensar que más que una representación plana
tendríamos una tridimensional. De hecho, esto es así y si representamos en el espacio todos los
vectores de la intensidad luminosa en sus respectivas direcciones y uniéramos después sus
extremos, obtendríamos un cuerpo llamado sólido fotométrico. Pero como trabajar en tres
dimensiones es muy incómodo, se corta el sólido con planos verticales para diferentes valores de C
(suelen ser uno, dos, tres o más dependiendo de las simetrías de la figura) y se reduce a la
representación plana de las curvas más características.
También es posible encontrar estos datos en unas tablas llamadas matriz de intensidades
luminosas donde para cada pareja de valores de C y obtenemos un valor de I normalizado para
una lámpara de flujo de 1000 lm.
Diagramas isocandela
A pesar de que las curvas de distribución luminosa son herramientas muy útiles y prácticas,
presentan el gran inconveniente de que sólo nos dan información de lo que ocurre en unos pocos
planos meridionales (para algunos valores de C) y no sabemos a ciencia cierta qué pasa en el resto.
Para evitar estos inconvenientes y conjugar una representación plana con información sobre la
intensidad en cualquier dirección se definen las curvas isocandela.
En los diagramas isocandelas se representan en un plano, mediante curvas de nivel, los puntos de
igual valor de la intensidad luminosa. Cada punto indica una dirección del espacio definida por dos
coordenadas angulares. Según cómo se escojan estos ángulos, distinguiremos dos casos:
En los proyectores se utiliza un sistema de coordenadas rectangulares con ángulos en lugar de las
típicas x e y. Para situar una dirección se utiliza un sistema de meridianos y paralelos similar al que
se usa con la Tierra. El paralelo 0º se hace coincidir con el plano horizontal que contiene la
dirección del haz de luz y el meridiano 0º con el plano perpendicular a este. Cualquier dirección,
queda pues, definida por sus dos coordenadas angulares. Conocidas estas, se sitúan los puntos sobre
el gráfico y se unen aquellos con igual valor de intensidad luminosa formando las líneas
isocandelas.
En las luminarias para alumbrado público, para definir una dirección, se utilizan los ángulos C
y usados en los diagramas polares. Se supone la luminaria situada dentro de una esfera y sobre
ella se dibujan las líneas isocandelas. Los puntos de las curvas se obtienen por intersección de los
vectores de intensidad luminosa con la superficie de esta. Para la representación plana de la
superficie se recurre a la proyección azimutal de Lambert.
En estos gráficos, los meridianos representan el ángulo C, los paralelos y las intensidades, líneas
rojas, se reflejan en tanto por ciento de la intensidad máxima. Como en este tipo de proyecciones las
superficies son proporcionales a las originales, el flujo luminoso se calcula como el producto del
área en el diagrama (en estereorradianes) por la intensidad luminosa en este área.
Curvas isolux
Las curvas vistas en los apartados anteriores (diagramas polares e isocandelas) se obtienen a partir
de características de la fuente luminosa, flujo o intensidad luminosa, y dan información sobre la
forma y magnitud de la emisión luminosa de esta. Por contra, las curvas isolux hacen referencia a
las iluminancias, flujo luminoso recibido por una superficie, datos que se obtienen
experimentalmente o por calculo a partir de la matriz de intensidades usando la fórmula:
Estos gráficos son muy útiles porque dan información sobre la cantidad de luz recibida en cada
punto de la superficie de trabajo y son utilizadas especialmente en el alumbrado público donde de
un vistazo nos podemos hacer una idea de como iluminan las farolas la calle.
Lo más habitual es expresar las curvas isolux en valores absolutos definidas para una lámpara
de 1000 lm y una altura de montaje de 1 m.
Los valores reales se obtienen a partir de las curvas usando la expresión:
También puede expresarse en valores relativos a la iluminancia máxima (100%) para cada
altura de montaje. Los valores reales de la iluminancia se calculan entonces como:
con
Problemas resueltos
1. Una superficie está iluminada por una fuente luminosa puntual de 80 cd de intensidad
constante en todas direcciones situada a 2 m de altura. Calcular la iluminancia horizontal y
vertical para los siguientes valores del ángulo alfa: 0, 30º, 45º, 60º, 75º y 80º.
Solución
Como podemos ver, la mecánica de cálculo es siempre la misma. Así pues, los resultados finales
son:
Si representamos el diagrama isolux de la superficie podemos observar que las curvas son
circunferencias, debido a que la intensidad es constante en todas direcciones, que la iluminancia
disminuye a medida que los puntos se alejan del foco y que la máxima iluminancia se encuentra en
la proyección de la fuente sobre la superficie (0º).
2. Una superficie circular de 3 m de radio está iluminada por una bombilla de 50 cd de
intensidad constante en todas direcciones situada a 2 m de altura sobre el centro de la
plataforma. Calcular la iluminación máxima y mínima sobre la superficie.
Solución
Iluminancia máxima:
3. Tenemos un proyector situado en el techo de 0.04 m2 de superficie que ilumina con una
intensidad de 100 cd en cualquier dirección una mesa de 0.5 m 2 de superficie. La mesa se
puede considerar una superficie especular de factor de reflexión de 0.8. Calcular la
luminancia de la fuente y la luminancia de la mesa para el observador de la figura.
Solución
Luminancia de la fuente:
Luminancia de la mesa:
Como la mesa no es una superficie reflectante perfecta una parte de la intensidad luminosa que le
llega es absorvida por esta. Esto quiere decir que en la fórmula de la luminancia el valor de I estará
afectado por el factor de reflexión.
Solución
En este caso la intensidad no es uniforme ni constante en cualquier dirección y por ello tenemos que
trabajar con gráficos. Esto no supone ninguna complicación adicional respecto a lo visto
anteriormente y la mecánica y las fórmulas empleadas siguen siendo las mismas. La única
diferencia estriba en que los valores de la intensidad los tomaremos de un gráfico polar, que en este
caso depende sólo del ángulo alfa debido a que la luminaria es simétrica.
Calcular
Iluminancia en a:
Iluminancia en b:
Iluminancia en c:
Iluminancia en d:
5. Un tramo de calle está iluminado por una farola de 10 m de altura y 10000 lm de flujo
luminoso cuyo diagrama isolux se adjunta.
Resolver este problema es muy sencillo, pues sólo hay que trasladar los puntos de la calle al
diagrama isolux dividiendo sus coordenadas por la altura de la luminaria, leer los valores del gráfico
y calcular la iluminancia con la fórmula.
Iluminancia en c:
Ahora las dividimos por la altura (10 m) para convertirlas en valores relativos que situaremos sobre
el gráfico:
xr = 1.5 ; yr = 1.25
Coordenadas Coordenadas
Punto Er (lx/1000 lm) E (lx)
absolutas relativas
a (20,0) (2,0) 100 10
b (0,5) (0,0.5) 25 2.5
c (15,12.5) (1.5,1.25) 5 0.5
d (0,10) (0,1) 25 2.5
e (25,5) (2.5,0.5) 1 0.1
f (30,15) (3,1.5) 1 0.1
Problemas propuestos
1. Tenemos una fuente luminosa puntual de 100 cd de intensidad constante en todas
direcciones situada sobre una plataforma rectangular de 20x10 m como la de la figura.
Calcular la iluminación máxima y mínima sobre la superficie y la iluminancia en los puntos
(3, 10), (0, 15), (7, 20) y (10, 15).
Ver resultados
Ver solución
Ver resultados
Punto E (lux)
a 2.84
b 1.19
Ver solución
con
Punto a 1 2 3 Ea
d 5.59 5.59 5.59
48.19º 61.78º 40.31º
E (lux) 1.19 1.17 0.48 Ea = 2.84
Punto b 1 2 3 Eb
d 10 11.18 5
63.43º 74.98º 68.20º
E (lux) 0.36 0.19 0.64 Eb = 1.19
Ambos
Diagramas polares disponibles:
Ver resultados
Punto a b c d e f
E(lux) 21.09 19.06 15.08 15.72 6.15 11.17
Ver solución
Ver resultados
Punto a b c d
E(lux) 28 13.44 13 4.78
Ver solución
Solución
El problema es idéntico al anterior con la salvedad de que ahora nos dan una tabla en lugar de un
gráfico.
Iluminancia en a:
Iluminancia en b:
Como no disponemos de valores de gamma para 45º tendremos que interpolar a partir de los valores
de gamma de 40º y 50º para C = 180º (como la luminaria es simétrica los valores para C =180º y 0º
son iguales).
Iluminancia en c:
Iluminancia en d:
Como no disponemos de valores de C para 135º tendremos que interpolar a partir de los valores de
C igual a 120º y 150º para un valor de gamma de 50º.
Para iluminar espacios carentes de luz es necesaria la presencia de fuentes de luz
artificales, las lámparas, y aparatos que sirvan de soporte y distribuyan adecuadamente la
luz, las luminarias. De esta forma es posible vencer las limitaciones que la naturaleza
impone a las actividades humanas.
Lámparas incandescentes
Tipos de lámparas de descarga según las características de los gases que las forman.
Luminarias
Las lámparas incandescentes fueron la primera forma de generar luz a partir de la energía eléctrica.
Desde que fueran inventadas, la tecnología ha cambiado mucho produciéndose sustanciosos
avances en la cantidad de luz producida, el consumo y la duración de las lámparas. Su principio de
funcionamiento es simple, se pasa una corriente eléctrica por un filamento hasta que este alcanza
una temperatura tan alta que emite radiaciones visibles por el ojo humano.
La incandescencia
Todos los cuerpos calientes emiten energía en forma de radiación electromagnética. Mientras más
alta sea su temperatura mayor será la energía emitida y la porción del espectro electromagnético
ocupado por las radiaciones emitidas. Si el cuerpo pasa la temperatura de incandescencia una buena
parte de estas radiaciones caerán en la zona visible del espectro y obtendremos luz.
La producción de luz mediante la incandescencia tiene una ventaja adicional, y es que la luz emitida
contiene todas las longitudes de onda que forman la luz visible o dicho de otra manera, su espectro
de emisiones es continuo. De esta manera se garantiza una buena reproducción de los colores de los
objetos iluminados.
Entre los parámetros que sirven para definir una lámpara tenemos las características fotométricas: la
intensidad luminosa, el flujo luminoso y el rendimiento o eficiencia. Además de estas, existen otros
que nos informan sobre la calidad de la reproducción de los colores y los parámetros de duración de
las lámparas.
Características cromáticas
Los colores que vemos con nuestros ojos dependen en gran medida de las características cromáticas
de las fuentes de luz. Por poner un ejemplo, no se ve igual una calle de noche a la luz de las farolas
iluminadas por lámparas de luz blanca que con lámparas de luz amarilla.
A la hora de describir las cualidades cromáticas de las fuentes de luz hemos de considerar dos
aspectos. El primero trata sobre el color que presenta la fuente. Y el segundo describe cómo son
reproducidos los colores de los objetos iluminados por esta. Para evaluarlos se utilizan dos
parámetros: la temperatura de color y el rendimiento de color que se mide con el IRC.
La temperatura de color hace referencia al color de la fuente luminosa. Su valor coincide con la
temperatura a la que un cuerpo negro tiene una apariencia de color similar a la de la fuente
considerada. Esto se debe a que sus espectros electromagnéticos respectivos tienen una distribución
espectral similar. Conviene aclarar que los conceptos temperatura de color y temperatura de
filamento son diferentes y no tienen porque coincidir sus valores.
El rendimiento en color, por contra, hace referencia a cómo se ven los colores de los objetos
iluminados. Nuestra experiencia nos indica que los objetos iluminados por un fluorescente no se
ven del mismo tono que aquellos iluminados por bombillas. En el primer caso destacan más los
tonos azules mientras que en el segundo lo hacen los rojos. Esto se debe a que la luz emitida por
cada una de estas lámparas tiene un alto porcentaje de radiaciones monocromáticas de color azul o
rojo.
Para establecer el rendimiento en color se utiliza el índice de rendimiento de color (IRC o Ra) que
compara la reproducción de una muestra de colores normalizada iluminada con nuestra fuente con
la reproducción de la misma muestra iluminada con una fuente patrón de referencia.
Características de duración
La duración de una lámpara viene determinada básicamente por la temperatura de trabajo del
filamento. Mientras más alta sea esta, mayor será el flujo luminoso pero también la velocidad de
evaporación del material que forma el filamento. Las partículas evaporadas, cuando entren en
contacto con las paredes se depositarán sobre estas, ennegreciendo la ampolla. De esta manera se
verá reducido el flujo luminoso por ensuciamiento de la ampolla. Pero, además, el filamento se
habrá vuelto más delgado por la evaporación del tungsteno que lo forma y se reducirá, en
consecuencia, la corriente eléctrica que pasa por él, la temperatura de trabajo y el flujo luminoso.
Esto seguirá ocurriendo hasta que finalmente se rompa el filamento. A este proceso se le conoce
como depreciación luminosa.
Para determinar la vida de una lámpara disponemos de diferentes parámetros según las
condiciones de uso definidas.
La vida individual es el tiempo transcurrido en horas hasta que una lámpara se estropea,
trabajando en unas condiciones determinadas.
La vida promedio es el tiempo transcurrido hasta que se produce el fallo de la mitad de las
lámparas de un lote representativo de una instalación, trabajando en unas condiciones
determinadas.
La vida útil es el tiempo estimado en horas tras el cual es preferible sustituir un conjunto de
lámparas de una instalación a mantenerlas. Esto se hace por motivos económicos y para
evitar una disminución excesiva en los niveles de iluminación en la instalación debido a la
depreciación que sufre el flujo luminoso con el tiempo. Este valor sirve para establecer los
periodos de reposición de las lámparas de una instalación.
La vida media es el tiempo medio que resulta tras el análisis y ensayo de un lote de
lámparas trabajando en unas condiciones determinadas.
La duración de las lámparas incandescentes está normalizada; siendo de unas 1000 horas para las
normales, para las halógenas es de 2000 horas para aplicaciones generales y de 4000 horas para las
especiales.
Los factores externos que afectan al funcionamiento de las lámparas son la temperatura del entorno
dónde esté situada la lámpara y las desviaciones en la tensión nominal en los bornes.
Las variaciones de la tensión se producen cuando aplicamos a la lámpara una tensión diferente de
la tensión nominal para la que ha sido diseñada. Cuando aumentamos la tensión aplicada se produce
un incremento de la potencia consumida y del flujo emitido por la lámpara pero se reduce la
duración de la lámpara. Análogamente, al reducir la tensión se produce el efecto contrario.
Efecto de las variaciones de tensión (%) sobre las características
de funcionamiento de las lámparas incandescentes
Las lámparas incandescentes están formadas por un hilo de wolframio que se calienta por efecto
Joule alcanzando temperaturas tan elevadas que empieza a emitir luz visible. Para evitar que el
filamento se queme en contacto con el aire, se rodea con una ampolla de vidrio a la que se le ha
hecho el vacío o se ha rellenado con un gas. El conjunto se completa con unos elementos con
funciones de soporte y conducción de la corriente eléctrica y un casquillo normalizado que sirve
para conectar la lámpara a la luminaria.
Tipos de lámparas
Existen dos tipos de lámparas incandescentes: las que contienen un gas halógeno en su interior y las
que no lo contienen:
Lámparas no halógenas
Entre las lámparas incandescentes no halógenas podemos distinguir las que se han rellenado con un
gas inerte de aquellas en que se ha hecho el vacío en su interior. La presencia del gas supone un
notable incremento de la eficacia luminosa de la lámpara dificultando la evaporación del material
del filamento y permitiendo el aumento de la temperatura de trabajo del filamento. Las lámparas
incandescentes tienen una duración normalizada de 1000 horas, una potencia entre 25 y 2000 W y
unas eficacias entre 7.5 y 11 lm/W para las lámparas de vacío y entre 10 y 20 para las rellenas de
gas inerte. En la actualidad predomina el uso de las lámparas con gas, reduciéndose el uso de las de
vacío a aplicaciones ocasionales en alumbrado general con potencias de hasta 40 W.
Lámparas de
Lámparas con gas
vacío
Temperatura del filamento 2500 ºC 2100 ºC
Eficacia luminosa de la
10-20 lm/W 7.5-11 lm/W
lámpara
Duración 1000 horas 1000 horas
Convección y
Pérdidas de calor Radiación
radiación
En las lámparas incandescentes normales, con el paso del tiempo, se produce una disminución
significativa del flujo luminoso. Esto se debe, en parte, al ennegrecimiento de la ampolla por culpa
de la evaporación de partículas de wolframio del filamento y su posterior condensación sobre la
ampolla.
Agregando una pequeña cantidad de un compuesto gaseoso con halógenos (cloro, bromo o yodo),
normalmente se usa el CH2Br2, al gas de relleno se consigue establecer un ciclo de regeneración del
halógeno que evita el ennegrecimiento. Cuando el tungsteno (W) se evapora se une al bromo
formando el bromuro de wolframio (WBr2). Como las paredes de la ampolla están muy calientes
(más de 260 ºC) no se deposita sobre estas y permanece en estado gaseoso. Cuando el bromuro de
wolframio entra en contacto con el filamento, que está muy caliente, se descompone en W que se
deposita sobre el filamento y Br que pasa al gas de relleno. Y así, el ciclo vuelve a empezar.
El funcionamiento de este tipo de lámparas requiere de temperaturas muy altas para que pueda
realizarse el ciclo del halógeno. Por eso, son más pequeñas y compactas que las lámparas normales
y la ampolla se fabrica con un cristal especial de cuarzo que impide manipularla con los dedos para
evitar su deterioro.
Tienen una eficacia luminosa de 22 lm/W con una amplia gama de potencias de trabajo (150 a
2000W) según el uso al que estén destinadas. Las lámparas halógenas se utilizan normalmente en
alumbrado por proyección y cada vez más en iluminación doméstica.
Las lámparas de descarga constituyen una forma alternativa de producir luz de una manera más
eficiente y económica que las lámparas incandescentes. Por eso, su uso está tan extendido hoy en
día. La luz emitida se consigue por excitación de un gas sometido a descargas eléctricas entre dos
electrodos. Según el gas contenido en la lámpara y la presión a la que esté sometido tendremos
diferentes tipos de lámparas, cada una de ellas con sus propias características luminosas.
Funcionamiento
En las lámparas de descarga, la luz se consigue estableciendo una corriente eléctrica entre dos
electrodos situados en un tubo lleno con un gas o vapor ionizado.
La otra posibilidad es que el electrón no reciba suficiente energía para ser arrancado. En este caso,
el electrón pasa a ocupar otro orbital de mayor energía. Este nuevo estado acostumbra a ser
inestable y rápidamente se vuelve a la situación inicial. Al hacerlo, el electrón libera la energía extra
en forma de radiación electromagnética, principalmente ultravioleta (UV) o visible. Un electrón no
puede tener un estado energético cualquiera, sino que sólo puede ocupar unos pocos estados que
vienen determinados por la estructura atómica del átomo. Como la longitud de onda de la radiación
emitida es proporcional a la diferencia de energía entre los estados inicial y final del electrón y los
estados posibles no son infinitos, es fácil comprender que el espectro de estas lámparas sea
discontinuo.
Relación entre los estados energéticos de los electrones y las franjas visibles en el espectro
La consecuencia de esto es que la luz emitida por la lámpara no es blanca (por ejemplo en las
lámparas de sodio a baja presión es amarillenta). Por lo tanto, la capacidad de reproducir los colores
de estas fuentes de luz es, en general, peor que en el caso de las lámparas incandescentes que tienen
un espectro continuo. Es posible, recubriendo el tubo con sustancias fluorescentes, mejorar la
reproducción de los colores y aumentar la eficacia de las lámparas convirtiendo las nocivas
emisiones ultravioletas en luz visible.
Elementos auxiliares
Para que las lámparas de descarga funcionen correctamente es necesario, en la mayoría de los casos,
la presencia de unos elementos auxiliares: cebadores y balastos. Los cebadores o ignitores son
dispositivos que suministran un breve pico de tensión entre los electrodos del tubo, necesario para
iniciar la descarga y vencer así la resistencia inicial del gas a la corriente eléctrica. Tras el
encendido, continua un periodo transitorio durante el cual el gas se estabiliza y que se caracteriza
por un consumo de potencia superior al nominal.
Los balastos, por contra, son dispositivos que sirven para limitar la corriente que atraviesa la
lámpara y evitar así un exceso de electrones circulando por el gas que aumentaría el valor de la
corriente hasta producir la destrucción de la lámpara.
Eficacia
Al establecer la eficacia de este tipo de lámparas hay que diferenciar entre la eficacia de la fuente de
luz y la de los elementos auxiliares necesarios para su funcionamiento que depende del fabricante.
En las lámparas, las pérdidas se centran en dos aspectos: las pérdidas por calor y las pérdidas por
radiaciones no visibles (ultravioleta e infrarrojo). El porcentaje de cada tipo dependerá de la clase
de lámpara con que trabajemos.
Balance energético de una lámpara de descarga
La eficacia de las lámparas de descarga oscila entre los 19-28 lm/W de las lámparas de luz de
mezcla y los 100-183 lm/W de las de sodio a baja presión.
Características cromáticas
Debido a la forma discontinua del espectro de estas lámparas, la luz emitida es una mezcla de unas
pocas radiaciones monocromáticas; en su mayor parte en la zona ultravioleta (UV) o visible del
espectro. Esto hace que la reproducción del color no sea muy buena y su rendimiento en color
tampoco.
Características de duración
Hay dos aspectos básicos que afectan a la duración de las lámparas. El primero es la depreciación
del flujo. Este se produce por ennegrecimiento de la superficie de la superficie del tubo donde se va
depositando el material emisor de electrones que recubre los electrodos. En aquellas lámparas que
usan sustancias fluorescentes otro factor es la perdida gradual de la eficacia de estas sustancias.
Los factores externos que más influyen en el funcionamiento de la lámpara son la temperatura
ambiente y la influencia del número de encendidos.
Las lámparas de descarga son, en general, sensibles a las temperaturas exteriores. Dependiendo de
sus características de construcción (tubo desnudo, ampolla exterior...) se verán más o menos
afectadas en diferente medida. Las lámparas a alta presión, por ejemplo, son sensibles a las bajas
temperaturas en que tienen problemas de arranque. Por contra, la temperatura de trabajo estará
limitada por las características térmicas de los componentes (200º C para el casquillo y entre 350º y
520º C para la ampolla según el material y tipo de lámpara).
La influencia del número de encendidos es muy importante para establecer la duración de una
lámpara de descarga ya que el deterioro de la sustancia emisora de los electrodos depende en gran
medida de este factor.
Partes de una lámpara
Las formas de las lámparas de descarga varían según la clase de lámpara con que tratemos. De todas
maneras, todas tienen una serie de elementos en común como el tubo de descarga, los electrodos, la
ampolla exterior o el casquillo.
Las lámparas de descarga se pueden clasificar según el gas utilizado (vapor de mercurio o sodio) o
la presión a la que este se encuentre (alta o baja presión). Las propiedades varían mucho de unas a
otras y esto las hace adecuadas para unos usos u otros.
Lámparas fluorescentes
Las lámparas fluorescentes son lámparas de vapor de mercurio a baja presión (0.8 Pa). En estas
condiciones, en el espectro de emisión del mercurio predominan las radiaciones ultravioletas en la
banda de 253.7 nm. Para que estas radiaciones sean útiles, se recubren las paredes interiores del
tubo con polvos fluorescentes que convierten los rayos ultravioletas en radiaciones visibles. De la
composición de estas sustancias dependerán la cantidad y calidad de la luz, y las cualidades
cromáticas de la lámpara. En la actualidad se usan dos tipos de polvos; los que producen un
espectro continuo y los trifósforos que emiten un espectro de tres bandas con los colores primarios.
De la combinación estos tres colores se obtiene una luz blanca que ofrece un buen rendimiento de
color sin penalizar la eficiencia como ocurre en el caso del espectro continuo.
Lámpara fluorescente
Las lámparas fluorescentes se caracterizan por carecer de ampolla exterior. Están formadas por un
tubo de diámetro normalizado, normalmente cilíndrico, cerrado en cada extremo con un casquillo
de dos contactos donde se alojan los electrodos. El tubo de descarga está relleno con vapor de
mercurio a baja presión y una pequeña cantidad de un gas inerte que sirve para facilitar el
encendido y controlar la descarga de electrones.
La eficacia de estas lámparas depende de muchos factores: potencia de la lámpara, tipo y presión
del gas de relleno, propiedades de la sustancia fluorescente que recubre el tubo, temperatura
ambiente... Esta última es muy importante porque determina la presión del gas y en último término
el flujo de la lámpara. La eficacia oscila entre los 38 y 91 lm/W dependiendo de las características
de cada lámpara.
La duración de estas lámparas se sitúa entre 5000 y 7000 horas. Su vida termina cuando el desgaste
sufrido por la sustancia emisora que recubre los electrodos, hecho que se incrementa con el número
de encendidos, impide el encendido al necesitarse una tensión de ruptura superior a la suministrada
por la red. Además de esto, hemos de considerar la depreciación del flujo provocada por la pérdida
de eficacia de los polvos fluorescentes y el ennegrecimiento de las paredes del tubo donde se
deposita la sustancia emisora.
El rendimiento en color de estas lámparas varía de moderado a excelente según las sustancias
fluorescentes empleadas. Para las lámparas destinadas a usos habituales que no requieran de gran
precisión su valor está entre 80 y 90. De igual forma la apariencia y la temperatura de color varía
según las características concretas de cada lámpara.
Más modernamente han aparecido las lámparas fluorescentes compactas que llevan incorporado el
balasto y el cebador. Son lámparas pequeñas con casquillo de rosca o bayoneta pensadas para
sustituir a las lámparas incandescentes con ahorros de hasta el 70% de energía y unas buenas
prestaciones.
A medida que aumentamos la presión del vapor de mercurio en el interior del tubo de descarga, la
radiación ultravioleta característica de la lámpara a baja presión pierde importancia respecto a las
emisiones en la zona visible (violeta de 404.7 nm, azul 435.8 nm, verde 546.1 nm y amarillo 579
nm).
En estas condiciones la luz emitida, de color azul verdoso, no contiene radiaciones rojas. Para
resolver este problema se acostumbra a añadir sustancias fluorescentes que emitan en esta zona del
espectro. De esta manera se mejoran las características cromáticas de la lámpara. La temperatura de
color se mueve entre 3500 y 4500 K con índices de rendimiento en color de 40 a 45 normalmente.
La vida útil, teniendo en cuenta la depreciación se establece en unas 8000 horas. La eficacia oscila
entre 40 y 60 lm/W y aumenta con la potencia, aunque para una misma potencia es posible
incrementar la eficacia añadiendo un recubrimiento de polvos fosforescentes que conviertan la luz
ultravioleta en visible.
Los modelo más habituales de estas lámparas tienen una tensión de encendido entre 150 y 180 V
que permite conectarlas a la red de 220 V sin necesidad de elementos auxiliares. Para encenderlas
se recurre a un electrodo auxiliar próximo a uno de los electrodos principales que ioniza el gas
inerte contenido en el tubo y facilita el inicio de la descarga entre los electrodos principales. A
continuación se inicia un periodo transitorio de unos cuatro minutos, caracterizado porque la luz
pasa de un tono violeta a blanco azulado, en el que se produce la vaporización del mercurio y un
incremento progresivo de la presión del vapor y el flujo luminoso hasta alcanzar los valores
normales. Si en estos momentos se apagara la lámpara no sería posible su reencendido hasta que se
enfriara, puesto que la alta presión del mercurio haría necesaria una tensión de ruptura muy alta.
Las lámparas de luz de mezcla son una combinación de una lámpara de mercurio a alta presión con
una lámpara incandescente y , habitualmente, un recubrimiento fosforescente. El resultado de esta
mezcla es la superposición, al espectro del mercurio, del espectro continuo característico de la
lámpara incandescente y las radiaciones rojas provenientes de la fosforescencia.
La duración viene limitada por el tiempo de vida del filamento que es la principal causa de fallo.
Respecto a la depreciación del flujo hay que considerar dos causas. Por un lado tenemos el
ennegrecimiento de la ampolla por culpa del wolframio evaporado y por otro la pérdida de eficacia
de los polvos fosforescentes. En general, la vida media se sitúa en torno a las 6000 horas.
Una particularidad de estas lámparas es que no necesitan balasto ya que el propio filamento actúa
como estabilizador de la corriente. Esto las hace adecuadas para sustituir las lámparas
incandescentes sin necesidad de modificar las instalaciones.
Los resultados de estas aportaciones son una temperatura de color de 3000 a 6000 K dependiendo
de los yoduros añadidos y un rendimiento del color de entre 65 y 85. La eficiencia de estas lámparas
ronda entre los 60 y 96 lm/W y su vida media es de unas 10000 horas. Tienen un periodo de
encendido de unos diez minutos, que es el tiempo necesario hasta que se estabiliza la descarga. Para
su funcionamiento es necesario un dispositivo especial de encendido, puesto que las tensiones de
arranque son muy elevadas (1500-5000 V).
Las excelentes prestaciones cromáticas la hacen adecuada entre otras para la iluminación de
instalaciones deportivas, para retransmisiones de TV, estudios de cine, proyectores, etc.
La radiación emitida, de color amarillo, está muy próxima al máximo de sensibilidad del ojo
humano (555 nm). Por ello, la eficacia de estas lámparas es muy elevada (entre 160 y 180 lm/W).
Otras ventajas que ofrece es que permite una gran comodidad y agudeza visual, además de una
buena percepción de contrastes. Por contra, su monocromatismo hace que la reproducción de
colores y el rendimiento en color sean muy malos haciendo imposible distinguir los colores de los
objetos.
La vida media de estas lámparas es muy elevada, de unas 15000 horas y la depreciación de flujo
luminoso que sufren a lo largo de su vida es muy baja por lo que su vida útil es de entre 6000 y
8000 horas. Esto junto a su alta eficiencia y las ventajas visuales que ofrece la hacen muy adecuada
para usos de alumbrado público, aunque también se utiliza con finalidades decorativas. En cuanto al
final de su vida útil, este se produce por agotamiento de la sustancia emisora de electrones como
ocurre en otras lámparas de descarga. Aunque también se puede producir por deterioro del tubo de
descarga o de la ampolla exterior.
Lámpara de vapor de sodio a baja presión
En estas lámparas el tubo de descarga tiene forma de U para disminuir las pérdidas por calor y
reducir el tamaño de la lámpara. Está elaborado de materiales muy resistentes pues el sodio es muy
corrosivo y se le practican unas pequeñas hendiduras para facilitar la concentración del sodio y que
se vaporice a la temperatura menor posible. El tubo está encerrado en una ampolla en la que se ha
practicado el vacío con objeto de aumentar el aislamiento térmico. De esta manera se ayuda a
mantener la elevada temperatura de funcionamiento necesaria en la pared del tubo (270 ºC).
El tiempo de arranque de una lámpara de este tipo es de unos diez minutos. Es el tiempo necesario
desde que se inicia la descarga en el tubo en una mezcla de gases inertes (neón y argón) hasta que se
vaporiza todo el sodio y comienza a emitir luz. Físicamente esto se corresponde a pasar de una luz
roja (propia del neón) a la amarilla característica del sodio. Se procede así para reducir la tensión de
encendido.
Las lámparas de vapor de sodio a alta presión tienen una distribución espectral que abarca casi todo
el espectro visible proporcionando una luz blanca dorada mucho más agradable que la
proporcionada por las lámparas de baja presión.
Las consecuencias de esto es que tienen un rendimiento en color (T color= 2100 K) y capacidad para
reproducir los colores mucho mejores que la de las lámparas a baja presión (IRC = 25, aunque hay
modelos de 65 y 80 ). No obstante, esto se consigue a base de sacrificar eficacia; aunque su valor
que ronda los 130 lm/W sigue siendo un valor alto comparado con los de otros tipos de lámparas.
Balance energético de una lámpara de vapor de sodio a alta presión
La vida media de este tipo de lámparas ronda las 20000 horas y su vida útil entre 8000 y 12000
horas. Entre las causas que limitan la duración de la lámpara, además de mencionar la depreciación
del flujo tenemos que hablar del fallo por fugas en el tubo de descarga y del incremento progresivo
de la tensión de encendido necesaria hasta niveles que impiden su correcto funcionamiento.
Las condiciones de funcionamiento son muy exigentes debido a las altas temperaturas (1000 ºC), la
presión y las agresiones químicas producidas por el sodio que debe soportar el tubo de descarga. En
su interior hay una mezcla de sodio, vapor de mercurio que actúa como amortiguador de la descarga
y xenón que sirve para facilitar el arranque y reducir las pérdidas térmicas. El tubo está rodeado por
una ampolla en la que se ha hecho el vacío. La tensión de encendido de estas lámparas es muy
elevada y su tiempo de arranque es muy breve.
Este tipo de lámparas tienen muchos usos posibles tanto en iluminación de interiores como de
exteriores. Algunos ejemplos son en iluminación de naves industriales, alumbrado público o
iluminación decorativa.
Las luminarias son aparatos que sirven de soporte y conexión a la red eléctrica a las lámparas.
Como esto no basta para que cumplan eficientemente su función, es necesario que cumplan una
serie de características ópticas, mecánicas y eléctricas entre otras.
A nivel de óptica, la luminaria es responsable del control y la distribución de la luz emitida por la
lámpara. Es importante, pues, que en el diseño de su sistema óptico se cuide la forma y distribución
de la luz, el rendimiento del conjunto lámpara-luminaria y el deslumbramiento que pueda provocar
en los usuarios. Otros requisitos que debe cumplir las luminarias es que sean de fácil instalación y
mantenimiento. Para ello, los materiales empleados en su construcción han de ser los adecuados
para resistir el ambiente en que deba trabajar la luminaria y mantener la temperatura de la lámpara
dentro de los límites de funcionamiento. Todo esto sin perder de vista aspectos no menos
importantes como la economía o la estética.
Clasificación
Las luminarias pueden clasificarse de muchas maneras aunque lo más común es utilizar criterios
ópticos, mecánicos o eléctricos.
Una primera manera de clasificar las luminarias es según el porcentaje del flujo luminoso emitido
por encima y por debajo del plano horizontal que atraviesa la lámpara. Es decir, dependiendo de la
cantidad de luz que ilumine hacia el techo o al suelo. Según esta clasificación se distinguen seis
clases.
Directa Semi-directa
Otra clasificación posible es atendiendo al número de planos de simetría que tenga el sólido
fotométrico. Así, podemos tener luminarias con simetría de revolución que tienen infinitos planos
de simetría y por tanto nos basta con uno de ellos para conocer lo que pasa en el resto de planos
(por ejemplo un proyector o una lámpara tipo globo), con dos planos de simetría (transversal y
longitudinal) como los fluorescentes y con un plano de simetría (el longitudinal) como ocurre en las
luminarias de alumbrado viario.
Luminaria con infinitos planos Luminaria con dos planos de Luminaria con un plano de
de simetría simetría simetría
Las luminarias se clasifican según el grado de protección contra el polvo, los líquidos y los golpes.
En estas clasificaciones, según las normas nacionales (UNE 20324) e internacionales, las luminarias
se designan por las letras IP seguidas de tres dígitos. El primer número va de 0 (sin protección) a 6
(máxima protección) e indica la protección contra la entrada de polvo y cuerpos sólidos en la
luminaria. El segundo va de 0 a 8 e indica el grado de protección contra la penetración de líquidos.
Por último, el tercero da el grado de resistencia a los choques.
Clasificación según las características eléctricas de la lámpara
Según el grado de protección eléctrica que ofrezcan las luminarias se dividen en cuatro clases (0, I,
II, III).
Otras clasificaciones
Otras clasificaciones posibles son según la aplicación a la que esté destinada la luminaria
(alumbrado viario, alumbrado peatonal, proyección, industrial, comercial, oficinas, doméstico...) o
según el tipo de lámparas empleado (para lámparas incandescentes o fluorescentes).
El deslumbramiento
Lámparas y luminarias
El color
Sistemas de alumbrado
Métodos de alumbrado
Niveles de iluminación
Depreciación de la eficiencia luminosa y mantenimiento
Deslumbramiento
Pueden producirse deslumbramientos de dos maneras. La primera es por observación directa de las
fuentes de luz; por ejemplo, ver directamente las luminarias. Y la segunda es por observación
indirecta o reflejada de las fuentes como ocurre cuando las vemos reflejada en alguna superficie
(una mesa, un mueble, un cristal, un espejo...)
Estas situaciones son muy molestas para los usuarios y deben evitarse. Entre las medidas que
podemos adoptar tenemos ocultar las fuentes de luz del campo de visión usando rejillas o pantallas,
utilizar recubrimientos o acabados mates en paredes, techos, suelos y muebles para evitar los
reflejos, evitar fuertes contrastes de luminancias entre la tarea visual y el fondo y/o cuidar la
posición de las luminarias respecto a los usuarios para que no caigan dentro de su campo de visión.
Lámparas y luminarias
Las lámparas empleadas en iluminación de interiores abarcan casi todos los tipos existentes en el
mercado (incandescentes, halógenas, fluorescentes, etc.). Las lámparas escogidas, por lo tanto,
serán aquellas cuyas características (fotométricas, cromáticas, consumo energético, economía de
instalación y mantenimiento, etc.) mejor se adapte a las necesidades y características de cada
instalación (nivel de iluminación, dimensiones del local, ámbito de uso, potencia de la
instalación...)
Comercial Incandescentes
(Depende de las Halógenas
dimensiones y Fluorescentes
características del
comercio)
Grandes superficies con techos altos: mercurio a alta
presión y halogenuros metálicos
La elección de las luminarias está condicionada por la lámpara utilizada y el entorno de trabajo de
esta. Hay muchos tipos de luminarias y sería difícil hacer una clasificación exhaustiva. La forma y
tipo de las luminarias oscilará entre las más funcionales donde lo más importante es dirigir el haz de
luz de forma eficiente como pasa en el alumbrado industrial a las más formales donde lo que prima
es la función decorativa como ocurre en el alumbrado doméstico.
En segundo lugar tenemos las luminarias para lámparas fluorescentes. Se utilizan mucho en
oficinas, comercios, centros educativos, almacenes, industrias con techos bajos, etc. por su
economía y eficiencia luminosa. Así pues, nos encontramos con una gran variedad de modelos que
van de los más simples a los más sofisticados con sistemas de orientación de la luz y
apantallamiento (modelos con rejillas cuadradas o transversales y modelos con difusores).
Por último tenemos las luminarias para lámparas de descarga a alta presión. Estas se utilizan
principalmente para colgar a gran altura (industrias y grandes naves con techos altos) o en
iluminación de pabellones deportivos, aunque también hay modelos para pequeñas alturas. En el
primer caso se utilizan las luminarias intensivas y los proyectores y en el segundo las extensivas.
El color
Para hacernos una idea de como afecta la luz al color consideremos una habitación de paredes
blancas con muebles de madera de tono claro. Si la iluminamos con lámparas incandescentes, ricas
en radiaciones en la zona roja del espectro, se acentuarán los tonos marrones de los muebles y las
paredes tendrán un tono amarillento. En conjunto tendrá un aspecto cálido muy agradable. Ahora
bien, si iluminamos el mismo cuarto con lámparas fluorescentes normales, ricas en radiaciones en la
zona azul del espectro, se acentuarán los tonos verdes y azules de muebles y paredes dándole un
aspecto frío a la sala. En este sencillo ejemplo hemos podido ver cómo afecta el color de las
lámparas (su apariencia en color) a la reproducción de los colores de los objetos (el rendimiento en
color de las lámparas).
A pesar de esto, la apariencia en color no basta para determinar qué sensaciones producirá una
instalación a los usuarios. Por ejemplo, es posible hacer que una instalación con fluorescentes llegue
a resultar agradable y una con lámparas cálidas desagradable aumentando el nivel de iluminación de
la sala. El valor de la iluminancia determinará conjuntamente con la apariencia en color de las
lámparas el aspecto final.
Grupo de
Apariencia de
rendimiento en Índice de rendimiento en color (IRC) Aplicaciones
color
color
Ahora que ya conocemos la importancia de las lámparas en la reproducción de los colores de una
instalación, nos queda ver otro aspecto no menos importante: la elección del color de suelos,
paredes, techos y muebles. Aunque la elección del color de estos elementos viene condicionada por
aspectos estéticos y culturales básicamente, hay que tener en cuenta la repercusión que tiene el
resultado final en el estado anímico de las personas.
Los tonos fríos producen una sensación de tristeza y reducción del espacio, aunque también pueden
causar una impresión de frescor que los hace muy adecuados para la decoración en climas cálidos.
Los tonos cálidos son todo lo contrario. Se asocian a sensaciones de exaltación, alegría y amplitud
del espacio y dan un aspecto acogedor al ambiente que los convierte en los preferidos para los
climas cálidos.
De todas maneras, a menudo la presencia de elementos fríos (bien sea la luz de las lámparas o el
color de los objetos) en un ambiente cálido o viceversa ayudarán a hacer más agradable y/o neutro
el resultado final.
Sistemas de alumbrado
Cuando una lámpara se enciende, el flujo emitido puede llegar a los objetos de la sala directamente
o indirectamente por reflexión en paredes y techo. La cantidad de luz que llega directa o
indirectamente determina los diferentes sistemas de iluminación con sus ventajas e inconvenientes.
Luz directa
Luz indirecta proveniente
del techo
Luz indirecta proveniente
de las paredes
La iluminación directa se produce cuando todo el flujo de las lámparas va dirigido hacia el suelo.
Es el sistema más económico de iluminación y el que ofrece mayor rendimiento luminoso. Por
contra, el riesgo de deslumbramiento directo es muy alto y produce sombras duras poco agradables
para la vista. Se consigue utilizando luminarias directas.
En la iluminación semidirecta la mayor parte del flujo luminoso se dirige hacia el suelo y el resto
es reflejada en techo y paredes. En este caso, las sombras son más suaves y el deslumbramiento
menor que el anterior. Sólo es recomendable para techos que no sean muy altos y sin claraboyas
puesto que la luz dirigida hacia el techo se perdería por ellas.
Si el flujo se reparte al cincuenta por ciento entre procedencia directa e indirecta hablamos de
iluminación difusa. El riesgo de deslumbramiento es bajo y no hay sombras, lo que le da un
aspecto monótono a la sala y sin relieve a los objetos iluminados. Para evitar las pérdidas por
absorción de la luz en techo y paredes es recomendable pintarlas con colores claros o mejor
blancos.
Cuando la mayor parte del flujo proviene del techo y paredes tenemos la iluminación
semiindirecta. Debido a esto, las pérdidas de flujo por absorción son elevadas y los consumos de
potencia eléctrica también, lo que hace imprescindible pintar con tonos claros o blancos. Por contra
la luz es de buena calidad, produce muy pocos deslumbramientos y con sombras suaves que dan
relieve a los objetos.
Por último tenemos el caso de la iluminación indirecta cuando casi toda la luz va al techo. Es la
más parecida a la luz natural pero es una solución muy cara puesto que las pérdidas por absorción
son muy elevadas. Por ello es imprescindible usar pinturas de colores blancos con reflectancias
elevadas.
Métodos de alumbrado
Los métodos de alumbrado nos indican cómo se reparte la luz en las zonas iluminadas. Según el
grado de uniformidad deseado, distinguiremos tres casos: alumbrado general, alumbrado general
localizado y alumbrado localizado.
Alumbrado general Alumbrado general localizado Alumbrado localizado
El alumbrado general proporciona una iluminación uniforme sobre toda el área iluminada. Es un
método de iluminación muy extendido y se usa habitualmente en oficinas, centros de enseñanza,
fábricas, comercios, etc. Se consigue distribuyendo las luminarias de forma regular por todo el
techo del local
Los niveles de iluminación recomendados para un local dependen de las actividades que se vayan a
realizar en él. En general podemos distinguir entre tareas con requerimientos luminosos mínimos,
normales o exigentes.
En el primer caso estraían las zonas de paso (pasillos, vestíbulos, etc.) o los locales poco utilizados
(almacenes, cuartos de maquinaria...) con iluminancias entre 50 y 200 lx. En el segundo caso
tenemos las zonas de trabajo y otros locales de uso frecuente con iluminancias entre 200 y 1000 lx.
Por último están los lugares donde son necesarios niveles de iluminación muy elevados (más de
1000 lx) porque se realizan tareas visuales con un grado elevado de detalle que se puede conseguir
con iluminación local.
En la tabla anterior tenemos un cuadro simplificado de los niveles de iluminancia en función del
tipo de tareas a realizar en el local. Existen, no obstante, tablas más completas en la bibliografía
donde se detallan las iluminancias para todo tipo de actividades humanas.
El paso del tiempo provoca sobre las instalaciones de alumbrado una disminución progresiva en los
niveles de iluminancia. Las causas de este problema se manifiestan de dos maneras. Por un lado
tenemos el ensuciamiento de lámparas, luminarias y superficies donde se va depositando el polvo.
Y por otro tenemos la depreciación del flujo de las lámparas.
En el primer caso la solución pasa por una limpieza periódica de lámparas y luminarias. Y en el
segundo por establecer un programa de sustitución de las lámparas. Aunque a menudo se recurre a
esperar a que fallen para cambiarlas, es recomendable hacer la sustitución por grupos o de toda la
instalación a la vez según un programa de mantenimiento. De esta manera aseguraremos que los
niveles de iluminancia real se mantengan dentro de los valores de diseño de la instalación.
Datos de entrada
Dimensiones del local y la altura del plano de trabajo (la altura del suelo a la
superficie de la mesa de trabajo), normalmente de 0.85 m.
Determinar el nivel de iluminancia media (Em). Este valor depende del tipo de
actividad a realizar en el local y podemos encontrarlos tabulados en las normas y
recomendaciones que aparecen en la bibliografía.
Óptimo:
Calcular el índice del local (k) a partir de la geometría de este. En el caso del
método europeo se calcula como:
Iluminación indirecta y
semiindirecta
Donde k es un número comprendido entre 1 y 10. A pesar de que se pueden obtener valores
mayores de 10 con la fórmula, no se consideran pues la diferencia entre usar diez o un
número mayor en los cálculos es despreciable.
Factor de
Color
reflexión ( )
Blanco o muy
0.7
claro
Techo
claro 0.5
medio 0.3
claro 0.5
Paredes medio 0.3
oscuro 0.1
claro 0.3
Suelo
oscuro 0.1
En su defecto podemos tomar 05 para el techo, 0.3 para las paredes y 0.1 para el suelo.
Determinar el factor de utilización ( ,CU) a partir del índice del local y los
factores de reflexión. Estos valores se encuentran tabulados y los suministran los
fabricantes. En las tablas encontramos para cada tipo de luminaria los factores de
iluminación en función de los coeficientes de reflexión y el índice del local. Si no se
pueden obtener los factores por lectura directa será necesario interpolar.
Cálculos
Cálculo del flujo luminoso total necesario. Para ello aplicaremos la fórmula
donde:
donde:
N es el número de luminarias
es el flujo luminoso total
es el flujo luminoso de una lámpara
n es el número de lámparas por luminaria
Una vez hemos calculado el número mínimo de lámparas y luminarias procederemos a distribuirlas
sobre la planta del local. En los locales de planta rectangular las luminarias se reparten de forma
uniforme en filas paralelas a los ejes de simetría del local según las fórmulas:
donde N es el número de
luminarias
La distancia máxima de separación entre las luminarias dependerá del ángulo de apertura del haz de
luz y de la altura de las luminarias sobre el plano de trabajo. Veámoslo mejor con un dibujo:
Como puede verse fácilmente, mientras más abierto sea el haz y mayor la altura de la luminaria más
superficie iluminará aunque será menor el nivel de iluminancia que llegará al plano de trabajo tal y
como dice la ley inversa de los cuadrados. De la misma manera, vemos que las luminarias próximas
a la pared necesitan estar más cerca para iluminarla (normalmente la mitad de la distancia). Las
conclusiones sobre la separación entre las luminarias las podemos resumir como sigue:
Distancia máxima
Tipo de luminaria Altura del local
entre luminarias
intensiva > 10 m e 1.2 h
extensiva 6 - 10 m
e 1.5 h
semiextensiva 4-6m
extensiva 4m e 1.6 h
distancia pared-luminaria: e/2
Si después de calcular la posición de las luminarias nos encontramos que la distancia de separación
es mayor que la distancia máxima admitida quiere decir que la distribución luminosa obtenida no es
del todo uniforme. Esto puede deberse a que la potencia de las lámparas escogida sea excesiva. En
estos casos conviene rehacer los cálculos probando a usar lámparas menos potentes, más
luminarias o emplear luminarias con menos lámparas.
Por último, nos queda comprobar la validez de los resultados mirando si la iluminancia media
obtenida en la instalación diseñada es igual o superior a la recomendada en las tablas.
Método del punto por punto
El método de los lúmenes es una forma muy práctica y sencilla de calcular el nivel medio de la
iluminancia en una instalación de alumbrado general. Pero, qué pasa si queremos conocer cómo es
la distribución de la iluminación en instalaciones de alumbrado general localizado o individual
donde la luz no se distribuye uniformemente o cómo es exactamente la distribución en el alumbrado
general. En estos casos emplearemos el método del punto por punto que nos permite conocer los
valores de la iluminancia en puntos concretos.
Consideraremos que la iluminancia en un punto es la suma de la luz proveniente de dos fuentes: una
componente directa, producida por la luz que llega al plano de trabajo directamente de las
luminarias, y otra indirecta o reflejada procedente de la reflexión de la luz de las luminarias en el
techo, paredes y demás superficies del local.
Luz directa
Luz indirecta proveniente del techo
Luz indirecta proveniente de las paredes
En el ejemplo anterior podemos ver que sólo unos pocos rayos de luz serán perpendiculares al plano
de trabajo mientras que el resto serán oblicuos. Esto quiere decir que de la luz incidente sobre un
punto, sólo una parte servirá para iluminar el plano de trabajo y el resto iluminará el plano vertical a
la dirección incidente en dicho punto.
En general, para hacernos una idea de la distribución de la iluminancia nos bastará con conocer los
valores de la iluminancia sobre el plano de trabajo; es decir, la iluminancia horizontal. Sólo nos
interesará conocer la iluminancia vertical en casos en que se necesite tener un buen modelado de la
forma de los objetos (deportes de competición, escaparates, estudios de televisión y cine,
retransmisiones deportivas...) o iluminar objetos en posición vertical (obras de arte, cuadros,
esculturas, pizarras, fachadas...)
Para utilizar el método del punto por punto necesitamos conocer previamente las características
fotométricas de las lámparas y luminarias empleadas, la disposición de las mismas sobre la planta
del local y la altura de estas sobre el plano de trabajo. Una vez conocidos todos estos elementos
podemos empezar a calcular las iluminancias. Mientras más puntos calculemos más información
tendremos sobre la distribución de la luz. Esto es particularmente importante si trazamos los
diagramas isolux de la instalación.
E = Edirecta + Eindirecta
Donde I es la intensidad luminosa de la lámpara en la dirección del punto que puede obtenerse de
los diagramas polares de la luminaria o de la matriz de intensidades y h la altura del plano de
trabajo a la lámpara.
En general, si un punto está iluminado por más de una lámpara su iluminancia total es la suma de
las iluminancias recibidas:
Fuentes de luz lineales de longitud infinita. Se considera que una fuente de luz
lineal es infinita si su longitud es mucho mayor que la altura de montaje; por
ejemplo una línea continua de fluorescentes. En este caso se puede demostrar por
cálculo diferencial que la iluminancia en un punto para una fuente de luz difusa se
puede expresar como:
En los extremos de la hilera de las luminarias el valor de la iluminancia será la mitad.
1. Las curvas isolux de la luminaria suministradas por el fabricante (fotocopiadas sobre papel
vegetal o transparencias). Si no disponemos de ellas, podemos trazarlas a partir de la matriz de
intensidades o de las curvas polares, aunque esta solución es poco recomendable si el número de
puntos que nos interesa calcular es pequeño o no disponemos de un programa informático que lo
haga por nosotros.
2. La planta del local con la disposición de las luminarias dibujada con la misma escala que la curva
isolux.
Luminaria A B C D E F G H I Total
Iluminancia ET= 68
4 4 0 19 19 0 12 10 0
(lux) lx
Finalmente, los valores reales de las iluminancias en cada punto se calculan a partir de los relativos
obtenidos de las curvas aplicando la fórmula:
Componente indirecta o reflejada en un punto
Para calcular la componente indirecta se supone que la distribución luminosa de la luz reflejada es
uniforme en todas las superficies del local incluido el plano de trabajo. De esta manera, la
componente indirecta de la iluminación de una fuente de luz para un punto cualquiera de las
superficies que forman el local se calcula como:
donde:
y es el flujo de la lámpara
Problemas resueltos
1. Queremos diseñar una instalación de alumbrado para una nave industrial de 100 m de
largo por 30 m de ancho y 6 m de altura. Para ello utilizaremos lámparas de vapor de sodio a
alta presión de 400 W de potencia con un flujo luminoso de 50000 lm. Respecto a las
luminarias, nos planteamos escoger entre los tipos 1, 2 y 3 cuyas tablas del factor de
utilización, suministradas por el fabricante, se adjuntan a continuación.
Luminaria 1
Otros datos:
Se pide determinar con cuál de los tres tipos de luminarias propuestas obtendremos la mejor
solución.
Solución
Este es un ejemplo de problema resuelto con el método de los lúmenes. Tenemos una gran nave que
queremos iluminar con una iluminación homogénea de 680 lx.
Datos de entrada:
largo: 100 m
ancho: 30 m
altura total: 6 m
altura del plano de trabajo: 0 (nos piden la iluminancia a nivel del suelo)
Nivel de iluminancia media. Nos piden 680 lx pero teniendo en cuenta que sólo se trabaja de día y
la iluminancia de la luz solar es de 75 lux, la iluminancia proporcionada por la iluminación será:
Em = 680 - 75 = 605 lx
Lámparas. Usaremos lámparas de vapor de sodio a alta presión de 400 W y 50000 lm de flujo.
Índice del local. Dado el tipo de luminarias propuestas (de iluminación directa), nos encontramos
con un caso de iluminación directa. Por lo tanto:
Coeficientes de reflexión. Los coeficientes del techo y las paredes se suministran en el enunciado.
Como no nos dicen nada del suelo tomaremos la hipótesis más pesimista vista en las tablas.
Determinación del coeficiente de utilización ( ). A partir de los factores de reflexión y el índice del
local se leen en las tablas los factores de utipzación. En este caso particular deberíamos interpolar
ya que no disponemos de valores para k = 4.2; pero como la diferencia entre el coeficiente para 4 y
5 es muy pequeña podemos aproximar con los valores de 4.
Factor de mantenimiento. En este caso los valores vienen incluidos en las tablas de las luminarias.
Como no nos dicen nada sobre la suciedad ambiental tomaremos los valores medios.
Cálculos:
Luminaria 1
Luminaria 2
Luminaria 3
Por último se calcula el número mínimo de luminarias necesarias. Este es un valor de referencia
pues es normal que al emplazar las luminarias y hacer las comprobaciones posteriores necesitemos
un número mayor de ellas.
Luminaria 1
Luminaria 2
Luminaria 3
Finalmente sólo nos queda distribuir las luminarias sobre la planta del local y comprobar que la
distancia de separación entre ellas es inferior a la máxima admisible. En este caso la separación
máxima viene indicada en las tablas de las luminarias.
En este caso es indiferente utilizar la LUMINARIA 1 o la 3, pero en general nos quedaríamos con
la solución que necesitara menos luminarias. Si los consumos de las lámparas de las luminarias
fueran diferentes unos de otros, tendríamos que tenerlos en cuenta para optar por la solución más
barata, que sería la que necesitara menos potencia total.
Problemas propuestos
1. Queremos diseñar una instalación de alumbrado para una oficina con las siguientes
dimensiones: 30 m de largo por 12 m de ancho y 3.5 m de alto. La altura del plano de trabajo
es de 0.76 m sobre el suelo. Para ello se utilizarán lámparas del tipo fluorescentes de 40 W y
un flujo de 2520 lm. Nos planteamos escoger entre los siguientes tipos de luminarias: 4, 5 y 6;
cuyas tablas nos ha suministrado el fabricante.
Resultados
2. Queremos diseñar una instalación de alumbrado para una oficina con las siguientes
dimensiones: 12 m de largo por 4 m de ancho y 3 m de alto. La altura del plano de trabajo es
de 0.95 m sobre el suelo. Para ello se utilizarán lámparas del tipo fluorescentes de 60 W y un
flujo de 4600 lm. Nos planteamos escoger entre los siguientes tipos de luminarias: 7 y 8; cuyas
tablas nos ha suministrado el fabricante.
Resultados
3. Queremos diseñar una instalación de alumbrado para una oficina con las siguientes
dimensiones: 6 m de largo por 4 m de ancho y 3.5 m de alto. La altura del plano de trabajo es
de 0.76 m sobre el suelo. Para ello se utilizarán lámparas del tipo fluorescentes de 40 W y un
flujo de 2500 lm. Nos planteamos escoger entre los siguientes tipos de luminarias: 9, 10 y 11;
cuyas tablas nos ha suministrado el fabricante.
Resultados
4. Queremos diseñar una instalación de alumbrado para una oficina con las siguientes
dimensiones: 12 m de largo por 6 m de ancho y 3.75 m de alto. La altura del plano de trabajo
es de 0.75 m sobre el suelo. Para ello se utilizarán lámparas del tipo fluorescentes de 110 W y
un flujo de 9000 lm. Nos planteamos escoger entre los siguientes tipos de luminarias: 12;
cuyas tablas nos ha suministrado el fabricante.
Resultados
El alumbrado exterior es, sin duda, una de las aplicaciones más habituales e importantes
de la iluminación. La posibilidad de realizar actividades más allá de los límites naturales
ha abierto un abanico infinito de posibilidades desde iluminar calles y vías de
comunicación hasta aplicaciones artísticas, de recreo, industriales, etc...
Los métodos de cálculo para vías públicas con ejemplos y casos prácticos.
La creación de ambientes urbanos que hagan nuestra vida nocturna más agradable es
una de las grandes aplicaciones del alumbrado.
Alumbrado de túneles
Son muchas las posibilidades de la iluminación por inundación que van desde espacios
urbanos hasta zonas de deporte y recreo.
Contrariamente a lo que se pueda pensar, detrás de los cálculos y recomendaciones sobre alumbrado
de vías públicas existe un importante desarrollo teórico sobre diferentes temas (pavimentos,
deslumbramiento, confort visual, etc.). Afortunadamente, hoy día estos cálculos están muy
mecanizados y no es necesario tener profundos conocimientos en la materia para realizarlos. No
obstante, es recomendable tener nociones de algunos de ellos para comprender mejor la mecánica
de cálculo. Así tras estudiar algunos conceptos previos de iluminación, veremos soluciones
prácticas de alumbrado viario y los niveles de iluminación recomendados.
Iluminancia
La iluminancia indica la cantidad de luz que llega a una superficie y se define como el flujo
luminoso recibido por unidad de superficie:
Si la expresamos en función de la intensidad luminosa nos queda como:
donde I es la intensidad recibida por el punto P en la dirección definida por el par de ángulos (C, )
y h la altura del foco luminoso. Si el punto está iluminado por más de una lámpara, la iluminancia
total recibida es entonces:
Luminancia
La luminancia, por contra, es una medida de la luz que llega a los ojos procedente de los objetos y
es la responsable de excitar la retina provocando la visión. Esta luz proviene de la reflexión que
sufre la iluminancia cuando incide sobre los cuerpos. Se puede definir, pues, como la porción de
intensidad luminosa por unidad de superficie que es reflejada por la calzada en dirección al ojo.
L = q( , ) · EH
Quedando finalmente:
Criterios de calidad
Para determinar si una instalación es adecuada y cumple con todos los requisitos de seguridad y
visibilidad necesarios se establecen una serie de parámetros que sirven como criterios de calidad.
Son la luminancia media (Lm, LAV), los coeficientes de uniformidad (U0, UL), el deslumbramiento
(TI y G) y el coeficiente de iluminación de los alrededores (SR).
Coeficientes de uniformidad
Deslumbramiento
Actualmente no se utiliza mucho porque se considera que siempre que no se excedan los límites del
deslumbramiento perturbador este está bajo control.
Las lámparas son los aparatos encargados de generar la luz. En la actualidad, en alumbrado público
se utilizan las lámparas de descarga frente a las lámparas incandescentes por sus mejores
prestaciones y mayor ahorro energético y económico. Concretamente, se emplean las lámparas de
vapor de mercurio a alta presión y las de vapor de sodio a baja y alta presión.
Las luminarias, por contra, son aparatos destinados a alojar, soportar y proteger la lámpara y sus
elementos auxiliares además de concentrar y dirigir el flujo luminoso de esta. Para ello, adoptan
diversas formas aunque en alumbrado público predominan las de flujo asimétrico con las que se
consigue una mayor superficie iluminada sobre la calzada. Las podemos encontrar montadas sobre
postes, columnas o suspendidas sobre cables transversales a la calzada, en catenarias colgadas a lo
largo de la vía o como proyectores en plazas y cruces.
Antiguamente las luminarias se clasificaban según las denominaciones cut-off, semi cut-off y non
cut-off.
En la actualidad, las luminarias se clasifican según tres parámetros (alcance, dispersión y control)
que dependen de sus características fotométricas. Los dos primeros nos informan sobre la distancia
en que es capaz de iluminar la luminaria en las direcciones longitudinal y transversal
respectivamente. Mientras, el control nos da una idea sobre el deslumbramiento que produce la
luminaria a los usuarios.
Alcance longitudinal
Dispersión transversal
Tanto el alcance como la dispersión pueden calcularse gráficamente a partir del diagrama
isocandela relativo en proyección azimutal.
Por último, el control nos da una idea de la capacidad de la luminaria para limitar el
deslumbramiento que produce.
Donde la fórmula del SLI (índice específico de la luminaria) se calcula a a partir de las
características de esta.
Para conseguir una buena iluminación, no basta con realizar los cálculos, debe proporcionarse
información extra que oriente y advierta al conductor con suficiente antelación de las características
y trazado de la vía. Así en curvas es recomendable situar las farolas en la exterior de la misma, en
autopistas de varias calzadas ponerlas en la mediana o cambiar el color de las lámparas en las
salidas.
En los tramos rectos de vías con una única calzada existen tres disposiciones básicas: unilateral,
bilateral tresbolillo y bilateral pareada. También es posible suspender la luminaria de un cable
transversal pero sólo se usa en calles muy estrechas.
En el caso de tramos rectos de vías con dos o más calzadas separadas por una mediana se pueden
colocar las luminarias sobre la mediana o considerar las dos calzadas de forma independiente. Si la
mediana es estrecha se pueden colocar farolas de doble brazo que dan una buena orientación visual
y tienen muchas ventajas constructivas y de instalación por su simplicidad. Si la mediana es muy
ancha es preferible tratar las calzadas de forma separada. Pueden combinarse los brazos dobles con
la disposición al tresbolillo o aplicar iluminación unilateral en cada una de ellas. En este último caso
es recomendable poner las luminarias en el lado contrario a la mediana porque de esta forma
incitamos al usuario a circular por el carril de la derecha.
En tramos curvos las reglas a seguir son proporcionar una buena orientación visual y hacer menor
la separación entre las luminarias cuanto menor sea el radio de la curva. Si la curvatura es grande
(R>300 m) se considerará como un tramo recto. Si es pequeña y la anchura de la vía es menor de
1.5 veces la altura de las luminarias se adoptará una disposición unilateral por el lado exterior de la
curva. En el caso contrario se recurrirá a una disposición bilateral pareada, nunca tresbolillo pues no
informa sobre el trazado de la carretera.
En las plazas y glorietas se instalarán luminarias en el borde exterior de estas para que iluminen los
accesos y salidas. La altura de los postes y el nivel de iluminación será por lo menos igual al de la
calle más importante que desemboque en ella. Además, se pondrán luces en las vías de acceso para
que los vehículos vean a los peatones que crucen cuando abandonen la plaza. Si son pequeñas y el
terraplén central no es muy grande ni tiene arbolado se puede iluminar con un poste alto multibrazo.
En otros casos es mejor situar las luminarias en el borde del terraplén en las prolongaciones de las
calles que desemboca en esta.
En los pasos de peatones las luminarias se colocarán antes de estos según el sentido de la marcha
de tal manera que sea bien visible tanto por los peatones como por los conductores.
Por último, hay que considerar la presencia de árboles en la vía. Si estos son altos, de unos 8 a 10
metros, las luminarias se situarán a su misma altura. Pero si son pequeños las farolas usadas serán
más altas que estos, de 12 a 15 m de altura. En ambos casos es recomendable una poda periódica de
los árboles.
Los niveles de iluminación recomendados dependen de las normativas en vigor en cada territorio,
aunque muchas de ellas toman como referencia los valores aconsejados por la CIE. Según esta, las
vías se dividen en cinco tipos de acuerdo con las características del tráfico, de la vía y de los
alrededores.
A A 2 6
Claro B1 2 0.7 5 10 %
B
Oscuro B2 1 6
Claro C1 2 5 20 %
C 0.4
Oscuro C2 1 6 10 %
D Claro D 2 0.5 4
Claro E1 1 4 20 %
E
Oscuro E2 0.5 5
Los valores indicados en la tabla son luminancias, no iluminancias, pues recordemos que son estas
las responsables de provocar la sensación de visión.
A partir de 1995 la CIE ha establecido unas nuevas recomendaciones más acordes con las últimas
investigaciones sobre el tema.
Coeficientes de
Luminancia uniformidad Control
Alrededores
Categoría media Lm del deslumbramiento
SR
(cd/m ) Global Perturbador
2
TI
U0 TI
M1 2.00
0.7
M2 1.50 10 0.5
0.4
M3 1.00 0.5
M4 0.75 --- 15 ---
M5 0.50
Además de estas recomendaciones que se aplican en los tramos normales de las vías hay que
considerar que en las zonas conflictivas (cruces, intersecciones, estrechamiento de la vía o del
número de carriles, zonas con circulación de peatones o vehículos lentos que dificulten la
circulación, rotondas, pasos a nivel, rampas, etc.) suele ser necesario un incremento de los
requerimientos luminosos.
Si trabajamos con luminancias hay que aumentar en una unidad la categoría de la vía de valor de
Mx más alta que converja en la zona. Cuando sea del tipo M1 a dicha zona también se aplicará este
criterio.
El número de la categoría de la zona de conflicto (Cx) no será menor que el de la la vía de mayor
categoría (Mx) que confluya en la zona.
Por ello, en un principio los cálculos se enfocaron a determinar unas condiciones de iluminancia
sobre la calzada que proporcionaran una buena visibilidad dentro de los márgenes establecidos por
los organismos competentes.
Cálculo de iluminancias
o Método de los lúmenes o del factor de utilización
o Métodos numéricos. El método de los nueve puntos
Cálculo de luminancias
La finalidad de este método es calcular la distancia de separación adecuada entre las luminarias que
garantice un nivel de iluminancia medio determinado. Mediante un proceso iterativo, sencillo y
práctico, se consiguen unos valores que aunque no son muy precisos, sí sirven de referencia para
empezar a aplicar otros métodos.
Datos de entrada
Normalmente se representa mediante curvas que suministran los fabricantes con las
luminarias. Estas curvas podemos encontrarlas en función del cociente anchura de la
calle/altura (A/H), la más habitual, o de los ángulos 1, 2 en el lado calzada y acera
respectivamente.
Curvas del factor de utilización
De los gráficos se puede observar que hay dos valores posibles, uno para el lado acera y
otro para el lado calzada, que se obtienen de las curvas.
A = A1+ A2
= 1+ 2
Por tanto, para obtener el factor de utilización total de la sección transversal de la calle
habrá que sumar los coeficientes del lado acera y del lado calzada, aunque en otros casos la
cosa puede ser diferente.
Una vez fijados los datos de entrada, podemos proceder al cálculo de la separación (d) entre las
luminarias utilizando la expresión de la iluminancia media.
donde:
y la incógnita a resolver.
Comprobación
Finalmente, tras las fases anteriores, entrada de datos y cálculo, solo queda comprobar si el
resultado está dentro de los límites. Si es así habremos acabado y si no variaremos los datos de
entrada y volveremos a empezar. Si la divergencia es grande es recomendable cambiar el flujo de la
lámpara.
A modo orientativo podemos usar la siguiente tabla que da la relación entre la separación y la
altura para algunos valores de la iluminancia media.
Métodos numéricos
Los métodos numéricos se basan en la idea de que no es preciso calcular la iluminancia en todos los
puntos de la calzada para tener una idea exacta de la distribución luminosa, sino que basta con
hacerlo en unos cuantos puntos representativos llamados nodos. Para ello, dividiremos la zona a
estudiar en pequeñas parcelas llamadas dominios, cada una con su correspondiente nodo, en las
cuales supondremos la iluminancia uniforme. La iluminancia total de la calzada se calculará como
una media ponderada de las iluminancias de cada dominio
El número de particiones que hagamos dependerá de la precisión que queramos obtener. En nuestro
caso trabajaremos con el criterio de los nueve puntos que es el más sencillo, aunque la mecánica de
trabajo es la misma siempre independientemente del número de dominios que tengamos.
Los métodos numéricos son herramientas de cálculo muy potentes pero que requieren mucho
tiempo para su ejecución. Por ello es imprescindible el concurso de ordenadores para aplicarlos.
Supongamos un tramo de vía recta con disposición unilateral de las luminarias y separadas una
distancia d.
Debido a las simetrías existentes en la figura, bastará con calcular las iluminancias en la zona
señalada. En el resto de la calzada estos valores se irán repitiendo periódicamente.
Para hacer los cálculos, la zona se divide en nueve dominios con otros tantos puntos.
con:
Se puede demostrar fácilmente que la expresión anterior de Em es también válida para las
disposiciones tresbolillo y bilateral pareada.
Para calcular las iluminancias sobre cada nodo sólo consideraremos la contribución de las
luminarias más próximas despreciándose el resto por tener una influencia pequeña.
La otra posibilidad es recurrir a un método gráfico. En él, los valores de las iluminancias se
obtienen por lectura directa de las curvas isolux. Para ello necesitaremos:
El procedimiento de cálculo es el siguiente. Sobre el plano de la planta situamos los nueve puntos y
las proyecciones de los centros fotométricos de las luminarias sobre la calzada.
A continuación se superpone sucesivamente la curva isolux sobre el plano de manera que su orígen
quede situado sobre la luminaria y los ejes estén correctamente orientados (0-180º paralelo al eje de
la calzada y 90º-270º perpendicular al mismo). Se leen los valores de la luminancia en cada punto y
se apuntan en la tabla. a continuación se suman los valores relativos para cada punto y se calculan
los valores reales.Finalmente calculamos la iluminancia media y los factores de uniformidad media
y extrema.
Veámoslo mejor con un ejemplo sencillo. Supongamos una calle con luminarias de 20000 lm
situadas a una altura de 8 m.
Los valores reales de las iluminancias en cada punto se calculan a partir de los relativos aplicando la
fórmula:
Existen otros métodos de cálculo más potentes y fiables orientados a su empleo en aplicaciones
informáticas, pero los principios en que se basa su funcionamiento son los que acabamos de
exponer.
Cálculo de luminancias
Como ya sabemos, la luminancia de un punto de la calzada vista por un observador e iluminado por
más de una luminaria se puede expresar como:
Para efectuar los cálculos, el observador se sitúa 60 metros, en el sentido de la marcha, por delante
de la primera fila de puntos que forman la partición que se ha realizado en la vía y a una altura de
1.5 m sobre el suelo.
Los métodos consisten en determinar las luminancias de los puntos de la calzada previamente
escogidos. Una vez determinadas podremos calcular la luminancia media y los factores de
uniformidad de la calzada. Así comprobaremos si se cumplen los criterios especificados en las
recomendaciones.
Existen métodos manuales para el cálculo de la iluminancia por el método del punto por punto
aplicando gráficos (con diagramas iso-r e isocandela o con diagramas iso-q e isolux) pero están en
desuso por ser métodos lentos, tediosos y poco fiables debido a que es fácil equivocarse durante su
empleo.
Problemas resueltos
1. Para la calle de la figura, calcular el factor de utilización de:
a. La vía.
b. La calzada.
c. La acera opuesta a la fila de luminarias.
d. La acera más próxima a las luminarias.
Curva del factor de utilización
Solución
En este problema se nos pide que calculemos el factor de utilización para diferentes partes de la vía.
Para ello tendremos en cuenta la geometría de la vía. Una vez determinados los coeficientes A/h y
con ayuda de los gráficos suministrados por el fabricante obtendremos los valores del factor de
utilización que usaremos en los cálculos.
Los gráficos del factor de utilización no dan valores puntuales de dicho factor, sino que dan el valor
de este para el tramo comprendido entre la perpendicular del eje óptico de la luminaria y el punto
situado a una distancia A. Por eso, para calcular el factor de toda la vía hemos tenido que sumar los
valores parciales a un lado y a otro de la línea rosa. Las cosas pueden variar según la geometría del
problema y podemos tener casos en que hay que restar como veremos después.
Ahora nos piden el factor de utilización de la calzada. Es decir de la vía sin las aceras.
c.- Factor de utilización de la acera opuesta a las luminarias:
a 0.32
b 0.20
c 0.36
d 0.08
Una vez determinados los factores de utilización de cada zona (calzadas, aceras, etc.) es posible
determinar su iluminancia media aplicando la fórmula:
2. Queremos iluminar una calzada de 9 metros de anchura con una iluminancia media de 30
lux utilizando lámparas de vapor de sodio de alta presión de 200 W de potencia y un flujo de
luminoso de 30000 lm. Las luminarias se instalarán a una altura de 8 m en disposición
tresbolillo y la distancia de la vertical del centro óptico de la luminaria al borde de la acera es
de 1 m. Hallar la distancia entre luminarias.
Este problema se resuelve aplicando el método del factor de utilización del que conocemos todos
los datos menos el factor de utilización y la interdistancia que es la incógnita.
Conocidos todos los datos sólo queda sustituirlos en la fórmula y calcular el valor de d.
3. Queremos dimensionar una instalación de alumbrado público de para una calle de una
zona rural poco transitada. Cada acera mide 1.5 m y la calzada cinco metros midiendo la calle
en total 8 m de anchura. Se ha pensado instalar luminarias abiertas con lámparas de vapor de
sodio a alta presión de 250 W y flujo luminoso de 15000 lm. Disponemos asimismo de las
curvas isolux de la luminaria y las gráficas del factor de utilización suministradas por el
fabricante.
Curva isolux de la luminaria Curva del factor de utilización
Otros datos: Se considerará que la proyección del centro óptico de la luminaria sobre la
calzada estará a 1 m del bordillo.
Determinar:
a. La altura de montaje.
b. La disposición más adecuada de las luminarias.
c. El valor de la iluminancia media.
d. La distancia de separación de las luminarias.
e. La iluminancia media en la calzada en el momento de puesta en marcha de la
instalación y una vez se produce la depreciación.
f. La iluminancia media sobre la cada acera.
g. Los factores de uniformidad media y extrema de la calzada.
Solución
Este problema podría ser el típico planteamiento de una instalación real. Aquí la información
disponible es muy escasa y debemos determinar todos los parámetros de la instalación. Para
resolverlo aplicaremos el algoritmo descrito en el método de los lúmenes que nos permitirá conocer
todos los datos requeridos excepto los factores de uniformidad. Para estos últimos emplearemos el
método de los nueve puntos.
Datos:
Según la tabla que nos da la relación entre el flujo luminoso de la lámpara y la altura de la luminaria
para un flujo de 15000 corresponde una altura entre 8 y 10 metros. Por motivos económicos
cogeremos postes de 8 m de altura que son más baratos. Por tanto h = 8 m.
Para conocer la disposición debemos calcular primero el valor de la relación entre el ancho de la
calzada y la altura de las luminarias. En nuestro caso es 5/8 = 0.625 que según la correspondiente
tabla aconseja una disposición unilateral.
Sabemos que la instalación está situada en una calle de tráfico escaso en una zona rural. Es lógico
pensar que las necesidades luminosas serán mínimas y la asimilaremos a una vía del tipo E. Por
tanto, le corresponderá una iluminancia media de 25 lx.
Ya tenemos casi todos los datos necesarios para poder aplicar la fórmula de la iluminancia media
excepto el factor de mantenimiento y el de utilización.
Para conocer el valor del factor de mantenimiento sabemos que se instalará una luminaria de tipo
abierto. Nos queda por decidir si el grado de suciedad del entorno. Como la calle está en una zona
rural con poco tráfico podemos pensar que la instalación no se ensuciará demasiado pero también
podemos suponer que las lámparas no se limpiarán con mucha frecuencia. Por tanto y adoptando
una posición conservadora le asignaremos el valor de una luminaria abierta en un ambiente medio.
Así pues, le asignaremos un valor de 0.68.
Para calcular las iluminancias lo primeros que debemos determinar son los factores de utilización de
cada una de las aceras.
de donde:
Para calcular los factores de uniformidad hemos de emplear el método de los nueve puntos.
En primer lugar tendremos que elaborar un plano de la calle a la misma escala que las curvas isolux
del fabricante. Las curvas están referidas a distancias divididas por la altura de la luminaria. Por
tanto hemos de dividir los parámetros de la calle por este valor. Cuando dispongamos de estos
valores relativos, los multiplicaremos por el número de pixeles (milímetros sobre el papel) que
corresponden a una unidad de H en el gráfico; en nuestro caso son 42 pixel por unidad de longitud.
Resumiendo:
A continuación podemos ver el dibujo de la calle a escala con los nueve puntos ya colocados sobre
ella.
Una vez realizado esto podemos pasar a superponer la gráfica sobre las diferentes luminarias y leer
los valores de la curva isolux sobre los puntos tal y como hicimos al hablar del método de los nueve
puntos.
1 2 3 4 5 6 7 8 9
A 150 123 75 100 97 66 64 73 42
B 20 23 18 25 38 42 63 72 42
C 20 23 22 13 17 15 9 10 9
Ei
44.6 40.0 27.0 32.4 35.6 28.9 31.9 36.4 21.8
real
Los valores reales de las iluminancias en cada punto se calculan a partir de los relativos aplicando la
fórmula:
Em = 34 lx
Problemas propuestos
1. Queremos iluminar una calzada de 7 metros de anchura con aceras de 2 metros con una
iluminancia media de 25 lux utilizando lámparas de halogenuros metálicos de 250 W de
potencia y un flujo de luminoso de 20000 lm. Las luminarias se instalarán a una altura de 10
m en disposición tresbolillo y la distancia de la vertical del centro óptico de la luminaria al
borde de la acera es de 1 m. Se considera que el factor de mantenimiento de la instalación es
de 0.7 y se suministran las curvas del factor de utilización de la luminaria.
Hallar:
Ver resultados
Ver solución
2. Calcular la iluminancia media y los coeficientes de uniformidad media y extrema para la
calle de la figura usando el método de los nueve puntos.
Datos:
Plano de la calle
Ver resultados
a d = 22 m
Em = 36.4 lx (sin depreciación)
b
Em = 25.5 lx (con depreciación)
c Em = 29.1 lx
d Em = 19.1 lx
Ver solución
1 2 3 4 5 6 7 8 9
A 150 125 70 100 100 65 75 80 50
B 10 20 30 15 20 50 17 45 90
C 10 20 30 5 15 20 3 10 15
Ei real 34 33 26 24 27 27 19 27 31
Los valores reales de las iluminancias en cada punto se calculan a partir de los relativos aplicando la
fórmula:
Em = 27.5 lx
Al contrario que en el alumbrado viario donde prima ofrecer unas buenas condiciones de
iluminación y seguridad vial, en el alumbrado de áreas residenciales y peatonales existe un gran
abanico de posibilidades que van desde iluminar zonas comerciales al simple guiado visual. Todo
esto hace que el trabajo en este tipo de vías adquiera un carácter multidisciplinar donde intervienen
diseñadores, urbanistas, arquitectos e ingenieros. Es por ello conveniente analizar los usos y
requerimientos de la vía para determinar los niveles de alumbrado más adecuados y las lámparas y
luminarias a utilizar.
Además de todo esto, es conveniente una integración visual de estas zonas con el entorno en que se
encuentren igualándolas al resto o dándoles un carácter propio. Si por las zonas peatonales existe
tráfico de vehículos se iluminará como si se tratara de una vía pública normal y corriente.
El tratamiento del deslumbramiento en este tipo de vías, es mucho más sencillo que en el caso de
tráfico motorizado debido a la gran diferencia de velocidad entre estos y los transeúntes. Los
peatones debido a su baja velocidad se adaptan bien a los cambios de luminancia. Habrá, no
obstante, que evitar colocar luminarias sin apantallar al nivel de los ojos y vigilar la luminancia de
las lámparas en ángulos críticos que provoquen molestias a los transeúntes. Así mismo, conviene
evitar que las luces molesten a los vecinos en su descanso nocturno.
Niveles de alumbrado
Los niveles de iluminación recomendados varían según el uso al que esté destinado la zona. Así,
encontramos desde valores mínimos de iluminancia de 0.2 lux que permiten orientarse y ver los
obstáculos del camino hasta los 20 lux que proporcionan un ambiente atractivo para las zonas de
gran actividad nocturna. No obstante, en la mayoría de casos, un nivel de 5 lux bastará para ofrecer
unas buenas condiciones de alumbrado que permitan la orientación y ofrezcan sensación de
seguridad a los transeúntes.
CIE (1995)
Lámparas y luminarias
Las luminarias adoptan multitud de formas desde las más funcionales hasta las de diseño más
vanguardista y artístico. Como la forma y el control del haz de luz pierden importancia en favor del
ambiente, existe una gran libertad de elección; desde las luminarias de haz general-difuso de globo
hasta las de haz controlado. Entre las posibilidades de montaje es normal encontrarlas sobre postes
o columnas, adosadas a las fachadas, colgadas sobre cables o al nivel del suelo cuando sólo
buscamos ambiente y orientación visual. No obstante, cuando el tráfico motorizado sea significativo
recurriremos a las típicas farolas de báculo tan habituales en el alumbrado viario.
La altura de montaje dependerá del flujo de las lámparas a emplear y en todo caso se evitará
colocarlas al nivel de los ojos sin apantallar. Otra posibilidad es colocar luminarias de menos de un
metro como se hace en algunas plazas y jardines para crear una atmósfera especial.
Iluminación diurna
Cuando nos aproximamos a un túnel de día, la primera dificultad que encontramos es el llamado
efecto del agujero negro. En él, la entrada se nos presenta como una mancha oscura en cuyo
interior no podemos distinguir nada. Este problema, que se presenta cuando estamos a una distancia
considerable del túnel, se debe a que la luminancia ambiental en el exterior es mucho mayor que la
de la entrada. Es el fenómeno de la inducción.
Se trata, por lo tanto, de un problema de diferencia de niveles de luminancia entre el exterior (3000-
8000 cd/m2) y el interior del túnel (5-10 cd/m2). Podríamos pensar que manteniendo un valor de
luminancia próximo al exterior en toda su longitud habríamos resuelto el problema, pero esta
solución es antieconómica. Lo que se hace en túneles largos, con densidad de tráfico elevada o
cualquier otra circunstancia que dificulte la visión, es reducir progresivamente el nivel de
luminancia desde la entrada hasta la zona central. En la salida no hay que preocuparse de esto pues
al pasar de niveles bajos a altos esta es muy rápida. Así pues, podemos dividir los túneles en varias
zonas según los requerimientos luminosos:
Zona de acceso
Zona de entrada
o Zona de umbral.
o Zona de transición.
Zona central.
Zona de salida.
Zona de acceso
Antes de establecer la iluminación necesaria en la entrada del túnel, debemos determinar el nivel
medio de luminancia en la zona de acceso o luminancia externa de adaptación. Este magnitud se
calcula a partir de las luminancias de los elementos del campo visual del observador como puedan
ser el cielo, los edificios, las montañas, los árboles, la carretera, etc. y su valor oscila entre 3000 y
10000 cd/m2.
En zonas llanas y descubiertas donde el cielo ocupa la mayor parte del campo visual podemos tomar
un valor máximo de 8000 cd/m2. Mientras en las zonas montañosas o edificadas donde cobran
mayor importancia las luminancias de los edificios, las montañas, la carretera o los árboles se
adopta un valor de 10000 cd/m2.
2
Región Luminancia máxima (cd/m )
Llana y descubierta 8000
Montañosa o edificada 10000
Sin embargo, estos valores orientativos no excluyen de un cálculo más riguroso de la luminancia de
la zona de acceso siguiendo las recomendaciones y normas vigentes.
Zona de umbral
Para proporcionar al conductor una información visual adecuada en la entrada del túnel, la
iluminación debe ser por lo menos un 10% de la luminancia de la zona de acceso en un tramo de
longitud aproximadamente igual a la distancia de frenado del vehículo (entre 40 y 80 m para
velocidades comprendidas entre 50 y 100 km/h). Como aún así la luminancia necesaria es muy alta
y supone un consumo importante de energía, se pueden intentar rebajar aplicando medidas
especiales.
La primera de ellas es rebajar el límite de velocidad en el túnel y hacer que los vehículos usen sus
propias luces. De esta manera se facilita el proceso de adaptación y se reduce la distancia de frenado
y por tanto la longitud de la zona de umbral. Asimismo, conviene emplear materiales no reflectantes
oscuros en calzada y fachadas en la zona de acceso para rebajar la luminosidad y otros claros con
propiedades reflectantes de la zona de umbral para maximizarla. También es conveniente evitar que
la luz directa del Sol actúe como fondo de la entrada del túnel. A tal efecto conviene cuidar la
orientación geográfica, maximizar el tamaño de la entrada, plantar árboles y arbustos que den
sombra sobre la calzada, usar paralúmenes, etc. En estos últimos casos hay que tener cuidado en
regiones frías porque en invierno pueden favorecer la aparición de hielo en la calzada además de
otros problemas. Por último, es posible crear una zona iluminada con farolas antes de la entrada
para favorecer la orientación visual y atraer la mirada del conductor hacia el túnel.
Zona de transición
Como al llegar al final de la zona de umbral el nivel de luminancia es todavía demasiado alto, se
impone la necesidad de reducirlo hasta los niveles de la zona central . Para evitar los problemas de
adaptación, esta disminución se efectúa de forma gradual según un gradiente de reducción o en su
defecto una curva escalonada con relaciones de 3 a 1 entre luminancias. Estas curvas, obtenidas
empíricamente, dependen de la velocidad de los vehículos y la diferencia entre las luminancias de
las zonas umbral e interior.
Zona central
En la sección central de los túneles el nivel de luminancia se mantiene constante en valores bajos
que rondan entre 5 y 20 cd/m2 según la velocidad máxima permitida y la densidad de tráfico
existente. Es conveniente, además, que las paredes tengan una luminancia por lo menos igual a la de
la calzada para mejorar la iluminación en el interior del túnel.
Zona de salida
En la salida las condiciones de iluminación son menos críticas pues la visión se adapta muy deprisa
al pasar de ambientes oscuros a claros. Los vehículos u otros obstáculos se distinguen con facilidad
porque sus siluetas se recortan claramente sobre el fondo luminoso que forma la salida. Esto se
acentúa, además, si las paredes tienen una reflectancia alta. En estas condiciones, la iluminación
sirve más como referencia y basta en la mayoría de los casos con unas 20 cd/m2 para obtener
buenos resultados.
Iluminación nocturna
En ausencia de luz diurna, iluminar un túnel resulta mucho más sencillo. Basta con reducir el nivel
de luminancia en el interior del túnel hasta el valor de la iluminación de la carretera donde se
encuentra o si esta no está iluminada que la relación entre las luminancias interior y exterior no pase
de 3 a 1 para evitar problemas de adaptación. En este último caso se recomienda un valor
aproximado entre 2 y 5 cd/m2. Hay que tener en cuenta que aunque no se presente el efecto del
agujero negro en la entrada sí se puede dar en la salida. Por ello es recomendable iluminar la
carretera a partir de la salida durante un mínimo de 200 m para ayudar a la adaptación visual.
Equipos de alumbrado
Las lámparas utilizadas en los túneles se caracterizan por una elevada eficiencia luminosa y larga
vida útil. Por ello se utilizan lámpara fluorescentes o de vapor de sodio a baja presión dispuestas en
filas continuas en paredes o techos. En la entrada, donde los requerimientos luminosos son mayores
se instalan lámparas de halogenuros metálicos o de vapor de sodio a alta presión.
En el caso de las luminarias, estas deben ser robustas, herméticas, resistentes a las agresiones de
los gases de escape y los productos de limpieza. Además de ser de fácil instalación, acceso y
mantenimiento. Debido a los gases de escape y partículas en suspensión es conveniente una
limpieza periódica. Momento que se puede aprovechar para sustituir las lámparas fundidas aunque
conviene también establecer un plan de sustitución periódica de todas las lámparas a la vez según el
ciclo de vida de las mismas para garantizar un nivel de iluminación óptimo.
Como las condiciones de iluminación en el exterior varían con la climatología y con las horas del
día es conveniente instalar un sistema de regulación automática de la iluminación interior. Esta se
hace gradualmente, con variaciones entre los estados inicial y final inferiores a 3 a 1. Para
simplificar, se distingue entre tres niveles de iluminación: diurno, nocturno y crepuscular para los
días nublados.
Mantenimiento
Para mantener en buenas condiciones el sistema de iluminación del túnel y conservar unos niveles
óptimos es necesario realizar una serie de operaciones periódicamente como la sustitución de las
lámparas o la limpieza de las luminarias, paredes y calzada. Además de contar con un sistema de
ventilación eficaz que evacue los humos, gases de escape y partículas en suspensión que dispersan
la luz. Asímismo, para maximizar la iluminación en el interior del túnel conviene que el techo, las
paredes y la calzada sean de materiales con alta reflectancia pero sin brillos, fáciles de limpiar y
resistentes a las agresiones.
Los ámbitos de aplicación de la iluminación con proyectores o por inundación son diversos y
abarcan campos como la iluminación de áreas de trabajo o industriales, de fachadas y monumentos,
de instalaciones deportivas y algunas aplicaciones en alumbrado viario (plazas, túneles, etc.). A
continuación veremos los proyectores, las herramientas de cálculo y las aplicaciones.
Proyectores
Un proyector es una luminaria que concentra la luz en un determinado ángulo sólido mediante un
sistema óptico (espejos o lentes), para conseguir una intensidad luminosa elevada en dicha zona.
Las lámparas empleadas son muy variadas dependiendo del uso al que este destinado el aparato.
Los proyectores se clasifican según la apertura o dispersión del haz de luz que se define como el
ángulo comprendido entre las dos direcciones en que la intensidad luminosa cae un determinado
porcentaje (usualmente el 10% o el 50%) del valor máximo que hay en el centro del haz donde la
intensidad es máxima.
Tipo abertura Apertura del haz en grados Clase Apertura del haz en grados
(50% Imax) (10% Imax)
Pequeña <20 1 10-18
Mediana entre 20 y 40 2 18-29
Grande >40 3 29-46
4 46-70
5 70-100
6 100-130
7 >130
La forma de la distribución del haz de luz depende del tipo de proyector. Así, en los proyectores
circulares puede ser cónico o cónico ligeramente asimétrico, obteniendose una proyección elíptica
sobre las superfícies iluminadas. Mientras, en los rectangulares suele ser simétrica en los planos
horizontal y vertical; aunque en este último plano también puede ser asimétrica y la proyección
obtenida tiene entonces forma trapezoidal.
Para la denominación de un proyector basta indicar los ángulos de abertura en sus planos de
simetría (vertical y horizontal normalmente). Por ejemplo, 10º/40º indica un proyector que tiene en
el plano vertical 5º a cada lado del eje central y 20º en cada lado en el plano horizontal.
Finalmente, la eficacia del haz es la relación entre los lúmenes contenidos dentro de la abertura del
haz (lúmenes del haz) y los lúmenes de la lámpara en tanto por ciento.
A la hora de plantearse un proyecto de iluminación por inundación, hay que empezar estudiando el
ámbito de aplicación de nuestra instalación. Los más habituales son:
En cada una de estas aplicaciones, podremos encontrar los niveles de iluminación más adecuados
para garantizar una correcta iluminación.
Una vez realizados los pasos anteriores seguiremos con la elección de los proyectores. Una regla a
tener en cuenta es que mientras más lejos los coloquemos de la zona a iluminar, más estrecha será la
apertura del haz necesaria. Por otro lado, para conseguir una buena uniformidad conviene solapar
los bordes de los haces de los proyectores que iluminan la superficie a tratar. El emplazamiento de
los proyectores depende de la aplicación a que destinemos la instalación y del entorno circundante.
En zonas pequeñas puede bastar con un único poste donde esten todos los proyectores; mientras que
en otras recurriremos a varios postes.
El cálculo del número de proyectores necesarios es muy sencillo y se realiza con el método de los
lúmenes. Si se requiere más precisión, como en retransmisiones deportivas por TV, recurriremos al
método del punto por punto. Para grandes instalaciones como estadios deportivos u otras análogas
conviene realizar los cálculos por ordenador debido a su enorme complejidad.
donde:
Una vez realizados los cálculos, conviene hacer una comprobación de los resultados para verificar
la bondad de los resultados. Los parámetros de calidad que se acostumbran a utilizar son la
iluminancia media (Em) de la instalación y la uniformidad media (Emin / Em).
Los principales campos de aplicación de la iluminación con proyectores o por inundación son la
iluminación de áreas de trabajo o industriales, de edificios y monumentos, de instalaciones
deportivas y algunos usos en alumbrado viario.
Las áreas de trabajo o industriales son grandes zonas situadas al aire libre, como zonas en
construcción, aparcamientos, muelles de carga, puertos, parkings, etc... Los proyectores se suelen
instalar agrupados en postes altos (de 20 a 30 metros), separados entre sí de 1.5 a 3 o incluso más
veces la altura de montaje, facilitando así los movimientos en la zona de trabajo. De esta manera,
también se consigue disminuir el problema del deslumbramiento al quedar las luminarias fuera del
ángulo de visión. En estas instalaciones se suelen usar lámparas de sodio a alta presión y las de
halogenuros metálicos.
Actividad Iluminación media Uniformidad
(Orientativo) horizontal en servicio (lux) Emin / Em
Vigilancia 5 0.15
Almacenamiento 10 0.15
Trabajo muy basto 20 0.20
Trabajo básico 50 0.25
Trabajo normal 100 0.30
Trabajo gran nivel detalle 200 0.50
Aunque los edificios han sido diseñados para verse de día con la luz solar, se pueden conseguir de
noche y con una iluminación adecuada interesantes efectos que atraigan la atención de los
transeúntes sobre los mismos. Es cuestión de aplicar imaginación, creatividad, estética y técnica a
cada caso particular.
A la hora de iluminar edificios hay que distinguir dos casos. En primer lugar los edificios
funcionales, con fachadas simples sin elementos decorativos destacables, como los típicos edificios
de fachadas de cristal, donde se aplica una iluminación uniforme, de aspecto plano y sin relieve.
Tienen la ventaja de que se necesitan pocos puntos de luz aunque la situación de los proyectores,
lejos del edificio, puede ser un inconveniente.
En segundo lugar tenemos los edificios con elementos arquitectónicos destacables como cornisas,
frisos, relieves, etc... que necesitan un tratamiento especial, una iluminación no uniforme, que
realce estos elementos y cree una impresión de relieve mediante juegos de luces y sombras,
contrastes de color y/o brillo, etc. Para ello, se usan proyectores colocados estratégicamente en la
fachada procurando minimizar los daños en la misma.
Unos consejos útiles antes de empezar son estudiar las direcciones y distancia de observación que
servirán para determinar dónde colocar los proyectores. Analizar la luminancia ambiental teniendo
en cuenta que mientras mayor sea esta, mayor será la luminancia necesaria para que el edificio
destaque. Ver qué obstáculos hay presentes en la dirección de observación como árboles, vallas,
setos, etc.; en estos casos es recomendable poner los focos entre el edificio y los obstáculos para
que sólo se vean sus siluetas. Aumentar la luminancia de la parte alta del edificio para aumentar su
altura aparente, eliminar sombras no deseadas con proyectores situados sobre la fachada o
aumentando la distancia de estos a la fachada, aprovechar el efecto de espejo sobre el agua, etc.
Los niveles de luminancia dependen de las características de los materiales empleados
(reflectancia, textura y color) y de la luminancia de los alrededores. A modo de ejemplo podemos
citar la piedra calcárea (40-320 lux), el granito (50-500 lux) o el ladrillo (30-500 lux). Como
podemos ver, son intervalos muy amplios cuyos valores dependen de cada caso particular.
Las lámparas a utilizar son muy variadas y dependen de los efectos que queramos conseguir. Lo
más normal es emplear lámparas de mercurio a alta presión, halogenuros metálicos (cuando se
requiera una buena reproducción del color) o vapor de sodio (materiales pétreos de tonos cálidos).
En este campo los proyectores se reservan para la iluminación de nudos de comunicaciones, plazas,
parkings y en general de cualquier otra situación donde la instalación de luminarias tradicionales
suponga complicaciones para la orientación, dificultades técnicas, etc. Presentan la ventaja de que
simplifican la instalación al haber menos puntos de luz y producen una iluminación más uniforme y
agradable.
Iluminar este tipo de instalaciones no es fácil, pues hay que asegurarse de que los jugadores y
demás objetos en movimiento sean perfectamente visibles independientemente de su tamaño,
posición en el campo, velocidad y trayectoria. Por ello es importante tanto el valor de la iluminancia
horizontal como la vertical, aunque en la práctica esta última sólo se tiene en cuenta en las
retransmisiones televisivas donde es necesario un buen modelado que destaque las formas de los
cuerpos.
Uniformidad
Actividad EHorizontal (lux)
Emin/Emed
Entrenamiento, recreo 200-300 1:2
Competición 500-700 1:1.5
Para evitar problemas de deslumbramiento que dificulten el normal desarrollo del juego,
especialmente en deportes donde hay que mirar hacia arriba, conviene tomar medidas como instalar
luminarias apantalladas, reducir el número de puntos de luz agrupando los proyectores o evitar
colocarlos perpendicularmente a la línea de visión principal. Es conveniente montar las fuentes de
luz a una altura adecuada; para el caso de instalaciones exteriores y visto desde el centro del campo,
el ángulo formado por el plano horizontal y el eje de cualquier proyector de la batería debe ser
superior a 25º.