Ignacio Ellacuría Imprimmm
Ignacio Ellacuría Imprimmm
Ignacio Ellacuría Imprimmm
Para el autor la Iglesia es esencial a la fe cristiana en la medida en que est al servicio del
Reino de Dios que predic Jess de Nazaret, que la Iglesia de los pobres es el verdadero
Pueblo de Dios, y que desde el Pueblo de Dios es desde donde se establece la
sacramentalidad histrico-salvfica de la Iglesia.
Esta propuesta eclesiolgica reviste gran importancia al menos por dos razones: por la
prioridad que el propio I. Ellacura concede al Reino de Dios como clave hermenutica de
toda su obra teolgica, y porque las categoras de Reino de Dios, Pueblo de Dios e Iglesia
de los pobres han sido marginadas, cuando no tergiversadas, en la vida eclesial.
Otra razn, y es ms personal, es que como latinoamericano que soy me siento
enormemente identificado con su concepcin eclesiolgica, lo que me ha llevado a
interesarme particularmente por este autor y por su obra.
LA IGLESIA AL SERVICIO DEL REINO DE DIOS
El tema Reino de Dios e Iglesia es esencial para la autocomprensin de la Iglesia y de
su misin, as como para su transformacin permanente. Ellacura tuvo claro desde el
inicio cul es la esencia del Reino: dar testimonio de la verdad.
Ellacura parte de un principio: La necesaria institucionalizacin de la Iglesia slo evitar
la mundanizacin secularista si se da una permanente con-versin de la Iglesia al Reino.
La Iglesia como institucin se encuentra doblemente amenazada: por una parte, el
institucionalismo y el secularismo, que provocan la prdida del horizonte y la perspectiva
del Reino; por otra, la mundanizacin. La Iglesia slo evitar ambos peligros cuando
acepte y tome como base evanglica del Reino de Dios a los pobres. La palabra del
evangelio debe orse en su lugar natural que es el mundo de los pobres.
El Reino de Dios es un Reino de los pobres, de los oprimidos, de los que sufren
persecucin; los protagonistas de este Reino son aquellos que sufren en sus carnes los
efectos del pecado, la injusticia y la negacin del amor.
Como conclusin, podemos afirmar que I. Ellacura ha priorizado el tema del Reino de
Dios en la teologa de la liberacin convirtindolo en el objeto mismo de la teologa, de la
moral y de la pastoral cristiana. Lo que deben perseguir los verdaderos seguidores de
Jess es la mayor realizacin posible del Reino de Dios en la historia
Pero, al acentuar esta centralidad del Reino, hay que considerar tambin la realidad de
Pueblo de Dios, pues existe entre ambas un correlato inseparable. Esto nos lleva a otro
apartado.
Pueblo de Dios e Iglesia
Ellacura afirma que el concepto de Pueblo de Dios est ms relacionado con el concepto
y realidad del Reino de Dios que con el concepto y realidad de la Iglesia. Ya a primera
vista resulta ms lgico el que un reino tenga un pueblo que no lo tenga la Iglesia. De
hecho, en la revelacin, el concepto de Pueblo de Dios se desarroll antes que el
concepto de Iglesia, como tambin fue antes el concepto del Reino que el de Iglesia. Sin
embargo, nuestro autor deja para una reflexin posterior la discusin de si la Iglesia es la
forma ltima y ms perfecta de realizacin de las promesas hechas por Dios al pueblo en
busca del Reino.
Lo que se quiere resaltar es que la Iglesia, antes que nada, es un pueblo, es decir, una
colectividad personal, una comunidad. As se tiende un puente entre la visin mistrica y
la visin sociolgica de la Iglesia.
La espiritualidad: referencia eclesial del Pueblo de Dios
. Ellacura una preocupacin constante por redimensionar y priorizar la categora bblica
de "Reino de Dios", para entender slo desde ella lo que ha de ser la Iglesia y para, en
consecuencia, llevar a cabo su transformacin en el verdadero Pueblo de Dios. Esta
transformacin supone una autntica revolucin, especialmente cuando son muchos los
que piensan que lo que no es cristiano para los individuos puede serlo para las
instituciones llamadas cristianas. En un plano individual, este peligro ha podido evadirse
mediante lo que nuestro autor denomina el artificio de la espiritualizacin e interiorizacin.
Pero no ha ocurrido as en el plano de la institucin.
UN PROYECTO HISTRICO: EL PUEBLO DE DIOS
En este apartado vamos a ver cmo la Iglesia se configura como Pueblo de Dios,
desmenuzando, en un segundo momento, cules son las claves que convierten a esta
Iglesia en el verdadero Pueblo de Dios; finalmente, expondremos cmo ese Pueblo de
Dios es el pueblo crucificado que sufre el mismo destino histrico de Jess y se convierte
en otro "Cristo".
La configuracin de la Iglesia como pueblo
Ellacura afirma que, en virtud del Espritu de Dios, la Iglesia nace del pueblo creyente y
oprimido. Desde esta concepcin de Iglesia, nuestro autor intenta profundizar y reflexionar
por qu y de qu modo el "pueblo" es el lugar de interpretacin y de praxis de la fe
cristiana. Comienza diciendo que es precisamente al pueblo a quien va dirigido el
mensaje de salvacin, sencillamente porque es un mensaje de liberacin; porque es en el
pueblo donde el mensaje de salvacin y de liberacin alcanza su sentido ms completo;
porque la finalidad, la significacin y la misma interpretacin de la salvacin cristiana
surge como un clamor ante el destino afligido y doliente de quien, en su sufrimiento,
desvela la gravedad del pecado que le oprime; por ltimo, slo cuando la necesidad real
del Reino sea la configuradora de las vidas de todos los creyentes, entonces alcanzarn
la salvacin, y harn que esa salvacin ofrecida por Dios a todos los hombres en Jess se
convierta en luz de las naciones y en sal de la tierra.
. Ellacura aclara que el Pueblo slo debe configurarse desde el Espritu de Jess. En
palabras suyas, el Espritu debe hacerse carne en el pueblo. As es como desde el pueblo
brota en plenitud la Iglesia de Cristo, plasmada y manifestada por unos signos inefables:
sealados por el escndalo de las bienaventuranzas y la lucha por la justicia
El verdadero Pueblo de Dios: la Iglesia de los pobres
. Ellacura dijo en una ocasin que fue el gran regalo de Dios al pueblo de El Salvador.
Afirm tambin que todos los que sufren y luchan por la justa liberacin de los oprimidos
siguen reconociendo en l al hombre que dijo la verdad sobre la miseria y los anhelos
populares, que orient y anim a todos los que quieren mantener la esperanza y trabajar
por la liberacin de pueblos crucificados. En palabras de un hermano en el ministerio
episcopal, fue un santo de todos y para todos. Y tambin, un signo teolgico. Testimonios
como stos nos ayudan a comprender por qu los tres aos de Monseor al frente de esa
Iglesia de San Salvador, fueran considerados como tiempos de enorme densidad
histrica. Una de las grandes aportaciones de este mrtir de la liberacin del pueblo fue
precisamente desvelar las claves que permiten descubrir en verdad lo que constituye al
verdadero Pueblo de Dios, claves que asumi desde lo ms hondo I. Ellacura. Esto es,
que la Iglesia de los pobres es el verdadero pueblo de Dios cuando hace una opcin
preferencial por los pobres, cuando se encarna histricamente en las luchas por la justicia
y la liberacin, y cuando realmente da testimonio en contra de las estructuras de pecado
instauradas en este mundo. En este caso, el autntico Pueblo de Dios no puede menos
que ser perseguido.
Ellacura no niega el carcter jerrquico de la Iglesia, pero tampoco le ahorra la
correspondiente crtica en su modo de ser y de actuar. Por otra parte, al presentar la
Iglesia como Iglesia de los pobres, no se pretende en absoluto un magisterio paralelo,
como muchas veces se ha dicho, ni una ruptura con la necesaria institucionalizacin de la
Iglesia, aunque se pida una subordinacin de los elementos de esta institucionalizacin a
valores ms profundos y afines al Jess histrico.
. El pueblo: el nuevo crucificado de la historia
Ellacura inicia su reflexin con lo que l denomina pueblo crucificado. Esto es, la
humanidad literal e histricamente crucificada por opresiones naturales y, sobre todo, por
opresiones histricas y personales.
Este planteamiento general, dice Ellacura, no siempre ocurre o ha ocurrido de la misma
manera, ni tampoco ha sido originado por las mismas causas, ya que el esquema de la
opresin del hombre por el hombre adquiere formas muy variadas, tanto a nivel individual
LA DIMENSIN SACRAMENTAL DEL VERDADERO PUEBLO DE DIOS
El que la Iglesia sea sacramento universal de salvacin es un hecho afirmado tanto por el
Vaticano II como por la Conferencia de Medelln. Ella es signo eficaz de lo que expresa.
No slo anuncia que hay salvacin, sino que la realiza. Y esto se constata cuando la
Iglesia se ha hecho Iglesia de los pobres: "la Iglesia de los pobres es sacramento histrico
de liberacin".
. La Iglesia como sacramento histrico de salvacin
Ellacura, para que la Iglesia sea realmente cauce de salvacin histrica, es preciso que
se configure desde el seguimiento del Maestro y sea realmente continuadora del mensaje,
que anuncie y realice el Reino de Dios en la historia, dando muestras visibles y efectivas
de la salvacin que anuncia.
La liberacin como forma histrica de salvacin
Lo cierto -dice Ellacura- es que, cuando se vive y se experimenta esa opresin
permanente, es cuando puede saberse hasta qu punto pertenece a la esencia de la
historia de la salvacin eso que se ha dado en llamar la lucha cristiana contra la opresin.
El empeo de la teologa de la liberacin por situar su reflexin desde esta situacin no se
debe a otras razones que las puramente cristianas y teolgicas, desde el momento en que
la opresin es un pecado, y nunca ser algo querido por Dios.
La Iglesia de los pobres como sacramento histrico de liberacin
Podemos finalizar con dos textos de nuestro autor, en los que eleva un verdadero canto a
la Iglesia de los pobres como depositaria de la salvacin:
"La Iglesia es cuerpo histrico de Cristo en cuanto es Iglesia de los pobres; y es
sacramento de liberacin, as mismo, en cuanto es Iglesia de los pobres. La razn de ello
estriba tanto en el clebre pasaje del juicio final como en la esencia misionera de la
Iglesia. Si la Iglesia se configura realmente como Iglesia de los pobres, dejar de ser una
Iglesia instalada y mundanizada para convertirse de nuevo en una Iglesia
predominantemente misionera, esto es, abierta a una realidad que le obligar a sacar de
s sus mejores reservas espirituales; le obligar igualmente a convertirse a Jesucristo
presente realmente de una manera especial en los presos, en los dolientes, en los
perseguidos, etc." .
"La Iglesia de los pobres se constituye en el nuevo cielo... La afirmacin utpica de una
Iglesia como el cielo nuevo de una civilizacin de la pobreza es un reclamo irrecusable de
los signos de los tiempos y de la dinmica soteriolgica de la fe cristiana historizada en
hombres nuevos, que siguen anunciando firmemente, aunque siempre a oscuras, un
futuro siempre mayor, porque ms all de los sucesivos futuros histricos se avizora el
Dios salvador, el Dios liberador" .