El Reno Cuernito
El Reno Cuernito
El Reno Cuernito
Érase una vez un reno llamado Cuernitos que, por haber nacido con una
curiosa y peculiar nariz roja, grande y brillante, caminaba solitario por el
mundo. Los demás renos se burlaban de Cuernitos todo el tiempo, con
frases como «pareces un payaso», «tienes una manzana en la nariz»…
Cuernitos se sentía muy avergonzado y cada día se alejaba más de la
gente. Su familia sentía mucha pena por él.
Las bromas sobre la nariz de Cuernitos eran tan molestas y constantes
que Cuernitos acabó apartándose de todos. Vivía triste, encerrado en su
casa, sumamente deprimido. Con el apoyo de sus padres, Cuernitos
decidió abandonar el pueblo donde vivía y empezó a caminar sin rumbo
durante días, meses, años…
Se acercaba la Navidad y Cuernitos seguía solo por su camino. Pero una
noche, víspera navideña, en que las estrellas brillaban más que en otros
días en el cielo, Papá Noel preparaba su trineo, como todos los años.
Contaba y alineaba los 8 renos que tiran de su trineo para llevar regalos
a todos los niños del mundo. Santa Claus ya tenía todo preparado
cuando de repente una espesa nieva cubrió toda la tierra.
Desorientado y asustado, Papá Noel se preguntaba cómo lograrían volar
el trineo si no conseguían ver nada. ¿Cómo encontrarían las chimeneas?
¿Dónde dejarían los regalos? A lo lejos, Santa Claus vio una luz roja y
brillante y empezó a seguirla con su trineo y renos. No conseguía saber
de qué se trataba, pero a medida que se acercaban, se llevaron una
enorme sorpresa. ¡Era el reno Cuernitos! Sorprendido y feliz, Papá Noel
pidió a Cuernitos que tirara él también de su trineo. El reno no podía
creérselo. Lo aceptó enseguida y con su nariz iluminaba y guiaba a Santa
por todas las casas con niños del mundo.
Y fue así como Papá Noel consiguió entregar todos los regalos en la
noche de Navidad, gracias al esfuerzo y la colaboración del reno
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