La personalidad sana se caracteriza por la integración adecuada de las demandas internas y externas, la capacidad de vivir en el presente y adaptarse a las exigencias del entorno de manera que no dañe a otros. La personalidad patológica notablemente daña a sí misma y a otros, está desconectada del presente, es rígida o excesivamente abierta al cambio, y tiene una concepción distorsionada de sí misma y el mundo. Aunque la personalidad puede cambiar, depende de la voluntad de la persona de mejorarse a
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La personalidad sana se caracteriza por la integración adecuada de las demandas internas y externas, la capacidad de vivir en el presente y adaptarse a las exigencias del entorno de manera que no dañe a otros. La personalidad patológica notablemente daña a sí misma y a otros, está desconectada del presente, es rígida o excesivamente abierta al cambio, y tiene una concepción distorsionada de sí misma y el mundo. Aunque la personalidad puede cambiar, depende de la voluntad de la persona de mejorarse a
La personalidad sana se caracteriza por la integración adecuada de las demandas internas y externas, la capacidad de vivir en el presente y adaptarse a las exigencias del entorno de manera que no dañe a otros. La personalidad patológica notablemente daña a sí misma y a otros, está desconectada del presente, es rígida o excesivamente abierta al cambio, y tiene una concepción distorsionada de sí misma y el mundo. Aunque la personalidad puede cambiar, depende de la voluntad de la persona de mejorarse a
La personalidad sana se caracteriza por la integración adecuada de las demandas internas y externas, la capacidad de vivir en el presente y adaptarse a las exigencias del entorno de manera que no dañe a otros. La personalidad patológica notablemente daña a sí misma y a otros, está desconectada del presente, es rígida o excesivamente abierta al cambio, y tiene una concepción distorsionada de sí misma y el mundo. Aunque la personalidad puede cambiar, depende de la voluntad de la persona de mejorarse a
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Personalidad sana Vs Personalidad patológica
La personalidad ha sido comprendida a través de la historia como aquella máscara que
mostramos a otros, que contiene emociones, actitudes y motivos que engloban las conductas que tenemos a diario ante cualquier estímulo que se presente. La gente suele decir “fulano no tiene personalidad” y reconozco, en el pasado me referí muchas veces de esta forma hacia algunas personas. Durante mis estudios en la universidad, aprendí que TODOS los humanos poseemos personalidad, porque aunque haya algunos que no sepan expresar emociones, ni identificar las propias o las de otros (como los alexitímicos), se constituyen de igual forma como seres humanos. De esta manera, suelo corregir y al mismo tiempo educar a quien utiliza esa expresión tan equivocada, como la forma de rechazar lo que el otro es, cuando muchas veces hemos pedido ser aceptados como somos ¿O esto no ha sido así? Vamos por la vida emitiendo juicios sobre esto o aquello, aunque otros dicen que no juzgan, para mí todos lo hacemos. Emitimos juicios para justificar argumentos, para bien o para mal. ¿Cuántas veces se ha dicho lo que “no se quiere” decir? Y en este sentido, en términos Freudianos, es el ELLO quien responde: sí queríamos decirlo. Mientras funcionamos en sociedad, nuestra personalidad podría ser considerada “sana”, sin embargo, suele ser un debate interesante describir sobre lo que es una personalidad “sana” a una personalidad “patológica” y en este punto me atreveré a compartir algunas de las características que definen a una y otra. La personalidad sana se caracteriza por el debido funcionamiento sintético-integrativo, (término introducido por Freud en la descripción del aparato psíquico) del YO, donde este integra las demandas conflictivas del ELLO, del SUPER YO y del mundo externo, así como las incongruencias dentro del YO. De esta manera, la atención como mecanismo y función básica primaria se enfoca en la forma y el grado en el que se reconcilian las áreas que están en conflicto y aquellas que no lo están. Cabe decir que es a través del YO donde se proyecta la personalidad, es el mediador entre el ELLO y el SUPER YO y el entorno que nos rodea. Una persona será sana siempre que pueda vivir en el presente existencial y en el futuro inmediato, mientras mantenga un intercambio comunicacional enriquecedor con su mundo exterior, adecuándose a las exigencias. La persona sana posee buena capacidad de riesgo, busca satisfacción de sus necesidades básicas y defiende sus derechos sin lesionar los de otros, se protege a sí mismo y a su entorno, y su concepción de sí mismo y el mundo coincide con la percepción que tienen de él las personas con quienes se relaciona. Es importante enfatizar que en la personalidad sana predomina el pensamiento racional - afectivo, con esto no quiero decir que está mal soñar despierto y ser muy imaginativo. El punto es que la persona al equilibrar pensamiento y afecto, haciéndolos congruentes, llevará una vida amena a pesar de las adversidades. Cuando hay coherencia en nuestro pensar, sentir y actuar podemos hablar de una clara estabilidad e identidad de nuestra personalidad. La personalidad sana tolera la frustración, se hace responsable de las consecuencias de sus actos, utiliza su propia inteligencia para enfrentar y resolver sus problemas y, muy importante, tiene la capacidad para decidir el momento de buscar ayuda. Está en capacidad de cuestionar lo que sabe y lo que no y utiliza la sinceridad de manera sana sin expresar sentimientos lesivos. Es independiente, se integra a grupos humanos y defiende su integridad y autonomía. Hasta este punto, al parecer describí a una persona "perfecta" y quiero hacer ver que esto necesariamente no es así. La capacidad para reconocer y corregir errores también es una característica de la personalidad sana, es decir, que alguna de esas características esté medianamente ausente, no te convierte en una persona patológica. En ese punto, habría que revisar con lupa qué es lo que no anda funcionando como debe. Mientras haya ganas de ser mejor, habrá una base firme en la personalidad. En caso contrario, la personalidad patológica es aquella que notablemente daña, agota, asfixia, agobia y lesiona, tanto a sí mismo como a otros. Existe una incapacidad para vivir en el presente, podría entonces estar anclado al pasado o al futuro, hay un cierre prolongado a la experiencia que lo convierte en alguien rígido, dogmatizado, o existe una extrema apertura que obstaculiza o impide el procesamiento adecuado de la información (como es el caso de los fóbicos), es poco cauteloso al punto de ponerse en peligro o no asume casi ningún riesgo por rigidez o temor a los cambios, es poco flexible, tiene poca o ninguna noción de sus necesidades y las de su entorno. No defiende su integridad y autonomía. La personalidad patológica puede ser autolesiva o avasallante y agresivo con los demás, cabe decir que la concepción que tiene de él y del mundo se encuentra distorsionada, también posee tendencia a ser agresivo o desvalorizante para el otro y para sí mismo. Predomina el pensamiento intuitivo - mágico, es decir, son personas en extremo fantasiosas, desconectadas del aquí y el ahora. Su envidia, agresividad y rivalidad son exacerbadas y se convierten en un obstáculo y no en incentivo; no dice la verdad por temor o la utiliza para agredir. No tiene equilibrio en sus relaciones interpersonales, posee conductas claramente egoístas y egocéntricas, es decir, no hay filtros y por lo tanto, sabrá que hizo daño más no tendrá intenciones de repararlo. La autoestima de este tipo de personas es baja o hay una falsa autoestima alta. Para finalizar, debo aclarar que no pretendo clasificar a personas sanas de personas patológicas (enfermas), quiero decir, si te identificaste con alguna de esas características negativas lo ideal es corregir, mejorar, y si conocemos a alguien que las posea, ayudarlo a que no se complique más. Los trastornos de la personalidad son otro apartado, sólo hice referencia a la serie de rasgos que se hallan dentro de personalidades sanas y patológicas. Cuando se habla de trastorno es mucho más complejo atacar el problema, con los rasgos se puede hacer mucho más, ya que son específicos. ¿La personalidad puede cambiar? Sí, al menos muchos aspectos de ella. Los cambios (y el tiempo del mismo) dependen de la persona como tal, sea aparentemente "sano" o aparentemente "patológico", la psicoterapia funciona sólo para quien quiere ayudarse a sí mismo, no para quien quiere parecer ante el mundo que le rodea, "una persona sana".