Carretera Mental
Carretera Mental
Carretera Mental
Apreté el volante con fuerza y seguí conduciendo fuerte y derecho, a mi alrededor había arena,
arena y neblina, un paisaje que se repetía cada diez segundos, el vehículo pasaba por el lado de los
mismos arbustos y no cambiaban, trataba de concentrarme en ellos, buscar aunque sea un detalle
que me dijese que los arbustos cambiaban, pero no, eran desesperadamente siempre los mismos,
al rato los olvidé, ya no me llamaban la atención, los mismos tres arbustos, el pequeño, el de la
rama quemada, y el lejano. De pronto una señalética irrumpió en mi pesadilla, un disco amarillo al
final de la vía marcaba dos direcciones, derecha e izquierda, no sabía cuál decidir así que le
pregunté rápido a mi acompañante.
Había acelerado mucho, el marcador indicaba casi 200 kilómetros por hora