Tipo de Cambio en Guatemala
Tipo de Cambio en Guatemala
Tipo de Cambio en Guatemala
el tipo de cambio real ha tenido distintos modos de definición. Inicialmente, se definía como el
tipo de cambio nominal corregido (o sea multiplicado) por el cociente precio externo / precio
interno1 . Tal definición obedecía, principalmente, a la idea que, en un mundo inflacionario, las
variaciones del tipo de cambio nominal carecerían de significado claro, y que debían tomar
explícitamente en cuenta los cambios de valor de las monedas externas e interna, medidos por
las respectivas tasas de inflación. Recientemente, la mayoría de académicos han definido al
TCR dentro del marco de un modelo de economía dependiente y lo definen como el precio
interno de los bienes exportables con relación al precio de los bienes no exportables.
La mayoría de los enfoques empíricos para evaluar al tipo de cambio real se basan en modelos
econométricos de ecuaciones simples. Muchos autores han desarrollado modelos teóricos por
ejemplo: los marcos intertemporales y de agentes representativos, con flexibilidad de precios,
competencia perfecta y expectativas racionales, entre otros, de los cuales se deriva una forma
reducida para calcular el TCR de equilibrio. Esta forma reducida relaciona el Tipo de Cambio
Real de Equilibrio -TCRE- a largo plazo a una serie de variables llamadas los “fundamentales”
del TCR. Estos fundamentales por lo general incluyen los términos de comercio, crecimiento de
la producción (o diferenciales de productividad), la apertura del país al comercio internacional,
aranceles y gasto de gobierno. Aunque algunos autores han intentado usar un número
relativamente alto de fundamentales en sus ecuaciones de regresión, otros han restringido su
análisis a un pequeño número de variables.
· En general, no se puede saber cómo se distribuirán en el tiempo los efectos que ejercerán en
el tipo de cambio real, los trastornos de los aranceles de importación y de la relación de
intercambio.
· Una transferencia proveniente del resto del mundo (remesas familiares y entradas de
capitales) siempre ocasionará una apreciación real de equilibrio. · El efecto de un aumento del
consumo gubernamental sobre el tipo de cambio real dependerá de la composición de ese
nuevo consumo: si recae enteramente en los bienes no comerciales, es muy probable que el
tipo de cambio real registre una
https://trends.ufm.edu/articulo/tipo-cambio-guatemala-remesas/
Existen dos conceptos para hablar de tipo de cambio. El primero, y usual, es el tipo de cambio
nominal que consiste básicamente en el precio spot de una moneda extranjera en términos de la
moneda local. Por ejemplo, el tipo de cambio de referencia que publicó el Banco de Guatemala el 2
de diciembre es de 7.52 quetzales por un dólar. El otro, un concepto económico derivado de una
variación de lo que se conoce como ley de un solo precio es el tipo de cambio real. Básicamente,
este hace referencia a “la cantidad de bienes producidos en el país a por una unidad de bienes
producidos en el país b”. (Barro, 2002, pg., 250). En cierto sentido, el tipo de cambio real muestra
una relación ideal que se puede entender como si los tipos de cambio fueran neutros y su valor
recopilara toda la información de productividades y términos de intercambio. Estudios de Barro,
Febrero y Vittorio (2002) muestran que los tipos de cambio no reflejan necesariamente estas
relaciones ideales derivadas del PPA, pero que muchas veces siguen un patrón cercano.
Elementos tales como diferencia de tipos de bienes producidos en las economías de los países,
bienes no transables, arbitraje de activos, restricciones al comercio vía medidas arancelarias y no
arancelarias y sistemas financieros regulados, pueden derivar en que esta idealidad no se cumpla.
Existe otra variación de la ley de un solo precio aplicado a tasas de interés de los mercados
financieros. En este contexto las tasas de interés tenderían a ser iguales, deducidos los riesgos de
jurisdicción. En la práctica, en mercados poco integrados a sistemas financieros internacionales
tampoco se cumple a cabalidad esta idea de la paridad en la tasa de interés.
Dicho lo anterior, este primer análisis se enfocará en el tipo de cambio nominal, el cual pareciera
ser que en Guatemala existe una percepción que se aleja de lo que idealmente debería de ser los
movimientos de acuerdo al tipo de cambio real.
Algunos resultados
Por lo tanto, se planteó un análisis descomponiendo los diferentes elementos de la cuenta corriente
para tratar de identificar el efecto de las diferentes variables. Se planteó el siguiente modelo:
Lo que se puede observar a lo largo del tiempo es que el efecto de las remesas, conforme
transcurre el tiempo, ha tomado cada vez más importancia en la determinación del tipo de cambio.
La regresión de los años 2004 – 2015 muestra que el monto trimestral de remesas apenas
explicaba el 3.9% de la variación en el tipo de cambio nominal. Luego, en los años 2007 – 2015, la
variación explicada es de 17.41%; de 2008 – 2015 es de 26.6%, y de 2010 – 2015 es de 51.34%.
Es decir, se puede concluir estadísticamente que el envío de las remesas sí afecta el tipo de
cambio. El modelo planteado sólo toma en cuenta el monto de las remesas y el tipo de cambio
nominal porque las demás variables relevantes de la balanza de pagos no arrojaron ninguna
correlación estadística significativa. Es obvio que este modelo tiene un error de especificación, pero
permite el inicio de la dilucidación del problema en cuestión.
En la última columna se calcula, de acuerdo a cada regresión y su horizonte temporal, cuál sería el
efecto neto en el tipo de cambio nominal derivado del crecimiento de las remesas en los últimos 6
años.
¿Es esto evidencia para decir que Guatemala sufre un “mal holandés”?
Por supuesto que no. Como se hizo notar, este modelo, si bien provee una correlación significativa
y es congruente con la teoría económica relevante, se sabe que tiene errores de especificación y,
además, únicamente logra explicar (en el mejor de los casos) un poco más del 50% de la
variabilidad del tipo de cambio. Es de capital importancia indagar en elementos microeconómicos
recientes que permitan dilucidar mejor el tema en cuestión del tipo de cambio. Para lograr este
análisis es ineludible indagar en el marco institucional vigente y sus recientes cambios.
Marco institucional
No debe olvidarse que en Guatemala existe una Ley de Libre Negociación de Divisas (Decreto 94-
2000). El artículo 1 de dicho decreto permite la libre tenencia y negociación de cualquier divisa a
privados. Además, establece que los bancos del sistema (previa autorización de la Junta
Monetaria) están facultados para captar depósitos en moneda extranjera y realizar actividades de
intermediación financiera. Esto significa que los agentes económicos privados pueden depositar
dólares, y requerir créditos en dólares. Como no existe un encaje diferenciado de los depósitos en
quetzales y dólares los bancos del sistema pueden multiplicar al mismo ritmo los dólares que los
quetzales en Guatemala. Otorgar crédito en dólares requiere mayor requerimiento de capital al
banco si a quién se le otorga el crédito no es un generador de divisas. Excepciones son: si la
garantía es real (hipotecaria) o si se constituye para una inversión de generación o distribución
eléctrica. El reglamento original (JM-46-2004) fue modificado en el 2009 (JM-134-2009). La última
modificación a este reglamente se hizo en el 2016 en el acuerdo JM-30-2016. En esta modificación
del reglamento del crédito se eliminó la exoneración de reservas adicionales a créditos en moneda
extranjera a los generadores y distribuidores de energía eléctrica, en plazos hasta 2020. El costo
de capital, para el banco de otorgar créditos en moneda extranjera, se ha hecho más caro a partir
de 2011, y luego se incrementará posteriormente a partir del 2017. Esto requiere reservas
(utilización de capital) más alto en moneda extranjera. El efecto sustitución, para financiar
proyectos de generación de energía, está en proceso de terminación y ha afectado la demanda de
crédito en dólares porque los bancos prefieren entregar créditos más baratos en términos de
capital[3]. Según el Banco de Guatemala la demanda de créditos interanual en dólares a caído
aproximadamente 8%. Esto seguramente ha generado exceso de liquidez en dólares en los bancos
que ha afectado el precio del dólares en el mercado local.
Otro efecto importante en el mercado cambiario se derivó del acuerdo JM-108-2010. Este acuerdo
obliga a los bancos e instituciones financieras (entre otras cosas) a realizar un análisis de riesgo
antes de aceptar más de US$ 3,000 en efectivo en un mes a un agente económico. La Intendencia
de Verificación Especial (IVE) en su momento dijo que era para contrarrestar la normativa similar
impuesta en México y evitar que Guatemala se llenará de moneda extranjera en efectivo. La IVE
nunca ha publicado las estadísticas de la utilización de efectivo en bancos del sistema, pero sí ha
dicho que se redujo sustancialmente al momento del inicio de la normativa. Este fenómeno,
además de añadir costos de transacción a los bancos y agentes económicos al momento de la
utilización de efectivo en dólares, generó un mercado paralelo de dólares informales que compite
con el formal a un menor precio. No está claro el origen de dicha moneda en efectivo.
Por último, en 2015, la Junta Monetaria modificó el reglamento de intervención en el acuerdo JM-
120-2015. Dejó el techo de la intervención en 32 millones diarios, pero amplió el margen de
tolerancia de 0.60% a 0.75%; es decir, lo aumentó en 25%. En teoría, el Banguat debería de
intervenir menos a igual volatilidad que el año anterior.