PDP 2019-20
PDP 2019-20
PDP 2019-20
os lo anunciamos»
(1Jn 1,3)
Encuentro y Compromiso
Programación Diocesana Pastoral 2019-2020
Diócesis de Orihuela-Alicante
1
MATERIAL DE USO INTERNO
Imagen de la portada: Cristo lavando los pies de los Apóstoles (Gemäldegalerie de Berlín).
Autor: Dirck van Baburen.
Septiembre, 2019.
© Obispado de Orihuela-Alicante· C/Marco Oliver, 5 03009 Alicante.
Diseño y maquetación: Servicio de Publicaciones del Obispado.
Imprime: Gráficas Hispania· C/Poeta Campos Vassallo, 20 03004 Alicante.
2
«Lo que hemos visto y oído os lo anunciamos» (1Jn 1,3)
Encuentro y Compromiso
Programación Diocesana
de Pastoral
2019 - 2020
Diócesis de
Orihuela-Alicante
3
Índice
Esquemas
· Esquema general del Plan de Pastoral 2016 - 2020............................15
· Esquema del curso 2019 - 2020.............................................................16
Introducción
El lavatorio de los pies (cf. Jn 13,1-17):
la escuela del amor y del compromiso
Pedro Luis Vives Pérez............................................................................23
LECTIO
4
· Tercera meditación (Jn 13,6-11)
LA PURIFICACIÓN DEL AMOR
«Todo él está limpio»..........................................................................47
5
6
·Palabras del Sr. Obispo
7
8
Presentación del Sr. Obispo
Encuentro y Compromiso
10
necesarios, jornaleros de toda edad y de cualquier hora del día, a todos nos
dice lo mismo el Señor: «Id también vosotros a mi viña». Que entre todos
realicemos el sueño de una Iglesia diocesana “en salida”, misionera y
servidora.
13
14
Esquema general del Plan de Pastoral
15
ESQUEMA DEL CURSO 2019-2020
ENCUENTRO Y COMPROMISO:
LA ACCIÓN CREYENTE
Objetivo:
Promover el orden cristiano en el mundo
ITINERARIO FORMATIVO
18
3. Potenciar la Mesa Diocesana de la Juventud desde las Vicarías y las
acciones del SOV (Secretariado de Orientación Vocacional) en los arci-
prestazgos.
4. Desde JAIRE (Asociación Diocesana de Tiempo Libre), formar
monito- res de tiempo libre para que puedan acompañar a los jóvenes y
colaborar con la Pastoral Juvenil.
19
20
· Introducción
21
22
Introducción
El lavatorio de los pies (cf. Jn 13,1-
17): la escuela del amor y del
compromiso
· Pedro Luis Vives Pérez ·
Este curso meditamos la escena evangélica del lavatorio de los pies (cf. Jn
13,1-21) como itinerario formativo del Plan diocesano de pastoral (PDP). En
ella contemplamos el gesto asombroso de Jesús lavando los pies a sus discípu-
los. Es un gesto que ha quedado en la memoria de la Iglesia, de cada creyente,
según lo pedía el mismo Jesús: «¿Comprendéis lo que he hecho con
vosotros?... os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros,
vosotros también lo hagáis».
A esa escuela del amor es necesario volver para aprender a amar sin me-
dida. Eso es lo que hicieron aquellos discípulos de Emaús, después de encon-
trarse con el Resucitado, «al partir el pan». Salen veloces a contar lo que les
había pasado por el camino. La oscuridad de la noche, que antes les impedía
proseguir el viaje, ahora no es impedimento para emprender otro viaje: el de
regreso al cenáculo. Allí encuentran reunidos a los apóstoles, a los Once, di-
ciendo: «Era verdad, ha resucitado y se ha aparecido a Simón» (cf. Lc 24,34).
También nosotros, junto a ellos, hemos de regresar al cenáculo, para asistir a
la última enseñanza del Maestro, a encontrarnos con el Señor, en la «víspera
de su pasión», cuando va a amar a los suyos hasta el extremo.
De él, de Jesús, el Maestro, queremos aprender cómo se ama. Este año que
nos proponemos aprender de dónde procede la fuerza del compromiso cris-
tiano; el compromiso que nos haga actuar como Cristo lo hizo. Para ello, para
23
llegar al compromiso efectivo y real, hemos de encontrarnos con Cristo. De
ahí el lema de este curso pastoral: Encuentro y Compromiso. Dos palabras que
siem- pre han de ir unidas.
Para ello, pues, hemos de dejarnos lavar los pies por Jesús, como lo hizo
Pedro, sin protestas, por muy asombroso o escandaloso que nos parezca, ver
a Jesús echado a nuestros pies. Hemos de sumergirnos en el baño regenerador
de su amor, de su humildad, de su servicio. Aprender el dinamismo del don
que nos hace. «Os he dado ejemplo»: no se trata sólo un ejemplo moral, a imitar
desde fuera. Sólo si nos dejamos amar profundamente por el Señor, este amor
nos renovará y este don nos abrirá a la dinámica de una vida nueva, una vida
ofrecida y entregada. Sólo así, «el obrar de Jesús se convierte en el nuestro,
porque Él mismo es quien actúa en nosotros»1. Esto es lo que nos pide
también el Papa Francisco, cuando nos pide renovar la fuente de nuestro
compromiso:
«el problema no es el exceso de actividades, sino sobre todo las actividades
mal vividas, sin las motivaciones adecuadas, sin una espiritualidad que
impregne la acción y las haga deseables» (EG 82). La meditación del lavatorio
de los pies nos ayudará a vivir el objetivo pastoral de este año: encontrar las
motivaciones oportunas, inspiradas por el mismo gesto de Jesús con nosotros,
para vivir bien la acción cristiana con fecundidad y alegría, como obra de la
gracia de Dios.
4. Pautas de lectura
Por último, la meditación ofrece un texto final para orar. Se puede meditar
juntos completándolo con súplicas, jaculatorias, peticiones particulares a
favor de uno mismo o de los demás.
28
Lectio
· Primera meditación (Jn 13,1-2)
LA «HORA» DEL AMOR
«Los amó hasta el extremo»
· Segunda meditación (Jn 13,3-5)
EL SERVICIO DEL AMOR
«Se pone a lavarles los pies»
· Tercera meditación (Jn 13,6-11)
LA PURIFICACIÓN DEL AMOR
«Todo él está limpio»
· Cuarta meditación (Jn 13,12-15)
EL EJEMPLO DEL AMOR
«Lo que he hecho con vosotros»
· Quinta meditación (Lc 10, 29-37)
AMOR SIN FRONTERAS
El buen samaritano
· Sexta meditación (Mt 25, 31-46)
NO PODEMOS LLEGAR A DIOS SIN PASAR POR EL HERMANO
El Juicio Final
29
30
Primera meditación
1
Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora
de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el
mundo, los amó hasta el extremo. 2Estaban cenando; ya el diablo había
suscitado en el corazón de Judas, hijo de Simón Iscariote, la intención de
entregarlo; 3 y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que
venía de Dios y a Dios volvía,
1. El pórtico de la gloria
¿De qué gloria se trata? Es la gloria del que se humilla; es la gloria que,
para el evangelista, va comenzar ya en la misma pasión, no precisamente en
la resurrección. Recordemos que san Juan tiene una visión del Crucificado
como el Exaltado (cf. Jn 3,14; 12,32: «cuando yo sea elevado sobre la tierra
atraeré a todos hacia mí»). De esa manera, introduce los sucesos de la pasión
desde la óptica de esta gloria, desde la victoria de Jesús y el triunfo de su
amor. Por tan- to, este primer versículo no es sólo una introducción al
episodio del lavatorio de los pies, sino a toda la pasión, muerte y resurrección
del Señor.
La «hora» de Jesús
El paso al Padre
La meta hacia a que Jesús tiende durante toda su vida terrena se ubica más
allá de todo conocimiento humano (cf. Jn 7,34; 8,21; 13,33): esa meta es Dios, el
Padre (cf. Jn 13,3; 14,12.28; 16,10.17.28; 17,11.13; 20,17). El regreso a él para
Jesús es una exaltación, un triunfo gozoso (cf. Jn 14,28; 17,11.13), del cual
desea hacer partícipes a los suyos (cf. Jn 17,24). Él ha penetrado en el tiempo y
en el espa- cio, es decir, en el seno de la historia, para realizar en su carne, en
su existencia humana, el eterno movimiento del Hijo que se inclina hacia el
Padre. Jesús se encarnó para dirigirse al Padre en la condición de hombre; en
su existencia terrena Jesús es siempre el Hijo único que vive volcado en
dirección al seno del Padre.
Estas palabras indican que todo lo que Jesús realiza en esa noche, y en los
momentos sucesivos de la pasión, ha de ser interpretado en la perspectiva de
un amor total. Todo aquello que Jesús se presta a realizar está dictado por el
amor: un amor que no se reduce a sentimiento, sino que se trata de una acción
concreta que se expresa en el servicio del lavatorio de los pies. «El amor es la
clave de lectura de todo el acontecimiento del lavatorio de los pies y de
cuanto preanuncia, o sea, la pasión, muerte y resurrección de Jesús»10. De esa
forma, el lavatorio de los pies no es un simple gesto de humildad, es un gesto
de amor: es el acto de amor de Jesús hacia la esposa, del buen pastor hacia sus
ovejas, es un gesto de total consagración a la obra del Padre.
34
2. La cena en «la noche que iba ser entregado»
Mientras cenaban
Jesús sabe que Satanás está desplegando su poder, pero sabe asimismo que
él es partícipe del poder del mismo Dios, que domina el mundo entero. El
poder
Las manos de Jesús están prestas para el combate. Este combate va a ser el
mismo lavatorio. No hay mejor actitud para derrotar al mal que vencerle
cuan- do se cree que nos apresa. Por fuera podemos estar cercados, pero por
dentro, el corazón está firme en el Señor. Así se enfrente Jesús: «sabiendo que
el Padre había puesto en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía». Jesús
va a ven- cer, postrándose: se humilla, se postra, parece derrotado, pero está
venciendo. Se enfrenta a su enemigo templando las armas del dominio de sí,
de la calma, de la mansedumbre infinita. El Padre es la fuente de la calma que
envuelve a Jesús, de su autodominio, de su capacidad para dominar las
palabras y los actos en aquella hora suprema. «La traición, la pasión, la
aparente derrota de la cruz, la soledad en lo que abandonan los discípulos
forma parte de plan de Dios que Jesús acepta libremente: ‘ofreciéndose
libremente a su pasión’, dice la Plegaria eucarística II»19.
CONCLUSIÓN
37
Para reflexionar:
Para orar:
¿Qué significa «hasta el fin», sino hasta Cristo? «El fin de la Ley
— dice el Apóstol— es Cristo para la justificación de todos los
creyentes» (Rom 10,4). Es el fin que perfecciona, no el fin que
extingue; el fin hasta donde debemos llegar, no el fin en el que
hemos de perecer. Y cabalmente de este modo ha de entenderse
que «Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado» (1Cor 5,7). Él es
nuestro fin, hacia él ha de ser nuestro tránsito. Comprendo que estas
palabras evangélicas pue- den interpretarse también en un sentido
humanitario, diciendo que Cristo amó a los suyos hasta la muerte,
viendo este significado en las palabras «los amó hasta el fin». Este
sentido es de sabor humano, no divino, ya que no sólo hasta aquí
nos amó quien nos ama siempre y sin fin. No se puede pensar que la
muerte haya puesto fin al amor de aquel que no se acabó con la
muerte. Au después de la muerte aquel rico soberbio amó a sus
cinco hermanos (cf. Lc 16,27-28), ¿y Cristo ha de amarnos sólo hasta
la muerte? No, carísimos hermanos, no hubie- ra venido para
amarnos hasta la muerte si con la muerte muriese tam- bién su amor
hacia nosotros. A no ser que se entienda en este sentido: que los amó
tanto, que llegó a morir por ellos, según se desprende de estas
palabras suyas: «No hay amor mayor que llegar a dar la vida por los
amigos» (Jn 15,13) (San Agustín)20.
20 San aguStín, Tratados sobre el Evangelio de Juan 55,2 (CCL 36,464; BAC 165,250-251).
38
Segunda meditación
4
se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; 5
lue- go echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos,
secándolos con la toalla que se había ceñido.
Durante su vida pública, Jesús había sido muy hábil a la hora de usar pa-
rábolas de extraordinaria eficacia para hablar de los misterios del Reino, del
Padre, de sí mismo. Pero en esta ocasión parece percibir los límites del
lenguaje verbal, y da la impresión de querer renunciar al uso de la palabra
para expresar lo que está más allá de su uso. En la hora suprema de Jesús
revela su identidad, se entrega a sí mismo y su amor, mediante un gesto
realizado sin palabras, una acción que bien puede denominarse de profética22.
Se levanta de la mesa
40
nosotros (cf. 2Cor 8,9), Dios lo hizo pecado en lugar nuestro, para que nosotros
seamos en él justicia de Dios (cf. 2Cor 5,21).
Los santos Padres también contemplaron así este detalle: «El que está ves-
tido de luz se ciñe una toalla; el que sostuvo el agua en las nubes y selló el
abismo con su nombre es constreñido por un cinturón; el que recoge las aguas
de los mares pone agua en una palangana; el que establece las aguas en los
compartimentos de arriba lava con agua los pies de los discípulos; el que
mide el cielo con la palma de su mano y contiene a la tierra con un dedo,
sostiene con manos incontaminadas los pies de los siervos; aquel —ante quien
“rodilla se dobla en los cielos, en la tierra y en los abismos (Flp 2,10)— dobla
su cuello ante los criados. Lo vieron los ángeles y retrocedieron; lo tuvo en
cuenta el cielo y se estremeció; lo observó la creación y tembló»23.
Por último, quitarse las vestiduras o consentir al despojo de las mismas por
parte de otros, remite a una desnudez que tiene un significado adicional:
indica esencialidad y verdad, sinceridad completa, anuncia el momento en
que apa- rece la realidad descubierta de velos que impiden captar lo oculto.
Quitarse los vestidos por parte de Jesús o dejar que otros se los quiten es
índice de aquella desnudez típica de la cruz, que hace posible la
manifestación de aquello que subyace, en el corazón, y que nunca puede dar
pie a falsas interpretaciones. La
23 teófiLo de aLeJandRía, Homilía sobre la Santa Cena (PG 77, 1024).
24 L. zani, De la cena a la cruz. La muerte libre y obediente de Jesús, Madrid 2008, 99-100.
41
hora del lavatorio de los pies, igual que la hora de la institución de la
eucaristía y la hora de la cruz, es la hora en que se revela la verdad de Jesús.
Se ciñe la toalla
42
polvo. Se trata de un agua pura, del río de su gracia, de su amor purificador,
de un agua prefigurada de mil maneras en la Sagrada Escritura: «Hay
también un agua que debemos echar en la jofaina de nuestra alma, el agua
que procede del vellón y del libro de los Jueces, el agua del libro de los
Salmos (cf. Sal 22,2: «me conduces hacia fuentes tranquilas»): el agua es rocío
del oráculo celestial»26.
Lavar los pies era un acto reservado a los esclavos, y los hebreos lo consi-
deran tan humillante que, por regla general, encargaban esta tarea a esclavos
no pertenecientes al pueblo hebreo (1Sam 25,41). Este gesto propio del
esclavo, llevado a cabo por una persona que es plenamente consciente de su
propia dignidad, desconcierta y sacude por completo todas las ideas de los
discípulos y las nuestras, y nos obliga a meditar.
Con gran fervor expresa esta acogida del hombre por parte de Jesús, un
cantor de la tradición cristiana: «el mar lava la arena, los abismos del mar ba-
ñan el fango sin trastocar la densidad; así refuerzan también la consistencia y
purifican la voluntad. Mirad la enorme benevolencia del Creador y la
conducta del Plasmador en relación con sus criaturas. Ellas se sientan en la
mesa y Él se pone a los pies; ellos se dejan alimentar y Él les sirve; se dejan
lavar y Él les seca. Y los pies hechos de arcilla ¡no se deshacen entre las manos
de fuego! Misericordioso, misericordioso, misericordioso eras con nosotros,
tú, que lo so- portas todo y a todos acoges…. ¿No es suficiente que yo sea
tenido como uno de los tuyos? ¿No es ya algo grande para mí estar entre los
tuyos, incluso el primero de los tuyos, como soy considerado? Además, tú
quieres lavar los pies en el vaso de arcilla, tú, que eres el vaso del universo (cf.
Rm 9,23) y mis piernas y mis pies, destinadas a desaparecer en la corrupción;
tú, Redentor, ¿quieres lavarlos? Misericordioso, misericordioso,
misericordioso eras con nosotros, tú, que lo soportas todo y a todos acoges»28.
43
3. Una parábola sobre la vida de Jesús
De esa forma, los gestos de Jesús, que contemplamos en esta escena, son el
signo de todo su misterio, de todo que Jesús significa para el proyecto y de-
signio de Dios. Estos gestos corresponden a lo que san Pablo, en su carta a los
Filipenses, llama «el anonadamiento del Verbo» (Flp 2,5-11). Es el misterio de
la humillación de Cristo, que comenzó con la encarnación. Jesús, en esta
escena, presta a sus discípulos un servicio propio de esclavos, tal como
describe san Pablo, en el himno de Filipenses, al decir que «se despojó de su
rango».
Como explica Benedicto XVI, en su libro Jesús de Nazaret: «Lo que dice la
carta a los Filipenses en su gran himno cristológico —es decir, que en un gesto
opuesto al de Adán, que intentó alargar la mano hacia lo divino con sus
propias fuerzas, Cristo descendió de su divinidad hasta hacerse hombre,
“tomando la condición de esclavo” y haciéndose obediente hasta la muerte de
cruz—, puede verse aquí en toda su amplitud en su solo gesto. Con un acto
simbólico, Jesús aclara el conjunto de su servicio salvífico. Se despoja de su
esplendor divino, se arrodilla, por decirlo así, ente nosotros, lava y enjuga
nuestros pies sucios para hacernos dignos de participar en el banquete
nupcial de Dios»30.
CONCLUSIÓN
Para orar:
46
Tercera meditación
6
Llegó a Simón Pedro y este le dice: «Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?». 7
Jesús le replicó: «Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora, pero lo
comprenderás más tarde». 8 Pedro le dice: «No me lavarás los pies jamás».
Jesús le contestó: «Si no te lavo, no tienes parte conmigo». 9 Simón Pedro le
dice: «Señor, no solo los pies, sino también las manos y la cabeza». 10 Jesús le
dice: «Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él
está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos». 11 Porque sabía
quién le iba a entregar, por eso dijo: «No todos estáis limpios».
Jesús, en el diálogo con Pedro, ofrece una primera interpretación del gesto
que ha realizado. El coloquio está bien ritmado, pues consta de tres interven-
ciones de Pedro, y otras tantas de Jesús. Pedro representa aquí a todos los dis-
cípulos, a todos nosotros; pone de manifiesto su dificultad de comprender y,
así, el coloquio presenta la lucha de Jesús de Jesús contra la cerrazón de
Pedro. Cada uno de nosotros somos de algún modo una imagen viva de
Pedro: en él aparece resumido el camino de los discípulos por aceptar el amor
que viene de Jesús.
47
«En Judas encontramos el peligro que atraviesa todos los tiempos, es decir,
el peligro de que también los que “fueron una vez iluminados, gustaron el
don celestial y fueron partícipes del Espíritu Santo” (Heb 6,4), a través de
múltiples formas de infidelidad en apariencia intrascendentes, decaigan
anímicamente y así, al final, saliendo de la luz, entren en la noche y ya no
sean capaces de conversión. En Pedro vemos otro tipo de amenaza, de caída
más bien, pero que no se convierte en deserción y, por tanto, puede ser
rescatada mediante la conversión»33.
Después de Judas, Jesús continúa lavando los pies a los demás con el cora-
zón deshecho por dentro. Cuando «llega a Simón Pedro» muestra, una vez
más que su amor infinito no encuentra comprensión. El apóstol, con aquel
ímpetu recio de su grande amor por Jesucristo, cae en la cuenta de lo que es
aquel gesto: una humillación de Jesús. Al ver que se arrodilla a sus pies y que
se los quiere lavar, no lo puede soportar y protesta: «Señor, ¿lavarme los pies
tú a mí?» (Jn 13,6).
48
Pedro desea que Jesús mantenga las distancias, que se comporte siguiendo
los esquemas humanos. Pedro entiende el acto de Jesús pone en riesgo la rela-
ción preestablecida entre el Maestro y el discípulo, es un gesto que borra
todas las distancias, y por ello querría impedírselo, para proteger en el fondo
su sta- tus. A Pedro le cuesta enormemente aceptar que Dios sea así, que se
haga siervo de todos, no comprende un amor desinteresado. Pedro no acaba
de entender la encarnación36. Una vez más Pedro no sabe lo que dice.
Jesús tiene que frenar, de nuevo, el ímpetu de Pedro: «lo que yo hago
ahora, tú no lo entiendes. Lo entenderás más tarde». Palabras que nos indican
que su gesto de lavar los pies era un símbolo, un misterio, una realidad
mayor. El gesto del lavatorio de los pies manifestará su plenitud en la cruz.
Todo esto lo entenderá Pedro más adelante, gracias a la luz que viene de la
pascua de Jesús y del Espíritu Santo. De momento, Pedro queda prisionero de
su antigua con- cepción mesiánica: no puede admitir que el enviado de Dios
ame a los hombres hasta tal punto. Pedro es prisionero de una mentalidad
que ha de crecer, ha de madurar. Su respuesta de amor a Jesús aún tiene la
huella original del egoísmo, aún no puede alcanzar un amor tan gratuito
como el de Jesús.
Simón Pedro endurece su respuesta: «No me lavarás jamás» (Jn 13,8). Pe-
dro intuye una realidad comprometedora en el gesto de Jesús: si lo lava, se lo
deberá ya todo a él. Tendrá que sumergirse y dejarse penetrar por el amor del
Padre y del Hijo, pasará a depender totalmente de Dios como el Hijo depende
del Padre y vive totalmente en esta dependencia de amor y agradecimiento 37.
Por eso, protesta: el corazón del hombre no está dispuesto a abrirse al amor,
porque todos deseamos salvarnos por nuestra cuenta. Es difícil aceptar el
amor de Dios; es arduo aceptar que Jesús desea ponerse a nuestro servicio.
Para reconocer su error Pedro tendrá que abrirse al amor de Jesús. Tendrá
que reconocer que el camino de pasión y de humillación que recorre Jesús es
el apropiado para honrar a Dios. Él desea otro camino, incluso quiere
defender a
36 «Ciertamente Pedro se puso severo, pero al no entender todo el significado de la
encarnación, primero rechaza con espíritu de fe y luego obedece con buena voluntad. Así debe
ser el hombre piadoso, y no ser obstinado en sus decisiones, sino que debe entregarse a la
voluntad de Dios» (SeVeRiano de gáBaLa, Homilía sobre el lavatorio de los pies [REBy
25,228]).
37 Cf. L. zani, De la cena a la cruz, 108.
49
Jesús de su final. Pedro ciertamente está dispuesto a morir por Jesús, pero no
se percata de su error: sólo en comunión con Jesús, cuando haya aceptado su
muerte y comprenda el sentido salvífico de ésta, incluso también para nuestra
propia muerte, comprenderá su error.
Su error consiste «en querer hacer del evangelio un privilegio, una tarea,
ol- vidándose de que el evangelio es antes que nada un don que ha de ser
acogido. Pedro se cree capaz de conocer a Dios y piensa que tiene que
maniobrar en sus proyectos, en suma, quiere ser el protagonista, desea en la
práctica convertirse en el salvador de Jesús»38.
El lavatorio de los pies es símbolo del amor que Jesús desea donar a todos,
muriendo en la cruz. La única condición, pues, recibir ese amor es que el
hom- bre acoja el amor que le viene de Dios por medio de Jesús crucificado;
que el hombre pronuncie un «sí» a esta forma de amor, para nosotros,
demasiadas veces, escandalosa, absurda, ridícula. «El lavatorio de los pies,
por consiguien- te, no es un simple ejemplo a imitar, sino que encierra en sí el
anuncio de la muerte salvífica de Jesús y de la identidad de Dios Padre: con
ese gesto, Jesús permite al discípulo compartir su filiación divina, y, así pues,
compartir la vida eterna»40. «Esta es la condición para estar en el Cuerpo de
Cristo, para tener parte con él, para tener comunión con él. La purificación del
Señor, recibir el misterio de la redención, a través de la fe y los sacramentos,
es lo que nos sitúa en el seguimiento de Cristo. Sin aceptar su redención, su
amor humillado no podemos salvarnos»41.
Pedro debe aceptar esta lección del amor: debe aceptar ante todo ser
amado y salvado, Ha de aceptar que sólo Jesús nos ama. Que él es amor
entregado: que no es sólo alguien que nos instruye y nos estimula a actuar, sino
que es, fundamen- talmente, don de sí, amor gratuito. Pedro ha de
experimentar que la cosa más importante de la vida es dejarse amar por Dios.
50
Este es el cambio que acontece en el lavatorio. Hasta ahora, él quería ser
siempre el primero en hacer las cosas; ahora deberá comprender que frente a
Jesús tan sólo puede dejarse amar, dejarse perdonar y salvar. Comprende que
el evangelio es vivir dando gracias a Dios por todo. «El difícil itinerario de Pe-
dro nos recuerda nuestras resistencias a aceptar el hecho de estar en deuda
con alguien por algo, o incluso de estar en deuda por todo lo que somos»42.
2. El amor purificador
52
CONCLUSIÓN
Para reflexionar:
53
Para orar:
54
Cuarta meditación
12
Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les
dijo: «¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? 13 Vosotros me llamáis ‘el
Maestro’ y ‘el Señor’, y decís bien, porque lo soy. 14 Pues si yo, el Maestro y el
Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a
otros: 15 os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros
también lo hagáis. 16 En verdad, en verdad os digo: el criado no es más que su
amo, ni el enviado es más que el que lo envía. 17 Puesto que sabéis esto, dichosos
vosotros si lo ponéis en práctica.
La cuarta parte del relato nos ofrece la segunda interpretación que da Jesús
al gesto del lavatorio de los pies. El estilo de esta explicación ya no es en
forma de diálogo con Pedro, sino en forma de discurso lleno de autoridad y
dirigido a todos. Antes de referir esta explicación, el evangelista dice que
Jesús tomó de nuevo el manto y se vuelve a sentar con sus discípulos en la
mesa (Jn 13,12). Tres detalles podemos contemplar ya de esta situación.
55
lección que él ya en enseñado en la práctica, con su ejemplo. Después del
lava- torio comienza el gran discurso de la Cena, en la que él va a revelar el
camino de regreso al Padre, el camino de la gloria.
Llegados aquí, dirige a sus discípulos una pregunta, que bien podría ser
considerado un imperativo51: «¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros?».
Jesús pide que comprendan cuanto ha hecho por ellos no sólo lavándoles los
pies, sino en sentido global, a lo largo de toda su vida. El testo del lavatorio
no ha sido un simple y momentáneo acto de humildad. Es la parábola entera
de su vida, de su misterio, de su persona —como ya hemos meditado—. Jesús
ha lavado los pies una sola vez, pero ese gesto único y extraordinario resume
todo su comportamiento.
51 Cf. X. Leon-dufouR, Lectura del evangelio de Juan (Jn 13-17) III, Salamanca 1995,
32. 52 L. zani, De la cena a la cruz, 118.
56
dado ejemplo» —dice Jesús—. El ejemplo acompaña la enseñanza como su de-
mostración inmediata.
Esto explica que, al lavar lo pies a sus discípulos, Jesús no deja sólo un
ejem- plo a sus discípulos del amor que él ha traído al mundo («exemplum»),
sino que ofrece sobre todo un signo visible y eficaz del amor de Dios
(«sacramentum»). Precisamente, porque es sacramentum (don visible y eficaz),
el amor manifes- tado por Jesús al lavar los pies puede ser exemplum
(ejemplo), es decir, orienta al hombre hacia una nueva praxis; sólo porque el
don es capaz de renovar el corazón del hombre desde dentro, se convierte
también en la dinámica de una nueva existencia, de una nueva acción. «La
exigencia de hacer lo que Jesús hizo no es un apéndice moral al misterio y,
menos aún, algo en contraste con él. Es una consecuencia de la dinámica
intrínseca del don con el cual el Señor nos convierte en hombres nuevos y nos
acoge en lo suyo»54.
Por consiguiente, el servicio no nace a partir del sentido del deber; nace,
an- tes bien, del amor que nos ha sido comunicado por Jesús, de nuestra
identidad cristiana, de nuestra experiencia cristiana: nace del hecho de que el
Señor fue el primero en lavar los pies, nos amó y se entregó plenamente por
cada uno de nosotros. El hombre, salvado por el amor de Dios encarnado en
Jesús, puede salir de sí mismo, despojarse de su egoísmo más profundo, y
puede reconocer con alegría que este amor de Dios le permite convertirse, a
su vez, en don para los demás.
58
3. La felicidad de amar
Todo el episodio del lavatorio de los pies concluye con una bienaventuran-
za: «Dichosos vosotros si lo ponéis en práctica». En esta ocasión Jesús no
insiste en el comprender, ver, conocer, creer, sino en llevar a la práctica. Y es
que, en la escuela de Jesús, el alumno más aventajado es quién más vive lo
enseñado por Jesús. De la contemplación del amor de Jesús nace el
conocimiento verdadero de Dios y de aquí nace la acción concreta. En el amor
concreto, servicial, desin- teresado, el hombre es dichoso, halla su felicidad.
La felicidad verdadera nace de la experiencia del amor de Jesús vivo y
presente, y del hecho de encarnar este amor en acciones concretas. El servicio
de Jesús, aceptado y prolongado en la vida, distingue al verdadero del falso
discípulo.
CONCLUSIÓN
Para orar:
El buen samaritano
61
Lo que nos hace «prójimos» es el amor y la necesidad, pedir ayuda y «prac-
ticar la misericordia».
Añadir dos detalles de la parábola referidos al samaritano:
1. «Se le conmovieron las entrañas» (v. 33). Esta expresión se refiere
normal- mente al seno materno, donde somos engendrados y nos
desarrollamos antes de nacer. Cuando se refiere a un hombre o a Dios indica
que todo su ser, toda su capacidad de sentir y actuar, se conmueve ante la
situación de extrema nece- sidad del otro. No hacemos el bien para cumplir
un mandamiento o ir al cielo, nos acercamos y ayudamos al prójimo porque
su situación reclama nuestra acción. Lo que nos mueve es el amor, la
misericordia.
2. Los versículo 34 y 35 describen la espléndida generosidad del
samaritano para ese extranjero herido, pues le ofrece todas sus posesiones:
vendas, aceite, vino, cabalgadura, dinero. El herido no se lo puede agradecer,
ni se lo puede devolver, y seguramente no volverán a verse de nuevo, pero no
importa, la misericordia actúa con generosidad.
d. Otra experiencia marcada con sangre en la historia del pueblo fueron los
cincuenta años que vivió exiliado en territorio de Babilonia. Aquí, un consejo
de los profetas fue que se integraran en el pueblo donde vivían: «procurad el
bien de la ciudad a donde os he deportado y orad por ella a Yahveh, porque
su bien será el vuestro» (Jr 29,7). Aun habiendo destruido Babilonia la ciudad
de Jerusalén y el Templo, el pueblo, sin perder su identidad, debe integrarse
en el país donde ha sido exiliado y trabajar por hacerlo progresar. No solo el
hambre, también la guerra y las persecuciones obligan a muchas personas a
salir de su país en busca de seguridad en una nación que los quiera acoger. Es
importante contribuir a que pasen de ser «acogidos» a ser «ciudadanos».
59 X. Pikaza, Dios o el dinero. Economía y teología, Sal Terrae, Santander 2018, pp. 37s.40.
63
2. ¿Qué nos dice la Doctrina Social de la Iglesia?
78 PaPa FranCisCo, Mensaje para la Jornada Mundial del Emigrante y el Refugiado, año 2019.
68
Sexta meditación
El Juicio Final
1. ORACIÓN INICIAL
Momento de silencio
Otro dato que nos puede ayudar mucho. El Evangelio de Mateo presenta
a Jesús como el nuevo Moisés. Como Moisés, Jesús promulgó la Ley de Dios.
Como la antigua Ley, así la nueva ley dada por Jesús tiene cinco libros o dis-
cursos. El Sermón del Monte (Mt 5,1 a 7,27), el primer discurso, se abre con las
ocho bienaventuranzas. El Sermón de la Vigilancia (Mt 24, 1 a 25, 46), el
quinto y último se cierra con la descripción del Juicio Final. Las
bienaventuranzas des- criben la puerta de entrada para el Reino de Dios,
enumerando ocho categorías de personas: los pobres de espíritu, los mansos,
los afligidos, los que tienen hambre y sed de justicia, los misericordiosos, etc..
(5,3-10). La parábola del Jui-
70
cio Final cuenta lo que debemos hacer para poder tomar posesión del Reino:
acoger a los hambrientos, a los sedientos, a los extranjeros, a los desnudos, a
los enfermos y presos (Mt 25,35-36). Tanto en el comienzo como al final de la
Nueva Ley, están los excluidos y los marginados.
- Mateo 25,31-33: Apertura del Juicio Final. El Hijo del Hombre reúne a su
alrededor a las naciones del mundo. Separa a las personas como el pastor se-
para a las ovejas de los cabritos. El pastor sabe discernir. Él no se equivoca: las
ovejas a la derecha, los cabritos a la izquierda. Él sabe discernir a los buenos y
a los malos. Jesús no juzga, ni condena (cf. Jn 3,17; 12,47). El apenas separa. Es
la persona misma la que juzga o se condena por la manera como se porta en
relación con los pequeños y los excluidos.
- Mateo 25, 34-36: La sentencia para los que están a la derecha del Juez. Los
que están a su derecha son llamados «¡Benditos de mi Padre!», esto es, reciben
la bendición que Dios prometió a Abrahán y a su descendencia (Gen 12,3).
Ellos son convidados a tomar posesión del Reino, preparado para ellos desde
la fun- dación del mundo. El motivo de la sentencia es éste: «Tuve hambre y
sed, era extranjero, estaba desnudo, enfermo y preso, y vosotros me acogisteis
y ayu- dasteis». Esta frase nos hace saber quiénes son las ovejas. Son las
personas que acogieron al Juez cuando éste estaba hambriento, sediento,
extranjero, desnu- do, enfermo y preso. Y por el modo de hablar «mi Padre» e
«Hijo del Hombre», sabemos que el Juez es Jesús mismo. ¡El se identifica con
los pequeños!
Por eso la sorpresa de los que son juzgados es clara: Señor, ¿cuándo te vi-
mos…? Jesús les responde: «cuando lo hicisteis con uno de estos mis
hermanos más pequeños…». Jesús es a la vez Dios y el prójimo desamparado.
El juicio manifiesta el sentido del amor de un Dios crucificado que a muchos
les pareció inútil y que no aceptaron.
Todos sabemos que al final de esta vida material, cuando la muerte rompa
lazos muy queridos y se lleve todo los condicionamientos que no nos
permitían ser verdaderamente libres, nos encontraremos con Dios cara a cara,
momento de total desenmascaramiento. El momento de ese encuentro con
Dios está ín- timamente ligado con la vida. El camino que se haya seguido va
dando una orientación, va creando un estilo que se recogerá y se expresará al
final de la historia. Las decisiones parciales durante la vida son preparación y
una educa- ción para la decisión última.
198. Para la Iglesia la opción por los pobres es una categoría teológica an-
tes que cultural, sociológica, política o filosófica. Dios les otorga «su primera
misericordia». Esta preferencia divina tiene consecuencias en la vida de fe de
todos los cristianos, llamados a tener «los mismos sentimientos de Jesucristo»
(Flp 2,5). Inspirada en ella, la Iglesia hizo una opción por los pobres entendida
como una «forma especial de primacía en el ejercicio de la caridad cristiana,
de la cual da testimonio toda la tradición de la Iglesia». Esta opción —
enseñaba Benedicto XVI— «está implícita en la fe cristológica en aquel Dios
que se ha hecho pobre por nosotros, para enriquecernos con su pobreza». Por
eso quiero una Iglesia pobre para los pobres. Ellos tienen mucho que
enseñarnos. Además de participar del sensus fidei, en sus propios dolores
conocen al Cristo sufriente. Es necesario que todos nos dejemos evangelizar
por ellos. La nueva evangeli- zación es una invitación a reconocer la fuerza
salvífica de sus vidas y a ponerlos en el centro del camino de la Iglesia.
Estamos llamados a descubrir a Cristo en ellos, a prestarles nuestra voz en sus
causas, pero también a ser sus amigos, a escucharlos, a interpretarlos y a
recoger la misteriosa sabiduría que Dios quiere comunicarnos a través de
ellos. (Evangelii Gaudium, 198)
74
4) Para la reflexión personal
• ¿Entiendo cada decisión de mi vida diaria, cada acción, cada paso que
doy como un paso que me prepara para el Encuentro final con Dios?
• ¿Comprendo que lo que haga con todos los que sufren determinará
mi destino final?
5) Oración final
«Señor, qué pronto se va la vida y con ella las ocasiones para hacer el
bien. Te suplico me des, en esta oración, la gracia de saber dejar pasar lo
caduco para quedarme contigo. Ante la brevedad de la vida, dame la gra-
cia de vivir con el apremio de hacer rendir el tiempo que me concedes
para amarte más. Jesús, ayúdame a recordar que la vida me ha sido dada
para llegar al cielo con las manos llenas de actos concretos de amor».
75
76
· Calendario Pastoral Diocesano
2019-2020
77
78
Calendario Pastoral Diocesano
2019-2020
SEPTIEMBRE 2019
1 Domingo
2 Lunes Ejercicios Espirituales Sacerdotes (2-6)
3 Martes
4 Miércoles
5 Jueves
6 Viernes
7 Sábado
8 Domingo
9 Lunes
10 Martes Convivencia Arciprestes
11 Miércoles Convivencia Arciprestes
12 Jueves Envío Missio ERE y Escuela Católica
Presentación PDP Vicaría 2
13 Viernes Presentación PDP Vicaría 1
14 Sábado
15 Domingo
16 Lunes Presentación PDP Vicaría 5
17 Martes Presentación PDP Vicaría 4
18 Miércoles Presentación PDP Vicaría 3
19 Jueves
20 Viernes
21 Sábado
22 Domingo
23 Lunes Día Internacional contra la Explotación Sexual y Tráfico
de Personas
24 Martes
25 Miércoles Calentando Motores
26 Jueves Congreso Diocesano de Educación (Primera Fase)
Colegio Santo Domingo. Orihuela (26-27)
27 Viernes Jornada Mundial del Turismo
28 Sábado Celebración Bodas de Oro Sacerdotales del Sr. Obispo
en Orihuela. Encuentro Nacional de Cofradías y
Herman- dades de Semana Santa en Elche
29 Domingo Jornada Mundial de Migraciones
30 Lunes Apertura de Curso Seminario
79
OCTUBRE 2019
1 Martes
2 Miércoles
3 Jueves Apertura curso Curia Diocesana
4 Viernes
5 Sábado Jornada Diocesana Iglesia por el Trabajo Decente (Elda)
Formación iTio
Inicio Curso de monitores de Tiempo Libre (JAIRE)
6 Domingo
7 Lunes Jornada Mundial del Trabajo Decente
8 Martes
9 Miércoles Día de la Comunidad Valenciana
10 Jueves
11 Viernes
12 Sábado Ntra. Sra. del Pilar
XLVII Aniversario de la Ordenación Episcopal de D. Vic-
torio Oliver
13 Domingo
14 Lunes
15 Martes Visita de las reliquias de Santa Bernadette Soubirous
(15-17)
16 Miércoles
17 Jueves Campaña «Pobreza Cero»
18 Viernes
19 Sábado Encuentro intergrupal de grupos de matrimonios
Mesa Diocesana de la Juventud
20 Domingo Domund
Encuentro de Auroros (Catral)
21 Lunes
22 Martes
23 Miércoles
24 Jueves
25 Viernes
26 Sábado Consejo Diocesano de Pastoral
«Una Luz en la Noche»
27 Domingo
28 Lunes
29 Martes
30 Miércoles
31 Jueves
80
NOVIEMBRE 2019
81
DICIEMBRE 2019
1 Domingo 1º de Adviento
Jornada Diocesana de Migraciones en Villena
2 Lunes Retiro Adviento Sacerdotes Vicaría 2
3 Martes
4 Miércoles
5 Jueves Retiro Adviento Sacerdotes Vicaría 1
6 Viernes San Nicolás. Día de la Constitución
7 Sábado Vigilia de la Inmaculada en el Seminario
8 Domingo Inmaculada Concepción
Admisión a Órdenes en la Catedral
9 Lunes Retiro Adviento Sacerdotes Vicaría 3
10 Martes
11 Miércoles
12 Jueves
13 Viernes Retiro Adviento Catequistas
14 Sábado Consejo Presbiteral
Marcha de Adviento para adolescentes
Certamen Diocesano de Villancicos
15 Domingo 3º de Adviento
16 Lunes Retiro Adviento Sacerdotes Vicaría 4
17 Martes
18 Miércoles
19 Jueves
20 Viernes
21 Sábado
22 Domingo 4º de Adviento
23 Lunes
24 Martes
25 Miércoles Navidad
26 Jueves
27 Viernes
28 Sábado
29 Domingo Sagrada Familia. Jornada por la Familia
30 Lunes
31 Martes
82
ENERO 2020
83
FEBRERO 2020
1 Sábado
2 Domingo La Candelaria. Jornada de la Vida Consagrada
3 Lunes Semana de Cine Espiritual (3-7)
4 Martes
5 Miércoles
6 Jueves
7 Viernes Día del Ayuno Voluntario
8 Sábado Jornada Filosofía en Orihuela
Jornada de Reflexión y Oración contra la Trata
9 Domingo Manos Unidas-Campaña contra el Hambre
10 Lunes Ejercicios Espirituales Sacerdotes (10-14)
11 Martes Jornada Mundial del Enfermo
12 Miércoles
13 Jueves Congreso Diocesano de Educación (Segunda Fase) en el
Colegio Santo Domingo. Orihuela (13-15)
14 Viernes Congreso Nacional de Apostolado Seglar en
Madrid (14-16)
15 Sábado «Una Luz en la Noche»
16 Domingo
17 Lunes Colegio Arciprestes
18 Martes
19 Miércoles
20 Jueves
21 Viernes
22 Sábado
23 Domingo
24 Lunes
25 Martes
26 Miércoles Miércoles de Ceniza. Inicio de la Cuaresma
Limosna Penitencial
27 Jueves
28 Viernes
29 Sábado
84
MARZO 2020
1 Domingo 1º de Cuaresma
Encuentro Diocesano de Catequistas con el Obispo
2 Lunes
3 Martes
4 Miércoles
5 Jueves
6 Viernes Ejercicios Espirituales para Jóvenes (6-8)
7 Sábado Consejo Presbiteral
8 Domingo 2º de Cuaresma
Día Internacional de la Mujer Trabajadora
9 Lunes
10 Martes
11 Miércoles
12 Jueves Campaña del Seminario (12-19)
13 Viernes Vigilia de Oración por las Vocaciones
14 Sábado iTio-FEST
15 Domingo 3º de Cuaresma
16 Lunes
17 Martes
18 Miércoles
19 Jueves San José. Día del Seminario
20 Viernes
21 Sábado
22 Domingo 4º de Cuaresma
Encuentro Diocesano de Familias con el Obispo
23 Lunes
24 Martes
25 Miércoles Jornada por la Vida
26 Jueves
27 Viernes
28 Sábado Encuentro Diocesano de Trabajadoras y Trabajadores
Cristianos (Callosa de Segura)
Formación iTio
29 Domingo 5º de Cuaresma
30 Lunes
31 Martes
85
ABRIL 2020
1 Miércoles
2 Jueves
3 Viernes
4 Sábado Encuentro Diocesano de Jóvenes con el Obispo
11 Sábado
12 Domingo Pascua de Resurrección
13 Lunes Lunes de Pascua
14 Martes
15 Miércoles
16 Jueves
17 Viernes Retiro Pascua Catequistas
18 Sábado
19 Domingo 2º de Pascua. Domingo de la Divina Misericordia
29 Miércoles
30 Jueves
86
MAYO 2020
28 Jueves
29 Viernes
30 Sábado
31 Domingo Pentecostés
Día de la Acción Católica y Apostolado Seglar
87
JUNIO 2020
1 Lunes
2 Martes
3 Miércoles
4 Jueves Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote
5 Viernes
6 Sábado Encuentro Diocesano de Pastoral
7 Domingo Santísima Trinidad. Jornada Pro orantibus
Encuentro Diocesano del Visitador
8 Lunes
9 Martes
10 Miércoles
11 Jueves
12 Viernes
13 Sábado Asamblea Diocesana de Cáritas
Café Teológico
14 Domingo Corpus Christi
15 Lunes
16 Martes
17 Miércoles
18 Jueves
19 Viernes Sagrado Corazón de Jesús. Jornada Mundial de Oración
por la Santificación de los Sacerdotes
20 Sábado Reunión in-iTio
21 Domingo
22 Lunes
23 Martes
24 Miércoles San Juan
25 Jueves
26 Viernes
27 Sábado
28 Domingo
29 Lunes San Pedro y San Pablo. Colecta Óbolo de San Pedro
30 Martes
88
JULIO 2020
1 Miércoles
2 Jueves
3 Viernes
4 Sábado
5 Domingo
6 Lunes
7 Martes
8 Miércoles
9 Jueves
10 Viernes
11 Sábado
12 Domingo
13 Lunes
14 Martes
15 Miércoles Curso de Monitores de ETL JAIRE ( 15-31)
16 Jueves Ntra. Sra. del Carmen. Día de los Gentes del Mar
17 Viernes
18 Sábado
19 Domingo
20 Lunes
21 Martes
22 Miércoles
23 Jueves
24 Viernes
25 Sábado
26 Domingo Día de los Abuelos
27 Lunes
28 Martes
29 Miércoles
30 Jueves
31 Viernes
89
AGOSTO 2020
1 Sábado
2 Domingo
3 Lunes Peregrinación Diocesana de Jóvenes (3-9)
4 Martes
5 Miércoles
6 Jueves Transfiguración del Señor
7 Viernes Ejercicios Espirituales para Laicos (7-9)
8 Sábado
9 Domingo
10 Lunes
11 Martes
12 Miércoles
13 Jueves
14 Viernes
15 Sábado Asunción de Ntra. Sra.
16 Domingo
17 Lunes
18 Martes Ejercicios Espirituales para Laicos (18-21)
19 Miércoles
20 Jueves
21 Viernes
22 Sábado
23 Domingo
24 Lunes
25 Martes
26 Miércoles
27 Jueves
28 Viernes Ejercicios Espirituales para Laicos (28-30)
29 Sábado
30 Domingo
31 Lunes
90
· Oración por la Iglesia Diocesana
91
92
Oración por la Iglesia Diocesana
Espíritu Santo:
Tú, el Espíritu del Padre y del Hijo, Tú, que habitas en el corazón
93
de todo hombre y llenas el Universo,
ven a purificar, santificar, animar,
aclarar, unir, fecundar, llenar
a la Iglesia de Dios
que está en Orihuela-Alicante.
Espíritu Santo,
Espíritu de Amor,
Soplo de vida,
concédenos el gozo de ser fortalecidos
en la fe de nuestro Bautismo,
concédenos la humildad de vivir
unidos por la misión,
concédenos la audacia de buscar
nuevas esperanzas para los más olvidados,
concédenos el don de amar
con un corazón universal.
Virgen María:
Madre del señor
y Madre nuestra,
acompaña nuestro quehacer diocesano
para que cada uno de nosotros
pueda conocer mejor a Jesús,
amarle y ser testigos
toda nuestra vida
de la alegría y de la paz;
para que nuestra Iglesia Diocesana
sea más fraternal y más misionera.
Amén.
94