Polinización Entomófila

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1 Polinización entomófila
La polinización, en especial la entomófila, tiene una importancia considerable en los diferentes
procesos naturales y de producción. Esta se considera un servicio ecosistémico desde el enfoque del
manejo agroecológico de cultivos, al contribuir de manera directa con la fecundación floral y por
ende con la formación de frutos y semillas (Rodríguez et al. 2017).

Los servicios de polinización proporcionados por los insectos contribuyen a la productividad de


más del 75% de cultivos a escala global (Hevia et al. 2018). Además, se estima que dentro del 90%
de la polinización que ocurre en plantas con flor en todo el mundo, un 67% es llevado a cabo por
insectos, constituyéndose como el grupo de polinizadores más importante, tanto para especies de
plantas silvestres como cultivadas. El papel de los insectos polinizadores, y fundamentalmente el de
las abejas, ha sido ampliamente demostrado para todo tipo de cultivos (García et al. 2016).

Las abejas son los insectos que por excelencia realizan la labor de polinización mejorando el
conjunto de semillas, la calidad, la vida útil y el valor comercial de una variedad de cultivos. Sin
embargo, los polinizadores distintos a las abejas como las moscas (dípteras), escarabajos
(coleóptera), mariposas (lepidóptera), avispas y hormigas (Hymenopteras) realizan entre el 25% y el
50% de la polinización. Por lo tanto, los insectos distintos de las abejas brindan un valioso servicio
y proporcionan un seguro potencial contra la disminución de la población de abejas (Rader et al.
2016).

Principales grupos de insectos polinizadores


Según el Observatorio de Agentes polinizadores (APOLO, 2002) existen cuatro grupos principales
de insectos que participan en el proceso de polinización:
I. Himenópteros
II. Dípteros
III. Lepidópteros
IV. Coleópteros
Himenópteros
Los himenópteros, específicamente las abejas, son considerados los principales polinizadores de
plantas silvestres y de cultivo. Se estima que el 35 % de las plantas consumidas por el hombre
dependen especialmente de estos para su polinización (Aguado et al. 2019). La abeja común (Apis
mellífera), utilizada por el ser humano desde la antigüedad para la producción de miel y cera, es el
ejemplo más típico de insecto polinizador y es particularmente importante por el volumen de flores
que poliniza. Muchas plantas económicamente importantes (alfalfa, guisantes, frutales, tomates,
patatas) son polinizadas por himenópteros, sobre todo abejas de tamaño mediano y pequeño, y
abejorros (Nieves y Sharkey, 2015).
Dípteros
La mayoría de las especies de dípteros son benéficas para el ser humano y la naturaleza, debido a
que cumplen funciones como control biológico de insectos plaga, aprovechamiento de los desechos
como estiércol, carroña o materia orgánica y porque contribuyen a la polinización. En el caso
específico de las moscas, los adultos visitan las flores en busca de comida u otros beneficios como
un lugar de apareamiento, abrigo, calor, presas o sitios para la oviposición y en este proceso, a su
cuerpo cubierto de pelos, se adhieren granos de polen que llevarán a otra flor (Gómez, 2018).

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