Análisis Narrativo - El Niño Malo
Análisis Narrativo - El Niño Malo
Análisis Narrativo - El Niño Malo
Análisis de enunciados:
Había una vez un niño malo cuyo nombre era Jim. Si uno se para a observar se
dará cuenta de que en los libros de cuentos ejemplares que se leen en clase de
religión los niños malos casi siempre se llaman James.
Era extraño que éste se llamará Jim, pero ¡qué le vamos a hacer si era de esta
manera!
La conexión de este enunciado es de modo subjuntivo ya que nos quiere expresar
una duda, en cuanto a lo usual sobre aquella acción
Hecho por: Mariana Rodríguez
Eliana Pico 11-02
La mayoría de los niños malos de los libros de religión se llaman James, y tienen
una madre enferma, que les enseña a rezar antes de acostarse, y los arrulla para
que se duerman con su voz dulce y lastimera, y que al despedirse les da el beso de
las buenas noches y se arrodilló al pie de la cabecera a sollozar.
La relación de premisas hace que sea de modo indicativo, describiendo aquellas
acciones que se deberían hacer, como aquel ideal de la madre.
Pero en el caso de este muchacho las cosas eran diferentes: se llamaba Jim, y su
mamá no estaba enferma, ni tenía tuberculosis ni nada por el estilo.
Por el contrario, la mujer era fuerte y muy poco religiosa; es más, no se preocupaba
por Jim. Decía que si se partiera la nuca no se perdería gran cosa.
El enunciado es de modo indicativo, el autor quiere darnos a conocer cómo era
aquel contexto familiar, describiendo a su madre.
Este niño malo robó una vez las llaves de la despensa, se metió a hurtadillas en
ella, se comió toda la mermelada y rellenó el frasco con betún para que su madre no
se diera cuenta de lo que había hecho; pero acto seguido… No, no se sintió mal, ni
oyó una voz que le susurraba al oído: «¿Te parece bien hacerle eso a tu madre?
¿No crees que es pecado? ¿Adónde van los niños malos que devoran la mermelada
de su querida madre?», ni tampoco se puso de rodillas y prometió no volver a hacer
fechorías, ni siquiera se levantó, con el corazón aliviado, pletórico de dicha, ni fue a
contarle a su madre su fechoría y a pedirle perdón, ni recibió su bendición
acompañada de lágrimas de orgullo y de gratitud en los ojos.
pérfido y vulgar, que estaba «de rechupete»; metió el betún, y se dijo que éste
también estaría de rechupete, y muerto de risa pensó que cuando su madre se
levantara y descubriera su travesura, iba a llorar de rabia. Y cuando, en efecto, la
descubrió, aunque él hizo como que no sabía nada, ella le dio unos cuantos azotes
con el cinturón, y fue él quien lloró.
La expresión gramatical es de modo indicativo, cuenta la travesura del niño, con
algo de cinismo y picardía, a pesar de saber que el acto tendría alguna
consecuencia, lo hizo sin importar.
Todo lo que le pasaba a este niño era curioso… era diferente a lo que les ocurre a
los niños malos de los libros.
En esta expresión nos proyectan la idea de que aquellos estereotipos
comportamentales, y es de modo subjuntivo.
No; en los libros habría sucedido así, pero eso no le pasó a Jim. Ningún juez
entrometido y vejestorio entró e intervino, de manera que George, el niño modelo,
recibió su buena zurra, y Jim se alegró porque, como bien saben ustedes, detestaba
a los niños buenos, y decía que éste era un imbécil. Tal era el grosero lenguaje de
este niño malo y negligente
Nos muestra un modo Indicativo, dándonos a conocer que Jim estaba enojado con
aquellos niños que tenían un comportamiento ideal.
Pero lo más extraño que le sucediera jamás a Jim fue que un domingo salió en un
bote y no se ahogó; y que en otra ocasión en que se vio atrapado en una tormenta
mientras pescaba, también en domingo, no le cayó un rayo. Vaya, vaya; podría uno
ponerse a buscar en todos los libros de moral, desde ahora hasta las próximas
Navidades, y jamás hallaría algo así. Oh, no; descubriría que indefectiblemente todo
niño malo que sale a pasear en barca un domingo se ahoga, y que a todos cuantos
les sorprende una tempestad, mientras se hallan pescando los domingos,
indefectiblemente les cae un rayo.
El enunciado se expresa de modo indicativo y subjuntivo, en este enunciado nos
dan a conocer que, en una lectura tradicional, el niño tiene un destino prescrito.
Los botes que son conducidos por niños malos siempre se vuelcan en domingo, y
siempre hay tormentas cuando los chicos malos salen a pescar en sábado. No logro
comprender cómo diablos se zafó este Jim. ¿Será que estaba hechizado? Sí…, ésa
debe ser la razón.
Se expresa de modo indicativos y subjuntivo, el autor hace de manera sarcástica los
sucesos que no se dan frecuentemente en una lectura de religión, sino muestra de
manera concisa las acciones que podrían tener un niño malo sin tener consecuencia
alguna
Nada malo le pasaba. Llegó incluso al extremo de darle tabaco a un elefante del
zoológico, y éste no le pegó en la cabeza con la trompa. Registró la despensa
buscando licor de hierbabuena, y no se equivocó ni se tomó el ácido clorhídrico.
Robó el arma de su padre y salió a cazar el sábado, y no se voló tres o cuatro
dedos. Se enfadó y le pegó un puñetazo a su hermana pequeña en la sien, y ella no
Hecho por: Mariana Rodríguez
Eliana Pico 11-02
quedó herida, ni sufriendo durante muchos y muy largos días de verano, ni murió
con tiernas palabras de perdón en los labios, que redoblarán la angustia del corazón
roto del muchacho.
El modo gramatical es indicativo, dan la relación de su contexto familiar, y cada
acción
se atribuye a una revelación en cuanto al odio que siente por su entorno
- Espacio:
Su casa
El colegio
Una finca
Un lago
El autor nos narra una serie de ejemplos de lo que normalmente aparece en algunas
historias que nos muestran en los libros de religión y permite ver el contraste que existe
entre lo que realmente es cierto.
Cuando Jim es un niño empieza cometer actos que se verían catalogados como malos, él a
diferencia de otros niños, no ve las consecuencias, incluso si las nota, no les da verdadera
importancia, es como si le importase en lo absoluto qué le fuera a suceder. Primero se roba
una mermelada de la despensa y la rellena de betún (le causa risa cuando hace cosas
malas), luego le robó a su profesor una navaja y cuando el profesor se dio cuenta, Jim se la
escondió a George (el niño Bueno), seguido de esto, fue a un lago solo a pasar, no se
ahogó ni nada por el estilo, estuvo en una tormenta y ni un rayo lo tocó, verdaderamente
extraño, y entre muchos sucesos que vivió y varios actos que cometió y él jamás recibió
consecuencia alguna, nunca tuvo que responder por sus malos actos.
● Nudo:
Una vez Jim le robo una navaja a un profesor y con miedo a ser descubierto decidió
meterla en la capucha de el niño más juicioso e inteligente de su clase, aquel niño
que era un ejemplo, nunca decía una mentira, es más obedecía hasta a los que no
conocía, en un momento agacha la cabeza se dio cuenta de lo que tenía y hasta se
sintió culpable. Cuando el profesor se dio cuenta de esto lleno de ira lo acusa de
robo y en el momento en el que iba a imponer su castigo no llegó Jim a impedir tal
acto, nadie salvo a pobre niño bueno e inocente. Y Jim de nuevo se salvó de pagar
Hecho por: Mariana Rodríguez
Eliana Pico 11-02
por sus actos. Jim no se sintió mal, por el contrario, le dio alegría porque los niños
buenos le caen mal, en este momento el autor nos muestra la diferencia que puede
llegar a existir entre los niños malos de otros cuentos debido a que nadie defendió al
bueno, nos quiere mostrar la realidad de muchos de los casos que suceden en la
vida cotidiana, Jim era un niño malo, grosero y negligente.
● Desenlace:
Lo más extraño que llegó a suceder con Jim fue que una vez salió en un bote y no le
pasó nada, no se ahogó, otra vez se encontraba pescando y quedó atrapado en
medio de una tormenta, tampoco le paso nada, es sorprendente debido a que era un
niño, además estaba solo. Es difícil de comprender como Jim logra salirse siempre
con la suya, en esta parte el autor nos dice que tal vez este niño está hechizado. ¡A
este niño nada malo le pasaba! Una vez le dio tabaco a un elefante, y este no le hizo
nada, no lo ataco, ni le pego con su enorme trompa, busco en la despensa licor de
yerba buena y no cogió algo equivocado (pudo haber agarrado ácido clorhídrico,
robo el arma de su padre y salió a cazar solo de nuevo y no se voló un dedo, ni lo
ataco un animal, le pegó a su hermana en la cien y no sufrió de nada, no murió al
instante, ella quedo como si nada. En fin, este niño tenía demasiada buena suerte.
El final de esta historia no es muy bueno, Jim crece tiene una familia numerosa y
una noche los mato a todos, se volvió rico a base de mentiras y fraudes. Hoy en día
pertenece al concejo municipal y es un señor muy respetado.
Por supuesto las historias de los libros de religión no son nada parecidas a esta, en
la vida real existen muchas personas como Jim que al hacer las cosas malas que
hacen no reciben consecuencia alguna.