HALOPERIDOL
HALOPERIDOL
HALOPERIDOL
Indicaciones:
Trastornos psicóticos (tratamiento): El haloperidol está indicado para el control de las manifestaciones de
trastornos psicóticos agudos y crónicos que incluyen esquizofrenia, estados maníacos y psicosis inducida
por fármacos como la psicosis esteroidea. También puede ser útil en el control de pacientes agresivos y
agitados, incluyendo pacientes con síndrome orgánico cerebral o retraso mental. El decanoato de
haloperidol, forma parenteral de acción prolongada, está indicado en el control de pacientes que requieren
tratamiento parenteral prolongado, como en el caso de la esquizofrenia crónica.
Problemas graves de comportamiento (tratamiento): El haloperidol es eficaz en el tratamiento de niños con
problemas graves de comportamiento con hiperexcitabilidad combativa y explosiva aparentemente no
provocada. También es eficaz en el tratamiento a corto plazo de la hiperactividad en niños que muestran
una actividad motora excesiva acompañada de trastornos de conducta tales como agresividad,
impulsividad, frustración fácil, instantes cortos de atención y/o fluctuaciones rápidas del estado de
ánimo. En estos dos grupos de niños, el haloperidol sólo debe intentarse en pacientes que no responden a la
psicoterapia o a otra medicación neuroléptica.
Síndrome de Gilles de la Tourette (tratamiento): El haloperidol se utiliza en niños y adultos para el control de tics y
vocalizaciones del síndrome de Tourette.
[Autismo infantil (tratamiento)]1: El haloperidol se ha utilizado en algunos pacientes con autismo para reducir
comportamientos anormales, tales como introversión, estereotipia, relaciones anormales con los objetos,
intranquilidad, hiperactividad, negativismo, sentimiento de enfado y sentimiento inestable. También puede
mejorar el aprendizaje.
[Corea de Huntington (tratamiento)]1: El haloperidol se utiliza como fármaco de primera elección debido a
sus fuertes efectos extrapiramidales, para reducir los movimientos coreiformes discapacitantes en la
enfermedad de Huntington.
[Náuseas y vómitos inducidos por la quimioterapia anticancerosa (profilaxis y tratamiento)] 1: El haloperidol se usa
como fármaco de segunda elección para controlar las náuseas y vómitos asociados al tratamiento y a la
cirugía antineoplásica.
[1No incluido en el etiquetado del producto en Canadá.]
Mecanismo de acción/Efecto:
Aunque no está claramente establecido el complejo mecanismo del efecto terapéutico, se sabe que el haloperidol
produce un efecto selectivo sobre el sistema nervioso central (SNC) por bloqueo competitivo de los
receptores postsinápticos de la dopamina (D2) en el sistema dopaminérgico mesolímbico y un aumento
del recambio de dopamina cerebral para producir sus efectos tranquilizantes. Con el tratamiento subcrónico,
la acción antipsicótica se produce por bloqueo por despolarización o disminución del valor de descarga de
la neurona dopaminérgica (disminuye la liberación) junto con bloqueo D2 postsináptico.
El decanoato, forma de acción prolongada, actúa como precursor, liberando de forma lenta y estable el haloperidol
del vehículo.
Otras acciones/efectos:
El bloqueo de los receptores de dopamina en la vía dopaminérgica nigroestriada produce reacciones motoras
extrapiramidales;
el bloqueo de los receptores de dopamina en el sistema tuberoinfundibular disminuye la liberación de la
hormona del crecimiento y aumenta la liberación de prolactina en la hipófisis.
También se produce cierto bloqueo de los receptores alfa-adrenérgicos del sistema autónomo.
Oral: De 3 a 6 horas.
Intramuscular: De 10 a 20 minutos.
Intramuscular de acción prolongada: De 3 a 9 días, aunque es variable. En algunos pacientes, sobre todo en los de
edad avanzada, puede producirse el primer día.
Eliminación:
Renal: Alrededor del 40% de una dosis oral única se excreta en la orina en 5 días, del cual el 1% es fármaco
inalterado. Se ha descrito un valor medio de aclaramiento de 12 ml por Kg por minuto.
Biliar: El 15% de una dosis oral se excreta en las heces por eliminación biliar.
Geriatría
Los pacientes geriátricos tienden a tener mayores concentraciones plasmáticas de haloperidol debido a los cambios
en la distribución producidos por la disminución de la masa corporal muscular, del agua corporal total y de la
albúmina, y a menudo por un aumento de la composición de la totalidad de la grasa del organismo. Estos
pacientes suelen necesitar una dosis inicial menor y un ajuste más gradual de ésta.
Los pacientes geriátricos son más propensos a sufrir hipotensión ortostática y son más sensibles a los efectos
anticolinérgicos y sedantes del haloperidol. Los ancianos también son más propensos a padecer efectos
secundarios extrapiramidales, tales como discinesia tardía y parkinsonismo. Los síntomas de discinesia tardía
son persistentes, difíciles de controlar y, en algunos pacientes, parecen ser irreversibles. Los síntomas pueden
enmascararse durante el tratamiento prolongado, pero pueden aparecer al interrumpir el haloperidol. No se
conoce un tratamiento eficaz. Una observación cuidadosa durante el tratamiento con haloperidol para
detectar signos prematuros de discinesia tardía y la reducción de la dosificación o la interrupción del
medicamento pueden evitar una manifestación más grave del síndrome.
Se ha sugerido que en los pacientes geriátricos se utilice la mitad de la dosis habitual para adultos. Los
pacientes con síndrome orgánico cerebral o estados de confusión agudos deben recibir inicialmente entre un
tercio y la mitad de la dosis habitual para adultos, incrementando la dosis solamente cada 2 ó 3 días, y
preferiblemente a intervalos de 7 a 10 días. Se deben realizar intentos periódicos para interrumpir la
medicación tan pronto como el paciente mejore.
Odontología
Los efectos anticolinérgicos periféricos del haloperidol pueden disminuir o inhibir el flujo salivar, especialmente
en pacientes de mediana edad o en ancianos, lo que contribuye a la aparición de caries, enfermedad
periodontal, candidiasis bucal y malestar.
Las reacciones extrapiramidales inducidas por haloperidol aumentarán la actividad motora de la cabeza, cara y
cuello. Los ajustes de las oclusiones, los registros de mordida y el tratamiento del bruxismo pueden ser menos
fiables.
Los efectos leucopénicos y trombocitopénicos del haloperidol pueden ocasionar un aumento de la incidencia de
infección microbiana, retraso en la cicatrización y hemorragia gingival. Si aparece leucopenia o
trombocitopenia, el trabajo odontológico se debe posponer hasta que los recuentos sanguíneos hayan vuelto a
la normalidad. Se debe instruir a los pacientes acerca de la higiene bucal adecuada, incluyendo precaución en
el uso de cepillos, seda y palillos dentales.
La siguiente información (no exhaustiva) sobre interacciones con medicamentos y/o problemas asociados se ha
seleccionado en función de su posible importancia clínica. Se indican entre paréntesis los posibles mecanismos
en los casos pertinentes (» = gran importancia clínica):
Nota: Las asociaciones que contengan cualesquiera de los siguientes medicamentos, dependiendo de la cantidad
presente, pueden también interaccionar con esta medicación.
» Alcohol o
» Medicamentos que producen depresión del SNC, otros, (Ver Apéndice II)
(el uso simultáneo con haloperidol puede aumentar la depresión del SNC y respiratoria y los efectos hipotensivos)
Anfetaminas
(el uso simultáneo puede disminuir los efectos estimulantes de las anfetaminas debido al bloqueo alfa-adrenérgico
del haloperidol; también se pueden reducir los efectos antipsicóticos del haloperidol cuando éste se usa
simultáneamente con anfetaminas)
(el uso simultáneo con haloperidol puede intensificar los efectos secundarios anticolinérgicos, sobre todo de
confusión, alucinaciones, pesadillas y aumento de la presión intraocular, debido a los efectos muscarínicos
secundarios del haloperidol; además se debe advertir a los pacientes que informen de la aparición de
problemas gastrointestinales ya que con el tratamiento combinado puede producirse íleo paralítico; también
puede disminuir la eficacia antipsicótica del haloperidol debido a que se reduce la absorción gastrointestinal;
puede ser necesario ajustar la dosificación)
(el uso simultáneo con haloperidol puede aumentar o disminuir la actividad anticoagulante; aunque no se conoce la
importancia clínica, se recomienda tener precaución)
(el uso simultáneo con haloperidol puede producir un cambio en el patrón y/o la frecuencia de las crisis
epileptiformes; puede ser necesario ajustar la dosis de los anticonvulsivos; las concentraciones séricas de
haloperidol pueden disminuir significativamente)
Antidepresivos tricíclicos o
Maprotilina o
Inhibidores de la monoamino-oxidasa (MAO), incluyendo furazolidona, procarbazina o selegilina o
Trazodona
(el uso simultáneo con haloperidol puede prolongar e intensificar los efectos sedantes o anticolinérgicos de estos
medicamentos o del haloperidol)
Bromocriptina
(el uso simultáneo puede aumentar las concentraciones séricas de prolactina e interferir los efectos de la
bromocriptina; puede ser necesario ajustar la dosis de ésta)
Anfebutamona (bupropión)
(el uso simultáneo de anfebutamona con haloperidol puede disminuir el umbral de las crisis convulsivas y aumentar
el riesgo de crisis convulsivas motoras mayores)
Diazóxido
Dopamina
(el uso simultáneo puede antagonizar la vasoconstricción periférica producida por dosis elevadas de dopamina,
debido a la acción de bloqueo alfa-adrenérgico del haloperidol)
Efedrina
» Epinefrina
(el uso simultáneo puede bloquear los efectos alfa-adrenérgicos de la epinefrina, pudiendo dar lugar a hipotensión y
taquicardia graves)
(el uso simultáneo con haloperidol puede aumentar la gravedad y la frecuencia de los efectos extrapiramidales)
Fluoxetina
(se recomienda precaución al usar fluoxetina con haloperidol ya que puede aumentar el riesgo de efectos
secundarios sobre el SNC, particularmente las reacciones extrapiramidales)
Guanadrel o
Guanetidina
(el uso simultáneo con haloperidol puede disminuir los efectos hipotensores de estos medicamentos ya que son
desplazados de las neuronas alfa-adrenérgicas y se inhibe su captación)
» Levodopa o
Pergolida
(el uso simultáneo puede disminuir los efectos terapéuticos de estos fármacos debido a que el haloperidol bloquea
los receptores de la dopamina)
» Litio
(el litio suele utilizarse simultáneamente con haloperidol durante la primera o las dos primeras semanas de
tratamiento de los episodios maníacos agudos; a partir de ese momento se puede utilizar litio solamente,
aunque algunos pacientes pueden continuar necesitando ambos; sin embargo, el uso simultáneo con
haloperidol se ha asociado a toxicidad neurológica irreversible y a lesión cerebral, especialmente en pacientes
con síndrome orgánico cerebral u otra alteración del SNC, aunque esta interacción sólo se ha descrito con
dosis elevadas; el haloperidol potencia el bloqueo dopaminérgico, lo que puede aumentar los síntomas
extrapiramidales; se debe vigilar estrictamente a los pacientes durante el tratamiento combinado; puede ser
necesario ajustar la dosificación o suspender el tratamiento)
(la mezcla de las formas líquidas de litio y haloperidol puede dar lugar a precipitación del haloperidol libre)
Metaraminol
(el uso simultáneo con haloperidol generalmente disminuye, pero no revierte ni bloquea completamente, la
respuesta presora al metaraminol debido a la acción bloqueante alfa-adrenérgica del haloperidol)
Metoxamina
(la administración previa de haloperidol puede disminuir el efecto presor y la duración de acción de la metoxamina
debido a la acción bloqueante alfa-adrenérgica del haloperidol)
Metildopa
(el uso simultáneo con haloperidol puede producir efectos mentales no deseados tales como desorientación y
lentitud o dificultad en los procesos del intelecto)
Fenilefrina
(la administración previa de haloperidol puede disminuir la respuesta presora a la fenilefrina debido a la acción
bloqueante alfa-adrenérgica del haloperidol)
Interferencias en el diagnóstico
ECG
(puede producirse prolongación del intervalo QT y cambios compatibles con la configuración de torsades de
pointes)
Contraindicaciones/Problemas médicos
La siguiente información (no exhaustiva) sobre contraindicaciones y/o problemas médicos se ha seleccionado en
función de su posible importancia clínica. Se indican entre paréntesis las razones en los casos pertinentes (» =
gran importancia clínica):
Excepto en circunstancias especiales, esta medicación no debe usarse cuando existan los siguientes problemas
médicos:
(puede potenciarse)
Alcoholismo activo
(puede potenciarse la depresión del SNC; puede aumentar el riesgo de golpe de calor)
» Epilepsia
(se puede potenciar debido a los efectos secundarios anticolinérgicos del haloperidol)
Disfunción hepática
(se puede alterar el metabolismo)
Hipertiroidismo o tirotoxicosis
(se puede producir neurotoxicidad grave, como rigidez e incapacidad para andar o hablar)
» Enfermedad de Parkinson
(puede potenciarse)
Disfunción renal
(se puede alterar la excreción; más frecuente con una dosificación elevada ya que el aclaramiento renal del fármaco
inalterado es relativamente bajo)
» Sensibilidad al haloperidol
(los pacientes con alergias conocidas o con antecedentes de reacciones alérgicas a otros medicamentos también
pueden ser sensibles al haloperidol)
» Retención urinaria
(puede potenciarse)
Recuento de células sanguíneas y recuentos diferenciales en pacientes con dolor de garganta y fiebre o infecciones
(pueden ser necesarios durante el tratamiento con dosis elevadas o prolongado si aparecen síntomas de infección; si
se produce una depresión celular importante, se debe interrumpir el medicamento y comenzar el tratamiento
apropiado; una segunda estimulación en los pacientes recuperados suele dar lugar a la reaparición de
agranulocitosis)
Observación cuidadosa para detectar signos precoces de deshidratación, como letargo y menor sensación de sed
(se recomienda realizarla a intervalos periódicos, sobre todo en pacientes geriátricos o debilitados, para prevenir la
bronconeumonía)
(se recomienda realizarla a intervalos periódicos, especialmente en pacientes geriátricos y en los sometidos a una
dosificación de mantenimiento elevada o prolongada; como no se conoce un tratamiento eficaz para este
síndrome, el haloperidol se debe interrumpir, si es clínicamente factible, al primer signo de aparición de
movimientos de la lengua semejantes a los de un gusano, para detener su evolución)
Observación cuidadosa para detectar signos de distonía tardía
(se recomienda realizarla a intervalos periódicos; como no se conoce un tratamiento eficaz para este síndrome, el
haloperidol se debe interrumpir, si es clínicamente factible, al primer signo de distonía tardía)
Observación cuidadosa para detectar signos de sobredosificación o de dosificación insuficiente con decanoato de
haloperidol
(se recomienda realizarla durante los ajustes iniciales de la dosis; dado que el decanoato de haloperidol aumenta
lentamente hasta la concentración plasmática de equilibrio durante un período de 2 a 4 meses, se puede
producir una acumulación que alcance niveles excesivos; si los síntomas psicóticos reaparecen antes de la
siguiente dosis, el tratamiento se puede suplementar con formas de haloperidol de acción corta)
(pueden ser necesarias a intervalos periódicos durante el tratamiento prolongado con dosis elevadas o si se produce
ictericia o síntomas semejantes a los de la gripe con el fin de detectar una disfunción hepática)
Efectos secundarios/adversos
Nota: Se han descrito algunos casos de muerte súbita e inesperada en pacientes sometidos a tratamiento con
haloperidol. Aunque la posibilidad existe, no existen indicios definitivos de que el haloperidol sea el factor
causante.
Los pacientes geriátricos y debilitados son más propensos a manifestar efectos secundarios extrapiramidales e
hipotensión ortostática y generalmente necesitan una dosis inicial menor y un ajuste más gradual de la dosis.
Nota:
La acatisia puede aparecer en las 6 primeras horas después de administrar la dosis; a menudo no se distingue
de la agitación psicótica; la diferenciación con benzatropina puede mejorar la acatisia inducida por
haloperidol pero no la agitación psicótica.
Los efectos extrapiramidales distónicos aparecen más a menudo en niños y adultos jóvenes y al principio del
tratamiento; pueden remitir en las 24 a 48 horas posteriores a la interrupción del fármaco.
Los efectos extrapiramidales parkinsonianos son más frecuentes en personas de edad avanzada; los síntomas
se pueden observar en los primeros días del tratamiento o después de un tratamiento prolongado y
pueden volver a presentarse después de una sola dosis única.
Nota:
La disminución de la sed o el cansancio o debilidad no habituales pueden dar lugar a deshidratación,
hemoconcentración, ventilación pulmonar reducida y bronconeumonía; se producen más a menudo en
pacientes geriátricos o debilitados.
La discinesia tardía es más frecuente en pacientes geriátricos, mujeres y pacientes con lesión cerebral; está
inicialmente relacionada con la dosis pero su frecuencia puede aumentar con el tratamiento a largo plazo
y las dosis acumulativas totales; puede persistir después de suspender la administración de haloperidol.
Incidencia rara
Agranulocitosis (dolor de garganta y fiebre, hemorragias o hematomas no habituales);
golpe de calor (piel seca y caliente o falta de sudoración, debilidad muscular, confusión);
ictericia obstructiva (ojos o piel amarillos);
síndrome neuroléptico maligno (SNM)
(respiración dificultosa o inusualmente rápida;
latidos cardiacos rápidos o pulso irregular;
fiebre elevada;
presión arterial alta o baja [irregular];
aumento de la sudoración;
pérdida del control de la vejiga;
rigidez muscular grave;
crisis convulsivas;
cansancio o debilidad no habituales;
palidez de piel no habitual);
distonía tardía
(aumento del parpadeo o espasmos de los párpados;
expresiones faciales o posiciones del cuerpo no habituales;
movimientos incontrolados de torsión de cuello, tronco, brazos o piernas)
Nota: El golpe de calor se produce por la supresión de la regulación de la temperatura central y periférica en el
hipotálamo inducida por el haloperidol y puede ocurrir en condiciones ambientales de mucho calor y humedad
elevada. La efectividad de la sudoración como mecanismo refrigerante puede ser menor por las condiciones de
humedad y por los efectos anticolinérgicos del haloperidol o su asociación a otros anticolinérgicos tales como
los medicamentos para los resfriados o los antihistamínicos que se venden sin receta. Se debe mantener un
control adecuado de la temperatura interior (aire acondicionado) para pacientes hospitalizados durante el
tiempo caluroso debido a que el riesgo de golpe de calor y de SNM es mayor. Se debe advertir a los pacientes
que eviten los esfuerzos, permanezcan en áreas frescas, eviten la deshidratación y otros medicamentos
anticolinérgicos.
El SNM puede producirse en cualquier momento durante el tratamiento neuroléptico, pero es más frecuente poco
después de comenzarlo o después de que el paciente haya cambiado de un neuroléptico a otro, durante el
tratamiento combinado con otro psicotrópico o después de aumentar la dosificación. Junto con los signos
evidentes de rigidez del músculo esquelético, hipertermia, disfunción del sistema autónomo y alteraciones de
la conciencia, el diagnóstico diferencial puede revelar leucocitosis (de 9500 a 26.000 células por milímetro
cúbico) aumento de los valores de las pruebas de la función hepática y aumento de creatina fosfoquinasa
(CPK).Síntomas de sobredosis Gran dificultad para respirar; mareos; somnolencia intensa o estado comatoso;
temblores, espasmos, rigidez o movimientos musculares incontrolados graves; cansancio o debilidad graves
Observaciones al paciente
Como complemento a las observaciones al paciente, consultar el volumen Consejos al paciente, Haloperidol (Acción
sistémica).
Embarazo: Se han descrito malformaciones de las extremidades después de usar la madre haloperidol con otros
fármacos con supuesta teratogenicidad durante el primer trimestre; estudios de reproducción animal han
demostrado disminución de la fertilidad, aumento de la incidencia de resorción fetal, retraso del
alumbramiento y muerte neonatal con dosis muy elevadas.
Lactancia: Se excreta en la leche materna; estudios realizados en animales han demostrado sedación, disfunción
motora en la descendencia; no se recomienda su uso durante la lactancia
Pediatría: Los niños son más propensos a los síntomas extrapiramidales, especialmente a las distonías
Geriatría: Los pacientes geriátricos son más propensos a sufrir efectos extrapiramidales, anticolinérgicos,
hipotensores y sedantes; se recomienda reducir la dosificación
Odontología: Las discrasias sanguíneas inducidas por el haloperidol pueden producir infecciones, retraso en la
cicatrización y hemorragias; la sequedad de boca puede producir caries, candidiasis, enfermedad periodontal y
molestias; el aumento de la actividad motora de cara, cabeza y cuello puede interferir con algunas
intervenciones odontológicas
Otros medicamentos, especialmente alcohol u otros depresores del SNC, epinefrina, otros medicamentos que
producen reacciones extrapiramidales, levodopa o litio
Otros problemas médicos, especialmente enfermedad cardiovascular grave, depresión del SNC grave, enfermedad
de Parkinson, alergias, epilepsia o retención urinaria
Tomar con alimentos o leche para reducir la irritación gastrointestinal Administrar correctamente la forma oral
líquida: Utilizar un cuentagotas especial No tomarla con té ni café
» Es importante no tomar más ni menos cantidad de medicación que la prescrita
» Cumplir estrictamente el tratamiento; para obtener los efectos deseados se pueden necesitar varias semanas de
tratamiento
» Dosificar adecuadamente Dosis omitida: Tomarla lo antes posible; tomar las restantes dosis del día a intervalos
regularmente espaciados; no duplicar las dosis
» Almacenar adecuadamente
Efectos secundarios/adversos
» Si aparecen signos de síndrome neuroléptico maligno (SNM) suspender el tratamiento e informar inmediatamente
al médico Los efectos extrapiramidales son más probables en niños, ancianos y pacientes debilitados
Informar al médico lo antes posible si aparecen síntomas precoces de discinesia tardía Pueden producirse
síntomas de abstinencia
Signos de posibles efectos secundarios, especialmente acatisia, distonías, parkinsonismo, reacciones alérgicas,
efectos anticolinérgicos, efectos en el SNC, disminución de la sed, cansancio o debilidad no habituales,
hipotensión ortostática, discinesia o distonía tardías, discrasias sanguíneas, golpe de calor, ictericia obstructiva
y síndrome neuroléptico maligno (SNM).
La dosificación debe ser individualizada para cada paciente mediante ajustes a partir del intervalo de dosificación
menor. Después de observar una respuesta favorable (generalmente en 3 semanas), debe calcularse la dosis
adecuada de mantenimiento reduciendo gradualmente la dosis terapéutica hasta el nivel más bajo capaz de
mantener una respuesta clínica adecuada.
El efecto antiemético del haloperidol puede enmascarar los signos de toxicidad medicamentosa o puede oscurecer el
diagnóstico de trastornos cuyo síntoma principal sean las náuseas.
Cuando la solución oral concentrada de haloperidol se mezcla con café, té o jarabe de citrato de litio, el haloperidol
libre precipita.
La solución se debe administrar al paciente directamente con una jeringuilla oral calibrada y sin diluir. Si esto no se
desea, la dosis necesaria se debe añadir a 60 ml como mínimo de un diluyente adecuado justo antes de la
administración para evitar la precipitación.
Sólo para formas farmacéuticas de acción prolongada
Los pacientes seleccionados para el tratamiento con decanoato de haloperidol deben ser cambiados primero a
haloperidol oral desde cualquier otro neuroléptico que hayan estado tomando, con el fin de evitar una
sensibilidad adversa inesperada al haloperidol.
Las variaciones en la respuesta del paciente pueden requerir ajustes de la dosis y de los intervalos de dosificación. Se
debe vigilar cuidadosamente a cada paciente para determinar el intervalo de dosificación óptimo y la dosis
efectiva menor, dependiendo de la respuesta del paciente, la edad, el estado físico, los síntomas, la gravedad de
la enfermedad y el historial clínico.
Los efectos del inyectable de acción prolongada pueden durar hasta 6 semanas en algunos pacientes. Durante este
período de tiempo es aplicable la información de los efectos secundarios y precauciones.
Dieta/Nutrición
El haloperidol se puede tomar con alimentos o con un vaso lleno (240 ml) de agua o de leche si fuera necesario para
disminuir la irritación gastrointestinal.
· Hipoxia: Administrar oxígeno; considerar la inserción de una vía aérea y la respiración asistida.
· Rigidez muscular: Se puede administrar dantroleno sódico (de 100 a 300 mg al día en varias dosis; de 1,25
a 1,5 mg por Kg de peso corporal, por vía intravenosa). Se ha utilizado bromocriptina (de 5 a 7,5 mg
cada ocho horas) para revertir la hiperpirexia y la rigidez muscular
. Parkinsonismo grave: Muchos expertos aconsejan que el único tratamiento adecuado de síntomas
extrapiramidales es reducir la dosificación antipsicótica, si es posible. Los antidiscinéticos orales como
el trihexifenidil, 2 mg tres veces al día, o la benzatropina, pueden ser eficaces en el tratamiento del
parkinsonismo más grave y de la inquietud motora aguda pero apenas se usan y, en todo caso, durante no
más de 3 meses. Los síntomas extrapiramidales pueden reaparecer si el haloperidol y los discinéticos se
interrumpen simultáneamente. Es posible tener que continuar con el antidiscinético después de
interrumpir el haloperidol debido a sus diferentes velocidades de excreción. Los efectos más leves se
pueden tratar ajustando la dosificación.
Acatisia: Se puede tratar con antiparkinsonianos o con propranolol (de 30 a 120 mg al día), nadolol (40 mg al día),
pindolol (de 5 a 60 mg al día), lorazepam (1 ó 2 mg dos o tres veces al día) o con diazepam (2 mg dos o tres
veces al día).
Distonía: Las posturas distónicas agudas o la fijación de ojos durante periodos de tiempo prolongados pueden
aliviarse mediante la administración parenteral de benzatropina (2 mg por vía intramuscular), difenhidramina
(50 mg por vía intramuscular), o diazepam (de 5 a 7,5 mg por vía intravenosa), seguida de un antidiscinético
oral durante uno o dos días para evitar los episodios distónicos recurrentes. Estos efectos se pueden controlar
ajustando la dosis de haloperidol y los síntomas graves pueden remitir en cuestión de semanas o meses si se
interrumpe el tratamiento.
En general, los síntomas de sobredosis pueden ser una exageración de los efectos adversos. El paciente puede
aparecer comatoso con depresión respiratoria e hipotensión lo suficientemente grave como para producir un
estado semejante al shock.
· Monitorizar mediante ECG los signos de prolongación del intervalo Q-T o de torsades de pointes. Las
arritmias graves deben tratarse con las medidas antiarrítmicas apropiadas.
Trastornos psicóticos: Oral, inicialmente 50 mcg (0,05 mg) por Kg de peso corporal al día (en dos o
tres tomas), aumentando la dosis diaria según necesidades y tolerancia con incrementos de 500
mcg (0,5 mg) a intervalos de cinco a siete días hasta una dosis diaria total de 150 mcg (0,150 mg)
por Kg de peso corporal.
[Autismo infantil]1: Oral, 25 mcg (0,025 mg) por Kg de peso corporal al día, hasta 50 mcg (0,05 mg)
por Kg de peso corporal al día.
Nota: Existe poca evidencia de que las dosificaciones pediátricas superiores a 6 mg al día produzcan una mejoría
adicional del comportamiento y de los tics.
Oral, de 500 mcg (0,5 mg) a 2 mg dos o tres veces al día, aumentándola gradualmente según necesidades y
tolerancia.
Incompatibilidad:
Cuando se mezcla con café o té, ciertos zumos de frutas o con jarabe de citrato de litio se forma un precipitado
insoluble de haloperidol.