Cinco Verdades Cambian Vidas Coalicion
Cinco Verdades Cambian Vidas Coalicion
Cinco Verdades Cambian Vidas Coalicion
Redescubriendo el mensaje de
la Reforma para nuestros días
Josué Barrios
(Editor general)
Cinco verdades que cambian vidas:
Redescubriendo el mensaje de la Reforma para nuestros días.
A menos que se indique lo contrario, las citas bíblicas han sido tomadas de la
Nueva Biblia de las Américas Copyright © 2005 por The Lockman Foundation.
Prohibida la reproducción total o parcial de este libro por cualquier medio visual
o electrónico sin permiso escrito de Coalición por el Evangelio. Escanear, subir,
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digital es ilegal y puede ser castigado por la ley.
Prefacio 4
Notas 61
PREFACIO
4
Por tanto, siempre estaré listo para recordarles estas cosas, aunque
ustedes ya las saben y han sido confirmados en la verdad que está
presente en ustedes. También considero justo, mientras esté en
este cuerpo, estimularlos recordándoles estas cosas, sabiendo
que mi separación del cuerpo terrenal es inminente, tal como lo
ha declarado nuestro Señor Jesucristo. Además, yo procuraré con
diligencia, que en todo tiempo, después de mi partida, ustedes
puedan recordar estas cosas (2 P 1:12-15, énfasis añadidos).
5
INTRODUCCIÓN
EL MENSAJE DE LA
REFORMA
POR JOSUÉ BARRIOS
6
tiene implicaciones prácticas porque la Palabra de Dios tiene
aplicación a la vida diaria. Todos tenemos ideas y creemos
dogmas sobre Dios, estemos conscientes de ellos o no, y
la Reforma vino a ser la búsqueda de que la Biblia sea el
instrumento que moldee e informe nuestra visión de Él.
7
En una época en que la tradición y los dogmas de la Iglesia
católica había oscurecido y distorsionado la enseñanza de la
Escritura, la Reforma buscó levantar la Biblia para aprender
lo que Dios nos revela, con su centro en el evangelio de la
gracia de Dios, y responder en adoración genuina a Él. De
hecho, la mayoría de los evangélicos hoy no imaginan que,
sin la Reforma, no solo el verdadero evangelio tal vez no
hubiese llegado a nosotros, sino que incluso no habría Biblias
en nuestro idioma y quizás hasta fuésemos analfabetos. Así
de importante es la Reforma.
8
tradición y las palabras de los hombres no tienen algún
valor, sino que la Palabra de Dios está por encima como
máxima autoridad.
• Sola Fide: La fe sola, sin necesidad de añadir algo más
que pretenda aportar a nuestra salvación (como obras
o rituales) es el único medio por el cual recibimos la
justificación en Cristo, es decir, somos declarados
justos ante Dios y así somos reconciliados con Él.
Esta fe siempre viene acompañada de obras, pues el
evangelio cambia nuestras vidas, pero estas obras no
son necesarias para nuestra justificación, pues somos
justificados solo por la obra de Cristo a nuestro favor.
• Sola Gratia: La gracia sola, sin necesidad de que se
requieran méritos, es la razón por la que somos salvos.
La salvación es un regalo totalmente inmerecido. No
podemos ni siquiera pretender ganar méritos ante Dios
por nuestra fe y obediencia que nos hagan dignos de
salvación.
• Solus Christus: Solo Cristo, sin necesidad de otros
mediadores, es el único autor de nuestra salvación. Él
es la cabeza de la iglesia y no el papa o cualquier otra
criatura o persona. Él pagó completamente el precio
de nuestra redención. Él es nuestro único Salvador y
Señor, digno de toda nuestra adoración.
• Soli Deo Gloria: La gloria sea solo a Dios, pues todas las
cosas (incluyendo nuestras vidas y redención) son de Él,
por Él y para Él.
9
Nuestra oración es que este recurso te anime a que, cuando
escuches las palabras «Reforma protestante», pienses
primero que nada en la belleza de la salvación que tenemos
en el Señor, quien nos ama sin medida, y seas alentado a
compartir el evangelio con otros y adorar más a Dios. Esto es
lo que querían los reformadores y es lo que somos llamados
a buscar hoy.
10
CAPÍTULO 1
SOLA SCRIPTURA:
LA ESCRITURA SOLA
COMO MÁXIMA
AUTORIDAD
P O R J O N AT H A N B O Y D
11
orientar mejor que una colección de sesenta y seis libros
«anticuados». También están los que argumentan que las
Escrituras no valen la pena porque no ven una relevancia
inmediata o práctica para sus vidas en las enseñanzas de la
Biblia.
12
la estructura que le da forma a un asunto, como el cauce de
un río que lleva las aguas por un camino.
13
disputa entre los católicos y los protestantes en Suiza. La
segunda conclusión sintetiza bien esta doctrina:
14
y la Escritura, ¿qué se podría hacer?
15
El fundamento bíblico
16
Al mismo tiempo, en la Biblia también leemos cómo el mismo
Señor Jesucristo afirmó la autoridad final de la Palabra. En
el relato de la tentación en el desierto, Jesús refutó a Satanás
tres veces de la misma forma: «escrito está», seguido de una
cita del Antiguo Testamento (Mt 4:4, 7, 9). Para nuestro
Señor, las Escrituras tenían autoridad para entender su
realidad y para confrontar al enemigo. También tenían
autoridad sobre cualquier tradición humana, un hecho
que dejó en claro al exhortar a los líderes religiosos de su
época (Mr 7:8). Si nuestro Señor apeló a las Escrituras como
autoridad final, ¿no debemos hacer lo mismo?
17
Pablo menciona en su carta a Timoteo (2 Ti 3:15). Para
entenderlo mejor, considera lo que Pablo enseña en sus
cartas a los tesalonicenses:
Por esto también nosotros sin cesar damos gracias a Dios de que
cuando recibieron la palabra de Dios que oyeron de nosotros,
la aceptaron no como la palabra de hombres, sino como lo que
realmente es, la palabra de Dios, la cual también hace su obra en
ustedes los que creen (1 Ts 2:13).
Así que, hermanos, estén firmes y conserven las doctrinas que les
fueron enseñadas, ya de palabra, ya por carta nuestra (2 Ts 2:15).
Respuestas a objeciones
18
mento de que «la Escritura es la máxima autoridad porque la
Escritura lo enseña así» no tiene validez. Pero por definición,
la autoridad final no puede descansar sobre otra autoridad.
Como dice Bavinck: «La verdad de un principio fundamental
(principium) no se puede probar; solo se puede reconocer».
[10]
De hecho ¡la Iglesia católica hace lo mismo al afirmar que
la tradición debe tener la misma autoridad que la Escritura
porque la tradición así lo estipula![11]
19
otro lado dice que «no admitimos ningún otro juez que Dios
mismo, quien mediante las Santas Escrituras proclama lo
que es verdad, lo que es falso, qué ha de seguirse o qué ha
de evitarse».[12]
20
Vayamos a la Escritura
21
CAPÍTULO 2
SOLA FIDE:
LA JUSTIFICACIÓN ES POR
LA FE SOLA
POR JOSÉ «PEPE» MENDOZA
22
cierto anhelo o buen deseo potenciado para que, de alguna
manera, se cumpla una realidad («ten fe en que esto pasará»).
En ambos casos, la «fe» es como una virtud o capacidad de
fabricación personal sin mayor contenido.
23
propias palabras,
Aunque vivía como un monje irreprochable, sentía que era un
pecador delante de Dios con una conciencia muy perturbada. No
podía creer que mi satisfacción lo apaciguara. No amaba; sí, odiaba
al Dios justo que castiga a los pecadores, y en secreto, aunque no de
forma blasfema, ciertamente murmurando mucho, estaba enojado
con Dios…[2]
24
importantes para la relación con Dios y disfrutar de su
perdón. Cuando visitó los famosos escalones de Pilato, por
donde Jesús supuestamente caminó en su juicio, no pudo
soportar ver a los peregrinos subiendo de rodillas las escalas
sin preguntarse: «¿Quién sabe si esto es realmente cierto?»
25
Y este es el significado: la justicia de Dios es revelada por el evangelio,
es decir, la justicia pasiva con la cual el Dios misericordioso nos
justifica por la fe, como está escrito: «Mas el justo por la fe vivirá».
Aquí sentí que había nacido de nuevo y que había entrado en
el paraíso mismo por las puertas abiertas. Allí se me mostró una
cara totalmente diferente de toda la Escritura. Entonces repasé las
Escrituras de memoria. También encuentro en otros términos una
analogía, como la obra de Dios; eso es lo que Dios hace en nosotros;
el poder de Dios, con el que nos hace sabios; la fuerza de Dios, la
salvación de Dios, la gloria de Dios.[4]
26
La naturaleza de la fe
27
En otro pasaje de la Escritura, el apóstol Pablo presenta una
verdad sorprendente: «Todo aquel que invoque el nombre
del Señor será salvo» (Ro 10:13; ver Joel 2:32). Es increíble
leer a Pablo afirmar que no habrá distinción de personas
porque el Señor abunda en riquezas para todos los que le
invocan. Sin embargo, luego hace unas preguntas que nos
devuelven a nuestra realidad humana caída y apartada de
Dios: «¿Cómo, pues, invocarán a Aquel en quien no han
creído? ¿Y cómo creerán en Aquel de quien no han oído?
¿Y cómo creerán sin haber quien les predique? ¿Y cómo
predicarán si no son enviados?» (Ro 10:14-15a). Los seres
humanos no pueden invocar al Señor y alcanzar la salvación
por sí mismos, sin la ayuda sobrenatural de Dios.
28
los grandes aportes de la Reforma para la recuperación de
una espiritualidad bíblica y vital con un fundamento firme.
Nos aleja de una espiritualidad religiosa vacía basada en
nuestros méritos y nos da cuenta de nuestra necesidad
absoluta de Dios para nuestra salvación.
29
resurrección final. Compartimos la esperanza de Pablo
porque todo creyente desea «ser hallado en Él, no teniendo
mi propia justicia derivada de la ley, sino la que es por la
fe en Cristo, la justicia que procede de Dios sobre la base
de la fe, y conocerlo a Él, el poder de Su resurrección y la
participación de sus padecimientos, llegando a ser como Él
en Su muerte, a fin de llegar a la resurrección de entre los
muertos» (Fil 3:9-11).
30
CAPÍTULO 3
SOLA GRATIA:
LA SALVACIÓN ES POR
GRACIA SOLA
POR LEONARDO MEYER
31
sus paréntesis interesantes y uno de ellos nos ayuda a
responder esta pregunta. Se encuentra en la carta de Pablo
a los efesios: «aun cuando estábamos muertos en nuestros
delitos, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia
ustedes han sido salvados)» (2:5). ¿Puedes ver de qué se
trata? El apóstol Pablo está explicando la decisión gloriosa
de Dios de darnos vida espiritual, indicando que todo esto
es por «gracia».
Definiendo la gracia
32
la Palabra de Dios. Ya no vive para revolcarse esclavizado en
el pecado, sino solo para la gloria de Dios en gratitud.
33
costo de esa gracia y cuál es nuestro futuro como creyentes
en esta gracia.
La necesidad de la gracia
34
destinados al infierno porque habían merecido la ira de Dios
sobre ellos (Ef. 2:2-3).
36
Adoración y gratitud son el resultado de haber experimentado
su gracia poderosa. Sin embargo, no debemos ignorar esto:
la gracia de Dios tiene un costo.
El costo de la gracia
37
Fue despreciado y desechado de los hombres,
Varón de dolores y experimentado en aflicción;
Y como uno de quien los hombres esconden el rostro,
Fue despreciado, y no lo estimamos.
Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades,
Y cargó con nuestros dolores.
Con todo, nosotros lo tuvimos por azotado,
Por herido de Dios y afligido (Is 53:3-4).
El futuro en la gracia
38
mano con su expectativa en el inminente retorno de Cristo.
Pablo dice que la gracia de Dios se ha manifestado y nos
enseña a vivir de forma piadosa, pero a la vez hace que el
cristiano esté «aguardando la esperanza bienaventurada y la
manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador
Cristo Jesús» (Tit 2:13). Esperar con ansias el regreso de
Cristo es la forma en que la gracia entrena a los cristianos
para rechazar la vida pecaminosa y vivir en piedad.
39
CAPÍTULO 4
SOLA CHRISTUS:
SOLO CRISTO ES
NUESTRO SALVADOR
POR JOSUÉ ORTÍZ
40
La enseñanza de Solus Christus argumenta que la salvación
se alcanza solo a través de Cristo y gracias a su obra en la
cruz. En contraste, la teología católica romana sostiene que
la salvación se obtiene a través de Cristo, pero con adición
de los sacramentos y las tradiciones litúrgicas, y que en el
proceso hay otros mediadores ante Dios, como si Cristo y su
obra no fuesen suficientes para nuestra salvación.
41
Según el reformador, la obra de Cristo no solo abre la puerta
para la salvación de la humanidad, sino que también explica
quién es Dios y cuál es su plan de redención en Cristo a través
de su sufrimiento. Solo su obra redentora da vida a una
humanidad muerta en sus pecados (Ef 2:1). De continuar
viviendo sin Dios, incluso mientras confía en sacramentos,
otros mediadores ante Dios y obras humanas, un día
despertará frente al veredicto de «culpable» anunciado por
el Juez del mundo.
42
mexica. No fue sino hasta 1978 que se encontraron vestigios
del Templo Mayor. Las excavaciones demostraron lo que
muchos sospechaban: la capital mexicana descansa sobre
lo que fue la capital de Tenochtitlán. ¡Esto arroja mucha luz
sobre la historia de la Ciudad de México!
43
El Rey que nos redimió
44
Porque en Él fueron creadas todas las cosas, tanto en los cielos
como en la tierra, visibles e invisibles; ya sean tronos o dominios
o poderes o autoridades; todo ha sido creado por medio de Él y
para Él. Y Él es antes de todas las cosas, y en Él todas las cosas
permanecen (Col 1:16-17).
45
(Jn 1:29); el cumplimiendo de la Ley (Mt 5:17) y la verdadera
sabiduría de Dios (1 Co 1:30). Él no solo puso sobre sus
hombros nuestros pecados, sino que también puso sobre los
nuestros la justicia que se nos imputa por la fe sola (Ro 5:18-
19).
Centrados en Jesús
46
o una esposa lastimada por infidelidad, o un adolescente
afectado por el divorcio de sus padres, todos ellos pueden
encontrar fortaleza en Jesús y solo en Él.
47
CAPÍTULO 5
48
nombre sea glorificado.
Infinitamente glorioso
49
Dios: su gloria intrínseca y su gloria adscrita.[2] Ambos
aspectos deben estar en nuestra mente al abordar el tema.
50
Al mismo tiempo, la gloria adscrita de Dios es el renombre
que Él obtiene y recibe de su creación cuando Él despliega
sus atributos revelándose a sí mismo a través de su Palabra
y sus obras. La palabra griega para gloria, doxa, tiene esta
connotación (de donde viene la palabra doxología, que nos
habla de dar gloria). En este sentido, Él es glorificado por
nosotros cuando le adoramos y reconocemos su majestad.
Glorificar a Dios, es decir, atribuirle gloria y honor, no
significa que lo estamos haciendo más glorioso —pues
es imposible añadir algo a su gloria intrínseca—, sino que
estamos reconociendo el despliegue de su gloria y adorándole
por quién es Él.
En el corazón de la Reforma
51
bondadoso y santo. Siempre que caemos en idolatría,
estamos menospreciando profundamente al todopoderoso y
dándole la espalda… seamos conscientes de eso o no.
En toda la Escritura
52
implica que fueron hechos para su gloria (Gn 1:26-28; Is
43:7). Cuando Adán y Eva pecaron y nos hundimos junto a
ellos, Dios desplegó su gloria al mostrar su misericordia y
bondad santa prometiendo redención por su sola gracia (Gn
3:15).
53
«Yo, Yo soy el que borro tus transgresiones por amor a
Mí mismo, Y no recordaré tus pecados» (Is 43:25). Más
adelante, Pablo menciona tres veces en un solo capítulo que
el fin de nuestra redención en Cristo es la exaltación de Su
gloria (Ef 1:6, 12, 14).
Son muchos más los pasajes bíblicos que nos hablan sobre
cómo todo es para la gloria de Dios. Sin embargo, no
podemos dejar de mencionar cómo Él nos enseña que su
gloria es desplegada en su Hijo como en ninguna otra parte.
Cristo «es el resplandor de Su gloria y la expresión exacta de
Su naturaleza» (Heb 1:3a). «El Verbo se hizo carne, y habitó
entre nosotros, y vimos Su gloria, gloria como del unigénito
del Padre, lleno de gracia y de verdad» (Jn 1:14). Por eso
Pablo habló del evangelio como el «evangelio de la gloria de
Cristo» (2 Co 4:4). ¿Quieres conocer la gloria de Dios en su
mayor manifestación? Mira a Jesús, observa con atención su
carácter y lo que hizo por nosotros para nuestro gozo y su
gloria.
54
… Era una declaración paradójica, que la gloria del Hijo del hombre
se levanta desde una muerte que era considerada ignominiosa entre
los hombres e incluso maldita ante Dios. Él muestra, por lo tanto,
de qué manera se gloriaría a sí mismo de tal muerte. Esto es así
porque por Él glorifica por medio de ella a Dios Padre; porque en la
cruz de Cristo, como en un teatro magnífico, la inestimable bondad
de Dios se manifiesta ante el mundo entero. En todas las criaturas,
de hecho, tanto altas como bajas, la gloria de Dios brilla, pero en
ningún lugar ha brillado más que en la cruz, en la que ha habido un
cambio asombroso de las cosas, se ha manifestado la condenación
de todos los hombres, el pecado ha sido borrado, la salvación ha
sido restaurada a los hombres; y, en definitiva, el mundo entero ha
sido renovado y todo es restaurado en buen estado.[3]
55
glorioso. En segundo lugar, Él no necesita que le «demos
gloria» cuando le adoramos porque Él es autosuficiente. Dios
no tiene ninguna sed por saciar (Hch 17:24-25). Más bien, Él
orquesta y hace todo para su gloria con el fin de desplegar
su suficiencia ante nosotros, para compartir de su riqueza y
deleite infinito en quién es Él. Es decir, para que podamos
deleitarnos en Él por siempre a medida que nos sumergimos
eternamente en su vida trinitaria, en la comunión y alegría
que Él tiene consigo mismo. Cuando Dios hace todo para
su gloria, nosotros como pecadores redimidos somos
beneficiados.
56
cristiana es vivir centrados en Dios y no en nosotros mismos.
Se trata de vivir contemplando su gloria en el evangelio para
ser transformados más a imagen de Cristo (2 Co 3:18; 4:3-6).
También se trata de reflejar y buscar esa gloria en cada área de
nuestras vidas: desde nuestra relación con nuestro cónyuge,
hasta en nuestros estudios, lo que publicamos y consumimos
en Internet, nuestro trabajo, y un largo etcétera. Es hacer
todo en adoración a Él y para que otras personas también
puedan adorarle (Mt 5:16; 1 Co 10:31). Se trata de servirle
con gozo y gratitud, según su Palabra y dependiendo de sus
fuerzas, para que en todo Él sea glorificado en nosotros (1 P
4:10-11).
57
nunca seremos felices si no estamos centrados por completo
en Dios. Vivamos de esta forma con humildad y gozo
reconociendo quién es Él y lo que hizo por nosotros, pues el
fin principal de la existencia del ser humano es glorificar a
Dios y gozar de Él para siempre.
58
Sobre los autores
59
Leonardo Meyer sirve en la Iglesia Bautista Internacional,
en República Dominicana, y estudió en el Instituto
Integridad y Sabiduría. Trabaja como director de auditorías
para una empresa comercial en su país. Está casado con Masi
y tiene dos hijos. Puedes seguirlo en Twitter: @leonarmeyer.
60
Notas
Capítulo 1
[1]
«Decreto sobre la justificación», sesión VI, cap. 7 en El
sacrosanto y ecuménico Concilio de Trento, trad. Ignacio
Lopez de Ayala (Madrid: Imprenta Real, 1785), 45.
[2]
Confesión de Augsburgo, Artículo 4.
[3]
Roland H. Bainton, Here I Stand: A Life of Martin Luther
(Peabody, MA: Hendrickson, 1950), 42-48.
[4]
Francisco Illescas, «La disputa de Leipzig, momento
culminante en el rompimiento de Martín Lutero con la
iglesia romana (1517-1520)» en Leopoldo Cervantes-Ortiz,
ed. Antología de Martín Lutero (Editorial CLIE, 2020).
[5]
Ibíd.
[6]
Philip Schaff, History of the Christian Church, vol. VIII:
Modern Christianity. The Swiss Reformation (Oak Harbor,
WA: Logos Research Systems, Inc.), 1997. https://ccel.org/
ccel/schaff/hcc8/hcc8.iv.iv.ii.html
vatican.va/archive/catechism_sp/p1s1c2a2_sp.html
[8]
Herman Bavinck, Reformed Dogmatics, vol. I,
Prolegomena (Baker Academic, 2018), ed. John Bolt.
Localización 9467 (Edición Kindle).
61
[9]
Commentaries on the Epistles to Timothy, Titus, and
Philemon, trad. William Pringle, https://ccel.org/ccel/
calvin/calcom43/calcom43.iv.iv.iii.html
[10]
Bavinck, Reformed Dogmatics, loc. 9537.
[11]
Un ejemplo de esto serían los puntos citados arriba
del Catecismo de la Iglesia Católica (ver nota 7), los
cuales son tomados directamente de la Constitución Dei
Verbum del Concilio Vaticano II y se apoyan con base en
el Concilio de Trento y no en la Escritura: «considerando
que esta verdad y disciplina están contenidas en los libros
escritos, y en las tradiciones no escritas, que recibidas de
boca del mismo Cristo por los Apóstoles, o enseñadas por
los mismos Apóstoles inspirados por el Espíritu Santo, han
llegado como de mano en mano hasta nosotros; siguiendo
los ejemplos de los Padres católicos, recibe y venera con
igual afecto de piedad y reverencia, todos los libros del viejo
y nuevo Testamento, pues Dios es el único autor de ambos,
así como las mencionadas tradiciones pertenecientes a la fe
y a las costumbres, como que fueron dictadas verbalmente
por Jesucristo, o por el Espíritu Santo, y conservadas
perpetuamente sin interrupción en la Iglesia católica».
El sacrosanto y ecuménico Concilio de Trento, 13 (se
modernizó la puntuación de esta cita).
Capítulo 2
62
[2]
Martin Luther’s Account of His Own Conversion,
https://www.monergism.com/thethreshold/sdg/
MartinLutherConversion.pdf
[3]
Martin Luther’s 95 Thesis. Traducción personal.
añadido.
[5]
What is Reformed Theology?, 70. Énfasis añadido.
[6]
A.W. Pink, The Doctrine of Justification, cap. 7.
50.
[8]
What is Reformed Theology?, 84.
[9]
The Doctrine of Justification, cap. 7
[10]
All of Grace, 60.
Capítulo 3
[1]
Juan Calvino, A Little Book on the Christian Life
(Reformation Trust Publishing, 2017), 61
Capítulo 4
[1]
Michael Reeves, Rejoicing in Christ (Intervarsity Press,
2015), 66.
63
[3]
Citado en: Un comentario sobre la disputación de
Heidelberg, por Jonathan Boyd. http://impactobiblico.
com/wp-content/uploads/2012/03/Un-comentario-sobre-
La-disputación-de-Heidelberg-por-Jonathan-Boyd.pdf
BBC, https://www.bbc.com/historyofthebbc/anniversaries/
july/wedding-of-prince-charles-and-lady-diana-spencer
Capítulo 5
[2]
Steven Lawson, Theology for the Glory of God. https://
tabletalkmagazine.com/article/2021/08/theology-for-the-
glory-of-god/
[3]
Juan Calvino, Commentary on John - Volume 2 (Grand
Rapids, MI: Christian Classics Ethereal Library), 40-
41. http://www.biblestudyguide.org/ebooks/comment/
calcom35.pdf
[4]
Una versión de este párrafo y el siguiente apareció en mi
introducción al libro Jóvenes por Su causa: De la oscuridad
a la luz (Poiema Publicaciones, 2020).
64
www.coalicionporelevangelio.org