El Gran Misterio de Los Beatles PDF
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Lady Ruth
Para mi madre, mi padre y mi hermano.
Para Silvia y Enrique.
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Prólogo
Este libro es un resumen de todas las claves en las que se sustenta la teoría de la muerte
de Paul McCartney: las pruebas forenses realizadas, los indicios encontrados en
canciones, el análisis de la vida de los protagonistas de esta historia y, en fin, todos
aquellos detalles que parecen apoyar esta "leyenda" (o leyenda; la decisión de colocar
comillas al final la dejo al criterio de cada lector).
Hace cincuenta años el 90 por cien de los norteamericanos creía que una bala podía
girar varias veces sobre sí misma y herir en su trayectoria a dos personas en diferentes
puntos de su cuerpo. A veces las explicaciones oficiales son mucho más inverosímiles
que las teorías que tratan de rebatirlas, y sin embargo son asumidas por el público en
general como si de verdades incuestionables se tratasen, llegando a tachar de locos a
aquellos que las cuestionan después de haber “interpretado” las evidencias. ¿De veras se
puede mantener mentiras de este calibre durante tanto tiempo? Todo dependerá de si
estamos dispuestos a creer en balas mágicas y en personas capaces de modificar puntos
de su rostro que la ciencia describe como totalmente inmutables.
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INTRODUCCIÓN
En octubre de 1969, unos meses antes de que Los Beatles entristecieran a miles de fans
en el mundo con el anuncio de su separación, surgió un sorprendente e impactante
rumor: uno de sus miembros, Paul McCartney, estaba muerto y había sido sustituído por
un doble. La noticia se extendió como la pólvora en pocas semanas.
La repercusión fue tal que incluso los medios de comunicación se hicieron eco y
colapsaron las líneas telefónicas de los estudios de Abbey Road y de las oficinas de
Apple, obligando a la banda y a todo su equipo a desmentirlo una y otra vez. Pero ni
siquiera las imágenes del propio Beatle, que probaban que en ese momento estaba vivo
y a salvo en su granja de Escocia, consiguieron acallar del todo las sospechas.
A lo largo de los años se han escrito libros, se han grabado documentales y se han
realizado estudios analizando las supuestas evidendencias en las que se apoyaban
aquellos que afirmaban que esta teoría era cierta. Actualmente son cientos las páginas
en internet que tratan el asunto, con diferentes vertientes y objetivos: unas lo
desmienten con fuerza, otras defienden su verosimilitud.
Está claro que este rumor sigue totalmente vigente hoy en día, e incluso el número de
personas convencidas de ello crece exponencialmente. ¿Por qué una persona iba a tener
tantas dificultades para convencer a todo el mundo de que está vivo? ¿De veras hay
tantas evidencias? ¿En qué se basa todo esto?
Éstas fueron algunas de las preguntas que me hice en su día, cuando me encontré con la
teoría de “Paul is Dead”, o PID, el acrónimo por el que se la conoce.
Pero lo cierto es que no empecé con esta investigación cuando descubrí la leyenda en
internet, sino un par de meses antes. Siempre fui fan de los Beatles, gracias a mi padre,
que vivió su época, y que además es un gran músico que ha pasado toda su vida tocando
sus canciones. Fue por él que mi casa estuvo, durante toda mi infancia, inundada con la
música y las películas de este mítico cuarteto. De hecho, el primer recuerdo que tengo
en mi vida es cuando, tras la muerte de Lennon, me llevó al cine para ver la película
Yellow Submarine. Yo tenía apenas tres años, y estoy segura de que él pensaba que no
aguantaría ni diez minutos. Pero lo cierto es que fui incapaz de pestañear durante
aquella hora y media llena de color, personajes fantásicos y música cautivadora.
Obviamente, la opinión de una persona con sus conocimientos musicales y tan amante
de la banda caló hondo en mí. Intrigada ante semejante afirmación, comencé a buscar
vídeos, entrevistas y fotografías de los Beatles en todas sus épocas, centrando ahora
toda mi atención en Paul, para intentar comprender a qué “involución” se refería mi
padre.
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Y es que, efectivamente, se aprecia un cambio drástico, algo que no sólo yo noté, sino
que muchas personas, a lo largo de los años, han estado comentando con asombro.
Cuando dí con la leyenda de su muerte, mi primera reacción fue reír. He estado muy
cercana a todo tipo de teorías conspirativas y ésta me pareció bizarra e inverosímil
desde todo punto.
Sin embargo, aún seguía teniendo esa sensación extraña, esa intuición de que algo en la
historia de Paul no encajaba. Y así, tratando de encontrar una respuesta, es como
empezó esta andadura, hace casi dos años.
Este libro tiene como objeto resumir todas aquellas claves en las que se basa esta teoría,
las evidencias que fui encontrando en aquellos primeros pasos, y que me iban dejando
cada vez más sorprendida. Quizá al final, después de conocer todos los datos, uno sea
capaz de responder a esta pregunta: ¿qué hay de cierto en la leyenda de la muerte de
Paul McCartney?
Los rumores que circulan por internet suelen carecer de credibilidad. Lamentablemente,
su carácter universal, así como los esfuerzos de ciertos estamentos por desvirtuar su
contenido, hace que uno tienda a tomar con pinzas todo aquello que encuentra
navegando.
Por ello fue tan importante para mí descubrir que este asunto no es una más de estas
leyendas urbanas que han aparecido recientemente bajo el amparo de internet, sino que
comenzó hace casi cincuenta años.
Bien es cierto que desde hacía algún tiempo muchos fans hablaban sorprendidos del
cambio que habían apreciado en McCartney, y habían surgido algunas voces que
aseguraban que la causa podría haber sido un supuesto accidente de tráfico.
Pero el pistoletazo de salida lo dio, sin duda, Russ Gibb, locutor de la cadena de radio
MKNR de Detroit. El 12 de octubre de 1969 recibió una llamada en antena de un joven
que se hizo llamar “Tom”.
Este muchacho aseguraba que Paul McCartney estaba muerto y que los Beatles habían
estado dejando pistas en sus canciones y álbumes desde hacía años. Como ejemplo, le
pidió al locutor que reprodujera en antena la canción Number 9, del Álbum Blanco. Al
hacerlo, Gibb y todos los que estaban escuchando descubrieron con sorpresa que la
canción parecía decir “Turn me on, dead man” (algo así como “excítame, hombre
muerto”; una frase similar a la que podemos escuchar en la canción A day in the life, de
Lennon, que dice “I’d like you to turn me on”.
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Una semana después de la emisión de Gibb, Yonge dedicó su programa nocturno a
hablar de este asunto. Expuso decenas de datos, analizó canciones y cuestionó las
causas de los cambios físicos que había sufrido McCartney.
Esta estación de radio, con sus más de 50.000 vatios de potencia, podía ser escuchada en
todo Estados Unidos, parte de Canadá e incluso en la costa atlántica africana. Aquello
fue un auténtico bombazo. Millones de personas en el mundo se interesaron por los
argumentos de Yonge y comenzaron a hacerse preguntas.
Uno de sus logros había sido grabar el llanto de bebés recién nacidos y, veinte años
después, relacionar cada uno de esos niños con el adulto al que pertenecía la voz. No
tuvo ningún fallo.
Roby Yonge solicitó al profesor Truby que realizara un estudio de la voz de McCartney,
basándose en todos los álbumes publicados en la historia de la banda.
El profesor Truby siguió ostentando su cargo durante muchos años, siendo toda una
eminencia en este campo hasta su muerte en 1993. Actualmente la Universidad de
Miami tiene unos premios de fin de carrera con su nombre.
Cuando leí esta historia me quedé atónita. Porque una cosa es un rumor, y otra muy
distinta que un profesional de este calibre realizara un estudio para verificar si la voz de
Paul McCartney había sido siempre la misma y que sus resultados fueran negativos.
Pero aún habría de encontrar algo más sorprendente aún. En 2009 dos forenses italianos,
Gabriela Carlesi y Francesco Gavazzeni, realizaron un estudio con la intención de
desmentir esta leyenda de una vez por todas. No pudieron.
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LOS INFORMES FORENSES Y OTRAS EVIDENCIAS
Carlesi y Gavazzeni
Ahora es infinitamente más fácil ver y señalar ciertas cosas, porque la técnica de
procesamiento digital permite una velocidad de comparación y una precisión de
análisis muy superiores a los de hace apenas diez años.
El profesor Pierucci era un gran fan de los Beatles y, como tantos otros, había oído
hablar durante años de la teoría de la muerte de Paul, algo en lo que él no creía en
absoluto. Por lo tanto le propuso a su equipo un nuevo reto: poner sus habilidades al
servicio de la verdad y desmentir el rumor.
Según recuerda Carlesi, sólo les habría llevado dos minutos demostrar que eran la
misma persona.
El primer paso fue seleccionar cientos de fotos que, por su calidad y encuadre,
permitieran ponerlas en proporción y realizar las mediciones y comparativas necesarias.
Formaron dos grupos de fotografías de Paul: uno con imágenes previas a 1966 y otro
con imágenes posteriores, hasta hoy.
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Se impone un inciso, porque acaba de aparecer un dato del que no había hablado hasta
ahora. ¿Por qué 1966?
En todos los medios consultados en los que se discute esta teoría se aprecia una
constante: la fecha comúnmente establecida para la sustitución es en otoño de este año.
De hecho, durante las breves entrevistas grabadas a las puertas de los estudios de Abbey
Road en noviembre del 66, todas las preguntas giraban en torno a esta incógnita: ¿Qué
va a pasar con los Beatles?
Intentando concretar un poco más el momento del cambio, noté que existe un margen,
entre mediados de septiembre (evento de entrega de los premios Melody Maker en el
que vemos al Paul “de siempre” junto a Ringo) y finales de octubre del 66, en el que no
existe fotografía ni registro alguno de McCartney. La primera imagen tras esta ausencia
pertenece a una grabación casera realizada durante unas vacaciones en Kenya, en la que
vemos a un Paul ya con bigote, cara mucho más alargada (¿pérdida drástica de peso en
un mes?) y gestos muy distintos a los que se habían visto hasta entonces.
El mismo aspecto que lucirá en su primera aparición tras este periodo de descanso, al
iniciar las grabaciones del álbum Sargent Pepper’s. Aquella primera aparición, por
cierto, me impactó mucho, pues detrás de él, mientras atiende al periodista, se puede ver
a Mal Evans, roadie de los Beatles, con una diferencia escasa de estatura con respecto a
Paul, siendo que era un hombre tremendamente alto. Pero del tema de la altura
hablaremos más adelante. Volvamos a Carlesi y Gavazzeni.
Según cuenta éste último, a la hora de seleccionar las fotografías se encontraron con un
problema:
En las fotos de los primeros años noté una incertidumbre generalizada sobre la
datación, algo que no se produce en el período siguiente. De hecho, algunas
instantáneas tienen diferentes fechas dependiendo de la agencia; además, las mejores
fotos son propiedad de fotógrafos que no se mostraban conformes a proporcionárnoslas
con demasiada facilidad.
Una vez salvado este escollo, se dispusieron a realizar las primeras comparativas. En el
primer grupo de fotos, las de antes de 1966, el resultado fue positivo. Se basaban
principalmente en la curva mandibular (línea trazada de oreja a oreja pasando por el
mentón), que era prácticamente idéntica.
Gavazzeni aclara que la coincidencia perfecta entre dos imágenes es casi imposible, así
que se considera aceptable no más de un 2,5 por ciento de diferencia. Más allá de este
límite, se tiende a considerar la identidad diferente entre las dos partes interesadas. Sin
embargo, en este caso, la diferencia es de menos del uno por ciento y no cabía duda:
todas las fotos mostraban a la misma persona.
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El siguiente paso fue tomar las fotos después de la fecha de la supuesta muerte y realizar
la misma maniobra. El resultado fue similar: en el grupo de fotos posteriores a 1966 no
había ninguna discrepancia.
Ya sólo faltaba la comparativa final, aquella que habría de dar por finalizado el informe
y, con él, el rumor. Al analizar los dos grupos de fotos tendrían que ofrecer como
resultado una correspondencia casi exacta.
La sorpresa fue mayúscula. La curva mandibular entre los dos grupos de fotos mostró
una discrepancia de más del 6 por ciento, muy por encima del umbral de error. Pero
había más. También había cambiado el desarrollo del perfil mandibular: antes de 1966
cada lado de la mandíbula se componía de dos suaves curvas; desde 1967 sólo había
una.
Una de las fotos utilizadas en esta segunda comparativa llamó la atención de Gavazzeni.
Se trata de una de las imágenes del interior del álbum Sargent Pepper’s Lonely Hearts
Club Band, en la que aparecen los cuatro Beatles.
Gavazzeni, gran experto en gestión de imágenes, detectó dos retoques fotográficos, para
él muy evidentes.
En primer lugar, una sombra que cubría el extremo del ojo izquierdo. Al analizar otras
fotografías posteriores a esta fecha, encontró el mismo efecto. Sombra que era
apreciable sólo por un tiempo y que después dejaba de ser visible para dar lugar a, en
sus propias palabras, “una mezcla entre una cicatriz y una señal de estiramiento de la
piel, como si hubiera habido un retoque estético”.
Todo apuntaba a que McCartney, en aquel momento, se había hecho una operación en
los ojos, quedando todavía algo imperfectos, lo que durante un tiempo se solucionó
colocando delante esa mancha. Algo que yo, buscando otras fotografías y analizándolas
por mi cuenta, he podido detectar sin problemas, en sus dos versiones: fotos tempranas
con la sombra delante y fotos unos años más tarde con una cicatriz clarísima.
En segundo lugar, Gavazzeni descubrió que la imagen había sido achatada mediante un
truco en la fase de impresión, dando lugar a un cráneo con una forma más redondeada
que en su versión original. Esta segunda manipulación es muchísimo más evidente que
la anterior.
La red está plagada de comparativas de Paul antes y después del 66, en las que el rasgo
más llamativo es un fuerte estiramiento de la cara. A partir de esa fecha, Paul
McCartney tiene el cráneo más largo, algo que es imposible de conseguir, mediante
ninguna cirujía, en la cabeza de un hombre adulto.
Carlesi también encontró un detalle significativo en este segundo grupo de fotos. Se dio
cuenta de que la comisura labial se había ensanchado. Según ella, “es algo imposible,
puesto que, aunque el grosor de los labios se pueda modificar fácilmente, la largura de
las comisuras no puede variar tantísimo, ni siquiera a través de una operación. Se trata
de algo tan claro que ni siquiera el bigote lo puede ocultar”.
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Y es que el tema del bigote, al margen de lo relevante que resulta en las investigaciones
de Carlesi y Gavazzeni, ha dado mucho que hablar en este asunto.
En primer lugar, ya sabemos que este rasgo apareció en otoño del 66 en todos los
Beatles, que habían decidido cambiar su aspecto para iniciar una nueva etapa en su
carrera.
Hubo muchos fans que no se sintieron agradados con el cambio, quejándose de que no
les sentaba bien y les hacía parecer mayores. A este descontento se sumaba la noticia
(anunciada quince días antes) del fin definitivo de las actuaciones en público. Pero
tuvieron que conformarse, claro, los Beatles estaban decididos a hacer borrón y cuenta
nueva y demostrarlo claramente en todos los aspectos.
En su día quise investigar más este detalle. En principio, puede parecer irrelevante, pero
me interesé al descubrir que había fuertes incoherencias entre ellos mismos al explicar
el origen de la decisión.
McCartney siempre ha asegurado que el motivo principal para dejarse crecer el bigote
era ocultar la cicatriz que tenía en su labio como resultado de un accidente de
ciclomotor en diciembre del 65. A causa de ese suceso Paul había quedado con el labio
partido y un diente roto (el incisivo central izquierdo).
En la segunda mitad del mes de diciembre, Paul se hirió en el labio y se partió el diente
en el accidente con el ciclomotor. Él honestamente pensaba que nadie se daría cuenta
de la desportilladura, porque era demasiado pequeña. Le dije en tres ocasiones que
debería hacer algo con eso. Ha sido en un punto en el que no hay terminaciones
nerviosas, por lo que no siente ningún dolor. Paul me aseguró que se colocaría una
funda, pero, desafortunadamente, no lo ha hecho. ¿Podría tener miedo al dentista? En
mi opinión, fue éste el motivo por el que lo dejó estar.
(Web The Beatles Bible)
Paul estuvo luciendo su cicatriz y su diente roto durante seis meses. Grabó vídeos, se
hizo fotos de estudio e hizo apariciones públicas sin mayor problema.
Fue a principios de junio de aquel año cuando, al parecer, superó su miedo al dentista y
se colocó una funda en el diente. Sin embargo, la marca en el labio era todavía muy
visible y así partió de gira durante los tres meses siguientes.
Todo indica a que el pudor por lucir la cicatriz apareció drásticamente en noviembre.
Según él, además, sus tres compañeros habían decidido solidarizarse con su situación y
dejarse también bigote para no desentonar.
George, en el libro Anthology, comentó que todo el mundo en aquella época se estaba
dejando bigote y que, en su caso concreto, fue su amigo Ravi Shankar quien se lo
propuso.
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Ringo dijo que quería adecuarse a la estética hippy del momento, sumado al hecho de
que odiaba afeitarse. También dijo que formaba parte de una especie de “metamorfósis”
que estaban sufriendo todos.
Neil Aspinall, asistente personal de los Beatles y director de la Apple Corporation, dijo
que había sido por influencia del entorno, pero que no se había tratado de una decisión
de alguien en concreto.
Por eso resulta tan extraño que Paul achaque sin dudas la aparición del bigote a las
secuelas del accidente –siendo que había realizado numerosas apariciones públicas de
esa guisa- y que asegure que el resto, conscientes de ello, se lo dejaron crecer para
emularle.
Volviendo al informe forense, y según detectó Carlesi, es posible que el bigote tratara
de disimular otro elemento: el punto naso-espinal o sotonasal, la zona exacta entre las
fosas nasales donde la nariz comienza a separarse de la cara. Sirve para medir la
distancia entre el labio superior y la nariz.
Carlesi, sin embargo, no daba tanta importancia a las piezas dentales en sí, sino a la
forma del paladar.
Modificar el hueso palatal no es imposible, pero son necesarias unas intrincadas y muy
dolorosas operaciones, que no suelen ofrecer buenos resultados y dejan muchísimas
secuelas. Implican la apertura de la sutura palatina, la rotura del hueso y luego un
prolongado tratamiento con ortodoncia fija multibanda y otras prótesis.
En las fotos de antes de 1966 se aprecia una fuerte endognatia, es decir: un paladar
estrecho en el que no hay espacio suficiente para todos los dientes, desalineándose
varios de ellos, aunque de forma menos evidente que ese canino.
En las fotos de antes de 1966 se nota cómo sobresale de la línea de la arcada dental –
indica la forense. -Es el caso clásico de un diente que por falta de espacio termina
desalineándose, empujado por la presión de los otros dientes. Es curioso que el mismo
canino, en fotos desde 1967 en adelante, siga sobresaliendo pero sin razón aparente:
las imágenes nos muestran que tendría espacio suficiente para alinearse con los dientes
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vecinos. Es como si quisieras recrear un detalle en una boca en la cual esta anomalía
nunca se habría podido manifestar.
Se nota también una uniformidad de color en las coronas de todos los elementos de la
mandíbula superior, sugiriendo un encapsulamiento de los dientes en fundas de
cerámica.
Llegados a este punto, los dos forenses decidieron jugar su última carta. Una
comparativa que en algunos países como Alemania puede tener la misma validez que
otros métodos identificativos como las huellas dactilares.
Se trata del tragus, una protuberancia de cartílago que sobresale entre la entrada del
canal auditivo y la cara. Sus características son diferentes y únicas en cada ser humano.
La comparativa entre ambos grupos de fotos de Paul dio resultado negativo: diferentes
tragus, y no sólo eso, sino que tampoco los relieves del helix y el antehelix (curvas que
forma la oreja por encima del canal) coincidían.
Unas diferencias que no sólo unos profesionales como éstos pueden ver con relativa
facilidad, porque al saber que era un dato tan importante a la hora de identificar a una
persona, decidí llevar a cabo mi propia búsqueda.
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A la izquierda, Paul en 1964, a la derecha en 1968. Aparte de la diferencia en el tragus
también es llamativo que, en la primera, Paul tiene el lóbulo pegado a la cara, al
contrario que en la otra.
Sin embargo, éstas todavía parecen orejas, y no como algunos de los ejemplos que pude
encontrar mientras buscaba:
Una amiga me dijo una vez que empezó a sospechar después de ver, en un famoso vídeo
de 1967, lo que parecía ser un “chicle” pegado en la oreja de Paul.
O este otro ejemplo de 1968, que no tiene nada que ver con ninguna de las que hemos
visto hasta ahora.
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Ésta circula mucho en los foros que tratan el tema “Paul is Dead”, Paul en 1973 durante
una entrevista con los Wings.
Pero ésta es sin duda mi favorita, Magical Mystery Tour. Esto se puede ver tal cual en la
película original. De hecho, para descartar que se tratase de algún efecto de luces y
sombras esperé a que se publicara la versión remasterizada. Da la sensación de que
alguien le hubiera acercado la llama del mechero sin que él se diera cuenta. Claro que
para eso la oreja tendría que haber estado hecha de plástico o de cera…
Ya no sólo tenía la evidencia de que las orejas de Paul habían cambiado a partir de
1966, sino que además lo hacían según el día y a veces lucían un aspecto que parecía de
todo menos una oreja. ¿Qué explicación tiene esto?
A pesar de los resultados de las compartivas, los forenses evitaron llevar sus
conclusiones hasta las últimas consecuencias; es decir: no se manifestaron abiertamente
en contra de que la persona que actualmente se hace llamar Paul McCartney sea tal.
Carlesi indicó, además, que no se puede obtener un cien por cien de fiabilidad en un
estudio en base sólo a fotografías, al contrario que si se realiza directamente sobre el
cráneo de una persona. Sin embargo, sí afirmó que le daba muchísima credibilidad a los
resultados en base a su experiencia.
En ese momento me pregunté qué índice de probabilidades había de que esta historia
fuera cierta teniendo sólo en cuenta este estudio. ¿Un 20 por cien? ¿Tal vez un 30? ¿Y si
le sumábamos el informe del profesor Truby? ¿Hasta cuánto aumentaría el porcentaje?
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nasoespinal. Dicho estudio fue expuesto en el documental italiano “Las pruebas de la
muerte de Paul McCartney”.
Gullá aclaró que sólo las zonas “blandas” de la cara son susceptibles de cambiar con el
paso de los años, por lo que, para hacer este tipo de análisis, los expertos tienen en
cuenta únicamente los puntos inmutables, que tienen una colocación precisa en la parte
ósea del cráneo. El trabajo con fotografías le había obligado a calibrarlas para poder
realizar las mediciones con la mayor precisión posible, al igual que hicieron Carlesi y
Gavazzeni.
Pero estos últimos habían sacrificado el análisis de la distancia interpupilar para poder
centrarse en otras áreas, aspecto al que, en este caso, Gullá dedicó toda su atención, lo
cual hace su estudio todavía más valioso, pues completa el anterior con nuevos datos.
En el caso de las orejas, los resultados fueron exactamente los mismos que en el otro
análisis forense:
Se nota que, en primer lugar, la zona del hélix y del ante-hélix es muy distinta. El
lóbulo derecho, por ejemplo, es diferente, mucho más pequeño y puntiagudo, y aquí, en
la de antes del 66, es más redondeado y el hélix es mucho más ancho.
En el caso de los dientes, el programa informático clasificó los puntos clave para la
comparativa y así encontrar correspondencias, dando como resultado que solamente 3,
es decir, menos del 50%, eran compatibles.
Para terminar con el análisis morfológico, Gullá utilizó el mismo programa que maneja
el FBI para encontrar personas desaparecidas o criminales buscados. Introdujo varias
fotografías de Paul antes y después del 66. El ordenador no fue capaz de reconocerlos
como la misma persona.
El siguiente paso fue realizar un análisis de voz, diferente al del profesor Truby pues en
este caso estaba basado en entrevistas y no en canciones.
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compatibilidad disminuía al 50%. Pero para Gullá no resultaba suficiente, así que
decidió que, teniendo en cuenta su morfología dental distinta, sería útil crear una
reconstrucción en 3 dimensiones de la lengua, basándose en cómo ésta se ajusta al
hueso palatal mientras se produce un fonema. Las representaciones gráficas de ambas
eran totalmente distintas.
A principios de los 60, cuando los Beatles estaban en Hamburgo, Paul tuvo un intenso
romance con una joven camarera, Erika Hübers. Erika se quedó embarazada, y así se lo
hizo saber a Paul, que no se casó con ella pero accedió a colaborar en la manutención de
la niña enviando mensualmente un cheque de 200 marcos, algo que cumplió a rajatabla
hasta que en 1966 le fue entregado un último cheque de 30.000 marcos a cambio de que
abandonara toda pretensión en el futuro de obtener el reconocimiento de la paternidad.
En 1975 Erika le contó a su hija, Bettina, quién era su padre y ésta decidió reclamar su
apellido. Contaba con la prueba de los numerosos cheques enviados por Paul, por lo que
acudió a la justicia alemana que encontró evidencias suficientes para obligarle a hacerse
un test de paternidad. Ante la sorpresa de ambas, el resultado de la prueba fue negativo,
y se tuvo que anular la demanda.
Bettina, convencida de que es hija de McCartney (su madre asegura no haber estado con
ningún otro hombre en aquella época) inició en 2007 otra demanda contra él acusándole
de haber falsificado el test. Afirma que "el que acudió a hacerse la prueba no es
Paul McCartney sino que envió a un doble". Además, y según un grafólogo consultado,
la firma del documento, aunque parecida a la de Paul, no sólo no es la suya, sino que fue
realizada por una persona con trazo diestro.
Tras la anulación del juicio Paul se ofreció a correr con todos los gastos del mismo para
impedir la ruina económica de Erika y Bettina. La propia Bettina declaró que le había
parecido un gesto "bastante sospechoso", siendo que además que McCartney, en un
principio, le había ofrecido 380.000 libras a cambio de dejar el caso.
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La postura de Bettina es clara: ella es hija de Paul McCartney, pero la persona cuyo
ADN se presentó en la causa no es el auténtico. Además, expuso en su momento lo
asombrada que estaba ante el hecho de que, según los datos del juicio, McCartney
tuviera un grupo sanguíneo diferente al que consta en diversas fuentes, incluído un
registro de la Cruz Roja de principios de los sesenta.
La altura
Paul McCartney, en su juventud, medía oficialmente 1,80 metros, lo mismo que John
Lennon. George Harrison tenía una altura ligeramente inferior, con una diferencia de tan
sólo un centímetro. Ringo era el más bajito, con menos de 1,70 metros.
Algo que, al margen de los datos oficiales que se puedan encontrar en entrevistas o
biografías, se puede confirmar observando las fotos y, sobre todo, los vídeos de los
conciertos. John, George y Paul aparecen siempre midiendo lo mismo.
George, Paul y John con Jimmy Nicol, sustituto de Ringo, en junio de 1964.
Pero, ¿puede un hombre crecer más allá de los 24 años? Y lo que es más: ¿puede crecer
en torno a los siete u ocho centímetros? Eso es lo que parece, a juzgar por lo que
encontré.
Un ejemplo muy claro es el vídeo Revolution, de 1968. Un Paul McCartney que, al lado
de Harrison (éste con botas de tacón) supera notablemente a su compañero en altura. Si
se compara esta imagen con cualquiera de las que tenemos de antes de 1966, está
clarísimo que McCartney ha dado un tremendo estirón.
Sin embargo, revisando fotografías, uno encuentra de todo: Paul más alto que John (a
veces más de media cabeza) o, lo que es más impresionante, Ringo igual de alto que
Paul, lo nunca visto. Recomiendo ver la sesión de fotos del 22 de agosto de 1969 en
Tittenhurst Park, más de uno quedará asombrado. Si en una imagen vemos a Paul
McCartney (de cuerpo entero, por lo que se aprecian claramente sus pies y el terreno
que pisan) a la misma altura que Ringo, es que esa foto ha sido manipulada. Ni más ni
menos, crea uno o no en la teoría de la muerte de Paul. Éste jamás midió lo mismo que
Starr.
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Una diferencia de unos pocos centímetros de distancia entre dos personas, unido al
plano de la fotografía, puede dar la sensación de que alguien es más alto. Pero me cuesta
mucho creer que un hombre que antes del 66 se veía siempre con una determinada
altura al compararlo con sus compañeros, a partir de esa fecha consiga que todos los
planos le favorezcan hasta el punto de que más del 60 por ciento de las fotografías lo
hagan parecer notablemente más alto.
Y no sólo con respecto al resto de Beatles. También si lo comparamos con Mal Evans
(que medía en torno al metro noventa) la diferencia disminuye. Conviene observar las
imágenes de la película Magical Mystery Tour, son increíbles.
Lo mismo sucede al compararlo con Jane Asher, o con su propio padre, al que a partir
del 66 supera en más de media cabeza siendo que hasta entonces tenían una altura muy
similar.
Otros detalles
Sin embargo, por otra parte, si nos fijamos en las imágenes en las que Paul tiene el pelo
retirado hacia atrás, apreciaremos que sigue manteniendo un pico en la base de la raíz, a
la altura de la frente, el llamado “pico de la viuda”.
También realicé un análisis de las manos, y en este caso sí que hallé un par de detalles
muy interesantes. Uno de ellos es el dedo anular, que en Paul tenía la misma largura que
el dedo medio, y que a partir de cierto momento parece que se acorta bastante.
Igualmente, la llamada “media luna” del pulgar, algo que no cambia jamás en toda la
vida, se ve notablemente más grande.
Otro punto en el que se han apoyado muchas veces aquellos que tratan de rebatir esta
teoría, y que yo misma pude apreciar, son los lunares. En algunas fotos se aprecian los
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mismos lunares en el cuello de Paul, tanto antes como después del 66. Sin embargo, yo
los suelo llamar “los lunares fantasma”, ya que aparecen y desaparecen según la ocasión
y la fotografía de la que se trate, por lo que no he podido llegar a una conclusión sobre
ello.
También están las líneas de expresión, esas pequeñas arrugas que se forman debajo de
los ojos al sonreír y que con la edad acaban quedando fijas, algo que tampoco resulta
muy decisivo dado que es un rasgo que comparte un gran número de personas.
Son muchos los detalles que se pueden apreciar a simple vista. Obviamente yo no soy
forense, y mis comparativas no están a la altura de los profundos estudios realizados por
los peritos anteriores.
Pero sí es cierto que, al igual que pasaba con las orejas, hay ciertas cosas que resultan
inexplicables a la luz de la lógica.
La barbilla es una de ellas. Hay ejemplos en los que, de repente, la barbilla de Paul
aparece cortada en una forma que jamás se había visto antes del 66, o absurdamente
alargada. Pero esto, al igual que las orejas, se ve unas veces sí, y otras no.
¿Y qué pasa con las cejas? Son tantos y tan absurdos los cambios que se pueden
apreciar a lo largo de los años que me dieron para escribir un tremendo artículo plagado
de fotos que llamé “timeline de las cejas”. Veamos sólo unos ejemplos.
Pero si hay algo que resulta extraño y sorprendente a la vez es el color de los ojos. Paul
tenía los ojos marrones. Ni marrones verdosos, ni color miel ni ninguna otra tonalidad
de ésas que se le atribuyen. Marrones.
En numerosísimas fotos y vídeos (como Strawberrry Fields Forever o The Fool on the
Hill, con grandiosos primeros planos), y más conforme vamos avanzando en la vida de
Paul, se le ven los ojos absolutamente verdes. No verdes amarronados ni verdes
oscuros: verdes manzana.
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El color de los ojos no cambia, a no ser que se sufra de alguna enfermedad muy grave
que además afectaría a la visión. Todos los oftalmólogos a los que consulté coincidieron
en este punto: unos ojos marrones no se vuelven verdes.
La única explicación sería el uso de lentillas. Pero no hay evidencia de ello, por más que
escudriñé fotografías en primer plano de los ojos de Paul en busca de una línea o un
brillo fuera de lo normal. Si las llevaba, desde luego estaban muy bien escondidas,
posiblemente hechas a medida. Pero no queda claro si lo hacía cuando tenía los ojos
verdes o marrones.
Salvo que tengamos en cuenta una secuencia del “making of” del vídeo I am the
Walrus, en el que Paul se lleva ambas manos a los ojos en el típico gesto de acomodarse
unas lentes de contacto. Yo misma las uso desde hace veinte años y lo supe reconocer
en seguida. Invito al lector a ver el vídeo oficial de esta canción para comprobar de qué
color se le veían allí los ojos.
En una página dedicada a los Beatles (que nada tenía que ver con el rumor de la muerte
de Paul) encontré un divertidísimo comentario al respecto:
¿Sabías que a Paul McCartney le cambian los ojos de marrón a verde? Nadie sabe por
qué sucede, podría ser por la luz o algo relacionado con su ADN. También se especula
con el uso de drogas.
Es decir, que muchos beatlemaníacos se han dado cuenta de este detalle y, a falta de otra
explicación mejor, utilizan la más fácil (e inverosímil) de todas: las drogas.
Y es que al comentar con la gente todos estos cambios inexplicables, al mostrar tantas
evidencias, incluídas las de los forenses, la respuesta más común es: “¡eso es porque
tomaba muchas drogas!”
No creo que haga falta explicar qué efectos causan las drogas a nivel físico y cuáles no.
Las drogas pueden empeorar el aspecto de una persona, hacerle perder peso, envejecer
su piel. Pero hasta el momento no hay un solo informe científico que demuestre que el
LSD o la marihuana modifiquen la línea mandibular, estiren el cráneo, alarguen la línea
naso espinal, ensanchen el hueso palatal, cambien el color de ojos y, sobre todo, hagan
crecer.
A menudo les recomiendo que tengan cuidado con esto último, ya que es arriesgado
proclamar a los cuatro vientos que consumiendo ciertas sustancias uno puede llegar a
medir ocho centímetros más.
La manipulación fotográfica
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Cuando uno pasa meses observando vídeos y fotografías de una persona, acaba
conociendo sus rasgos con todo detalle. De repente, me empecé a encontrar cosas
inverosímiles, que iba guardando sorprendida hasta que las recopilé todas en un artículo
en que demostraba que los retoques fotográficos, la inmensa mayoría de las veces, no
tenía un objetivo estético precisamente.
Hay que indicar que un gran número de ellas aparecían en revistas y publicaciones
oficiales (es decir: no sólo en la red), y las hay de todos los tipos: alargamiento
exagerado de su cara, modificación de la forma de sus ojos, asimetría girando la
imagen...
Pero las más interesantes eran aquellas en las que se demostraba claramente que se
había tomado una fotografía de Paul anterior a 1966, se había recortado su cara, y se
había pegado en otra posterior a esta fecha. Hay un ejemplo de la revista The Beatles
Monthly Book, portada del número 44 publicado en marzo de 1967, que está clarísimo:
el plano, el gesto y las sombras delatan que se trata de la misma instantánea. Pero en la
publicada en 1967 se le pintó un bigote para que cuadrase con la imagen que lucía Paul
en aquel momento.
Lo curioso es que en las páginas que desmienten la teoría del doble suelen hacer uso
siempre de fotos manipuladas para realizar sus comparativas, obteniendo, por supuesto,
¿buenísimos? resultados de concordancia:
Las fotos alteradas son una auténtica vergüenza, la mitad derecha de la foto (que es la
que se señala como anterior al 66) no es Paul McCartney ni de lejos. Pondré uno de los
ejemplos que mostré en mi artículo dentro del apartado “tomaduras de pelo”:
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Pero no sólo se ve alteración en las fotografías, sino que también parece haberse
utilizado este recurso en los vídeos.
Existe una entrevista de Paul de 1968 para la BBC que resulta muy llamativa. En el
vídeo original se ve a un McCartney con la cara alargada y unos rasgos, en general, muy
extraños. La remasterización consigue volver su rostro a unas proporciones más
redondeadas y armoniosas. La explicación es que, al pasar el formato de VHS a DVD,
se modifica la ratio de anchura de la pantalla. El DVD tiene 500 líneas horizontales,
contra las 240 del VHS, lo que haría que quedara más “achatada” la imagen. Este efecto
tan brutal, sin embargo, no parece haber afectado a la bisagra de la puerta que queda
detrás, que tiene la misma anchura, ni al resto de los elementos que se pueden ver en la
habitación.
Pero me surge una duda, si el paso de VHS a DVD “achata” la imagen, ¿por qué en la
película Help sucede lo contrario? Remasterizaciones que alargan la imagen en unas
ocasiones y la acortan en otras, todavía no he podido encontrar una explicación
coherente.
La zurdera
En primer lugar, si se asume que una persona ha podido ocupar el lugar de otra,
sometiéndose para ello a varias operaciones de cirujía y entrenándose para imitar sus
gestos y su voz, el hecho de que acabe usando su mano izquierda no me parece
precisamente uno de los escollos más insalvables.
Sin embargo, era algo que convenía analizar también. Pero no de la forma en que suelen
hacerlo muchos aficionados a este caso: “Paul fumando con la mano derecha, ¡no es
él!”.
Tener un lado dominante no implica que el otro sea inútil. Cada persona, además, tiene
una forma distinta de utilizar las manos, sea zurdo o diestro. En otras palabras: hay
grados.
Necesitaba saber en qué consiste tener una mano hábil, a qué actividades afecta y, sobre
todo, cuán zurdo se ve a Paul antes y después del 66.
La zurdera no es una simple cuestión de habilidad en una mano concreta. Se trata de una
cuestión cerebral.
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El cerebro está dividido en dos hemisferios, izquierdo y derecho. Ambos se
complementan y cruzan, aunque se tiene claro que cada uno de ellos tiene unas
competencias determinadas.
Por lo tanto, definiremos la zurdera como una dominancia del hemisferio derecho, que
en su caso regirá los movimientos que requieren habilidad o ritmo, entre otras cosas.
Todos aquellos movimientos que necesiten precisión o una actividad cerebral más
activa, serán llevados a cabo con la mano izquierda.
Por esto hay gente que utiliza su mano izquierda solamente para escribir, y usan la
derecha para todo lo demás.Y, por supuesto, hay personas ambidiestras, que pueden
manejar con igual habilidad ambas manos.
Cabe indicar también que hay multitud de ejemplos de personas que, a causa de
accidentes, ictus u otras patologías, han perdido la movilidad, total o parcialmente, de su
lado hábil, viéndose obligados a aprender a utilizar el otro. Quiere esto decir que no es
imposible para un diestro usar su mano izquierda si se entrena con constancia. Sin
embargo, en el caso de que el lado originariamente dominante todavía esté operativo, le
resultará difícil evitar la tendencia a utilizarlo inconscientemente. Éste fue el punto
fundamental de mi análisis.
Tener una mano hábil significa, simplemente, manejarla mejor, tener más precisión y
poder ejecutar con ella movimientos más complejos. También se manejará mejor la
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pierna hábil, ese lado del cuerpo será más sensible, se oirá mejor con ese oído y se verá
mejor con ese ojo.
En una tarea en la que son necesarias las dos manos, un diestro tiende a usar la mano
derecha como dominante y la izquierda de apoyo, justo al revés que un zurdo. Por eso
girar, cargar un peso o manipular objetos es completamente distinto para ambos.
Escribir o enhebrar una aguja, por ejemplo, son actividades que requieren una precisión
extrema, por lo cual siempre se realizarán con la mano dominante
De esta forma, si usamos la mano inhábil para este tipo de actividades u otras similares,
obtendremos el siguiente resultado:
Cuando una persona está aprendiendo a tocar la guitarra, resulta un auténtico desafío
entrenar los dedos de la mano secundaria para moverse, doblarse y estirarse físicamente
a los acordes, porque esa mano, como ya hemos visto, no es tan hábil o flexible como la
dominante. La razón es que, una vez que los acordes están aprendidos y son realizables,
la expresión de la música está generada por el rasgueo de las cuerdas de la mano
dominante, y la dinámica, el tono, el estilo y el color de la melodía vienen definidos
prácticamente en su totalidad por esta mano.
La mano dominante está más capacitada para crear las distinciones sutiles que producen
la expresión en la música, así como la calidad total de la misma. La mano inhábil,
siendo más torpe, puede ser entrenada para aprender movimientos básicos, sin embargo,
enseñarle las sutilezas de tono y dinámica sería más difícil.
Se ve mucho más claramente en el caso del violín: la mano secundaria crea los acordes
y sujeta el cuello del instrumento, mientras que la dominante coge el arco, que es el
responsable de dar al instrumento la voz y el color de la música.
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Para la batería, estamos ante algo similar. A la hora de tocar una base, la mano
dominante, por regla general, será la encargada de golpear el contratiempo, mientras
que la mano secundaria golpeará la caja o tarola.
Ahora que ya sabía con detalle en qué consiste ser zurdo y a qué afecta, y sabiendo que
pueden existir diferentes niveles en cada persona, me dispuse a analizar en qué grado lo
era Paul.
Comenzaremos por ver qué es lo que decía él al respecto en una entrevista para la
revista Mirabelle en 1963:
La única cosa que no he podido curar de mí mismo es el hecho de ser zurdo. Lo hago
absolutamente todo con mi mano izquierda, y no importa cuánto lo intente, no puedo
cambiar ese hábito. Parece como si lo hiciera todo desde atrás hacia delante. Solía
incluso escribir las palabras al revés. Cada vez que mis profesores de la escuela
miraban mi escritura sufrían ataques de espasmos.
Más adelante mostraré otro fragmento de esta entrevista en el que contaba otra
anécdota, también de su niñez, relacionada con el hecho de ser zurdo: al intentar
aprender a montar en bicicleta, se empeñaba en pedalear al revés, siéndole imposible
avanzar.
El propio Paul se define a sí mismo como zurdo total. Claro que, cuando dice que hacía
“todo” con la mano izquierda, hay que entender que está exagerando.
Paul usaba exclusivamente su mano izquierda para escribir y tocar instrumentos. En este
último caso destaca la batería: contratiempo con la mano izquierda, caja con la derecha.
Exactamente como lo haría un zurdo que, como él, tocara ocasionalmente este
instrumento. De hecho, la mayoría de los bateristas coinciden en afirmar que es
extremadamente difícil para un zurdo marcar las corcheas y semicorcheas con la mano
derecha.
Otras actividades que siempre ejecutaba con esta mano eran: peinarse, cepillarse los
dientes, ajustarse la corbata, abrochar y desabrochar botones, maquillarse, sujetar el
secador de pelo, manejar un cuchillo (esto ya es una cuestión de seguridad), colocarse
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un sombrero e incluso abanicarse. También tenemos fotos en los que le vemos
planchado o jugando al béisbol y al billar. Siempre con la izquierda.
Ha quedado claro que Paul, tal y como él decía, era zurdo, y mucho. Todo aquello que
requería un mínimo de destreza lo realizaba con la izquierda. No estamos ante un zurdo
parcial, que sólo use su mano para una cosa (escribir o tocar la guitarra), sino ante un
zurdo prácticamente total.
Pero, ¿ser zurdo total significa que la mano derecha no se usa para nada? En absoluto;
todos, sea cual sea nuestra mano dominante, usamos las dos según la ocasión. El quid
de la cuestión es: ¿cuándo y por qué?
Fumar es una actividad que no requiere demasiada precisión, no hay que mover los
dedos, no necesita fuerza ni una habilidad especial. Además, en última instancia, se
acaba convirtiendo en un movimiento aprendido (por ejemplo, el hecho de estar
manejando el ratón del ordenador con la derecha en el caso de diestros mientras se fuma
con la izquierda).
Muchos se han apoyado en la multitud de imágenes que existen de Paul fumando con la
mano derecha para reafirmar sus argumentos, tanto a favor como en contra de la
sustitución. No olvidemos la portada del álbum Abbey Road, en la que muchos creyeron
ver una pista irrefutable en el hecho de que apareciera con un cigarro en la diestra. A
veces los árboles no nos dejan ver el bosque y en este caso, como adelantaba más arriba,
es un error de enfoque importante.
Paul usaba ambas manos para fumar, aunque con tendencia a elegir la derecha en el
caso de que necesitara la izquierda para realizar otra actividad, como sujetar una revista
o beber. A partir del extenso estudio que he hice, puedo afirmar que usaba la mano
izquierda en una proporción de, aproximadamente, el 50%. Y en el caso de la derecha,
en una proporción del 20% era porque estaba usando la izquierda para otra cosa.
En el caso del tenedor o la cuchara, está claro que los cogía siempre la izquierda, como
parece lógico en alguien que ya sabemos que era zurdo total.
El 100% de las veces, Paul usaba la mano izquierda para coger una taza. Y es que asir
una taza por el asa es un movimiento especial. Se requiere el uso de los dedos, realizar
un movimiento preciso y una fuerza ligeramente superior en los mismos. Tengamos en
cuenta que no se usa la palma de la mano para nada. En este caso, la mano derecha era
usada como apoyo, para sostener el platillo.
Sin embargo, para echarse el agua caliente de la tetera, era el caso contrario: sujetar con
la izquierda, verter el líquido con la derecha. Esto es muy interesante, pues parece ser
también una constante en Paul, a juzgar por otras fotos que existen haciendo algo
parecido. Es una característica suya muy particular. Seguramente le resultaba más
26
cómodo ajustar la posición del recipiente en el que había de caer el líquido con la mano
hábil, aunque con ello perdiera algo de precisión a la hora de echar el mismo.
Analicé también la forma en que sostenía vasos o recipientes, así como bocadillos, fruta,
etc… Con resultados similares. Incluso en el caso de levantar el bajo con una sola
mano, la recurrencia en el uso de la mano izquierda era prácticamente total.
Lo mismo con los gestos sencillos como guiñar el ojo, rascarse o señalar. El patrón que
establecí para el uso de las manos en Paul, acompañado de más de ciento cincuenta
ejemplos en fotos y vídeos, demostraba sin ningún lugar a dudas el alto grado de
zurdera que tenía.
Las únicas excepciones que hallé fueron pescar y usar cámaras fotográficas y de vídeo,
explicable en todos los casos por la disposición de los componentes del instrumento a
utilizar, que obligaba al uso de la mano derecha.
Este análisis servía para desmontar, de entrada, todos esos argumentos que esgrimían
los que aseguraban que estábamos ante una persona ambidiestra. ¿Y por qué se
empeñaban en asegurarlo? Porque a partir de 1967 asistimos a un cambio de patrón
brutal y en muchos casos inexplicable.
A tenor de lo que he expuesto, limitarse a mostrar una o dos imágenes de Paul después
de esta fecha cogiendo un vaso con la mano derecha para “mostrar una evidencia
irrefutable” es equivocarse al máximo. Confome fui analizando el timeline del uso de
sus manos a partir de entonces y a lo largo de los años, y lo comparaba con lo anterior,
me dí cuenta de que el enfoque que debíamos tomar era muy distinto: tenemos una serie
de actividades que Paul podía ejecutar sin problemas con la mano derecha, e incluso lo
hacía con naturalidad cuando la ocasión así lo requería. Y sin embargo, si lo
observamos después, notamos como, sorprendentemente, no sigue el mismo patrón. De
forma machacona, forzada e insistente, no hizo otra cosa que usar la mano izquierda
durante los primeros meses. Puedo asegurar que alrededor del 99% de las imágenes de
Paul en 1967 lo muestran fumando exclusivamente con la mano izquierda.
Sin embargo, existen detalles, como aquella primera aparición en las puertas de los
estudios de grabación, en la que sujetaba el bajo, dentro de su funda, con la mano
derecha. Algo interesante el tema del bajo, pues no son pocas las fotos que tenemos de
él, siendo ya bastante mayor, en las que lo levanta por encima de su cabeza, con toda la
soltura del mundo, usando este mismo brazo.
Las tazas de té cambian mágicamente de mano, incluso para alzarla, siendo que
demostré que anteriormente el porcentaje era de un 100% para la mano izquierda.
Encontré una interesante secuencia al comienzo del video No more lonely nights. Paul
se dispone a hacer una llamada de teléfono mientras se prepara un té. Al comienzo, se
puede apreciar cómo coge el aparato con la mano izquierda y marca las teclas con ella.
Hasta ahora, todo correcto. Pero después cambia el auricular a su mano derecha para
luego coger la tetera, con esta misma mano, llena de agua hirviendo, y servirse en la
taza, que está sobre la mesa (y no en la otra mano, como en el caso de las veces que
Paul se servía el té). Obligándose para ello a tener que sujetar el auricular entre la cara y
el hombro. Aquí está el quid de la cuestión: ¿por qué adoptar una postura tan incómoda
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(todos hemos hecho eso alguna vez y sabemos en qué consiste), sólo para poder usar su
mano derecha –la “inhábil”? ¿Qué está haciendo con la izquierda? Nada.
Si seguimos viendo el vídeo, vemos cómo sube las escaleras con la taza en la mano
derecha, y la izquierda en el bolsillo. Un gesto que se puede ver también en la película
Help!, pero con Paul usando la izquierda para la taza y guardando la otra en el bolsillo
de su chaqueta.
Hay otros ejemplos sujetando bebés, cogiendo el micrófono y, por supuesto, en los
gestos sencillos que señalábamos antes; con un notable cambio en todos los casos.
Pero más importante que estos detalles es comprobar que, a la hora de realizar
actividades que requieren mucha precisión, y que anteriormente realizaba
exclusivamente con la izquierda, ahora sea capaz de usar la otra: afeitarse, peinarse o
encenderle el cigarro a un amigo.
A partir de 1967 sí que existen multitud de fotografías, así como imágenes de vídeo; y
en todas, sin excepción, está tocando como diestro.
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Comparativa de la forma de tocar la batería de Paul (izquierda, en los estudios de
grabación de EMI, 1964, derecha en Nigeria en 1973).
Quizá sea el momento ahora de recordar las conclusiones del informe grafológico
llevado a cabo en el marco del juicio de Bettina Hübers contra McCartney: el experto
señaló que la firma había sido hecha por una persona que seguía una dirección en el
trazo típica de un diestro.
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LA HISTORIA SEGÚN PAUL McCARTNEY
La mayoría de las páginas y foros de discusión en los que se debate este rumor se basan,
casi en su totalidad, en evidencias gráficas como las que acabamos de ver. No se puede
negar que son impactantes, así como los resultados de los análisis forenses, pero lo
cierto es que, si fuera verdad que alguien ha tomado el lugar de Paul y ha sido capaz de
mantenerse en su papel durante tantos años, ha tenido que resultar convincente en todos
los sentidos, y no sólo en guardar un gran parecido.
Estamos hablando de uno de los artistas más famosos del mundo. A lo largo de su vida
ha concedido numerosas entrevistas, ha compartido sus recuerdos para que varios
escritores publicaran su biografía y ha participado en eventos de todo tipo. Mi siguiente
pregunta, por lo tanto, fue: si es un impostor, ¿cómo puede haber respondido tantas
cuestiones sobre la vida de Paul?
En 1972 Paul escribió la canción Give Ireland Back to the Irish. En una entrevista para
ABC News, ese mismo año, un periodista le preguntaba por ello:
El bisabuelo de Paul, James McCartney, era irlandés, así como su tatarabuelo. A finales
del siglo XIX viajaron a Liverpool, donde se asentaron finalmente.
El padre de Mary McCartney y abuelo materno de Paul, Owen Mohan, era irlandés,
nacido en Tullynamalrow, pero tuvo que modificar permanentemente su apellido a
Mohin debido a la gran cantidad de compañeros de clase que tenían el mismo, muy
común en esa región de Irlanda.
Pero McCartney dijo “probablemente”. Sería extraño pensar que sus padres jamás le
hubieran dicho de dónde provenían. Sin embargo, se sabe por las declaraciones de
Mike, el hermano de Paul, que Mary siempre insistía a sus hijos en que trataran de
evitar el acento irlandés propio de su familia, que consideraba menos elegante que el
inglés.
30
-Cuánto tiempo llevaban juntos los Beatles cuando llegaron a América.
Es curioso que muchos espectadores estuvieran prestos a reírse de ello sin prestar
atención a la gran cantidad de incongruencias y olvidos que tuvo McCartney mientras
describía algunas anécdotas de su vida.
Ante la asombrada mirada de Letterman, y tras dudar varios segundos, McCartney dijo:
“¿Seis meses?”
En seguida se dio cuenta del error y trató de arreglarlo, no sin señalar que “la gente
conoce mejor su historia que él”.
Pero el nombre de esta banda era “The masked melody makers” y Jim sólo actuó con
ellos un par de veces antes de fundar la que sería realmente la banda de su vida, la “Jim
Mac’s Jazz Band”.
No sería extraño que Paul hubiera olvidado este detalle. Lo que sí resulta increíble es
que, para justificar el nombre que había dado, se inventara el hecho de que el grupo de
su padre había sido despedido de un club y se habían disfrazado con máscaras para que
no los reconocieran y poder volver a actuar en el mismo sitio.
-Mr Rickenbacker
Otro recurso que suele utilizar mucho para justificar estos olvidos es el ambiente
festivo, lleno de fiestas y alcohol, que rodeaba siempre a los Beatles, y que le impide
acordarse de ciertos momentos clave.
En una entrevista con Tony Bacon para la revista Bass Players, en 1995, narraba cómo
consiguió el bajo marca Rickenbacker.
Una vez que llegamos a América éramos bastante famosos, y el Señor Rickenbacker
vino y dijo: “John, nos gustaría hacerte una presentación de una guitarra
Rickenbacker”, y “Paul, te traigo un bajo también”. Y yo dije: “¡Oh, genial! Qué
cortés, muchas gracias”.
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Él mismo debió de darse cuenta de que no estaba acertando con la historia, porque justo
después dijo lo siguiente:
Pero es muy difícil recordar mucho sobre las giras de los Beatles, porque cuando no
estábamos tocando estábamos de fiesta. En realidad, recordarlo la mañana siguiente
era difícil, ¡no te digo 30 años después!
El propio Tony Bacon se quedó asombrado. Gran fan de los Beatles y conocedor de su
historia, se vio obligado a realizar una aclaración en la publicación posterior:
Efectivamente, Hall conoció a los Beatles en febrero de 1964, cuando le presentó a John
Lennon una guitarra modelo 360-12. Francis le comentó a Paul si estaría interesado en
alguno de los bajos que comercializaban. Éste le señaló que era zurdo y que necesitaría
un modelo adecuado, algo que Rickenbacker no fabricaba en aquel momento. Es por
esto que, un año después, John Hall, el hijo de Francis, fue a visitar a Paul
personalmente para hacerle la presentación del modelo para zurdos.
Este tipo de olvidos parecen lógicos con el paso del tiempo, más si, tal y como cuenta
Paul, estamos hablando de unos años con un ritmo frenético, entre actuaciones y juergas
locas.
Pero cuando uno olvida, el recuerdo desaparece y queda una laguna. Lo normal es decir:
“no lo recuerdo”, sin más. La historieta sobre la banda de Jim McCartney rayaba en lo
falso, lo cual me hizo sospechar y seguir indagando hasta que encontré pruebas
irrefutables de que Paul, no ya olvida, sino que inventa directamente sus historias. Algo
que es mucho más grave y revelador.
Si buscamos en internet un vídeo llamado Paul's story about George Harrison's Dad
encontraremos una entrevista de Paul McCartney en los años noventa en la que asegura
que estuvo presente en un momento de la infancia de George Harrison.
Esta historia es cierta, puesto que aparece en la biografía de George Harrison, I, Me,
Mine, publicada en 1980. En la página 22 podemos leer cómo George explica que esto
sucedió cuando tenía ocho años e iba a la escuela primaria.
En el vídeo, McCartney asegura recordarlo con todo lujo de detalles dado que, según él,
iban juntos a la escuela. En otra fuente consultada contaba la misma anécdota,
añadiendo que estuvo en casa de George aquella noche cuando su padre vio el moratón
en la muñeca.
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Ahora bien: lo interesante de esto es que George Harrison y Paul McCartney no se
conocieron hasta que fueron juntos al instituto, a la edad de trece y catorce años
respectivamente. Jamás habían coincido antes, ni habían ido a la misma escuela de
primaria.
¿Y por qué habría de tener alguien la necesidad de asegurar que vio algo que en realidad
no vio?
En otra entrevista (que también se puede encontrar en Youtube, con el nombre Paul
McCartney. Entrevista cómo se unió a los Beatles), McCartney nos narra el que fue el
momento más importante de su vida: la tarde en que conoció a John Lennon en
Woolton, y le tocó varias canciones a la guitarra, dejándole sorprendido.
Dice lo siguiente:
Uno de aquellos chicos me prestó su guitarra. Tuve que girarla porque soy zurdo. Las
suyas estaban en el otro sentido y no me dejaron cambiar las cuerdas. Pero, como tenía
un amigo que era diestro, había aprendido a tocar con las cuerdas volteadas. De
manera que eso les resultó todavía más impresionante.
Según Pete Shotton, amigo de Lennon y miembro de los Quarrymen en ese momento,
así como otros testigos que estuvieron presentes, Paul llevaba su propia guitarra (una
Zenith acústica) durante aquel primer encuentro con John. Se trataba de un modelo para
diestros al que él ya había cambiado las cuerdas desde el principio.
En la película Nowhere Boy, dirigida por Sam Taylor Wood en 2009, se hacían eco de
ello para mostrar a Paul con esta guitarra mientras interpretaba Twenty Flight Rock ante
el grupo.
Igualmente, el ilustrador Eric Cash, famoso por su fiel retrato de la historia Beatle,
realizó una pintura en la que Paul aparecía con su guitarra colgada del hombro.
Por lo tanto, si Paul llevaba su guitarra, nadie tuvo que prestársela y el resto de la
historia (todo eso de que no le dejaban cambiar las cuerdas, pero tocó al revés porque un
amigo diestro le había enseñado) es una invención.
Como decía antes, una cosa es olvidar, y otra muy distinta introducir elementos en una
historia que, en su base, es falsa.
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Aquí tenemos otro ejemplo, entrevista en 2001 para el programa “Late Show with
Conan O’Brien”, sobre la idea del nombre Beatles:
John tuvo la idea de llamanos los Beetles, y yo dije: “¿y qué tal los Beatles? Ya sabes,
como el beat de la batería”. En ese momento, todos estaban lo suficientemente
borrachos como para encontrarlo gracioso. Es divertido cómo se crea la historia.
Al igual que me pasó a mí, hubo numerosos fans que se quedaron atónitos al leer esto.
Porque si algo es sabido, y está plenamente documentado, es que el nombre fue una idea
de John Lennon, como él mismo contó en varias ocasiones. De hecho, hay una
publicación de la época, en la revista Mersey Beat y mostrada en el documental
Anthology, en la que John describía el sueño en el que se inspiró para elegir ese nombre
(según él se le apareció un hombrecillo que surgía de un pastel en llamas).
Lo curioso es que cuatro años antes, en 1997, McCartney había publicado una canción,
dentro de un álbum homónimo, llamada Flaming Pie, la cual se entendió como una
referencia al sueño de Lennon y en la que muchos se apoyaron para afirmar que en
realidad sí conocía la anécdota.
¿Y por qué se atribuye entonces la idea del nombre? ¿Otro olvido? Pero recuerda
perfectamente la borrachera que llevaban todos en ese momento que hizo que les
resultara gracioso.
En el caso de bajos y guitarras, su lateralidad hace que sea necesario que se fabriquen
modelos específicos para los músicos que utilizan la mano izquierda como la
dominante.
Veamos, con el ejemplo de este bajo, cómo cambia un instrumento según esté diseñado
para zurdos o para diestros:
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Esto es un bajo Höfner para diestros. El guardapúas (pieza blanca de plástico) y los
controles de tono (botones sobre placa blanca) están situados a la derecha. Al girar el
instrumento para tocarlo (como se aprecia en la foto) quedan abajo, su posición normal.
Durante una entrevista en México, con motivo de la gira de 1993, Paul McCartney fue
preguntado por la historia de su famoso bajo. Ésta fue la respuesta:
Estaba mirando ropa cuando ví esa guitarra, que es como un violín. Porque como yo
soy zurdo, cualquier cosa que toco siempre se ve al revés, todo se ve mal, por lo que me
sentía tonto con las otras guitarras, y ví esa: “uau, me gusta la forma, es muy
original”. Y pensé que sería genial, porque con él no me veía tan raro. Así que ésta es
la historia original, era sólo barato. Barato y divertido. Y quedaba bien al ponerlo al
revés.
Entendemos entonces que McCartney, claramente, está indicando que el bajo Höfner
era un modelo para diestros que él giraba para poderlo tocar “al revés”; de ahí que se
decidiera por esta marca y modelo, ya que por su forma simétrica no quedaba “extraño”
al girarlo.
Tuve que leerlo varias veces para asegurarme de que en verdad estaba diciendo esto. No
daba crédito, por lo que busqué hasta encontrar esta otra declaración en su biografía
oficial, Many Years From Now (Barry Miles, 1997):
Así que por 30 libras encontré este bajo Höfner. Y me encajaba porque, como soy
zurdo, quedaba menos tonto, al ser simétrico. No lucía tan mal volviéndolo del revés.
Así que lo compré.
No cabe duda. Paul McCartney está asegurando que el bajo Höfner 500/1 que compró
en 1961 en Hamburgo era un modelo para diestros.
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hablaba del “señor Rickenbacker”, tuvo que hacer la siguiente aclaración tras escuchar
su versión de la historia:
Bacon tiene razón. El bajo que utilizaba Paul McCartney en todos sus conciertos era un
modelo para zurdos. Las características que lo acompañan y que he detallado antes son
imposibles de modificar sin que se aprecie a simple vista y, por supuesto, sin estropear
permanentemente el instrumento.
Para confirmar este hecho, contacté con la empresa Höfner en su central en Alemania,
consultando sobre el bajo de Paul McCartney y solicitando información sobre si este
tipo de instrumentos se vendían en los años sesenta y en qué condiciones.
Paul McCartney tuvo dos bajos, un modelo de 1961 y otro de 1963. Ambos eran para
zurdos. Höfner venía bajos para zurdos en los años sesenta, pero tenían que ser
encargados previamente.
Con lo cual, ya no sólo es falsa la afirmación de que era para diestros y le daba la
vuelta, sino también el resto de la historia. Porque es muy distinto encontrar algo por
casualidad que ir a encargarlo. Igual que es diferente comprarlo de serie o solicitar un
modelo específico, lo que encarecería el precio.
Stuart Sutcliffe, que fue bajista del grupo hasta que lo abandonó en junio del 61, tocaba
un Höfner modelo 500/5. John Lennon, a su vez, tuvo una guitarra Höfner club 40 que
cedió a Paul cuando adquirió una Rickenbacker. Paul, por lo tanto, conocía esta marca e
incluso la había tocado.
El tamaño del bajo Höfner es más pequeño que el de la mayoría de los bajos y su peso
es más ligero. Mucho más cómodo para alguien con la energía y la forma de moverse de
Paul en aquellos tiempos.
La escala y el mástil son a su vez mucho más cortos de 30 pulgadas (tres cuartos de lo
normal, unos 25 milímetros de grosor en el quinto traste), y lo hacen más fácil de tocar
para alguien que está acostumbrado a la guitarra, como era el caso de Paul.
Pero no son éstas las razones que da Paul McCartney para la compra del bajo. Está
mintiendo y, ahora sí, lo puedo decir con toda claridad. Porque, como decía Tony
Bacon, todas las evidencias de aquellos primeros años confirman que se trataba de un
modelo para zurdos.
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No estamos hablando de una fecha, ni de un pequeño detalle, sino de la característica
principal del instrumento más importante de su vida.
En esa misma entrevista en México Paul indicaba que en aquellos primeros años ese
bajo estaba siempre mal afinado, pero que actualmente lo llevaban a un gran experto
que lo mantenía en perfectas condiciones. El bajo Höfner que lleva hoy en día en sus
conciertos no es el adquirido en Hamburgo en 1961, sino el posterior, el de 1963. El de
1961 fue robado de los estudios de Abbey Road poco después de que Paul lo recuperase
para los ensayos, por lo que tuvo que utilizar el otro para el concierto de la azotea. Por
cierto, si fuera cierto que esta persona no es el verdadero McCartney, sólo habría usado
este instrumento en dos ocasiones.
Otro de los argumentos que esgrime en sus entrevistas es que tuvo que optar por esta
marca porque no tenía dinero para costearse el que realmente quería: un bajo Fender
Jazz. Sin embargo, durante todo el tiempo que duró la beatlemanía, y habiendo ganado
ya mucho más dinero de lo que costarían cien bajos con ese precio, no se compró el
Fender… Hasta 1967.
Después de haber visto algo así, ya no nos debería sorprender encontrar ejemplos como
éste, de nuevo en el programa de Ed Sullivan de 2009, hablando del primer viaje de los
Beatles a Estados Unidos:
América era algo verdaderamente nuevo para nosotros. Estábamos encantados pero
algo asustados. Tuve que cantar Yesterday, mi canción, yo solo, algo que nunca había
hecho antes. Siempre había tenido a la banda conmigo, pero de repente dijeron: “Tú
vas a cantar Yesterday”, así que yo dije, “de acuerdo”. Así que estaba allí de pie
pensando: “venga, contrólate, todo está bien”. El director de escena, que controlaba
la cortina, me preguntó: “¿Estás nervioso?”. Y yo dije: “no”. Y él dijo: “Deberías
estarlo, 73 millones de personas te están mirando”.
Aquellos lectores que conozcan la historia Beatle ya se habrán dado cuenta del error
más notable: Yesterday se escribió en 1965. En el primer show de Ed Sullivan, en 1964,
primera actuación de los Beatles en Estados Unidos, esta canción no existía.
Hay que tener en cuenta que no se trata de un simple error de fechas, algo que, pese a
estar hablando de la canción más notable de su carrera, podría ser posible en un
momento de oscuridad mental. En esta historia se contextualiza ese miedo que sentía
Paul de tocar él sólo por primera vez con el hecho de no haber actuado nunca en
Estados Unidos. Pero lo segundo no es cierto, porque cuando Paul presentó Yesterday
allí, ya habían realizado un tour por este país el año anterior, por lo tanto la relación
miedo-primera vez que actuaban en USA no es cierta. Aparte de que Paul ya había
interpretado esta canción él sólo en varias ocasiones antes de aquello, como es el caso
del concierto para el especial de Blackpool Night Out, el 1 de agosto del 65.
Pero aún hay más. Para seguir confirmando que toda esta historia está inventada de
principio a fin, comprobé que en este show en el que Paul presentó esta canción, no
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esperó desde detrás de ninguna cortina. Tampoco en el show de Ed Sullivan de
septiembre de ese año, segunda vez que actuaban allí.
Tras terminar Ticket to ride fue a cambiar el bajo por la Epiphone acústica y esperó en
el escenario hasta que George terminó de presentarle, indicando que era una canción de
su último álbum y que Paul la interpretaría solo.
Tras escuchar a McCartney me quedé atónita, especialmente al ver cómo la gente estaba
presta a reírse de la anécdota del director de escena sin darse cuenta de nada más.
¿Dónde estaban los Beatlemaníacos? ¿Cómo nadie le corrigió ante una incongruencia
tan brutal?
Supongo que nadie lo hace nunca porque piensan “si él lo dice, será verdad”. Lógico.
Resulta bastante difícil contradecir, por más pruebas que se tengan, a alguien que sea
capaz de argumentarte con un simple y aplastante “yo estuve allí, ¿y tú?”
Eso es lo que le ocurrió al pobre fan que, recientemente y con la mejor intención, le
envió una copia del flamante certificado de nacimiento que acababa de encontrar.
Eleanor Rigby fue una canción escrita por Paul McCartney en abril de 1966 y publicada
en el álbum Revolver. La historia habla de una solitaria mujer a cuyo entierro no acude
nadie.
Pero en los años noventa fue hallada una tumba con el nombre de esta mujer, lo que
provocó que le preguntaran inmediatemente por ello. Esto fue lo que contestó:
McCartney asegura que sólo tomó el nombre de la tumba, pero necesitaba un apellido
“original”, que halló al divisarlo en una tienda (dice además recordar perfectamente el
momento). Sin embargo, si observamos con atención la lápida, veremos que el apellido
está al lado del nombre. Es muy complicado creer que vio el nombre, se basó en él sin
haberse percatado de lo que tenía escrito detrás, y que luego, qué casualidad, encontró el
apellido perfecto en una tienda. Y era el mismo que estaba en la tumba.
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Como adelantaba más arriba, un fan de los Beatles investigó en el pasado de esta
señora, encontrando en el registro de Liverpool su partida de nacimiento, que envió
orgulloso a Paul McCartney.
Pero, aún así, a pesar de todo y de manera inexplicable, él siguió en sus trece:
No sabemos qué cara se le quedaría a este señor que, tan gentilmente, le envió el
certificado. Quizá la misma que se nos quedó a todos los demás fans.
Lo más importante de este apartado es que no sólo yo, en estos años de investigación, o
los seguidores de la teoría de PID, en su búsqueda de argumentos que la confirmen,
hemos encontrado estos detalles. Multitud de expertos en The Beatles, seguidores de la
banda, escritores y periodistas se han quedado a menudo sorprendidos y sin poder
explicarse cómo es esto posible.
Ya hemos visto a Tony Bacon teniendo que aclarar en su publicación los datos erróneos
que daba Paul. En este otro ejemplo tenemos al escritor Tom Wise rompiéndose la
cabeza para tratar de verificar una historia contrastada en los libros de Lewinshon, el
Anthology y la biografía de George Martin, y de la cual el único punto discordante que
encontró fue la versión de McCartney:
No parece haber ninguna verdad en la idea de que los Beatles decidieran llegar a un
acuerdo sobre la canción de Murray con una actitud de “o se hace a mi manera o a la
calle”. En realidad, los chicos estaban temerosos de hacer enemigos de Martin y EMI,
un miedo natural, y estaban dispuestos a doblegarse hasta el límite de su integridad
(pero no más allá). Tras llegar al estudio, el 4 de septiembre, expusieron que no
estaban cómodos con “How do you do it”.
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Pero George Martin les “leyó la cartilla”, y Lewisohn reportó que, cuando los Beatles
protestaron en la grabación de “How do you do it”, Martin les dijo que “cuando
pudieran escribir una canción tan buena como ésa, entonces les permitiría grabarla en
su lugar”.
Paul dijo que Martin les dio una charla sobre cómo funciona el negocio de la música –
compositores, productores, grupos, bla, bla, bla –pero que ellos fueron inflexibles,
aunque diplomáticos, al decir: “Es un hit, George, pero tenemos una canción, Love me
do”. Martin dijo: “No creo que el vuestro sea un hit tan grande”, a lo que ellos
respondieron: “Sí, pero es nuestro, y es lo que vamos a hacer”. (La historia de Paul,
aunque convincente, es también confusa, porque él dijo que después de su encuentro
“se fueron a casa” y “se la aprendieron”, lo cual indicaría que estas conversaciones
tuvieron lugar antes del 4 de septiembre de 1962. Sin pausas en su horario, con todos
sus conciertos teniendo lugar en el área de Liverpool, la única fecha que encajaría es el
6 de junio. Sin embargo, todas las evidencias apuntan a lo contrario, lo cual lleva a la
conclusión de que la memoria de Paul estuvo equivocada).
(Blog Comprehensive Beatles).
Esto ha sido sólo una pequeña selección de las incongruencias que he ido encontrando a
lo largo del tiempo. Pero hay muchísimas más en la misma línea de crear historias
absolutamente falsas y dotarlas de detalles que, obviamente, también son inventados,
asegurando que “los recuerda claramente”. Hay gente que pretende justificarlo con
argumentos como el excesivo consumo de drogas unido a la falta de memoria por causa
de la edad.
Sin embargo, se trata de una manifestación de demencia senil muy curiosa, puesto que
sólo afecta a los acontecimientos previos a 1966 y además lleva sucediendo desde hace
cuarenta años. Un caso único que debería ser objeto de investigación por parte de la
comunidad médica.
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LAS PISTAS DEJADAS POR LOS BEATLES
A decir verdad, aunque resulta interesante, este punto hay que cogerlo con pinzas. El
simbolismo es muy subjetivo, y ha habido gente que, pretendiendo encontrar hasta la
más mínima alusión que confirmara sus sospechas, ha creído ver la cara de Paul muerto
hasta en las hojas de los árboles de la portada del álbum Abbey Road. Ya en su día
decidí que, aunque merecía la pena tenerlo en cuenta, no se podía basar una
investigación en este tema, pues son sólo detalles. Sin embargo, en muchos casos son
demasiado evidentes e inexplicables como para pasarlos por alto.
En primer lugar, cabe preguntarse hasta qué punto, ante una situación así, el resto de los
Beatles se habrían prestado a semejante juego. En el caso de George y Ringo dudé
mucho, pero en el caso de John, cuando lleguemos al capítulo que le he dedicado,
veremos que no resulta tan descabellado.
Ésta es, sin duda, la más comentada y analizada. Y no es para menos, porque se han
llegado a contar más de treinta supuestas pistas en ella. Estamos hablando del primer
álbum en el que participaría el sustituto, publicado en junio del 67, casi nueve meses
después del abandono de las giras. Mucho tiempo para lo que solía tardar hasta entonces
la banda en grabar un LP.
Recomiendo tener el álbum a mano o una foto del mismo para ir repasando los
elementos más interesantes que podemos encontrar.
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mirando hacia la tierra removida. La nueva banda está en el centro, con Paul
notablemente más alto y una mano sobre su cabeza.
Éste es el primer detalle que hay que comentar. Este gesto, según se ha dicho, es la “Jain
Hand”, utilizada por la religión Hindú como símbolo de muerte y reencarnación. Al
fallecer una persona, se colocaba la mano extendida sobre su frente para facilitar el paso
a la otra vida.
Lo curioso es que este mismo gesto se puede apreciar en muchas otras imágenes de los
Beatles: la portada de Yellow Submarine (hasta en cinco ocasiones distintas), la foto de
grupo que ilustra la última página del libreto del álbum Magical Mystery Tour, o incluso
en fotos casuales tomadas en promociones u otros eventos. Todas ellas sobre la cabeza
de Paul.
Si miramos en la parte central inferior, apreciaremos otro símbolo hindú, la diosa Shivá-
Pavarti (una manifestación de ambos dioses como si fueran uno, por eso tiene cuatro
brazos) que encarnaba la muerte y la destrucción. Al parecer, extendiendo una línea
desde sus dos manos alzadas, se puede comprobar cómo estaría apuntando con una al
Paul “nuevo” y con otra al Paul “viejo”.
Vamos ahora con el bombo, la pista más famosa de este álbum. En algún momento a
alguien se le ocurrió colocar un espejo en el centro para descubrir que la parte de arriba
sumada al reflejo formaban la siguiente frase: I ONE IX HE DIE, que a su vez se
interpretó como: 11 9 He die
Los vídeos de Mal Evans durante el viaje a Kenya muestran ya a Paul con un aspecto
muy extraño. Este viaje se hizo a finales de octubre. El periodo en el que Paul
McCartney desaparece del mapa va desde mediados de septiembre hasta entonces.
Aparte, resulta bastante difícil creer que alguien muera y quince días después ya tengan
preparado al sustituto perfecto y éste esté entrando por la puerta de los estudios de
Abbey Road como si nada.
O la fecha del bombo no es una pista, o, si lo es, apunta a septiembre. Y de ser así,
además, contaríamos con otro elemento que lo confirmaría. En el vídeo de la canción de
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Lennon Free as a bird, grabado en 1995 para el proyecto Anthology, se nos muestra una
tumba con el nombre de Eleanor Rigby y la fecha 12 de septiembre.
En 1973 Ringo Starr publicó un álbum cuya portada emulaba a ésta en cuanto a diseño
y estilo: al fondo un nutrido grupo de gente, muy diverso, entre los que podemos ver,
por ejemplo, a John y a Yoko, o al eggman de I am the Walrus. Hay también un mago al
estilo de Magical Mystery Tour. Abajo, dominando el conjunto, vemos un espejo que
refleja las letras que forman la palabra “Ringo”, quedando éstas al revés igual que
sucedía con el bombo de Sargent Pepper’s.
Pero en este caso los personajes no asisten a un funeral, sino a una obra de teatro. Se
encuentran en una tribuna y arriba vemos dos máscaras, la triste y la feliz, símbolo del
mundo del espectáculo. Entre ellas, un curioso mensaje: Duit On Mon Dei.
Volviendo a la portada de Sargent Pepper’s, vamos ahora con la que es, para mí, una de
las pistas más verosímiles. Principalmente porque fue reconocida por Derek Taylor
durante una entrevista por radio en 1969, cuando acababa de surgir el rumor. Taylor
trataba de desmentirlo todo como podía, defendiéndose con uñas y dientes de las
preguntas malintencionadas del locutor. Pero cuando éste le preguntó qué simbolizaban
las flores amarillas que se podían ver sobre la tumba del álbum Sargent Pepper’s,
Derek, notablemente nervioso y tras dudar unos segundos, acabó por decir:
Un instrumento para zurdos, bastante parecido a un bajo Höfner. Sobre él, hay tres
ramitas verdes, que simbolizarían las cuerdas. Pero los bajos tienen cuatro cuerdas, no
tres, de manera que le falta una.
Otro detalle curioso es el que se puede apreciar en las tomas alternativas de la sesión de
fotos que se hizo para la portada. En una de ellas los Beatles están colocados en otra
posición, dejando a la vista una parte del collage que no se veía en la foto final.
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En la posición que ocuparía después George distinguimos un curioso personaje.
Se trata de uno de los protagonistas de la película The Killing, dirigida por Stanley
Kubrick y estrenada en 1956. En la secuencia elegida está aputando con una escopeta,
pero para el collage se eliminó de sus manos. Al colocarla de nuevo con la mente
parecería, curiosamente, que está apuntando directamente al Paul “viejo”.
Interesante es también el hecho de que ese recubrimiento del bombo acabara colgado en
un lugar destacado de la pared del apartamento de John Lennon, tal y como se aprecia
en varias fotografías.
Hubiera querido pasar por alto la portada de Abbey Road, ya que me parece, de todo lo
que he leído sobre este tema, lo más inverosímil, llegando a rozar lo ridículo. Pero es
seguro que todos aquellos que hayan buscado alguna vez sobre esta teoría se habrán
encontrado con ella, así que haré una pequeña alusión.
Se dice que los cuatro Beatles simbolizan los personajes de un funeral, se habla de la
matrícula del escarabajo blanco aparcado en un lado de la calzada, se habla incluso,
como decía antes, de las hojas de los árboles. Ya no digamos lo de Paul andando
descalzo o del cigarro en su mano derecha, para algunos “prueba indiscutible” de que
está encarnando a alguien muerto.
En realidad, lo que hay que preguntarse cuando uno ve esta portada es cómo, si en la
mayoría de las fotos de 1966 hasta entonces da la sensación de que Paul McCartney
había crecido varios centímetros, ahora consigue estar otra vez a la misma altura que
John y George.
La clave es ampliar la imagen para darse cuenta, sin ninguna duda, de que las siluetas
han sido recortadas y vueltas a pegar sobre el fondo. En varias páginas de fans, que no
estaban tratando la leyenda de la muerte de Paul, analizaron esta foto y llegaron a la
misma conclusión. Además, la dirección de las sombras no concuerda. La certeza es que
la foto fue manipulada, la pregunta es, de nuevo, ¿por qué?
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La rosa negra
En el video de Your mother should know, canción incluida en el Magical Mystery Tour,
mucha gente se dio cuenta de que Paul llevaba una rosa negra en lugar de roja, como el
resto de sus compañeros. Fue tan sonado en los círculos de “Paul is dead” que la prensa
se hizo eco, llegando a preguntarle sobre ello en una entrevista. Éste explicó que el
motivo había sido simplemente que “se habían acabado las rojas y le dieron una negra”.
En primer lugar, al final del video aparece una chica con un ramo de flores, entre ellas
rosas rojas, que le entrega al propio Paul, por lo tanto eso no es correcto. Y en segundo
lugar, las rosas negras son poco comunes y resulta muy extraño que las tuvieran allí en
ese momento. Esta modalidad se llama “perla negra”, y en realidad es de un rojo muy
oscuro. La rosa que luce Paul en su solapa es completamente negra, como teñida.
Tenemos que creer, por lo tanto, que se habían acabado las rosas rojas justo cuando le
tocaba precisamente a él coger una, que felizmente tenían rosas de un color totalmente
negro que no se iban a usar para nada más, y que se les olvidó que había un ramo de
rosas rojas por ahí para usar al final del vídeo. ¿No es más verosímil pensar que esto se
hizo a propósito en lugar de asumir que todo es un cúmulo de casualidades?
Sirva esto para detallar mi posición con respecto a estas “pistas”: si no son tal, entonces
tiene que haber una explicación. Pero debe ser coherente y verosímil, porque si ante la
duda te responden con un sinsentido, eso no hace más que alimentar las sospechas.
Éste es otro de los temas más recurrentes en los aficionados a este caso. Y todavía más
subjetivo que el anterior, pues hay que reconocer que cuesta mucho entender realmente
una frase completa y con sentido al escuchar una canción al revés.
En aquella llamada anónima que recibió Russ Gibb en 1969 se le solicitaba que pusiera
en la dirección contraria la canción Number 9 del Álbum Blanco. El propio Gibb, que al
principio lo tomó a broma, quedó consternado al escuchar la frase “Turn me on, dead
man”. Tanto es así que él mismo reconoce que días después estuvo llamando a Apple
para preguntar por Paul, incluso habló con Eric Clapton para preguntarle lo que sabía.
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Tenemos otros ejemplos como Tomorrow Never Knows o Blue Jay Way, en las que se
incluían fragmentos de guitarra, batería e incluso coros invertidos, para darle otro efecto
a la melodía.
En 1995, en el marco del proyecto Anthology, el propio Paul McCartney contó que
habían encontrado una frase en backwards en Free as a bird, una de las canciones de
John que habían decidido regrabar con sus voces. La frase sólo decía “Turned out nice
again” (algo así como “bien presentado de nuevo”), y al escucharla al revés se oía
claramente “made by John Lennon”. De hecho, fue la versión en backwards la que
decidieron dejar en el resultado final.
Por lo tanto, si se trata de una técnica ampliamente utilizada y reconocida por ellos
mismos, ¿por qué no concederle el beneficio de la duda a ciertas frases que parecen
escucharse en algunos temas?
Porque, al margen del “Turn me on dead man” que escuchó Gibb, existen otros casos
como el de la canción I’m so tired, escrita por John en 1968.
Nothing is real.
Como mucha gente sabe, Lennon la escribió durante su estancia en Almería, España,
entre septiembre y octubre del 66. Strawberry Fields era el jardín de un orfanato que
había cerca de su casa cuando era niño, y al que le gustaba escapar para perderse y
reflexionar en soledad. La canción supone una introspección en sus recuerdos de la
infancia y en su forma diferente de ver la vida. Por ejemplo, cuando dice “nadie está en
mi árbol, sino más bien arriba o abajo”, vendría a ser algo así como “nadie está en mi
onda”. Una forma más de explicar que siempre se sintió distinto a los demás, en otro
nivel, como una especie de “genio incomprendido”.
Sin embargo, la frase Strawberry Fields no estuvo allí en los inicios de la letra. Fue una
canción que sufrió muchos cambios hasta su grabación final. Es el tema con más tomas
en toda la carrera musical de los Beatles. Se hicieron aproximadamente 270, de las
cuales solo 74 se han dado a conocer.
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Lo que sí está claro es que al principio, como se puede comprobar en las tomas iniciales,
John la llamó “It’s not too bad” (“esto tampoco es tan malo”). La letra giraba en torno a
esta frase, que se iba repitiendo prácticamente en cada estrofa, sin hacer todavía ninguna
alusión al campo de fresas.
Una canción que habla de lo fácil que es vivir con los ojos cerrados, de sentirse a veces
como dentro de un sueño, de intentar no preocuparse ante la adversidad y de acabar
convenciéndose con vanos argumentos.
Si vemos el vídeo, la forma en que cada frase de la canción acompaña a las imágenes
parece estar dándole un sentido muy curioso en incluso inquietante.
En su día hice un artículo analizándolo fotograma por fotograma, lo que sería imposible
de reproducir aquí. Pero haré un resumen de los detalles más representativos y remito al
vídeo oficial para comprobar lo asombroso que resulta:
En primer lugar, “nothing is real”. Cada vez que John canta esta frase, aparece Paul.
Parece increíble, pero así es.
En segundo lugar, la frase “nadie está en mi árbol”. ¿Quién está en el árbol en ese
momento? Paul, observado desde abajo por sus tres compañeros. De hecho, justo antes
de que aparezca su imagen, George hace un gesto a cámara y luego se vuelve hacia
arriba.
Por supuesto, hay otros detalles, como la oreja “con elemento extraño” que se puede
apreciar en Paul cuando aparece de perfil, o sus ojos en primer plano de un verde
intenso.
Como decía, un vídeo tremendamente interesante que conviene tener en cuenta, pero
que no tendría nada de especial si no fuera por el mensaje que lo acompaña.
No hace falta buscarle tres pies al gato ni tratar de escuchar el nombre de Paul en cada
segundo de un tema, sino tratar de meternos en la piel de quien las escribió e intentar
ahondar en los sentimientos que sus letras parecen expresar.
Todos los artistas, en cualquier ámbito, dejan una parte de sí mismos en su obra. Esto es
indudable, y más en el caso de compositores.
Se trata de una herramienta valiosísima que, más allá de entretener y ponerle música a la
poesía, puede servir también para realizar denuncias, dar consejos o dejar salir
sentimientos ocultos.
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El análisis de una canción deja mucho lugar a la interpretación, es cierto. A lo largo de
mi investigación he escuchado con gran interés todas las composiciones de los
protagonistas de esta historia, y he de decir que he encontrado cosas soprendentes. En
algunos casos son mensajes muy claros, puesto que oficialmente se conoce el motivo y
el destinatario de sus alusiones. Pero hay otros que, sin necesidad de elucubrar
demasiado, hacen pensar que allí había algo escondido que quería salir.
Más adelante, cuando aborde la historia de sus protagonistas, podremos verlo en detalle.
Por ahora, estamos hablando de las supuestas pistas dejadas por los Beatles.
Oficialmente esta canción fue compuesta por Paul McCartney en “honor” al Maharisi
Magesh Yoghi, gurú al cual acababan de conocer y con quien habían pasado un tiempo
en Gales.
Pongo la palabra “honor” entre comillas porque la canción es una crítica terrible, en la
que le llama impostor y mentiroso y describe cómo embaucaba a aquellos inocentes que
se acercaban a él, ignorantes de su verdadera condición.
Pero esto no concuerda. Se dio por válida esta explicación dada por McCartney años
después porque es un hecho conocido que el Maharisi les decepcionó profundamente
durante su estancia en Rishikesh, India. Pero esta visita tuvo lugar en febrero de 1968,
cinco meses después de que esta canción se escribiera.
En aquella primera reunión con Magesh Yogi no hubo ningún problema, todos
estuvieron encantados, o no habrían vuelto con la ilusión con la que fueron después.
¿Acaso ya sabía McCartney que el Maharisi no era lo que decía ser? ¿Por qué volvió a
verle, entonces? ¿John, George y Ringo no entendieron el significado de la canción?
¿No le preguntaron por ello?
Esta canción no era para el Maharisi. Cabe preguntarse entonce por qué mintió Paul
sobre ella y quién es “el hombre de las mil voces que habla perfectamente claro y al que
nadie percibe”.
Hablando de colinas, no olvidemos la imagen del libreto de Magical Mystery Tour, con
Paul subido sobre un montículo y el título de la canción alrededor. Un dibujo que
también contiene otro detalle que dio mucho que pensar en su día:
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En cuanto a canciones con supuesto “mensaje”, Hello Goodbye es una de mis
preferidas. Una canción que, según cuenta Paul, se le ocurrió por casualidad cuando
Alistair Taylor le preguntó cómo componía las canciones y éste le hizo una
demostración pidiéndole que cantara lo contrario de lo que él decía.
Cabe destacar que el propio Taylor no tenía claro, años después, si se le había ocurrido
la canción en ese momento o ya la tenía en mente.
El caso es que es imposible no darse cuenta de lo sospechoso que resulta escuchar “tú
dices adiós y yo digo hola” en boca de McCartney, más si lo vemos señalándose a sí
mismo en el vídeo.
Un vídeo del cual habría también muchos detalles que comentar, como es la espantosa
falta de ritmo que demuestra Paul en ella, o el estrepitoso fallo que comete en un par de
ocasiones con el playback, por no hablar de su aspecto. Aunque para mí lo más
llamativo son las constantes miradas de desdén que le dedica George en las tres
versiones que se hicieron. O la mirada burlona y cargada de intención que comparten
John y Ringo al comienzo de una de ellas.
Yellow Submarine
La base de la idea se atribuye al guionista Lee Minoff, del cual apenas hay información.
Lo poco que se encuentra suele estar asociado a Yellow Submarine y a dos
documentales relativamente recientes.
Exacto: es la misma que aparece en el bombo del Sargent Pepper’s. Una fecha muy
recurrente, pues es la misma en la que, un año después, comenzó el Magical Mystery
Tour. Por cierto, que fue John el que insistió en que se retrasara el comienzo de la
grabación del film hasta ese día en contra de los deseos de Paul, que prefería iniciar el
rodaje a principios de ese mes.
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En la página justificaban esto con todo tipo de razones, todas ellas encaminadas a
afirmar que Minoff trabajaba ya en la película por ese entonces (incluso dicen que existe
un contrato firmado por Minoff y Brodax, el productor, con fecha de principios de
octubre del 66). Pero esto, a tenor de la historia oficial, es contradictorio: pues no fue
hasta por lo menos marzo del 67 cuando surgió la idea de hacer esta película.
Encontré otro nombre asociado al film: Roger McCough. Al parecer, fue responsable de
gran parte de la historia definitiva, y existe reporte de que fue pagado por su trabajo con
un cheque de 500 dólares. Pero en los títulos de crédito no aparecía, lo cual llamó mi
atención.
Buscando sobre él hallé que había pertenecido a un grupo de música y poesía del
Liverpool de comienzos de los sesenta, llamado The Scaffold. Uno de sus compañeros
en dicha banda fue Peter Michael McCartney, el hermano de Paul.
Se ha repetido hasta la saciedad que los Beatles no habían tenido nada que ver en la
película, más allá de aportar sus canciones. Pero la verdad es que John solía llamar al
productor, Al Brodax, para compartir con él las ideas que se le iban ocurriendo. Se pone
como ejemplo la escena inicial tras los créditos, cuando el submarino persigue a Ringo
por las calles de Liverpool. En esta ocasión se dice que John había telefoneado a Brodax
a las tres de la mañana. Para no tener nada que ver con el film, parecía que le quitaba el
sueño.
La forma en que se suceden los acontecimientos, las imágenes, los diágolos, ese aire
inconexo y deshilado… Es muy posible que parte de todo hubiera salido de un sueño de
John. De hecho, si llamaba de madrugada a Brodax quizá era porque acababa de tener
algún sueño o pesadilla que luego se convertiría en parte de la historia.
Quizá por ello no cabe esperar un argumento demasiado coherente, si es que salió de la
mente de John; estaría basado en su propia simbología, su forma de ver el mundo, la
psicodelia que lo envolvía en aquel momento.
De hecho, una de las frases más populares, y que incluso ilustró una de las imágenes
que se usaron para promocionar el film era:
La banda del Sargento Pimienta ameniza el ambiente. Una banda que, físicamente, es
igual que los Beatles, que deberán tomar su lugar para salvar Pepperland. Es interesante
cómo se juega en el film con la idea de la duplicidad: dos bandas, personajes idénticos,
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pero diferentes grupos. Está claro que simboliza el cambio entre los Beatles clásicos y la
nueva banda que surgió después. Los “dobles” serán los elegidos para salvarlo todo,
para alzar al pueblo a la revolución con la ayuda de su música, cuya influencia es tan
poderosa que puede cambiar la actitud de la gente.
Pero en contraste, desde las montañas grises, unos maléficos seres, los Blue Meanies,
amenazan con romper esta armonía. Su jefe odia la música, odia el color, odia la palabra
“sí”, odia todo lo que Pepperland simboliza. Quiere acabar con ella, controlarla, y hacer
que el mundo sea azul, es decir, triste. El color azul en esta película simboliza lo
negativo. El terrorífico guante, de hecho, es llamado “pájaro azul” (bluebird), un
nombre que aparecerá varias veces en este libro asociado a algo mucho más oscuro y
por desgracia real.
Hago un inciso para comentar que la negativa del jefe de los Blue Meanies a usar la
palabra “yes”, algo en lo que rectificará al final de la película, es otra de las muestras de
que John pudo estar detrás de la simbología y el mensaje del film. Puesto que para él
había sido clave ver esta palabra escrita en el techo de la exposición de Yoko en
noviembre del 66 en la Indica Gallery, convirtiéndose así en su palabra favorita.
Los Meanies cuentan con un poderoso ejército, muy diverso y llamativo. Seguramente
muchos recordarán esos personajes altos, ataviados con traje y chistera, que se dedican a
dejar caer manzanas sobre la población. Como sabemos, la firma Apple fue creada
meses después, y su nombre, a pesar de que siempre se ha dicho que estuvo inspirado en
un cuadro de Magritte que Paul adoraba, en algunas fuentes se alude a un supuesto
juego de palabras muy al estilo de John. El sonido fonético de esta palabra es “apol”.
En una fotografía hecha durante una sesión para promocionar la película, podemos ver
cómo los Beatles sostienen un submarino amarillo, pero en lugar de la ventana, en su
lateral podemos ver lo siguiente:
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Un poco después de los títulos de crédito iniciales, y con la canción Eleanor Rigby de
fondo, encontramos uno de los detalles más curiosos de la película: una tumba con el
número 49 arriba, con la frase “Aquí yace enterrado”.
Resulta que, en otra de esas “felices casualidades”, la palabra “Paul” tiene cuatro letras
y “McCartney” nueve. No he encontrado explicación ninguna de por qué se puso
precisamente este número.
Pero no es lo único que había originalmente escrito en la lápida. Aquel que tenga la
versión remasterizada en DVD no tendrá la oportunidad de ver lo siguiente:
Vamos a hablar ahora del nombre William, que siempre se ha convenido en aceptar, en
los círculos que investigan la teoría de la muerte de Paul, como el verdadero nombre de
la persona que hoy lleva su nombre.
Pero, ¿de dónde se sacó? Parece obvio pensar que de la canción Sargent Pepper’s. En
ella, como sabemos, al final se nos presenta al nuevo miembro de la banda: el único, el
irrepetible, Billy Shears.
Es ilógico sospechar que el sustituto se llame así basándose sólo en esa canción,
máxime cuando siempre se ha dicho oficialmente que Shears era Ringo, y que se le
presentaba para que cantara la siguiente canción en el álbum, With a Little Help from my
friends.
El propio Ringo parecía afirmarlo en la canción I’m the greatest, de su álbum de 1973,
gracias a la cual se convirtió en un hecho reconocido. Sin embargo, en esa canción,
compuesta en realidad por John Lennon, la frase que hacía alusión a Billy Shears no
decía originalmente que fuera Ringo, sino que decía: “dejadme presentaros a Billy
Shears”. Ringo decidió cambiar esa frase, la única de toda la composición que pareció
no gustarle.
En la película Yellow Submarine, cuando los personajes cantan estos versos no señalan
a Ringo, sino a John. No parecía estar tan claro entonces quién era el tal Billy.
Pero como decía, no tiene sentido basarse en una canción para hacer semejante
afirmación. Eso pensaba yo al principio, hasta que me encontré asombrada con decenas
de Billies y Williams en diversas canciones y vídeos de la historia de la banda.
Si seguimos un orden cronológico, podríamos empezar con una foto tomada por Linda
en 1969 en Londres, en la que vemos a Paul apoyado en la pared delante de dos carteles
en los que se anuncia un espectáculo de circo cuyo protagonista es un tal Billy White. El
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nombre Billy queda exactamente a ambos lados de su cara, en una pose totalmente
intencionada.
Poco después Paul eligió el pseudónimo “Billy Martin” para las sesiones de grabación
de su primer álbum en solitario, que tuvieron lugar en Abbey Road. Nombre que
recuperaría diez años después para nombrar a su personaje en la película “Give my
regards to Broadstreet”.
Tenemos a John cantándole a “Bungalow Bill”, en lo que parece ser una simple alusión
a Buffalo Bill, y más tarde usando este nombre para su canción Sally y Billy, en la que
dice “Billy fue un chico listo que tuvo mucha suerte”.
Paul usando el contrabajo de Billy Black, bajista de Elvis Presley, sobre el cual colocó
una pegatina que ponía “Bill” para dejar claro quién era el propietario.
La canción Rock Show de Paul, con su “Silly Willie with the Phillie band”. O el vídeo
oficial de la preciosa canción Beautiful Night, en el que, en el segundo 44, podemos ver
escrito en un muro con grandes letras: “Williams”.
En fin, muchos “Billies” y “Williams” por aquí, todos en torno a Paul, además del
extraño “William McMillen” de la tumba del número 49, del cual la única referencia
que he encontrado es de un cirujano nacido en Ohio en 1829.
Volviendo a la película, me detendré en otro detalle que ofrecería otro punto a favor del
argumento de que John podría haber estado fuertemente implicado en ella.
Los viajes psicodélicos a bordo del submarino los llevan a través de diferentes mares.
Uno de ellos es el mar de las cabezas, plagado de estatuas en cuyos cerebros se pueden
leer palabras como “nunca”, “quizás”, “verdad”, una referencia al Marqués de Sade,
fórmulas matemáticas, estrellas…
Y es en este momento cuando comienza a sonar Lucy in the sky with diamonds.
Durante años se negó que esta canción tratara sobre el LSD, a pesar de la clarísima
referencia que hay en sus siglas. La explicación era un dibujo que Julian, hijo de
Lennon, había hecho en el colegio retratando a una de sus compañeras, llamada Lucy,
flotando en un cielo lleno de diamantes.
53
Sin embargo, no hace mucho McCartney hizo unas declaraciones aceptando que
estuviera dedicada a la droga. George Martin, por su parte, de una forma mucho más
prudente, también lo dejó ver en el documental Anthology. Mientras suena la canción de
fondo, cuenta una anécdota que habría sucedido en el estudio a comienzos de 1967.
John tomó LSD sin saberlo, ya que al parecer fue a tomarse un analgésico para el dolor
de cabeza y se confundió de pastilla, aunque ninguno de los dos tuvo nunca claro del
todo si había sido así. Comenzó a sentirse muy mal y Martin le propuso subir a la azotea
para que le diera el aire. Una vez allí, John se quedó maravillado ante la hermosa noche
estrellada que veía sobre él.
Esta imagen es la que se recupera en la película, con John observando admirado una
enorme cabeza que muestra un cielo lleno de estrellas, momento en que sonará esta
canción. Es interesante que nos hagan creer que ninguno de los Beatles (ni John) había
participado en absoluto en la película. Minoff no podía saber la anécdota del LSD, pues
fue algo que se hizo público años después, precisamente para impedir que se relacionase
la canción con la droga. Igual que es absolutamente imposible que él y el resto del
equipo fueran capaces de representar de una forma tan perfecta los efectos que el ácido
tendría en la mente de John.
Al margen de tantas curiosidades, lo que queda claro es que, John al menos, tuvo mucho
más que ver en la película de lo que, sorprendentemente, se ha reconocido.
Una vez escuché decir a una de mis profesoras, en una clase de inglés dedicada a la
música, que la canción más incomprensible y extraña que había escuchado nunca era I
am the Walrus, de John Lennon.
No es la única que lo piensa. Siempre se ha dicho que esta canción es “un sinsentido”,
algo “imposible de entender”, una “concatenación de expresiones sin conexión ni
significado real aparente”.
Muchos han tratado de analizar su letra, con el objetivo de ofrecer un poco de luz al
misterio. Pero sus conclusiones se quedan vacías en todos los casos, no pudiendo
54
ofrecer una visión en conjunto de qué mensaje se pretendía transmitir. Al final, no
tienen más remedio que decir que la mayoría de las frases fueron “cogidas al azar”.
Desde que era adolescente John amaba el libro Alicia en el País de las Maravillas,
escrito en 1865 por Lewis Carroll. A pesar de que siempre se ha considerado un cuento,
y ha sido utilizado en las escuelas como libro de obligada lectura, la obra de Carroll es
en realidad un complícadísimo conjunto de juegos de palabras y de lógica. En él hay
crítica hacia la sociedad, la educación y la política. Tiene una segunda parte, A través
del espejo o lo que Alicia encontró allí (en inglés: Through the looking-glass, and what
Alice found there).
Leyendo la obra y conociendo a Lennon nos damos cuenta de que concuerda totalmente
con su forma de pensar, de componer y de expresarse. Este tipo de simbología le
acompañó toda su vida.
Asimismo, enlaza con el mensaje que empezó a transmitir a partir de 1966: nothing is
real. Una verdad alternativa, una fantasía. Cosas imposibles que se convierten en reales.
John se basó en los símbolos de este libro en varias ocasiones, como es el caso de Lucy
in the sky with Diamonds.
En Yellow Submarine vemos un mundo similar al que creó Carroll: Pepperland, los
mares llenos de seres extraños, los juegos de palabras…
Carroll lo recuperó para su A través del espejo, y lo hacía hablar con la protagonista
sobre semántica, explicando el poema Jabberwocky.
En la rima original no se decía que Humpty Dumpty fuera un huevo, porque en realidad
era una adivinanza:
La morsa es uno de los personajes del poema La morsa y el carpintero, incluído por
Carroll también en Through the Looking Glass.
55
La morsa acaba comiéndoselas todas sin dejarle ninguna al carpintero. La mayoría de
los análisis de la canción indican que John estaba usándolo como denuncia social.
Sabiendo el interés de John por este tipo de cuestiones, no sería una opción descartable,
a pesar de que su explicación de por qué eligió a este personaje como protagonista, para
repetir incansablemente que él era la morsa, es muy sospechosa:
Por otra parte, no tiene sentido, dada la intensa lucha de John por la justicia social y por
el despertar del pueblo, que negara el verdadero mensaje de una canción que
supuestamente estaría haciendo una denuncia de este tipo. Aparte de que no fue hasta el
año siguiente cuando realmente se “tiró a la piscina” con Revolution, primera canción
claramente política.
Por otra parte, tenemos también la página del álbum Magical Mystery Tour, en el que,
detrás del título de la canción, aparece lo siguiente:
¡No, no lo eres!, dijo la pequeña Nichola (Nichola es la niña que aparece en la película
sobre el regazo de John).
En 1967, un estudiante del Quarry Bank High School envió a John una carta
comentándole que su profesor había hecho una clase analizando las canciones de los
Beatles. Lennon se quedó muy impresionado. Según él, fue la clave que le hizo empezar
a escribir canciones “sin sentido”, pues su propósito era confundir y liar a los expertos
en el grupo. Obviamente, lo consiguió.
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Este primer verso es similar a otro de la composición Marching to Pretoria, que
contiene la frase “I’m with you as you’re with me and we are all together”.
Posiblemente John se basó en ella. Sin embargo, le cambió el sentido, porque él no dice
“yo estoy contigo” sino “yo soy él, tú eres él”.
Según la biografía de Pete Shotton, que estaba ahí en el momento en el que John
escribió la canción, esta frase decía “waiting for the man to come”, “esperando que
venga el hombre”, pero fue modificada a petición de Pete.
Vaya, pareciera como si John conociera los análisis de Carlesi y Gavazzeni cuarenta
años antes de que se publicaran y estuviera ironizando con ello.
Oswald: ¡Me mataste, vil esclavo! Toma mi bolsa y, si tienes corazón, entierra mi
cuerpo y entrega en propias manos a Edmundo, conde de Glocester, las cartas que yo
le llevaba. Lo encontrarás en el ejército bretón. ¡Oh, muerte inoportuna!
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conocido bien a John durante siete años, puedo asegurarte que leer un pasaje de una
obra de Shakespeare es justo el tipo de chifladura que él haría. Si él llevó la copia de la
obra al estudio y lo planeó allí todo, no lo sé, pero lo dudo. Suena más espontáneo que
eso y mi impresión es que alguien más tenía una copia de la obra allí y él la tomó
prestada. En la emoción del momento empezaría a leerla al micrófono. Paul no habría
dudado en aprobarlo y estar con él en ello.
Sospecho que el hecho de que John eligiera este pasaje en particular sería tomado
como otra pista del mito de “Paul is dead” que los Beatles se divirtieron perpetuando.
Bien, el mito de “Paul is dead”, nuevamente toca decirlo, surgió en 1969. Estamos en
1967.
Pero con lo que nos tenemos que quedar es con eso en lo que tanto insiste Neil: nada de
lo que aparece en las grabaciones de los Beatles está ahí por casualidad, cada sonido fue
puesto con toda la intención. No hay casualidades, ni en el texto de Shakespeare, ni en
la elección de la morsa, ni en el hombre huevo. Por lo tanto, todos los análisis de esta
canción que insisten en decir que esto no tenía sentido están equivocados.
La siguiente hipótesis más verosímil es, entonces, que estuviera jugando con los fans,
como él mismo declaró en alguna ocasión. Algo que contrasta con estas afirmaciones
vertidas durante su entrevista de 1980 para la revista Rolling Stone.
Lennon: No, no me sale jugar, trato de inventar cosas. Le hago dibujos, veo la tele con
él. En eso soy buenísimo, puedo ver cualquier mierda, siempre y cuando no me tenga
que mover, y puedo hablar con él y leerle cosas y sacarlo a pasear y llevarlo a tomar
café conmigo y esas cosas.
Cott: Es raro, porque tus dibujos y muchísimas de las canciones que compusiste son
muy juguetonas.
Glass Onion
En ella, John debió decidir llevar su “juego” hasta límites insospechados para volver
loco al personal que trataba de descrifrar sus extravagantes letras.
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Se basa exclusivamente en hacer referencias a canciones anteriores de los Beatles, dos
de las cuales ya he comentado aquí:
Pero lo que más ha llamado la atención siempre a los fans es el verso siguiente:
En busca de la explicación que los propios Beatles le habrían dado a esta broma
encontré sorprendida unas incongruencias tremendas entre Paul y John:
Sí. Esa línea fue un chiste, ¿sabes? Esa línea fue escrita en parte porque me sentía
culpable porque estaba con Yoko, y sabía que finalmente estaba seco. En una forma
perversa, fue una manera de decirle a Paul: "Toma esta migaja, toma esta ilusión, toma
esta línea, porque te voy a dejar".
Hasta ese momento pensaba que se trataba de una burla dirigida a los “estudiosos” de
las letras de la banda, ahora resulta que era un mensaje encubierto para Paul. Algo que
él mismo parece desconocer, a juzgar por su versión, años después que la anterior:
Mucho más coherente parece la explicación de John, dado que aquí Paul parece estar
insinuando que el motivo de la frase no era otro que reírse de un rumor que no
aparecería hasta un año y medio después. Tampoco ha de extrañarnos a estas alturas,
dada la malísima memoria que tiene McCartney y su curiosa visión de la historia Beatle.
En cualquier caso, ninguno de los dos parece dar una respuesta verosímil a esta frase.
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Pero estas pistas, como hemos visto, están ahí desde mucho antes, desde el primer
momento tras abandonar las giras y cuando todavía no se había extendido este rumor.
Su presencia es abrumadora e incontestable, sea cual sea su motivación, y la inmensa
mayoría de los fans no han tenido más remedio que reconocer su existencia. Pero, si el
rumor no existía, ¿para qué se pusieron allí? ¿Y por qué no se ha reconocido nunca?
Tengamos en cuenta además, dejando a un lado la incredulidad que produce pensar que
una banda como los Beatles tuvieran que recurrir a una patraña semejante para vender
más álbumes, que el rumor apareció en el peor momento posible, cuando John ya había
declarado ante Allen Klein y otros testigos, un mes antes, que iba a abandonar el grupo.
No tiene sentido realizar semejante maniobra cuando se está a punto de terminar con
todo.
Por último, y esto enlaza con el siguiente capítulo, una cosa es jugar con frases sin
sentido en las letras o imágenes misteriosas en los vídeos y otra muy distinta plasmar
los sentimientos de tristeza, rabia, mala conciencia y desolación que se pueden apreciar
en las canciones de John, Ringo y George a partir de 1966.
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ANALIZANDO EL ENTORNO
Lo lógico después de conocer todos estos datos es plantearse la siguiente pregunta: ¿qué
hay de las personas cercanas a Paul?
Ya es bastante difícil creer que, ante una situación semejante, su familia y sus mejores
amigos se mantuvieran en silencio y permitieran que alguien tomase el lugar de Paul sin
mayores consecuencias. Pero intentar dar por verosímil esta historia sin hallar
absolutamente ningún indicio en todas estas personas es algo muy difícil.
Paul tenía padre (su madre había fallecido cuando él tenía catorce años) y un hermano,
Mike. No hay declaración alguna por parte de ellos sobre este asunto. Tampoco
encontré nada de Ruth, la hermanastra de Paul, hija de la segunda mujer de Jim
McCartney, más allá de alguna entrevista en la que afirma que no quiere tener
absolutamente ninguna relación con Paul y que lo que ella recuerda de su hermano es
era un hombre con dos personalidades distintas.
Sí que es cierto que observando las pocas imágenes que tenemos de Jim, aprecié un
cambio drástico en su apariencia. Más delgado, incluso consumido conforme pasaban
los años. Unas veces terriblemente serio y otras con una sonrisa histriónica, como “ida”,
algo bastante impropio de un señor como él, serio y cincurspecto al estilo de cualquier
caballero inglés de la época. Murió en 1976 tras una larga enfermedad.
Más interesante aún resulta la figura de Jane, la novia de Paul por aquel entonces. A
simple vista, nadie diría que había sucedido algo terrible. A no ser que uno busque con
detalle hasta encontrar imágenes como esa breve secuencia del viaje a Rishikesh
incluída en el vídeo Across the Universe, en que la vemos llorando desolada al lado de
un Paul indiferente y con una preocupada Maureen (esposa de Ringo) tratando de
consolarla, o su lacónica y desganada intervención en una entrevista posterior junto a
McCartney.
61
Beatles-. Linda estaba lamentándose por el hecho de que ninguna chica tenía
oportunidad con el solteroMcCartney por culpa de Jane Asher, con quien tenía una
relación desde hacía varios años.
-¿No sabes que Paul murió el año pasado? –Me dijo un invitado de repente. –Ése es
sólo un doble que se está haciendo pasar por McCartney para que las ventas no
resulten perjudicadas por la tragedia.
-Y, ya ves –siguió mientras mi boca se abría a causa de la sorpresa –Jane sólo sigue
con él para ayudar. El hombre que ella ama murió el pasado noviembre. Un día, muy
pronto, ella anunciará una ruptura. Se trata sólo de guardar las apariencias hasta que
llegue el momento apropiado.
A pesar del hecho de que el que me contó esta historia era amigo de los Beatles, no le
dí mucho crédito al rumor hasta el siguiente verano, cuando Jane, efectivamente,
anunció que ella y Paul habían roto. Curiosamente, fue durante el mes de noviembre de
1968 cuando Linda se mudó a Londres para vivir con Paul en su casa de Sant John’s
Wood. En marzo de 1969 ya estaban casados. Le envié el siguiente mensaje:
Todos hemos visto los típicos documentales sobre la banda, con eventos e imágenes
seleccionadas para dar una visión, lo más resumida y fidedigna posible, de cómo
vivieron aquella etapa de su vida, desde la Beatlemanía hasta la separación.
Pero esos documentales suponen una ínfima parte del material que uno puede encontrar
sobre ellos. No ha habido grupo musical más grabado, fotografíado y entrevistado en la
historia, por no hablar de los cientos de libros que se han escrito sobre ellos. Esto,
sumado a la ayuda que da la difusión en internet, hace que tengamos prácticamente toda
la historia Beatle en la palma de la mano. Si en ese contexto no encontraba nada que
apoyara la teoría de la muerte y sustitución (que es lo que esperaba en un principio), ya
tendría un motivo para dudar poderosamente de este asunto.
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El fin de las giras
Volvamos a 1966. Es en esta fecha cuando el grupo decide abandonar para siempre las
actuaciones en vivo. Los motivos: el cansancio, los peligros que habían tenido que
afrontar en la última gira, el sonido defectuoso, el miedo a acabar electrocutados si
llovía… Son múltiples y muy variados, ampliamente difundidos y repetidos hasta la
extenuación. Si se hiciera otro documental sobre la banda seguro que aparecería alguno
nuevo.
En su día escribí un artículo analizando el que yo llamé “mito del último concierto”.
Una serie de hechos y declaraciones que habían contribuído a convencer a todo el
mundo de que los Beatles ya tenían decidido –y esto es lo fundamental-, antes de su
actuación en el estadio Candlestick Park de San Francisco, el 29 de agosto de 1966, que
aquella vez sería la última.
Tan grande era la importancia de la grabación, que Barrow no tuvo en cuenta que el
concierto duraría más de lo que una cara de casete permitía, y se olvidó de darle la
vuelta, quedando cortada la última canción, Long Tall Sally, a tan sólo unos segundos
de empezar. Así se perdían para siempre los últimos momentos en que los Beatles
habían actuado ante un gran público.
Aparte de esto, también tenemos unas declaraciones de George Harrison afirmando que,
entre dos de las últimas canciones, todos dejaron sus instrumentos y se hicieron una foto
de grupo posando de espaldas al público, para tenerla como recuerdo.
Sería interesante si alguien que estuvo en aquel concierto recuerda este episodio tan
curioso, que a buen seguro habría llamado la atención del público. Yo, hasta la fecha, no
he logrado encontrar más testimonios de ello, salvo una foto en la que salen Paul y
John llevando una cámara en el momento en que se dirigían al escenario. En el caso de
Paul, no es de extrañar, dada su afición a la fotografía.
Sin embargo, he escuchado con total atención la grabación que existe de este concierto,
en busca de un intermedio entre dos canciones lo suficientemente largo como para
permitir que esto sucediera. El resultado es el siguiente: el tiempo más largo pasado
entre canción y canción es de 34 segundos, absolutamente insuficiente como para sacar
una cámara, que Ringo baje de la batería, que alguien –el que fuera- colocase la cámara
sobre el amplificador, la enfocara, preparase el disparador automático y se colocara
junto a sus tres compañeros para la foto. Además, y esto es fundamental, en todos los
intermedios de más de 9 segundos hay alguno de ellos hablando en todo momento al
micro.
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La famosa presentación de Paul antes de la canción Paperback Writer, en la que dice:
Nos gustaría continuar, creo… No estamos seguros del todo todavía. Me gustaría
continuar, ciertamente. Definitivamente. Bien, ¿lo miramos por un momento? Sólo
miradlo… La siguiente canción se llama Paperback Writer.
En aquel momento, y según un testigo del concierto, un grupo de jovenes corrían por el
estadio perseguidos por la policía, organizando un lío tremendo. Hecho que había
llamado la atención del grupo y por el cual Paul, observándolo distraído, se preguntaba
si en esas condiciones podían continuar con la actuación.
Lo que está claro es que, en aquel momento, nadie pareció captar ningún significado
oculto en aquello, o en seguida habrían saltado todas las alarmas. Sin embargo, una vez
pasado todo, se alzaron en seguida las voces que decían que Paul, claramente, había
anunciado así el final de sus actuaciones en vivo.
Aparte de eso, las tan conocidas excusas de aburrimiento, hartazgo y miedo por su
integridad a causa de las las amenazas recibidas durante la gira también parecen quedar
en entredicho.
El día 29 de julio de 1966, cuando los Beatles estaban a punto de comenzar su gira por
Norteamérica, la revista para adolescentes Datebook se hizo eco de las declaraciones
sobre el cristianismo vertidas por Lennon meses antes. Era una publicación de pequeña
tirada, que pretendía tratar sobre música pero que en general ocupaba sus páginas con
cotilleos de todo tipo. De hecho, nadie la conocería hoy si no hubiera sido por este
número y sus funestas consecuencias.
En portada, junto a una gran foto de Paul, aparecían las famosas palabras de Lennon “el
cristianismo se irá”. Pero no sólo eso, pues un dato curiosamente menos difundido es
que justo encima se podían leer, todavía más sacadas de contexto que las anteriores,
unas declaraciones que había hecho Paul un tiempo antes denunciando el racismo en
Estados Unidos. Que juzgue el lector si esto no está manipulado para generar
controversia:
Las reflexiones de John sobre el Rock y el cristianismo habían sido reflejadas, cinco
meses antes, en un artículo de Maureen Cleave para la revista London Evening
Standard. En aquel momento nadie alzó las manos al cielo ni hubo ningún tipo de
problema. El público las pasó por alto sin entender que hubiera habido mala intención
en ellas.
Pero en el contexto en que fueron publicadas después, desataron la ira de los sectores
más conservadores de Estados Unidos, encabezados por el Ku Klux Klan, que
comenzaron a enviarles amenazas y organizaron quemas de discos y pósters. Lograron
incluso que la banda fuera vetada de varias estaciones de radio.
Era tal el ambiente de tensión que, según el biógrafo Ray Coleman, Brian Epstein viajó
hasta Chicago para hablar con John y avisarle de que iban a cancelar la gira.
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Cuando éste escuchó la propuesta del mánager, le respondió lo siguiente:
Haré lo que sea, lo que sea, todo aquello que tú me digas que debo hacer. Diré lo que
tenga que decir. ¿Cómo narices voy a darles la cara a los demás si toda esta gira es
cancelada? Ya sea por mí, o por algo que he dicho, no tengo ninguna intención de
permitir que eso ocurra.
Dos días más tarde, John bajaba la cabeza en una conferencia de prensa y se disculpaba
por unas declaraciones que habían sido claramente mal interpretadas. El rebelde John, el
inconformista, el que se había reido en la cara de la mismísima Reina de Inglaterra años
antes en la Royal Variety Performance, se disculpó. ¿Por qué? Porque no quería
cancelar la gira, porque quería tocar. Y sabía, además, lo tremendamente importante que
era también para sus compañeros, a los que no quería obligar a hacer algo así.
Si tan hartos estaban de hacer conciertos, ¿por qué disculparse y continuar a pesar de las
amenazas de muerte y las fuertes protestas que les rodeaban? ¿Qué mejor momento, qué
mejor excusa para irse a casa? Su propio mánager estaba de acuerdo, y ya habría
sopesado las consecuencias económicas y de imagen que aquello acarrearía.
En todo caso, lo que está claro es que el hecho de que el fin de las giras coincida con el
cambio drástico en la apariencia de Paul no hizo más que alimentar las sospechas de
aquellos que creían en su muerte. Obviamente, una actuación en público requiere de
algo más que un simple parecido físico.
Mc: Sí, podíamos haberlo hecho. Pero como te decía, estábamos cansados de hacer
giras y estábamos más interesados en hacer películas y grabar. Cuando empiezas,
hacer una gira es genial, dar sólo un concierto es genial, pero cuando alcanzas el nivel
que habíamos alcanzado, se vuelve aburrido. Pero sí, creo que sí, hubiera sido posible
llevar esos álbumes de gira, aunque hubiéramos necesitado algunas grabadoras y
algunos “efectos especiales”.
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El ambiente dentro del estudio
Sea como fuere, los Beatles, a partir de entonces, se encerraron en el estudio, dedicados
casi exclusivamente a componer y grabar. Tardaron nueve meses en publicar el
siguiente álbum, el mítico Sargent Pepper’s Lonely Hearts Club Band.
Pero, ¿qué vemos cuando buscamos fotos de aquellos intensos meses de grabación?
Hasta entonces todas las tomas eran grabadas por los cuatro a la vez. La línea de bajo
estaba presente desde el principio y se sobregrababan los demás instrumentos sobre las
tomas anteriores.
En los años siguientes, el ambiente se fue tornando cada vez más tenso y enrarecido,
hasta llegar a las grabaciones en vídeo para el documental Let it be. Paul admitió que
aquello había sido una idea suya, llenar el estudio de cámaras; pero el resto, según
declaraciones de todos ellos, se sentían acosados, encerrados y vigilados, algo que no
contribuyó precisamente a que las cosas mejorasen.
George: Volver a verme ahí, en medio de ese descontento con los Beatles, en
Tickenham, era algo muy poco sano y muy triste.
John: Tener una cámara grabándote todo el tiempo te ponía muy mal. Quería que me
dejasen en paz. Llegábamos a las ocho de la mañana y era imposible hacer música a
esa hora en un lugar extraño con gente filmándote y luces de colores.
No me importa, yo hago lo que tú quieras que haga, y si no quieres que toque, no toco
nada. Haré aquello que te plazca.
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John: Para el tiempo de Let it be, ya no podíamos seguir jugando el juego, ya no
podíamos. Había llegado un punto en que la magia se había acabado. Y las cámaras
que teníamos delante nos hicieron darnos cuenta de lo falso de la situación.
Cada cierto tiempo, uno de los tres (todos menos Paul) abandonaba las grabaciones
durante semanas. Aquello era un auténtico polvorín.
Yoko misma nos dio su versión de lo que estaba pasando en una reciente entrevista:
John, de hecho, no fue el primero que quiso dejar los Beatles. Ringo vino con Maureen
una noche y nos dijo a John y a mí que quería dejarlo. George fue el siguiente, y
después John. Paul era el único que estaba intentando mantener a los Beatles juntos.
Pero entonces los otros sintieron que Paul estaba intentando mantener la banda junta
como "su" banda. Ellos estaban empezando a ser como la banda de Paul, a lo cual
ellos se negaban.
Uno de los vídeos que más me impresionó fue una toma alternativa de esas sesiones de
grabación.
A simple vista parecen sólo bromas, pero si uno se fija bien, se aprecia la burla de John
hacia Paul, imitando sus gestos y su forma de cantar. Después, la mofa de Paul hacia…
¿sí mismo? Emulando el grito agudo que solía hacer en las canciones de antaño. John
cantándole Help de manera sarcástica, para acabar terriblemente enfadado y separado
del resto, sentado en el suelo tras un amplificador.
La excusa perfecta para dejarlo todo vino de la mano del álbum Let it be. John había
decidido, por su cuenta, enviar las cintas maestras a su amigo Phil Spector para que
realizara una serie de arreglos, que John mismo había propuesto a espaldas de
McCartney.
Y esto, muy resumido y a grandes rasgos, es lo que se puede encontrar en esa etapa sin
molestarse demasiado en buscar.
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Tienen razón. Una persona que ya tenga algún conocimiento musical previo, con el
entrenamiento necesario (no teniendo otra cosa qué hacer, además) y con unos maestros
como los Beatles, puede aprender a defenderse muy bien. Pero el talento es otra cosa.
Lo bueno que tienen los Beatles, como comentaba antes, es la gran cantidad de material
que tenemos. Circulan numerosos ensayos y primeras tomas de la mayoría de sus
canciones. Al estudiarlo con atención encontré cosas verdaderamente inexplicables.
Muchas de ellas son objeto de debate en numerosos foros, que tratan de ofrecer una
explicación a la cantidad de “misterios” que parecen surgir en torno a este material.
Misterios como las primeras tomas de Oh, Darling, donde Paul, esa es la verdad le pese
a quien le pese, canta espantosamente, o el video Revolution, de 1968, en el que él es el
único que no toca en directo (se puede apreciar por la almohadilla que tiene bajo las
cuerdas y porque hay momentos en que las rasguea cuando no suena la línea de bajo). O
las carcajadas de George Harrison cuando, años después, para el documental Anthology,
Paul se preguntaba quién había tocado qué en Carry that Weight y cómo se había
creado.
A lo largo de estos años he analizado prácticamente todas las canciones que Paul,
oficialmente, escribió desde 1966 a 1969, con resultados muy interesantes. Sin
embargo, como detallarlas todas daría para otro libro completo, me centraré en una de
las más importantes.
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HEY JUDE
Esta canción es para muchos la mejor de los Beatles, incluída también en las listas de
las mejores composiciones de la historia.
Paul siempre ha dicho que Hey Jude fue compuesta para Julian Lennon, en consuelo por
la separación de sus padres, algo avalado por otras declaraciones y muchas biografías.
Pero Julian no se enteró de que esta canción era para él hasta veinticinco años después.
¿Cómo es posible? Si alguien compone una canción para animar a una persona y hacerle
sentirse mejor lo lógico es cantársela, lo lógico es decirle que está dedicada a él para
sacarle una sonrisa con su letra. Pero Paul no lo hizo. Él jamás cantó la canción para
Julian, y ni él, ni mucho menos John, tuvieron a bien decirle lo que significaba. Y eso a
pesar de la estrecha relación que se supone que mantenía el niño con “su tío Paul”.
La palabra “Jude”
Comencé con la idea de “Hey Jules”, empezando con: “Julian, don't make it bad, take
a sad song and make it better”. Sabía que no iba a ser fácil para él. Siempre me sentí
triste por los niños en los divorcios. Tuve la idea de la canción en ese tiempo y decidí
hacerla. Lo cambié a “Jude” porque pensé que sonaba mejor.
La canción habría empezado siendo “Hey Jules” para acabar diciendo “Jude”. Las
explicaciones de Paul para este cambio de nombre (en unas ocasiones dice que era más
fácil de pronunciar y en otras que sonaba “más country y western”), son ciertamente
curiosas.
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Más si atendemos a un pequeño detalle: la palabra Jude significa “judío” en alemán y, a
raíz de la Segunda Guerra Mundial, su uso se extendió a otros países, la mayoría de las
veces con una connotación despectiva. Es por ello que, en aquel momento, la canción
levantó un gran revuelo:
Para ayudar a publicitar la edición de “Hey Jude”, Paul decidió aprovechar la tienda
cerrada de las calles Baker y Paddington. Una noche, a altas horas, se introdujo en la
tienda y pintó las ventanas de blanco. Luego escribió HEY JUDE en grandes letras.
Bien, cuando Paul me cantó por primera vez Hey Jude… o me puso la pequeña cinta
que él había hecho con ella… me lo tomé de forma muy personal. “Ah, soy yo”, dije,
“soy yo”. Y él dijo: “No, soy yo”.
(Entrevista para Rolling Stone, 1980).
Incluso llegó a hacer la correlación “Hey Jude-Hey John” para ilustrar esta idea.
Pero, ¿en qué quedamos? ¿Era para Julian, para John o para el propio Paul? ¿De qué
trata esta canción?
Una de las interpretaciones más interesantes es la que hizo el crítico Tim Riley:
70
Las letras subastadas
En primer lugar, en algunas fuentes hayamos la afirmación de que en 1996 Julian fue a
una subasta en Sotheby’s y adquirió un lote de objetos y fotos que habrían pertenecido a
su padre. Entre ellos estaría el manuscrito original donde se compuso Hey Jude. Se
gastó más de 60.000 libras, una cantidad importante, en comprar material de John. En
concreto, el lote inicial le costó 35.000 libras y sólo el papel unas 25.000.
Es muy extraño pensar que alguien ha escrito una canción sobre ti. Eso sigue
conmoviéndome.
Tiene un par de fotos de su padre, pero no las suficientes. Las está compilando por
razones personales y son reliquias familiares.
Es decir, que el objetivo de Julian era hacer acopio de todo tipo de material relacionado
con su padre, llegándose a gastar casi la misma cantidad en la letra de Hey Jude, escrita
oficialmente por McCartney, que en el resto del lote.
Estamos hablando del mismo año y la misma casa de subastas donde Julian había
adquirido la nota de grabación. Sin embargo, Sotheby’s no lo adquirió, sino que Tessier,
a pesar de su inmenso valor, decidió quedárselo hasta que se puso en contacto con
Christie’s para confiársela. Una vez allí, decidieron sacarla a subasta con un precio de
salida de 80.000 libras. Dicho evento se celebraría el día 30 de abril.
Inmediatamente, Paul se puso en contacto con ellos para impedirlo y exigió que se le
devolviera, reclamando que le pertenecía legalmente. La casa de subastas se negó, por
lo que McCartney acudió al Tribunal Superior de Londres para iniciar una demanda
contra ellos.
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Su abogado, entre otras razones, expuso que el manuscrito tenía un gran valor
sentimental para su cliente, puesto que había sido escrito para animar al pequeño Julian
en un mal momento. Indicó también que a Paul le había sido robado dicho documento
de su casa años antes, aunque no aclaraban las circunstancias de dicha sustracción,
divagando con distintas posibilidades, como que lo hubiera cogido alguien que
trabajaba en la casa o que se hubiera producido durante una oleada de robos que habría
sufrido por aquella época (de lo que, por cierto, no existe reporte oficial ninguno, lo cual
recuerda a la historia de Tony Barrow sobre el robo de la cinta de Candlestick Park).
Apabullantes y muy interesantes declaraciones del abogado, que podrían haber sido
fácilmente rebatidas con una simple prueba grafológica. Pero no lo dejó ahí, sino que
también cuestionó por qué McCartney jamás había dado parte del robo del manuscrito,
si tanto valor sentimental tenía para él.
Pero de nada le sirvió. El día 29 de abril, en el último minuto, el juez falló a favor de
Paul, obligando a Christie’s a sacar el papel del lote que habría de subastarse al día
siguiente y mantenerlo en custodia hasta que se aclarase el asunto. Paul se conformó. A
pesar del “inmenso valor sentimental” que tenía la letra para él, su principal objetivo era
impedir que fuera vendida.
Si buscamos en la red no nos será difícil encontrar un documento que dice ser el
original con la letra, escrito en papel de color sepia y al que le falta la parte final. Pero
lo curioso es que no es sólo uno. Hay al menos dos, eso sumado a las notas de grabación
que se llevó Julian. ¿Cuántos manuscritos de Hey Jude existen?
Una de las cosas que llama la atención es que todos están escritos de una forma muy
limpia, con caligrafía casi impecable, sin cambios o sobreescrituras, colocando incluso
una línea bien trazada entre las estrofas; muy diferente a otros documentos similares,
incluso de Paul, en los que se aprecian tachones, distintas grafías y varios tonos de tinta,
algo lógico en un manuscrito en el que se está trabajando sobre una canción todavía sin
terminar.
Recuerdo que se la puse a John y a Yoko y les decía: “No pondré estas palabras en la
versión definitiva”. Un verso era “the movement you need is on your shoulder” (el
movimiento que necesitas está en tu hombro) y John dijo: “¡Es estupendo!” y yo dije:
“Es absurdo, no tiene ningún sentido” y él contestó: “Claro que sí, es estupendo”. Por
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cierto, siempre soy así, nunca estoy seguro de si es suficientemente bueno. Soy así,
¿sabes?
Paul McCartney, Rolling Stone, 31 de enero de 1974.
¿Dónde está esa frase en los manuscritos? No aparece. Según John y él, Paul le había
mostrado la canción a John en una cinta, prácticamente ya acabada, y fue entonces
cuando le comentó lo de la frase. ¿Dónde está esa frase en los documentos donde Paul
estaba escribiendo la letra? No está, y debería haber estado, pues supuestamente se le
había ocurrido desde el principio.
Por otra parte, y esto es lo más importante: ¿dónde pone “Jules”? Ese nombre no está en
ninguno de los manuscritos, ni en las tres letras ni en la nota de grabación. En todos
pone Jude, a pesar de que en un principio la canción, según Paul, tuviera ese nombre.
¿Qué pruebas hay, aparte del testimonio de Paul, de que esta canción se hubiera llamado
así?
Pero, al margen de todos estos datos, los argumentos más importantes que existen para
cuestionar la autoría de la canción están en la música.
El Fandanguillo de Almería.
Posteriormente creó una nota en su blog en la que aportaba una interesante comparativa
de acordes que demostraban la gran similitud entre ambas melodías. Tomando las
partituras de las dos obras, demostró que los compases que siguen a la introducción del
Fandanguillo, los números 10 a 18, y los números 2 a 8 de Hey Jude son casi idénticos.
En otro artículo todavía reforzaba más su análisis, ofreciendo detallados argumentos por
los que cree que ambas melodías se acaban uniendo en una sola en muchos momentos.
Al investigar sobre la historia de la banda, dio con el dato de que John Lennon había
estado en Almería en otoño de 1966, grabando la película How I won the war. Aquello
todavía le dio más argumentos con los que reforzar su teoría.
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Pero el simple hecho de que estuviera allí no implicaría la certeza de que escuchó el
Fandanguillo, si no fuera por los siguientes datos:
El señor Soria indicó en un foro haber oído que en los años sesenta, en una iglesia
situada en el barrio de La Cañada, donde se alojó John en aquel tiempo, había un reloj
que al dar la hora hacía sonar un fragmento del fandanguillo.
No sólo eso, sino que también se sabe que en el reloj del Ayuntamiento estuvieron
sonando algunos compases de esta melodía durante décadas, al dar los cuartos y las
horas, aunque en este caso sólo hay constancia segura de que lo hiciera a partir de los
años ochenta. Sin embargo, en el artículo publicado en La Voz de Almería se puede leer
textualmente: “el 11 de agosto de 1981 el carrillón y el Fandanguillo de Almería
vuelven a sonar en la Plaza Vieja”.
Es decir, que después de un tiempo se recuperaba esta tradición que comparten además
muchos otros pueblos y ciudades españolas. De hecho, el Fandanguillo es el himno
popular de los almerienses.
Lo interesante es que la melodía del reloj del Ayuntamiento fue adaptada por el
pretigioso maestro de guitarra José Fernandez Sánchez, alias Richoly. Richoly,
siguiendo instrucciones del Alcalde, seleccionó y transcribió estas notas para que
sonaran en el carrillón, supervisando todo el trabajo y dando instrucciones al relojero
sobre qué sonoridad era la más adecuada.
En ese mismo foro un guitarrista que había realizado su propia comparativa de ambas
melodías comentaba que, si bien el “camuflaje” del estilo fandanguero está muy bien
hecho, éste todavía deja entrever la influencia que el Fandanguilo pudo haber tenido en
la canción. Aseguraba, al igual que Federico Soria, que son muchas las notas
coincidentes, pero muy bien desviadas y con mucho ingenio.
Es importante señalar que en ningún caso se acusa a los Beatles de plagio, sino que se
alude a una posible inspiración, cuyas probabilidades han quedado tremendamente
ampliadas con los datos expuestos, y que ofrecen la práctica seguridad de que, de una
forma u otra, John tuvo que escuchar el Fandanguillo durante su estancia allí.
Tan seguros (y orgullosos, claro está) estaban los participantes de este foro, que
decidieron tratar de volver a sacar a la luz el tema, y para ello se dirigieron a varios
medios de comunicación, hablando finalmente con el jefe de la sección de cultura del
diario La Voz de Almería, mismo periódico donde Federico Soria había expuesto su
tésis años antes.
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Sin embargo, para su desesperación, este señor expresó su poca convicción de que el
tema tuviera interés. ¿Los motivos?
Por lo tanto, estos periodistas consideran poco probable, a pesar de las contundentes
evidencias, que John Lennon se hubiera inspirado en el Fandanguillo para la
composición de Hey Jude porque, obviamente, esta canción está abribuída a McCartney.
Pero aún hay otro dato interesante, y es el tremendo parecido de Hey Jude con otra
canción. Se trata de India, y fue compuesta, cómo no, por John Lennon.
Aunque la fecha de grabación está situada a principios de los setenta, fue compuesta
durante su estancia en Rishikesh, la cual tuvo lugar a principios de 1968, unos meses
antes de la grabación de Hey Jude.
India, India
Llévame a tu corazón
Revélame tus ancestrales misterios
Estoy buscando una respuesta, pero en algún lugar muy dentro de mí
Sé que no la encontraré aquí
Puesto que ésta se encuentra ya en mi mente.
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Comienzo ahora con la historia en detalle de cada uno de los protagonistas, pero antes
hay que comentar lo sorprendente que resulta encontrar tanta muerte y desgracia
rodeando este asunto, y tantos hechos oscuros no esclarecidos. Fue en este punto cuando
comencé a tener la certeza de que, fuera cierto o no el asunto de la sustitución, detrás de
la historia de los Beatles había algo muy turbio.
MAL EVANS
Muy poco se sabe de la vida de Mal antes de su llegada a los Beatles. Tan sólo que
estaba casado desde 1961 con Lily, y que tenía un hijo llamado Gary.
Estamos en 1962. Mal tenía 27 años y trabajaba en ese momento como ingeniero de
telecomunicaciones para el Servicio Postal Británico en Liverpool. Frecuentaba el
Cavern Club, donde vio por primera vez a los Beatles, de los que se hizo un gran
seguidor. Dada su asiduidad a los conciertos, y gracias a su gran altura y complexión,
los chicos no pudieron evitar fijarse en él. A George Harrison se le ocurrió que Mal
podría ser un buen portero del club dadas sus características físicas, puesto que pasó a
ocupar posteriormente al ser contratado por Ray McFall, el gerente del local.
Entre toda la vorágine del trabajo, a Mal le gustaba escribir. Tenía varios diarios donde
anotaba todo lo que le sucedía, y también le encantaba tomar fotografías y vídeos,
llegando a conformar un tremendo compendio gráfico de la historia de la banda,
conocido como “el archivo de Mal Evans”.
En octubre de 1966 tenemos a Mal viajando a Kenya junto a McCartney, gracias lo cual
tenemos esas imágenes de vídeo que tanto nos han sorprendido por el aspecto que
muestra el músico en ellas.
Pero hay otro interesante dato en este viaje que ha pasado bastante desapercibido y que
me dio mucho que pensar. El propio Mal nos cuenta en uno de sus diarios que, estando
allí, Paul fue hospitalizado al menos durante un día. Curiosamente, no da más detalles:
ni la dolencia que sufría ni el centro médico donde estuvo. Sólo que al salir de allí
volvieron a sus “actividades turísticas” como si nada.
En Kenya existía por aquel entonces una importante clínica, el Hospital Nacional de
Nairobi. Este centro había sido construido en 1914, durante el periodo colonial
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británico. A pesar de que en 1963 Kenya había obtenido su independencia, dicho
hospital continuó siendo regentado por británicos.
Cuando regresaron del viaje, el 19 de noviembre, Mal fue directamente a casa de Paul y
se instaló allí, donde permanecería cuatro meses. De hecho, Paul despidió al matrimonio
que cuidaba de la casa desde hacía años. Un poco después declaró que no había habido
ningún despido, sino que habían sido ellos los que se habían marchado por decisión
propia, algo que entra en conflicto con la versión del mayordomo, que contó que los
había echado bajo la falsa acusación de haber vendido información a la prensa.
También tenemos a Mal pegado a Paul, como si fuera su sombra, en las primeras
apariciones de aquel mes de noviembre en que se retomaban los ensayos en Abbey
Road. Es tremendamente interesante la imagen de la primera entrevista en la puerta de
los estudios, con Evans detrás de Paul con expresión de concentración mientras éste
responde a las preguntas del periodista.
Tras la separación de la banda, Mal quedó devastado. Para él, los Beatles habían sido un
sueño, una forma de vida y una ilusión. Al poco tiempo, además, su esposa solicitó el
divorcio, dejándolo solo y, según sus propias palabras, arruinado.
Mal, además, estaba escribiendo un libro, haciendo uso de su gran archivo, cuyo título
iba a ser “Viviendo la leyenda de los Beatles”.
A principios de enero del 76, Mal se pone en contacto con McCartney, tal y como él
mismo comentó a un amigo. No ha trascendido el contenido de la conversación, aunque,
basándose en la entrevista anterior, muchos han deducido que tenía la intención de
solicitarle el reconocimiento de su colaboración en las dos canciones mencionadas.
77
Las circunstancias de su muerte.
En la noche del 5 de enero Fran Hughes, la amante de Mal, llamó, desde el dúplex que
ambos tenían alquilado, a John Hoernie, el editor que iba a publicar el libro de Mal. Le
dijo que éste estaba drogado, que había mezclado valium con alcohol, y le pidió que
fuera a su casa.
Desesperado, Mal le dijo: Por favor, asegúrese de que usted y Joanne (Lenard, asistente
de Hoernie) publican el libro.
Hoernie ayudó a Mal a subir al piso de arriba para que se acostara. En medio de una
conversación incoherente, y siempre según la versión de Hughes, Evans sacó un rifle de
aire comprimido y le apuntó con él. Hoernie trató de quitárselo, pero como ya sabemos,
Mal era un hombre muy fuerte. A petición de Hoernie, Fran llamó a la policía,
indicándoles sólo que su novio “tenía un arma y había tomado valium”.
Los agentes dispararon seis tiros a Mal, cuatro de los cuales le hirieron, ocasionando su
muerte instantáneamente.
Para hacer los hechos significatívamente más trágicos, los disparos efectuados a Evans
por el teniente Charles Higbie del departamento de robos y homicidios de la policía de
Los Ángeles, fue totalmente innecesario. Un Mal Evans borracho se había puesto
violento con su novia Fran Hughes (con la cual él estaba viviendo tras la separación de
su mujer). Cuando la policía llegó a la escena de lo que ellos esperaban iba a ser una
típica escena de pelea doméstica, encontraron a Evans empuñando un rifle en un
aparente intento de suicidio. En defensa propia el teniente Higbie disparó a Evans
cuatro veces.
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Es decir, que contamos con una fuente publicada poco después del suceso que parece
contradecir el informe oficial de Higbie, señalando que fue él, y no sus hombres, el que
disparó. Pero después la versión de los hechos fue modificada.
Charles Higbie.
Pero en su día quise investigar más sobre este personaje, hallando asombrada un
artículo escrito por Roger M. Grace para la publicación Perspectives. El título es el
siguiente:
El artículo habla de una operación llevada a cabo a finales de los setenta por el fiscal del
distrito John Van de Kamp, para esclarecer un escándalo público ocasionado por varios
tiroteos injustificados llevados a cabo por la policía de Los Ángeles, y con el resultado
de la muerte de varios civiles.
Al parecer, en el centro de todo esto estaba Charles Higbie quien, según el artículo,
ejercía una gran influencia sobre el Jefe de la Policía de Los Ángeles, Daryl Gates.
Higbie no sólo era sospechoso de estar implicado en esas extrañas muertes, sino que
también hizo lo posible por obstaculizar la investigación del fiscal y los miembros de su
equipo.
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Uno de ellos, Garcetti, declara: Higbie era uno de los policías más poderosos de Los
Ángeles. Informaba el jefe directamente y no dejaba que los capitanes, comandantes ni
asistentes del jefe le dijeran qué hacer. Actuó como segundo al mando en LAPD
siempre que se trataba de oficiales involucrados en fusilamientos o muertes en custodia
de civiles.
Tras un tiroteo, Higbie permitía a los oficiales que habían presenciado o participado en
el mismo que se reunieran y "pusieran sus versiones en común". Después de esto, y sólo
entonces, permitía que fueran interrogados por separado. Además la policía de Los
Ángeles nunca grababa ninguna de estas entrevistas.
Solían jugar a un juego en el LAPD, continúa Garcetti. Traían a los testigos, tanto
policias como civiles, a la comisaría, y retrasaban el entrevistarlos. A veces se
retrasaban por varias horas. Finalmente, les decían que había gente allí fuera de la
Fiscalía del Distrito que quería hablar con ellos, pero que no tenían por qué hacerlo.
Los testigos acababan huyendo por la puerta trasera.
Según el artículo, aquel escándalo no fue finalmente esclarecido, y el SID, con los años,
fue desmantelado.
Así pues, tenemos un miembro del cuerpo de Inteligencia de la Marina, que había
participado en la comisión de investigación del magnicidio cometido contra Bob
Kennedy, que había estado implicado en numerosos asesinatos no justificados de
civiles, que campaba a sus anchas por la ciudad de Los Ángeles y que tenía un poder
impresionante dentro del Departamento de Policía, hasta el punto de obstaculizar el
trabajo de un fiscal del distrito.
Ahora que sabemos ya lo suficiente de Higbie como para dudar de la versión oficial de
los hechos, especulemos:
¿Qué pasó en realidad en casa de Mal? ¿De veras portaba un arma? ¿Si lo hacía, de
veras la cogió él? ¿Pudo hacerlo en el estado en que se encontraba? Cuando la policía
llegó, ¿cómo estaba él? ¿De veras les apuntó amenazadoramente?
Hay que destacar también que para que una persona de este calibre fuera la encargada
de llevar al cabo el crimen, ¿de qué tipo de asunto estamos hablando?
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El archivo perdido de Mal
La mayoría de los fans saben que la maleta en la que Mal guardaba su valiosísimo
archivo personal, las incontables pruebas gráficas de sus años junto a los Beatles,
desapareció misteriosamente, junto con su libro inacabado.
La versión oficial dice que la policía la tomó de casa de Mal “como prueba”, y la perdió
inexplicablemente después.
En marzo de 2004 se publicó una noticia en los periódicos en la que se aseguraba que la
maleta había sido comprada por un inglés llamado Fraser Claughton. Al parecer, la
había encontrado en un pequeño pueblo en las afueras de Melbourne y la había
adquirido por 36 dólares.
Claughton encontró unas cintas con grabaciones al parecer inéditas de los Beatles, así
como algunas fotografías y otros documentos. Soprendido, puso la maleta a disposición
de Apple, quien se comprometió a analizarla detenidamente. Hay que destacar la
honradez de este señor, al encontrar un material de semejante valor y ponerlo
desinteresadamente en manos de sus dueños.
Asímismo, el diario británico The Times colgó en su página web extractos del tema
inédito I'm in Love, asegurando que había sido hallado en la maleta.
Sin embargo, poco después Apple llegó a la conclusión de que aquel material ni era tan
inédito, ni había pertenecido a Mal. El supuesto archivo perdido no era tal. Pero esta
rectificación se plasmó en los medios de una forma mucho más discreta, de manera que
actualmente todavía hay quien cree que el material de Evans fue hallado finalmente y
que no había nada en él “del otro mundo”.
No deja de resultar curioso que un periódico de tanto prestigio como el Times se hiciera
eco tan rápidamente de la noticia, llegando incluso a publicar este material tan novedoso
y asegurando que se trataba del archivo secreto.
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Por último, indicar que en la página 294 del libro The John Lennon Letters, aparece una
mención al libro de Mal Evans. Se trata de una pequeña carta enviada por Lennon en
mayo del 75:
Querido Mal, buena suerte con el libro, y que Dios nos proteja a todos. He estado
queriendo leer tus diarios desde hace mil años. Ten un gran éxito, pero no la jodas.
Mucho amor para ti y Fran, del que vive en Nueva York, John.
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JOHN LENNON
Desde el primer momento en que empecé a investigar esta historia me dí cuenta de que
John Lennon iba a ser fundamental. No sólo por la relación de amistad y cariño que lo
unía a Paul, sino también por su carácter rebelde, inconformista y complejo.
Un John Lennon que tenía que morderse la lengua muchas veces para evitar tener
problemas con sus declaraciones. Alguien tan fuertemente comprometido con las causas
justas, ¿podría haber permitido un fraude así?
Se hacía imprescindible conocer bien su carácter, saber qué tipo de persona era. Y para
ello leí absolutamente todo lo que se ha escrito sobre él, ví todas sus entrevistas y
escuché todas sus canciones.
John era una persona complicada. Fruto de haber pertenecido a una familia fuertemente
desestructurada, en su niñez y juventud desarrolló una personalidad conflictiva, se
burlaba insistentemente de sus profesores e influía negativamente en amigos y
compañeros.
Era bastante celoso (él mismo reconoció que cuando iba a casa de sus amigos gustaba
de montar escándalos, porque sentía envidia de la unidad familiar de los demás) y en
ocasiones se mostraba violento.
Según él mismo declaró, durante su juventud solía ser agresivo, especialmente con su
novia, Cynthia, aunque también se vió metido en varias peleas con hombres. La causa,
en sus propias palabras, era la falta de capacidad para expresar sus sentimientos y su
frustración.
Sentía fascinacion por las deformidades; los defectos fisicos o las debilidades de
cualquier tipo invariablemente lo tentaban a decir crueldades. Por ejemplo, el amante de
su madre, John Dykins, tenia un tic nervioso; John solia llamarlo Twitchy (crispadito).
John solia reir y acercarse haciendo muecas a cualquier cojo, tullido, cheposo o
deformado, dijo Thelma Pickles, una de sus primeras novias. Solia acercarse a los
hombres en silla de ruedas y burlarse, diciendo: "¿Cómo perdiste las piernas,
persiguiendo a tu mujer?"
Pete Shotton, uno de sus mejores amigos durante la infancia y juventud, recuerda que
John no dijo gran cosa con respecto a la muerte de su madre, pero si comenzó a beber
mucho por primera vez en su vida. Presagiando una tendencia de toda la vida, John
demostró ser un borracho malévolo y violento.
Una noche, dice Shotton, a John le disgustó un pianista de aspecto semítico llamado
Rubens, que a mí me parecía un caballero bastante agradable. John –asquerosamente
borracho como de costumbre- insistió en interrumpir el espectáculo con burlas,
llamándolo “jodido judío” y “deberían haberte metido en el horno con los demás”,
hasta que el hombre se desmoronó, llorando.
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Todo esto no tiene como objeto criticar o desvirtuar la imagen que uno pueda tener de
Lennon, sino ofrecer algunos datos que demuestren hasta qué punto podía llegar a ser
cínico y sarcástico, cómo enfocaba el dolor o la frustración y qué personalidad tenía.
Tenemos también un dato muy interesante, y es que el propio John llegó a afirmar que
en aquella época, otoño de 1966, había estado valorando el suicidio. Este punto,
además, se apoya en las declaraciones de una de sus últimas entrevistas, cuando dijo,
explicando la canción Revolution, que en 1968 había vuelto a despertar después de
haber estado dos años muy deprimido.
Contamos con unas declaraciones suyas aparecidas en el libro Anthology, en las que
describía el terror que sentía en aquel momento por haber abandonado las giras, y en las
que, curiosamente, se aprecia cómo se planteaba ya en aquel momento el final del
grupo:
Siempre estuve esperando una razón para dejar The Beatles desde el día que hice How
I Won the War en 1966, pero no tenía las agallas para hacerlo. No sabía a dónde ir.
Recuerdo que hice la película, lo hice porque The Beatles habían dejado de viajar y yo
no sabía qué hacer. En lugar de ir a casa y estar con la familia, inmediatamente me fui
a España con Dick Lester porque no podía hacer frente a no estar continuamente en el
escenario. Esa fue la primera vez que pensé, “Dios mío, ¿qué hacer si esto sucede?
¿Qué hay? No hay vida sin las giras”.
Ahí fue cuando se plantó la semilla, tenía que conseguir de alguna manera estar fuera
de esto, sin ser expulsado por los otros. Pero nunca podría salir del palacio porque era
demasiado aterrador. Yo estaba demasiado asustado para alejarme. Estaba pensando,
“Bueno, éste es verdaderamente el final. Eso significa que no va a haber un espacio en
blanco en el futuro”. En algún momento, cuando empecé a considerar la vida sin The
Beatles, “¿cómo sería?” Pasé seis semanas pensando en lo siguiente: "¿Qué voy a
hacer? ¿Me voy a Las Vegas? ¿Hago cabaret?” Quiero decir, ¿a dónde vas? Así que
ahí fue cuando empecé a pensar en ello. Pero yo no podía pensar en lo que sería, o
cómo seria. Ni siquiera consideraba formar mi propio grupo ni nada, algo así no
entraba en mi cabeza. ¿Qué iba a hacer cuando esto se detuviera?
(The Beatles Bible)
Una decisión que, a pesar de que oficialmente había sido profundamente meditada y
estaba tomada desde hacía ya tiempo, parecía haber provocado un estado de profunda
ansiedad en Lennon. Aparte de que resulta sorprendente descubrir que John se planteaba
el fin ya en septiembre del 66 y la imposibilidad de dejar el grupo a causa del miedo a
no saber qué hacer en ese caso.
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Ya he comentado el cambio de actitud general que se produjo en la banda durante los
últimos años que estuvieron juntos. En 1968 John había comenzado a abordar proyectos
al margen de los Beatles, con el grupo “The Dirty Mac”, junto a Eric Clapton, Keith
Richards y Mitch Mitchell.
Pero no fue hasta 1969 cuando su idea tomó forma con “The Plastic Ono Band”.
Veamos una reciente entrevista de Yoko Ono en la que el periodista Thurston Moore le
preguntaba por el origen del nombre:
TM: ¿Es de plástico porque no es algo real? Cuando pienso en plástico, pienso en algo
que está sustituyendo a una cosa real.
YO: Sí, lo sé. “Plástico” no suena muy bien, ¿verdad? Pero, en realidad, ese título se
le ocurrió a John.
Para su absoluta sorpresa, John no sólo acepta, sino que indica que quiere participar en
él. Era la primera vez que un Beatle iba a tocar en vivo desde agosto de 1966.
Recibimos esa llamada de teléfono el viernes por la noche, diciendo que habría un
concierto de Rock and Roll en Toronto ante más de cien mil personas. Nos invitaba
para asistir como público y presidir el evento, pero yo le dije: “Sólo dame el tiempo
necesario para juntar una banda”, y salimos a la mañana siguiente.
John Lennon, Anthology.
Cuando fue con la Plastic Ono Band a Toronto en Septiembre del 69, John en realidad
me había pedido a mí que me uniera a la banda, pero no lo hice. No quería estar una
banda avant-garde (…).
Él dijo que tenía a Klaus Voormann y a Alan White como batería. Durante los últimos
años de los Beatles habíamos producido todos los discos, así que teníamos un núcleo de
amigos en los estudios: baterías, bajistas y otros músicos, así que era relativamente
simple juntar una banda. Él me pidió que tocara la guitarra, pero después de mi
negativa eligió a Eric Clapton para ir; sólo pudieron ensayar en el avión de camino
allí.
George Harrison, Anthology
Una reacción impredecible, precipitada, que obligó a movilizar a mucha gente. Decenas
de llamadas telefónicas en apenas unas horas, porque John, contra todo pronóstico,
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acababa de decidir que quería aparecer en vivo, quería participar en un concierto
multitudinario del que le habían informado, precisamente, el día 12 de septiembre.
Pero esto no sólo supuso el debut de la Plastic Ono Band y la vuelta a los escenarios de
John.
Las dimensiones del rumor provocaron que, en algún momento, todos ellos se vieran
obligados a enfrentarse a las preguntas de los periodistas. La actitud oficial de John fue,
como es lógico, negarlo tajantemente.
De hecho, existe un audio de una entrevista de esta época en la que, al ser preguntado
por ello, dijo:
Es una broma. Quiero decir, Paul no está muerto (señala los últimos proyectos en los
que ha estado trabajando McCartney). Es una broma, es una broma. Paul McCartney
no podría morir sin que el mundo entero lo supiera, sin que yo lo supiera.
A raíz de estas declaraciones (“es una broma”) la teoría de que las pistas dejadas en los
álbumes o canciones habían sido una maniobra publicitaria pareció quedar reforzada.
Pero, cuando el locutor insiste en el tema preguntándole por los mensajes en backwards
que la gente creía escuchar en sus canciones, John lo niega tajantemente, llegando a
decir:
Lo cual es falso, puesto que ya sabemos que era una técnica que sí se había utilizado y
reconocido, desde antes de la fecha de la supuesta muerte. Es decir: si es una broma,
estás cansado de ella y quieres desmentirla, ¿por qué no admites que has colocado esas
pistas? Eso habría acabado con parte de los argumentos que defendían el tema de la
muerte de Paul. Pero John no lo hizo, y miente asegurando que no hay nada en
backwards.
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La guerra entre John Lennon y Paul McCartney.
Todo comenzó con la canción Instant Karma, publicada en 1970, que contó con la
colaboración de George Harrison, y que contenía un mensaje muy claro de John a su
futuro ex compañero, en el que, entre otras lindezas, le decía: “¿Qué crees que estás
haciendo, riéndote de idiotas como yo? ¿Quién te crees que eres, una superestrella?
Bien, pues ya lo eres”.
La explicación oficial para este enfado de John con Paul era una simple cuestión de
negocios. O al menos, eso es lo que creían sus atónitos fans, que asistían impresionados
al terrible cruce de acusaciones e insultos que comenzaron a proferirse aquellos que, no
hacía tanto tiempo, habían sido los mejores amigos.
En 1971 salió publicada la canción Too many People, dentro del album RAM, y cuya
portada se ilustró con Paul sujetando por los cuernos a una cabra. Obviamente, la cabra
representaba a John Lennon. Otro detalle era la contraportada, con dos escarabajos
apareándose, uno sobre el otro. Muy gráfico.
La canción era una alusión hacia Lennon y Yoko y la supuesta influencia que ésta
habría tenido en John. Igualmente hacía referencia al desacuerdo producido por la
intención de contratar como mánager a Allen Klein, sin tener en cuenta los deseos de
Paul de que este papel lo asumiera el padre de su esposa, John Eastman.
Años después McCartney se justificó por esta canción diciendo: “eran sólo negocios”.
John cogió el mensaje al vuelo. En el álbum Imagine, publicado pocos meses después,
había una imagen de un Lennon sonriente sujetando un cerdo por las orejas.
Pero lo más impresionante de este álbum fue la canción How do you sleep? (¿cómo
puedes dormir?) Los fans no daban crédito a semejante muestra de odio, rencor e
incluso crueldad. En su día hice un detallado análisis de la misma, encontrando dos
puntos fundamentales.
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Lo único que hiciste fue Ayer (Yesterday)
Y desde que te has ido eres sólo Otro día (Another Day)
Esta última es un interesante juego de palabras, muy al estilo de Lennon, que pretende
hacer una comparación entre la obra maestra de Paul, “Yesterday”, y “Another Day”,
primer single que publicó en solitario y que éste había elegido claramente como
referencia a la anterior.
Con respecto a estas afirmaciones, casi a la vez que estaba analizando la letra, encontré
algo que me dejó muy sorprendida. Exactamente en el mismo momento en que John
componía esta canción concedía una entrevista al periodista Ray Conolly que fue
grabada en casete, y cuya transcripción apareció años después en el libro A John Lennon
Biography.
En ella John decía cosas como “siempre he admirado a Paul por su talento y su
capacidad musical”, o “todas sus canciones de la primera época eran fantásticas”.
Incluso hablaba de lo buen guitarrista que era, hasta el punto de haberle enseñado a él
cómo mejorar su técnica con este instrumento.
Algo que choca frontalmente con la letra de esta canción, en la que parece estar
hablándole a alguien a quien considera falto de talento y, sobre todo, de mérito.
Sin embargo, no es nada que no se pueda intentar justificar con un “estaba muy
enfadado” (al menos eso argumentó en una entrevista meses después de su publicación),
a pesar de que ambas, entrevista y canción, se hicieron prácticamente a la vez.
No he podido encontrar ninguna otra explicación a este verso. A día de hoy, no la hay.
Porque, como ya hemos dicho, el álbum Sargent Pepper’s habría sido el primero, de
tomar por cierta la leyenda, en aparecer el sustituto.
Por último, no podemos dejar de hablar de esta canción sin hacer alusión a esta
(¿divertida?) frase:
Dentro también del álbum Imagine, aunque un tanto más escondida, tenemos Crippled
Inside, a la que no se le prestó mucha atención en su momento pero que merece la pena
recuperar para la ocasión.
La música, muy ligera y con clara influencia country, no muy del agrado de John según
indicó más tarde, contrasta poderosamente con el contundente mensaje que le está
enviando a Paul en su letra, aquí un extracto:
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Puedes lustrar tus zapatos y llevar traje
Puedes cepillar tu pelo y parecer bastante “mono” (look quite cute en la original,
recordemos que Paul era apodado “the cute Beatle”)
Puedes ocultar tu cara detrás de una sonrisa
A lo que Paul respondió después con su canción Dear Friend, del álbum Wild Life:
El fuerte activismo de John y la sospecha de que podría estar relacionado con grupos
extremistras de izquierda lo hicieron objeto de un intenso seguimiento. El propio
Lennon admitiría en una entrevista que sabía que tenía los teléfonos pinchados.
89
En 1973, tras una serie de problemas con motivo de los intentos de extradición por parte
de las autoridades norteamericanas, John decide separarse de Yoko Ono y mudarse a
California. Es lo que él llamó su “Lost Weekend” (fin de semana perdido), unos de los
periodos más felices de su vida, según sus propias palabras.
Yoko Ono
Pocas personas han suscitado más odio y recibido más críticas, no sólo entre los fans de
los Beatles, sino del público en general. A Ono se le acusó durante años de ser la
causante de la separación de los Beatles, de manejar y manipular a Lennon a su antojo,
de tenerle atrapado bajo su influencia.
Ellos siempre negaron tal cosa, como es lógico. Pero lo que sí es cierto, y esto es
innegable, es que la aparición de Yoko en la vida de John no fue el cuento de amor de
película hollywoodiense que pretendieron hacer creer.
Según Tony Bramwell, amigo y asistente de los Beatles, así como otras biografías (tal
es el caso de Las muchas vidas de John Lennon, de Albert Goldman), cuando Yoko
conoció a John, éste no se sintió en absoluto atraído por ella: aquello fue de todo menos
un flechazo.
Ono estaba preparando una exposición de arte en la Indica Gallery. John Dunbar, gran
amigo de John y co-fundador de dicha galería, fue el encargado de presentarles.
Según John, aquello fue una auténtica revelación para él. Empezó a admirar y valorar a
aquella artista japonesa, tan independiente y distinta al resto de las mujeres.
Recuerdo que al principio John no soportaba a Yoko. Era otra slag (“escoria”) que
andaba por ahí. La historia que se suele contar es que estaban locamente enamorados
desde el principio, pero en realidad Yoko persiguió a John a pesar de la indiferencia de
él. La verdad es que no era más que una acosadora.
Por la mañana se quedaba abajo hasta que veía a John. A veces durante horas.
Entonces John se sentía mal y bajaba y hablaba con ella, pensando que tenía que
hacerla sentir mejor comprándole un almuerzo o llevándola a cenar. Pero a veces no la
dejábamos entrar y ella se escondía atrás de los coches estacionados en la calle hasta
que lo encontraba y le daba un poema o cualquier cosa. Él no la tomaba en serio.
Esto está avalado por la propia Cynthia Lennon, que contó que en alguna ocasión sintió
tanta pena por Yoko, al verla esperando durante horas a la intemperie, que la dejaba
entrar en casa para que pudiera llamar a un taxi.
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Pero, ¿qué fue lo que cambió? Sigue contándonos Bramwell:
Bueno, como por arte de magia desapareció con ella un día para un polvo, y volvió
diciendo que no podía vivir sin Yoko. De la noche a la mañana. Yo medio pensaba que
ella lo había hechizado al pobre, que le hizo un trabajo de magia.
Hablar de “magia” es ir quizá demasiado lejos. Pero es cierto que Yoko apareció en un
momento muy interesante dentro de la historia que nos ocupa, presentándose como una
artista innovadora, de carácter fuerte y aparentemente muy segura de sí misma.
Exactamente el tipo de mujer que habría de acabar enamorando a Lennon.
Ono: Busco en los hombres la debilidad, algo que me haga sentir deseos de ayudar.
En el verano de 1973, como decía, John pensó que ya había tenido bastante. Yoko, sin
embargo, en un sorprendente (como poco) acto de “altruismo”, le convenció para que se
llevara a su asistente, la también oriental May Pang, y la convirtiera en su amante.
Existen dos versiones sobre su significado: por un lado, estaría dedicada a Yoko debido
a sus malas relaciones en aquel momento, algo bastante extraño si sabemos que estaba
viviendo un idilio con May Pang y había decidido separarse de Ono porque no
aguantaba más. Por otro, la idea más extendida es que estuviera dedicada a Paul.
De nuevo la sorpresa: una canción tan íntima, tan llena de sentimientos, con tantísima
tristeza (la frase final es abrumadora), dedicada a aquel al que no tenía ningún pudor en
criticar e insultar. Sus relaciones con McCartney por aquel momento no podían estar
peor. Sin embargo, muchísima gente ha asumido (se puede comprobar al buscar vídeos
e información sobre ella en la red) que esta canción era para “su gran amigo”. Tal vez sí
fuera cierto, veamos su letra:
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Y sé cómo te sientes
Y sé ahora lo que he hecho
Y lo sé, que soy culpable, lo soy
Pero nunca pude leer tu mente
En el álbum Mind Games, donde se publicó este tema, el título aparecía repetido varias
veces entre paréntesis: I know (I know) (I know) (I know)
Gracias a Pang es que hemos podido saber que John, durante aquellos enloquecidos
dieciocho meses, retomó viejas amistades (incluso volvió a ver a su hijo Julian) y tuvo
un estallido de creatividad que le llevó a componer muchas otras magníficas canciones.
Una de ellas es Steel and Glass, publicada después en el álbum Wall and Bridges, que
viene a ser una autobiografía, pero llena de duelo y furia:
No sabemos qué mentiras graznaría el portavoz de Lennon, ni por qué él sentiría que no
tenía posibilidad de hacer nada contra ello.
Otra interesante canción de este álbum es Scared, interpretada en vivo poco después:
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Celosa y llena de odio será mi muerte
Poco después John apareció en una interesante entrevista con Tom Snyder, para el
programa The Tomorrow Show. Sería la última que concedería por televisión.
En ella, tras una charla sobre sus recuerdos de la época Beatle, ante el comentario de
Snyder sobre la carencia de mensajes en sus canciones, John interrumpe:
Justo en ese momento John acababa de retomar su relación con Yoko. Pero hay ciertos
datos que parecen revelar incongruencias en la historia.
Al parecer, en los últimos meses del “Lost Weekend”, Paul se mostró muy interesado en
reanudar su relación con su ex compañero, y fue a visitarlo en más de una ocasión junto
con Linda, para hablar y grabar algunos temas con él.
A muchos nos sorprende este cambio tan repentino en la actitud de ambos, siendo que
desde la separación de los Beatles no habían hecho otra cosa que “dedicarse” sarcásticas
letras y verter duras acusaciones uno contra el otro.
Sin embargo, allí estuvo. ¿Por qué? Algunos pensarán: “porque John ya no estaba con
Yoko”.
No. Recientemente he hallado otra explicación a esto, en palabras de la propia Ono que,
en un alarde de locuacidad, nos contó en una entrevista para el Daily Mail lo siguiente:
Paul McCartney salvó mi matrimonio. Él habló conmigo y con John, pero, sobre todo,
lo convenció a él de regresar a mi lado y le hizo entender que la puerta estaba abierta
para una reconciliación. Fue algo muy grande que Paul hizo por nosotros.
Esta sí que es buena. Al parecer fue Paul, el Paul que supuestamente había odiado a
Yoko hasta el punto de culparla de la separación de los Beatles, y que hasta hacía muy
poco había hablado muy mal de ella, el artífice de la reconciliación de la pareja. Incluso
Yoko ha llegado a declarar que fue a petición expresa de ella, pues se había encontrado
con McCartney en Nueva York y le había suplicado que hablase con John.
Pero es que cinco años después, durante la entrevista para la revista Playboy, Ono
volvía a la carga insistiendo en que Paul la odiaba, ya que recientemente éste había
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declarado públicamente que Lennon pasaba demasiado tiempo con su mujer (eso
asegura ella, pues no he encontrado constancia de tales palabras). ¿En qué quedamos?
Sea como fuere, el caso es que Paul convenció a John de que aceptara un encuentro con
Yoko para hablar.
Poco después, según relató May Pang en su biografía, al ver que no la llamaba fue a
verle, para encontrárselo “completamente ido, como lobotomizado”. Al parecer, Yoko
le había propuesto realizar una sesión de hipnósis para que dejase de fumar.
Al cabo de unas semanas Yoko se quedó embarazada. Y como condición para tener el
niño obligó a John a alejarse de la vida pública y de la musica.
A partir de 1975 y durante cinco años, no se volvió a ver a John Lennon en ningún sitio.
Pero nunca abandonó la música. En esta etapa escribió unas maravillosas canciones, de
las cuales quedó constancia en varios casetes.
Hay que destacar tres de ellas, Now and Then, Real Love y Free as a bird, estas dos
últimas recuperadas años después para el proyecto Anthology, cuando Yoko,
repentinamente reconcilidada con McCartney (de nuevo), le entregó a éste las cintas que
tan celosamente había estado guardando durante quince años (a pesar de que parte de
este material había estado circulando en forma de bootlegs).
Real love
El título original de esta canción había sido Real life. John había comenzado a
componerla en 1977, y realizó diversas tomas, con distintos arreglos y sobre todo,
distinta letra, terminando de trabajarla en 1980.
En un primer momento, y acorde al título que John le había dado al crearla, la letra, más
que hablar de un amor real, hablaba de una vida real, como se puede ver en el siguiente
cambio que realizó: la frase "why must it be alone, it's real, well it's real life” acabó
siendo “no need to be alone, it's real love, yes, it's real love".
Básicamente, la clave de la canción está en las frases: “Te estaba esperando… quería
una vida real. No quiero estar solo”.
Free as a bird.
Al igual que la anterior, John compuso y grabó esta canción en 1977, utilizando para
ello un casete, su voz y el piano. La versión que conocemos ahora contiene algunas
frases añadidas por George.
En ella se aprecia una gran añoranza de tiempos pasados y una sensación de haber
perdido la libertad, una libertad que, en la vida que había conocido anteriormente, al
parecer sí tenía. De hecho, como comprendiendo este mensaje, en el vídeo oficial se
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pretendió hacer un recorrido por toda la historia Beatle, desde el punto de vista de un
pájaro; como si fuera el propio John, libre al fin, el que lo estuviera observando todo.
Pero, por tristes y nostálgicas que puedan parecer estas dos canciones, ninguna se acerca
siquiera a la siguiente:
No se conoce la fecha exacta en que John compuso esta canción. Se deduce que sería ya
en 1980, seguramente a principios de año. También conocida como “I don’t wanna lose
you” o “Miss you”, fue rechazada para ser grabada en el proyecto Anthology. El
principal detractor fue George Harrison, debido, según él, a un ruido continuo que
hubiera sido imposible de eliminar. En 2007, seis años después del fallecimiento de
George, Paul anunció que pretendía recuperarla y grabarla con Ringo; a día de hoy
todavía no se ha hecho.
Por ello, contamos sólo con la versión original de John, en la que, por estar creándola
aún, no tenemos la letra completa, sólo lo que a él se le iba ocurriendo. Y algunas partes
en las que simplemente tararea, en espera de convertirlo en palabras. La mala calidad
del audio hace que algunas frases sean ininteligibles.
De vez en cuando
Sé que es verdad
Es todo por ti
Y si te vas lejos
Yo sé que tú (ininteligible)…
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Abusar de ti o confundirte, sweet darling.
Quizá ayude saber que en una de las cintas que Yoko entregó para el Anthology, y que
contenía estas tres canciones, estaba escrito, de puño y letra del propio John: “Para
Paul”.
Double Fantasy
Me compré una preciosa guitarra eléctrica en la época en la que volví con Yoko y
tuvimos al bebé. No es una guitarra normal, no tiene cuerpo. Es sólo un mástil y algo
parecido a un tubo, a un tobogán, y puedes alargar la parte de arriba para equilibrarla
dependiendo de si estás sentado o de pie. La toqué un poco, y luego simplemente la
colgué encima de la cama, pero solía mirarla de vez en cuando, porque la pobre nunca
había participado en ninguna grabación profesional, nunca había sido tocada de
verdad. No quería esconderla como alguien escondería un instrumento al que duele
mirar.
A su lado, en la pared, coloqué el número nueve y una daga que Yoko me había
regalado; una daga de la Guerra Civil americana hecha a partir de un cuchillo para
cortar el pan, para cortar las malas vibraciones, para cortar simbólicamente con el
pasado. Y hace poco que caí en la cuenta, “¡Por fin! Acabo de descubrir para qué
compré esta guitarra”, la descolgué y la utilicé para hacer Double fantasy.
(Entrevista para Rolling Stone, 1980).
Efectivamente. Algo se le había removido por dentro a John que le hizo volver a la
palestra y retomar su carrera. Y, a su vez, algo se les removió por dentro a aquellos que
veían en él una amenaza.
De hecho, por esta fecha es cuando John es víctima de un intento de extorsión en forma
de varias cartas (que se interrumpían, casualmente, cuando éste abandonaba el país
durante unas semanas). Y, a raíz de ello, como ya indicaba, se apostó un agente del FBI
en la puerta del Dakota día y noche.
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A partir de este momento, y analizando las últimas entrevistas que concedió, se advierte
lo que parece ser un importante cambio de actitud, que iría evolucionando a lo largo de
los meses hasta encontrarnos con unas declaraciones cada vez más claras y explosivas.
A finales de septiembre de 1980, pocos días antes de cumplir 40 años, John concedía la
penúltima entrevista de su vida para una publicación escrita. Se trata de una larga
conversación con el escritor David Sheff, para la revista Playboy. Tuvo lugar en casa de
John.
Sheff nos cuenta que después de pasar unos estrictos controles para entrar en el edificio
Dakota, se encuentra por fin ante John: un John con aspecto cansado, ojos enrrojecidos
y sin afeitar.
Uno de los aspectos más interesantes de la entrevista es la crítica acérrima hacia Paul.
No son pocas las alusiones que John hace hacia éste, incluso algunas tremendamente
despectivas y obscenas, como es este ejemplo:
Cualquiera que proclame que tiene algún interés en mí como artista individual o como
parte de The Beatles no tiene entendimiento alguno de nada de lo que he dicho si no
puede darse cuenta de por qué estoy con Yoko. Y si no lo pueden ver, no pueden ver
nada. Sólo se están masturbando, podría ser cualquiera, Mick Jagger o cualquier otro.
Déjenlos que se masturben con Mick Jagger, ¿Ok? Yo no lo necesito.
Encontramos otros detalles dignos de resaltar, como la crítica a la industria musical, que
según él obliga a los artistas a ser lo que ellos quieren que sean, o esa frase, con ligeros
tintes de amenaza cuando Sheff le pregunta por el control que supuestamente ejerce
Ono sobre él:
Nadie me controla. Soy incontrolable. El único que me puede controlar soy yo, y eso es
apenas posible.
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También se puede apreciar el rechazo que John siente ante la idea de volver a reunir a
los Beatles, describiendo esta época como “sus años de instituto”. El tono que usa
durante toda la entrevista para dirigirse a su antigua banda es muy burlón, incluso
forzado. No duda en afirmar que nunca escuchaba canciones de los Beatles y que no le
interesan en absoluto.
Esto choca frontalmente con lo que Jack Douglas, productor de John, que estuvo
viéndole a diario durante prácticamente todo aquel año, declaró en una entrevista en
1999.
Todo había empezado con la idea de John de grabar nuevas versiones de She loves you y
I wanna hold your hand, porque al parecer nunca había estado satisfecho con el
resultado final. Sin embargo, según el propio Douglas, la única diferencia era el tempo,
y en realidad las ideas que John estaba desarrollando eran para un show.
Y es que John estaba preparando una gran producción para su gira del año siguiente, en
la que incluiría varias versiones de los Beatles con nuevos arreglos.
Douglas cuenta que, por esta misma época, cada vez que sonaba una canción de los
Beatles en la radio, John hablaba y hablaba, comentando cada detalle.
Algo que no concuerda en absoluto con lo que expresaba él ante Sheff, y que da mucho
que pensar. No sólo el hecho de que tuviera en mente un gran proyecto relacionado con
los Beatles, sino que fuera algo a lo que él no quisiera hacer referencia en público en
ninguna de las entrevistas que le hicieron durante aquellos últimos meses de 1980.
Debemos recordar siempre darle las gracias a la CIA y al ejército por el LSD. La gente
lo olvida. Todo fue lo contrario de lo que tenía que ser, ¿sabes, Harry? Es algo así
como “saca la botella, muchacho, y relájate”. Ellos inventaron el LSD para controlar a
la gente y lo que hicieron fue darnos la libertad. A veces estas maravillas que provoca
funcionan de manera misteriosa. Si nos fijamos en los informes del Gobierno sobre el
ácido, los que saltaron por la ventana o se suicidaron a causa de ello, creo que incluso
la hija de Art Linkletter, a ella le ocurrió años más tarde. Así que, asumámoslo, no
estaba realmente bajo los efectos del ácido cuando ella saltó por la ventana.
El tema del LSD, como no podía ser de otra manera, es una pieza importante en esta
historia. A mediados de los años cincuenta, y según se reveló en los documentos
desclasificados en 1975, se creó el llamado “Proyecto Bluebird”, subproyecto del MK
Ultra, que tenía como objeto experimentar en el uso del ácido lisérgico para el control
mental de los individuos. Más adelante volveremos a ello.
El día 5 de diciembre de 1980, John habló con el reportero Jonathan Cott, de la revista
Rolling Stone. Con una paz, una felicidad y una valentía pasmosas, John nos regalará de
nuevo muchos detalles interesantes.
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Ya hemos leído la descripción que hacía del momento en que decidió descolgar su
guitarra para crear Double Fantasy, álbum que, en el momento en que concedió esta
entrevista, se había publicado hacía unas semanas.
John siempre justificó este título como una alegoría de ellos mismos, dos personas
reflejadas en un espejo que forman un todo. Pero no han sido pocos los que, basándose
en la sospecha de la sustitución de Paul, han creído ver otro significado.
Yo suelo tener miedo, pero no tengo miedo de tener miedo, porque entonces todo sería
terrorífico. Pero es más doloroso intentar no ser tú mismo. La gente pasa mucho tiempo
intentando ser otra persona, y creo que eso conduce a terribles enfermedades.
De alguna forma, nada es real. Como los hindúes y los budistas dicen, es una ilusión.
Es Rashomon. Todos lo vemos, pero esa ilusión comúnmente acordada es lo que
vivimos. Y lo más difícil de todo es enfrentarte a ti mismo.
Algunas veces piensas, me refiero a que de verdad piensas. Sé que creamos nuestra
propia realidad, y que siempre tenemos una opción, ¿pero cuánto está predestinado?
¿Hay siempre una bifurcación en el camino, y hay dos caminos predestinados que están
igualmente predestinados? Podría haber cientos de caminos en los que uno pudiera ir
en una u otra dirección: pero en realidad sólo hay una opción, y a veces es una muy
rara.
Debo decir con sinceridad que esta canción marcó para mí un antes y un después en mi
investigación sobre la teoría de la muerte de Paul y, sobre todo, sobre las causas de la
muerte de John Lennon.
Fue la última que grabó. La versión que conocemos hoy en día es una demo cantada al
piano, y su letra, además de resultar escalofriante por la premonición que contiene,
resulta tremendamente reveladora:
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Señor, por favor, ayúdame
Ayúdame a ayudarme a mí mismo.
Porque aquí John, al margen de las obvias connotaciones religiosas que muchos han
visto, lo que está haciendo es pedirle ayuda a Dios a cambio de “ayudarse a sí mismo”.
Para hacer algo que sabía que tenía que hacer, un paso que tenía que dar. En inglés esta
frase tiene el mismo significado que en español el refrán “a Dios rogando y con el mazo
dando”, es decir, que si uno quiere que Dios le ayude, tiene que poner de su parte.
Así de contundente es el título de este apartado. Porque a tenor de las evidencias y tras
analizar la escena del crimen y los detalles de lo que sucedió aquella noche, no se puede
por menos que afirmar eso.
Porque no fue un loco solitario (de nuevo la tan manida excusa) el que asesinó a John
Lennon el 8 de diciembre de 1980.
El edificio Dakota era un lugar bastante seguro, tal y como contaba David Sheff, el
escritor que entrevistó a John para Playboy. Para acceder al mismo había que pasar dos
niveles: el portero, José Perdomo, que se ubicaba a la izquierda de la puerta principal,
fuera del edificio, y el conserje, que estaba situado ya dentro, en el llamado “lobby”
(vestíbulo acristalado). Estas dos figuras tenían que estar siempre presentes, las 24 horas
del día y los 7 días de la semana. Además, también estaba el auxiliar encargado del
mantenimiento del edificio y de llevar los equipajes. Otra de sus funciones era la de
ayudar al portero. Igualmente, había un encargado del elevador que se situaba enfrente
del lobby.
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Los hechos según la historia oficial.
Escena “oficial” del crimen: (1) Lennon baja del coche. (2) Posición de Chapman. (3)
Supuesta posición de Lennon al recibir los disparos. (4) Supuesta distancia entre Yoko y
John cuando Chapman le apunta. (5) Yoko en el lobby durante el ataque. (6) Lugar
donde se desploma John agonizante.
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Según el reporte oficial de la policía, los hechos sucedieron así: John y Yoko llegan en
su limousina a las 22:50. El coche para frente al arco de entrada del Dakota. El portero,
José Perdomo, se encontraba allí, a la izquierda de dicho arco, su posición habitual.
Yoko baja primero del coche, entra en el arco principal, no repara en Chapman, que está
situado justo a su derecha, recorre unos metros y en el momento en que va a acceder al
lobby, John se apea portando las cintas que había grabado ese día.
Yoko, desde el interior del lobby, no tiene ángulo visual para ver lo que pasa. Pero no
sale. John avanza hasta allí, sube los seis peldaños y tras dirigirse al stand del conserje,
se desploma.
Según sigue contando la versión oficial, Perdomo entonces grita a Chapman que se aleje
y le da una patada al arma. El conserje llama a la policía mientras John se desangra en el
lobby. Los policías llegan y al ver que Lennon está agonizando lo introducen en el
coche patrulla y lo envian al hospital Roostvelt, sin esperar a que lleguen los servicios
de emergencia.
Según el certificado de defunción emitido allí, cuando John llega ya está muerto. Son
las 23:15 horas.
La autopsia detalla 4 entradas de bala en el lado superior izquierdo del cuerpo de John,
por la espalda. Si Chapman estaba ubicado a la derecha de la entrada y Lennon se giró
al llamarle éste, ¿cómo es posible que tenga entradas de bala por la espalda y en lado
izquierdo? Eso podría suceder únicamente si los disparos fueron efectuados desde la
izquierda de John, es decir, desde la posición del portero o más hacia el interior del
edificio.
Por lo tanto John nunca se detuvo ni se giró al escuchar su nombre, simplemente avanzó
hacia el lobby dando la espalda a Perdomo y a Chapman. Sabemos por el reporte oficial
que había balas incrustadas en la puerta de cristal del lobby. Desde ese lugar, para
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Chapman era imposible dispararle a John por la espalda y que las balas fueran a
incrustarse en ese punto (estaríamos de nuevo ante “balas mágicas” al estilo del
asesinato de Kennedy), pero sí que era fácil para un tirador ubicado al otro lado del
arco: alguien ubicado más hacia dentro.
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Es más, los disparos se incrustaron tan perfectamente en la puerta del lobby, que
reafirman la tesis de que Perdomo simplemente puso un arma en el punto adecuado para
hacer ver a la policía que Chapman la había utilizado, y un tercero entraría en acción
disparando desde la puerta del ascensor de servicio, justo en frente de la entrada del
lobby. Esta puerta estaba abierta en el momento de los crímenes cuando llegó la policía,
como podemos comprobar con el testimonio del patrullero que llegó primero al lugar,
Peter Cullen.
El agente Cullen indicó que al llegar allí su primera intención fue arrestar al operador
del elevador de servicio (nombre que nunca se puso a disposición del juez) que estaba
cerca del suceso, sin embargo es Perdomo quien le indica que Chapman es el agresor y
de esa forma el oficial cambia su decisión.
Chapman siempre fue consistente al decir que él se encontraba a más de siete metros de
Lennon, no a un metro y medio como decía el informe oficial. Si es así, la posición de
John en la entrada del Dakota es muy cercana a la del elevador de servicio.
Un escritor e investigador del caso tuvo acceso al reporte del Departamento de Policía
de Nueva York respecto de los hechos ocurridos esa noche. La sorpresa fue mayúscula
cuando se encontró con un escueto informe, que sólo detallaba lo siguiente:
Resulta sorprendente encontrarse con un caso de semejante calibre que tenga un reporte
tan corto y poco informativo. En el informe de un crimen se incluyen testigos,
declaraciones y un análisis detallado de la escena; sin embargo, en el informe realizado
por la policía de Nueva York sólo se deja ver una descripción de ciertos hechos
escasamente relevantes. A excepción de uno: el arma homicida.
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El arma descrita por el oficial Spiro es un revolver calibre 38 de cañón corto “snub
nose” sin número de serie reportado ¿cómo es eso? Es imposible pensar en una
investigación balística sin el número de serie del arma homicida ya que es
importantísimo conocer ese dato para verificar la legalidad y procedencia del artefacto.
Además, es el único dato que permite asociar a su vez las balas utilizadas y el arma que
las disparó.
Queda la duda entonces de si realmente el arma que describen los oficiales de policía es
la misma que compró Chapman en Honolulu; sin número de serie registrado en la
escena del crimen es imposible determinarlo. Lo que sí está claro es que el arma que
compró Chapman, según el número de serie, era una Calibre 38 pero no “snub nose”
sino de cañón normal y eso sí que es poco consistente con la encontrada en el lugar de
los hechos. El número de serie del revolver “snub nose” misteriosamente olvidado en el
reporte aclararía esta confusión.
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Escena lógica del crimen: (1) Lennon baja del coche. (2) Posición de Chapman,
esperando en la acera. (3) Posición de Lennon al ser disparado, frente a la puerta del
lobby. (4) Puerta al elevador de servicio donde el operador iba a ser detenido por el
oficial Cullen, debido a que su posición era la más adecuada respecto a la trayectoria de
las balas. Los disparos entran por la espalda de John y salen por su pecho incrustándose
en el cristal de la entrada al lobby. (5) Ubicación de Yoko al momento de los disparos.
(6) Lugar donde se desploma John.
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Cabe indicar que, según este diagrama, desde la posición de Yoko es muy improbable
que no viera desde dónde venían los disparos.
Sin embargo, en el libro Las muchas vidas de John Lennon, de Albert Goldman, se
puede encontrar lo siguiente:
Antes de que la sesión terminase, en un momento en que Yoko estaba fuera del estudio,
John se inclinó sobre la grabadora, donde él había hecho tantos monólogos en los
últimos cuatro meses, y le dijo a Jack: “No le cuentes a Yoko lo que te voy a decir”.
Entonces empezó a soltar la misma charla que le había ofrecido a Fred aquella noche
en la que concibió el álbum (Double Fantasy) en las Bermudas. John dijo que sus días
estaban contados y que estaba viviendo un tiempo prestado. No hizo alusión directa al
asesinato, pero parecía completamente resignado a morir. Incluso habló sobre lo que
pasaría con su leyenda después de su muerte, jactándose de que llegaría a ser mucho
más famoso que Elvis. Jack había oído a Lennon hablar sobre la muerte antes, pero
jamás con ese sentido de inminencia como el que expresó aquella noche.
Como vemos, John no sólo reflejó su convencimiento de que iba a morir pronto en su
Help me to help myself.
El testigo falso.
Strub fue entrevistado a la salida del hospital Roostvelt aquella misma noche.
Resumiendo sus declaraciones, dijo que él no se encontraba allí en el momento de los
disparos, sino que llegó cuando la policía ya estaba presente. Estamos hablando de que
el principal testigo fue el séptimo en llegar a la escena del crimen.
Después de eso, Strub asegura que Perdomo había hablado con él, contándole cómo
Chapman había estado deambulando todo el día por los alrededores y que incluso lo
habían estado viendo “desde hacía una semana”. ¿Por qué el portero se iba a poner a
contarle esos detalles a un curioso en un momento así? Sospechoso también cómo la
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policía, después, relata los hechos de la misma forma en que lo había hecho Strub,
transformándose en la versión oficial
Pero es que, además, Strub se atrevió a afimar que, según le había contado Perdomo,
John, él y Chapman habían tenido… ¡una discusión antes de los disparos! Algo que
contrasta absolutamente con la versión del propio Chapman y que la policía evitó incluir
en el informe final.
Les Ledbetter, reportero del New York Times, publicó al día siguiente un reportaje
donde describía la escena del crimen gracias a la reconstrucción por medio de testigos.
Aseguraba que la persona que disparó estaba situada dentro del recinto y no fuera,
apuntando a su espalda mientras John ya estaba pasando las puertas del lobby, aquellas
puertas vidriadas donde habían quedado marcados los impactos de bala. El 10 de
diciembre, el New York Times cambió la descripción de Ledbetter, asimilándola a la
versión oficial. Nunca se obtuvo un diagrama de esta significativa descripción de los
hechos.
José Joaquin Sanjenis Perdomo, alias “Joaquín Sanjenis” o “Sam Jenis”, encargado de
la seguridad del acceso al Dakota aquella noche. Exiliado de Cuba por su oposición al
gobierno de Fidel Castro, fue miembro de la Brigada 2506 durante la fallida invasión a
Bahía de Cochinos preparada por la CIA en 1961 para derrocar a Castro. ¿Qué hacía un
militar infiltrado y agente de la CIA encargado de la seguridad del Dakota?
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Pero la mayor pregunta que debemos hacernos ahora es: si Chapman no disparó, ¿por
qué asumió el crimen?
Esto es, ni más ni menos: gente controlada. Gente que, a una orden, de forma precisa y
sin estar sujeta al miedo o a la mala conciencia, fuera capaz de hacer cualquier cosa. El
asesino perfecto para crímenes cuya causa no debía conocerse y que, para ello, tenían
que atribuírse a un simple “loco solitario”.
Chapman, casi desde el primer día después del asesinato de John, ha sido descrito como
un “don nadie”, un perdedor que era incapaz de conseguir un empleo, que vagaba de un
sitio a otro sin rumbo fijo y que tenía problemas mentales. Matar a John Lennon, dicen,
le dio los cinco minutos “de gloria” que ansiaba.
Sin embargo Chapman, según sus amigos y familiares, odiaba la violencia. Había
trabajado en la YMCA (Asociación Cristiana de Jóvenes), el cual se ha descrito en
varios libros como un lugar de reclutamiento de la CIA. De hecho, viajó a Beirut para
colaborar como voluntario con esta asociación. Después participó en una campaña para
ayudar los vietnamitas refugiados en Fort Chafee, Arkansas. Esta campaña estaba
dirigida por World Vision, un organismo evangélico acusado en su día de colaborar con
la CIA en Honduras y El Salvador.
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Inmediatamente después del asesinato, Chapman confesó haber matado a Lennon. Pero
poco después su abogado, Jonathan Marks, le recomendó que se declarase inocente para
poder usar la eximente de trastorno mental.
Se concertó el juicio para el día 22 de junio. Pero dos semanas antes Chapman llamó a
su abogado inesperadamente para informarle de que había cambiado de opinión: quería
desestimar la defensa basada en los problemas mentales y declararse culpable. Marks
trató de convencerle, pero fue imposible.
Intentando jugar su última baza, el abogado solicitó al juez Edwards una audiencia para
estimar si Chapman era competente para tomar esa decisión. Esta audiencia se celebró
el día 22 en lugar del juicio previsto. Se determinó que, en aquel momento, Chapman sí
estaba plena y legalmente capacitado.
Como resultado, la petición de Chapman fue aceptada por el tribunal y el juicio fue
cancelado. Se le declaró culpable de asesinato en segundo grado, en lugar de primer
grado que es el que implica premeditación y acechanza a la víctima, así como portar un
arma previamente, prueba clara de que el acusado ha planeado el asesinato. Por ello fue
condenado a veinte años de prisión, y no a cadena perpetua, que es lo que hubiera
correspondido al primer grado. De esta forma se abría la posibilidad de que saliera con
libertad condicional, algo que Chapman ya ha solicitado en dos ocasiones (2000 y 2004)
pero le ha sido denegado.
20 años después Mark David Chapman concedía una entrevista a Larry King desde la
cárcel. En ella, con una frialdad y una exactitud pasmosas, describía sus recuerdos sobre
aquella fatídica noche.
Chapman: Bueno, si quieres comenzarlo desde la noche… Estaba parado ahí, con el
arma en mi bolsillo.
Larry: Ok.
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Larry: ¿Sabías que sería esa noche? ¿Sabías que lo volverías a ver de nuevo?
Chapman: Sí, lo sabía esa mañana cuando salí del hotel. Tenía algún tipo de
premonición de que ésa era la última vez que iba a salir de mi hotel. No lo había visto
hasta ese punto, eso lo hacía interesante, ni estaba seguro de que él estaba en el
edificio. Entonces, dejé el hotel, compré una copia de “El guardián entre el centeno”,
lo firmé como “Holden Caulfield” y escribí debajo de eso: “ésta es mi declaración,
subrayando la palabra “ésta”, enfatizando la palabra “ésta”. Yo había planeado no
decir nada después del tiroteo. Caminé rápidamente hasta el oeste de Central Park,
hasta la calle 72, y comencé a dar vueltas por allí con los fans, con Jude, con Jerry y
luego el fotógrafo, ellos vinieron allí.
Por supuesto, toca hablar ahora de El guardián entre el Centeno. Este libro, de obligada
lectura en la mayoría de los institutos de Estados Unidos en calidad de clásico, fue
escrito por JD Salinger en 1951, y cuenta la historia de un muchacho conflictitvo,
Holden Caulfield, que es expulsado de su colegio e inicia un intenso viaje por Nueva
York. Narrado en primera persona, con alusión a las drogas, la prostitución y el alcohol,
es una introversión en la mente de este adolescente descontento, profundamente
reflexivo, que duda de todo y odia todo, excepto dos cosas: el cine y los niños.
En el caso de Chapman sabemos, por lo que nos ha contado, que lo había comprado ese
día y había escrito, con el nombre del protagonista, “ésta es mi declaración”.
El guardián entre el centeno no es más que otra de las herramientas utilizadas para el
control mental, una suerte de “encadenamiento” a las órdenes recibidas.
El relato de Chapman continúa, detallando lo que hizo aquellas horas que pasó en las
puertas del edificio Dakota: qué hizo, con quién habló y, por supuesto, el momento en
que John le firmó el álbum, que quedó inmortalizado con la fotografía de Paul Goresh.
Chapman: Bueno, el fotógrafo se fue y (pensativo), y siendo justo, tengo que decir que
yo intenté que se quedara.
Larry: Porque…
Chapman (evita la respuesta): Hubo algunos que luego pensaron que yo quería que se
quedara para que tomara fotos del tiroteo, lo que no es cierto.
111
Larry (insiste): ¿Por qué querías que él…?
Chapman (nervioso): Yo… yo quería que se quedara porque quería salir de allí. Había
una parte, una gran parte de mí, que no quería estar allí. Yo le pregunté a Jude, la fan,
antes de que se fuera, que si quería una cita conmigo aquella noche. Ella dijo que no.
Si hubiese dicho “sí”, yo hubiera estado en la cita con ella.
Chapman (respira hondo, el tono cambia de nuevo, vuelve a recitar): Yo estaba sentado
dentro del arco del edificio Dakota. Estaba oscuro, hacía viento. José, el portero,
estaba fuera, en la acera. Y aquí hay una cosa extraña que pasó, yo tenía ángulo, donde
podía ver el oeste de Central Park 72. Ví la limusina que se detuvo, y como ya sabéis,
hay probablemente cientos de limusinas en Central Park oeste de noche, pero yo sabía
que ésa era la suya. Y dije: “ha llegado el momento”. Me levanté, la limusina se
detuvo, la puerta se abrió, la puerta izquierda de atrás se abrió, Yoko salió, John
estaba muy atrás, como a 20 pies, cuando salió. Yo saludé con la cabeza a Yoko, ella
pasó a mi lado.
Chapman: No, no lo hizo. Y no quiero sonar muy clínico con esto, pero lo dije varias
veces, espero que me entiendas. John salió, y él me miró. Creo que me reconoció, “aquí
está el tipo al que le firmé el álbum antes”. Y él caminó y me pasó, dí cinco pasos hasta
la vuelta de la calle, apuntándolo con mi arma de fuego 38. Y le disparé 5 tiros a su
espalda.
Como vemos, Chapman no dice haber llamado a John en ningún momento, ni que John
se volviera hacia él.
Chapman: Esa arma no, no sabía ni si las balas iban a funcionar y cuando estaba
disparando, recuerdo haber pensado (piensa) “están funcionando, están funcionando”.
Estaba preocupado de que en el avión, con la humedad del compartimiento de la
maleta, se hubiesen estropeado. Y recuerdo haber pensado: “están funcionando, están
funcionando”.
Chapman: John (pausa, parece algo confuso, se traba) de… de acuerdo con lo que he
estado diciendo, cayó en las escaleras, y luego la ví a ella, volviendo hacia las
escaleras y lloró sobre su cuerpo.
112
Bien, y aquí sí asistimos a una importantísima contradicción. En este momento los
recuerdos de Chapman no parecen estar acertados, pues es un hecho reconocido que
John caminó hasta entrar en el lobby y cayó en el stand del conserje. Chapman no pudo
verlo cayendo en las escaleras, ni mucho menos a Yoko saliendo, pues ambos estaban
dentro del lobby. El relato de Chapman, tan rico en detalles hasta ahora (unos pocos
minutos antes recuerda incluso el momento en que John apretó el botón del portamintas
para firmarle el álbum) parece empezar a hacer aguas justo en el momento en el que él
saca el arma del bolsillo y apunta.
Chapman (piensa unos segundos) No creo que ella gritara, pero unos minutos antes de
esto, hubo un grito espeluznante de alguien. Y se me erizó el pelo de atrás del cuello.
¿Unos minutos antes? Los disparos y el tambaleante camino de John hacia las escaleras
sucedieron en apenas unos segundos. ¿Quién gritó antes de todo eso? ¿O era un grito
que venía de dentro de la cabeza de Chapman?
Chapman: No, lo que pasó es que yo estaba… (Duda) lo que pasó antes del tiroteo,
antes de apretar el gatillo, y despues de ello, fueron dos escenas diferentes en mi mente.
Antes, todo estaba en calma, y yo estaba listo para que esto pasara, incluso escuchaba
una voz dentro de mí, mi voz, dentro de mí, que decía “hazlo, hazlo, hazlo, aquí
vamos”.
Y después del suceso, era como si la cinta de la película se hubiera roto, yo sentí, en
una parte de mí mismo, estaba como en estado de shock, estaba de pie, con el arma
colgando hacia abajo, en mi lado derecho. Y José el portero vino, él estaba llorando,
me estaba cogiendo el brazo y sacudiéndolo, él quitó el arma de mi mano.
Eso fue algo muy valiente, contra una persona armada. Tiró el arma al suelo y luego
alguien la alejó.
“Alguien la alejó”. En la versión oficial siempre se dijo que fue el propio Perdomo el
que, tras hacerle soltar el arma, le dio una patada. ¿Otra persona más?
Y yo estaba confuso, no sabía qué hacer, cogí “El guardián entre el centeno” de mi
bolsillo, pasé páginas, y traté de leerlo. Yo no podía esperar, Larry, a que esos policías
llegaran allí, yo estaba devastado.
Es curioso que estas revelaciones de Chapman, estas frases que hablan de un estado
mental confuso, de diferentes “estados”, hayan aparecido dentro de tan “clínico” y
objetivo relato justo cuando Larry King ha hecho referencia a los gritos…
113
La pregunta que viene ahora a la mente es: ¿Se puede hacer creer a alguien que es el
responsable de algo que no ha hecho? ¿Existen mecanismos que permitan a una persona
“oír voces” en su cabeza?
Aparte de los datos conocidos sobre las técnicas de inducción mental del MK Ultra,
existe constancia de un invento llamado Neurófono, patentado por el Dr. Patrick
Flanagan en 1968. Convierte el sonido en impulsos eléctricos que pueden ser enviados
desde los satélites. Aparentemente, cuando son dirigidos hacia las personas, los
impulsos viajan directamente al cerebro, donde los sonidos se vuelven a montar y
parecen ser voces dentro de la cabeza. A través de software, el dispositivo puede imitar
la voz de cualquier persona y traducirlo a cualquier idioma.
Sin embargo, para el tema que nos ocupa, ¿cabría la posibilidad de que el asunto de la
muerte de Paul, dándolo como cierto, hubiera tenido algo que ver?
¿Cuál fue la causa de su muerte? ¿Su fuerte activismo de izquierdas, de cuyo peligro el
FBI, en sus informes a la CIA, no veía indicio alguno? ¿Su consumo ocasional de
drogas?
Habrá alguno que piense que en estos documentos se revelaría el complot para
asesinarle. Sin embargo, éste se habría realizado dentro de Estados Unidos, y no en un
gobierno extranjero. ¿Qué información proveniente de Gran Bretaña puede tener
Estados Unidos que no le es posible revelar? ¿Qué hay, a estas alturas, treinta años
después de su muerte, en el archivo de John Lennon, que no se puede saber?
114
GEORGE HARRISON
Ya hemos hablado de su tremendo estallido hacia Paul durante las sesiones de grabación
de Let it be. En ocasiones, se le ve también ironizando y bromeando de forma ácida con
John. Miradas que dicen mucho, su aspecto taciturno y cabizbajo durante los ensayos de
algunos temas… Pero lo más interesante son los pensamientos que plasmaba en sus
composiciones.
Las letras de George Harrison no son ni mucho menos sencillas o asequibles, igual que
sus declaraciones. Exceptuando, quizás, a la bella “Something”, una de las canciones de
amor más sinceras y bonitas que se han escrito nunca, todas las demás composiciones
de George esconden fuertes sentimientos que albergaba muy dentro de su corazón y, por
lo tanto, un significado que, me temo, sólo él conocería en profundidad.
George cantaba siempre al amor y a las relaciones personales, pero también nos dejó
obras profundamente críticas. Conforme iba adentrándome más y más en su trabajo,
comprendí el tremendo alcance que tiene. Resulta imposible comentar aquí todas las
canciones relevantes. Llegó un momento en el que cada canción que escuchaba me
sorprendía. Invito al lector a recorrer su trayectoria, y estoy segura de que hallará
muchas más evidencias que las que voy a mostrar aquí.
Ya a finales de 1966 George compuso una canción llamada The art of dying, basada en
la idea de la reencarnación. George había dado un giro radical en su espiritualidad,
abrazando con más firmeza la religión hindú, hacia la que ya había tenido acercamientos
desde hacía dos años. Contiene una frase dedicada a “Sister Mary” en referencia a la
Virgen María de los católicos, así como este párrafo:
115
En 1967, en el álbum Sargent Pepper’s, encontramos el tema Whithin you without you,
que supone una reflexión sobre aquellas personas que viven tras un muro de ilusión sin
querer ver la verdad, o sobre aquellas que “pierden su alma a cambio de éxito”.
En 1968 compuso la que sería su gran obra maestra, While my guitar gently weeps.
Publicada en el Álbum Blanco, a George le costó mucho que el resto de la banda
accediera a incluirla en el disco. Maravillosa canción en la que realmente se puede oír la
guitarra, grababa en su primera versión por Eric Clapton, llorando amargamente.
Lo primero que se aprecia en ella es una crítica hacia alguien que, de alguna forma, se
ha dejado pervertir. La mayoría de las interpretaciones y, por lo tanto, traducciones,
toman la palabra “you” como una segunda persona del singular. En mi opinión, esto es
un error, pues ya en el primer verso dice claramente que se refiere a “todos vosotros”:
Ésta es la letra de la primera versión de la canción, tal y como fue presentada por
primera vez. Sin embargo, George había escrito dos estrofas más, que no fueron
incluidas en ella.
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Miro desde las alas
Y veo la obra que estáis representando
Mientras mi guitarra llora suavemente.
Mientras estoy aquí sentado, sin hacer nada
Todavía mi guitarra llora suavemente.
Por curiosidad, busqué el documento en el que George habría escrito la canción para
comprobar que, efectivamente, esta última estrofa había estado allí desde el principio.
Pero no sólo confirmé este punto, sino que encontré con sorpresa que al final del
manuscrito, escrita de su puño y letra, se podía leer la siguiente frase:
Llegamos a 1970, al que sería el primer álbum en solitario de George, descrito, además,
como el mejor LP grabado por un Beatle tras la separación de la banda.
Si admitimos que tanto ésta como las demás están dedicadas a sus compañeros, hay que
deducir por lo tanto que había serios problemas desde mucho antes de lo que quieren
aparentar. Tan serios como para que George hable de “perversión”, de “haberse
vendido”, de “no poder hacer nada más que llorar a través de su guitarra” (canción, no
lo olvidemos, escrita en 1968), de cosas que se van y mueren. Y si no, ¿a quién o a qué
estaban dedicadas? ¿Qué pudo haber provocado una tristeza tan inmensa en un
muchacho de tan sólo 25 años?
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Todas las cosas deben ocurrir
Todas las cosas deben morir
Igual que la añoranza del pasado que podemos apreciar en Be here now, en la que se
pregunta por qué hay que vivir una vida que no es real, o Grey Cloudy lies, en la que
expresa el deseo de “cerrar la boca y dejar la batalla detrás, para dejar de sentirse
constantemente como si tuviera una pistola apuntando a su cabeza”. Como interesante
es también Blow Away, publicada en 1979, en una de las etapas más felices en la vida de
George: se había casado con Olivia y acababa de nacer su hijo Dhani. En esta canción
se aprecia cómo contrapone este nuevo sentimiento de felicidad, ligado al amor que
siente por su familia, al estado en que se había encontrado hasta el momento, un estado
de oscuridad en el que no había parado de llover durante años.
En el vídeo oficial se puede ver a George, en dos ocasiones, tocando su guitarra como
zurdo.
Son tantas las canciones que, de intentar hablar de todas ellas, darían para otro libro
completo, de manera que lo dejaremos aquí.
La muerte de John
El asesinato de John Lennon supuso una fuerte conmoción para George. No sólo quedó
destrozado y sin poder salir de su casa en varios días. A partir de ese momento, el miedo
se apoderó de él y rodeó su vivienda de medidas de seguridad; la paranoía le había
invadido: fortificó su mansión y se recluyó en ella como en una fortaleza.
118
Al parecer, temía fuertemente que otro ataque similar al de Lennon acabara también con
su vida. Igualmente, limitó mucho durante un tiempo sus apariciones públicas. Este
hecho es muy interesante. Porque aunque, según la versión “oficial”, el motivo principal
de Chapman para asesinar a John era que se trataba de alguien muy famoso, es
indudable que la posición pública que tenía Lennon y la influencia que había tenido con
sus acciones a favor de la paz habían sido lo suficientemente importantes y
controvertidas como para que un “loco asesino” se fijara en él.
Es importante señalar que no se trata de un simple “temor” que te lleva a tomar medidas
de precaución que hasta el momento no habías tenido en consideración. Se trató de
auténtico pánico, convirtió su casa en un bunker, gastó miles de dólares en colocar
muros, vallas, cámaras, etc. George temía muy seriamente por su vida.
Declaraciones
George hacía gala de un sentido del humor muy ácido. Sin embargo, fue el único de los
cuatro que no hizo jamás alusión alguna al rumor de la muerte de Paul ni quiso
responder a preguntas sobre ello.
Asimismo, George le dedicó, al igual que John, furibundas críticas a Paul. No son pocas
las entrevistas en las que lo atacaba abiertamente.
En 1988 los Beatles fueron incluídos en el “Hall of Fame”. Por aquel entonces Ringo y
George se encontraban inmersos en importantes disputas con Paul por el uso que éste
estaba haciendo de canciones de los Beatles para su álbum y posterior película Give my
regards to Broadstreet. Ésta fue la explicación que los fans encontraron para la ausencia
de McCartney en aquel evento.
En su discurso George comienza burlándose de Paul, diciendo que era una lástima que
él no hubiera ido porque “sería el único en tener su discurso preparado en el bolsillo”.
Tras las risas del público, indica lo triste que es para él estar ahí representando a los
119
Beatles sin John. Con profunda tristeza en su cara y los ojos brillantes, dice que todos
saben por qué no está ahí, y que lo amaban mucho… al igual que aman a Paul.
Poco después concedió otra entrevista por televisión, en la que fue preguntado por el
evento y por las discusiones que estaban teniendo con Paul.
El proyecto Anthology
Con todo, unos años después parecieron limar asperezas para ponerse a trabajar en el
ambicioso proyecto Anthology, una recopilación de tomas nunca antes publicadas
oficialmente que ofrecieran nuevo material de la banda a los fans. Le acompañaba un
documental y un libro en el que hacían un recorrido, a través de sus recuerdos, por la
historia del grupo.
En marzo de 1995 se anuncia que Paul, Ringo y George han estado trabajando en una
nueva canción llamada All for love. Sin embargo, el proyecto es abandonado. No existe
ninguna versión de esta canción, ni se nombran estas sesiones de grabación en el
Anthology.
En su libro After The Breakup el escritor Keith Badman indica que estas sesiones se
convirtieron en un desastre y fueron en seguida abandonadas. El grupo decidió
entonces dejar de lado los planes para cualquier grabación posterior de los Beatles,
con George como el principal instigador detrás de ello.
Interesante este hecho, sabiendo además que fue tan sólo un mes después cuando
George expone su tajante negativa a grabar la canción Now and Then. Había expresado
la misma reticencia un poco antes con respecto a las otras dos, pero finalmente había
accedido a cambio de que fuera su gran amigo y compañero en los Traveling Wilburys,
120
Jeff Lynne, el que se encargara de su producción. Decisión que dejaba completamente
de lado a un dolido George Martin, y producía un gran descontento en McCartney, que
llegó a expresar abiertamente que lo habían dejado fuera.
Durante aquel tiempo se intentó simular que las relaciones eran estupendas; pero, a
juzgar por estos datos, no era así en absoluto. El documental es todo un compendio de
indirectas, burlas y expresiones airadas bastante mal disimuladas por parte de George.
La estructura consistía básicamente en intercalar fotos y secuencias del pasado con las
entrevistas que habían grabado todos ellos previamente. El elegido para estas charlas
fue Jules Holland, un músico en lugar de un periodista o un escritor. La explicación que
nos dieron es que le daría “otro enfoque” a las preguntas, más humano y menos
indagador.
O a Paul afirmando que Nowhere Man les había resultado muy difícil de tocar en vivo,
con George, enfadado e interrumpiendo, indicando que no había habido ningún
problema con esa canción.
Se deduce que la intención de todo esto es simplemente humorística. Pero tras ver el
documental se queda una sensación extraña, amarga, pues es como ver a McCartney
hacer el ridículo una y otra vez.
En su día hice un análisis muy detallado sobre los ocho DVDs de los que consta el
documental. Esto que acabo de mostrar es una ínfima parte del mismo.
Mención especial merecen las escenas añadidas que conformaban el último DVD.
George, Ringo, Paul y George Martin escuchando viejas canciones en la sala de
producción. Hasta que llega Carry that Weight y a Paul se le ocurre preguntar quién
estaba tocando el bajo en esa canción y cómo se había grabado si se supone que él
estaba tocando el piano. La risa de George es, en mi opinión, lo mejor de esta secuencia.
La respuesta es Derek Taylor. Derek conoció a los Beatles alrededor de 1962, a raíz de
una propuesta que les hizo de escribir regularmente para un periódico. George fue el
elegido para esta labor y acabó siendo colaborador suyo, de manera que él le
121
proporcionaba las historias y Taylor simplemente las “pulía” y publicaba. Más tarde,
trabajó como oficial de prensa con ellos, pasando también a dirigir, junto con Neil
Aspinall, la compañía Apple Records, en 1968. Derek siguió manteniendo muy buenas
relaciones con George, como se deriva del hecho de que colaborara con él en su
compañía cinematográfica, Handmade Films. También siguió cercano a John, que lo
incluyó en su Give Peace a Chance.
Es necesario que yo esté cerca, si se está hablando de los Beatles. Yo no soy útil para
las minucias, para los detalles, no soy bueno en cosas como los mecanismos para hacer
un documental. Pero en perspectivas y aclaraciones, sí soy muy útil, y extremadamente
generoso con mi tiempo. Me las arreglé solo con ellos y con Neil.
Chapman, desde la cárcel, declara que odia a los tres Beatles por haber usado la muerte
de John para ganar dinero.
George declara que teme un atentado contra su vida y que lleva años recibiendo
amenazas. Es tal el miedo que siente que, a partir de ese momento, se niega a consumir
cualquier tipo de bebida o comida fuera de su casa.
En mayo de 1998 George anuncia que, tras una gran lucha, ha superado su enfermedad.
En 1999 Paul ingresa en el “Hall of Fame”. Su hija Stella acude al evento con una
camiseta que reza: “Ya era hora, cojones”.
Esa misma noche se produce el conocido atentado contra Harrison en su casa de Friar
Park.
Alrededor de las 3:30 de la madrugada, sin haber sonado la alarma contra robos o el
sofisticado equipamiento de seguridad, George escucha un sonido de vidrios rotos y se
levanta para investigar, mientras Olivia, su esposa, alerta por teléfono. George se
encuentra con Michael Abram, que saca un cuchillo y, tras una refriega, logra
apuñalarle en el pecho. Da un grito y Olivia baja en su ayuda.
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El tipo era joven y fuerte y no podía hacer que parase de apuñalar a George. Le golpeé
con una lámpara tan fuerte como pude y funcionó. Se cayó y George se lo quitó de
encima. George respiraba horriblemente. Estaba realmente preocupada de que no
sobreviviera.
Wayne Page, uno de los vecinos de George, que vive directamente enfrente de la
entrada a Friar Park, declara: No puedo creer que haya sido atacado en su propia casa.
Yo pensaba que era tan segura como el Fort Knox.
El director médico Andrew Pengelly declara: Ha sido apuñalado en el lado derecho del
pecho, con la hoja entrando justo debajo de su clavícula. El cuchillo por poco le erró a
una arteria que conecta el corazón y la cabeza. Si ésta se hubiera roto, habría fallecido
en cuestión de minutos de hemorragia interna. Ha sido extremadamente afortunado.
Fue cuestión de un centímetro.
Una vez estabilizado, y tras ser preguntado por lo sucedido, George indica: El atacante
no era ningún ladrón y ciertamente no estaba haciendo una audición para los Traveling
Wilburys.
El jefe de la Thames Valley Police declara: Los Harrison han estado sujetos a un
ataque cruel y no parece tratarse de un asalto al azar ligado a un simple ladrón. Ha
habido cierta especulación de que era un robo que salió mal, pero, mi propia visión al
presente es que no es un robo, sino que probablemente apareció por allí a propósito.
Baker no es exacto. Ya conocemos la actitud que tenía George desde la muerte de John,
el miedo a un atentado contra su vida.
El último en hablar, después de unas palabras de apoyo de Ringo, fue George Martin, en
las que sin duda son las declaraciones más interesantes sobre este suceso: No me puedo
imaginar que esto tenga algo que ver con el hecho que George sea un Beatle, y con el
tema de John Lennon. Creo que es cuestión de un robo que salió mal. La casa es un
123
lugar muy grande y sé que siempre hay gente tratando de entrar. George lleva una vida
muy tranquila y con los pies muy en la tierra. No quiere otra cosa que cuidar de su
jardín, en su casa. Es una gran propiedad y necesita mucha seguridad, pero alguien
puede haber pasado. Si tienes un lugar como éste y a una persona con determinación,
no hay nada en realidad para pararlo, aparte de una fuerza armada, que es lo último
que George querría... No me puedo imaginar a nadie metiéndose con George. Pienso
que deben haber escogido la casa, más que a George.
Como vemos, George Martin se preocupa, y mucho, de asegurar que el hecho nada tiene
que ver con el carácter de ex Beatle de George ni con el asesinato de John. Algo que en
aquel momento se creía con fuerza entre la policía y la opinión pública, y que aún hoy
se sigue sospechando.
Pero éste no fue el único atentado que sufrió George contra su vida. Un hecho mucho
menos difundido es que, apenas unas semanas después, en enero del año 2000, una
supuesta perturbada llamada Christine Keleher, de veintisiete años, entró en la casa de
George en Hawai armada con un cuchillo con la intención de agredirle. George no se
encontraba allí, ya que había retrasado su viaje en el último momento. Christine moriría
seis años después, asesinada de varios disparos en extrañas circunstancias.
La muerte de George.
George, tal y como le indica a George Martin, sabe que va a morir pronto. Una de sus
frases es: La vida es como una gota de lluvia en una hoja de loto. Al final, todo el
mundo se acaba dando cuenta de si eres una persona con suerte o no.
En septiembre decide publicar una nueva edición de All things must pass.
A comienzos de noviembre viaja al Staten Island Hospital de Nueva York, para recibir
tratamiento. Permanece allí hasta el día 26. Existe registro de ello, con George usando el
pseudónimo “Arias”, apellido de soltera de su esposa.
Hacen una parada en el UCLA Medical Center, cercano a la casa de McCartney, para
proveerse de medicamentos. Después, Olivia, George y Dhani se instalan en la mansión
junto con Paul y Heather Mills, con la que él ya estaba viviendo por entonces.
124
Y aquí se impone un gran inciso. Porque esta información se intentó ocultar por todos
los medios, durante varios meses, hasta que finalmente la verdad salió a la luz, muy a
pesar de Paul.
Dos meses y medio después de la muerte del ex Beatle George Harrison, el misterio en
torno al lugar en que falleció parece resuelto.
En diciembre, una emisora local informó sobre una residencia que Paul McCartney
aparentemente compró a la cantante Courtney Love, pero el músico negó
enérgicamente esa información.
Por presión de una abogada californiana, la policía inició una investigación sobre el
lugar exacto de la muerte de Harrison.
Según datos nuevos difundidos por Gavin De Becker, Harrison realmente murió en la
residencia que alguna vez perteneció a Courtney Love y es alquilada temporalmente
por McCartney.
La fiscalía considera que el asunto ya está aclarado. El hecho de colocar una dirección
falsa en el certificado de defunción puede ser multado, pero la prensa considera que las
autoridades no lo harán.
¿Por qué tanto interés en ocultar el lugar de su muerte? Algunos dicen que se hizo para
evitar que los curiosos molestaran a la familia en unos momentos tan duros. Tiene
sentido pero, una vez fallecido, ¿por qué seguir escondiéndolo durante meses, llegando
incluso a falsificar el certificado de defunción? Algo que supone un fraude de
proporciones importantes y por el que Olivia estuvo a punto de ser sancionada.
Pero no sólo eso, sino que existe un reporte de la periodista Gloria Allred, quien para
poder publicar la noticia en su columna, contactó con De Becker para solicitarle
información sobre la muerte de George. Le fue enviado otro certificado de defunción
125
falso, en el que figuraba una dirección del propio De Becker en Laurel Canyon (también
en Los Ángeles) acompañado de una foto falsa de George y Olivia posando de pie junto
a su buzón.
En mayo, Paul publica Let it be… naked, eliminando todos los efectos añadidos por Phil
Spector. Paul llevaba mucho tiempo queriendo hacerlo, pero no había podido por la
negativa de John y George. Tras la muerte de éste último, tan sólo tardó tres meses en
comenzar a abordar el proyecto.
En febrero de 2003 Phil Spector es acusado de asesinar a la actriz Lana Clarkson. Tras
una serie de juicios y apelaciones, con todo tipo de testigos y pruebas de dudosa
credibilidad, finalmente es condenado a 19 años de prisión.
En 2004 George es incluído en el “Hall of Fame”. Hacen los honores Jeff Lynne, Tom
Petty y Eric Idle, de los Monthy Python. Ni Paul ni Ringo participan en el evento. Se
interpreta While my guitar gently weeps, con la colaboración de Dhani Harrison.
126
RINGO STARR
No voy a decir nada sobre eso porque nadie me cree cuando lo hago.
(Ringo Starr, 1969, con respecto a los rumores de la muerte de Paul).
La verdad es que, a priori, abordar el tema de Ringo fue fácil. La impresión que uno
tiene de él es la de un hombre muy alegre, sencillo, directo y muy apegado desde hace
unos años a Paul. Nada que haga sospechar que tiene algo oculto.
Ringo cae muy simpático a la gente. Es muy alegre, a menudo con una gran sonrisa en
su rostro y ese sentido del humor tan particular. Pero no es un optimismo irreal o
inocente: Ringo, en realidad, es práctico.
Fue un niño con tremendos problemas de salud. Con tan sólo seis años, sufrió una
peritonitis grave que lo hizo estar a punto de morir. Con trece años, padeció una
pleuresía muy grave, por la que tuvo que estar hospitalizado durante casi dos años.
Es posible que a raíz de ello desarrollara una visión de la vida en la línea de “hagámoslo
más fácil. No suframos más de lo necesario. Digámoslo con una sonrisa”.
A lo largo de estos dos años muchas personas me han preguntado por él. Si esta teoría
fuera cierta, ¿cómo ha podido mantenerse siempre tan neutral?
Sin embargo, mi conclusión es que, a juzgar por las evidencias, no lo habría sido tanto.
En la época de la Beatlemanía, Ringo quería mucho a Paul. No son pocas las fotos y
vídeos en que se demuestra este cariño y admiración que sentía hacia su compañero.
Hay una secuencia en el Anthology que me dejó muy impactada. Ringo, con la mirada
escondida tras sus sempiternas gafas oscuras (quisiera que alguien me encontrara una
imagen suya de los últimos treinta años en la que no aparezca en público con ellas) está
recordando cómo, en la entrega de la medalla del Imperio Británico, la Reina les
preguntó cuánto tiempo llevaban juntos.
Fue mágico. Hubo momentos de verdadero amor entre cuatro personas. Una
habitación de hotel aquí o allí, una intimidad increíble. Cuatro personas que se
querían, fue algo sensacional.
127
En el que, obviamente, está hablando de la primera época, pero con mucha desolación.
En la historia de Ringo he encontrado bastantes detalles curiosos. Sin embargo, para mí,
uno de los más importantes es su canción Photograph.
Apareció por primera vez en el álbum Ringo de 1973 (ése cuya portada comentaba en el
capítulo de las pistas). Fue compuesta por él y George Harrison. En ese álbum
colaboraron con él los tres ex Beatles, aunque no juntos. Por un lado, Paul le apoyó con
su canción Six O’clock. Por otro, John y George, aparte de componer otras canciones
para él, le acompañaron durante las sesiones de grabación.
Fue simplemente asi, sin haberlo planificado. Los tres ex-Beatles grabaron una de las
canciones de John. Todos en la sala estaban simplemente brillantes, era un universo
brillante con The Beatles.
Al conocerse esta reunión los medios empezaron a especular con la posibilidad de que
los Beatles podrían volver a formar la banda. Ese mismo día participaron Billy Preston
al piano y Klaus Voorman al bajo. Este último relataba:
Ellos estaban viendo que podian simplemente tocar juntos y pasar un buen rato.
Photograph ha sido siempre una especie de canción “talismán” para Ringo. La recupera
una y otra vez. De hecho, tras el fallecimiento de George la estuvo interpretando en
varios shows, dejando impresionado al público, que decía: “vaya, sí que adquiere ahora
significado su letra”. Y es que, efectivamente, parece un tema dedicado a un amigo que
se ha marchado y al que se le recuerda con tristeza:
Y ahora tú esperas de mí
Que viva sin ti
Pero es algo que no
Buscaba después de todo.
128
Recalco el hecho de que fue compuesta junto con George Harrison, un dato que poca
gente conoce.
Fue la canción escogida por Ringo para interpretarla en solitario en la gala de los
premios Grammy de 2014. Por cierto, que también estuvo él sólo en calidad de Beatle
recogiendo el premio el día anterior, acompañado de Yoko y Olivia en representación
de John y George. Muchos se sorprendieron con la ausencia de McCartney, cuyos
portavoces lo justificaron con un ensayo.
En 1979 comenzó para Ringo una época muy convulsa. A finales de noviembre un
incendio arrasa su mansión en Los Ángeles, destruyendo, según él, muchos de sus
recuerdos, entre ellos fotografías, documentos y material de la etapa Beatle que él
atesoraba.
En mayo del año siguiente Ringo y su esposa Bárbara tienen un accidente muy
importante con el coche. La explicación que se da es que el pavimento estaba mojado,
lo cual le habría hecho perder el control del vehículo, que se salió de la carretera
impactando contra un poste. Milagrosamente, y aunque las imágenes del suceso
muestran el coche destrozado, no sufrieron heridas de gravedad.
En julio Ringo inicia el proyecto de un nuevo álbum, al que había decidido llamar Stop
and smell the roses, en lugar del título que había barajado inicialmente, Can’t fight the
lightning (“no puedo luchar contra la tormenta”), ya que fue obligado a cambiarlo por la
discográfica. Resulta muy difícil no ver una conexión clara entre el título elegido
finalmente y el del álbum Red Rose Speedway de Paul McCartney, publicado en 1973.
El 8 de diciembre muere John. Unos meses después, en abril del 81, Ringo publica la
siguiente canción:
Dead Giveaway.
Ésta es una expresión inglesa de la cual no hay transcripción literal en nuestra lengua. El
verbo To give away es “revelar” (un secreto, una información). Junto con la palabra
“dead” resulta una irónica forma de decir que algo “lo dice todo de forma obvia”, es
decir: es algo que está muy claro, algo revelador. Hay en español una expresión
coloquial parecida: “aquí huele a muerto”. Lo interesante es que Ringo dedida usar una
forma que incluya la palabra “muerto” en ella. Porque, sin atender a la frase hecha, y
esto es muy importante, el sentido literal con el que podría estar jugando Ringo de
manera oculta es el de “Descubrir un muerto”. De manera que dejaré esta frase, en los
momentos en los que aparece, en su versión original en inglés:
129
You’re a dead giveaway
A partir de este momento, se produce un cambio en su actitud. Tan sólo un año después
le podremos ver colaborando en diversos proyectos de Paul, como es el caso de la
canción Take it away, en 1982, o el vídeo No more Lonely Nights y la canción No bad
en 1984.
En aquel momento esta aparente duplicidad provocó críticas por parte de los fans, era
algo así como “¿de qué lado estás?” Por una parte, Ringo colaboraba con Paul. Pero por
otra parte apoyaba a George y se burlaba del primero sin tapujos. Una pequeña muestra
de ello es su participación en el “Hall of Fame” de 1988.
Después de que George haga su alusión burlona hacia Paul, Ringo interviene
nombrando una canción que había compuesto con Harrison en 1968, hecho que llamó
inmediatamente mi atención. Vayamos hacia atrás en el tiempo y rescatemos algunos
fragmentos para intentar comprender por qué, veinte años después, y después de que
George se mofara de Paul, recuerda esta composición:
En el jardín de un pulpo
130
A finales de ese año Ringo es ingresado en una clínica de desintoxicación a causa de su
adicción al alcohol.
Y durante unos años, poco más se puede reseñar en su historia que pudiera aportar algún
dato sobre este tema. En 2001 muere George, su gran apoyo, para el que compondría la
preciosa Never withou you.
Pero Ringo aún tendría otra sorpresa más que ofrecerme. Porque en mayo de 2011,
durante una entrevista, vertió unas declaraciones bastante inexplicables desde (casi)
cualquier punto de vista:
Tú sabes que la única persona alrededor de esta mesa que puede ir soy yo. Yo estuve en
la mayor banda de Rock and Roll en la historia de la música. Yo soy el último Beatle
que queda.
Hay un elemento de verdad en ello. Creo que la gente desde fuera percibe que Paul
piensa que él es el único que queda. En realidad, soy yo. Yo soy el último Beatle que
queda.
Mucho cuidado con las entrevistas traducidas que circulan por la red. La versión
original en inglés es tal cual.
131
LINDA EASTMAN
La primera esposa de Paul ha sido siempre descrita como una mujer sencilla, amante de
los animales y la naturaleza, gran defensora del vegetarianismo y, sobre todo, entregada
a su familia y a su marido. De hecho, ellos mismos comentaron en varias ocasiones que,
en 29 años de matrimonio, sólo habían dormido separados durante el tiempo en que él
estuvo detenido en Japón.
Lejos de pretender escribir una biografía sobre ella, quiero ofrecer algunos datos poco
conocidos y que, como viene siendo la tónica en toda esta historia, acaban ofreciendo
más preguntas que respuestas.
Durante años, la pareja fue ejemplo de matrimonio feliz y bien avenido, de los pocos en
el mundo del Rock que habían tenido éxito. Todos se sorprendían y se rendían ante ello.
Pero varias voces se han alzado para dar otra versión.
Durante el turbulento divorcio de Paul y Heather Mills, ésta hizo públicas unas
grabaciones en las que ambos discutían y él reconocía haber pegado a Linda. Aquella
información, de la cual se hizo eco el periódico Daily Mirror, dio la vuelta al mundo.
Los rumores de que el envidiado matrimonio de cuento de hadas podría no haber sido
tal comenzaron a surgir con fuerza.
Fue en este momento cuando se hizo público que el periodista y escritor Peter Cox tenía
en su poder unas cintas que Linda habría grabado durante sus últimos años de vida.
Estas cintas, 19 en total, grabadas por ella en solitario y entregadas en mano a Cox poco
antes de que dejaran de tener contacto, contenían sus más íntimos pensamientos.
Inmediatamente todas las miradas se volvieron hacia él.
Peter Cox fue presentado por una gran amiga de Linda, Chrissie Hynde, cantante del
grupo The Pretenders, en 1987. Cox había sido miembro de una importante asociación
vegetariana y acababa de publicar un libro.
Era una cosa bizarra para decirla en aquel momento, pero, como joven escritor que
era, estuve encantado. Paul y yo fuimos a dar un paseo por el jardín. Fue todo muy
extraño. Él me dijo de repente: “Si te doy un millón de libras, ¿te comerías una
hamburguesa?”
Yo dije que no, y él me acusó de mentir. Esto lo dice todo sobre él, ya que piensa que
todo el mundo tiene un precio. Siempre estaba esta pregunta en torno a él, como si
estuviera constantemente pensando: “¿Qué quieres de mí? Yo soy Paul McCartney y tú
quieres algo de mí y voy a descubrir lo que es”.
132
Esa actitud estuvo siempre allí, y yo la encontraba muy deprimente.
También en aquel paseo, él empezó a hablar de John Lennon en el tiempo presente. Era
como “John dice esto” o “John piensa aquello”. Escalofriante. Y él habló sobre esa
referencia de los Beatles siendo más famosos que Jesús. Me dijo: “¿Te imaginas cuánto
poder habríamos tenido si hubiésemos ido por el lado oscuro?”.
Y hasta aquí, el relato de Cox de su no muy agradable primera conversación con Paul.
Si fue tal y como lo cuenta, tuvo que ser valiente para no echar a correr.
Poco después, Linda y Cox decidieron hacer juntos un libro de recetas de cocina
vegetariana. Aquello, según él, suponía para ella un entretenimiento y un aliciente, y
Paul, aunque reticente ante la presencia de un extraño (el propio Cox en sus
declaraciones afirma abiertamente que se mostraba vigilante y rudo con él) no vio
inconveniente en ello.
Cox estuvo acudiendo a casa de Linda y Paul en East Sussex durante casi dos años. La
mayoría de las veces simplemente cocinaban mientras Peter tomaba notas, pero a
medida que iban conociéndose ella comenzó a mostrarle más confianza.
Hubo momentos en los que Linda se sentía profundamente infeliz y deprimida con su
matrimonio.
Cada matrimonio tiene sus altibajos, por supuesto. En sus peores momentos, la idea de
abandonarle cruzaba por su mente, aunque inmediatamente la rechazaba. Su familia
era lo primero para ella y no había forma de que los dejara. Pero se sentía atrapada.
A menudo salía de la casa para recibirme porque podía oír el coche viniendo. Yo podía
saber en segundos si estaba agobiada. A veces, ella ponía cara valiente, pero otras
veces estaba llorando. En esas ocasiones sólo podía ofrecerle un hombro compasivo y
escucharla.
No me caía bien. Había una terrible frialdad en él. Sus ojos eran los más muertos que
había visto en mi vida.
Según contó Peter, Paul a menudo se quedaba junto a ellos para “supervisar” su trabajo,
algo que les impedía avanzar. Según el propio Cox, parecía sentirse intranquilo ante el
acercamiento del escritor a su esposa. En una ocasión, incluso, Linda se vio en la
obligación de dejarlo tirado en medio de la carretera, cuando durante una llamada al
coche en el que viajaban ambos, Paul le dijo que quería verla sólo a ella y que se
deshiciera de él.
133
Más adelante, una de las compañías de Paul, la MPL, tuvo la idea de ofrecer a Cox la
colaboración en un proyecto para una nueva línea de comida. Un día lo citó en el
estudio para hablar sobre ello.
Me tuvo esperando durante horas. Cuando finalmente salió, me dijo bruscamente: “No
tengo tiempo para atenderte”.
Yo dije: “He estado esperándote durante horas”. Y él me contestó: “Yo soy Paul
McCartney, no lo olvides”.
Y yo le dije: “Sé bien quien eres. Aquí sólo ha habido un Paul McCartney, ¿o no?”.
Unas semanas más tarde, el señor Cox le dijo a Faul que ya no quería trabajar con él, ya
que prefería dedicarse a la publicidad.
Él estuvo de acuerdo, no iba a suplicarme. Yo sabía que con eso estaba perdiendo
muchísimo dinero, pero había tenido ya suficiente de su mundo.
Después de ello, la relación entre Cox y Linda empezó a estropearse y, poco a poco, a
instancias de Paul, dejaron de poder verse en persona, a pesar de que siguieron
manteniendo algún contacto por teléfono. Un poco después Peter quedó devastado al
saber que Linda tenía cáncer, y mucho más aún, cuando, tras su muerte, no fue invitado
a su funeral.
Cuando, años más tarde, Paul se enteró de que Cox poseía las 19 cintas de Linda, trató
por todos los medios de impedir que se hicieran públicas. A través de sus abogados,
consiguió una declaración jurada de Cox en la que él se comprometía a no desvelar
jamás el contenido de las grabaciones. Peter se vio obligado a firmar por orden judicial,
aunque, como hemos visto, siguió contando todo tipo de detalles, algunos
tremendamente íntimos, sobre la vida privada del matrimonio. Sin embargo, nadie lo ha
denunciado nunca ni ha apelado al juramento. Pareciera como si lo que Cox está
contando no fuera lo peor que hay en las cintas de Linda.
Quizá por ello, en cuanto se conoció la existencia de las mismas, Heather Mills, de la
que hablaremos en seguida, amenazó con querer hacerse con ellas para usarlas en el
juicio por su divorcio.
Pero Paul se adelantó. En un encuentro informal con Cox en una cafetería le pagó
200.000 libras por ellas.
De aquel encuentro ha quedado constancia gráfica, con varias fotos que muestran a Cox
entrando en la cafetería con el sobre en la mano y, un tiempo después, a Paul saliendo
con el mismo sobre bajo su brazo.
134
Sir Paul llegó solo al café un par de minutos después que Mr Cox, sobre las diez, y
ambos pidieron un saludable desayuno de plátanos, smoothies de fresas, café y pan con
pasas antes de sentarse en una mesa en la parte poserior del primer piso.
Sir Paul iba vestido con un elegante traje oscuro con una camisa blanca debajo, según
una de las clientas.
Ella añadió: Él vino y fue muy amable con todo el mundo. Recuerdo que le preguntó a
la camarera polaca que de dónde era. El tipo con barba llevaba ese enorme sobre
blanco, y cuando se sentaron juntos lo depositó cerca de Paul y le dijo: “Esto es para
ti”. Paul inmediatamente lo cogió, rompió el sello y empezó a hurgar dentro.
Entonces él se volvió al tipo con barba y le dijo algo así como: “Debemos mantener
esto alejado de la prensa”. Paul le dijo que le había estado siguiendo un periodista
aquella mañana pero lo había dejado atrás indicando al chófer que diera alguna
vueltas para despistarlo. Dijo que el conductor estaba todavía en la carretera
manteniéndolo detrás de él”.
Cox había dicho que no se comería una hamburguesa por un millón de libras. Parece
que, finalmente, le dio la razón a McCartney en eso de que todo el mundo tiene un
precio.
La muerte de Linda
En abril de 1998 Linda fallece, y es ahora cuando vamos a volver a encontrarnos con
otro misterio.
El Departamento del Sheriff de Santa Bárbara negó ayer que Linda McCartney, de 56
años, haya muerto el viernes 17 mediante un suicidio asistido, como se especuló luego
de que la propia policía de California investigara la ausencia de su certificado de
defunción. Jim Peterson, un vocero policial, indicó que la esposa del ex Beatle Paul
McCartney murió por causas naturales, debido a un cáncer de mamas, con metástasis
en el hígado. La investigación policial se originó después de que la familia anunciara
que la muerte de Linda había sido en Santa Bárbara, porque allí no quedó registrada
oficialmente su defunción. Pero Geoff Baker, el portavoz de los McCartney, indicó que
mintió deliberadamente para resguardar la privacidad de sus familiares. “Linda no
murió en Santa Bárbara, murió en otro lugar”, dijo Baker.
Ese lugar era Tucson, Arizona, en la granja que Paul y Linda habían comprado en 1979.
Pero Linda sí estuvo en Santa Bárbara hasta poco antes de su muerte, según indicaba un
reporte de prensa del Chronicle Staff Writers:
135
Aparentemente, justo antes de su muerte Linda McCartney pasó algún tiempo en Santa
Bárbara. Nuevas fuentes han reportado que ella permaneció allí con su familia y
amigos en el enclave de Hope Ranch, con vistas al Océano Pacífico.
Sea como fuere, los rumores de que Linda había fallecido mediante eutanasia –sucidio
asistido- se extendieron tanto que el representante de Paul, Geof Becker, no tuvo más
remedio que salir a la palestra varias veces para desmentirlo con fuerza.
Cualquier sugerencia de que la muerte fue asistida es una total y absoluta basura. El
médico de Linda era Larry Norton, del Memorial Sloan-Kettering Hospital, de Nueva
York. Si es necesario, el doctor Norton confirmará que Linda murió naturalmente.
El siguiente misterio fue saber dónde y cuándo se incineró a Linda. Los investigadores
que se centraban en este caso también tuvieron problemas por el fuerte hermetismo que
encontraron en Tucson. Aquí continúa su reporte:
Si una funeraria lo hizo aquí, sería realmente en secreto –dijo una portavoz de Adair
Funeral Homes.
Sin embargo, los oficiales de salud del Condado de Pima declinaron confirmar o negar
que ellos hubieran aprobado la incineración de McCartney, y David Dingeldine, jefe de
la División Civil de la Oficina del Fiscal del Condado de Pima, dijo al Arizona Daily
Star que las autoridades del condado le habían dicho que si él desvelaba alguna
información, estaría “desvelando parte de un registro confidencial”.
¿Se puede impedir a un jefe de la oficina del fiscal del condado que diga, simplemente,
si alguien ha sido incinerado en su distrito? ¿Registro confidencial?
Mucho misterio, muchas negativas a dar información y muchos puntos oscuros que no
terminan de aclarar oficialmente dónde, cuándo y cómo murió Linda. Ni dónde fue
incinerada.
136
Linda será extrañada no solo por Paul, sus hijos y su hermano John, sino por todos
nosotros que la conocimos y amamos. Ella era una persona muy querida, con un amor
apasionado por la naturaleza y sus criaturas, y al morir ha ganado la paz que buscó en
la vida, que dios la bendiga.
El 19 de Marzo del año 2000 Joseph Melville See, el primer marido de Linda y padre
biológico de Heather McCartney, adoptada por Paul tras contraer matrimonio, se suicida
de un tiro en la cabeza en su casa de Tucson, Arizona.
Termino este apartado con un extracto de una noticia aparecida en prensa el 12 de mayo
de 2011.
Pese a que no poca gente infló los globos y esperó el momento adecuado para soltarlos,
la canción en cuestión nunca sonó. Lo mismo había ocurrido dos días antes en Perú. Y
es que todo indica que la nueva situación sentimental del ex Beatle lo llevó a sacar el
tema del repertorio de su gira Up and coming, el cual interpretó sagradamente en las
últimas estaciones de su tour, como Estados Unidos, Argentina y Brasil, en 2010.
Pero este 2011 parece ser distinto para McCartney. Recientemente, los medios
británicos anunciaron que el ex Beatle contraerá matrimonio con Nancy Shevell, su
novia desde hace cuatro años, quien estuvo junto al músico en Perú y Chile. Pese a que
My love fue parte de sus recitales incluso tras la muerte de Linda y durante los seis
años que estuvo casado con la ex modelo Heather Mills, ahora la balada parece haber
sido eliminada definitivamente de su setlist.
137
HEATHER MILLS
Otro de los episodios por los que es conocida Mills es por haber sufrido un grave
atropello en 1993. Un policía motorizado la arrolló cuando cruzaba la calle,
ocasionando la amputación de su pierna izquierda y obligándola a llevar una prótesis
para poder andar.
Heather conoció a Paul en una gala benéfica, en abril de 1999. Él se quedó prendado de
ella y poco después le entregó un impresionante anillo de diamantes y zafiros adquirido
en La India. Se casaron el 11 de junio de 2002, cuatro años después de la muerte de
Linda. Años más tarde tuvieron su primera hija biológica, Beatrice Milly McCartney.
En mayo de 2006 Heather presentó una demanda de divorcio. Según los medios de
comunicación, la cuantía que ella pedía, nada más y nada menos que 125 millones de
libras (según otras fuentes 100 millones, y otras hablaban de 50), no le pareció bien a
Paul, iniciando así una guerra que trascendió a los juzgados para convertirse en un
espectáculo mediático.
Heather pudo darse cuenta en seguida de que tenía las de perder en esta batalla. La
tremenda influencia de McCartney en los medios (según sus propias palabras) la
convirtió en blanco de las críticas e insultos de numerosas publicaciones y de los fans de
su marido. Los tabloides ingleses llegaron a hablar de un supuesto oscuro pasado de
Heather como prostituta de lujo y actriz de películas pornográficas.
El escándalo fue mayúsculo cuando, poco después, en una supuesta grabación de Paul
de la que daba cuenta el dominical News of the World, éste afirmaba: Si reforzamos la
presión sobre Heather, con un poco de suerte acabará suicidándose y no tendremos que
pagarle ni un penique. La cinta había sido presuntamente grabada durante una fiesta en
la mansión familiar de East Sussex.
138
pruebas que lo mostraban como un alcohólico, un violento, un ególatra y hasta un
pervertido sexual.
Lo que hacía Heather era insinuar. Porque, y eso está claro, se crea o no en la
sustitución de Paul McCartney, Mills fue allí para hacer una advertencia: o la dejaban
en paz, o una “verdad devastadora” de la que ella tenía pruebas saldría a la luz.
Estas personas quieren que sus hijos crezcan en una sociedad donde la prensa sea justa
y clara y en la que el tamaño de la mentira que ellos publican sea el mismo tamaño de
la disculpa que tengan que imprimir. Los perodistas tienen que revelar sus fuentes
“maquilladas”, y sus llamados “amigos”, hasta que se convierta en una situación
penal, porque ellos componen esas mentiras.
Me han llamado puta, cazadora de oro, fantasiosa, mentirosa, las cosas más increíbles
y dolorosas, y yo he permanecido quieta por mi hija. Pero mi hija… Nosotras hemos
sido amenazadas de muerte, y yo estado cerca del suicidio.
Estoy tan molesta por esto… He tenido peor prensa que un pedófilo, o un asesino, y yo
no he hecho nada más que caridad durante 20 años.
Básicamente, su aparición en este programa tenía como objeto dar publicidad a una
campaña que acababa de iniciar para denunciar los abusos de la prensa y obligar a los
grandes medios de comunicación a adoptar una actitud más transparente. Cargada con
dos enormes carpetas llenas de fotos y documentos, trataba de probar que todo lo que se
había dicho sobre ella en los tabloides era mentira. Incluso retó a los responsables del
programa a emitir unas imágenes suyas en el pasado que desmentirían algunas de estas
acusaciones.
Es estupendo que Paul pueda ir caminando, ¿estáis de acuerdo? Y yo, que me estoy
escondiendo, soy a la que insultan diariamente.
He estado protegiendo a Paul durante todo este tiempo, y trato de protegerlo, pero
estoy siendo empujada hasta el límite y no quiero que mi hija, cuando tenga 12 años,
vaya a internet y lea esta historia totalmente unilateral.
Resulta un poco contradictorio que hable de proteger a Paul, cuando las acusaciones
vertidas contra él habían sido tan extremadamente duras y claras.
GMTV: Una de las cláusulas, al parecer, en todo esto del divorcio, es que tú quieres
ser capaz de vender tu historia.
Eso es una basura. Puedo vender mi historia ahora mismo. Estoy tratando de proteger
a Paul y a nuestra hija. Lo estoy intentando, pero estoy siendo empujada hasta el límite.
Uno de aquellos tipos, al que yo había declarado culpable de agresión, y que pensaban
que no iba a investigar hasta el final, tenía 132 condenas. 132 condenas y estaba
contratado sin licencia. Ellos tienen que tener una licencia, porque, ¿cómo puedo saber
yo, cuando alguien está sentado frente a mi casa, si es un acosador o no?
139
Tengo una caja de pruebas que irá a una determinada persona si algo me sucediera,
así que si me hartáis (mirando hacia la cámara), eso irá a esa persona, y la verdad va a
salir.
Hay tanto miedo de que cierta parte de la verdad salga a la luz, que se han dejado un
montón de cosas fuera y han hecho otras, por eso la policía vino a mí y me dijo “usted
ha tenido serias amenazas de muerte por parte de un movimiento underground”.
¿Quién creó las amenazas de muerte? Los medios de comunicación. Una cierta parte
de la prensa ha creado una campaña de odio contra mí para poner mi vida y la vida de
mi hija en peligro.
Heather: Me casé con una leyenda, pero hay una maquinaria detrás. En realidad no
puedo entrar de lleno en esto, pero, ya sabes, tienes que leer entre líneas. Ya sabes, hay
una maquinaria entera que va a crear esta negatividad hacia mí en Gran Bretaña.
Heather: Bien, no puedo seguir más alla. Es como, ya sabes, no quiero hablar mal de
Paul. Todavía le amo y es el padre de mi hija. Y ya sabes, las cosas siguen. Las cosas
no son como tú las ves.
Seguimos con una parte de la entrevista de Heather en la BBC, ante los reporteros
Maxine Mawhinney y Jon Sopel. En ella, Mills deja entrever otra vez que Paul era el
instigador tras los medios de comunicación.
Heaher: Son una cierta parte de los tabloides, es tan extremo y tan abusivo… Quiero
decir, me han llamado monstruo, puta, cazadora de oro, fantástica, mentirosa.
BBC: ¿Cuando tú dices una cierta parte, te refieres a alguien relacionado con Paul
McCartney?
Heather: No se me permite hablar sobre Paul, ni del juicio ni ninguno de esos asuntos,
porque estamos en medio del proceso judicial.
Heather: No lo puedo decir, porque cometería desacato ante el tribunal. Pero usted no
es estúpido, eso es todo lo que puedo decir.
Hasta aquí, nada que no deba extrañarnos demasiado. Un divorcio, un artista famoso y
una supuesta campaña de desprestigio por parte de los medios de comunicación contra
la “malvada ex esposa” que pretende robarle su dinero.
Las palabras de Heather han de verse interpretadas como una defensa de su honor. Sin
embargo, no deja de resultar curiosa esa supuesta caja de pruebas. ¿Qué muestran estas
140
pruebas? ¿Qué cierta parte de la verdad no quieren que salga a la luz? ¿Sobre los
periodistas, sobre Paul?
Cabría la duda si todo se hubiera quedado aquí, pero como colofón, mostraré las
palabras más reveladoras de Heather, en el programa Access Hollywood, de Billy Bush,
en noviembre de 2007, unos días después de la entrevista en la GMTV. Extracto de una
parte de las mismas:
Heather: Algo horrible ocurrió. Alguien a quien había amado durante largo tiempo,
descubrí que me había traicionado inmensamente. Y no me refiero a infidelidades, ni
nada de eso. Es como… Más allá de lo que uno pueda creer.
Billy Bush: Así que alguien te traicionó, y por supuesto todos aquí van a creer que es
Paul McCartney. De alguna forma, no es una infidelidad, es algo mucho más profundo
que eso. Él te hirió y te empujó hacia el suicidio.
Cuando dejé a Paul le dije: “No quiero un penique. Sólo protégeme, porque la gente
cree que eres perfecto pero no lo eres, tú eres humano como el resto. Sabes por qué te
he dejado, protégeme y no diré nada.
Hemos sido amenazadas de muerte. Dieciocho meses más tarde, no tengo protección y
sí un intenso e inmenso abuso. Le dije a Paul hace tres días: “Necesito salir y
protegerme a mí misma” y él dijo: “Pues ve”. “¿Estás conmigo o contra mí?”, y él
contestó: “No lo sé, sin comentarios”.
Tengo una caja llena de pruebas que irá a cierta persona si me pasara algo.
Billy Bush: ¿Esas evidencias son contra Paul o contra los periodistas?
Estas pruebas son en contra de cierta… parte que se ha comportado de una forma
terrible, y yo en realidad no quiero que salgan a la luz, pero si voy a ser retratada
como una persona horrible, para mi hija cuando crecza… (Heather se interrumpe) Esta
evidencia está ahí para ella, para que ella decida por sí misma cuando sea mayor.
La gente no quiere saber cuál es la verdad porque nunca jamás podrían manejarla.
Sería demasiado devastador.
De todo este asunto, lo primero que me llamó la atención es de qué forma Mills ha sido
presa de terribles críticas e insultos por parte de la prensa. Extraordinariamente
furibundos para tratarse de un divorcio. Si buscamos en internet, nos podremos dar
cuenta del odio inmenso que esta mujer provoca, especialmente en los fans de Paul. No
141
dudan en afirmar que todo lo que ella cuenta es mentira. Y eso, a pesar de las
grabaciones, que él no ha desmentido nunca, en las que hace gala de una crueldad
inusitada, al llegar a desear la muerte de la madre de su hija. Pero, curiosamente, esas
grabaciones no han trascendido tanto como, por ejemplo, una simple actuación que
había hecho Heather en un concurso de baile, y cuyas imágenes, acompañadas de
crueles burlas, podemos ver por doquier en la red.
Asimismo, la propia Heather acusa a su ex marido de estar detrás de todo esto. Habla de
una extraordinaria maquinaria formada en torno a él.
Habla de amenazas de muerte. Extrañas amenazas que, según ella, la policía decía
conocer, en medio de un oscuro asunto de números de teléfono “falsos”.
Como respuesta a estas amenazas, Heather, en dos ocasiones, hace alusión a una “caja
de pruebas” y amenaza con enviarla a alguien si a ella le pasara algo.
Pero no dice más. Cuando los distintos reporteros le instan a seguir hablando, Heather
se ampara en el juicio para no desvelar los detalles de aquello que conoce. Porque,
como ella misma dice, lo que está haciendo es protegerse. Y por ello calla. Su secreto es
su garantía. Sabe jugar bien sus cartas y da un toque: “Si seguís así, la evidencia saldrá a
la luz”.
La verdadera pregunta que hay que hacerse es: ¿qué verdad es ésta? ¿Qué podría decir
sobre Paul peor que lo que ya había declarado y mostrado en sus pruebas?
Un dato curioso es que la modelo fue calificada en la sentencia como "su peor
enemiga". Y, en oposición, el juez calificó a Paul como una persona "consistente, exacta
y honesta".
142
¿CANTANDO SOBRE PAUL IS DEAD?
Otra vertiente de la investigación, también muy comentada a lo largo de los años, tiene
como protagonistas a ciertos cantantes y grupos musicales contemporáneos a los
Beatles, y cuyas canciones, actos y declaraciones hicieron pensar a muchos que podrían
haber estado al tanto de la sustitución de Paul, o al menos sospechar de ello.
A finales de 1967 Joe Massot, director americano de cine afincado en Londres, estaba
trabajando en una película psicodélica llamada Wonderwall. Para el diseño de algunos
aspectos del film había contratado al mismo equipo que había trabajado en la portada
del álbum Sargent Pepper’s y que, posteriormente, diseñaría también algunas de las
prendas de ropa que se venderían en la Apple Boutique.
En 1968 Massot acudió a una de las fiestas de promoción de dicha tienda y entabló
conversación con George, llegando a un acuerdo para que éste trabajara en la banda
sonora de la película.
El 18 de mayo del 68 fue estrenada la película; pero, a pesar de que era conocida la
participación de George en la banda sonora, el proyecto pasó desapercibido. En 1995
Noel Gallaguer, de Oasis, vio el film, quedando enamorado de él y de su música, y
escribió su archiconocida canción Wonderwall. Esto hizo que la película se hiciera muy
famosa.
Massot decidió entonces relanzar una nueva versión mejorada. Y para ello se le ocurrió
remasterizar el audio con las técnicas disponibles entonces. Para ello, volvió a contactar
con George en busca del material original, el cual le envió las cintas maestras. Fue
entonces cuando se descubrió una canción, la única en todo el proyecto que no era
instrumental, es decir, que tenía letra, y que no había sido utilizada finalmente. Esta
canción era In the first place.
Tras escucharla, Massot le pidió permiso a George para lanzarla con el film, a lo que
éste no puso impedimento, salvo por una condición: a pesar de que la canción había
sido producida por él, cantada por él, y tenía claramente la misma estructura y estilo de
canciones suyas como Blue Jay Way, George exigió que el mérito de la composición
recayera sobre dos de los miembros de The Remo Four, Colin Manley y Tony Ashton.
143
George sabía que ambos estaban en muy mala situación económica en aquel momento,
olvidados y arruinados. Según diversas fuentes de gente cercana a él, este gesto de
George no fue más que una muestra más de su buen corazón y de su generosidad. Fue
un hermoso detalle, una forma de ayudarles, de agradecerles su ayuda y de
compensarles por no haber podido aparecer en su día en los créditos de la banda sonora.
Pero de poco les sirvió. Colin Manley falleció de cáncer apenas unos meses después de
que se publicara la canción. Dos años después, en 2001, le siguió Ashton, muerto
también de cáncer, poco antes que George.
En el primer lugar
Empiezo a tropezar
Perdiendo el control
Sintiéndome como un hombre ciego
Que está buscando su alma
Nacido en 1943 en Lapeer, Michigan, como Richard Terrance Knapp, Terry comenzó
su carrera como locutor en una radio de Detroit (como Russ Gibb), en la que estuvo
varios años. Más tarde viajó a Ontario para trabajar también en la radio, regresando a
Michigan al año siguiente.
Se dice que fue el primer locutor norteamericano en hacer aparecer en el aire en Estados
Unidos a los Rolling Stones, llegando a ser llamado “The sixth stone”, por el gran apoyo
que les proporcionó. Sin embargo, en 1964 decidió dejar de trabajar en la radio para
tratar de abrirse camino como cantante y compositor.
144
En 1968 viajó a Londres para tener una entrevista con la compañía Apple Records,
recientemente creada por los Beatles como medio para promocionar el trabajo de otros
artistas. Se sabe que Ringo en aquel momento se había marchado, en una de las
frecuentes disputas que la banda estaba teniendo.
La historia cuenta que Terry, que había conocido a los Beatles en 1965, quedó muy
impactado por el ambiente tenso y cargado de odio que percibió.
A comienzos de 1969 firmó un contrato con Capitol Records. Unos meses después, en
mayo, Terry publicó su primer single: Saint Paul. En ella se hacía alusión directa a Paul
McCartney, y contenía partes cantadas de varias canciones de la banda. Capitol Records
recibió una carta de la compañía McLen (división estadounidense de la Northern
Songs), instándole a cesar la publicación del álbum, lo que hizo que se retirara el
registro de distribución.
Lo que está claro es que, o tal requerimiento no fue tal, o alguien intercedió en la
disputa, puesto que el sencillo no sólo se volvió a editar inmediatamente, sino que en
esta ocasión se hizo directamente bajo la firma McLen, convirtiéndose así en la primera
y única canción de la historia publicada bajo este sello que no era de Lennon o
McCartney. Cabe destacar que esta firma era una compañía privada de John y Paul, que
utilizaban para editar las canciones que ellos escribían.
En esta edición se incluía una nota que aseguraba que Hey Jude y el resto de temas se
estaban usando con el permiso necesario para ello.
Esta canción alimentó durante años el rumor de la muerte de Paul y todavía sigue siendo
muy comentada en los foros que tratan el tema, ¿por qué?
La letra está cargada de ambigüedad y es muy compleja, dando lugar, como cabría
esperar, a todo tipo de interpretaciones, la mayoría de ellas con la desesperada intención
de separarla del significado “Paul está muerto”, el más recurrente.
Si además en la primera estrofa Terry nos dice que “miró hacia el cielo y le pareció oir a
Paul llamándole”, esa idea parece quedar reforzada.
145
De tus flores y cabello largo
Recordemos la canción de John How do you sleep y su frase “So Sargent Pepper’s took
you by surprise”. La “escritura en el muro” hace referencia a un pasaje bíblico del libro
de Daniel, y simboliza la muerte y la desgracia absoluta.
Por cierto, el título de la cara B del single Saint Paul era “La legenda de William y
Mary”.
Cuando unos meses después surgió el rumor de la muerte de Paul, todas las miradas se
volvieron hacia Knight, y comenzó una persecución para tratar de sonsacarle sobre lo
que significaba su letra. Pero Terry se negó a hablar. A pesar de las insistentes
peticiones de entrevistas a lo largo de los años, jamás dijo nada sobre la canción, ni
sobre su significado ni sobre su inspiración. Le habría bastado con desmentir que se
refería a la muerte de Paul y confirmar lo que todos querían creer con insistencia: que
simplemente hablaba de la separación de los Beatles. Pero no lo hizo.
Como ejemplo, tenemos una de sus últimas entrevistas, en marzo de 2003 para Barry
Stoller, que trató una vez más de conseguir algo de información sobre Saint Paul:
Barry: ¿Sabías que esta canción contribuyó a alimentar el mito de la muerte de Paul
McCartney?
McGuinness Flint.
Volvamos a 1968, el año que en Apple empezaba a buscar artistas a los que apadrinar,
para encontrarnos con un dúo de compositores muy poco conocido, Bernard Joseph
"Benny" Gallagher y Graham Hamilton Lyle, ambos escoceses. Sin embargo no
hicieron nada notable hasta dos años más tarde, cuando se unieron a Tom McGuinness y
Hughie Flint, con los que, sumando un batería y un tecladista, formaron la banda
McGuinness Flint.
Su primer single, escrito por Gallagher y Lyle, publicado a finales de 1970, tuvo un
gran éxito, y alcanzó el número 2 de las listas de éxitos británicas, así como el número
47 en la US Billboard, un puesto importante para la época.
146
Cuando te deje, nena
No llores toda la noche
Debido al éxito cosechado por este primer álbum, y en especial por el single, los
McGuinness Flint se vieron prácticamente obligados a realizar una serie de conciertos.
Pero, sorprendentemente, eran incapaces de reproducir en vivo el mismo sonido que en
las grabaciones, dando lugar a unas decepcionantes actuaciones. Bajo la excusa de una
serie de “enfermedades” de los miembros de la banda, la gran mayoría de los conciertos
de aquella única gira fueron cancelados.
Su segundo álbum, Happy Birthday Ruthy Baby, fue un auténtico fracaso de ventas, a
pesar de que los compositores habían sido Gallaguer y Lyle, los mismos que habían
escrito los éxitos anteriores. Los McGuinness Flint se separan.
Los Kinks
Fue una banda londinense de Rock que saltó a la fama en 1964 con su tercer sencillo,
You’ve really got me. Han gozado siempre de renombre internacional, gracias a su
excelente trabajo, llegando a ser versionados por artistas como Van Halen o The
Pretenders, entre otros.
147
Lennon. Según Ray Davies, cantante principal de la banda, alguien les había contado
que había visto a John una noche en una discoteca, borracho y en una especie de “locura
transitoria”, exigiéndole al DJ que la pusiera una y otra vez.
Ese hecho llamó mi atención en aquel momento, por la letra de la canción, que habla de
un chico maravilloso al que todos están buscando. Pero la verdadera sorpresa llegó
cuando, tiempo después, investigando en su discografía, hallé esta impresionante
canción, escrita en 1969:
Plastic Man.
Y aquí tenemos que hacer un inciso para aclarar que “impermeable de plástico” en el
original es “plastic mac” (una redundancia, pues se sobreentiende que un impermeable
siempre va a estar fabricado con materiales plásticos, o no cumpliría su objetivo). Algo
que debió de hacerle mucha gracia a Paul McCartney a juzgar por el vídeo de Coming
Up, para el que creó una banda ficticia llamada “The Platic Macs”, algo que siempre se
ha interpretado como una burla a la Plastic Ono Band.
148
Tiene una sonrisa impostora que hace que creas que lo entiendes
Pero nadie consigue jamás la verdad del hombre de plástico.
David Bowie
No requiere presentación. David Robert Jones ha sido catalogado como uno de los
músicos con más influencia en la historia musical, con una personalidad y un estilo
únicos. Es un artista polifacético: pintor, actor, cantante y compositor. Pero sobre todo,
psicodélico, ambigüo y extravagante. Podría no gustar, pero jamás pasaba
desapercibido.
Prueba de ello son algunas de las anécdotas que adornan su biografía: en 1969 formó su
propia compañía de mimo en la que actuaban acompañados de decenas de plumas. En
1970 disfrazó a toda su banda de superhéroes, siendo abucheados en cada lugar en el
que tocaban. En 1977 cantó en un idioma completamente inventado en la canción
Subterranes, de su álbum Low.
Gustaba de los ambientes culturales y musicales del Londres de finales de los sesenta.
Es en este marco donde conoció a la modelo Twiggy, con la que posó en la portada de
su álbum de versiones de 1973, Pin-ups. Twiggy conocía a los Beatles, y tenía una
relación de amistad con Paul, al que avisó del descubrimiento de la cantante galesa
Mary Hopkin.
De hecho, Mary cantó los coros del tema Sound and Vision de Bowie.
Conoció también a Marc Bolan, futuro líder de los T-Rex y gran amigo de Ringo (quien
le inspiró para su Back of Boogaloo), que fue durante un tiempo su guitarrista de sesión.
En un entorno como éste es de suponer que coincidiría con los Beatles, aunque él
declaró que no había sido nunca fan suyo.
Curioso, porque hizo un álbum de versiones de la banda, David Bowie sings Beatles, así
como una versión de Across the Universe para el álbum Young Americans.
Lo que está claro es que la banda ejerció influencia en él, especialmente el trabajo de
John con la Plastic Ono Band, puesto que se aprecia su toque en la forma en la que
David canta Space Oddity. Asimismo, se ve su inspiración en las voces de fondo de
Star, del álbum Ziggy Stardust.
Hablemos ahora de este álbum, que se convirtió en todo un fenómeno y aún hoy en día
es considerado un símbolo cultural de aquella época. El nombre completo era The rise
and fall of Ziggy Stardust and The Spiders from Mars (El ascenso y caída de Ziggy
Stardust y Las arañas de Marte). Mucho le costaría a Bowie no hacernos pensar que
“Las arañas” no tenían alguna relación, del tipo que fuera, con “Los Escarabajos”.
The Spiders From Mars era una banda que acompañó a Bowie desde 1971 hasta 1973,
aunque sólo fueron conocidos oficialmente bajo este nombre después de la publicación
149
del álbum en junio del 72. Estaba formada por Mick (Ronno) Ronson, Mick (Woody)
Woodmansey y Trevor Bolder. Junto con Bowie formaban un curioso cuarteto.
La pregunta que se hacía la gente era: ¿quién es Ziggy Stardust? ¿Se trataba de un alter
ego del propio Bowie? ¿Era un homenaje a otro artista? ¿Qué simbolizaba? ¿De dónde
había salido el nombre?
Durante mucho tiempo se dieron distintas explicaciones, como por ejemplo que se había
inspirado en el nombre de Twiggy, la modelo, o en Iggy Pop. También se llegó a decir
que simplemente era una tienda de ropa (llamada Ziggy’s) que David habría visto un día
desde el tren. Cualquier explicación serviría, porque la cuestión no era de dónde había
salido el nombre. Bowie era más complicado que todo esto. En 1976, en una de tantas
veces en las que se le preguntó por ello, contestó:
Era Ziggy Stardust and the Spiders from Mars y de alguna manera, en la misma línea,
las arañas se unieron a David Bowie. Entonces la confusión se centró en quién era
Ziggy y quién era David Bowie, y ni siquiera yo entendía bien cómo había ocurrido. De
repente yo tenía una banda llamada “The Spiders” y estuve dispuesto a ir a por ello
porque funcionaba en el escenario.
Hubo quizás dos incidentes que me hicieron crear el asunto de Ziggy Stardust, o lo
colocaron firmemente en mi mente, de una forma muy interesante. Uno fue el hecho de
que fui a ver a la Velvet Underground cuando estuve por primera vez en Estados
Unidos en 1970. Al final del show fui, me senté con ellos y charlamos durante media
hora. Unos días después le conté a un amigo que había tenido la suerte de hablar con
Lou y que había sido maravilloso, y que habíamos charlado.
Mi amigo dijo: “No, no, Lou dejó la banda el año pasado. Tú estuviste hablando con
Doug Yule, su sustituto, que es casi su vivo retrato”. Yo dije: “¡Me estás tomando el
pelo, pero si él se sentó allí, y hablamos y pensé que él era Lou y estuvo hablándome
sobre cómo había escrito Waiting for the man y todas esas cosas!” Y fue en ese punto
que me di cuenta de que, en aquel momento, no me importaba si ése era el auténtico o
era uno falso. Así que fue una mitad de un puzzle que podía ser la figura de Ziggy
Stardust; ¿es él real o es artificial? Y la otra mitad fue un tipo llamado Vince Taylor.
Impresionante. Vayamos por partes: en primer lugar, Bowie había sido gran fan de Lou
Reed desde hacía tiempo, conocía bien su estilo, su aspecto y su voz.
150
En segundo lugar, Doug Yule pertenecía a la banda desde 1968, coincidiendo con Lou
hasta que éste, efectivamente, la abandonó en 1970, momento en que continuaron sin él.
Pero en ningún caso fue su “sustituto”.
Al observar cualquier foto de los Velvet Undeground nos daremos cuenta de que no
eran, precisamente, “uno el vivo retrato del otro”. Imposible no distinguirlos.
La canción a la que hace referencia Bowie, I’m waiting for the man, fue escrita por
Reed en 1967, antes siquiera de conocer a Yule. Si Yule le estuvo hablando de cómo
escribió una canción compuesta por Reed, estaba mintiendo. Y, aún suponiendo que
éste se estuviera haciendo pasar por Lou, no podía conocer ningún detalle de cómo se
compuso.
Pero no hace falta que perdamos el tiempo con más razones. Esta historia es falsa.
Bowie no estuvo hablando con ningún “doble” de Lou Reed. Bowie está hablando de un
impostor, de una sustitución. Está contando que, aún así, aún sabiendo que la persona
con la que había hablado era “falsa” (en sus propias palabras), le daba igual.
Otro detalle que hay que comentar es esa otra “parte del puzzle” que según él le inspiró
para el personaje de Ziggy. Era Vince Taylor.
Él fue la inspiración para Ziggy. Vince Taylor fue una estrella de Rock de los sesenta
que poco a poco se fue volviendo loco. Al final, despidió a su banda y salió al escenario
una noche con una túnica blanca. Le dijo al público, para su regocijo, que él era
Jesucristo. Lo echaron de allí.
Vince no dijo que era Jesucristo (¿de dónde se sacaría eso?) sino el apóstol Mateo. Pero
lo que no dice aquí Bowie es que el problema de Taylor era que su mente había
terminado muy afectada por el uso del LSD. Y hay otro detalle importante en su vida:
Vince Taylor había trabajado como imitador de Elvis.
Para empezar hay que comentar su contexto, ya que está basado en una historia que se
desarrolla en gran parte del álbum. Ziggy Stardust es un extraterrestre que aterriza con
su nave espacial anunciando que a la Tierra le quedan cinco años de existencia. La gente
empieza a considerarlo un mesías, un “salvador”, lo que hace que Ziggy acabe con el
ego por las nubes. La historia acaba cuando sus propios seguidores asesinan a Ziggy.
151
Después de Ziggy Stardust, el álbum continúa con la canción Suffragette City, que sigue
contando la historia de Ziggy. Su personalidad ha acabado cambiando tanto que ha
abandonado sus propósitos iniciales de “salvador de la tierra” y sólo se preocupa de la
fama y las drogas.
Poco después (de la navidad de 1974) salimos una noche con Paul y Linda, y en
aquella ocasión a Paul se le ocurrió de buenas a primeras llamar a David Bowie. Lo
hicimos, y él nos invitó a la suite que tenía en el Pierre. John y yo lo habíamos visto un
par de veces antes de las vacaciones de Navidad, y él siempre había insistido en
hacernos oír los surcos de su nuevo álbum, que se proponía titular “Young
Americans”.
Esa noche hizo que oyeran el álbum Paul y Linda, a pesar de que John y yo lo
conocíamos de memoria por haberlo oído muchas veces con anterioridad. Cuando
terminó volvió a ponerlo, y pude advertir que Paul comenzaba a inquietarse.
– ¿No podríamos escuchar otro? – Preguntó; pero David lo ignoró y, cuando lo puso
por tercera vez, John exclamó:
-Es algo grande. ¿No tienes algún otro que pudiera ser de interés?
Por un momento la solicitud de John pareció sorprender a David, pero luego sonrió y
me indicó que eligiera otro disco. Seleccioné un álbum de Aretha Franklin y lo puse en
el tocadiscos. Luego David nos dijo:
- Me parece que has herido los sentimientos de Bowie – comenté con John.
Esa noche, cuando estuvimos de vuelta en casa, David llamó a John. Estuvieron
conversando en voz baja un momento, y cuando John dejó el teléfono me dijo:
152
- Cuando David te mira, tiene los ojos llenos de admiración por ti. Tienes que ser
particularmente cuidadoso cuando estás con gente así, porque tus palabras y tus
gestos, por insignificantes que sean, tienen un significado especial para ellos. Te guste
o no, vas a tener que ser un poco más reflexivo.
(...) Poco después David nos llamó para invitarnos a una sesión de sobredoblaje de
“Young Americans”. Durante la sesión, John y el guitarrista Carlos Alomar se
pusieron a improvisar sobre un breve tema rítmico que en verdad parecía hecho a la
medida. David no tardó más de media hora en ponerle letra al tema rítmico y así nació
“Fame”, una canción que firmada con John como coautor se convirtió en el primer
éxito de David que alcanzaba el número uno en las encuestas de popularidad.
Su amistad con John se mantuvo durante algún tiempo, hasta que en 1976 éste, alejado
definitivamente de la vida pública, se fue encerrando en su casa y dejó de mantener
contacto con todos aquellos a los que se había abierto durante su Lost Weekend.
153
PAUL McCARTNEY
Dedico esta última parte del libro al protagonista indiscutible del mismo. Ya he
analizado la forma tan curiosa que tiene de contar su propia historia, cargada de errores
e incluso mentiras descaradas. Hemos repasado la personalidad y la vida de Ringo,
George y John y hemos comentado los hechos interesantes que se pueden encontrar
alrededor de algunos de los que han estado cercanos a la banda. Es imprescindible
hablar de Paul ahora.
A lo largo de estos años he conocido a varias personas que vivieron la época Beatle y
coinciden en decir que, en un momento dado, se dieron cuenta de que Paul no parecía el
mismo. No se apoyaban en informes craneométricos ni comparaciones grafológicas, ni
habían visto absolutamente ninguna pista en álbumes o canciones puesto que aún no
existían. Pero, según me contaron, sintieron, inmediatamente, que “su Paul” había
cambiado, que había perdido magia, carisma, que tenía una personalidad diferente.
En su día escribí un artículo queriendo reflejar todas estas cualidades que, puestas en
común con sus fans, convinimos en que servían para describir al detalle a ese Paul de
los primeros años. Rescato algunos fragmentos del mismo:
James McCartney y Mary Mohin se casaron en 1940 en Liverpool. Tuvieron dos hijos,
Paul y Michael. Era una familia muy feliz, que se basó en valores como el amor, el
respeto a los demás y el trabajo duro. Jim especialmente solía dar sabios consejos a sus
hijos, les escuchaba y a la vez les animaba a pensar por sí mismos.
Pero quién mejor para contar sus recuerdos de la infancia que él mismo. Los siguientes
fragmentos son de una entrevista suya de noviembre de 1963, publicada por la revista
Mirabelle.
18 de Junio de 1942, fue cuando todo empezó, y hasta ahora he tenido una vida muy
buena y feliz, aunque no perfecta, por supuesto.
Mi mamá murió cuando yo tenía catorce años. Aquello fue una gran tragedia, la muerte
de mamá. Desearía tanto que hubiera vivido para vernos llegar a ser famosos, porque
habría estado muy orgullosa.
154
Paul, en ese momento, se apoyó en la música para superarlo, ya que era algo que le
interesaba desde hacía mucho tiempo. Jim era músico, tocaba la trompeta y el piano y
había formado parte de una banda de Jazz con su hermano. También el abuelo de Paul,
Joe, había sentido atracción por la música, le encantaba la ópera y había tocado la tuba
en una orquesta militar.
Jim no sólo influyó en su hijo en este aspecto. Por un lado, hacía gala de una gran
sencillez. Cynthia en su biografía recuerda que, cuando iban a casa de Paul, a menudo lo
veían con un mandil, sirviendo el té o realizando otras tareas de la casa.
Pero, por otro lado, también lo recuerda reprimiéndola por no comportarse en ocasiones
como una señorita, recomendándole que aprendiera buenas maneras y la etiqueta
necesaria para hablar con la gente. Y es que Jim era un hombre tremendamente elegante
y muy serio que, a pesar de pertenecer a una clase social media-baja, hacía gala siempre
de una educación y unas formas exquisitas. Y esto es algo que también heredó Paul.
Sin embargo, él tenía algo más. Muchas de las personas de su entorno lo calificaban
como un niño increíble, con una forma de hablar, de mirar y de moverse que
encandilaba a todo el mundo. Era de esas personas que, estén donde estén, acaparan
toda la atención, como si brillaran con luz propia.
Una de sus profesoras lo describía como “un niño dulce, amable pero con un agudo
sentido del humor, capaz de decir las cosas más lindas y a la vez gastar las bromas más
pesadas sin perder la sonrisa y ese brillo en los ojos que hacían que fueras incapaz de
enfadarte con él”.
Yo era un chaval que parecía hacerlo todo desde atrás hacia delante. Solía escribir al
revés, y cada vez que mis maestros leían mi cuaderno tenían convulsiones. Esto me
acarreaba dificultades fuera de la escuela, también. No era capaz de aprender a
montar en bici porque insistía en pedalear al revés. Estaba convencido de que mi forma
de hacerlo era la correcta, y que todos los demás estaban equivocados.
Entonces mi papá me dijo: “Si es así, ¿cómo es que todos ellos han llegado ya hasta el
final de la carretera y tú estás todavía aquí”?
John a menudo se reía de él. En broma, solía llamarle “carita de bebé”, porque Paul
siempre mantuvo un aspecto muy infantil, como “aniñado”, algo que lo hacía muy
atractivo para sus fans.
Su mirada influía mucho en este aspecto. La mirada de Paul era muy inocente,
soñadora, incluso un poquito dormida. Y es que se trata de algo inherente a todas las
personas, que refleja su personalidad y su interior, y no cambia jamás. Sin embargo, es
indiscutible que en su caso sí lo hizo, en cuestión de meses y de una forma notable. Hay
mucha gente que me dice que, para distinguir si están ante Paul McCartney antes o
después del 66, les basta con fijarse en su mirada.
155
Déjame contarte cuál era mi principal interés fuera de la escuela en aquellos días: el
movimiento Boy Scout.
El campamento estuvo bien hasta que acabó, porque el día después de volver a casa
desarrollé “El sarpullido”. Has oído hablar de “La gran plaga de Londres”, ¿verdad?
Pues esto era “El gran sarpullido de McCartney”. Empezó en el desayuno, en la punta
de los dedos. Para la hora de comer ya había “reptado” hasta mi muñeca, y a la hora
del té yo era una masa enrojecida andante. Así que tuve que ir al hospital.
Y, con todas estas cualidades, no es de extrañar que tuviera una gran presencia en el
escenario, incluso desde sus primeros tiempos como artista. Todos la tenían, por
supuesto, pero en el caso de Paul se sumaba el hecho de que se dejara la piel en las
actuaciones, irradiaba entusiasmo y se notaba a la legua que disfrutaba.
Adoraba al público, el ambiente que se creaba en sus conciertos y las muestras de cariño
y de admiración de las fans. Nunca le molestó el ruido que se generaba. En una ocasión,
en una entrevista para la cadena escocesa STV, afirmó que le encantaban los gritos,
porque creaban una atmósfera estupenda, y ellos estaban allí para eso.
Otra de las cosas que se aprecia cuando se ven conciertos y entrevistas de los Beatles es
el compañerismo que había entre ellos. Un cariño y un respeto que llenaba de magia el
ambiente. Lo pasaban genial juntos, ya fuera en el ámbito personal o profesional.
Recordemos esas preciosas imágenes en el documental Anthology en las que aparecen
bañándose en la playa o divirtiéndose en una carrera de karts. Otro ejemplo son las
tomas tempranas de la canción And your bird can sing, en la que se desternillan de la
risa entre bromas.
Cuando tenía quince años me fui un fin de semana de vacaciones en autostop con
George y John. Estábamos de pie a un lado de la carretera, con el pulgar levantado,
cuando un enorme camión se detuvo. Por supuesto, los otros dos se colocaron delante,
como era habitual, y yo, que era el último, tuve que sentarme en una parte del motor
que estaba en la cabina.
Cuando ya habíamos viajado unas cuantas millas, dije: “¡caramba, hace calor aquí!”
“Estás un poco rojo, quizá tu “gran sarpullido” ha vuelto”, respondieron los otros dos.
156
Unos diez minutos más tarde lo volví a mencionar:
Justo entonces eché una ojeada abajo. ¡Mis pantalones estaban en llamas! Al instante
empecé a arrancármelos.
“Sólo porque sientas un poco de calor, no tienes por qué desnudarte, ¿verdad?”,
exclamaron mis amigos.
“¡Estoy ardiendo!”, grité. Entonces fue cuando se dieron cuenta. En segundos habían
alejado los pantalones de mí, y apagaron el fuego. Resultó que la parte del motor sobre
la que había estado sentado era la batería, y los cables hicieron un cortocircuito con
los corchetes metálicos de la parte de atrás de mis vaqueros, que se prendieron fuego.
Paul, especialmente, era un buen compañero, muy leal y sincero. La amistad era un
valor muy importante para él.
Si leemos los pocos extractos que existen del diario personal de Mal Evans, notaremos
en seguida cuánto lo apreciaba, por encima de los demás. Era su favorito. Y es que
mientras George, John y hasta Ringo a veces se reían de él, se aprovechaban de su
bondad y le gastaban bromas pesadas, Paul siempre lo trató con cariño, como a un igual.
Y esto para Mal era muy importante.
Pero esta faceta alcanzó su máxima expresión con John. Era más que su amigo o
compañero, era casi como su hermano. Compartían el hecho de haber perdido a sus
madres de jóvenes. Se comprendían, se compenetraban y, sobre todo, se querían mucho.
No en vano son el dúo compositor más importante de la historia de la música.
Y ello, a pesar de las inmensas diferencias que había entre ellos. Eran como la noche y
el día, la luna y el sol. Paul, comedido, romántico y optimista. John, histriónico, ácido y
taciturno.
A Paul, debido a que le preocupaba mucho su imagen ante los fans, no le agradaban
demasiado las bromas y payasadas que solía hacer John en el escenario. Una prueba de
ello es el concierto en Washington, en su primer viaje a Estados Unidos, cuando John,
una vez más, simuló ser un discapacitado mental mientras daba palmas. La
incomodidad de Paul es notable.
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Es curioso por ello que, en una entrevista para el proyecto Anthology, asegurara que
todos ellos hacían estos gestos ante el público.
Pensaría lo que fuera, pero intentaba ser políticamente correcto hasta la extenuación.
En cualquier caso, aunque no le gustaran estas típicas salidas de tono de John, las
soportaba siempre, porque lo respetaba y admiraba mucho. Su opinión era fundamental
para él. Sabía que eso formaba parte de su carácter, y a un amigo hay que aceptarlo
como es.
Como ya adelantaba más arriba, Paul no solía hacer tonterías en los conciertos. Ante
todo, era muy profesional. El resultado de la actuación era muy importante para él.
Controlaba cada acorde, cada nota. No son pocas las veces en que le vemos marcar el
ritmo de sus compañeros y estar pendiente de cómo sonaba cada instrumento, como es
el caso del concierto en Munich en junio del 66.
Por eso también resulta extraño y muy decepcionante que, en 1984, durante una
entrevista para Playboy, llegara a decir que su forma de cantar en los early days, al
interpretar canciones de Little Richard, era hacer el idiota. El vídeo Coming Up, sin
embargo, no lo es.
Tampoco es que fuera tan serio siempre, a veces también le gustaba gastar bromas y ser
divertido. Pero era bastante menos histriónico que John, menos dado a hacer gestos
exagerados y con un gran sentido del ridículo.
Una de mis entrevistas favoritas es una grabada el 3 de abril de 1964, en los estudios
Twickenham, en la cual se les dio la oportunidad a los fans de elegir las preguntas que
ellon debían responder. Esta intervención lo describe mejor que ninguna. Su diplomacia
cuando le preguntan si le gustan los Mod o los Rockers, su humildad cuando dice que
John es mucho más inteligente que él y la forma tan divertida en que sale del brete de
tener que desmentir su compromiso con Jane.
Existe una anécdota de 1964, en el cumpleaños del padre de Paul. Cuando llegó el
momento de darle los regalos, éste le entregó un gran sobre, que Jim abrió expectante,
para encontrarse con un feo y vulgar cuadro de un caballo.
Intentando ser correcto y agradecido, pero sin poder disimular un punto de decepción,
dijo: “oh, qué bonito, me gusta mucho”.
Entonces Paul rió y sacó de su bolsillo una foto. Era una foto de un caballo real, que
acababa de comprarle, y que le aguardaba al lado de su casa, en Cheshire.
El padre de Paul se quedó estupefacto, y luego, con lágrimas en los ojos y dándole un
abrazo, le dijo: “jodido mamón…”.
158
Mi papá me ha ayudado mucho con mi carrera. Él solía liderar una banda de Jazz
cuando tenía veinte años, y sabe mucho sobre el negocio de la música. Desde luego,
nuestro tipo de música está un poco alejada de un hombre tan mayor y algo pasado de
moda, pero a él le gusta, y a nosotros lo suyo.
Un día voy a comprarle a mi papá una bonita y gran casa. Hay un poco de oposición a
ello. Mis tíos, que han cuidado de nosotros desde que mamá murió, y la señora que
hace la limpieza para papá, argumentan que una casa pequeña es mejor.
“Ésta ya es bastante mala con todas tus cosas esparcidas por todas partes”,
refunfuñan, “mira esos zapatos sobre el felpudo, abrigos sobre las barandillas,
guitarras por todo el suelo”.
Pero Paul cumplió su promesa, pese a las protestas de la asistenta de Jim. Un año
después de esta entrevista le compró a su padre una casa con un inmenso jardín, que
llamaron “Rembrandt”.
Un dato que me conmocionó mucho fue saber que no había acudido al funeral de su
padre en 1976, alegando que se encontraba de gira.
Otra característica de Paul es que era muy presumido. Sabía perfectamente que era
guapo, y además que los trajes le sentaban muy bien y le daban un aspecto serio y
adulto. No era como John, que siempre se sintió incómodo con chaqueta y corbata, y en
cuanto podía se las quitaba o directamente prescindía de ellas.
Gasto mucho dinero en ropa. Me gustan las camisetas de cuello alto, los pantalones
ajustados y los calcetines negros. No puedo soportar los de colores. También me
encantan los trajes, las chaquetas y las botas de ante o cuero.
No hará falta describir el cambio de estilo que tuvo Paul con los años, lo de los
calcetines amarillos con zapatos rojos sería lo de menos. Pero se trata sólo de un
pequeño detalle.
Paul tenía un tremendo defecto, si es que lo queremos llamar así: le perdían las mujeres
bonitas.
Mi gusto con las chicas varía. Sobre todo me gustan con el cabello largo y una
estructura ósea muy fina.
Paul conoció a Jane Asher en abril de 1963, en el programa de la BBC Juke Box Jury.
Después del programa la invitaron a ir a una fiesta con ellos. Según nos cuenta Cynthia,
él se quedó inmediatamente prendado de su belleza. Pasaron toda la noche hablando y
congeniaron muy bien.
Al año siguiente se trasladó a vivir a casa de los padres de Jane, en una habitación que
le prepararon en el ático. Siempre me ha llamado mucho la atención este hecho: en los
años sesenta no era habitual que unos padres, más tratándose de la seria y tradicional
159
familia Asher, permitieran que el novio de su hija durmiera bajo el mismo techo que
ésta.
Pero el caso es que así fue. A Paul le vino muy bien por la cercanía al estudio, ya que
por ese tiempo le habían retirado el permiso de conducir por exceso de velocidad. Pero
es que, además, se sentía muy bien conviviendo con una familia tan ilustre, con una
educación exquisita, de la cual aprendió mucho y terminó de pulir su estilo.
Se dice que Paul le era infiel a Jane, y es cierto. Se dice que la relación estuvo plagada
de luces y sombras. Pero lo que está claro es que él estaba enamoradísimo de ella.
Una de las cosas que más le dolía a Paul era la constante separación que tenían que
afrontar debido a sus carreras profesionales. Jane era una mujer muy moderna para su
época, independiente y autónoma. Él no tuvo más remedio que aceptarlo, pero le pesaba
mucho. Prueba de ello son algunas de las canciones que escribió en aquella época, como
Things we said today.
Ya conocemos un poco mejor a James Paul McCartney, ¿verdad? Pero nos falta un
aspecto fundamental en su historia. Yo diría que incluso decisivo.
Él siempre fue muy prudente con temas controvertidos, al contrario que John, que
rabiaba por dentro al no poder expresarse abiertamente (por recomendación de Epstein)
y no pudo evitarlo en más de una ocasión. Sin embargo, en las pocas ocasiones en que
Paul lo hizo, dejó un interesante retrato de su forma de pensar.
En una de tantas veces en que le preguntaron por el ruido ocasionado en sus conciertos,
respondió:
No sólo no nos importa que las fans griten, es que no consideramos que debamos
pedirles que no lo hagan. Tenemos que respetar el derecho de las personas a gritar y a
expresarse como quieran.
Coleman: ¿Crees que tenéis cierta responsabilidad sobre vuestros fans, ya que ellos os
tienen en un pedestal?
Paul: No. Sé que sería una bonita respuesta si dijera que sí, que tenemos una
responsabilidad con los fans. Pero sería innoble usarlo en mi beneficio. La respuesta es
no. No creo que tengamos ninguna responsabilidad, francamente, y hay que explicarlo
bien. Es insultar a la inteligencia de los jóvenes decirles lo que tienen que hacer. A
veces hay gente que nos lo aconseja, pidiéndonos que vayamos a una reunión y le
digamos a un montón de gente que no deberían beber alcohol. ¿Por quiénes nos
toman? Se reirían de nosotros si les dijéramos a los jóvenes de Gran Bretaña que no
beban. Sería condenadamente impertinente. Yo no tengo el derecho de interferir en la
vida de nadie. ¿Tú crees que porque los Beatles digan “no vayáis por ahí pegándole a
la gente”, los criminales pararían? No lo harían. Y es una desfachatez que esperen eso
de nosotros. Me sentiría como un perfecto idiota diciendo “no bebas”.
160
Estas declaraciones son muy importantes, y servirán para enlazar con el siguiente
apartado.
El LSD
El asunto del LSD tiene unas vertientes muy importantes que he ido investigando,
paralelamente a la teoría de la muerte de Paul, a lo largo de estos años. La información
existente al respecto daría para otro libro, por lo que en esta ocasión incluiré sólo
aquellos datos que podrían ser relevantes para contextualizar esta historia.
Pero pronto las apabullantes posibilidades que ofrecían estos experimentos les hicieron
darse cuenta de que podían ser utilizados con otros objetivos.
El programa fue creciendo hasta convertirse en un proyecto global con 149 sub-
proyectos. Uno de ellos fue el llamado “Subproyecto Bluebird”, y se basaba en la
utilizacion de sustancias psicotrópicas, entre ellas el ácido lisérgico, en aras de estos
experimentos.
El programa de drogas era parte de un programa mucho más grande de la CIA para
estudiar los posibles medios de controlar la conducta humana. Otros estudios
exploraron los efectos de la radiación, electrochoque, psicología, psiquiatría,
sociología y sustancias estupefacientes.
Nelson Rockefeller, vicepresidente de la Comisión de actividades de la CIA en Estados
Unidos, junio de 1975.
161
Veintidós años más tarde, en 1975, William Colby, entonces director de la CIA,
desclasificó documentos que dieron un vuelco al caso. Se reveló que Olson había sido
en realidad una agente encubierto de la CIA en Fort Detrick, y que una semana antes de
su muerte había estado bebiendo Cointreau en una reunión de alto nivel con científicos
en Deep Creek Lodge, en Maryland. Al Cointreau le fue añadida una gran dosis de LSD
administrado por su jefe en la CIA, Sidney Gottlieb. La droga le había producido una
fuerte psicosis, por lo que había sido enviado a Nueva York junto con su colega
Lashbrook (también de la CIA) para visitar a un psiquiatra.
También se reveló que Olson había sido parte del Proyecto MK Ultra, explorando el uso
de sustancias químicas y drogas con propósitos de control mental, y agentes
bacteriológicos para el asesinato encubierto.
Se supo también que Olson había sido etiquetado como un “riesgo para la seguridad de
la misión” por parte del MI5 (la Inteligencia Británica), ya que había protestado
fuertemente al presenciar una experimentación humana en un viaje a Frankfurt.
Al conocer estos datos, su hijo, Eric Olson, inició una cruzada para demostrar que su
padre había sido drogado y luego asesinado para que no revelara los secretos del MK
Ultra.
Tal y como Olson presenció asombrado, las experimentaciones del LSD se realizaban
sistemáticamente con seres humanos. La Agencia financió programas de investigación
del LSD en los principales centros médicos y hospitales universitarios incluyendo el
Boston Psychopathic, el Sinai Hospital en la Universidad de Columbia, la Facultad de
Medicina de Illinois, la Universidad de Oklahoma y otros.
A los pacientes, sin advertirles, se les daban fuertes dosis y se los amarraba a una cama.
Hubo casos en los que se estuvo administrando la droga durante 77 días seguidos.
Esta experimentación no sólo tuvo lugar en Estados Unidos. Está el caso del doctor
Ewen Cameron, quien realizó experimentos en Canadá en varias clínicas psiquiátricas.
Uno de los más sonados fue el caso de la actriz Judy Garland, aquejada de fuertes
depresiones y problemas para dormir, que fue tratada en Londres en diversos hospitales
psiquiátricos.
La policía, dirigida desde arriba por el agente Joe Simpson y Shirley Becke, solían
suministrar al Profesor Emanuel Miller y al Doctor Richard Asher las drogas que
querían estudiar y me usaron como conejillo de Indias.
Había varios policías fuera de servicio presentes para ver el resultado y asegurarse de
que sabían lidiar con una cabeza llena de ácido.
162
Pronto, la experimentación en hospitales con enfermos mentales dejó de ser suficiente.
Gottlieb reclutó al agente de narcóticos de Nueva York George White para distribuir
LSD en las zonas marginales de la ciudad. La operación se llamó “Midnight Climax”, y
se realizó a través de pisos francos en Greenwich Village, Haight Ashbury, y el condado
de Marin. White daba dosis a prostitutas, proxenetas y drogadictos, para luego observar
los resultados e informar a Gottlieb.
Posteriormente, White comenzó a usarlo al azar por toda Nueva York y San Francisco, a
todo tipo de personas de cualquier clase social y condición. Por supuesto, sin éstos
saberlo, algo imprescindible para las experimentaciones.
Cabe destacar también el caso de W Henry Wall, nada más y nada menos que un
senador estadounidense, que también fue sometido al LSD sin su conocimiento, a raíz
de un “inocente” procedimiento dental.
El 13 de mayo de 1957 la revista Life publicó un artículo de Robert Gordon Wasson que
documentó (y popularizó) el uso de hongos del género Psilocybe. No será la primera
vez que Life dedique su espacio a hablar de las drogas.
En 1959 Ken Kesey se ofrece como conejillo de Indias para el proyecto MK Ultra y
prueba el LSD, psilocibina, mescalina, cocaína y DMT. Ese mismo año, y producto de
esa experiencia, escribe la novela Alguien voló sobre el nido del cuco.
En 1964 Ken Kesey y los Merry Pranksters se suben al bus llamado Further y cruzan
Estados Unidos repartiendo LSD a quien lo quiera probar.
En noviembre de 1965 Ken Kesey y los Merry Pranksters organizan el primer Acid Test
en Santa Cruz, California. En los siguientes Acid Test llegarían más de dos mil personas
a participar de la experiencia.
163
Timothy Leary, que es expulsado de Harvard y acusado públicamente. El presidente
Richard Nixon lo declara “el hombre más peligroso de América”.
Volvamos a los Beatles. En abril de 1965 John y George tienen su primera experiencia
con el LSD.
Ambos amigos fueron, con sus respectivas parejas, a cenar a casa de su dentista
habitual, el doctor John Riley. Tras la cena, Riley les sirvió un café con unos terrones de
azúcar impregnados en el ácido, sin que ninguno de ellos fuera consciente.
Fuimos víctimas inocentes de aquel malvado dentista con quien nos reunimos para
cenar en unas pocas ocasiones.
Sobre la actitud que tenían los chicos ante esta droga antes de probarla, encontré fuertes
incongruencias.
Cyndy, la ex esposa de Riley, a quien Turner tuvo la suerte de encontrar en 2005, dijo:
La banda había hablado sobre ello algunas veces, como si fuera algo que querían que
pasara.
No parece muy verosímil que los Beatles confesaran a su dentista, “con quien se habían
reunido en unas pocas ocasiones” que estaban deseando probar el LSD.
Los chicos no estaban preparados para ello y George no había oído hablar de ella
antes de probarla.
Y la de Cynthia, que cuando habló con Turner se mostró todavía muy enfadada por
aquello:
Cuando vas a cenar con tu dentista, no te imaginas que un profesional pueda hacer
algo así.
Toda esta historia no puede ser más extraña y sospechosa. Un dentista que decide por su
cuenta suministrar una droga a unos clientes “para ver qué pasa”, sin que ellos lo sepan.
Como mínimo, se podría considerar un delito.
164
John Riley era hijo de un agente de policía. Se había formado para ser dentista
cosmético en Chicago, para más tarde volver a Londres, su ciudad natal, y convertirse
en dentista de personalidades famosas.
Había sido destinado de por vida como dentista en el norte de Londres, hasta que se
marchó a la Universidad Northwestern, escuela de dentistas de Estados Unidos, y
regresó como uno de los pocos dentistas cosméticos que había en Harley Street, con
decenas de clientes famosos que incluían, por ejemplo, a Dudley Moore. Su suministro
de LSD provenía de una granja en Gales y él se lo administró a los Beatles más como
“curiosidad” que como un intento de “colocarles” con drogas.
Aquella primera experiencia con el LSD no fue muy agradable, según contaron después
John y George. El dentista les pidió encarecidamente que no condujeran, algo que
extrañó mucho a George, que le preguntó qué pasaba. Riley les confesó lo que había
hecho.
Testimonio de Pattie:
Tuvimos una agradable cena y nos preparamos para marcharnos. Teníamos una cita
para ver a unos amigos que tocaban en un club. La novia de Riley saltó sobre sus pies y
dijo: “Pero no habéis tomado café todavía. Lo he preparado y está delicioso”.
John estaba absolutamente furioso: “¿Cómo cojones te has atrevido a hacernos eso?”
–Dijo.
“¿Que has hecho qué…?” –Dijimos George y yo. No sabíamos lo que era el LSD.
En cuanto empezó a hacer efecto sentimos incluso más ganas de marcharnos de allí.
Estábamos deseando escapar. Riley dijo que nos llevaría en su coche pero le ignoramos
y montamos en el Mini, que parecía que se estuviera encogiendo.
Tras la cena se marcharon a una discoteca. Una vez allí, comenzaron a sufrir
alucinaciones terroríficas.
165
Este acontecimiento no cayó bien entre los miembros de la banda. Tras ello, se cortó
todo contacto con el dentista, lo cual no hace más que desmentir de nuevo la historia de
la ex mujer de Riley de que ellos “estaban deseando probar la droga”.
Pero, por mucho que a George y a John les pareciera mal la maniobra usada con ellos, el
mal ya estaba hecho. Ambos se quedaron asombrados con los poderes de la droga.
John se lanzó a ello con total entrega, convencido de que aquél era el camino hacia una
creatividad y felicidad mayores.
John y yo habíamos decidido que Paul y Ringo tenían que probar el ácido, porque no
podíamos contárselo de ninguna forma. No sólo el primer nivel, no podíamos
contárselo a ningún nivel, porque el ácido nos había cambiado mucho. Fue una
experiencia tan descomunal que era inexplicable. Era algo que tenía que ser
experimentado, porque puedes pasar el resto de tu vida tratando de explicar cómo te
hace sentir y pensar.
Todo esto era muy importante para John y para mí. Así que el plan era que cuando
llegáramos a Hollywood, en nuestro día libre íbamos a llevarles a tomar ácido.
Conseguimos un poco en Nueva York, estaba en unos terrones de azúcar envueltos en
aluminio y los estuvimos llevando de un sitio a otro a través de toda la gira hasta que
llegamos a Los Ángeles.
Y esto sucedió durante el segundo día libre que tuvieron durante su descanso de una
semana en medio de su gira norteamericana, concretamente el 24 de agosto del 65.
Alquilaron una casa en Beverly Hills y organizaron una fiesta.
Aquella noche Ringo tomó LSD por primera vez, tal y como contó también en el
Anthology, describiéndolo como “fantástico”, ya que le hacía reír. Todos insisten en
decir que lo pasaron muy bien.
Pero, a pesar del ambiente de fiesta y camaradería que, al parecer, inundaba el evento, a
Paul aquello no le gustó nada. Por más que le insistieron, no consiguieron convencerle
para que lo probara. Lo rechazó de plano. No lo consideraba una forma de abrir la
mente, como John. No le parecía importante la meditación trascendental a la que podía
llevarle, como a George. No lo valoraba como forma de diversión, como Ringo. Paul
era demasiado idealista, demasiado correcto y con una visión demasiado romántica de la
vida.
Asumiendo por un momento como cierta la teoría de Paul is dead, que establece como
fecha de la muerte otoño del 66, y siendo que oficialmente se ha reportado que
McCartney probó esta droga ya en 1967, habría que asumir que el verdadero Paul no
tomó nunca LSD.
166
George, John y Ringo se manifestaron varias veces sobre este punto.
Paul no tomaba LSD; él no quería. Aquella primera vez Ringo y Neil lo tomaron,
mientras Mal permanecía sobrio para poder cuidar de todos.
George Harrison.
Paul se sintió desplazado, porque éramos todos un poco crueles. Era como “nosotros lo
estamos tomando y tú no”.
John Lennon
El ambiente de tensión generado por este asunto se deja notar en varias actuaciones y
entrevistas durante los meses siguientes, a pesar de que en noviembre se publica la
canción We can work it out (“podemos arreglarlo”), en cuyo vídeo podemos apreciar los
guiños constantes que se hacen Paul y John. Una canción, por cierto, que acompañaba
en el single a Day Tripper, primera composición dedicada, solapadamente, al ácido. A
pesar de que George Martin abogaba porque la cara A fuera la primera, la decisión de
los compositores fue que aquel sería el primer single con dos caras A de su historia.
Dos días más tarde aceptó conceder otra entrevista, esta vez para la Independent
Television News, que había acudido a él en busca de una aclaración al respecto:
Debo decir con sinceridad que, se crea o no en la muerte de Paul McCartney, si uno ha
leído la entrevista para Queen, en la cual él insistía en lo estupenda que era esa droga y
los efectos tan beneficiosos que había tenido sobre él, y ahora ve estas imágenes
culpando al periodista de haber publicado esa información, lo menos que acaba
pensando es la profunda hipocresía que demuestra. ¿Es responsabilidad de los mass
media difundir una información que usted, señor McCartney, había expuesto
abiertamente y sin tapujos ante un periodista, en el marco de una entrevista que sabía
perfectamente que iba a ser publicada?
Pero no es esto lo que resulta más sospechoso e intrigante, sino ver a un Beatle que,
oficialmente, se había negado insistentemente a consumir esta sustancia, ser el primero
en salir a la palestra para reconocer su uso y alabar sus cualidades.
167
Algo que no sólo a mí me extrañó, sino también a George Harrison quien, en una de las
entrevistas del documental Anthology, y en respuesta a la serie de explicaciones que da
McCartney justificándose en la misma línea que lo anterior, decía:
No lo sé; resulta muy extraño, porque llevábamos más de 18 meses pidiéndole que la
probara, y es muy “divertido” que un día saliera en la tele hablando de ello.
El sargento Pilcher, por cierto, fue detenido y encarcelado más tarde por malas prácticas
en su profesión, acusado de mentir y falsificar pruebas.
Sin embargo, es importante indicar que la decisión había partido de McCartney, y había
sido tomada semanas antes de ambas entrevistas. El anuncio había sido creado como
una respuesta a la sentencia de nueve meses de prisión impuesta el 1 de junio del 67 a
John Hopkins, uno de los fundadores de la revista International Times que había sido
creada al amparo de la Indica Gallery (ambas con claro contenido en pro de las drogas).
Al día siguiente se organizó una reunión “de emergencia” en la librería de la galería;
durante la misma Steve Abrams, de la asociación de investigación de la droga conocida
como “soma”, sugirió intentar forzar un debate público sobre la legalización de la
marihuana mediante un comunicado.
Ante la dificultad de financiarlo, Barry Miles, otro de los miembros del proyecto Indica,
telefoneó a McCartney para pedirle el favor, a lo que éste accedió.
El día 3 de junio Miles y Abrams visitaron a Paul en su casa, le explicaron con detalle
los planes y éste aseguró que todos los Beatles y su mánager colaborarían con sus
firmas.
También insistió en recibir el pago por adelantado. Abrams contactó con la oficina de
Brian Epstein quien, por medio de McCartney, le envió un cheque nominal por valor de
mil ochocientas libras. En aquel momento esto suponía más del doble del salario medio
anual.
168
Aunque Paul había pretendido que la fuente de la financiación permaneciera en secreto,
el diario Evening Standard’s Londoner publicó esa información tan sólo un día después
de la aparición del anuncio.
Un día después recibían la asoladora noticia de que su mánager, Brian Epstein, había
fallecido debido a una intoxicación por barbitúricos. Es entonces cuando John, con una
expresión que mostraba más sorpresa que tristeza, dijo: “ahora sí que estamos jodidos”.
Paso a comentar ahora unos hechos muy poco divulgados pero extremadamente
importantes que tienen también como protagonista a Paul, esta vez a mediados de 1966.
Mark Lane es abogado, investigador y escritor. Fue legislador del Estado de Nueva
York y es famoso por su fuerte activismo a favor de los derechos civiles. Fue un gran
crítico de la Guerrra de Vietnam e investigó y denunció los numerosos crímenes
injustificados que se cometieron durante la contienda.
Pero por lo que realmente es conocido Lane es por haber sido uno de los primeros en
hablar claramente de una conspiración para asesinar a Kennedy.
Mark había sido amigo suyo y le había apoyado en su candidatura para la presidencia.
Tras su muerte, debido a las dudas que le suscitaba la versión oficial, inició una
profunda investigación que le hizo declarar delante de la Comisión Warren que varios
testigos habían señalado a otra persona como el asesino del agente Tippit, por cuya
causa fue detenido Oswald en un primer momento.
Según una reciente biografía publicada por Mark, Citizen Lane, en la primera mitad de
1966 pasó un tiempo en Londres, donde se encontró con el Beatle. Tras una respetuosa
presentación, Paul le preguntó por el libro.
Lane le explicó que todavía no se había publicado, y que sólo tenía su copia personal
manuscrita.
169
Si tan sólo pudiera prestármelo… Le aseguro que lo mantendré a salvo y se lo
devolveré en unos pocos días.
Según indica Lane en su relato, ante el interés de Paul decidió entregárselo. Le fue
devuelto por éste sin que le hiciera ningún comentario, algo que le sorprendió y
desilusionó a la vez. Pero esa misma noche, Lane recibió una llamada.
Lo siento. Paul, Paul McCartney, nos conocimos la otra noche. Y me refiero a que es
posible que Oswald no haya matado al Presidente Kennedy.
Lane se dio cuenta en seguida de que el libro había conmocionado fuertemente a Paul.
Quedaron para cenar unos días después y discutir el tema. Fueron a un discreto
restaurante polaco y en medio de la cena una anciana, fan de la banda, le pidió un
autógrafo. Paul lo firmó como “Feliz cena. Paul McCartney, amigo de Mark Lane”.
Continuaron hablando durante horas, hasta que una multitud de al menos 200 personas,
conocedoras de que Paul se encontraba allí, se congregaron en la puerta, obligándolos a
salir por la parte trasera del local y continuar la charla en el apartamento de Lane.
El libro fue publicado en agosto de ese año, en medio de una fuerte controversia. Lane
fue amenazado de muerte. Ese mismo mes volvió a encontrarse con Paul, a quien
comentó que estaba preparando un documental basado en el libro.
Éste se ofreció a colaborar componiendo la banda sonora para el film. Lane le advirtió
del gran riesgo que eso supondria, ya que el tema era muy delicado y podía poner en
peligro su vida. Pero Paul le respondió:
Algún día mis hijos me preguntarán qué he hecho en mi vida, y no puedo responder
únicamente que he sido un Beatle.
Semejante ofrecimiento fue muy difícil de rechazar por parte de Lane. Paul era el artista
más famoso del mundo en aquel momento, estaba en lo más alto de su carrera, y le
estaba ofreciendo su talento y su fama para ayudarle a difundir la verdad sobre el
asesinato de Kennedy.
Sin embargo aquel proyecto no fue posible. El director con el que Lane estaba
trabajando en el film se negó a que Paul participara. Debía de ser la única persona en el
mundo que, al parecer, consideraba que su aportación “no otorgaría más popularidad al
documental”. Algo bastante difícil de creer, pues cosa que tocaba un Beatle por aquella
época, cosa que se convertía en oro y alcanzaba las más altas cotas de difusión.
170
¿Alguien se imagina a Paul McCartney colaborando abiertamente en un film que
denunciaba que la Comisión Warren era un fraude y hablaba de un complot para matar a
un presidente?
No es fácil imaginarlo, dado que, hasta que no se publicó la biografía de Lane, esto era
totalmente desconocido, además de que no existe fuente ninguna de McCartney
relatando este hecho ni, por supuesto, volviendo a hablar del asesinato de Kennedy.
Ya he descrito el ambiente cada vez más insoportable y tenso que vivieron los Beatles,
paulatinamente, a partir de 1967. Si en algo está de acuerdo la historia oficial es en
atribuir a Paul la mayor parte de estos problemas.
Y es que su cambio de carácter e incluso de personalidad hizo que fuera tomando una
actitud cada vez más dominante y autoritaria. Fue precisamente la muerte de Epstein la
que, según numerosas fuentes, desencadenó este cambio.
Las declaraciones vertidas por sus compañeros al recordar esta etapa son unánimes al
describirla con términos como “me sentía atrapado”, “no podía soportar estar en el
estudio” o “aquello era fingir constantemente”.
Los problemas, además, no surgían entre los otros tres miembros, sino entre ellos y
Paul. La famosa discusión que hizo que George se ausentara durante semanas fue con
él. El encontronazo que alejó a Ringo poco después también, a causa de unas
puntualizaciones que le había hecho sobre la forma en que tocaba la batería. Parecía
como si ninguno de los tres soportase que Paul les dijera cómo tenían que tocar o lo que
tenían que hacer.
El primer paso fue la decisión de John de enviar las cintas maestras del álbum Let it be a
su amigo Phil Spector para que realizara los cambios instrumentales que él mismo le
había detallado. Resulta tremendamente curioso que Lennon se considerase con
potestad suficiente como para realizar unos cambios tan importantes sin consultarlo
previamente con McCartney, oficialmente autor de muchas de las canciones que fueron
modificadas.
171
Paul consideró aquello una traición. Tras enviar una airada carta a los responsables de
EMI, esgrimió aquello como la excusa final para romper con todo.
El siguiente motivo de discusión vino poco después. Paul acababa de grabar su primer
álbum en solitario, McCartney, y tenía la intención de publicarlo coincidiendo con Let it
be. Ringo tenía preparado también su primer disco, y Allen Klein decidió que habría
una saturación de álbumes Beatle, por lo que era preferible posponer su edición.
Fragmento del libro Los Beatles - Una Biografía confidencial de Peter Brown y Steve
Gaines:
Paul tendría simplemente que esperar su turno. Enfurecido, telefoneó a Sir Joseph
Lockwood, presidente del grupo EMI Records. “¡Me están saboteando, Sir Joe, eso es
lo que me están haciendo!” -despotricaba. Lockwood contestó que vería que podía
hacer para ayudar, pero que en definitiva decidirían los demás Beatles.
Una noche, Ringo fue a ver a Paul a su casa. Ringo era el menos voluble de todos y el
mejor mediador para lograr algún tipo de compromiso. Hacía apenas unos minutos que
Ringo estaba en casa de Paul, cuando éste tuvo un ataque de furia y, según Ringo, “se
descontroló totalmente". Sacudiendo un dedo ante su cara, vociferaba: "¡os aniquilaré
a todos! ¡Me las pagaréis!”
Sin embargo, McCartney, a raíz de los últimos acontecimientos, decidió por su cuenta
hacer una declaración oficial anunciando que era él el que dejaba el grupo, coincidiendo
además con la salida al mercado de su álbum. Aquello provocó que Lennon lo acusara
públicamente de haber llevado a cabo esta maniobra en su propio beneficio.
Después volvió y animó a sus compañeros a hacer lo mismo. Ringo no se movió, pero
George cogió otro ladrillo del maletero e hizo lo mismo que John.
172
Numerosos testigos presenciaron atónitos la escena, sin comprender qué podía haber
pasado para suscitar tantísimo odio en Lennon y provocar semejante represalia.
Cabe indicar que es posible que esta vez no fuera la única en la que John hizo algo así.
Existen dos fotos cuya fecha no está clara. John lleva puesto el abrigo de piel que lucía
en el concierto de la azotea, por lo que es de suponer que se trata de 1969 o, como muy
tarde, el invierno siguiente, a principios de 1970. Se encuentra subido en el muro del
jardín de Paul con actitud amenazante y gritando.
Según se desprende del libro de Peter Brown, Paul no dudó en defenderse con uñas y
dientes de las acusaciones de John con el argumento de que “los Beatles le debían algo”.
Brown, así como otros escritores, y sus propias acciones y declaraciones, retratatan a un
McCartney radicalmente opuesto al que solía ser: ególatra, autoritario, desleal, egoísta e
incluso histérico son los calificativos que podemos encontrar en muchas descripciones
que se hacen de él. Por supuesto que las personas pueden cambiar con el tiempo, pero
jamás hasta ese punto. En todo caso, un cambio así entre los 24 y los 50 años es
verosímil. Entre los 24 y los 26 no tanto.
El arresto en Japón.
O más bien “el archiconocido arresto en Japón”, pues dicho acontecimiento hizo correr
ríos de tinta en todo tipo de publicaciones, y las imágenes de un McCartney esposado y
escoltado por la policía japonesa dieron la vuelta al mundo. De hecho, aún hoy todavía
hay páginas en la red que conmemoran el aniversario.
Y es que la situación que vivió Paul fue terrible, y tuvo unas consecuencias funestas
para él. Como no podía ser de otra forma, al margen de la historia oficial que se mostró
en la prensa y en las fuentes “oficiales”, comenzaron también a surgir datos muy
interesantes en torno a todo ello, estuvieran o no relacionados con “Paul is dead”.
Para ello es necesario que nos remontemos unos cuantos años, a aquel verano del 66 en
que los Beatles visitaron Japón, no sin ciertos problemas.
Hubo una fuerte controversia cuando se supo que actuarían allí. Se convocaron
manifestaciones en su contra por parte de ciertos grupos conservadores, que trataban de
desvirtuar a los Beatles llamándoles a gritos furyo, “delincuentes”. Se alentaba a la
juventud a revelarse, y cuando no se conseguía, se realizaban redadas y arrestos en los
autobuses, repletos de fans, que se desplazaban a Tokio para los conciertos. El propio
173
Primer Ministro, Eisaku Sato, trató de impedir que se utilizara el estadio Budokan,
destinado a combates de Sumo, por considerar que profanarían un símbolo de la cultura
japonesa.
Por todo esto se temía que pudiera perpetrarse algún tipo de atentado contra ellos, así
que, desde el comienzo, fueron sometidos a unas estrictas normas de seguridad.
Quizá sería interesante añadir lo curioso que resulta que el propio gobierno, por un lado,
alimentara las protestas, y por otro las reprimiera duramente. Que criticara la actuación
de los Beatles y luego estuviera presto a defenderles con uñas y dientes.
Hay que comprender también el carácter japonés, en una cultura en la que el honor es
tan importante, puesto que ni las fuerzas de seguridad ni los trabajadores del hotel
podían permitir que les sucediera nada. En ningún otro lugar del mundo la seguridad
que les rodeaba había sido tan enorme.
Quizá por esto, y también por el carácter rebelde y aventurero que tenían, Paul y Mal
por un lado, y John por el otro, decidieron hacer una travesura al estilo de A Hard Day’s
Night y lograron escaparse del hotel camuflados para darse un paseíto por la ciudad.
Hasta que los descubrieron. La policía interceptó a Paul y a Mal en los alrededores del
Palacio Imperial, fueron detenidos y, más tarde, llevados de nuevo al hotel. Este último
dato será importantísimo más adelante.
Para que nos hagamos una idea de las fuertes medidas de seguridad que rodearon la
estancia de los Beatles en Japón, detallaré cómo se organizaron los conciertos:
No se permitió al público colocarse abajo, al pie del escenario, sino en las gradas, por
encima. Al observar las grabaciones que tenemos del concierto del 30 de junio, los
Beatles miran siempre hacia arriba cuando se dirigen a sus fans.
Los fans no podían levantarse ni abandonar sus asientos. En total, había en el estadio
3.000 policías, uno por cada cuatro espectadores. Y en el exterior se habían apostado
35.000 efectivos.
174
En 1976 Paul solicitó un visado para entrar en Japón y realizar una serie de actuaciones.
Sin embargo, no le fue concedido, teniendo que desistir de su intento. No ha trascendido
absolutamente nada de los motivos que llevaron a las autoridades japonesas a impedir
su entrada en el país. Pero, como no podía ser de otro modo, este dato no me pasó por
alto.
El 16 de Enero de 1980, Los Wings, Paul, Linda y los cuatro hijos de ambos, llegan al
aeropuerto internacional Narita de Tokio, para realizar un tour que comenzaría el día 21
y continuaría por otras ciudades hasta el 2 de febrero.
Igual que había ocurrido la vez anterior, a Paul le fue difícil conseguir el visado,
siéndole concedido a cambio de comprometerse a permanecer en el país sólo durante los
18 días que durasen las actuaciones.
Me llevaron esposado y con una cuerda atada al cuello como si fuera un perro.
Querían saber todo acerca de mí.
El día 18 Paul solicita que le lleven su guitarra, papel y un boli. Estas peticiones le son
denegadas.
El día 21 los miembros de los Wings dejan Japón, abandonando a Paul, molestos porque
aquello había dado al traste con su gira. Esto fue el final de los Wings, que después de
se separan definitivamente.
El 22 Linda visita por segunda vez a su esposo y le lleva unos libros para que lea.
No se presentará ningún cargo contra el señor McCartney porque éste llevaba la droga
para su consumo personal; aparte de que se ha arrepentido lo suficiente de su acto.
Ese mismo día Paul dio una improvisada rueda de prensa, en la que fue contestando a
todas las preguntas que se le hicieron. Incluso aportó algunos datos interesantes sobre su
arresto, como por ejemplo que el día que le permitieron tomar un baño comunitario
cantó Yesterday a un reo condenado a muerte. Algo que le hizo mucha gracia a Lennon,
por cierto, según contó su asistente Frederic Seaman.
Todo este asunto le costó muy caro, no sólo desde el punto de vista económico (tuvo
que pagar de su bolsillo a los promotores de la gira), sino también musicalmente, pues,
como ya he dicho antes, perdió a su grupo.
175
El 26 de enero, con Paul y Linda ya en Gran Bretaña, el periódico The Sun publicó un
artículo con unas declaraciones suyas:
Nunca más fumaré marihuana. Ese momento fue muy duro para mí. Recibí un montón
de cartas y telegramas de apoyo de gente como Ted Kennedy, John y Yoko, George y
Ringo. Eso supuso el final de la gira y, en cierta manera, de los Wings. Estaba harto y
este episodio me proporcionó la excusa perfecta para romper con todo. Wings ya no me
divertía. El incidente definitivamente acabó con todo. Los de la banda estaban muy
enfadados conmigo porque lo de mi arresto había dado al traste con uno de sus mejores
momentos. La experiencia de ser un náufrago en un país extranjero es muy extraña.
Cuando volví aquí, a mi tierra, lo escribí, aprovechando que estaba fresco en mi
memoria, y le puse el título “Jaula de pájaros japonesa”. Hice un libro y entregué
copias a mis hijos y a algunos amigos.
Este libro jamás fue publicado. Además, o Paul no dijo la verdad entonces, o años más
tarde tuvo otra pequeña laguna cuando declaró que el libro lo guardaba para dárselo a
sus hijos cuando estos tuvieran 30 años, hecho que por cierto ya se ha producido. Aparte
de que, según otras fuentes, dicho libro fue guardado en la caja de seguridad de un
banco bajo la prohibición de hacerlo público mientras él viva.
Por otra parte sabemos que fueron los Wings los que lo abandonaron. Sin embargo él, en
un alarde de orgullo, declara que “ya no le divertían”. Por cierto, que un poco más
adelante tuvo problemas con Denny Lane, su ex compañero en la banda, cuando éste lo
denunció por los créditos de composición de Mull of Kintyre, publicada en agosto del 77
y por la que Paul ha cosechado siempre buenísimas críticas.
Y es que no era la primera vez, ni sería la última, que Paul tenía problemas a causa de
las drogas. En 1972 había sido arrestado en Estocolmo por tratar de introducir
marihuana. En 1984, en Bahamas, al parecer sin haber escarmentado de su experiencia
en Japón, fue también detenido por comprar droga en la playa. En ambos casos las
detenciones se saldaron con una simple multa.
Esto contrasta mucho con la persecución de que fue objeto Lennon a causa de la droga.
Uno de los motivos para intentar extraditarle e incluso impedir su entrada en Estados
Unidos era la reciente detención que había sufrido tras serle descubierta una pequeña
cantidad de marihuana en su casa de Inglaterra durante una redada. Aparte de que, como
ya indiqué en el capítulo dedicado a él, en varios de los documentos desclasificados la
CIA esgrime como excusa para el seguimiento la sospecha de que podría estar
consumiendo esta droga, algo que el FBI aseguraba que no suponía motivo de peligro.
Entre los numerosos comentarios que ha habido al respecto del arresto de Paul y sus
circunstancias, hay uno que sobresale por encima de todos: el trato
desproporcionadamente hostil que recibió y esa inexplicable estancia de más de nueve
días. Todo ello para acabar liberándole con una palmadita en la espalda, sin presentar
cargos: “Venga, venga, hombre, ¿se arrepiente usted? Pues nada, a casita”. Impensable
176
en un país en el que el tráfico y tenencia de drogas se penaba entonces con hasta 7 años
de cárcel.
En algunos círculos (no relacionados con PID) se ha dado por decir que intervino la
diplomacia inglesa, dada la “importancia” del detenido, para convencer a las
autoridades japonesas de que lo liberasen.
En los foros de PID van todavía más allá: algo encontraron en Paul al detenerle que les
hizo tenerlo retenido durante todo aquel tiempo hasta que alguien intercedió por él.
Desde luego, resulta inverosímil que, si tan importante era el delito de posesión de
drogas en Japón como para apresar a un hombre de su calibre durante tanto tiempo,
finalmente la cosa quedara en un “susto”. Y es que el motivo quizá no fue la droga.
Sin embargo, a mí no me convencía. Está claro que a Paul, al ser llevado al centro de
detenciones, le tomarían las huellas. Pero, ¿por qué iban a tenerlas registradas con
anterioridad?
Hasta que dí con la historia de la estancia en Japón de los Beatles, las fuertes medidas
de seguridad y la “escapadita” de Paul con Mal. ¿Les tomaron las huellas entonces?
Y aún voy más lejos: ¿es posible que Paul cometiera alguna imprudencia? ¿Que hiciera
alguna gamberrada que conllevara su detención? Estaba junto al Palacio Imperial,
importante símbolo en Japón. En este punto, no puedo por menos que recordar aquella
divertida anéctoda de la detención y posterior deportación de Paul y Pete Best en
Hamburgo: al parecer, los acusaron de incendiarios por quemar un condón dentro de un
club.
Esto explicaría el por qué, si tenía antecedentes en Japón, Paul viera denegada su
solicitud de visado en 1976, y posteriormente, en 1980, le fuera concedido a condición
de permanecer allí lo justo para ofrecer sus conciertos.
177
Paul McCartney y el rumor de su muerte.
Según el libro Los Beatles. Una Biografía confidencial de Peter Brown y Steve Gaines,
en Apple estataban tan sobrepasados por la cantidad de gente que llamaba para
interesarse por la salud de Paul que acabaron por contactar con él para consultarle qué
debían hacer al respecto. La respuesta de McCartney fue “nada, dejadlo pasar, nada
más”. Eso fue lo que hicieron, pero a los pocos días la situación empeoró todavía más, y
trataron de convencerle para que hiciera una declaración pública. Sin embargo, Paul se
negaba tajantemente, dijo que se quedaría en Escocia y no haría nada más.
Finalmente Derek Taylor empezó a decirles a los periodistas que Paul se encontraba en
su granja, de manera que un grupo de reporteros de la revista Life se presentaron allí en
busca de pruebas fotográficas que demostraran que el Beatle estaba vivo.
Al verlos aparecer, Paul se acercó corriendo y, de una forma muy agresiva, les ordenó
que abandonaran su propiedad, pero no antes de que ellos aprovecharan la circunstancia
para hacer decenas de fotos de McCartney gritándoles. Eso hizo que se enfureciera
todavía más, así que cogió un balde lleno de agua y se lo arrojó a uno de ellos. Los
periodistas huyeron despavoridos, pero al momento Paul pareció darse cuenta de lo que
había hecho, montó en su Land Rover y los persiguió para pedirles disculpas. A cambio
de que le entregaran la película de su enfado, aceptaba conceder una entrevista en
exclusiva, y les entregaría fotografías hechas por Linda de toda la familia.
Y así fue. La revista dedicó su portada a Paul (por cierto, debió de ser el único día que
decidió afeitarse, luciendo una imagen notablemente más pulcra y sana que la de meses
anteriores) con el titular “Paul está todavía con nosotros”.
En dicha entrevista, además de hablar sobre sus proyectos, indicaba que quizá el rumor
había comenzado a causa de su desaparición pública en los últimos tiempos. En aquel
artículo se publicaron, además, los sonogramas del profesor Truby.
El caso es que Paul permaneció en Escocia durante los meses siguientes, sumido en una
profunda depresión y refugiándose en el alcohol, tal y como él y su esposa Linda
178
reconocieron después. El motivo, según ellos, eran las malas relaciones con la banda, y
la certeza de que ésta caminaba hacia la disolución.
Cuando la separación finalmente se hizo pública, la atención de los fans se volvió en ese
momento hacia este hecho, que consideraban trágico e inexplicable, así como hacia la
manifiesta enemistad entre John y Paul. El rumor siguió presente en muchos círculos
pero se fue difuminando, y se puede decir que McCartney, por fin, pudo respirar
tranquilo.
En los años posteriores, a juzgar por sus declaraciones, siempre se ha tomado esto a
broma, aunque tenemos algunas entrevistas en las que se enfada mucho cuando es
preguntado por ello. Se dice que a finales de los noventa dio orden de que nunca más se
volviera a nombrar el asunto en su presencia.
Sin embargo, curiosamente, en julio del 2009 hizo una excepción, cuando asistió al
show de David Letterman. Aquel día se habían publicado las conclusiones del informe
forense de Carlesi y Gavazzeni.
De hecho, aquella aparición marcó dos hitos: no sólo era la primera vez que hablaba
abiertamente del rumor en público desde hacía tiempo, sino que había aceptado acudir
al programa después de llevar 25 años rechazándolo (tal y como el propio Letterman
comenta al comienzo, siendo respondido en broma por Paul con la frase “es que no me
gusta el show”).
Lo que pasó es que hicimos la portada para nuestro álbum llamado Abbey Road.
(Aplausos del público). Incluso la portada tiene aplausos. La idea era que nosotros
cruzábamos el paso de cebra. Y yo aquel día llevaba sandalias, “chancletas”. Así que,
hacía calor, y me las quité. Y así empezó el rumor. Porque él no lleva zapatos, está
muerto. No podía ver la conexión.
Es interesante que diga que el rumor se sustenta sólo en los zapatos de Abbey Road,
siendo que la propia revista Life de 1969 en la que él desmentía el asunto había
publicado los sonogramas realizados por el profesor Truby y algunos de los argumentos
de Yonge, entre los cuales no estaba la portada de este álbum.
179
Tambien es interesante que no haga alusión a la multitud de información y evidencias
que manejan todos aquellos que han tratado este rumor desde hace años.
Un tema que a esas alturas ya tendría que tener superado. Un tema que, si quisiera dar
por zanjado, podría hacerlo fácilmente con una simple prueba de ADN (tomada con
garantías y ante notario para no inducir a errores como en el caso de Bettina Hübers).
Siempre he deseado poder preguntarle al señor Letterman cómo tuvo el valor de reírse
abiertamente de este rumor, después de que su invitado no supiera el nombre del grupo
de su padre, ni cuánto tiempo llevaban los Beatles juntos cuando llegaron a Estados
Unidos, ni que la canción Yesterday fue compuesta un año después de aquello.
Por ello, y por todo lo que he expuesto en este libro, quisiera solicitarle al señor
McCartney que termine con esto. Si el asunto es tan divertido, si es tan fácil de rebatir,
simplemente que nos lo explique.
Que nos explique las evidencias fotográficas aplastantes, las conclusiones de los
profesionales forenses, las pistas en álbumes y canciones; y, sobre todo, por favor, para
tener clara la historia Beatle, como fans y admiradores de la banda, que nos explique
cosas como si el bajo Höfner era para zurdos o para diestros.
180
EPÍLOGO
Recientemente una seguidora compartió conmigo una curiosa anécdota. Acudió a un
concierto de Paul McCartney con una entrada VIP, que le permitía acceder al backstage
minutos antres de la actuación y conversar con el artista.
181
Agradecimientos
A Radha, por su ayuda recopilando y ordenando fuentes, autora de los gráficos sobre la
muerte de John Lennon. A Víctor Rojo por su apoyo y amistad incondicionales. A
Paulina, Jorge Daniel Mercado, Nay Dall, David Parcerisa, Dave F, Jorge Paredes,
Cristian Ramírez, Maxi, Alejandro Lluna, Daniel Arancibia, Jorge E. Arrieta y todos los
que me han ayudado y acompañado en esta investigación. A Pedro Manuel por sus
consejos. Y a Joan Daunis por creer en mí y darme esta oportunidad.
182
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188
ÍNDICE
Prólogo ............................................................................................................................. 3
INTRODUCCIÓN............................................................................................................ 4
Una llamada anónima ............................................................................................... 5
LOS INFORMES FORENSES Y OTRAS EVIDENCIAS ............................................. 7
Carlesi y Gavazzeni .................................................................................................. 7
El informe de Gullá: “un 80% de probabilidades”. ................................................ 15
El caso de Bettina Hübers....................................................................................... 16
La altura.................................................................................................................. 17
Otros detalles .......................................................................................................... 18
La manipulación fotográfica................................................................................... 20
La zurdera ............................................................................................................... 22
LA HISTORIA SEGÚN PAUL McCARTNEY ............................................................ 30
LAS PISTAS DEJADAS POR LOS BEATLES............................................................ 41
La portada de Sargent Pepper’s .............................................................................. 41
La rosa negra .......................................................................................................... 45
Los mensajes al revés. ............................................................................................ 45
Nothing is real. ....................................................................................................... 46
Yellow Submarine .................................................................................................. 49
¿Quién era la morsa? .............................................................................................. 54
Glass Onion ............................................................................................................ 58
ANALIZANDO EL ENTORNO.................................................................................... 61
Jane Asher y la familia de Paul .............................................................................. 61
El fin de las giras .................................................................................................... 63
El ambiente dentro del estudio ............................................................................... 66
HEY JUDE ..................................................................................................................... 69
Una canción para Julian Lennon ............................................................................ 69
La palabra “Jude” ................................................................................................... 69
Las letras subastadas............................................................................................... 71
El Fandanguillo de Almería.................................................................................... 73
MAL EVANS ................................................................................................................. 76
Un chico para todo.................................................................................................. 76
Las circunstancias de su muerte. ............................................................................ 78
189
Charles Higbie. ....................................................................................................... 79
El archivo perdido de Mal ...................................................................................... 81
JOHN LENNON ............................................................................................................ 83
“Ya no habrá más conciertos” ................................................................................ 84
La guerra entre John Lennon y Paul McCartney.................................................... 87
Yoko Ono ............................................................................................................... 90
La desaparición de la vida pública ......................................................................... 93
Double Fantasy ...................................................................................................... 96
Las circunstancias de su muerte: Chapman no disparó. ....................................... 100
Los hechos según la historia oficial..................................................................... 101
Contradicciones en la escena del crimen.............................................................. 102
El reporte policial y el arma homicida ................................................................. 104
El testigo falso. ..................................................................................................... 107
José Perdomo, agente de la CIA........................................................................... 108
Mark David Chapman .......................................................................................... 109
GEORGE HARRISON ................................................................................................ 115
Sentimientos en las canciones .............................................................................. 115
All things must pass.............................................................................................. 117
La muerte de John ................................................................................................ 118
Declaraciones ....................................................................................................... 119
El proyecto Anthology .......................................................................................... 120
Los ataques contra su vida.................................................................................... 122
La muerte de George. ........................................................................................... 124
RINGO STARR............................................................................................................ 127
Sólo me queda una fotografía............................................................................... 128
Dead Giveaway. ................................................................................................... 129
“Soy el último Beatle que queda”. ....................................................................... 131
LINDA EASTMAN ..................................................................................................... 132
Las cintas de Peter Cox. ....................................................................................... 132
La muerte de Linda............................................................................................... 135
HEATHER MILLS ...................................................................................................... 138
¿CANTANDO SOBRE PAUL IS DEAD? .................................................................. 143
The Remo Four..................................................................................................... 143
Saint Paul de Terry Knight................................................................................... 144
190
McGuinness Flint. ................................................................................................ 146
Los Kinks.............................................................................................................. 147
David Bowie......................................................................................................... 149
PAUL McCARTNEY .................................................................................................. 154
Paul antes de 1967. ............................................................................................... 154
El LSD .................................................................................................................. 161
Paul McCartney y la muerte de Kennedy............................................................. 169
La separación de los Beatles................................................................................. 171
El arresto en Japón................................................................................................ 173
Paul McCartney y el rumor de su muerte. ............................................................ 178
EPÍLOGO ..................................................................................................................... 181
BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES ................................................................................... 183
191
192