Lozano Herbarium
Lozano Herbarium
Lozano Herbarium
Coordinación:
Lorena Lozano
Herbarium. Perspectivas sobre cultura y naturaleza.
Un proyecto de Lorena Lozano + Grupo de Trabajo de Cerezales del Condado
+ FCAYC, 2013 - 2017
www.herbarium.cc
Coordinación
Lorena Lozano
Editor
Fundación Cerezales Antonino y Cinia
Antonino Fernández, 76
24150 Cerezales del Condado, León
T: +34 987 34 21 84
www.fcayc.org
Colabora
Econodos. Ecología y comunicación
Impresión
ISBN: 978-84-09-05133-5
D.L.:
Alfredo Puente
pág. 5
Perspectivas sobre
naturaleza y cultura
Lorena Lozano
pág. 6
Botánica linneana
y biopolíticas
imperiales españolas
Antonio Lafuente y
Nuria Valverde
pág. 16
Cuaderno de campo
pág. 30
Principios activos Este prólogo comienza ahí: pie a tierra, entre
saberes reglados y un conjunto menos
definido de conocimientos, a partir de roles
Alfredo Puente sin desmenuzar y avistando un recorrido que
Área Curatorial FCAYC nos trae hasta hoy, cinco años después. Una
ruta encuadernada entre tus manos ahora,
salpicada por químicas inesperadas y dosis de
memoria colectiva.
Un sustrato fértil, la memoria, para desente-
rrar un habla viva, con menos reglas, en
contraposición al esfuerzo de extraer un
pensamiento de su curso mental y depositarlo
en otra orilla una vez materializado, en el
veneno de la escritura, donde no se olvida.
Farmacia y escritura cara a cara, tête-à-tête.
Jaques Derrida, en su conjunto de ensayos
titulado «La Diseminación», en 1972, analizó
la escritura y su relación con la idea platónica
de pharmakon. Se concentró en descomponer
sus principios activos. Resultado: un habla
muerta, cuyo cadáver queda expuesto a la
intemperie de cualquier prólogo. Dejémonos,
pues, envenenar o curar, o ambas, por las
próximas páginas.
La palabra, la escritura y la imagen han
sido, desde 2013, motores de Herbarium,
según se aprecia en los registros de todo tipo
—sonoros, gráficos, videográficos— y en el
grupo de conceptos clave recogidos en
herbarium.cc, el repositorio en línea del
proyecto. Así, desde aquella etnobotánica de
Harshberger descrita en «The Botanical
Hace no demasiado escribíamos: Gazette» (1896) como un campo de conoci-
«[...] En 2013 empezamos junto a la miento cimentado en la memoria local y
bióloga Lorena Lozano y un grupo de trabajo, vinculado al estudio de los vegetales emplea-
un proyecto para el desarrollo de un herbario dos por los pueblos tecnológicamente poco
basado en la zona en la que está la Funda- desarrollados, han evolucionado muchos
ción. La intención es recoger conocimientos procesos. Hoy, en este proyecto guiado por
científicos y populares y estudiar la evolución Lorena Lozano, es una disciplina abierta a
en los usos de las plantas y sus diferentes otras hibridaciones que detectamos de fondo.
formas de representación». La posibilidad que apunta el siglo xxi de
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afrontar las relaciones entre lo humano y lo no adelante la tensión sobre preguntas cruciales
humano como un parlamento en el que hacer que hacen girar este planeta: qué naturaleza,
presentes a personas, animales, plantas o qué cultura…
tecnologías de todo tipo de procedencia Páginas sencillas para condensar un saber
supone un reto a la hora de localizar las colectivo, no solo sobre hierbas y no solo
portavocías de unas u otros. Que dicho sobre plantas, invocado en tiempos comparti-
parlamento se promueva desde alguno de los dos y signos sobre el papel, en distintas
posibles medios rurales, como sucede en este formas de escritura. En este particular
caso, es un ejercicio de autoestima y de filandón, el grupo de trabajo ha encontrado
afirmación de la vigencia de los saberes que lugar en torno a Cerezales del Condado y su
se reúnen en uno de los entornos más dañados Área de Etnoeducación. En su quehacer ha
y esquilmados en todo el planeta, el que se compilado un registro vivo, asentado en una
encuentra más cerca del sector primario. Ideas práctica colectiva que debe ayudarnos a
indispensables en este itinerario siguen siendo habitar en este territorio, sin perder el hilo
y serán también autoorganización, botánica, que guía las complejas relaciones entre lo
arte, ciencia, política, vida, comunales, humano y lo no humano: el cuaderno de viaje
polinizadores, semillas, tóxicos, legados, códi- de «Herbarium. Perspectivas sobre cultura y
ces…entre nombres como Goethe, Linneo o naturaleza de Lorena Lozano + Grupo de
Dioscórides. En este lapso, además, hemos Trabajo + FCAYC».
aprendido que debemos mantener despierta la Balsamina, caléndula, celidonia, chopo,
atención para encontrar y desvelar más voces, cimífuga, fréjoles, fumaria, lavanda, lúpulo,
las de ellas, botánicas y boticarias: creadoras mandrágora, ortiga, peonía, roble, rosa, salvia,
o guardianas de otros archivos entre el pasado tejo, tomillo, zarzamora, términos que apelan
y el presente. Contribuciones imprescindibles a lo que aún arraiga, germina y debe seguir
para comprender la evolución de los medios perteneciéndonos. Principios activos y
rurales, y sumarlas al aquelarre entre especies catalizadores para mantener sana a la socie-
y economía diseminado por todo el planeta dad, a los vecindarios que pueblan los medios
—investigadoras como Federicci (2004) lo rurales y los bienes que todavía custodian:
han estudiado—, de Calibanus, Sideritis y culturales, artísticos, científicos y simbólicos.
«brujas».
Así, de imágenes, palabras y texto,
jornadas a pie, registros gráficos de la
práctica, remedios, recetas de uno u otro
signo, fármacos y venenos contra la memoria
imperfecta, surge este volumen. En él, Lorena
Lozano y un grupo de trabajo bien provisto de
intuición y de energías para abrir su diálogo al
juego de posibilidades, busca identificar los
rasgos de una ecología entendida en un
amplio sentido, que permita convivir saberes
formales e informales para mantener hoy y en
Perspectivas sobre naturaleza Con esta frase una vecina del pueblo de
Cerezales explica una de las pautas que sigue
y cultura al cultivar la tierra, manifestando de esta
manera una cierta prudencia ecológica en la
gestión del entorno y una particular forma
Lorena Lozano de territorialización o de «anclaje» cultural
a su espacio. Estos rasgos, característicos
del pensamiento campesino y escasos en el
mundo contemporáneo, se suelen considerar
parte de un imaginario utópico limitado a los
movimientos sociales de las décadas de 1960
y 1970. Este imaginario fue desafiado por ar-
tistas como Robert Smithson, Agnes Dennes,
Grupo Pulsa o Joseph Beuys, por nombrar
algunos, quienes, a través de las llamadas
«estéticas ambientales» y de la teoría y
práctica de la «escultura social», proclamaron
un arte que evoluciona hacia las necesidades
de los seres humanos y del medio ambiente.
Los lenguajes del arte ofrecen múltiples
capacidades en términos pedagógicos, al
mismo tiempo que constituyen un amplio
espectro de herramientas de comunicación,
llegando a públicos diversos y facilitando la
creación de significado social1. Las prácticas
artísticas contemporáneas se interrelacionan
con medios tecnológicos, movimientos
sociales e industrias culturales. Dadas las
características del paisaje global, el modelo de
artista urbano sedentario de la modernidad ha
dado un giro hacia un modelo de artista nóma-
da que desarrolla su trabajo entrelazado con
Eso cuando no puedes con ello «déjalo pa un contexto local particular2. La proliferación
prao», ¿no? que esté unos años dando yerba actual de proyectos muy diversos dispersos
y después volver a sembrar, porque ya son por todo el territorio rural de la Península
muchos años sembrando lo mismo y yo creo Ibérica muestra que la ciudad y lo urbano ya
que la tierra se cansa. no son las únicas zonas donde se desarrollan
Nila Gutiérrez, vecina de Cerezales las manifestaciones artísticas más relevantes.
9 Durante 2016 y 2017 organizamos itinerancias en el museo ar- 11 Benito Lucas, D., «Despoblación, desarraigo y escuela rural: con-
queológico de la villa romana de Veranes (Fundación Municipal denados a encontrarse». En Encrucijadas. Revista Crítica de Cien-
de Cultura de Gijón, Asturias). cias Sociales (6), 2013, pp. 56-69.
12 H
13 Eiroa, T., Paisaje rural: imagen e identidad, 2013. [Consultado el 15 Benito Lucas, D., «Despoblación, desarraigo y escuela rural: con-
19 de Noviembre de 2014 en: http://elblogdefarina.blogspot.com. denados a encontrarse». En Encrucijadas. Revista Crítica de Cien-
es/2013/10/paisaje-rural-imagen-e-identidad.html]. cias Sociales (6), 2013, pp. 56-69.
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tienen una imagen del lugar alimentada por que acabaron con los cultivos tradicionales
historias familiares, atlas, guías de viajes e de fréjoles, cereales, patatas y viñas. Al ir
información comercial o institucional y buscan estableciéndose la confianza y la validez del
una experiencia de escape de la ciudad. Para conocimiento popular, el grupo comienza
ellos, el campo es sinónimo de aire puro y a intercambiar recetas, refranes, remedios
tranquilidad y hacen hincapié en la belleza del y artefactos, como mermeladas, tinturas,
paisaje, en sus características icónicas, valoran- textiles, bordados, etc. El acercamiento a las
do modelos de paisaje romántico y reclamando plantas medicinales produjo un sentimiento
protección y conservación. Esta percepción, generalizado de redescubrimiento e incluso
compartida por la mayoría de los europeos, algunas mujeres aprecian la extinción de
vincula el paisaje a una forma de belleza llena especies comestibles y medicinales salvajes,
de connotaciones bucólicas, pintorescas y como Arnica montana o Berro. La conversa-
patrióticas16 y se expresa a través de la esce- ción que se abre provoca la revalorización del
nografía paisajística e ideas de salud y verdad. medio ambiente cercano, un aumento de la
Este «idilio rural» es una imagen mental muy autoestima y la afirmación de la necesidad de
vinculada a la Institución Libre de Enseñanza conservación de los recursos.
(1876 y 1936), una organización reformista y La alta afluencia de mujeres supuso
liberal influenciada por la geografía moderna cuestionar cómo afectan las diferencias de
de Humbolt y por autores, escritores y pintores género a la forma en que se percibe el paisaje.
de la Generación del 98, para quienes el paisaje La vegetación, los alimentos, la salud y los
castellano conforma la identidad nacional del cuidados se colocan en los ámbitos de la in-
pueblo español y su historia17. timidad y la domesticidad donde las mujeres,
Ante estas percepciones e identidades histórica y culturalmente, son protagonistas.
en contexto, los talleres desarrollados Además, las oportunidades económicas y
durante el proyecto Herbarium se basaron jurídicas desiguales hacen crecer su interés en
fundamentalmente en el dibujo y la estampa actividades sociales que se oponen a las ame-
como técnicas para mapear el lugar y crear nazas de los recursos comunales, lo que revela
un imaginario propio de la flora. Esto desveló su papel como relatoras y vinculantes de la
ideas preconcebidas sobre la cultura visual y comunidad18. Por otro lado, el orgullo con el
representativa, las perspectivas y las escalas, que las mujeres asocian «pueblo» a natura-
y dando pie a múltiples conversaciones y leza, diversidad alimentaria, conocimientos
debates alrededor de las transformaciones del prácticos y ambientales refleja la resistencia a
paisaje. De entre las plantas representadas la supuesta superioridad urbana. Sin embargo,
por la comunidad, la flora autóctona es la más lejos de identificarse con la madre tierra, sus
popular y dibujan y estampan hojas de roble motivaciones son la responsabilidad personal,
y álamo, entre otras. También les dedican la privacidad y los derechos individuales19. Al
tiempo al lúpulo y la menta, variedades de final del año, las mujeres habían establecido
gran repercusión en el trabajo del campo y una red y expresado el deseo de mantener el
20 Soukand, R. y Kalle, R., «Herbal landscape: The perception of 23 Schiebinger, L., «Linguistic Imperialism». En L. Schiebinger, Plants
landscape as a source of medicinal plants». En Trames, 14 (64/59), and Empire: Colonial Bioprospecting in the Atlantic World. Cambri-
(3), 2010, pp. 207-226. dge: Harvard University Press, 2004, pp. 194-225.
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servicio importante, su alto costo impide que estos factores afectan profundamente a la
sea una práctica generalizada24. Por otro lado, forma en que lo natural es percibido en un
el creciente interés de las comunidades nativas nuevo escenario de convivencia entre nativos,
por las esferas globales está provocando la visitantes y nuevos habitantes.
difusión del conocimiento local en espacios Los múltiples proyectos artísticos difun-
y audiencias diferentes a los de sus orígenes. didos por el territorio rural y periférico son
Estos saberes populares pueden adoptar formas de habitar que vinculan acciones
un estatus global reconfigurando su valor, locales con globales y deben entenderse desde
sentido simbólico y económico. A su vez, esto una perspectiva de conciliación de lo urbano y
transforma los cultivos en productos y fuentes lo rural27. Sin idealizar el conocimiento local,
de riqueza transaccional y genera conflictos los nuevos paradigmas que proponen recon-
sobre derechos de propiedad intelectual y de ducen modelos de relaciones sociales y de
patrimonio cultural y natural25. hibridación cultural que abren posibilidades a
la mezcla de lo moderno con lo tradicional y
Ecología de saberes de lo local con lo transnacional. Sin embargo,
los discursos dominantes de propiedad
El trabajo de campo constata que el orden intelectual y recursos genéticos conllevan la
tradicional del espacio basado en una clara depredación de espacios de vida y las hibri-
jerarquía entre lo local, lo nacional y lo daciones ensombrecen tanto a las economías
internacional está mutando. La sociedad de la locales como a las redefiniciones de género
información y la comunicación genera nuevos y del medioambiente que puedan estar
modos de movilidad y comunicación y cada emergiendo28. Las políticas de la naturaleza y
vez más habitamos tiempos y espacios en un la cultura caen entonces en categorizaciones
continuo urbano-rural. Las identidades cam- fáciles, llevando al desmembramiento de las
pesinas son minoritarias y las nuevas formas culturas campesinas hacia un multiculturalis-
de colonización de lo rural buscan en el paisa- mo ornamental y simbólico. Fórmulas como
je una fuente de bienestar e interés intelectual. el «etnoturismo» y el «ecoturismo» ponen
La visión cosmológica tradicional del mundo en juego la teatralización del origen como
rural ha dejado de transmitirse de forma oral algo anclado en el pasado, lo que dificulta su
o escrita y se convierte en un conocimiento inclusión como sujeto de la historia29.
anacrónico que posee un soporte difícil de El enfoque del proyecto Herbarium, basado
compatibilizar con las nuevas formas de en el conocimiento local y los sentimientos
relación social26. Los modos de aprendizaje, de belleza y significados asociados al paisaje
los usos de la tecnología y la dinámica de la y la flora a lo largo de la historia, permite
cultura digital determinan las percepciones desvelar los nexos entre el mundo humano y
e identidades y la transición de una alfabeti- biológico, las clasificaciones y los lenguajes
zación visual a otra virtual produce nuevas usados y cómo se conforman las identidades
lógicas creativas, sociales y sensoriales. Todos en relación con el lugar y la biodiversidad. El
26 Fernández-Catuxo, J., ¿Qué queda de nuestros pueblos?, 2014. 29 Rivera Cusicanqui, S., Chhixinakax utxiwa. Una reflexión sobre
[Consultado el 19 de noviembre de 2014 en: http://supraterram. prácticas y discursos descolonizadores. Argentina: Retazos-Tinta
wordpress.com/]. Limón Ed., 2010.
16 H
30 Albelda, J. y Sgaramella, C., «Arte, empatía y sostenibilidad. Ca- 31 Santos, B. de Sousa y Meneses, M. P., Epistemologias do Sul
pacidad empática y conciencia ambiental en las prácticas de arte (2ª ed.). Coimbra: Edições Almedina, CES, Série Conhecimento e
ecológico». En Ecozon@ Environmental Humanities, 2015. Instituições; 2. 1ª ed., 2010.
H 17
Botánica linneana y biopolíticas Quienes adoren la imagen de una naturaleza
armónica, los entusiastas del orden, las
imperiales españolas palabras y la astronomía, no deberían fundar
imperios. En el actual Perú, por ejemplo,
todavía se utiliza el nombre de San Pedro
Antonio Lafuente y Nuria Valverde para identificar docenas de ríos, una herencia
colonial absolutamente inaceptable para un
aprendiz de burócrata. Sin embargo, ahí están
todos distintos y todos atados por las mismas
dos palabras. Cualquier funcionario habría
utilizado el santoral cristiano y establecido
una correspondencia inequívoca entre los
seres celestes y los accidentes terrestres. Para
asegurar la pulcritud del resultado habría
acomodado el espacio del trabajo al objeto de
estudio y dispuesto, en consecuencia, muebles
de cajones tipo chifonier con fichas ordenadas
alfabéticamente, una por río, que impedirían
la coincidencia. Un croquis de la sala, por
fin, mostraría la ubicación de los muchos
archivadores necesarios, pues además de
ríos, también hay que administrar conventos,
plantíos y estuarios. Y, terminamos ya con la
parábola, descubriría que los esquemas, los
cajoncitos y el santoral son un instrumento
muy eficaz para controlar el territorio. Pues
lo cierto es que la reincidencia en San Pedro
sería considerada un abuso (de la religión) y
un error (de la gestión). El fallo, incluso, no es
reprochable a nadie, pues solo emerge cuando
alguien contrasta los mencionados croquis,
cuando la voluntad de gobierno sustituye a
la de dominio y no quedan calles ni cañadas
fuera del gran cuadro. Y para que todos los
fragmentos quepan, hay que someterlos a una
violencia simbólica tan desmesurada que hace
falta construir un Imperio. No hablamos de
fuerza, sino de gestión, es decir, de códigos
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comunes y de lenguajes compartidos. Ciencia que siempre amenaza las empresas humanas,
e imperio son causa y efecto mutuo. No coin- un problema antiguo que los geógrafos
ciden, pero se codeterminan recíprocamente1. siempre supieron resolver realizando cartogra-
Parece muy difícil. De hecho, es necesario fías a la carta, es decir, jugando con la escala
compartir la ilusión de que las cosas caben de los mapas.
entre letras, cifras, rayas, manchas, gradientes
o flujos. En definitiva, que se pueden trasladar Querellas de escala
a un plano, que el plano puede ser un papel y
que las materias primas, los procedimientos La decisión sobre la escala de una representa-
y el lugar donde se fabricaron están catalo- ción no solo determina la selección de datos
gados, es decir en un papel dentro de algún que hará visibles, sino también la matriz
chifonier. Es necesario, pero sabemos que no conceptual que permite organizarlos. La
es suficiente. Lo que distingue a un geógrafo escala entonces configura el tipo de relaciones
de un archivero es la condición de testigo que que queremos resaltar entre los elementos de
tiene el primero. Y lo mismo podría decirse de una red de puntos y, si quisiéramos decirlo de
un botánico o un astrónomo, que son también una forma más provocadora, podríamos haber
oficios para prácticos sobre el terreno: sabios escrito que el geógrafo, más que describir la
in situ, gentes que se desplazan tras su objeto realidad, la inventa y luego la hace visible,
y levantan testimonio de sus apariencias, pues el mapa debe preceder al territorio si
expertos que, además de sus propios cuerpos, el espacio debe ser considerado como una
mueven datos, instrumentos, papeles. Y todo creación humana3. La mencionada red de
ello les otorga una influencia sobre lo que puntos, inicialmente inconexa, llega al lector
observan y apuntan, como también sobre como una totalidad vertebrada, preexistente e
quienes los envían y los escuchan. De regreso, independiente del observador. En fin, no todas
unos y otros, los observadores y quienes los las escalas dejan ver los mismos fenómenos,
mandan, admiten la posibilidad de que los como tampoco todas las redes están presentes
papeles permiten saber pese a la distancia: en una escala dada o, dicho en otros términos,
saberes que se articulan en red. Una red para son igualmente eficaces. Y así ensartamos una
proyectar la mirada y extender la mano, una de las hebras con las que se hace el nudo de
«tecnoescopía» que se apoya en el Imperio y este artículo, pues nuestra intención es explo-
que contribuye a sostenerlo. Un artefacto, en rar la escala en la que las prácticas científicas
definitiva, para conocer y actuar a distancia. adquieren la pujanza que explica el enorme
La distancia, no obstante, plantea severas éxito de esa empresa que llamamos ciencia.
cuestiones de escala, pues la diversidad de Hablamos del concepto ciencia de escala,
lugares y la pluralidad de voces no pueden ser un instrumento útil para diferenciar, entre
recogidas en toda su amplitud2. Así que algún una multiplicidad de prácticas cognitivas,
principio de orden tendremos que inventar las que son vertebradas por una instancia
para combatir la deriva babélica y proliferante política hasta hacerlas social y culturalmente
viables. Pues sabemos que las necesidades del clima y del entorno. Una hipótesis muy
de abstracción crecen cuando nos alejamos novedosa que insinuaba la imposibilidad del
del sitio (o aumentamos la extensión) donde gobernar sin un control sobre los meteoros
queremos actuar. De hecho, la conciencia de celestes.
que los problemas se difuminan cuanto mejor La escala imperial a la que aludimos dio
se los conoce es muy antigua, tan vieja como vuelo a algunas instituciones peninsulares
la convicción de que las soluciones están que, como el Jardín Botánico y el Gabinete
en las manos de los cirujanos, los yerberos, de Historia Natural, ambas en Madrid, o el
los mecánicos y los cocineros. Expertos Observatorio Astronómico de Cádiz, se limi-
que, como los escritores, los músicos y los taban a ser modernos colegios/cámara, cuya
arquitectos, piensan con las manos. No es raro novedad tenía más que ver con la impronta
entonces que durante la primera mitad del del patrocinio real que con los saberes que
siglo xviii hubiera en España varias decenas circulaban por sus aulas. El horizonte imperial
de instituciones preparadas para reparar trajo muchas novedades, entre las cuales la
cualquier desajuste o descosido. Todas ellas, política de expediciones ultramarinas funcionó
sin embargo, estaban pulverizadas sobre el como la columna que sostuvo los proyectos
territorio. No funcionando en red eran pasto reformistas impulsados desde la metrópoli4.
de la rutina. Las cosas cambiarían cuando Algunas instituciones supieron conectarse con
América volvió a funcionar en el imaginario las necesidades emergentes y adquirir un peso
político de la Corte como tierra de promisión. y una visibilidad científica y cultural impensa-
Es decir, cuando cambió la escala con la que ble unas décadas antes. Su función dejó de ser
se querían considerar los problemas. No deja cortesana para hacerse imperial. Su identidad
de ser curioso que las colonias fuesen la causa ya no se confundiría con la del coleccionista
de todos los problemas y la fuente de todas o anticuarista, sino con la de los agentes
las soluciones, pues en la práctica el control gubernamentales encargados del gobierno de la
de tan vastas posesiones implicaba cuantiosos naturaleza5.
gastos militares y administrativos. Por ello, La idea de naturaleza, entendida como una
las culturas de la disuasión y la gobernación estructura indemne ante las contingencias y
adquirirán unas dimensiones casi planetarias. sujeta por leyes sagradas, era muy convenien-
El cambio de escala afectó lógicamente a te, pues aseguraba la viabilidad de políticas
las políticas naval, sanitaria o educativa y, para las que no sería un obstáculo la diver-
desde luego, alteró las formas de imaginar la sidad de plantas o la pluralidad de gentes.
gestión de los recursos americanos, ya fueran Quiere esto decir que no habría naturaleza
minerales, ya vegetales. La misma población, sin imperio o, dicho en otros términos, que la
incluida la indígena, es vista como una suma de todos los accidentes geológicos más
especie de producción autóctona, una parte el conjunto de los seres vivos no conforman
sustantiva de aquellas geografías singulares la naturaleza. La idea de naturaleza nace
y, como los otros entes naturales, indisociable del encuentro entre política y ciencia. Sin
9 Fabian, J., Time and the Other. How Anthropoly makes Its Object,
Nueva York: Colombia University Press, 1983. 11 Müller-Wille, S., Mapping the plant world. Centre and Periphery in
Linnaean Botany, (inédito).
10 José Antonio de Alzate y Ramírez (1738-1799), presbítero mexicano,
periodista y uno de los científicos e i ntelectuales más famosos de 12 Alzate, J. A., «Carta satisfactoria dirigida a un literato por [...] so-
su época. Escribió más de treinta tratados y preparó algunos mapas bre lo contenido en la Gaceta de México de 16 de Mayo de 1788»,
de Nueva España. En 1768 comenzó la publicación de su periódico, en Moreno, R., Linneo en México. Las controversias sobre el siste-
el Diario literario de México. ma binario sexual (1788-1798), México: UNAM, 1989, p. 23.
H 23
enorme coste de los nuevos instrumentos y Eran muchos los desencuentros y todos
la pérdida de tiempo que supone no poder parecía que iban a converger alrededor de la
herborizar más que en tiempo de floración, noción de diversidad natural, por «...hallarse
hasta la obscenidad del sistema sexual13 o en Nueva España —escribía Alzate en 1788
su incompatibilidad con los conocimientos y refrendaba Unanue15 desde Lima— pro-
y jerarquías locales. Las cuestiones de ducciones de la naturaleza que desvanecen
nomenclatura botánica también lo eran de y trastornan todas las hipótesis, todos los
nomenclatura política, como lo demuestra el sistemas botánicos hasta el día establecidos»16.
que los nombres autóctonos, al ser excluidos El mensaje era claro: América desbordaba
del campo del saber, definieran nuevos rangos cualquier proyecto clasificatorio. No cabía en
de poder14. La alienación de los yerberos y una simple tabla, el simple hecho de imaginar-
las herbolarias locales no fueron la única la parecía una nueva forma de denigrar un con-
consecuencia. También se inició así la tinente, ya previamente degradado por Buffon,
escisión entre botánica y materia médica, otra Robertson y otros europeos a la condición
deriva inquietante, pues nadie iba a quedar de imperfecto por inmaduro. Los botánicos
indiferente si la utilidad ya no era la brújula metropolitanos no compartían tal criterio.
que orientaba el interés por las plantas. Los Podían aceptar que Nueva España fuese muy
criollos, al menos, transformaron su inicial rica en variedades vegetales, pero siempre que
perplejidad en una visible batalla por la fuesen tratadas como especímenes de algo más
conquista de la opinión pública. Para ellos, general. Tampoco querían discutir la importan-
lo que había que hacer —lo que la tradición cia de conocer la utilidad de las plantas, pero
y sentido común mandaban— era justo el les repugnaba la idea de que sus propiedades
trabajo inverso, subordinando lo taxonómico estuviesen determinadas por las circunstancias
a lo sensible, y lo sensible a su utilidad. Más locales, pues «la tierra no suministra algún
aún, lo óptimo era que el nombre no fuera nutrimiento a los vegetales sirviendo solo de
expresión de un orden lógico, sino funcional. punto de apoyo para sostenerlos, por consi-
guiente no es esencialmente precisa para la nómicos que productivos. Integradas por los
vegetación»; o bien que «el olor, color, sabor, miembros más activos de esa élite local com-
lozanía y demás accidentes de las plantas no prometida con el utilitarismo económico, sus
sirven para disponer sus diferencias especí- prioridades tenían más que ver con la aclima-
ficas« y «que sucede lo mismo con sus usos tación de plantas y la innovación técnica que
y virtudes y por lo tanto no deben admitirse con la clasificación botánica y el estudio de la
para este fin». El asunto es grave, porque las mecánica. Tal vez no entendieran de taxones
anteriores tesis eran planteadas a los alumnos ni de cálculos, pero sabían que el campo
del Jardín Botánico de México para que las era caprichoso, que los principios generales
defendieran en público ante sus compañeros y valían para los libros y que las cosechas eran
las autoridades locales. Lo mismo ocurrió en más un milagro que un teorema. Para aquellos
Guatemala, donde se exigió a los estudiantes notables caballeros ser patriota implicaba ase-
que intentasen derivar las cualidades de una gurar la estabilidad de los plantíos y reducir a
planta de sus características morfológicas, unas cuantas reglas de obligado acatamiento
o sea que se asignó al sistema linneano un y validez local el cuidado de cada una de las
carácter no solo nominativo o descriptivo, plantaciones en curso. Justo lo contrario de lo
sino plenamente predictivo17. Y, en fin, como que predicaban los apóstoles de Linneo, pues
vemos, la política metropolitana no se detuvo ahora, allí en las colonias, lo que se sugiere es
ante nada, reprimiendo con firmeza cualquiera que la identidad vegetal de un país no puede
de los argumentos que sirvieran para reivindi- definirse en términos de especies botánicas,
car un bagage cultural propio e independiente sino en función de las características singula-
del europeo. res del suelo. O, dicho en otros términos, que
Desantropologizar el conocimiento de las la tierra altera las propiedades de las plantas.
plantas implicaba también deslocalizarlo o, Citemos a Goycoechea18, quien en medio de la
mejor aún, desterritorializarlo. La botánica polémica sobre la calidad del añil americano y
emergía como un saber que se autonomiza la posibilidad de aclimatarlo en Europa19, tran-
respecto de la medicina, pero también de la quilizaba a los patricios novohispanos con una
corografía, pues el territorio pasaba a ser una contundente respuesta: «El temperamento, el
especie de alfombra que sujetaba las plantas. clima, el terreno, las aguas, y otras preciosas
El asunto entonces era saber hasta qué punto protecciones no las podrán trasladar a sus
un suelo diferente podía inducir un variedad posesiones los extranjeros». Ya lo dijimos,
floral diferenciada. En este punto la resisten- lo que estaba en juego era la prosperidad de
cia local tampoco fue pequeña. Nadie podrá aquellas tierras y mientras los expedicionarios
jamás convencer a un agricultor de que la americanos se confiaban a Linneo, los criollos
tierra, su tierra, no es un factor decisivo. Las postulaban una casuística que afectaba al
Sociedades Económicas de Amigos del País orden mismo del conocimiento. Goycoechea
no eran agrupaciones de agricultores, sino escribía para gente práctica. Nunca deja
de patriotas y tenían menos intereses taxo- de hablar de producción y circulación de
23 Ruiz, H., Relación histórica del Viaje que hizo a los Reynos del
Peru y Chile el botánico D. Hipólito Ruiz en el año de 1777 hasta el
de 1788, en cuya época regresó a Madrid. Editado por Jaime Ja-
rami- llo Arango, Vol. 1, Madrid: RACEFN, 1952, p. 349. Similares
valoraciones sobre el paisaje americano pueden verse en Pimen-
tel Igea, El bosque ilustrado…,1991. 24 Ibídem, p 113
H 27
movilizar especies y cómo desnaturalizarlas. ron las plantas, los sabios locales politizaron
La botánica ciertamente tenía menos que los espacios. Y así, emancipar las plantas
ver con los asuntos del saber que con los del (de las Indias) implicó movilizar los cuerpos
poder. Empezó siendo una «tecnoescopía» (en América). Pero lo bonito son los detalles
pero, a finales del siglo xviii, ya era un una y a por ellos vamos. Hablemos un poco de
«teletecnia». Su éxito como empresa imperial bosques, estancos y diversidad.
se vinculó a la capacidad para articular Las necesidades madereras en Europa cre-
una red internacional de cátedras, jardines, cieron a tanta velocidad que pronto emergió
expedicionarios y empresas editoriales capaz la conciencia del agotamiento, cuando no la
de producir una naturaleza traducible a de esquilmación de los recursos27, dos formas
palabras y deducible a partir de muy pocos de crisis de la naturaleza de muy distinta
principios. En fin, convertida en mero manto significación. La primera implicaba la noción
vegetal y fragmentada en especies, cabía de decadencia y la segunda la de desgobierno.
en la sucesión de planos que es un libro, Los agentes del imperio no estaban para
o un «bioarchivo» o, mejor aún, en una matices y no quisieron distinguir. Necesitaban
constelación de chifoniers. Era ya, como diría madera para sus barcos y dictaron medidas
Deleuze, un ensamblaje de máquinas. proteccionistas, es decir normas administrati-
vas. Así, cuando se aprobaron las Ordenanzas
Cuerpos meteóricos para la conservación de los bosques de
Guayaquil, el cabildo municipal denunció que
El énfasis en los particularismos, sin embargo, la medida era desmesurada y que los males
obstaculiza la formación de consensos podían anular los supuestos beneficios. Lo
políticos, un problema para el que algunos primero, decían los munícipes, es acercarse
criollos buscaron solución. Tendremos, pues, al conocimiento local tácito de los nativos,
que hablar de los cuerpos sin órganos25. Pero pues «... mientras no falten las leyes de la
no será enseguida, dejemos para más adelante naturaleza, sobrarán bosques en Guayaquil
el misterio que encierra tal expresión. Los sin auxilio de p ragmáticas que prevengan su
criollos estaban incómodos. Discutían como si conservación. Más aún, las pragmáticas solo
creyeran que los agentes de la metrópoli, los prueban la…falta de conocimiento de estos
expedicionarios, hubiesen perdido la cabeza. territorios y su clima, al extremo de que tal
Y es que, ciertamente, las complicaciones actitud es tan ignorante, como comprable a la
que planteaban la sistemática linneana y de quienes quisieran...guardar los huevos de
los otros desafueros con los que se asoció26 mosquito para que no se pierda la casta»28.
hacían incomprensible la tozudez de sus No faltó quien llegó más lejos afirmando
partidarios. No importa de qué tema se tratara. que la hipótesis del agostamiento «...es
Se comenzaba tratando asuntos de especies y moralmente imposible que se verifique en
se terminaba polemizando sobre cuestiones de el orden natural de las cosas»29. Empleaban
espacios. Si los científicos foráneos politiza- los criollos la mayor convicción posible
35 Unanue,«ObservacionessobreelclimadeLima», 1975, en Obras 37 Caldas, «Estado de la geografía del Virreinato de Santa Fe», en
científicas, Vol. 1. Chenu, J., Francisco José de Caldas. Un pere- Chenu, Francisco José de Caldas, 1992, p. 295.
grino de las ciencias, Madrid: Historia 16, 1992.
38 Unanue, Vol. 1, 1975, p. 12.
36 Caldas, «Del influjo del clima», en Chenu, Francisco José de Cal-
das, 1992, p. 295. 39 Ibídem, p. 54.
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la sociobotánica y no les espantaba la idea de grado de calor o frío de cada región, sino tam-
que una parte substantiva de lo que seamos bién la carga eléctrica, la cantidad de oxígeno,
derivara de lo que comemos. Tal afirmación la presión atmosférica, la abundancia de ríos
es de Perogrullo, salvo que te pares ahí. Pero y lagos, la disposición de las montañas, las
Unanue no se detuvo. Nada sabían aquellos selvas y los pastos, el grado de población o
criollos de la evolución, pero tenían un los desiertos, los vientos, las lluvias, el trueno,
instrumento que explicaba que la conducta las nieblas, la humedad, etc»46. Ya vemos que
humana estaba íntimamente relacionada con esta noción de clima se pueden explicar
con las características de los vegetales con muchas cosas, pero por si aún tenemos dudas,
los que convivía. Otra bifurcación. Porque escuchamos de nuevo a Unanue las pistas que
hablábamos de individuos alrededor de una nos da sobre cómo afrontar los problemas de
buena mesa y ahora ya tratamos de compor- las pasadas decadencias: «Introducidas en el
tamientos colectivos. Con tales convicciones siglo de las conquistas mil enfermedades ex-
se pueden hacer muchas cosas. Una, por tranjeras con el comercio, el lujo y la mezcla,
ejemplo, es liberar las razas de cualquier vencieron ellas las nobles calidades del clima,
pecado de origen45. No se necesita para nada y no encontrando obstáculos eficaces a sus
meter a Dios en este asunto. Otra, menos progresos, prendieron en los regnícolas como
pía, es impulsar políticas eugenésicas u otros el fuego en el bosque seco»47. Ya vemos que
proyectos de exclusión social. E, igual que la crisis, a diferencia de los expedicionarios,
se lanzó la bomba atómica sobre Hiroshima no la conceptualiza como erosión, sino como
porque nunca se dejó de usar una tecnología contagio. Y así las cosas, la historia del Perú
disponible, también en Perú se predicaron debería escribirse como un «biodrama», una
estas tesis por el bien de todos y se aplicaron «metereohistoria». Los mismos peruanos se
para el beneficio de pocos. transforman en cuerpos sin órganos, con-
La montaña, la sensibilidad y la digestión vertidos, como escribió Michel Tournier, en
eran asuntos decisivos, pero la clave, lo «testigos vivos y nerviosos de los meteoros»,
dijimos, está en el clima. Y como en el siglo resortes sensibles a los flujos de intensidad,
xx con la noción de gen, el clima tuvo que entes modulados por los gradientes hídricos,
hacerse una cosa muy grande y, a continua- aéreos, lumínicos, y, en fin, atmosféricos.
ción, algo demasiado ambiguo. Adoptó la Los peruanos, por fin, son bien venidos. Sin
apariencia de un objeto científico, pero no importar la raza, todos son hijos de la misma
había laboratorio que lo contuviera. O sea montaña y todos dejan de ser organismos y se
que, como cualquier otro híbrido, vulneró la transforman en cuerpos. Cierto, todavía sin
regla de la contención y se convirtió en un órganos, pero la tarea por venir estaba clara:
asunto tan político como científico, es decir cambiar la flora para transformar el Perú.
en un objeto para contrabandear en la frontera Después, vendrán los buenos peruanos.
entre la naturaleza y la cultura. «Por clima
entiendo —decía Caldas—, no solamente el
45 «El espíritu racional —escribe Unanue— está igualmente distri- 47 Unanue, «Decadencia del Perú», Obras científicas, Vol. 2, 1975,
buido en todas las partes de la tierra», Unanue, Vol.1, 1975, p.73. p.11.1.
Cuaderno de campo
Paseo entre Barrillos y Ambasagüas
Plano de José Joaquín
Lino (Linum usitatissimum)
Imagen escaneada.
Flor silvestre que también fue un cultivo muy antiguo en la ribera, de él se extraían de forma artesanal fibras textiles y se leboraba aceite de
linaza. El oficio se retomó hacia los años 40 y, aunque las nuevas empresas usaban máquinas muy eficientes, no tuvo continuidad.
Centeno (Secale cereale)
Imagen escaneada.
Cereal, que junto con el trigo, eran los cereales imprescindibles y mejor valorados a principios del siglo xx para hacer el pan.
En la ribera, además, los tallos secos se usaban para hacer escobas.
Orégano (Origanum vulgare)
Imagen escaneada.
Esta hierba se encuentra en el monte y se usa en la comarca, junto con ajo, pimentón y sal, en la preparación de adobos para la conservación de la
carne y los embutidos. También se toma en infusión para aliviar afecciones del sistema respiratorio.
Menta (Menta piperita)
Imagen escaneada.
Desde 1950 y durante 30 años la ribera de Vegas adquirió fama por la cantidad y la calidad que se recolectaba de menta. La comercializaban unas
compañías de Murcia y Sevilla para exportar a Alemania… el «oro verde» lo llamaban...
Caléndula (Caléndula officinalis)
Dibujo de Elo Viejo.
La flor de la maravilla o flor de todos los meses es de origen supuestamente mediterráneo, su amplio cultivo en huertas y patios la ha hecho
asilvestrarse. Entre los muchos usos que se le atribuyen destacan el de calmar la piel sensible y ahuyentar plagas en la huerta.
Genciana (Gentiana lutea)
Dibujos a lápiz de Quique y Charo.
Esta planta crece en Palacios del Sil, de donde son Quique y Charo. La raíz se usa como remedio tónico amargo y es el componente de bebidas como
bitter, vermú, amargo de angostura y suze.
Romero (Rosmarinus officinalis)
Dibujo con ojos cerrados de Natalia Argüello.
Esta hierba ha sido ampliamente utilizada desde la antigüedad tanto en la medicina popular como en la gastronomía, la cosmética y la higiene.
Es, además, una planta melífera, es decir, que las abejas producen miel a partir de sus flores y favorecen la polinización.
Zanahoria
Texto y dibujo a lápiz de Ángela López.
Raíz rica en betacaroteno, pigmentos que el organismo transforma en vitamina A al ser consumido y que contribuyen a mantener una
buena visión y a reparar células dañadas por condiciones ambientales.
Cromatografía de suelo
Muestra de tierra del «invernadero alegría» de Lorenzo Calvo.
La imagen realizada en junio de 2015 muestra manchas blancas parecidas a dientes que son signos de la fertilidad y el buen estado de salud de
ese suelo.
Lúpulo (Humulus lupulus)
Estampa de Monserrat Lamela.
Esta planta silvestre trepa por los bordes de caminos y las presas. Los belgas introdujeron su cultivo en las riberas de Vegas hacia el año 1950 para
la elaboración de la cerveza y muchos labradores iniciaron su cultivo de forma artesanal.
Chopo (Populus sp.)
Estampa de Ana Mary.
Este árbol es de rápido crecimiento y muy apreciado por su madera y por su fácil propagación. Se cultiva desde los años 1950 en las riberas de Vegas
y hubo numerosos aserraderos para cortar la madera al aire libre.
Negrillo (Ulmus minor)
Estampa de María García.
Este gran árbol, de crecimiento rápido y de apreciada madera, como en el resto del mundo fue atacado por la grafiosis, un hongo trasmitido a través
de un escarabajo, y ya no quedan en la ribera.
Nogal (Juglans regia)
Estampa de Ángeles Álvarez.
Este árbol crece silvestre en la ribera y también se cultiva. Sus amplias hojas y nutritivos frutos o nueces se usan para elaborar remedios caseros con
infinitos fines medicinales, desde la caída del cabello a la relajación del sistema nervioso..
Balsamina (Achilea millefolium)
Estampa de Montserrat Lamela.
Esta planta de flores blancas es muy llamativa en los prados y bordes de caminos. Se usa en la ribera para problemas del aparato respiratorio, de la
circulación sanguínea, de la digestión y de la menstruación.
01 02
03 04
05 06
01-Amapola. 02-Amapola detalle de la cápsula. 03-Rosa silvestre. 04-Geranio de San Roberto. 05-Lúpulo. 06-Balsamina.
Sesión de poesía Renga «Redes y enjambres»
Jardín de FCAYC, 23 de septiembre de 2016
Autores: José Joaquín Aperribay, Lorenzo Calvo, Arsenio Fernández, Ángeles Álvarez, Rosario García, María García, Mari Paz García, María Milagros
González, Nila Gutiérrez, Ángela López, Julia Zamorano, Tere Díaz, María Luisa Díez, María del Carmen Álvarez, Sergio Díez y Lorena Lozano.
Este libro se terminó de imprimir el 28 de septiembre de 2018,