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En cuanto a los elementos sin vida, conocidos como factores abióticos, son
esenciales para la subsistencia de los organismos vivos y conforman el espacio
físico del ambiente, siendo los componentes básicos del ecosistema, es decir,
el agua, el aire y el suelo. En cuanto a los artificiales, creados por el ser humano,
cabe destacar las tradiciones, la urbanización o la cultura. La suma de
todos conforma el medioambiente.
ENERGÍA SOLAR
Sin embargo, hoy, entre el 60 % y el 70 % de los ecosistemas del mundo se está
degradando más rápido de lo que pueden recuperarse. La gestión inadecuada del
medioambiente y de los recursos naturales da lugar a pérdidas económicas
considerables; por ejemplo, alrededor de 80.000 millones al año se desaprovecha
debido a la mala gestión de la pesca en los océanos. Por su parte, la
contaminación atmosférica es el cuarto factor de riesgo más importante de muertes
prematuras, y contribuye a 1 de cada 10 muertes en todo el mundo, causando
grandes pérdidas de bienestar e ingresos.
Contaminación y transformación
La vida está en permanente evolución. Desde que se originó hace millones de
años, los seres han estado en continua transformación, de modo que algunos se
adaptaban a las condiciones cambiantes del ecosistema mientras otros
desaparecen por el camino. De esta manera, la vida en la Tierra ha logrado
persistir en el tiempo de un modo natural, logrando salir adelante y triunfar en
condiciones tan adversas como un gran cataclismo en el clima, inundaciones de
la corteza terrestre o violentas erupciones volcánicas.
Todos estos procesos han sido consecuencia del inexorable paso de periodos de
tiempo muy largos, que han permitido a los ecosistemas y a la propia biosfera ir
encontrando el equilibrio a largo plazo. El problema es que desde que el hombre
dejó de ser un animal nómada e itinerante para establecerse en lugares fijos y
desarrollar la economía, cada vez se ha ido acelerando más la influencia y el
cambio que ha ejercido en la modificación del medioambiente, utilizando los
recursos para su supervivencia y su propio bienestar. Algunas de estas acciones
han traído aparejadas consigo la destrucción del medio o, al menos, su
contaminación.
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ENERGÍA RENOVABLE
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Europa”
En el caso del agua, los desechos industriales y domésticos o la pesca
indiscriminada han diezmado a muchas especies, cambiando los sistemas de
equilibrio, por ejemplo, en la pirámide alimentaria. En cuanto a los recursos
naturales, el abuso de la minería para producir petróleo o elementos para la
industria han llenado muchos ecosistemas de desechos no biodegradables, que
tardarán varios siglos en poder eliminarse de un modo natural. Por su parte, el uso
de combustibles fósiles, como el carbón, el petróleo o el gas natural, en industrias,
sistemas de calefacción o medios de transporte, libera cada día toneladas de
gases nocivos, como el CO2, a la atmósfera, contribuyendo, de este modo,
al calentamiento global. En cuanto al suelo, los pesticidas y los residuos plásticos
han provocado un deterioro en sus propiedades naturales prácticamente imposible
de revertir.
Desde el punto de vista supranacional y con una vocación mundial, existe desde
hace tiempo el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente
(PNUMA), que actúa como promotor, catalizador y educador para una utilización
sostenible de los recursos naturales, de modo que tenga un efecto positivo en el
medioambiente del planeta. En esta entidad se evalúan las condiciones y las
tendencias ambientales a nivel global, regional y nacional, además de promover
las relaciones y las alianzas entre instituciones para que se lleve a cabo una
gestión racional del medioambiente.
A título individual, cada uno de nosotros también podemos tomar nuestras propias
medidas con una óptica orientada hacia la sostenibilidad, por ejemplo, realizando
un uso más eficiente y consciente del agua, reciclando la basura y evitando el uso
de plásticos, cuidando y manteniendo los espacios verdes en las ciudades, no
utilizando medios de transporte basados en combustibles fósiles y sí en energías
renovables a gran escala o placas solares para autoconsumo, e incentivando
la movilidad sostenible, o llevando a cabo un uso racional de la electricidad en
casa apostando por la iluminación basada en el bajo consumo.