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Franklin Ramirez Gallegos El Movimiento Indigena

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04011326 - AMERICA III 18 COPIAS


ff~\(\L ~.
LA BIBLIOTECA DE C1ENCIAS SOCIALES
En un esfuerzo por irnpulsar el desarrollo de las investigaciones sociales
j '1 en el Ecuador y difundir sus resultados, la Corporacion Editora Nacio­
j
nal esrablecio en 1984 estn Biblioteca de Ciencias Sociales, destinada a BIBLIOTECA DE CIENCIAS SOCIALES

i
I recoger trabajos relevantes producidos por instituciones academic as 0 Volumen 65

I por investigadores particulares.


Los textos que se presentan para publicacion en esta Biblioteca de Cien­ ;:\;',C;\-. - :t:I,,: r: (I~. ,c.:­
j cias Sociales son revisados por un conjunto de expertos en diversas
areas de la investigacion. De esta manera se garantiza la calidad, apertu­
ra, pluralismo y compromise que la Corporacion ha venido mantenien­
do desde su Iundncion. Es polftica de este programa editorial realizar
coediciones con centros acadernicos , instituciones oficiales y privadas
del pais y del exterior. los Andes en rnovirnlentc

Luego de mas de dos decadas de publicacion, la Biblioteca de Ciencias


Sociales se ha transformado en la serie editorial mas extensa y de mayor
impacto en el medio acadernico del pais. Ha logrado tambien constituir­
Identidad y poder

se en un vfnculo de relacion y discusion de los editores nacionales con en el nuevo poisaje politico

los trabajadores de las Ciencias Sociales dentro y fuera del Ecuador.

Pablo Ospina Peralta, Qlaf Kaltmeier,

UNIVERSIDAD ANDINA

Christian BGschges

editores

SIM6N BOLIVAR

Ecuador Christian Buschqes. Gonzalo Calque. Olaf Kaltmeier.

Carmen Martinez Novo, Pablo MindciBatallas, Pablo Ospina,

Toledo N22-80
Franklin Ramirez Gallegos. Silvio Rivera Cusicanqui. Pablo Stefanoni.

Apartado postal: 17-12-569· Quito, Ecuador


Catherine Walsh. Leon Zamosc

Telfs.: (593 2) 3228085,2993600· Fax: (593 2) 322 8426

uasb@uasb.edu.ec • www.uasb.edu.ec

If~tliVj Un ivers itat Bielefeld


ill

CORPORACION

EDITORA NACIONAL

School for Historical Research


Schule fUr Historische Forschung
I Universirat Bielefeld Postfach 10013\ D-33501 Bielefeld
post@uni-bielefeld.de • www.uni/bielefeld.de
2009

J 1/18
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Contenido
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Introduccion 7
PERSPECTIVAS COMPARADAS 'r"1:
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[ ,fI I .!' t 1 rr J E( Ciudadania indfgena y cohesi6n social en America Latina
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Leon Zamosc . 13
rc-cb~:t '.~ 0.A. C'-,'0rP ')£;;J.{ v. Polfticas de identidad entre integraci6n y autonornia: !
movimiento indigena, sociedad y Estado en Ecuador y
c~ mpra~,....~L_lCj....(\ _
Nepal desde una perspectiva comparativa y transnacional .
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OJ Christian Biischges
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C~fljf.)~.._. _ _. PARTICIPACION ELECTORAL.


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...__ ,..,.. ...,., '~': '.'~.' '_.4_~
:.. .:...... __.'_. El movimiento indfgena y la reconstrucci6nde la izquierda
en Ecuador: el caso del Movimiento de Unidad Plurinacional
Pachakutik-Nuevo Pafs (PK)
Primer" edicion 65
Franklin Ramirez Gallegos
ISBN Corporucion Editoru Nacional: 978-9978-84-493-9
Univcrsidud Andina Simon Bolfvar: 978-9978-) 9-219-1 Indianismo y nacionalismo revolucionario:
Dercchos de uutor: 030610· Deposito legal: 004238
Impreso en el Ecuador, abril 2009 un analisis del gobierno de Evo Morales ..­
Pablo Stefanoni 95
if· Corporacion Erlitora Nacionol , Roca E9-59 y Tamayo' apartado postal: 17-12-886
Quito-Ecuador > telefonos: (593 2) 2554358,2554558,2566340 • fax: ext. 12 Gobiernos indfgenas locales: el caso de Jesus de Machaca
cen@ccnlibro~ecuador.org • www.ccnlibrosecuador.org en las tierras altas de Bolivia
Univrrsid,ul Andino Simon Bolivar, Sede Ecuador. Toledo N22-80 • apartado postal: 17-12-569 Gonzalo Calque 107
Quito-Ecuador > relefonos: (593 2) 322 8085, 299 3600 • fax: (593 2) 322 8426
uasb@uasb.edu.ec • WW\\ .uasb.edu.ec MOVIMIENTOS SOCIALES
lmpresion: Editorial Ecuador, Santiago Oe2- 131 y Versalles, Quito
Supervision editorial: Jorge Ortega' Diagrarnacion: Margarita Andrade R. "Nos vino un huracan politico": la crisis de la CONAIE
Correccion de textos: Manuel Mesa' DiseJ10 de cubierta: Raul Yepez Pablo Ospina 123
2/18
PARTICIPACION ELECTORAL

/.
EI movimiento indigena y la reconstruccton
de la izquierda en Ecuador:
el coso del Movimienfo de Unidad Plurinacional
Pachakutik-Nuevo Pais

flACSO . BihHotflC~ Franklin Ramirez Gallegos


'

Antes de la creacion del Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakurik­


Nuevo Pais (PK), en 1995. el rendimiento electoral de las fuerzas de izquicrda en cl
Ecuador, a 10 largo del vigente periodo democnitiro. rue modesto. Su const ituciou
como movimiento politico vino precedida poria cclosion , desdc I 9(j() , de una <erie
de Ievantamientos indigenas. coordiuados por la Confederacion de Nacionalidadc-,
Indfgenas del Ecuador (CONAIE), que paraliznron al pais y evidenciaron la irrup­
ci6n polftica de un actor colectivo que incidina, en udclnntc. no solo en cl campo de
la izquierda sino en la re-configurncion de In comunidad poluica.
\
La politizacion del conflicto etnico amplio el discurso de 1'1 i/uuicrdn ccua­
toriana hacia cuestiones relativas a 1'1 diferencia cultural y la diverxidad cmica
:\
-elementos distantes de la matriz marxism de la que proven fa- e introdujo en In
II,
agenda estatal la dernanda de la plurinncionalidad. Las rcivindicacionex etniL'a~
fueran articulandose, no sin dificultades, con las mris cliisicns dcmarulas rcdistri­
!' butivas a traves de la contestacion a las politicas de ajuste estructural (PAE) des­
, plegadas en las dos iiltimas decadas, Dicha articulacion permitio al Movimiento
Indlgena Ecuatoriano (MIE) colocarse a la vanguardia de la rexistcncin SI1l'i;d a L:,;
polfticas neoliberales.
La evoluci6n organizativa del MIE, en el contexto de idas y vueltas entre la
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accion contenciosa y su integracion al sistema politico, remite al clasico problema
,r:l sociologico de la institucionalizacion de los rnovimientos sociales, a saber. SII
transformaci6n en un partido politico, mas 0 menos convencional, que acnia en el
marco del regimen establecido y puja pOI' reformarlo desde adcntro . Claus Otfe
(1988, 1992) considera que, en algtin punto de su desarrollo. los nuevos 1110\ i­
rnientos sociales deben hacer frente al dilerna de "no poder seguir siendo ximple­
mente 10 que ya han sido". Tampoco Jes es facil, 110 obstante, pasar a convertirxc
"en un partido como los dermis' sin panel' en riesgo su ideutidad (llJRX: 2--17). De

I. Dr. (c) Sociologfa Pohtica. Univervidad Pari.' Yl lt-L'nivcrvid.rcl COmplllll'll,e dl' ,\Lidrid. Pmk,,,r­
3/18 Invesrigador asociado FLACSO-Ecllador.
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LI~ rOrl,:a, ':n qll~ cada movimicnto rcsuclva tal dilema dependera su continuidad EI crecimiento industrial genero un cierto proletariado que modified las for­ ,~
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'-.I,;, Ci'''; un [1rnl~CSO lk trnnsicion de la ace ion colectiva extra-institucional a

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tI mas de organizacion y representacion sindical que habian operado hasta entonces.
De la mana de los partidos comunistas y socialistas se formaron diversas centrales \
la :In:i\)!, p(;liIIL',: purlarncntariu , In, dilcmas de la institucionalizacion en los rnovi­
.,,

l sindicales que progresi vamente convergieron en el FUT (Frente Unitario de
mieni.», sociulc- rernitcn a 1111 asunio de auto-racionalizaci6n/auto-limitaci6n cuyos ~ Trabajadores). Su momenta politico mas alto fue entre 1981-1983, cuando efec­ \
1\;sul1 Jell'S del -criden de las dccisiones y opciones estrategicas que adopten sus tuaron cinco huelgas nacionales en rechazo a las PAE que empezaban a implantar­
militu.ues. Ofr-: ha planteado un model a , que cornprende cuatro mementos, para el se en el pais (Perez y Leon, 1986). EI avance de las medidas de desindustrializa­
esrudio de I" transtormacion institucional de los movimientos: a) el despegue de la cion y flexibilizacion laboral provocaron una acelerada reduccion del empleo
uccion colec: i va a truves de la protesta y la oposicion ala accion institucional; b) industrial privado y una perdida de los derechos de organizacion colectiva. Para
el de-.gastc de \" accirin contcnciosa; c) la eva1i.la&i-6hy disefiu de estrategias de ins­ fines de la decada su protagonismo politico era mfnimo.
titucionalizacion -qUf' normalmcnte desgarran al movimiento- para pasar a la poli­ EI aumento de la presencia estatal en el agro -extension de la educacion basi­
tica cornpctitiva. EI exito de este proceso conduciria a (d) constatar que la trans­ ca, prograrnas de capacitacion y asistencia tecnica, Iineas de credito- y el avance
formaciun in-nitucionul no ha des mantel ado la ~dentidad polftica del movimiento de las medidas de la reform a agraria -parcelacion de las haciendas de la curia y del
:.ll)~~: 24'.): 1992: 277-290). Estado-, durante los sesenta y setenta, contribuyeron a resquebrajar las bases de 10
Desde su crcacion, CI1 PK han convivido presiones "institucionalizantes" e que Andres Guerrero (1993) ha denominado la "administracion etnica". Tal con­
inercius "rnovimientistas" que no han resuelto su arnbiguedad constitutiva. ~Se cepto designa una dinarnica de administracion de la poblacion indigena que adop­
trata de 1111 movimienio de izquierda plurinacional de nuevo tipo 0 el simple brazo ta una forma de poder que mezcla 10 publico y 10 privado. EI "triangulo de la domi­
politico del movimiento social (Ia CON AlE)? Esta indiferenciacion institucional nacion etnica" estaba compuesto por los hacendaclos, responsables de la explota­
restringio el margen de maniobra de PK en su trabajo de articulacion politica y de cion economics de "sus" indios; la Iglesia catolica, que recaudaba diezmos y pre­
accion parlumentaria -toda vez que debra pasar siempre por los filtros del movi­ sidfa el dominio cultural-ritual de las comunidades; y la gente blanca del pueblo
miento social-, facilito 1.1 penetracion estatal de las organizaciones soeiales, y ace­ que ostentaba el poder local. Esta trilogfa de poder perdur6 desde la abolicion del
lero cl desgastc del conjunto del movimiento social en medio de una crisis politi­ tributo de indios (1857)2 hasta su des-constitucion durante los afios 1970.
ca que pulverize la Iegitimidad de todo actor politico. La ampliacion de la accion estatal hacia el sector rural propicio, efectiva­
mente, la desprivatizacion de los conflictos agrarios -atrapados hasta entonces en
los confines del poder hacendatario- y estimulo el incremento de la espiral orga­
EL TTFMPO DE LA PROTESTA:
nizativa del mundo indtgena.' La presencia de militantes comunistas y luego de la
EL SlJR(J Il'vl lE!'\TO DEL MOYIMIENTO INDIO
iglesia catolica en el campo perrnitio, ademas, la movilizacion de recursos simbo­
licos, organizativos, etc., hasta entonces desconocidos por las comunidades.
Para fines Lie los aiios 1980, des fenomenos eran particularmente visibles en
Progresivarnente, estas fueron rompiendo la tutela de aquellos y construyendo sus
el campo (I.; Ins movimientos sociales: a) el debilitamiento del movimiento sindical,
propias estructuras de representacion. Asi, en junio de 1972 se fundo el ECUA­
y b) la ernergcncia Lid MIE. Tal reacomodo en las dinamicas de la accion colectiva
RUNARI (Ecuador Runacunapac Riccharimuij.s Ia principal organizacion indtge­
operaba en el marco de la trunsforrnacion de los regimenes de acurnulacion.

La crisis de la deuda exlerna fue el punto de partida para el desmantelamien­ '<':!'


10 ck las p01l1 ieas de inJuslrializacion y de los dispositivos de redistribucion de la -
riqllei.~l soei,t1, im;taurados por los gobiernos mililares Llesde los afios sesenta gra­ Casi treinta aiios despues de la fomlaci6n de la Republica del Ecuador, el Estado Illantuvo la
2.
cias ,11 dc~,cubril1liento de pdr61eo. Tal regimen cle aculllulacion giraba en lorna a herencia colonial del tribulO de indios que suponia una "elasificaci6n jurfdico-politica de los habi­
un E~lado desarrollisla quc planificaba e intervenfa en seclores estrategicos de la tantes en dos tipos: los blancos, excntos de conlribucion, y los indios, obligados a tribular"
cconol1lia. El prnceso intent6 alteral' la eslruclura de poder del pars par medio de (Gllerrero, 1993: 95). Pese a que con la supresion de 1<11 tribulo en 1857 se extiende formalmente
;1·
el principio de igualdad ciudadana a todos los ecuatorianos, los indios conservaron el estatuto de
Ia reforilla agraria y de politicas de industrializacion que buscaban generar una bur­ ;.t,
una poblaci6n con derechos alllbiguos.
gu..:sfa llloLierna (Manccro, 1999). 3. El acceso a los progralllas est<1talcs tenia como condici6n I" formalizaci6n y el reconocimienlo
f~
legal de las comunidades (Sanchez y Freidenberg, 1998). (.
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4. En castellano: Despertm' del pueblo indio. L"
4/18
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68 69

na de la Sierra, que aiios mas tarde seria I" base para la creaci6n de la CaNAlE En el contexte de crisis economica y apertura polftica del gobierno socialde­
(1986). mocrata ocurri6, en junio de 1990, un hecho absolurumentc incdito en d Ecuador:
Mientras el fin de la "administraci6n etnica" abrfa la ocasion para In articu­ durante nueve dias miles de indtgenas paralizaron et puix. Era cl primer !e\',II11a­
laci6n organizativa del mundo indigena, la descomposici6n de la matriz desarro­ miento indfgena masivo liderado por la CaNAlE. Su repcrtorio de n1l'\ ili/aLilln
Ilista impactaba negativamente en sus estructuras economicas> Ambos factores incluyo ocupaciones de iglesias, marches para copar cumunus, pueblos. c';lpi(;d,,'~
incidieron para que, a 10 largo de los aries 1990, se consolidara una tupida red de provinciales, y el bloqueo de las principales curreteras. Lucgo de rccorrer variux
organizaciones indigenas que serian las principales agentes de la contestacion al horas desde sus comunas, los indios cavabun zanjas y obstrufan grunrles tramos
avance de la agenda liberal. Su capacidad de movilizaci6n contribuy6 a cohesio­ viales con arboles y piedras, Se desplegnron. udcnuix, "juick», publico." a lo-, lun­
nar las organizaciones indigenas y realinear las formaciones de izquierda en torno cionarios mestizos acusudos de usura. maltrato ,1 las mujeres inclius , discriminu­
del MIE. cion, etc. "El mito clel indio humillado, pobre , explorudo y analfabetu comienzn a
mutar en este momento... En los sucesivos elias de lu movilizacion casi todos Jus
Levantamientos indfgenas y agenda politics fonnadores de opinion justificaban la accion y hacfun ulusion a lu culpa dcl iuevti­
zo" (Barrera, 2001).
La decada de 1990 se inauguro con el gobiemo del social-dernocrata Rodrigo EI bloqueo del callejon interandino culmino con el arribo a Ouito .vapiru! del
Borja de Izquierda Dernocratica (ID). Su antecesor, Le6n Febres Cordero -lfder del pais, de las mas importantes organizaciones indigenas, Su discurso cucstionaba la
mas grande partido de la derecha ecuatoriana, el Partido Social Cristiano (PSC)­ concentraciou en la tenencia de la tierra. 1,1S polfricux de riego. cr,:dlill : pn~,.·i()<
gobern6 bajo un estilo de gestion personalista, anti-institucional y autoritario, y agrfcolas, y reivindicaban el reconocimiento oficiul del c.irucrcr p'"rill:h·jon:1! lH
creo fuerzas especiales de seguridad como medida de contenci6n; de una minus­ Estado. Desde entonces tuvieron Ingar xuccsivo» levanramicuro- (1'!';.1. l(i()-~.
\ cula guerrilla urbana que amenazaba con el quiebre de las instituciones dernocra­ 1997, 1998, 2000, 200 I) e innumerables acciones contenciosus que (\ itl.: llL'iaron
ticas (Montufar, 2000) la consolidacion de un denso entramado organizativo que articulaba lu a,-(~il\n
\
Aunque Borja continuo, bajo un esquema gradualista, con las PAE, impulse colectiva comunitaria con estructuras nacionalex de representacion xoci.rl,
un nuevo estilo de gestion. La negociacion con la izquierda insurgente,la apertura Durante los levantarnientos se desplegubun un conjunro dL· elem lit,·, '-',;JIl'­
politica frente a las organizaciones sindicales, el Plan Nacional de Alfabetizacion, sivos de traclicionales practicas indigenas: la reufirmnci.in clel "ethos ,·'-li'll'I:.;',
y una politica internacional multilateral aparecian, en efecto, como los signos de basado en la reciprocidad y la solidaridad andinas, una suertc de 1JL',rllllI1"!:"i·,',,:
un viraje politico y de un intento por recuperar la institucionalidad dernocratica ritual? en medio de las protestas, el usa publico de los idiomus "n:lliVI)S".) lu I'LL"I·
(Ramirez/Rivera, 2005). EI regimen tuvo , sin embargo, pocos logros en terminos peracion de objetos corporales depreciados -muchos cIirigentes y militanies 11;11'
de estabilidad economica. La reprograrnacion de la deuda hecha por Febres vuelto a usar el poncho y el sombrero trudicionales (Barrera, 200 1; Larrea, 200U)-'.
Cordero y el efecto especulativo del esquema gradualista limitaron la capacidad La identidad era entonces re-inventada, como estrategia de cohesion y COll1pCtCIl­
del Estado para responder a las demandas ciudadanas y redujeron su capacidad cia polftica, por medio de una serie de elementos estrecharnente vinculados a expe­
adquisitiva. La inflaci6n promedio fue del 50% en todos los aiios del mandato de riencias y sfrnbolos habitualmente empleados 0 adoptados por las comunidadev.
Borja y supero el 60% hacia el 1992 (Baez, 1995). EI incremento de la pobl'eza se De este modo, cada levantamiento obligaba a la sociedad blanco-mestizu a

mirar a los ojos del "repugnante otro" y evidenciaba las bases del raL'isml1 y la dis­

i hizo evidente: el porcentaje de la poblacion que en 1990 vivia bajo la Ifnea de


criminaci6n dominantes en el pais. Los levantamientos se L'onstilll) ,'ron en

pobreza era de 61 % mientras que en 1970 abarcaba al 40% (Barreiros, 1988: 281).
\ Crecia ademas la concentracion del ingreso. 6 momentos de afirmaci6n de la identiclad cnleetiva de las lll'ls cle (reec lI<!cil1l1,t!id;,

des indigenas que habitan en el Ecuador y de trastocal11ienlu del llrdcn simb'iliL'1

dominante: Ia ocupaci6n indigena de la capital. pm cjcl11plo. conkstab" <.'1 pod.~J'

\ 5. Son especialmente relevantes: el deterioro de las condiciones de intercal11bio entre produclos de las elites estatales urbanas. En adelantL'. III indfgcn<l serf~: J'C \;J!, 'li'l.<Ido. ;,,_ j'

IJ industriales y agrfcolas; la agudizaci6n de la l11inifundizaci6n de los predios rurales de propiedad


"indio de la CaNAlE" era l11otivo de orgulln pers\)llal y de dell:J'ciH'ji, ell I.l'- ;I'il ­

6.
indfgena; las limitaciones de acceso al mercado laboral urbano; eI deterioro de los salarios reales;
y. el decrecimiento del gasto publico en areas indfgenas (Guerrero y Ospina, 2003; Barrera, 200 I).
En las ciudades eJ 20% de la pobJaci6n que percibfa mayores ingresos concentraba el 47,7% del
ingreso total de los hogares en 1975; 20 alios mas tarde, era dueiio ya del 63,4% del lotal de
I.
7. En rodos los lev:lIltalllienlos se acli\'i.Ihan ri(uah:~~ de jll1rifi\.'.Il..:i6n y a~r:tdl".'L'imi~lllp dil·i~idlh. pLH

5/18
ingresos. Shnl11anes y Taillls de diversas l'l'IllUlla.S,
70 ri 71
rrctacionvs sociales. La opinion publica adoptaba, adernas, el discurso de la dife­
rcnciu y ,'vntribuJu a la legitirnacion de la dernanda ctnica.
La at!t'lHJa ctnica tenia dos ejes. Par un lado, el planteamiento de auto-deter­
tninarion que buscaba el reconocirniento de un conjunto de codigos y leyes indi­
g~nas. como mecanismos de auto-regulacion politica y administrativa de los as un­
IO~ i n~Lm(l~ de las comunidades. Par otro lado, las organizaciones orientales -agru­
pau,ls en InJ'!l<l a la CONFENAlE (Confederacion de Nacionalidades Indfgenas de
!.t Amazorna Ecuatori.maj- pan fan el enfasis en la recuperacion y defensa de los ,~

territorios indigenas . Estas "geografias populares imaginadas" surgfan bajo la idea


de territories etnicos hercdados ancestralmente (Radcliffe y Westood, 1999).
EI incremento de la cupacidad organizativa indigena, asf como la construe­ ;~::.
cion uuionoma de su discurso, se enmarcaban dentro de transformaciones sociales
I.
de mas largo plaza en el agro ecuatoriano: a) la arnpliacion de los marcos de rela­
cion social del mundo indio par efecto del incremento de la migracion indigena a
las ciudades; b) el acceso de los dirigentes indfgenas a la educacion formal y a los ,·~i,· i,.
proccsos de capacitacion tecnica prornovidos por ONG; c) el fortalecimiento de su
c.ipacid.ul ell: rnediacion can el Estado; y d) la consolidacion de estructuras orga­
nizutivas propias, par fuera del comando de las izquierdas a de las iglesias.
El enfrentamiento al ajuste estructural
~ .. , , . ,... ~ -. ~ ....... ,..... /, ~ ~\:

- .I .......... _-- ---.... ~- _ •• -~----_. -- -0-··-- S\',.

....... \
Iii
movimiento mcngena contra ei gooier- f;;'
as renertorios de protesta de 1990. La r; ;'
.,.
i Ll
II
oo . EI Proyecro de Ley elaborudo desde las Carnaras de Agricultura buscabu "Iimitar IuS causales de
afectacion de tierras; crear mecunisrnos para la division de las tierras comunales; desarrollar un i/ •
rnercado de tierras , y transferir los contlictos de tierras al fuero civil" (CAAP, 1994: 49-59). r. )
6/18 I'
1:,1
e. r
72

el movimiento indfgena, los carnpesinos del seguro social, los trabajadores petro­
leras y las emergentes dinarnicas de la izquierda social.
En noviembre de ]995 el gobierno nacional efectuo un plebiscite con once
l
tr
izquierda partidaria: el Frente Popular, que agrupa al profesorudo piibl ico y a los
gremios estudiantiles, bajo la tutela del MPD; y el FUT. que arriculaba a diversas
centrales sindicales y era la expresion de la izquierda socialista y cornunisru.
73

preguntas relativas a la continuidad de su agenda de reforrnas estructurales. Tal I


t
coyuntura propicio la ace ion unificada de las nuevas fuerzas progresistas. Bajo la !
figura de la Coordinadora de Movimientos Sociales (CMS), dichas organizaciones
lideraron la carnpafia por el NO en un referendum que confronto a defensores y
I ENTRE LA FORMAUZACION
Y EL "MOVIMTENTISMO"
detractores de la reforma del sistema de seguridad social y de la desregulacion
!
laboral en e) sector publico (Ibarra, 1996). A pesar de una fuerte campaiia oficial, t Aunque se trataba de un debate recurrente dentro del movirnienro. el triunfo
el 58% de los votantes rechazo las reformas.? EI protagonismo del MIE y la CMS i del NO en el plebiscito reformista de 1995 y la reforma coustitucionul que autori­
Ics permitio capitalizar polfticamente el fracaso del regimen y proyectarse hacia la zaba la participacion electoral de candidates independicntes (no afiliudos a partido
escena nacional,
La derrota del gobierno acelero la crisis de legitimidad de la agenda liberal y
las divisiones en las coaliciones polfticas de la derecha ecuatoriana. Estas ultimas,
I
~
f
!
politico) fueron los estfrnulos finales para la creacion de PIC Las dcmumlas (k plu­
rinacionalidad, autodeterminacion y territorial idud. Ires cjc- elt'I Pr"Yl~1.'l1l I'n! it:,. "
de la CONAIE publicado en 1994. exigian reforruas quc del-Ian SCI' pr,,'.·csada,
paradojicarnente, controlaban el poder legislativo, pero representaban a facciones desde dentro del sistema politico. El crecimiento y lidcrazgo del !'vlIE luutuu i':\ i.i­
economicas con intereses y percepciones divergentes sobre el proceso de liberali­ ble que delegase en partidos afines la tarea de avanznr cu tales relilraws.
zacion de la economfa. La imposibilidad de profundizar la agenda neoliberal debe No era entonces, como plan lea Offe , cl agotamicnto de la eSI,·<~Il.'gi:1 dt' '.','n­
encontrarse, entonces, tanto en la accion opositora de las nuevas fuerzas sociales frontacion social 10 que impulse '11 MIE a decidir la transforrnacion de Sll natura­
como en el extrerno faccionalismo polftico de las corrientes conservadoras domi­ leza organizativa. AI contrario, In Iucha extraparlamenrarin hila dcl mox imicnio un
nantes (Andrade, 2005). Hacia el final del mandato de Duran Ballen, precisamen­ actor polftico exitoso que ernpezaba a generar adhesioncs y a rcprcscniar intcrexc-.
te, el ex presidente Febres Cordero enjuicio polfticamente a Alberto Dahik, vice­ que iban mas alia de su base indfgena. EI crecimiento de expccuuivu-. ;11 interior Y
presidente del pais y mentalizador de las refonnas liberales. Las disputas entre los al exterior del movimiento, se correspond fa adem.is con la consolid.rcion (10: lIll
grupos dominantes conducfan asf a una extrema inestabilidad institucional y al des­ prcgrama politico cuya disputa requeria de una estructura organizutiva In:is rotu­
prestigio de los partidos y del sistema polftico en su conjunto. pleja y diversificada.
La estructura de oportunidad polftica amplified las demand as del movimien­ La constitucion de Pachakutik en noviembre de 1995 respondia. entonce ::
to indio y posibilito una apertura de su programa mas alla de las reivindicaciones la necesidad de con tar con una forma de proyeccion politica que perrnitiei ,1 1;1 :;II!n·
etnicas, Su discurso claramente anti-neoliberal tornaba a la agenda india en una representacion y la participacion directa del movimiento en el sistema polit ico pern
complejo arnalgama de demandas indeniitarias, ciudadanas y clasistas (Leon, que fuese, a la vez, independiente y autonoma frente a las organizaciones sociulex
1992) y permitfa una cierta unidad de accion con viejas y nuevas organizaciones de las que provenfa (VY.AA., 2004). Ambas cuestiones permitirtan al movimieruo
sociales y militantes de izquierdas. Luego de diversos intentos, 1a creacion de la posicionar un programa polftico para el conjunto de la sociedad. Una decada des­
CMS en 1995 aparecio como el acurnulado de luchas sociales que buscaban nue­ pues de la creaciou de PK, la consecuci6n de tales objetivos fue paradojica: si bien
vas formas de coordinacion polftica distantes de las estructuras partidarias. el movirniento alcanzo un fuerte protagonismo en el sistema politico y sus rendi­
Adernas de la CONAIE, la Coordinadora estaba integrada por la CONFEU­ mientos electorales Ie permitieron ir mas alia de la represenrncion iocal ell I:,s
NASSC, FETRAPEC, movimientos de pobladores urbanos, y organizaciones de zonas de predominio einico. el proceso ele elifereneiaci6n institllciollal no ;dt':li1l')
mujeres y jovenes. Se trataba del mas ambicioso intento de articulacion polftica de a consolidarse y los !fmites entre el 1l10vi1l1iento soc ial y e I mov im ien [0 p'.I1 it iel)
la nueva cOlTiente de organizaciones progresistas. Su protagonismo en la campana fueron siemp1'e difusos. PK no pudo traducir la eapacidael ell' conlL'st,lCi6n sOL'!al
contra el referendum la diferencio, ademas, de las instancias controladas por la del MIE en una agenda de aceion institucional que arl'ctara al ('onjllnto dd Sisl'.:I1l:\
democratico. EI locus privilegiado del movimiento social, la prntesta. Illlne;1 file
abandon ado y mas bien tendi6 a radicalizarse a medida que aU1l1entahan las fnls­
9. La diferencia en la distribuci6n regional de la votaci6n fue, una vez mas, muy marcada. En traciones con eI juego institucional. Ello indispuso a los sectores dominantcs l'n Sli
Guayaquil, donde la hegemonfa de la derecl1a empresarial l1asido incontestable, la poblaci6n vol6
a favor de las reforrnas .
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74 75
contra. Micntras tanto. las difcrentes concepciones de disputa y acceso al poder nismos de rendicion de cuentas y control intemo a las autoridades electas, y de la
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enfrcntarou al rnovimiento desde su interior. rotacion en los cargos y candidaturas.
Mas alia de estos atriburos, los mecanismos empleados para formalizar la dis­
Una instltucinualizacion difusa tinci6n entre PK y las organizaciones sociales siempre dejaron lugar a la arnbigtie­ '\~d
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dad. Tanto el Cornite Polftico como el Consejo Ejecutivo Nacional de PK estaban I ,

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PK ha sido el primer actor polftico que reivindica directamente la cuesti6n integrados por representantes oficiales de las organizaciones sociales, su coordina­
indigena y alcanza a tcner participacion electoral con candidatos propios. De este dor nacional debfa ser un indigena elegido por la CONAIE y sus miembros perte­
modo cl eli vajc einico del Ecuador pasa a convertirse en uno de los conflictos cen­ necfan, a la vez, al movimiento politico y a las organizaciones de base. Se trataba,
trales al interior del sistema politico (Freidenberg, 2002). En PK, sin embargo, se en surna, de una estructura de caracter indirecta donde "no hay una comunidad de
intcgraban rambien las dernandas de otros sectores sociales como los sindicatos partido distinta a la de los grupos sociales que la integran" (Alcantara y
publicos (trabajadores petroleros y electricos), los "nuevos movimientos sociales" Freidenberg, 2001). En la practica polftica, ademas, el funcionamiento de PK ha
(ecologistas, mujeres .jovencs), ciertos grupos religiosos, disidentes de la izquierda dependido de las relaciones de poder entre las fuerzas que 10 integran. i"~
purtidaria, e intelectualcs y universitarios progresistas. PK emergi6 asi como una Aun con estos limitantes, la decisi6n del I Congreso de 1999 catapulto la ere­ IJ;!j
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alianza multietuica de tendencia izquierdista. La tesis amaz6nica, que abogaba por aci6n de una estructura polftica cuyos integrantes, en adelante , defendenan la nece­ !t~. :, .
un partido exclusivarnentc indio, no prospero (Guerrero y Ospina, 2003: 195). 't.:
sidad de ganar autonornia de gesti6n politica respecto a las organizaciones socia­ r"L
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Aur.que los dirigentes siempre han hablado de PK como un movimiento poli­ ,;r. . '~:1i
les. Algunos de estos integrantes, sobre todo mestizos urbanos, no provenfan de
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tico (y no como partido), la progresiva formalizaci6n de las estructuras politico­ estas organizaciones y necesitaban de una estructura de tipo partidario para inscri­ -:
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organizativas de PK, con instancias de decisi6n jerarquizada y otros procedimien­ bir su participacion dentro del movimiento indio (Guerrero y Ospina, 2003: 231).
los, y su dcsempeiio de funciones representativas permiten ubicarlo como parte del Asi, aunque algunas organizaciones indlgenas importantes apoyaban la estrategia
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sistema de partidos. El desplazamiento hacia la esceua institucional no implica, sin de diferenciaci6n institucional , eran sobre todo los recien designados dirigentes de I '

embargo, abandonar la accion extra-parlamentaria. Se trata, de hecho, del desarro­ PK quienes buscaban la centralizaci6n del aparato politico y rechazaban un fun­ ::
llo de una estrategia dual que busca la transformacion del Estado "desde adentro cionamiento como simple "brazo electoral" de la CONAIE. Algunos sectores de II
II
y desde afuera", esta ultima pensaban, por su parte, que era necesario controlar enteramente a PK
EI proceso de diferenciaci6n tuvo muchas resistencias. Asf entre la constitu­ debido, precisamente, al excesivo peso de los dirigentes mestizos en su seno .
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ci6n formal de PK, en noviembre de 1995, Y hasta finales de 1997 -y pese a que t.: \. Las dificultades en el proceso de autonornizacion de PK estaban Ii gadas , ade­
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el movimiento ya habia conquistado alcaldias y legisladores en las elecciones de mas, a la dispersi6n territorial, la heterogeneidad etnica y polftica, y la vieja tradi­
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1996- no existio ningun proceso efectivo de formalizacion del nuevo movimiento ~.: . cion de descentralizaci6n de las organizaciones indias. Ni siquiera la misma
politico. Solo ell el I Congreso de PK, en 1999, se aprobo un estatuto que recono­ CONAIE consiguio centralizar completamente a diversas organizaciones provin­
cia su autonomia organizativa. ciales 0 a las que representaban a los indigenas amaz6nicos (CONFENAIE) y
La cstructura de PK combinaba instancias de representacion territorial con .t' , : evangelicos (FEINE). Asf, a pesar de las directrices de la CONAIE, en ciertas pro­
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espacios funcionales de caracter nacional. Los Consejos Cantonales y los Consejos vincias PK continu6 subordinado a las decisiones de las organizaciones locales.
Proviucialcs daban cabida a las organizaciones territoriales de base local y provin­ Tal institucionalizacion difusa hizo que las relaciones entre la CONAIE, las
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cial mientras que el Consejo Politico y el Consejo Ejecutivo Nacional eran las nue­ diversas organizaciones indfgenas, y PK fueran ambiguas y tensas: a ratos PK apa­
vas esrructuras forrnales que dirigirfan al movimiento politico a nivel nacional. La rece como el brazo polftico del movimiento y a momentos alcanza importantes
Asamblea 0 Congreso Nacional, mientras tanto, es el principal espacio de delibe­ niveles de autonomfa. La intervenci6n de la CMS puede inclinar la balanza hacia ...

rncion y decisi6n de todo el movimiento. un lado u otro. La correa de transmisi6n de decisiones tiende, asi, a ser en extrema
Dcsde sus origenes PK se distingui6 del resto de partidos politicos POl' con­ laxa a la hora de fijar parametres de actuaci6n a las dignidades electas bajo la ban­
figurar, en su cupula, una estructura colegiada con dirigentes indios y mestizos y dera del movimiento. Algunos funcionarios responden a los comandos de sus orga­
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en In que no existe la Figura de un Ifder carisrnatico. Su caracter innovador se ha '~; ,
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nizaciones de base, otros a los que provienen de la CON AlE y otros a los que erna­
expresado, adernas, en la existeucia de largos procesos deliberativos previos a la nan desde PK. Si en los momentos de confrontacian tales diferencias se redujeron
ton1<l de decisiones. Ello se ha acolllpaiiado del empleo, tambien inusnal, de meca- con cierta facilidad -bajo el cementa unificador de la identidad colectiva agravia­
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ri. da-, a la hora de la realpolitik de la gestion publica, el movimiento debio enfren­ de los votos, se ubico en tercer lugar. EI movimiento obtu vo adem as cerca del 10%
tar conflictos que supusieron altos costos de oportunidad polftica y verdacleras cri­ de la representacion legislativa. La evaluacion interna sobre el rendimiento electo­
I sis de cohesion interna. ral fue globalmente positiva.
I
Fue, mas bien, el peso de las nuevas obligaciones institucionales de PK el que Dicha percepcion era compartida por el nuevo presidente Ahd;lhi Buc;lr;ll11.
oblige a un proceso de adecuacion reactiva pOI' el cual las estructuras del movi­ del Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE). quien rripidnmente busco neutrnliznr it
miento politico debian fonnalizarse y especializarse de algun modo. Asi, los equi­ los dirigentes indfgenas y cooprnr a las organiznciones de base. Aunquc can di ver­
pos de asesoria legislativa, los equipos polftico-tecnicos de las alcaldfns, las repre­ sos eufasis y modalicfacles tal serta, en adelnnre , la cstrarcgia con que 1o" .:coIJicrJll)';
sentaciones en los Tribunales Electorales, etc., ernpezaron a conformar un cuerpo de turno procesarfan sus relaciones can los indigenes. Nunca fracusaron del todo:
polftico mas complejo y distinguible del conformado pOI' unos dirigentes sociales la difusa institucionalizacion del movimiento C0l110 actor politico lcs perminn anti­
con dedicacion esporadica. Aunque ello elevaba la capacidad de gesti6n de los nue­ cipar la baja probabilidad de una respuesta unificuda pOI" parte de ln-, orgnnizacio­
vos funcionarios publicos, afectaba la democracia interna del movimiento. nes indigenas. Su descentralizaci6n y 1£1 carencia total de recursos de las cornuni­
La formalizacion del cuadro organizativo de PK no ha sido, entonces, el dades han estimulado a sus dirigentes. adernas. a encarar uegociaciones cliemclu­
iinico factor de transforrnacion organizativa. EI mismo movimiento indigena ha res con los polfticos en el poder. Multiples organizaciones nmazonicns y la mismn
sufrido cambios significativos a partir de la decision estatal de institucionalizar ins­ CONAlE entraron asf en el juego de redistribucion burocraricu y material qlll' cl
tancias gubernamentales.!? especfficamente instituidas para hacer frente ala cues­ nuevo regimen ofrecla. PK, por su parte, procurabu guardar di:,l;II'U;t con
tion indigene, Sea como parte de unos nuevos mecanismos de cooptaci6n y con­ Bucaram. EI movimiento se vela fracturado desdc lu gcsrion estutal por pruucra
1 trol politico del Estado (Ramirez, 2001) 0 como parte de una estrategia indigena vez en la decada (Barrera, 2001).
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corporativa para acceder a los recursos piiblicos (De la TOITe, 2003), 10 cierto es No se trataba de una simple difereucia de percepciones sobrc e l rt;1_'ill~'ii
que el acercamiento con el Estado altere la dinamica organizativa indigena y afec­ bucaramista, Dentro del campo indigena han convivido dos consteluciorv-. pol'l ,.
to las relaciones internas. cas mayores. La primera, "los etno-pragmaticos": ponian pOI' dclunte de xu rcla,:icn
Las transformaciones ocurridas en las estructuras de movilizaci6n del movi­ con el Estado su particular diferencia y esperaban de el, fundamcntalmcntc , Ill:
miento dan pie a pensar, en efecto, que su primigenia base comunal ha sido susti­ acceso corporativo a recursos institucionales y economicos. Sus principales repre­
tuida 0 se ha solapado con un complejo de estructuras organizativas relacionadas sentantes llegaban can una larga experiencia en 1£1 gesti6n de prcgramas de desu­
con la cogestion de program as de desarrollo con el Estado y otras instituciones 1T01l0 con ONG, ernpresas petroleras (los amazonicos), y las rnisrnas instancia-,
(Breton, 200!). Si el dirigente de base era un verdadero referente cultural, organi­ estatales. Ahf el manejo estrategico de la identidad fucilitu el acceso a recurvo-.
zativo y simb61ico en los primeros aiios del movimiento, para el final de los afios externos. Poco rigidos ideologicamente , sus alianzus polfticas han teuido Uil
1990 surgen las figuras del dirigente-profesional, del consultor indio, del funcio­ amplio margen de discrecionalidad y-pragmatismo, La segunda constelaciou, "Iu',
nario estatal 0 de la autoridad indfgena electa, mucho mas distantes de las dinami­ etno-doctrinarios", buscaban hacer de la causa inclfgena un lugar en que confluye­
cas comunitarias. PK llego a colocarse entonces como un mecanisme de promo­ ran otras dernandas de cambio polftico. Si su punto de partida era una interpelucion
ci6n social de nuevas elites dirigentes. EI acceso a tales espacios de gesti6n estatal etnica al Estado nacional, comprendfan que su dernanda solo serin satisfecha por
era fuente de cada vez mas intensos conflictos person ales y comunitarios. medio de una rernocion global del orden dominante. La consign a "vel' con dos
ojos, como indios y como pobres", como seiialaban sus dirigentes, atrapaba bien el
Estrategia dual y radicallzaclon politica sentido de un prcgrama en que 1£1 particular dernanda etnica no suprinua ln aspira­
cion de una justicia reclistributiva de caracter mas universal (Saint-Uperv, 100 I l.
La primera experiencia electoral (1996) de PK ocurri6 como parte de una Los principales promotores de este bloque , indigenas y mestizos. fueron ,oci;i1iz;t­
alianza con la lzquierda Democnitica y el Partido Socialista Ecuatoriano. Se pos­ dos en los circuitos cle las izquienlas y las comunidades eclesiaks de b:lsc Tides
tula la candidatura presidencial de un periodista blanco-mestizo quien, con el 20% marcos ideologicos inspiraban una cOllsistente politica de aJi'ln7.as con espcciric(1s
sectores populares y progresistas del pafs.
Ambas constelaciones se diferenciaban cle otros dos polo, menore.,. 1(1,
10. Su creaci6n y funcionamiento fue auspiciado por diversas organizaciones intemacionales con el , "etno-radicales" y los "neo-Ieninistas incligenizaclos", en el parcial rcconocil1licn­
objelo de involucrar a los dirigentes indlgenas en la gesli6n de programas de desarrollo exp\(cita­ to que hacen de un Estado con el que han !legociaclo y han sabido pCllctrar P("(1~i"t~-
menle dirigidos a los pueblos indios.
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sivamente. "Radicules" y "neo-leninistas", por el contrario, han negado la legiti­ . Bucaram marco un giro en el imaginario politico de las organizaciones indigenas
midud del Estado. Para los primeros, donde las nuevas generaciones de intelectua­ y de sus aliados: se pcrcibia que la movilizacion podia alterar las relaciones de
les indlgcnas son muy influyentes, no habra reconocimiento estatal mientras este poder y que la institucionalidad dernocratica podia extenderse hasta encontrar for­
no adquicra un caracter plurinacional, en que las estructuras occidentales de poder mulas politicas legitimas pero no previstas por el regimen politico.
dejen de subordinar a las tradicionales formas andinas de organizacion politica. Una de las demandas centrales del MIE y de los sectores movilizados que par­
Para los seguudos , donde antiguos militantes marxistas e intelectuales de base ticiparon en la caida de Bucaram fue Ia convocatoria a una Asamblea Constituyente.
urbana son mayorIa, el Estado representa los intereses de la clase capitalista dorni­ La necesidad de relegitimacion de la clase politica abrio el camino para su realiza­
nante --D lu que h;1I1 descubierto , a traves del MIE, como fundamentalmente "blan­ cion. Ell la Asarnblea Nacional (1997-1998) se enfrentaron dos agendas contra­
ca"'- y su legitimacion depende de la toma del poder por la emergente vanguardia puestas. Una alianza de centro derecha -liderada por el PSC- buscaba resolver los
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de las clases populares, a saber, las organizaciones indigenas y los nuevos movi­ escollos que contenia la Constitucion de 1978 para viabilizar la privatizacion de las ~i '1,/
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mientos sociales. areas estrategicas y profundizar el modele presidencialista. A esta perspectiva se
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Grosso modo. "los pragrnaticos" han controlado organizaciones provinciales oponfan el movimiento indfgena, la centro-izquierda y practicamente todas las orga­
yen ciertos rnomentos a la misma CONAIE, mientras que "los doctrinarios" hicie­ nizaciones sociales con una propuesta basada en la ampliacion de derechos ciuda­ Ij;JJI
ron del organa politico su principal espaciode accion -de hecho, 10 controlaron a danos y en la defensa de la capacidad de regulaci6n estatal. Las Constitucion de
10 largo del cicio 1996-2003. 11 Las otras dos facciones han tenido menos inciden­ 1998 expreso finalmente algo de las dos propuestas confrontadas: legitime la agen­
cia en tales organizaciones y han colaborado con una y otra constelacion segiin las da reformista 13 y extendio mas derechos .14 La conflicti vidad politica del pais no fue, ,.' i..~ II,
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coyunturas. sin embargo, resuelta. !\.:
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La cooperacion de ciertas organizaciones indfgenas con Bucaram dejo en una Para el movirniento indfgena los resultados fueron ambivalentes: si bien la
incomoda posicion al movimiento indfgena en el momenta en que se levantaba una Asamblea no declare la plurinacionalidad del Estado ecuatoriano, sf reconocio los \I.::;
ola de protesia social contra el gobierno. Este habia roto, en siete meses, todos los derechos colectivos de los pueblos indfgenas. Su participacion en la Asamblea
vinculos con los scctores que sostuvieron su candidatura y sobre sus principales Nacional, en cualquier caso, reflejaba algo mas que la afirmacion electoral de PK: :r;!l
lunciunarios pesaban multiples acusaciones de corrupcion. EI bloque legislativo de el movimiento parecfa definitivamente integrado al sistema politico. Ello debia, a
PK tome entonces ln iniciativa de operar como una tribuna de denuncia sobre las futuro, incentivar su rol como actor politico interesado en mantener el statu quo y
arbitraricdades del regimen. Las organizaciones campesinas, indigenas y las cen­ en aprovechar las potencialidades de las recientes innovaciones institucionales
:"...:
trales sindicalcs demandaban, por su parte, la derogatoria de las medidas econo­ (Andrade, 2005).
micas. la anulacion de la propuesta de convertibilidadl? y el respeto de los dere­ 'j .'
chos humanos. La inmovilidad de gobierno condujo a la convocatoria de un para Derrocamicnto presideucial y
general indefinido. fragmentacion organizativa
No solo los indigenas estuvieron en las calles. La movilizacion de los dias 5,
6 y 7 de Iebrero de 1997 no tenfa parangon en la historia creciente. A las zanjas EI nuevo gobiemo democrata-cristiano de Jamil Mahuad aparecfa bajo el
cu vadas, pOI' los indigenas en las carreteras, a los grupos de choque de los estu­ mayoritario apoyo legislati vo de dos importantes fuerzas de la elite politica ecua­
diantes y a la tradicional agitacion urbana del sindicalismo, se sumaron miles de + toriana, el PSC y la DP (Democracia Popular), que controlaron la Asamblea
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ciududanos sin referente organizativo. Algunos cornparaban 10 sucedido con el Constituyente y que aspiraban a concluir el cicio de refonnas neoliberales y dar
itupcachmeut de Collor de Melo en el Brasil en 1992. Se estima que cerca de tres estabilidad politica al pais. Tales expectativas fueron rapidamente frustradas.
rnillones de personas se movilizaron en el pais durante esos dfas. La destitucion de ':;'.
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J I. Naturulmente no se trata de diferenciaciones rigidas. Entre los dos polos ha habido multiples 13. Se elirnino la nocion de areas estraregicas y de las formas de propiedad estatal y cornunitaria. Se
mementos de interseccion e incluso alineamientos politicos. dio paso a "una propiedad nominal sobre los recursos naturales no renovables cuya exploracion y
12. Polftica monetaria que "vincula indisolublemenre, mediante cambios legales, la oferta rnonetaria explotaci6n racional podrau ser llevadas cabo por erupresas publicas, mixtas 0 privadas"
con la disponibilidad de las divisas en la reserva monetaria internacional, estableciendo la paridad (Moreano, 1998).
correspondiente (por 10 general uno a uno) entre Ia nueva rnoneda nacional y la moneda nortea­ 14. Se arnpliaron los derechos y garantfas ciudadanas de mujeres, nifios,j6venes, ambientalistas, con­
mericana; se estableceria en conclusion. un sistema bimonetario en eI pais" (Romero, 1999: 12). y otros glUpOS sociales.
10/18sumidores, gay, personas de la tercera edad
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La agenda econornica de Mahuad, avalada por el FMl, se centro en enfrentar Aunque la dolarizacion re-articulo a los sectores ernpresariales, financieros y
la fragiliclad sistemica del sector financiero y la debilidad fiscal. EI Estado se ala derecha polftica en t01110 a la propuesta presidencial.Ios Parlamenros del Pueblo
ernbarco asf en una operacion de "salvataje" a las instituciones bancarias que, para ya se habian instalado en diversas provincias. Simultrinearuentc.Tos diriaente» de lu
agosto de 1999, Ie costaba al pafs el equivalente al24% de su PIB (Romero, 1999). CONAIE manteman reuniones con mandos medics del Ejercito para ~plantear la
La creacion de la Agencia de Garantfa de Depositos, cuyo fin era adrninistrar los disolucion y revocatoria del mandate a los tres poderes del Estado. En tal acerca­
ban cos quebrados por el uso indebido de los depositos de la ciudadania, saco a la miento incidieron dirigentes de la constelaci6n "neo-Ieninista". Los indigenas lIe­
luz publica todo un engranaje de gestion bancaria "ilegal", La laxitud de las nor­ garon a la capital de la Republica. sede de los tres poderes del Estudo , In noche del
mas y la complicidad de las autoridades de control financiero con las elites banca­ jueves 20 de enero y rodearon el Congreso y la Corte Suprema de Juxnci«. La
rias degeneraron en la extension de la crisis a un ruimero cada vez mayor de insti­ dimension de la movilizacion era mucho mas reducidn que en anreriore-, 11l·a"jlllll'''.
tuciones. En marzo de 1999 Ia crisis I1eg6 a su punto maximo: Mahuad decreta un Aun asf, en la manana del 21 de enero cle 2000 cientos de indigenns ingrc-uron ul
feriado bancario y el congelamiento de los ahorros ciudadanos. EI Banco Central Congreso Nacional de la mana de oficialex y tropu del Ejercito. EI defiuitivo dcrro­
continuo en una polftica de intensa emision monetaria para evitar que se desrnoro­ camiento presideneial se consume en horns de la noche. El coronel Lucio Gutierrez.
nara el sistema financiero. EI gobierno nacional asumia que la paralizacion de la el presidente de la CONAIE Antonio Vargas, y el magi strado gllnyaquikiill Carlos
inversion y el cierre total 0 parcial de empresas y el crecimiento del desempleo'> Solorzano, fue el triunviro de la "Junta ell? Salvacion Civico Miliiar" LillI' dcrroo a
podian ser manejados como males menores. Una vez mas, como a 10 largo del pro­ Mahuad. La rebelion terrnino en la madrugadn del 22 de cuero cuando 1:1 Comnndn
ceso de ajuste , se priorizo la estabilizacion del sector financiero frente a las activi­ Conjunto de las Fuerzas Armadas desconocio la Junta y dcvolvio el poder <II vice­
dades productivas. No se explica de otra forma la decision posterior de Mahuad de presidente Gustavo Noboa, en una secuencia de hechos cuyo trasfondo conspirati­
mantener el congelamiento de los depositos por siete y diez afios. Era la peor cri­ vo aun no se ha aclarado plenamente.
sis economics que habia conocido el pais desde su proclarnacion republicana 16 Los nexos entre eI Ejercito , los movimicntox socialcs y /1'-' partidos df'
(Ramfrez, 2000). izquierda no eran nuevos. Ciertas convergencias anti-rcformistas!" y la presencia
EI pals entre asi en una nueva espiral de conflicto polftico. La CONAIE, lide­ militar en programas de desarrollo rural hahian acercado a indigeuus y rui Iiturcs.
rada por el dirigente amazonico y figura del bloque "etno-pragrnatico" Antonio Su discurso coincidfa, ademas, en una defensa de las poliiicas c1esarrolli"ul'~ de los
Vargas, y sus aliados urbanos, conseguirian que el gobierno re-estableciera el setenta, una condena al sistema de partidos y un rechazo al empobrecimicnto de !<IS
impuesto a la renta -que habfa suspendido a inicios de su mandato-, irnpusiera un c1ases medias y bajas de pafs. Estos marcos ideologicos facilitaron los concili.ibu­
tributo especial a los vehiculos de lujo y reconsiderara la suspension de subsidios. los que mantuvieron ciertos lideres de las facciones "pragrnaticas" y "leninistas"
Estas medidas fueron vistas por el PSC como una excesiva concesion presidencial de movimiento -sin conocimiento pleno de la CONAlE y PK- can los rnandos
a la izquierda. Decidieron romper con el gobierno. En el campo indtgena se medios del Ejercito. La accion conspirativa y poco consensuada de Vargas y sus
demandaba, en cambio, la creacion de un poder paralelo al del Congreso -los aliados explicaban la debil movilizacion social y el malestar que el polo "etno-doc­
"Parlamentos del Pueblo"-Ia sustitucion del poder ejecutivo por un gobierno revo­ trinario" mostro al evaluar el episodio (VY.AA., 2004: 273).
lucionario y la designacion popular de nuevos magistrados para la COite Suprema Para la izquierda tradicional, las fracciones "neo-leninistas", y ciertos diri­
I de Justicia. 17 Amenazado "desde an-iba" y "desde abajo", la decision de Mahuad gentes indfgenas, la insubordinacion polftica era la unica forma de alcanzar el con­
de dolarizar la economfa emergfa mas como una suerte de salva-vida polftico que trol estatal y el episodio de enero no era, en absoluto, un en-or estrategico. Otros
como resultado de algun tipo de resolucion tecnica al escenario de crisis. sectores, al contrario, consideraban que hnber ido "mas alh\" de las institllcioncs
I polfticas ponfa en riesgo e1 prestigio del mO\'imiento como fuerza democrali/ado­
I'a y bloqueaba su polftica de articulacion social. llnos y otros. de todos l11odns, no
hablaron nunca de "golpe de Estado" y sf de rebeli6n popular. Los insubord;lladns
15. En 1999 se celTaron 2.500 empresas que inclufan sectores dinamicos como el bananero, el cama­
ronero y el pesquero. EI desempleo abierto pas6 asf de 9,2% en marzo de 1998 a 17% en julio de
1999 (Romero, 1999). 18. En el perfodo 1992-1996 se d"'san'ollaron aCllerdo~. en 10,' c()IJ);lc, direcli\'()~ de ,';crta' cII'pr,"'"
16. La decada cen'aba con un promedio de la tasa de crecimiento anual per capita igual a 0% (SIlSE, publicas estrategicns. entre sindicntos publicos. \."lI)'o~ dirigentes coral) l'eTl':HIO' al hlolflll..' "lk'U­
3m. . o
leninista movimientos sociales y militares en contra de 10"; proycctlls dc pri\·."iztll'it'~11 1.:l1lpr~l1­
"

17. Resoluciones de la Asamblea Extraordinaria de la CONAIE, "Levantamiento de los Pueblos didos pOI' el gobierno de Duran l3allen. En el Ecu,'dor los l1liliwrl"~'I'1l acciolli'!a' tl pml,;,·t",.;",
crece", en Bolel/II de Prem'/1 de la CONAIE, 19 de enero de 2000. de algunas de tales el1lpresas (Ramfrez, 20(1).
11/18
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consiguicron entonccs "reintroducir en el lenguaje politico nacional la figura de la soluci6n en que aparecieron como los unicos beneficiarias. El gobierno no tam aen
rcvolucion como transformucion radical del orden politico existente" (Andrade, , serio tal espiritu de las negociaciones y ofreci6 compensaciones puntuales solo
20U5: ')7). para los sublevados. E1 peso de 1a opinion publica y e1 mismo incremento de la vio­
Mientras que al interior del movirniento se incrernentaban las disputas estra­ lencia forzaron a1 gobierno y al MIE a acordar una agenda que reducia el aumen­
tcgicas sobre las "las al poder, las encuestas revelaban que cerca del 70% de 1a to del precio del gas y reabria la discusion de ciertas medidas econornicas que se
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poblacion csiuba de acucrdo con el derrocamicnto de Mahuad, La identificacion pretend fan clausuradas (Barrera, 2001b: 46).
-ocu.l 1.'011 cl "21 de cuero" cxplica el avance electoral de PK en las elecciones Entre la creacion de PK y la convocatoria a elecciones generales para fines
1·)C~i1c" de mayo de 2000. La viabilidad de la estratcgia dual del MIE parecia con­ de 2002, el MIE fue protagonista de dos derrocamientos presidenciales y de una
fi nnarse. scrie de jornadas de protesta contra el sistema politico y el avance de la agenda
El nuevo gobierno de Gustavo Noboa aprovecho las disputas al interior de 1a liberal. La formalizacion de sus estructuras internas y su inscripcion en la vida
CONAIE para elevar, en diciernbre de 2000, los precios de los transportes publi­ politica electoral no des-estimularon la activacion dc formas radicales de accion
cos, de los combustibles y del gas de uso domestico, No fue una decision oportu­ politica. Al contrario , parecia que estas ultimas orientaban las operaciones politi­
nil: 1<1 defcnsa del precio del gas era, a estas alturas, todo un simbolo de la resis­ cas a nivel institucional. La imagen de la CONAIE como un agente anti-sistema se
.. ~
tenciu indigena a las politicas de ajuste. Las razones para una nueva movilizacion habia asf consoli dado en los circuitos oficiales de la politica y entre las clases
estabun dadas. dominantes. "Desde abajo", no obstante, tal accionar no era condenado e incluso
La preparacion del nuevo levantamieuto perrnitio procesar los conflictos Ie habia valido un importante reconocimiento electoral. La hegemonfa del MIE en
internes y re-oricntar el campo de aliauzas sociales. Para las acciones de enero­ el campo progresista era indiscutible. La mantee en genera lite de su agenda era
fcbrero de 200 I. en efecto , la CONAIE alcanzo un acuerdo casi total con todos evidente: interpe1aciones etnicas, clasistas y politicas convergfan en su accion
los frcntes y orgunizaciones indigenes y carnpesinas del pais , mientras se distan­ colectiva. Su legitimidad no devenia , sin embargo, iinicamente de su pohtica radi­
ciaba de los scctores urban os conccntrados en la CMS. Paradojicarnente, el eje de cal. En el nivel institucional, PK logro imprimir un sello particular en los gobier­
lu plataforma de lucha era marcadarnente clasista y buscaba el respaldo , bajo el nos locales a traves de pioneros modelos de gestion participativa que permitieron
lerna "nada solo para los indios", de los sectores de medianos y bajos recursos la re-eleccion sucesiva y 1a proyeccion hacia la polftica nacional de sus alcaldes.P
econornicos. indcpenuienternente de su adscripcion etnica 19 (Chiriboga, 200 I). La
.novi'izacion rue prcparada -contrariamente a la de enero de 2000- junto con las
comunidudes. orgunizaciones locales y autoridades indfgenas electas. Ello expli­ BACIA EL FIN DE UN CICLO POLITICO
ca su contundencia en cl nivcl local y su capacidad para reactivar la red organi­
Z,lliva del movirniento en todo cl territorio (Leon, 200 I). La violenta reaccion del Organizaciones indfgenas de base rural y formaciones de izquierda de extrac­
;: '
gubierno y cl Hamada a una mayor accion represiva de parte de las carnaras cion urbana hicieron de PK el vehiculo para acercar sus demandas en el contexto
cmpresariales accleruron el malestar iudigena y provocaron la adhesion ciudada­ de la confrontacion al neoliberalismo y de contestacion a los partidos del esta­
n;1 con Ins !llO\ ilizudos. blishment. La cercania entre las reivinclicaciones etnicas y las posiciones de
La dilllcnsi6n del nuevo levantamiento tomo pOl' sorpresa a todo el mundo: izquierdas no fue nunca autornatica. Su efectiva conexion dependio de equilibrios
trMil'u inrcrpnwincial paralizildo, desab:Jstecimiento en las ciudades, cientos de de poder y decisiones polfticas que debieron negociarse al interior del movimien­
)oL',didade, tomndas, ocho mil indfgenas refugiados en los patios de una universi­ to en caela coyuntura. Los problemas de institucionalizacion de PK estuvieron per­
dad en Quito, La determinacion de los indfgenas a no cntrar en un esquema de manentemente atravesados portal tension. Su 11lantenimiento en el tiempo se hizo
lh:gociaci6n bilateral con cI regimcn prolongo el conflicto. La elevacion de las tari­ I, mas diffcil a medida que, pOl' sus mismos exitos, el movimiento conquistaba espa­
fas Lkl ga:, era, para ellos, un asuntn de inleres general y mal pad fan aceptar una cios dc accion estatal y accedia incluso al poder a fines de 2002.
~ .
20, EI dispositivu pal'licipntivo illd,);flla hizo de las Al'lImbil'ns Cil/dadalIas () Parle'met/los
Ill, Un de"t"c"do intelectual de las org"niznciones illdigenas planleo, sin embargo, qne si bien com­ Cmlfo,wles los m;\ximos 6rganos democraticos de poder local. Tales instancias se constituyen con
prelldi" las ra7<>I1es L'oytIllIUralc" de la agenda "no india", habia que tencr cuidado con una intle­ los representantes elegidos ell forma directa por las cOlllullidades y asociaciones. Sus tareas prill­
xi')n progr;nmitica que olvidara el proyecto historico de la plurinacionalidad (en Saint-Upery, cipales SOil las de prodncir el "Plan participativo de desarrollo local", y de ejercer un control social
2001: 57), sobre las antoridades de eleccion popular (Ramirez, 2005b).
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nivellegislativo (Barrera. 2004). La emergenciu de L11l outsider que sc pronuncia­
Las definiciones electorales ba contra la c1ase politica los catapulto , no obstante, a las m:i~ alta,'> cxferu-, (!C
poder estatal.
Luego del 21 de enero de 2000, las tendencias mas "indigenistas'' y "prag­
maticas" del movimiento ganaron en protagonismo dentro de la CaNAlE. EI II
f· t.... f, .•..
EI paso por cl poder
Congreso de PK (09-200 I), mientras tanto, ratifico el peso de las fracciones "doc­
trinarias" dentro de su direccion politica y expulso ados representantes de la ten­ Las fuerzas tradicionales vefan COil asornbro y miedo como indios, militnrcs
dencia mas radical de la CMS. Su incidencia dentro de PK disminuiria, en adelan­ progresistas y militantes de izquierda lleguban al poder. Ell cl campo progresisra
te, considerablemente. -aun cuando se veta con reservas la alianza con ex militilres- se avizoraha un cam­
Los problemas de centralizacion polftica no se restringfan a PK. La postula­ bio de modele economico y In definitiva dernocrurizncion del Esrado. 1.,10.; expec­
cion unilateral del ex presidente de la CaNAIE, Antonio Vargas, como candidato tativas se derrumbaron nipidamente . Cuatro decisioncs prexi.leuc ialco.; (II 'I! urbarou.
presidencial bajo el apoyo de las organizaciones amazonicas y de la Federacion de desde el inicio , la estabilidad de la alianzu,
Indios Evangelicos (FEINE) evidenciaba la fragilidad articulatoria de la CaNAIE En primer lugar, la formacion de LIn gabincte ministerial que I!l'j,lba en Ull rol
y la dejaban en una diffcil situacion para las definiciones electorales. EI plantea­ secundario a los representantes de PK. Gutierrez oJll6 por personaje» CL'I'L',llH)S a '>Ii
miento de Vargas y la creacion de Arnauta Jatari -brazo electoral de los evangeli­ cfrculo militar y a sectores bancarios y prorluctivos del p,lfs par:1 1,)'> ministcrio.
cos- parecfan materializar, en cualquier caso, la vieja aspiracion amazonica de c1aves. Solo Nina Pacari -Ifder historica del movimiento indio- I"t,,: dcsi!-!nada
crear un partido exclusivamente indio. Una parte importante de los indigenas se como canciller. En segundo terrnino, las decisiones ell' politico cconomicu. a'::da­
distanciaba asf de las corrientes mas izquierdistas del movimiento, y evidenciaba das pOl' rapidos acuerdos con el FMl, continuaron con el uso de Ia poluicn tiscul
que la CaNAlE no era ya el iinico canal de interlocucion con el Estado. Una nueva como iinico mecanisrno de regulacion. PK 110 logr6 inlroducir elemento-, 'dk'rnali­
generacion de dirigentes indios no vefa necesario mantener una cierta unificacion vos en la agenda econornica. En tercer lugar, sin consuluu can Cnncillr-riu. el
del campo indfgena para el cumplimiento de sus agendas. La solidaridad etnica Presidente opto por alinear al pafs con los Estados Unidos en xu pulfliC:1 .uui-nar­
empezaba de algun modo a resquebrajarse desde dentro del movimiento. coticos derivada del Plan Colombia. Finalmente, el estilo de gesli(i!l d,~1 nu: I'
La decision de la CaNAIE de no postular a ningun candidato indfgena para gobierno asurnio rapidamenre rasgos patrirnonialistas y clientelnrcs. (:'.' ,kid"" I::
las elecciones de octubre 2002 buscaba frenal', precisamente, una mayor fragmen­ ron tam bien indicios de autoritarismo y de corrupcion en allO~ turninr.uriuv.
tacion interna. Dicha decision llego 45 dfas antes de las elecciones generales y PK busco posicionar su especffica agenda polftica desdc las L'~li'l'L'hm ;";1"­
luego de que PK resolvio sostener la candidatura de Auki Tituafia -el prestigioso genes de maniobra que Ie otorgaban las instancias de gestion gubernamcut.il lj'!I'
alcalde indio que prornovio la gestion participativa en Cotacachi. PK estaba obli­ controlo. En un principio fueron cuatro ministerios (Agricultura. Relaciouc-,
gado entonces a integrar un polo electoral con fuerzas polfticas afines. Con un Exteriores, Educacion y Turismo) y algunas secretarfas. Particular imporranc;
marco de alternativas limitadas, y luego de frustradas conversaciones con social­ tuvo la accion del Ministerio de Agricultura, dirigido por Luis Maca". rUlld"filll <I,:
dernocratas y socialistas, el movimiento llego a un acuerdo electoral con el PSP de la CaNAlE, que efectuo una campana masiva de titulacion de tierras, La gestil'J11
Lucio Gutierrez, el coronel que lidero el derrocamiento de Mahuad. Indios y mili­ participativa fue, adernas, un eje transversal en las instancias publicas rnnnejadas
tares volvfan a encontrarse. Tal como sefialara Miguel LIuco, coordinador nacional pOl' PK. EI precario equilibrio que debieron rnantener sus representantes en el regi­
de PK en esos dias, "la idea basica era recuperar la dimension insurgente del 21 de men, entre el alinearniento debido con el Presidente y la lealtad a los priucipios del
enero de 2000 y las implicaciones polfticas y eticas que ello significaba" (2004: movimiento, los dejo. sin embargo. con escasa capacidud de m.miohru r,>;t!,
21). EI nuevo frente electoral inclufa al MPD y adquirfa asf un nftido perfil de Las crfticas a las decisiones presiclellciaies. ell' parle de ;l!~':lllll" "·,.L,,!:~r
izquierdas. del movimiento en eI gabinete, mllllenlab,II' eada di,l. Tal tl:1l~i"ii ,,:,1' " L:i:, ri,
La alianza produjo resultados que recogian la intensa actividad polftica del tancias adecuadas para procesarse al interior del regimen. Los lilllir:.:,> 11<-1";',;,_111;,
movimiento a 10 largo de los noventa: PK duplico el numero de sus diputados (paso presidencialista para soportar gohiernos de eo;!Ii,'j\',1l ';c :",'-:':"1 ",;; ;:".; I,· .. a
de 6 a 11), y GutielTez fue elegido como Presidente para el perfodo 2003-2007. De medida que Gutierrez se encerraba en 511 cirelli,) 1111;111<). [I ,lW\ ill'!"i"', "Ii;".' :,.
todos modos, para PK esta victoria era inesperada: el comite ejecutivo reconocio ba entonces el di/ema de abandllnar el gohiernll. r)O~ di,>~ [IIHi"".., I"Y,i"f~!a:,::,! "
que con la alianza se buscaba, sobre todo, fortalecer la presencia del movimiento a decision. Por un lado. una salida premalura de la coalicillil ,::ob<:rllallk j1r,pli':":':1
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I:

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pouer en riesgo la credibilidacl y la coherencia prcgramarica del movimiento. En quedaron en extrema fracturadas: se ahondaron las tensiones entre la CaNAIE y
los cinco meses de gesrion, PK habra quedado cntrarnpado en una logica reactiva ~,r: '
PK, entre indigenas y mestizos, entre "doctrinarios" y "pragmaticos" y entre orga­
al discurso presidencial y 110 habia conseguido mostrar su capacidad de gestion nizaciones serranas y amazonicas. Tales tensiones se velan agudizadas poria con­
estatal ni la cxistencia de una agenda polltica alternativa. Par otro lado , existia la tinuidad de la politica clientelar del Presidente. La lectura oficial responsabilizaba,
amcnazu de una mayor Iragrnentacion del movimiento, Mientras ciertas organiza­ adernas, a los sectores blanco-mestizos del movirniento de la ruptura con el regi­
ciunes arnazonicas y evangelicas, e incluso algunas filiales de la CaNAlE se ali­ men, mientras que colocaba a los indigenas como sus vfctimas. La permanencia de
neuron abicrtamcnte con el regimen, los sectores mas doctrinarios e izquierdistas ;;:, !
ciertas organizaciones amazonicas en la estructura gubemarnental reforzaba ante la
pediun una sal ida inrnediata. opinion publica este argumento. Aunque el discurso presidencial abrigaba una opti­
La divergencia de posiciones oblige a un largo proceso de deliberacion inter­ ~:. :
ca racista y prosegufa en sus intenciones de fragmentar al movimiento , evidencia­
112. que el Presidente utilizo para reforzar su politica de penetracion en el MIE. ba los problemas internos que aquel habia enfrentado durante los dfas de la alian­ )!'!~
-Ii
Varies dirigentes medics de la CaNAlE pasaron a ocupar puestos en organos esta­ za (Ramirez, 2003).
tales. Se crco , adernas, una nueva federacion india encargada de organizar las visi­ En efecto, la ambigtiedad originaria de PK peso decisivamente en el fracaso .~
f·.'
tas Lie Gutierrez y "sus" ministros a las distintas comunidades con fines clientela­ ,~,' de la experiencia gubernamental. Su gelatinosa forrnalizacion y el ambivalente ;,.:';Ii
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res. Adenuis de los intentos de neutralizar al movimiento, las alianzas de Gutierrez reconocimiento que recibfa de las organizaciones sociales tuvieron, al menos, cua­
'.~:.
. ;f;
se inclinarou haciu la biisqueda de respaldo del PSC, el mas fuerte del Congreso tro implicaciones:
Nucional. COil el resto de movimientos sociales y organizaciones populares, asf a) La inexistencia de un nftido espacio polftico para la deliberacion y la coordi­ J

l',)11l0con todo aquel que 110 fuese parte de su circulo Intirno, se rnonto un dispo­ c: nacion de su accion colectiva. Ello estirnulo la negociacion bilateral entre cada
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t!
siti'.\) de iuteligencia militar dirigido por ex militates encararnados en altos pues­ organizacion y el regimen. EI conjunto del movimiento perdio asf capacidad
tos de 1'1 administracion publica. EI Presidcnte desconfiaba de todo el mundo de acurnular y articular recursos para las negociaciones politicas que debi6 ~l

(l-kr:l.lnua.2004). enfrentar y en las que sus 'aliados' disponfan del mas irnportante recurso de
poder en un sistema presidencialista como el ecuatoriano: el presidente. I.. '"
El fin de Ia allanza y el repllegue etnico :"';
b) La ausencia de mecanismos institucionales para prever la recomposicion de
,
~-,:. la direccion polftica de PK -a nivel nacional y provincial- a rafz de la desig­
FI viraje de 1<1 agenda gubernamental era denunciado ante la opinion publica nacion de sus principales dirigentes en cargos piiblicos. La decision de dejar
PI'! dirigcnre-, indios y Iuncionurios de PK que, sin embargo, no consiguieron acti­ unicamente a Miguel Lluco, coordinador nacional de PK, sin responsabilida­
\'JI' la movilizacion de sus bases contra el regimen. La presion clienrelar sobre 1,.
des gubernamentales no impidio que la direccion colegiada del movimiento
uquclla-, habia tenido exito. LJ estrategia dual del MIE entraba en franca crisis. entre en crisis. Los nuevos "funcionarios-dirigentes" se vieron excedidos en
La reuuucia de varies altos funcionarios de PK y la decision del MPD de sus responsabilidades y, sobre todo, sobrecargaron su agenda en la coordina­
~C[1ararSL' dt: ILl coalicion dejaron ala alianzu al filo del abismo. EI episodio final cion de la accion ministerial en desrnedro de los otros niveles de actuacion
Ikg6 cuando cl Parlamento rechazo, con los votos de la mayorfa de diputados de del movimiento (poderes locales, accion legislativa, nexos con las organiza­
iI
PK, lin proyecto economico que formaba parte de los acuerdos con el FMl.2 1 EI ciones sociales). t':
Presidcnte ejccuto cntonces Sll umenaza de destituir a los funcionarios de PK si se c) La directa proyeccion del movimiento social dentro de la racionalidad adrni­ ::,lp' ....
,t,:
prescntabn otro episodic de deslealtad con el regimen. Inmediatamente la nistrativa del poder estatal. Sin un mecanismo diferenciado de mediaci6n ,';,
CONAIE clcsconocio a GlltielTez y Pachakutik puso fin a su presencia guberna­ ,,;~
polftica, la CaNAlE y otras organizaciones sociales no pusieron lfmites a la ,t,:

mental. HLlbran transcurrido siete 1l1cses desde el inicio de la alianza. hora de entrar en nexos corporativos con el regimen. Las convencionales I'.

Si bil'll la dccision presic1cncial de forzar el rompimiento de la coalicion per­ practicas clientelares y paternalistas del Estado colonizaron unas bases socia­
,~ :

~
milia una ~,dida relalivamcnte cohesionada delmovimiento, las relaeiones internas les que no se encontraban facilmente disponibles para la movilizacion social.
La eonstruccion de la hegel110nfa cultural desde el seno de la sociedad, fue !
suspendida y el desenvolvimiento del MIE fue percibido como el de cual­ i
2J EI proyeclo establecfa cl alllllento de las hora, de tl'abajo de 40 a 48; racilidades para la remoci6n quier otro actor poIftico. ,
de cmpleados publicos. y el congelamienlo de los solarios. Se traloba, en sUllla. de llna nueva i
cslrllcturu legal para unos 350.000 bUl'ocrutas. f'.'
14/18 I
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88 89

d) La imposibilidad de traducir la simpatfa difusa y el trabajo militante de un Durante los diez dfas de movilizaciones ciuclaclanas que antecedicron al
sinmimero de ciudadanos progresistas y organizaciones de izquierda (ONG, derrocamiento presidenciaJ de Gutierrez, en abril de ::W05, el MIE no estuvo en la
asociaciones, intelectuales, etc.) en un capital politico y tecnico con capaci­ cafle. Convocada desde una radioemisora, dicha movilizacion provoco el encuen­
dad de operar organicamente dentro del movimiento. La presencia de PK en tro de una heterogeneidad de iniciativas ciudadnnas profundarnentc contrarias a
eJ gobierno suscito una amplia voluntad de cooperacion de multiples espa­ toda la elite polftica. Bajo la consign a "que se vayan todos" -cscnchada tarnbien
cios sociales con los nuevos funcionarios, pero no pudo ser capitalizada en la en las movilizaciones argentinas de 2001- miles de ciudndunos huiluron. cnntaron.
ampliacion del movimiento por la ausencia de prerrogativas y canales expre­ hicieron sonar sus cacerolas y forrnaron asamblens populates como inl'dit:ls formns
,.
sos para procesar aquello que no proviniera del mundo indio. de protesta social. Poco quedo de los repertories contenciosox del 111m imicnt«
EI frustrado paso por el gobierno cambio significativamente la percepcion de indfgena. Sus organizaciones no consiguieron siquiera bloqueur nuas () movilizar­
la opinion publica sobre el movimiento. Los indfgenas eran vistos como los pro­ se en las provincias donde fueron tradieionalmente fuertcs. Sus capacidudcs orgn­
motores del ascenso polftico de un regimen acusado de nepotismo, corrupcion, vio­ nizativas y beligerantes quedaron muy resentidas luego de la experiencia gubcrnu­
lencia polftica e injerencia en los otros poderes del Estado. Hacia el interior del mental (Ramfrez, 2005e).
movimiento, mientras tanto, ganaba terreno el discurso de los "etno-radicales": los Era una primera seiial de la pcrdida de centralidud del MIL como 10'1 "hege­
problemas polfticos del movimiento indfgena obedecfan al abandono de su origi­ mon" del campo progresista ecuatoriano. No es que cl movimiento sc hubiera des­
nal agenda etnica y del proyecto de construccion del Estado plurinacional. EI exce­ vanecido -su contundente rnovilizacion en contra de la firma del Tratado de I.ihrc
sivo protagonismo del movimiento polftico, se insistfa, habfa desviado los objeti­ Comercio (TLC) en marzo 2006 asi 10 evidencio (Ospina, 2(00)- 0 que su capaci­
vos delmovimiento social (Davalos, 2004). Las tesis "movirnientistas" e "indige­ dad de antagonismo polftico fuera desmantelnda -uunque no es ciert.nnentc la que
nistas" salfan a luz desde las mismas estructuras de decision polftica del movi­ fue a mediados de los noventa-, sino simplerncnte que su discurso y 'll'; p..acti'_·as
miento y abrfan un inedito conflicto entre dirigentes indfgenas y mestizos. EI recur­ polfticas no alcanzaron mas a interpelar a una multiplicidad de nuevo- aciorc-, disi­
so al argumento sobre la autenticidad etnica ernpezo a jugar mas que nunca como dentes 1I opositores al orden vigente. En este debil irnmicnto se ubrio. no oh-aunt«.
una espada de Darnocles sobre las opciones mas pluralistas del movimiento. un marco de oportunidad para el surgimiento y visibilidacl de otro-. aclon's 'OL'i:l­
EI "cierre etnico" tome forma en la configuracion de los nuevos cuerpos les y politicos de base urbana y con potencialidad para ampliar l'IC,lI11(1l) progrc­
representatives de la CONAIE y de PK. La principal organizacion indfgena desig­ sista. De hecho, algunos de los grupos ciudadanos que protagonizaron el derroc.r­
no nuevamente a Luis Macas como su Presidente nacional. Su program a enfatiza­ miento de Gutierrez se lanzaron ya a la escena publica con innovadores discurso-,
ba en la necesidad de retomar el proyecto de las autonornfas territoriales indfgenas y formas de aeci6n polftica cercanas a la izquierda.
y de volver al trabajo en las comunidades. La CONAlE afirmaba, ademas, su inte­ En un trabajo anterior (Ramfrez, 2005c) se planteo la hipotesis de que el paso
res de recuperar el control de PK. EI cornite ejecutivo que habfa coordinado al de PK por el poder y su nula participacion en las acciones que propiciaron Ia caida
movimiento durante su paso por el gobiemo, y que tenia un fuerte componente de del regimen, eran indicios delfill de un cicio de alto protagonismo polftico e intcn­
mestizos de izquierda, fue reemplazado por una dirigencia affn ala CONAIE y en sa movilizacion indfgena en el Ecuador. Desde entonces se han confirrnado las ten­
la que se relegaba a un segundo plano a tales fracciones dencias hacia la fragrnentacion del campo indio hacia un continuo repliegue 0tni­
EI bloque legislativo de PK establecio, por su parte, un acuerdo con los dos co y hacia la perdida de su influencia polftica.
mas grandes partidos del pafs, el PSC y la lD, en un intento de plantear un juicio En efecto, en diciernbre de 2005, y luego de un perlodo de alta conflictividad
polftico al Presidente Gutierrez por uso indebido de dineros piiblicos y cohecho. Su entre "pragrnaticos", "fundamentalisms" y "doctrinarios". se proclnrna la dcfinitivu
acercamiento a tales partidos, considerados los "dueDos del poder" y los principa­ salicla de PK de un irnportante grupo cle dirigcntcs urbunos y orgnnilacinnl'" soci:l­
les responsables de la decadencia del sistema democnltico, intensificaba la imagen les quc habfan estado entre sus funcladores. Pertcnecientes al bloque doctrillari,).
de PK como un partido definitivamente integrado al sistema. La ofensiva de tales militantes -mestizos dc izquierda que tuvieron un rol deeisivo en In experien,
Gutierrez supuso captar la mayorfa legislativa -en parte a traves de la compra de cia gube11lamental cle PK- apnrecfnn como los mas c1aros clefensores clt'l proce,o de
diputados- para, desde ella, destituir a treinta y dos magistrados de la Corte diferenciacion institucional del movimiento y cle l::lnecesidad de una al1lplia politi­
'Ii,
, Suprema de Justicia y nombrar como su Presidente a un militante de uno de los ca de alianzas. Sus tesis contradecfan abiert::lmente a los postulantes dc las posicio­
partidos aliados al regimen. EI caracter claramente anti-constitucional de tal nes mas indigenistas y procuraban conservnr el nexo entre In c1asista y 10 ctnico.
maniobra activo la movilizacion de diversos sectores de la sociedad civil en como eje del programa polftico clel movimiento. Su distanciamiento alcjaha a PK de
demanda de la restitucion de la COlte. 15/18 una base organizativa urbann cle largn experienci::l militante.
SIO 91
Lo- comicios generales de octubre de 2006 observaron una nueva pugna den- ' progresivamente, en la disputa par las reglas del orden polftico. La Asamblea
tro II,:I rnovimicnto. La disyunriva de participar en las elecciones presidenciales, Constituyente (1997-1998) escenific6 una primera contienda entre tales tendencias
dcntro de una aliuuza politica con otras fuerzas de izquierda, como PK 10 habfa polfticas. En adelante, se repitieron multiples episodios de confrontaci6n y desacuer­
heche desdc su origen, 0 de hacerlo con un candida to indfgena propio, enfrentaba do entre el proyecto "neoliberal-presidencialista" y el proyecto de la "plurinaciona­
a indigcuistas y pragrruiticos. Con un altfsimo nivel de tension y sin lIegar a unifi­ lidad y los nuevos derechos". EI aumento de la turbulencia polftica y la conflictivi­
car todas las posiciones, se impuso la tesis de los primeros. EI presidente de la dad social fue evidente a 10 largo de tal ciclo. Ello no parece extraiio, al igual que en
CONAIE. Lui,", Mucus, tue postulado como candidate presidencial a pesar de la los casos de Venezuela y Bolivia en el ultimo decenio, pues en condiciones de rigi­
in\.itacion de uno de los candidatos mejor perfilados en las encuestas -Rafael dez institucional y extrema desigualdad en la distribuci6n de recursos, la disputa por
Correa. un economista de izquierda, cercano al discurso bolivariano y cuya tesis el cambio institucional favorece el impulso democratico y la expansi6n de la esfera
central de campaiia coincidia con la del MIE: la convocatoria a una asamblea cons­ publica en detrimento de la estabilidad y del componente liberal de la democracia.
titl'yente- para que PK decidiera quien seria su candidato a vicepresidente. La frus­ Se trata de un periodo, que algunos autores han denominado "dernocratizacion de la
truclu cxperiencia de la coalicion con Lucio Gutierrez y el avance de las tesis indi­ democracia"22 en que surgen nuevos liderazgos polfticos, nuevas organizaciones
gcnistas, e stimuladas por el rriunfo de Evo Morales en Bolivia, clausuraron dicha sociales y nuevas formas de actuacion polftica. La acci6n colectiva indigena con­ l'
~'"
posibiliclad. EJ rcplieguc etnico adquiria forma electoral. No se reconocfa ya la dens6, en el Ecuador, todo este conjunto de practicas emergentes.
vocacion hegemonica y pluralista que el MIE habfa mantenido dentro de la izquier­ Para inicios del nuevo siglo era claro, entonces, que las elites polfticas no
i;
Ii
da ecuruoriuna ell los ultirnos afios. podfan prescindir de tomar en consideracion, sea como un potencial aliado, sea
Los resultados elecrorales del candidato presidencial de PK fueron de 2,40% como un directo contendor, al MIE. La complejidad y heterogeneidad de escena­
del total de votes validos. De ellos, el 60% provenfa de los electores de las ciuda­ rios polfticos que el movimiento empez6 a copar -acci6n legislativa, gobiemos
i~,
des. En la, provincias con alta densidad de poblacion indfgena, mientras tanto, la locales, burocracias etnicas, y ejercicio de gobierno- no se correspondio, sin
voiacion de Macas fuc menor a la que habia obtenido PK en anteriores sufragios embargo, con la resoluci6n de sus dilemas de institucionalizaci6n intema ni con la
prcsideuciules. Era 10'1 peer resultado del movimiento. Aun asi, un importante sec­ definici6n de un program a polftico que moderara las tensiones entre sus vertientes
tor del movirniento exprcso que tales resultados permiten conocer de modo realis­ "etnicistas" y "pluralistas", A medida que se acrecentaban los nexos con las agen­
ta cual cs el "rnicleo duro" de su votaci6n en el pais. Tal tesis ha sido estimulada cias estatales, la fragilidad de los mecanismos de coordinaci6n colectiva estimul6
por cll,II110 PK obtuvo 6 dipuiaciones -5 men os que en las elecciones de 2002- pro­ la negociaci6n directa entre cada organizaci6n indfgena y los gobemantes de turno.
venierucs de las provincias de la Sierra central donde hay una importante concen­ Ni PK ni la CONAIE eran ya los tinicos canales de interlocuci6n polftica e inter­
~~...
rracion de poblaciones indfgenas. La posici6n indigenista se ve afirmada, entonces, mediaci6n de recursos con el Estado. Tal esquema de negociaci6n bilateral frag­
p"l' 1;\ {'stabiliclad que el voto indfgena ha tenido a nivel local, ment6 aceleradamente al movimiento, incentiv6 la negociaci6n corporativa, y des­ u
-;i:"'
plaz6 de su centro polftico a las fracciones de la izquierda urbana. Las respuestas
intemas apuntan a retornar hacia la agenda y las formas de acci6n polftica que
1,HACIA UNA IZQUIERDA SIN MOVIMIENTOS SOCIALES? tanto favorecieron al MIE en sus orfgenes. Se trataria de una salida, diversa a la
que plantea Offe, en que, ante un proceso difuso de institucionalizaci6n, los movi­
La dcmocratizacion de los poderes locales, el reconocimiento de los derechos mientos reaccionan defensivamente y optan por preservar su identidad primordial. Y­
colectivos, la inscripcion de la cuestion indfgena en el sistema polftico, la problema­ La segmentaci6n, el declive y el progresivo encierro etnico del movimiento
tizaci6n publica del racismo, y la construccion de un campo polftico de resistencia indfgena parecen estabilizarse en el momenta en que llega al poder una organiza­ "I!
social a los avances del ncoliberalismo, hicieron del movimiento indfgena el mas ci6n ciudadana cuyo lider, Rafael Correa, porta un nitido discurso de izquierda,
importunte agcntc de cambio polftico en el Ecuador a 10largo del perfodo 1990-2002. anti-neoliberal, y cercano a los diversos gobiemos progresistas de la regi6n. POI'
De su mana se rearticularon viejas y nuevas formaciones de izquierda que cristaliza­ primera vez en la historia republicana un candidate de izquierda alcanza el poder
ron electoralmente los avances de la lucha social. Tal protagonismo tom6 cuerpo en presidencial. Su carupaiia electoral tuvo un marcado acento anti-partidario -de
el marco de la decadencia de las instituciones y actores polfticos que regularon la hecho, su movimiento polftico no present6 candidates para el Congreso Nacional­
vida democrarica del pais desde el retorno al regimen civil en 1979. La tensi6n entre
;~ ".
las fuerzas del cambio politico y los defensores de la institucionalidad se concentr6,
:: 22, Para el caso venezolano vel' Garcia Guadilla (2004), para el caso ecuatoriano vel' Andrade (2005),
"f16/18
".'1
,
··
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".

I 92

93

Y postul6 la necesidad de convocar a una Asamblea Constituyente, rechazar la De la Torre, Carlos,


firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) can los Estados Unidos, y privilegiar 2003 "Movimienros ernicos y cultura politicu en el Ecuador", en {c(lm". Nn. I:'. Quito.
el gasto social al pago de la deuda externa. Aunque la victoria de Correa ocupa el FLACSO.
Freidenberg, Flavia,
rnismo campo discursivo que el MIE y sus aliados avanzaron en los ultimos aiios
2002 "Fracturas sociales, competencia politica y xistemu-, de parti.h», en Fcuudor".
en el pafs, durante el proceso electoral, ni estos ultimos, ni los tradicionales parti­
ponencia presentada en las Jornadas de etnicidcul, desccntrali zucion, ,~I:I/>"Ii.~(/( /IiI!
dos de la izquierda, formaron parte de su cfrculo polftico. EI carisma del candida­ ell America Latina. Institute lnreruniversiturio de Exuulio-, de Ih"'l),lpl,<nl',l y
to y el manifiesto sentimiento anti-partidario de la poblaci6n favorecieron el avau­ Portugal de 13 Universidad de Sulumuncu.
ce de las tesis de izquierda, incluso en la regi6n litoral del pais donde esta ultima Freidenbcrg. Flavia, y Manuel Alc.intura ,
'" jamas habfa logrado penetrar. Luego de un cicio en que la acci6n colectiva pro­ 2001 Los dueiios del poder. Los partidos politico» ell 1'1 I",,,odor ,Ill/~_~(W:)I. :,":ito.
;:.!
FLACSO.
,I: puIs6 el despegue de la izquierda ecuatoriana, l,estamos acaso a las puertas de un
Garcia-Guadilla, Maria,
momenta en que su consolidaci6n dependera, como en otros pafses de la regi6n, de
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lnstituto de Estudios de lberoamerica y Portugal,julio. I. Periodista y econornista, corresponsal de los diaries Clartn (Buenos Aires) e II Manifesto (Roma)
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