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ACTUALIZACIÓN DE
PERSPECTIVAS
DE LA
ECONOMÍA
MUNDIAL
Resiliencia en el corto plazo
y retos persistentes
JULIO
2023
JULIO ACTUALIZACIÓN DE LAS
2023 PERSPECTIVAS DE LA ECONOMÍA MUNDIAL
Resiliencia en el corto plazo y retos persistentes
• Se proyecta que el crecimiento mundial disminuya de un 3,5% estimado para 2022 a 3,0% en 2023 y 2024.
Si bien el pronóstico para 2023 es levemente más alto de lo previsto en la edición de abril de 2023 de
Perspectivas de la economía mundial (informe WEO), sigue siendo débil desde una perspectiva histórica.
La subida de las tasas de interés de política monetaria de los bancos centrales para combatir la inflación sigue
lastrando la actividad económica. Se prevé que el nivel general de inflación mundial descienda de 8,7% en 2022
a 6,8% en 2023 y 5,2% en 2024 y que la inflación subyacente (básica) disminuya de forma más gradual,
habiéndose revisado al alza los pronósticos para la inflación en 2024.
• El reciente acuerdo para elevar el techo de la deuda de Estados Unidos y las firmes medidas adoptadas a
principios de este año por las autoridades para contener la turbulencia bancaria en Estados Unidos y Suiza
redujeron los riesgos inmediatos de trastornos en el sector financiero. Esto moderó los riesgos adversos para las
perspectivas. No obstante, considerando los riesgos existentes, la perspectiva del crecimiento mundial se inclina a
la baja. La inflación podría seguir siendo elevada e incluso aumentar si se producen nuevos shocks, como los
derivados de un recrudecimiento de la guerra en Ucrania y eventos meteorológicos extremos, que inducirían una
política monetaria más restrictiva. La turbulencia en el sector financiero podría retornar conforme los mercados se
adaptan al nuevo endurecimiento de la política por parte de los bancos centrales. La recuperación de China
podría desacelerarse, en parte debido a los problemas inmobiliarios no resueltos, que acarrean efectos de contagio
transfronterizo negativos. Las tensiones por sobreendeudamiento soberano podrían propagarse a un grupo más
amplio de economías. Por el lado positivo, la inflación podría disminuir más rápidamente de lo previsto,
reduciendo así la necesidad de una política monetaria restrictiva, y la demanda interna podría otra vez demostrar
ser más resiliente.
• En la mayoría de las economías, la prioridad sigue siendo lograr una desinflación sostenida garantizando a la
vez la estabilidad financiera. Por lo tanto, los bancos centrales deben mantener su atención centrada en restaurar
la estabilidad de precios y reforzar la supervisión financiera y la vigilancia de los riesgos. De materializarse las
tensiones en los mercados, los países deberían proporcionar liquidez sin demora y a la vez mitigar el posible riesgo
moral. También deberían constituir reservas fiscales, y cerciorarse de que la composición del ajuste fiscal dirija el
apoyo hacia los más vulnerables. Al mejorar el lado de la oferta de la economía se facilitaría la consolidación
fiscal y se propiciaría un descenso más suave de la inflación hacia los niveles fijados como meta.
metas fijadas por los bancos centrales. Dependiendo de la economía en cuestión, esta persistencia se
debe a shocks previos cuyos efectos pasan de la inflación general a la subyacente, a que las utilidades
de las empresas siguen siendo altas, y a la escasez de mano de obra y el consiguiente fuerte
crecimiento salarial, en especial en un contexto de débil crecimiento de la productividad que eleva
los costos laborales unitarios. No obstante, hasta la fecha las espirales salarios-precios —en las que
los precios y los salarios se aceleran simultáneamente durante un período sostenido— no parecen
haberse afincado en la economía avanzada media, y las expectativas inflacionarias a más largo plazo
permanecen ancladas. Ante la persistencia de la inflación subyacente, los principales bancos centrales
han anunciado que tendrán que seguir endureciendo su política monetaria. En su reunión de junio, la
Reserva Federal suspendió las subidas de la tasa de interés, pero dio señales de que se reanudarán en
el futuro, y el Banco de la Reserva de Australia, el Banco de Canadá, el Banco de Inglaterra y el
Banco Central Europeo siguieron subiendo sus tasas. Al mismo tiempo, en algunas otras economías,
particularmente en Asia oriental, donde las restricciones a la movilidad durante la pandemia limitaron la
demanda de servicios durante más tiempo que en otros lugares, la inflación subyacente ha permanecido
baja. En China, donde la inflación se sitúa bastante por debajo del nivel fijado como meta, el banco
central recortó recientemente las tasas de interés de política monetaria. El Banco de Japón ha
mantenido las tasas de interés cercanas a cero en el marco de la expansión monetaria cuantitativa y
cualitativa con una política de control de la curva de rendimientos.
Las graves tensiones en el sector bancario han disminuido, pero el acceso al crédito sigue siendo limitado. Gracias a la
rápida reacción de las autoridades, el susto bancario de marzo de 2023 quedó contenido y afectó
solo a bancos regionales problemáticos en Estados Unidos y a Credit Suisse en Suiza. Desde el
informe WEO de abril de 2023, las condiciones financieras mundiales se han relajado (recuadro 1),
señal de que los mercados financieros están ahora menos preocupados por los riesgos que plantea el
sector bancario para la estabilidad financiera. Pero la política monetaria restrictiva sigue ejerciendo
presión sobre algunos bancos, tanto de forma directa (mayores costos de financiamiento) como
indirecta (aumento del riesgo crediticio). Las encuestas sobre préstamos bancarios en Estados
Unidos y Europa indican que los bancos limitaron considerablemente el acceso al crédito en el
primer trimestre de 2023, y se prevé que continúen haciéndolo en los próximos meses. Los
préstamos empresariales han estado disminuyendo últimamente, al igual que los préstamos para
bienes raíces comerciales.
Tras el auge por la reapertura, la recuperación de China está perdiendo ímpetu. La actividad manufacturera y el
consumo de servicios en China repuntaron a inicios del año cuando las autoridades chinas
abandonaron las políticas de confinamientos estrictos; las exportaciones netas contribuyeron
firmemente al crecimiento secuencial en febrero y marzo, a medida que se normalizaban las cadenas
de suministro y conforme las empresas iban llevando rápidamente a producción los pedidos
acumulados. Aun así, la continua debilidad en el sector inmobiliario está frenando la inversión, la
demanda externa sigue siendo floja, y el elevado y creciente nivel de desempleo entre los jóvenes
(20,8% en mayo de 2023) denota la debilidad en el mercado laboral. Los datos de alta frecuencia
hasta junio confirman una desaceleración del ímpetu en el segundo trimestre de 2023.
El crecimiento se desacelera, con cambios en su composición
Se proyecta que la media anual de crecimiento mundial disminuya de 3,5% en 2022 a 3,0% en 2023 y
2024 (cuadro 1). En comparación con las proyecciones del informe WEO de abril de 2023, el
crecimiento ha sido revisado 0,2 puntos porcentuales al alza para 2023 y se mantiene sin variación en
2024. El pronóstico para 2023–24 sigue muy por debajo de la media anual histórica (2000–19) de
3,8%. El nivel también es inferior a la media histórica en los grupos generales de ingreso, en
términos tanto del PIB global como del PIB per cápita. Las economías avanzadas siguen la causa
principal del descenso del crecimiento entre 2022 y 2023, puesto que el debilitamiento de las
manufacturas, sumado a factores idiosincrásicos, contrarresta el mayor dinamismo de la actividad en
el sector de servicios. En las economías de mercados emergentes y en desarrollo, las perspectivas de
crecimiento se mantienen en general estables para 2023 y 2024, aunque con importantes variaciones
de una región a otra. En términos interanuales, el crecimiento mundial tocó fondo en el cuarto
trimestre de 2022. No obstante, en algunas de las principales economías, no se espera que llegue a
mínimos antes del segundo semestre de 2023.
Se prevé que el crecimiento del comercio mundial disminuya de 5,2% en 2022 a 2,0% en 2023, para
recuperarse después hasta 3,7% en 2024, un nivel muy inferior a la media de 4,9% registrada en
2000–19. El descenso de 2023 no obedece únicamente a la trayectoria de la demanda mundial, sino
también a cambios en su composición a favor de los servicios internos, los efectos rezagados de la
apreciación del dólar de EE.UU. —que frena el comercio debido al uso generalizado de la
facturación de los productos en dólares— y las crecientes barreras comerciales.
Estos pronósticos se basan en una serie de supuestos, como los relacionados con los precios de los
combustibles y las materias primas distintas de los combustibles, y con las tasas de interés. Los
precios del petróleo se incrementaron en 39% en 2022 y se proyecta que desciendan en alrededor de
un 21% en 2023, como consecuencia de la desaceleración de la actividad económica mundial. Los
supuestos sobre las tasas de interés mundiales se han revisado al alza, en vista del endurecimiento,
tanto observado como anunciado, de la política monetaria por parte de los principales bancos
centrales desde abril. Se prevé ahora que la Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco de
Inglaterra suban las tasas de interés más allá de lo proyectado en el informe WEO de abril de 2023
—hasta un máximo de aproximadamente 5,6% en el caso de la Reserva Federal—, para luego
reducirlas en 2024. Se supone que el Banco Central Europeo elevará la tasa de política monetaria
hasta un máximo de 3¾% en 2023 y que la moderará gradualmente en 2024. Asimismo, ante la caída
de las expectativas de inflación a corto plazo, es probable que las tasas de interés reales permanezcan
en niveles elevados, aun después de que las tasas de interés nominales comiencen a descender.
En las economías avanzadas, la desaceleración del crecimiento proyectada para 2023 sigue siendo
significativa: de 2,7% en 2022 a 1,5% en 2023, con una revisión al alza de 0,2 puntos porcentuales
con respecto al informe WEO de abril de 2023. Se proyecta que aproximadamente 93% de las
economías avanzadas registren un crecimiento menor en 2023, y se proyecta asimismo que en este
grupo de economías el crecimiento se mantenga en 1,4% en 2024.
• En el caso de Estados Unidos, se proyecta que el crecimiento baje de 2,1% en 2022 a 1,8% en
2023 y que continúe disminuyendo hasta 1,0% en 2024. El pronóstico para 2023 ha sido
revisado al alza en 0,2 puntos porcentuales, en razón de la resiliencia del crecimiento del
consumo durante el primer trimestre, lo cual a su vez es un reflejo de la persistente estrechez en
el mercado laboral, que ha propiciado la mejora de los ingresos reales y un repunte de las ventas
de vehículos. Sin embargo, no se prevé que este ímpetu dinámico de crecimiento del consumo
se prolongue. Los consumidores han gastado gran parte del excedente de ahorro acumulado
durante la pandemia, y se prevé que la Reserva Federal siga incrementando las tasas de interés.
• Se proyecta que el crecimiento en la zona del euro descienda de 3,5% en 2022 a 0,9% en 2023,
para entonces repuntar a 1,5% en 2024. El pronóstico se mantiene prácticamente sin cambios,
pero su composición para 2023 sí ha variado. Ante la mayor solidez de los servicios y el
turismo, el crecimiento se ha revisado al alza en 0,4 puntos porcentuales en el caso de Italia, y
en 1,0 puntos porcentuales en el de España. En Alemania, sin embargo, la debilidad del producto
manufacturero y la contracción económica en el primer trimestre de 2023 han obligado a revisar
a la baja el crecimiento en 0,2 puntos porcentuales, hasta -0,3%.
• Se proyecta que el crecimiento en el Reino Unido descienda de 4,1% en 2022 a 0,4% en 2023,
para entonces repuntar a 1,0% en 2024. Esto supone una revisión al alza de 0,7 puntos
porcentuales para 2023, debido a un dinamismo del consumo y la inversión mayor de lo
esperado por los efectos en la confianza derivados de la caída de los precios de la energía, la
menor incertidumbre posbrexit (tras el acuerdo sobre el Marco de Windsor) y la resiliencia del
sector financiero conforme se disipan las tensiones bancarias mundiales registradas en marzo.
• En Japón, se prevé que el crecimiento aumente de 1,0% en 2022 a 1,4% en 2023, lo cual supone
una modesta revisión al alza, impulsada por la demanda reprimida y las políticas acomodaticias,
antes de descender hasta 1,0% en 2024, a medida que se diluyen los efectos de pasados
estímulos.
Para las economías de mercados emergentes y en desarrollo se proyecta que el crecimiento se mantenga en
general estable en 4,0% en 2023 y 4,1% en 2024, con una modesta revisión al alza de 0,1 puntos
porcentuales para 2023 y una a la baja de -0,1 puntos porcentuales para 2024. De todos modos, este
promedio estable oculta divergencias: en torno a 61% de las economías de este grupo están
creciendo más rápidamente en 2023, mientras que el resto —incluidos los países de ingreso bajo y
tres de las cinco regiones geográficas que se describen a continuación— están creciendo a menor
ritmo.
• En las economías emergentes y en desarrollo de Asia, el crecimiento va camino de aumentar hasta 5,3%
en 2023 y moderarse después hasta 5,0% en 2024, debido a una leve revisión a la baja (de 0,1
puntos porcentuales) para 2024. El pronóstico de China se mantiene sin variación, en 5,2% para
2023 y 4,5% para 2024, pero presenta cambios en cuanto a composición: el crecimiento del
consumo ha evolucionado de manera en general acorde con las proyecciones del informe WEO
de abril de 2023, pero la inversión ha defraudado debido a la actual crisis inmobiliaria en ese
país. Las exportaciones netas, más fuertes de lo previsto, han compensado en parte la debilidad
de la inversión, aunque su contribución va disminuyendo conforme la economía mundial se
desacelera. En India, se proyecta que el crecimiento sea de 6,1% en 2023, lo cual supone una
revisión al alza de 0,2 puntos porcentuales con respecto a las proyecciones de abril, que es
consecuencia del impulso derivado de un crecimiento mayor de lo previsto en el cuarto
trimestre de 2022, a su vez resultado de la mayor solidez de la inversión interna.
• En las economías emergentes y en desarrollo de Europa, se proyecta que el crecimiento aumente hasta
1,8% en 2023 gracias a una revisión al alza de 0,6 puntos porcentuales con respecto a abril, y
que siga aumentando hasta alcanzar 2,2% en 2024. El pronóstico para Rusia en 2023 se ha
revisado al alza en 0,8 puntos porcentuales y se sitúa ahora en 1,5%; esto se debe a que datos
concretos (sobre comercio minorista, construcción y producción industrial) apuntan a un sólido
primer semestre del año gracias a un importante estímulo fiscal.
• Se prevé que en América Latina y el Caribe el crecimiento disminuya de 3,9% en 2022 a 1,9% en
2023, si bien esto refleja una revisión al alza de 0,3 puntos porcentuales con respecto a abril, y
que se sitúe en 2,2% en 2024. El descenso entre 2022 y 2023 obedece a la reciente moderación
del rápido crecimiento registrado en 2022 debido a la reapertura tras la pandemia, así como al
descenso de los precios de las materias primas; la revisión al alza para 2023 —de 1,2 puntos
porcentuales hasta 2,1% desde el informe WEO de abril— es consecuencia de un crecimiento
más fuerte de lo previsto en Brasil, impulsado por el aumento de la producción agrícola en el
primer trimestre de 2023, que ha repercutido positivamente en la actividad del sector de
servicios. También se debe al mayor crecimiento en México, revisado al alza en 0,8 puntos
porcentuales y que se sitúa en 2,6%, gracias a que la recuperación rezagada tras la pandemia en
el sector de servicios se está afianzando y a los efectos derivados de la resiliente demanda en
Estados Unidos.
• Para Oriente Medio y Asia Central, se proyecta que el crecimiento disminuya de 5,4% en 2022 a
2,5% en 2023, con una revisión a la baja de 0,4 puntos porcentuales atribuible principalmente a
una desaceleración inesperadamente más pronunciada en Arabia Saudita, de 8,7% en 2022 a
1,9% en 2023, es decir, una revisión negativa de 1,2 puntos porcentuales. La rebaja para 2023
en Arabia Saudita se debe a los recortes en la producción anunciados en abril y junio conforme
a un acuerdo con la OPEP+ (Organización de Países Exportadores de Petróleo, incluida Rusia
y otros exportadores de petróleo ajenos a la OPEP), mientras que la inversión privada, incluida
la derivada de la implementación del “gigaproyecto”, sigue respaldando el sólido crecimiento
del PIB no petrolero.
• En África subsahariana, se proyecta que el crecimiento descienda hasta 3,5% en 2023, para
después repuntar hasta 4,1% en 2024. Se proyecta que el crecimiento en Nigeria vaya
disminuyendo gradualmente en 2023 y 2024, conforme a las proyecciones de abril, debido a los
problemas de seguridad en el sector petrolero. En Sudáfrica, se prevé que el crecimiento
descienda hasta 0,3% en 2023, como consecuencia de la escasez de energía eléctrica, si bien el
pronóstico se ha revisado al alza en 0,2 puntos porcentuales con respecto al informe WEO de
abril de 2023, en vista de la resiliencia de la actividad de los servicios en el primer trimestre.
porcentuales, en gran medida debido a los niveles moderados de inflación en China. El pronóstico
para 2024 se ha revisado al alza en 0,3 puntos porcentuales debido a una inflación subyacente más
alta de lo esperado.
En términos generales, la inflación subyacente está descendiendo más gradualmente: a escala
mundial, se espera que disminuya de una media anual de 6,5% en 2022 a 6,0% en 2023 y 4,7% en
2024. Está demostrando ser más persistente de lo proyectado, principalmente en las economías
avanzadas, cuyos pronósticos se han revisado al alza en 0,3 puntos porcentuales para 2023 y 0,4
puntos porcentuales para 2024, con respecto al informe WEO de abril de 2023. La inflación
subyacente mundial se revisa a la baja en 0,2 puntos porcentuales en 2023, debido a una inflación
subyacente inesperadamente más baja en China, y se revisa al alza en 0,4 puntos porcentuales en
2024. En cifras medidas anuales, se prevé que en aproximadamente la mitad de las economías la
inflación subyacente no disminuya en 2023; sin embargo, al medir las cifras de cuarto trimestre a
cuarto trimestre, se proyecta una disminución en el 88% de las economías sobre las cuales hay datos
trimestrales disponibles. En líneas generales, se proyecta que en 2023 la inflación se mantenga por
encima de la meta en el 96% de las economías que fijan metas de inflación, y en el 89% de esas
economías en 2024.
Aliviar la escasez de financiamiento para los países en desarrollo y de ingreso bajo. Las fuertes necesidades de
financiamiento externo a corto plazo están poniendo a prueba la capacidad de servicio de la deuda
de un gran número de economías de mercados emergentes y países de ingreso bajo. Los
diferenciales soberanos siguen estando en niveles históricamente altos, lo cual dificulta el acceso al
mercado para muchas economías que dependen del endeudamiento a corto plazo. Para emitir una
señal positiva que reduzca los costos de endeudamiento a corto plazo y para evitar el riesgo de
propagación de crisis de deuda, se precisa una coordinación más ágil y eficiente en materia de
resolución de la deuda, en particular a través del Marco Común del Grupo de los Veinte (G20) para
el tratamiento de la deuda y de la Mesa Redonda Mundial sobre la Deuda Soberana. El acuerdo
reciente entre Zambia y su comité de acreedores oficiales es un paso positivo en tal sentido.
Reforzar el lado de la oferta y mejorar la resiliencia ante el cambio climático. Las reformas para flexibilizar los
mercados laborales —consistentes en alentar la participación y reducir las fricciones en la búsqueda
de empleo y la adecuación de la oferta a la demanda— contribuirían a reordenar las finanzas
públicas y a un descenso más gradual de la inflación hacia los niveles fijados como meta. Estas
reformas comprenden programas de capacitación a corto plazo para profesiones en las que falta
mano de obra, la aprobación de leyes y normas laborales que flexibilicen el trabajo mediante políticas
de teletrabajo y licencias laborales, y la facilitación de los flujos de inmigración regulares. Cabría
adoptar políticas industriales cuidadosamente concebidas —si el espacio fiscal lo permite— cuando
las fallas del mercado están bien determinadas, pero deben evitarse los requisitos de contenido
interno y las barreras al comercio, ya que pueden reducir la productividad, debilitar las relaciones
comerciales, poner en peligro la seguridad alimentaria y frenar a los países que intentan converger
hacia niveles de ingreso más altos. Es necesario fomentar la inversión en energía limpia para
garantizar que la oferta energética sea suficiente en vista de los objetivos de descarbonización de los
países. La cooperación multilateral es esencial para acelerar la transición verde, mitigar el cambio
climático y regular las tecnologías emergentes que podrían ser disruptivas, como la inteligencia
artificial.