Comentario A Geometría de Las Pasiones
Comentario A Geometría de Las Pasiones
Comentario A Geometría de Las Pasiones
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Anales del Seminario de Historia de la Filosofía, nY 13, 321-350. Serviciode Publicaciones.tJCM, Madrid, 1996
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nc a la razón. Aparecen como un poder extraño, que turba, agita y enturbia el espejo de
agua que es la mente, hasta hacer perder la cabeza; un amo interior, loco y tirano. De ahí su
caracterización como energías salvajes, peligro seductor, amenazas de desorden, formas de
ceguera y servidumbre. Y también el recurso a la razón como auriga, señor encargado de
poner orden controlándolas y si es preciso reprimiendolas. Así dispuestas, ambas partes
padecen. Las pasiones son reducidas a elementos de pasividad y conflicto. La razón tiene
prohibido ser apasionada.
Importa, por tanto, cuestionar el constnicto formado por esa serie de oposiciones:
razón/pasión, orden/desorden, luz/oscuriddad, ley/arbitrariedad, libertad/esclavitud. Ha-
ciéndolo se descubre la positividad de las pasiones, que con los sentimientos y deseos cons-
tituyen un campo de posibilidades, y se adviene que su total exclusión, la apatía, lejos de
ser la perfección es en realidad la muerte. En esa doble dirección Bodei esboza un diag-
nóstico de plena actualidad: El menosprecio de las pasiones unido a la hipertrofia del deseo
adquisitivo conduce a la ilusión de una felicidad banal, a un «dulce despotismo» manipula-
dor de los deseos, o sea, a la explotación de la economía libidinal en favor de la economía
política. El uso hábil de las «pasiones frías», del interés como pasión productiva y autore-
guladora, del deseo de bienestar.., ha construido un orden de las pasiones a su costa. El
dominio represivo ha sido sustituido por el cultivo de las pasiones para su explotación y
consumo. A pesar de esfuerzos como los realizados por el romanticismo, nos falta aán una
cultura de las pasiones. En ese contexto Bodei se propone trazar un línea explicativa del
estatuto y la dinámica de las pasiones y los deseos en la ¿tica y la política.
La estructura de la obra tiene la forma de una elipse con dos focos de condensación e
irradiación: Spinoza y los jacobinos. Para ambos las pasiones son determinantes en su pro-
yecto ético-político, pero de manera tan distinta que configuran dos opciones, una verdade-
ra alternativa, en la construcción de un orden racional, una geometría de las pasiones. Para
Spinoza el hombre es un animal deseante que insiste en conseguir la perfección y la felici-
dad buscando lúcidamente la utilidad propia, potenciando las pasiones que hacen libres y
reuniendo las fuerzas de todos en un poder colectivo. Los jacobinos siguen el camino con-
trario, en vez de transformar las pasiones tristes las refuerzan, en vez de afirmar la vida, pro-
digan la muerte como recurso más eficaz de su orden. Uno está en el origen y los otros en el
fin de la crítica del Estado absolutista. Abren dos perspectivas opuestas de la democracia.
La mayoría del libro gira en tomo al polo Spinoza. De él tratan 3 de sus 4 panes. Este
primer conjunto traza una aproximación gradual hacia su centro y un avance en la dinámi-
ca de las pasiones: 1 .~parte «pasiones de espera>’, 2? «la arqueología del querer», 3? «gra-
mática del amor». La 1.’ parte comienza presentando la concepción histórica del apetito
como lobo universal y su relación con la imaginación como fuente de delirio. A continua-
ción estudia la función del temor y la esperanza en Hobbes, autor que sin duda reclama un
estudio más completo. La concepción y el uso de las pasiones en el marco de la «medita-
ción de la muerte» es analizado en 1. de Loyola y Montaigne. La importancia de la tristeza
y la añoranza melancólica de «Arcadias» es diseccionada en Burton. El análisis de la pasión
en Maquiavelo ofrece otra perspectiva de la dinámica del miedo y la utilidad propia. Un
rápido recorrido por Gracian, Senault, Cureau de la Chambre, muestra los vínculos de las
pasiones con el disimulo, el ingenio, el teatro y toda una «characterística» o lenguaje que
demanda saber distinguir e interpretar con finura. De esta manera Bodei a la vez que hace
una sugerente historia del problema, dibuja el contexto de Spinoza y va diferenciando su
posición e introduciendo sus elementos más significativos.
La 1? Sección de la «arqueología del querer» estudia la pretensión de resolver el pro-
blema de las pasiones instaurando un «amo interior» capaz de ordenarlas y gobernarlas.
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Hace un interesante recorrido por Platón, Aristóteles, los estoicos, especialmente Séneca, y
el neoestoicismo de 5. Lipsio. El querer. opuesto al padecer, aparece aquí sobre todo como
afán de firmeza, constancia, coherencia y autocontrol. Tal sefiorlo cifra su ideal en vivir sin
temor ni esperanza y, en general, sin pasiones. Pascal aparece como el desfondamiento de
ese branismo heroico del querer. Para él ni las pasiones son ciegas, ni podemos dejar de
vivir lacerados por las fluctuaciones y la incertidumbre.
La 2! sección constituye un valioso estudio de las pasiones en Descartes. El proyecto
de convertimos en señores de nosotros mismos no se funda aquí sólo en la fuerza de la
voluntad, sino también y antes que nada en la sabiduría de un buen uso de las pasiones. Eso
pasa por cambios significativos como sustituir la moral que las desprecia por otra que sin
temer la muerte ama lavida y afirma que la alegría la favorece. Esta actitud incite a expli-
car las pasiones «como físico» y a adiestrarlas en vez de reprimirlas. Se trata no de cegue-
ras, sino de lentes que potencian la visión clara y aguda de la razón, no de elementos extra-
ños y contrarios, sino de fuerzas que potencian la propia actividad. Son «la sal de la vida»;
la ciencia está en saberdosificarías.
El amor intelectual es el fruto maduro y el paradigma del sentido que Spinoza da a las
pasiones. Su enfoque positivo y su capacidad de transformación confluyen y se condensan
en él. Por eso Bodei entiende la propuesta spinazisía como una «gramática del amor, un
»ordo amoris» que lleva a su plenitud el despliegue del deseo e inaugura una vida nueva.
En vez de despreciar las pasiones y lamentarse, Spinoza las reconoce y explica. El sabio no
es impasible, sino apasionado y capaz de transformar las fluctuaciones en transiciones a
una mayor potencia de existir, afectar/ser afectado y obrar. Su lógica del interés y La utili-
dad no se confundecon el egoismo posesivo, no convierte el deseo en siervo de premios o
castigos, sino que lo vuelve libre y generoso. Deseo pum a fuerza de intensidad, Spinoza
no levanta la ética sobre la demolición de las pasiones, sino sobre la dinámica del deseo y
el patitos de la razón que, en el amor intelectual, se muestra inervada de pasiones emanci-
parorias. Bodei hace de este tema un estudio fino, riguroso y cargado de sugerencias; com-
pone una densa y vigorosa síntesis, sin ser especialmente novedoso.
También el jacobinismo es un proyecto «racionalista» de emancipación, incluso un
arquetipo de los modernos movimientos revolucionarios en el que la fuerza de las pasiones
y deseos juega un papel decisivo, Pero su plan terapéutico de regeneración y su intento de
crear un hombre nuevo llevan la depuración hasta el extremo de convertir el mundo en un
infierno. Levanta altares al terror junto a los de la razón y la esperanza. Restablece la anti-
gua alianza entre razón y muerte. En su pasmosa lucidez y decisión se conviene en prácti-
ca del «horno ideologicus» con sus ilusiones sublimes y sus deseos irrenunciables pero
terribles. Con el Termidor acaba junto al tenor la gran esperanza. Aunque sea menos rele-
vante en este boletín, hay que decir que Bodei ofrece un interesante análisis de este pro-
yecto iluntinista corno política de las pasiones. No se litaita a contraponerlo al de Spinoza,
ni ignora los méritos del experimento jacobino, sino que lo explora como muestra de algu-
no de los problemas inherentes a esta temática que nos siguen acuciando: la violencia, por
ejemplo, y la importancia de la felicidad.
El volumen incluye un minucioso índice de nombres, muy útil dada la cantidad de
autores de los que trata y a los que cita. A este propósito es preciso destacar otro de sus
valores: La cantidad y el interés de las notas a pie de página y larealmente extraordinaria
información bibliográfica de diversas lenguas y tradiciones que ofrece. Se trata, en resu-
men, de un magnífico estudio histórico hecho con el vigor intelectual de un filósofo.
Eugenio FERNÁNOEZ O.