Carta A Jesus David

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¡Hola! ¿Cómo estás?

He sentido un deseo muy grande de escribirte esta carta para decirte cuánto te
amo y cuánto me preocupo por ti. Te vi ayer cuando estabas platicando con tus
amigos, esperé todo el día con la esperanza de que quisieras platicar conmigo
también. Al caer la tarde te mandé una hermosa puesta del sol para terminar tu
día, ¿la viste? Y una fresca brisa para que descansaras... Y esperé, y esperé
mucho, pero tú nunca viniste con tu mente hacia mí. Quiero ser sincero, eso me
dolió mucho. Pero te sigo queriendo porque soy tu amigo.

Te vi quedarte dormido anoche, y tenía tantos deseos de acariciar tu frente, así


que derramé rayos de luna sobre tu almohada y sobre tu rostro. Esperé con ansias
tu despertar para ver si querías decirme algo, hay tantas cosas que podríamos
compartir. Pero despertaste tarde, y te fuiste de prisa a tus ocupaciones. Una vez
más me sentí apenado.

Hoy te veo tan triste, tan solo... la sonrisa con la que engañas a los demás
conmigo no funciona. Yo te conozco y te comprendo, y sufro contigo. Sé que hay
gente que te hace sufrir, con su agresividad o con su desprecio. A mí también muy
seguido me fallan mis amigos. Tú mismo me fallas, pero a pesar de eso yo te amo.
Si quisieras, me oirías. Te amo, trato de decírtelo en lo azul del cielo y en el suave
verde del pasto; te lo murmuro en las hojas de los árboles y en los colores de las
flores. Te lo grito en el rugido de las olas, y te lo canto suavemente en los trinos de
los pájaros, los cuales cantan las canciones de amor que quiero cantarte a ti. Te
envuelvo con el calor del sol y el perfume del aire, con los aromas todos de la
naturaleza.

Mi amor por ti es más profundo que los océanos, y más grande que la necesidad o
carencia más grande que puedas pensar. Si supieras cuánto deseo caminar y
platicar contigo. Podríamos pasarnos una eternidad juntos en el cielo.

Yo sé lo difícil que es todo en la tierra. Yo lo experimenté cuando viví con ustedes.


Todo lo que pases, yo también lo pasé, menos el faltarle o desobedecerle a mi
Padre. Sabes, quisiera presentarte a mi Padre. El también te quiere ayudar. Así es
Él, no tienes más que llamarle.

Bueno, no quiero insistirte más para no serte molesto. Eres libre para preferirme o
rechazarme. La decisión es tuya. Yo ya he decidido, y te he escogido a ti como
amigo. Yo estoy a la puerta de tu corazón, y aquí me quedaré hasta que decidas
abrirme. Esperaré, porque te amo.

Permíteme también disculparme por tomar un sábado, sé que es importante para


ti, y agradecerte por tu servicio. Que de ese servicio seas fiel testimonio del amor
de Dios.

Tu amigo y hermano:
Jesús.

Querido (a) hijo (a):


Tú, que eres un ser humano, eres mi milagro. Y eres fuerte, capaz, inteligente y
lleno de dones y talentos. Cuéntalos y entusiásmate con ellos. Reconócete.
Encuéntrate. Acéptate. Anímate. Y piensa que, desde este momento, puedes
cambiar tu vida para bien, si te lo propones y te llenas de entusiasmo. Y sobre
todo, si te das cuenta de la felicidad que puedes conseguir con sólo desearlo.
Eres mi creación más grande. Eres mi milagro. No temas comenzar una nueva
vida. No te lamentes nunca. No te quejes. No te atormentes. No te deprimas.
¿Cómo puedes temer, si eres mi milagro?. Estás dotado de poderes desconocidos
para todas las criaturas del universo. Eres único. Nadie es igual a ti. Sólo en ti está
aceptar el camino de la felicidad y enfrentarlo, y seguir siempre adelante hasta el
fin. Simplemente porque eres libre.
En ti está el poder de no atarte a las cosas. Las cosas no hacen la felicidad. Te
hice perfecto para que aprovecharas tu capacidad y no para que te destruyas con
cosas superficiales. Te di el poder de pensar, de amar, de determinar, de reír, de
imaginar, de crear, de planear, de hablar, de rezar… Te di el dominio de elegir tu
propio destino usando tu voluntad. ¿Qué has hecho de estas tremendas fuerzas
que te di?. No importa. De hoy en más, olvida tu pasado, usando sabiamente ese
poder de elección.
Elige amar en lugar de odiar, elige reír en lugar de llorar, elige actuar en lugar de
aplazar, elige crecer en lugar de consumirte, elige bendecir en lugar de blasfemar,
elige vivir en lugar de morir.
Y aprende a sentir mi presencia en cada acto de tu vida. Crece cada día un poco
más en el optimismo de la esperanza. Deja atrás los miedos y los sentimientos de
derrota. Yo estoy a tu lado siempre. Llámame, búscame, acuérdate de mi. Vivo en
ti desde siempre y siempre te estoy esperando para amarte. Si has de venir hacia
mi algún día…que sea hoy, en este momento. Cada instante que vivas sin mi, es
un instante infinito que pierdes de paz.
Trata de volverte niño, simple, inocente, generoso, dador, con capacidad de
asombro y capacidad para conmoverte ante la maravilla de sentirte humano,
porque puedes conocer mi amor, puedes sentir una lágrima, puedes comprender
el dolor…
No te olvides que eres mi milagro. Que te quiero feliz, con misericordia, con
piedad, para que este mundo que transitas pueda acostumbrarse a reír, siempre
que tú aprendas a reír. Y si eres mi milagro, entonces usa tus dones y cambia tu
medio ambiente, contagiando esperanza y optimismo sin temor, porque yo estoy a
tu lado.
Con todo cariño, DIOS.

Espero que esta carta te encuentre en paz, a pesar de los desafíos que puedas
estar enfrentando en estos momentos. Sé que el camino que has elegido puede
ser difícil, especialmente cuando el odio y la soberbia intentan nublar tu visión y
empañar tu corazón.
Antes que nada, permíteme disculparme por tomar un rato de tu tiempo. Sé que tu
vida está llena de responsabilidades y preocupaciones, y valoro enormemente
este momento que compartes conmigo para reflexionar sobre mi mensaje de amor
y compasión.
También quiero expresarte mi más sincero agradecimiento por tu servicio. En un
mundo marcado por el egoísmo y la indiferencia, tu compromiso con el bienestar
de los demás es un reflejo del amor y la compasión que deseo ver florecer en el
corazón de cada uno de mis hijos.
Recuerda que estás rodeado de mi amor incondicional en todo momento. En los
momentos de oscuridad, cuando la ira y la arrogancia se ciernen sobre ti, te invito
a recordar mis enseñanzas de amor, compasión y perdón.
El odio es como un veneno que corroe el alma y nubla la mente. No permitas que
el odio de otros te contagie, ni dejes que germine en tu propio corazón. En lugar
de eso, elige responder con amor y compasión. Busca comprender las raíces del
odio y trabaja para transformarlo con la luz de la verdad y la empatía.
La soberbia es una barrera que separa a las personas y bloquea el camino hacia
la verdadera conexión y crecimiento espiritual. Recuerda que todos somos iguales
ante los ojos de Dios, y que la humildad es la llave que abre las puertas del
entendimiento y la unidad. No te dejes seducir por la arrogancia ni te sientas
superior a los demás, sino que busca servir con humildad y compasión.
En tus momentos de debilidad, levanta tus ojos hacia el cielo y encuentra en mí la
fuerza y el consuelo que necesitas. Confía en que, aunque el camino pueda ser
difícil, nunca estás solo. Mi amor te sostiene en cada paso del camino, y mi luz
ilumina incluso las más oscuras de las noches.
Que mi paz y mi gracia te acompañen siempre, guiándote hacia la verdad y el
amor.
Con amor eterno,
Jesús
Querida familia de Jesús David,
Espero que estas palabras lleguen a ustedes en un momento de serenidad y
reflexión, donde puedan encontrar consuelo y fortaleza en medio de las
dificultades que están atravesando. Vuestra situación no pasa desapercibida para
mí, y deseo que sepan que estoy a su lado en todo momento, sosteniéndolos con
mi amor eterno y mi gracia sanadora.
Jesús David, permíteme dirigirme especialmente a ti en este momento de
tribulación. A través de las pruebas que has enfrentado, quiero que reconozcas el
inmenso amor que te tengo. Cada lágrima derramada, cada suspiro de angustia,
no ha pasado desapercibido para mí. Mi corazón se compadece de tus
sufrimientos, y mi deseo más profundo es que encuentres consuelo y fortaleza en
mi amor incondicional.
En medio de la adversidad, te invito a contemplar la misión que he encomendado
para ti. Cada desafío, cada obstáculo en tu camino, forma parte de un plan divino
que busca tu crecimiento espiritual y tu realización como hijo amado de Dios.
Aunque en ocasiones el camino parezca oscuro e incierto, confía en que estoy
contigo, guiándote con amor y sabiduría hacia la luz y la plenitud de vida que te he
prometido.
Querida familia, comprendo el peso de vuestras preocupaciones y el dolor que
llevan en vuestros corazones. En estos momentos de incertidumbre, les pido que
eleven sus súplicas a mí, confiando en mi poder transformador y mi amor redentor.
Soy el Dios de la esperanza y la restauración, y en mí encontrarán el consuelo y la
fortaleza que necesitan para seguir adelante.
Además, deseo recordarles la importancia de encomendar sus vidas a la dulce
intercesión de mi amada Madre, María. Ella, con su ejemplo de humildad y entrega
total a mi voluntad, les guiará por el camino de la confianza y la fidelidad.
Aprendan de su corazón dócil y abierto, dispuesto a decir "sí" a mi plan divino
incluso en los momentos más difíciles. Que su ejemplo les inspire a confiar en mí
plenamente y a abrir sus corazones a mi amor transformador.
Queridos hijos, en medio de la tormenta, no pierdan la esperanza ni la fe. Yo estoy
con ustedes en cada paso del camino, fortaleciéndolos con mi amor y mi gracia
divina. Confíen en mí y en mi promesa de que todas las cosas obran para bien de
aquellos que me aman. Mantengan viva la llama de la esperanza en sus
corazones, sabiendo que al final del camino les espera la plenitud de vida y la
alegría eterna en mi presencia.
Que mi amor les envuelva y les dé la paz que sobrepasa todo entendimiento.
Estoy con ustedes hoy, mañana y siempre.
Con infinito amor y misericordia,

Dios

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