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1. La relatividad en la mecanica:
Ya en los albores de la física como ciencia, dentro del estudio de la mecánica por parte de
Galileo, se planteó la necesidad de justificar la razón por la cual dos observadores que se
encuentran moviéndose con velocidad uniforme el uno respecto del otro, interpretan el
movimiento de forma diferente.
Cuando los pilares de la física se consideraban como bastantes sólidos, gracias sobre todo
al desarrollo de la mecánica clásica de Newton, la aparición de una serie de fenómenos a
finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, acabaron con esta situación de estabilidad
para la física y se entraría en una situación de desconcierto para la física, que incluso el
gran físico Wolfgang Pauli, inmerso totalmente en la crisis, llegó a afirmar que el estado de
la física era de tal confusión, que hubiera preferido ser actor de cine o algo parecido y no
haber oído hablar nunca de la física.
Así, entre los principales problemas a los que se enfrentaban los físicos teóricos de
comienzos del siglo XX, podemos destacar los siguientes:
-La cuantización de la energía
-El carácter corpuscular de la radiación electromagnética
-La naturaleza ondulatoria de la materia
Esta nueva idea constituía algo totalmente novedoso para los científicos de esa época, que
hasta entonces consideraban que cualquier sistema puede tener, en principio, todo un
continuo de valores para su energía, limitados solo por un valor máximo y mínimo que
dependen del potencial al que está sometida la partícula.
Así para poder dar explicación a estos fenómenos, se habría de nuevo un viejo debate
que, en torno a la naturaleza de la radiación electromagnética había acabado dotando
a ésta de una cierta naturaleza ondulatoria, y que ahora para poder explicar estos
nuevos fenómenos había que devolverle a ésta una naturaleza corpuscular.
La teoría de la relatividad especial, formulada por Albert Einstein en 1905, constituye uno de
los avances científicos más importantes de la historia. Alteró nuestra manera de concebir el
espacio, la energía, el tiempo y tuvo incluso repercusiones filosóficas, eliminando la
posibilidad de un espacio/tiempo absoluto en el universo.
Con la teoría de la relatividad especial, la humanidad entendió que lo que hasta ahora había
dado por sentado que era una constante, el tiempo, era en realidad una variable. No sólo
eso, sino que el espacio también lo era y que ambos dependían, en una nueva conjunción
espacio-tiempo, de la velocidad.
● Las leyes de la física son las mismas mientras el sistema de referencia sea el mismo
e inercial. Esto es, ambos se mueven a una velocidad constante. Si una ley se
cumple en un sistema, también se debe cumplir en el otro.
● La velocidad de la luz es una constante universal, que se define como c. Que era
constante lo habían demostrado algunos años antes otros dos grandes científicos,
Michelson y Morley.
El punto de inicio de la mecánica cuántica lo constituyen los estudios del francés Louis de
Broglie, quien formuló la ley que dicta el movimiento a la vez corpuscular (de cuerpo) y
ondulatorio (de ondas) de las partículas subatómicas. Esto ocasionó que inicialmente se
conociera a esta disciplina como mecánica ondulatoria.
Sin embargo, esto no habría sido posible sin los desarrollos previos de Max Planck, quien
postuló la hipótesis de que la luz (radiación electromagnética) era absorbida y emitida por la
materia como cuantos (del inglés quantum) de luz (hoy llamados fotones) según la
Constante de Planck. Este fue el primer desarrollo cuántico de la historia, que demostraba
la posibilidad de una dualidad onda-partícula.
Las aplicaciones del desarrollo de este campo no solo revolucionaron a la física, sino
también a la química y a otras áreas cercanas. Este conjunto de experiencias científicas ha
permitido el estudio del átomo, de las partículas que lo componen (electrones, quarks y
gluones) y de todas las partículas elementales en general. Asimismo, con la mecánica
cuántica se hizo posible un desarrollo tecnológico muy amplio.
6. Radioactividad:
La radiactividad fue descubierta por el científico francés Antoine Henri Becquerel en 1896
de forma casi ocasional al realizar investigaciones sobre la fluorescencia del sulfato doble
de uranio y potasio. Descubrió que el uranio emitía espontáneamente una radiación
misteriosa. Esta propiedad del uranio, después se vería que hay otros elementos que la
poseen, de emitir radiaciones, sin ser excitado previamente, recibió el nombre de
radiactividad.
El descubrimiento dio lugar a un gran número de investigaciones sobre el tema. Quizás las
más importantes en lo referente a la caracterización de otras sustancias radiactivas fueron
las realizadas por el matrimonio, también francés, Pierre y Marie Curie, quienes
descubrieron el polonio y el radio, ambos en 1898.
7. El nucleo atomico:
El núcleo atómico es el centro del átomo, está compuesto de protones y neutrones, y posee
casi la totalidad de la masa del átomo.
La existencia del núcleo atómico fue descubierta por el físico Ernest Rutherford
(1871-1937), quien crea el modelo atómico de Rutherford, por lo cual es galardonado con el
Premio Nobel de Química en 1908.
El núcleo atómico es de carga positiva y está compuesto por nucleones. Los nucleones se
dividen en protones y nucleones. Los protones tienen una carga eléctrica positiva mientras
que los neutrones tienen una carga neutra.
La importancia del núcleo atómico radica en que constituye la mayor parte de un átomo y
sus protones indican el tipo de elemento químico que se observa.
El modelo atómico de Rutherford muestra que en el núcleo atómico se reúne toda la carga
positiva y la masa del átomo. El núcleo atómico se caracteriza por poseer casi la masa total
de un átomo (más de 99%).
El núcleo atómico, además, se caracteriza por poseer nucleones que se dividen en protones
y neutrones. Los protones poseen carga positiva y los neutrones carga neutra, por lo tanto,
la carga eléctrica del núcleo atómico es positiva.
El núcleo atómico posee órbitas en las cuales giran los electrones con carga eléctrica
negativa que contrarrestan la carga positiva de los protones del núcleo. De esta manera, los
átomos presentan una carga eléctrica total neutra.
El núcleo atómico está compuesto por los protones cuya cantidad define cuál es el número
atómico del elemento químico. En química, por ejemplo, el número atómico determinará la
cantidad de protones en los átomos que definirán a su vez el elemento químico observado.
Además, el núcleo atómico está unido a la corteza atómica, la capa más extensa que rodea
el núcleo, por la interacción electromagnética.
En los demás tipos de reacciones nucleares hay, en general, dos núcleos o partículas que
reaccionan, para dar lugar a productos de reacción. A semejanza de lo que ocurre en una
reacción química, para producir una reacción nuclear normalmente es necesario comunicar
al sistema inicial una energía de activación. En la reacción se libera energía, que se
manifiesta en forma de energía cinética de los productos de la reacción, acompañada en
ocasiones por la producción de radiación gamma.
Ya desde tiempos antiguos, sabíamos que tenía que haber algunas fuerzas que lo
controlaran todo. Y en la antigüedad se creía que estas eran el agua, el fuego, la tierra y el
aire. Por suerte, la física ha ido evolucionando y, hoy en día, sabemos que no son estos
elementos los que rigen el funcionamiento de la naturaleza, sino las conocidas como
fuerzas o interacciones fundamentales.
Estas fuerzas son el pilar del Universo. Todo lo que tiene lugar en él responde a la
aplicación de alguna de estas fuerzas sobre la materia que nos rodea. Absolutamente todo.
Desde la explosión de una estrella hasta nuestro teléfono cargándose de batería a través de
la corriente eléctrica, responde a alguna de las cuatro fuerzas fundamentales.
En Física, una fuerza es todo aquel agente que tiene la capacidad de modificar el estado en
el que se encuentra otro objeto material. Esto engloba alteraciones en el movimiento,
modificación de propiedades químicas, modificaciones de temperatura, incremento o
disminución de su energía… Es decir, es una interacción que permite a un cuerpo deformar
el estado (físico o químico) de otro objeto.
las fuerzas fundamentales son interacciones entre partículas subatómicas que dan lugar a
cambios en su estado y que derivan en las manifestaciones de todas las fuerzas
secundarias del Universo. Veamos ahora cuáles son estas interacciones fundamentales.
1. La gravedad
La gravedad es, seguramente, la fuerza fundamental más famosa. Pero es, a la vez, la que
más dolores de cabeza provoca en los físicos. ¿Por qué? Muy sencillo: todavía no hemos
encontrado la partícula responsable de ella. Mientras que las otras, como veremos,
sabemos que se deben a las interacciones bosónicas (por bosones), la gravedad no
responde a la teoría de partículas.
¿Qué es lo que transmite la gravedad entre galaxias separadas por miles de años luz? ¿Por
qué los cuerpos con masa se atraen? ¿Qué es lo que genera la atracción? Se ha
hipotetizado la existencia de una partícula conocida como gravitón, la cual sería una
partícula subatómica que no tendría ni masa ni carga eléctrica y que viajaría por el espacio
a la velocidad de la luz. Pero, por el momento, esto es solo una hipótesis.
La fuerza gravitatoria está determinada tanto por la masa de los dos cuerpos como por la
distancia entre ellos. Nosotros mismos, al ser seres con masa, generamos un campo
gravitatorio a nuestro alrededor. El problema es que su influencia queda “tapada” por el de
la Tierra.
Como bien sabemos, la fuerza de la gravedad es lo que mantiene a los planetas girando
alrededor de sus estrellas, a los satélites girando alrededor de sus planetas, a las propias
estrellas girando alrededor del núcleo de la galaxia e incluso a las galaxias formando
cúmulos en el espacio. Es la fuerza que da cohesión al Universo. Y, aun así, es la más débil
de todas. De lejos. Basta con ver el poco esfuerzo que tienes que hacer para levantar un
objeto que, aunque no lo parezca, está siendo atraído por toda la fuerza gravitatoria de la
Tierra.
Gravedad
2. La fuerza electromagnética
La fuerza electromagnética puede sonar más compleja, pero lo cierto es que no lo es tanto
(al menos, al nivel que podemos tratarlo aquí). Básicamente, es la interacción que se da
entre partículas cargadas eléctricamente de forma positiva o negativa. Todas las partículas
con carga eléctrica la experimentan, incluidos, claro, protones (carga positiva) y electrones
(carga negativa).
Electromagnetismo
3. La fuerza nuclear débil
La fuerza nuclear débil recibe este nombre porque es menos intensa que la nuclear fuerte,
pero sigue siendo más intensa que la gravitatoria. Ahora bien, ¿qué es? Bueno, entramos
en terrenos un poco más complejos.
Esta interacción fundamental es la fuerza que permite que las partículas que constituyen a
los átomos (protones, neutrones y electrones) se desintegren en otras partículas
subatómicas. Un neutrino (conocidos como partículas fantasma), al acercarse a un neutrón,
puede hacer que este se convierta en un protón por efecto de esta fuerza nuclear débil.
En otras palabras, la fuerza nuclear débil es aquella que permite la desintegración beta de
los neutrones. Pero, ¿qué partículas permiten esto? Paso a paso. No se trata de una fuerza
gravitatoria, así que sabemos que se debe a las interacciones entre bosones. Eso lo facilita
todo. En este caso, los bosones responsables de esta fuerza no son los fotones, sino los
conocidos como bosones W y bosones Z.
Imaginemos que un neutrino está viajando cerca de un neutrón. En ese momento, un bosón
W se trasladaría desde el neutrino al neutrón. Ahí está la interacción débil. El neutrón atrae
el bosón W del neutrino. Este neutrino, al perder un bosón, se convertiría en un electrón. Y
el neutrón, al ganar un bosón, se convertiría en un protón.
De todas las cuatro fuerzas fundamentales, esta es la más fuerte de todas. Y aunque pase
desapercibida, es la que permite que la materia exista. ¿Por qué? Básicamente porque esta
fuerza es el “pegamento” de los átomos. Es la fuerza que permite la integridad del núcleo
atómico, haciendo que los protones y los neutrones se mantengan en el centro de los
átomos.
Y es que si hemos entendido la fuerza electromagnética, hay una cosa que deberíamos
preguntarnos: ¿Cómo es posible que los protones, si tienen una misma carga eléctrica
(positiva), no se repelan entre ellos? Pues precisamente por esta fuerza nuclear fuerte, cien
veces más intensa que la electromagnética pero de menor alcance.
La fuerza nuclear fuerte se debe a los gluones, un tipo de bosones portadores de esta
interacción, la cual hace que, a pesar de las repulsiones electromagnéticas en el núcleo del
átomo, los protones y los neutrones se mantengan unidos en él.
10. Cosmologia: