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Violoncello

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UNIVERSIDAD

VERACRUZANA

FACULTAD DE CONTADURÍA Y NEGOCIOS


BOCA DEL RÍO, VERACRUZ

Licenciado en Gestión y Dirección de Negocios


EE: COLORES DE LOS INSTRUMENTOS MUSICALES
Facilitador:

Torres Morales Ricardo

TRABAJO:
Historia del Violoncello

PRESENTA:
 César David Camacho caram

H. Veracruz, Ver. A 08 de abril de 2024


Partes que forman el Violoncello
Puente
El puente es una pieza de madera que se sitúa hacia la mitad de la tapa del
violonchelo y sobre el que se apoyan las cuatro cuerdas. Tiene que estar en
posición ligeramente inclinada hacia el cordal y a la misma distancia de las dos
efes. No está pegado ni clavado a la tapa, sino que se sujeta gracias a la presión
que ejercen las cuerdas. Su parte superior, está curvada, lo que hace que las
cuatro cuerdas a lo largo del mástil y el diapasón no se encuentren en el mismo
plano. Los puentes de los violonchelos barrocos eran más pequeños y tenían la
parte superior menos curva. Existen diversos modelos de puentes, entre los que
destacan el puente belga y el puente francés. El puente francés brinda un sonido
menos brillante y más pastoso, mientras que el puente belga brinda un sonido más
brillante, y una mayor proyección sonora.

Cuerdas y afinación
Las cuatro cuerdas del violonchelo.
Las cuerdas se nombran de acuerdo con su afinación: la primera cuerda
(contando desde la más aguda a la más grave, y de derecha a izquierda en la
imagen) es la, la segunda cuerda es re, la tercera cuerda es sol y la cuarta cuerda
es do Igual que la viola, pero en una octava más grave.
El registro general del violonchelo ocupa un poco más de siete octavas: va desde
el do2, dos octavas abajo del do central del teclado de un piano y que se genera
haciendo vibrar —con el dedo o con el arco— la cuerda más grave al aire, que
significa sin apoyar ningún dedo sobre la cuerda en el mástil, hasta el do7 (en la
posición más aguda de la primera cuerda la3), aunque se pueden lograr notas
más agudas (altas), pues no hay limitación física. Otro método de conseguir notas
muy agudas es con armónicos. Existen dos tipos de armónicos: Los primeros,
llamados armónicos naturales, se producen al tocar —y no presionar— la cuerda
en sus fracciones (1/2, 1/3 o 2/3, 1/4…). Los segundos, llamados armónicos
artificiales, son una combinación de presionar la cuerda y tocarla en otro punto.
Estos últimos son los más difíciles de conseguir.
Notas que emiten las cuatro cuerdas del violonchelo (cuando se pulsan al aire); a
la derecha, en clave de sol la nota más aguda que puede ejecutar la primera
cuerda del chelo (un la5), y la nota más aguda que puede ejecutar la primera
cuerda realizando un armónico (un la7).
Al emitir las cuerdas del violonchelo sonidos graves, las partituras no se suelen
escribir en clave de sol, sino que lo más común, es escribirlas y leerlas en clave de
fa en cuarta línea del pentagrama, que es el símbolo que se ve en la imagen a la
izquierda de las notas. Pero es relativamente frecuente que para registros agudos
se empleen otras claves, sobre todo la clave de do en cuarta y clave de sol.
En un principio, las cuerdas eran cuerdas de tripa, menos resistentes que las de
metal, pero que daban una sonoridad más pura y cálida. Estas cuerdas fueron
usadas hasta el siglo xx. A raíz de la Segunda Guerra Mundial se generalizó el uso
de cuerdas metálicas, más resistentes y con mayor sonoridad que las otras.
También hay cuerdas de nilón y otros materiales. Se siguen fabricando cuerdas de
tripa, ya que muchos intérpretes que tienen instrumentos barrocos o que tocan
música barroca consideran que la sonoridad con este tipo de cuerdas se acerca
mucho más a la idea original del compositor.

Posiciones
El violonchelista coloca sus dedos a distintas alturas del mástil del instrumento
para tocar distintas notas. A las alturas que puede asumir la mano del intérprete de
acuerdo a las notas que está tocando se les llama posiciones (de la misma forma
que en otros instrumentos de cuerda). A estas se las ordena asignándoles
números. En el violonchelo existen 7 posiciones normales y el resto de posiciones
más agudas emplean el dedo pulgar (por eso se las llama posiciones de pulgar).
En las primeras siete posiciones se utilizan los dedos índice, medio, anular y
meñique de la mano izquierda. En las posiciones de pulgar se toca con los dedos
pulgar, índice, medio y anular de la misma mano (el uso del dedo meñique en las
posiciones de pulgar es poco común).

El arco
Artículo principal: Arco (música)
El violonchelo se toca generalmente con un arco que está formado por una vara
de madera sobre la que se tensan cerdas procedentes de crines de caballo o
imitaciones acrílicas. El arco está formado por una cabeza, una varilla, y las
cerdas.
De arriba abajo, tres nueces: de violín, viola y violonchelo respectivamente.
En la cabeza se encuentra la nuez (pieza de ébano con adornos de nácar para
sujetar las cerdas) y el tornillo que sirve para regular el grado de tensión de las
cerdas. La varilla es una vara de madera de pernambuco normalmente, aunque se
está reemplazando por fibra de carbono; uno de sus extremos se llama punta y el
otro talón (donde se encuentra la cabeza).
Las cerdas suelen ser unas 250, aunque su número puede variar. Pertenecen
normalmente a caballos macho, porque sus crines son más fuertes y limpias. La
crin más preciada es la de los caballos de zonas nórdicas o de climas más fríos,
ya que su resistencia y dureza es mayor, especialmente la del caballo mongol,
criado expresamente para la elaboración de arcos. En principio, el color no influye,
aunque parece ser que las cerdas blancas son algo más finas. Algunos
violonchelistas y contrabajistas prefieren las cerdas negras porque dicen que
imprimen más carácter a la interpretación. Las cerdas, por sí mismas, no efectúan
ningún tipo de agarre en la cuerda cuando se frota, ya que son muy lisas. Por ello
se les aplica una resina pegajosa llamada pez o rosín. El rosín también es útil para
obtener una buena sonoridad y rentabilizar la duración del encerdado del arco.
El arco ha ido evolucionando a lo largo de los siglos. Ya se conocía en las culturas
más primitivas y llegó a Europa hacia el siglo xi. Al principio era una mera vara que
se doblaba por la tensión de las cerdas hacia fuera y que se agarraba por el centro
(como un arco de caza). Prácticamente no hubo ningún cambio hasta el siglo xvii,
cuando se incorporó la nuez al talón para aumentar el peso del arco, además de
permitir cambiar la tensión y que la vara se doble hacia dentro, lo que mejora la
calidad acústica. Se cambió la convexidad del arco a su forma actual en el siglo
xviii. Fueron Tourte y Villaume en el siglo xix los que fijaron el arco tal y como lo
conocemos ahora.

Materiales
Al igual que los violines, la tapa de la caja de resonancia suele estar construida
con madera de abeto y se usa madera de arce para el resto, pero también se
utilizan otros tipos de madera, como haya, lenga, sauce o cedro. El puente es de
arce. Algunos violonchelos de baja calidad están fabricados en laminados, y ya se
han construido violonchelos en materiales compuestos, como la fibra de carbono.
El mástil y la cabeza suelen estar fabricados también en algún tipo de madera
anteriormente mencionada, generalmente arce muy veteado para aquellos finos.
Las clavijas, el diapasón y el cordal están fabricados en madera de ébano, aunque
en la actualidad cada vez se fabrican más de algún tipo de madera tintada o de
plástico, sobre todo el cordal. Los tensores o afinadores que se encuentran en el
cordal son generalmente de acero, al igual que la pica, aunque estas últimas en
algunos casos se fabrican en fibra de carbono, e incluso algunas picas se siguen
fabricando todavía de madera.

Técnica de la posición
La correcta posición del violonchelo es sujeto entre las rodillas del intérprete,
estando este en posición sentada. La distancia o altura que tiene que tener el
mismo, regulable con la pica móvil, depende de las características físicas del
propio intérprete y de los gustos personales. Aparte de las rodillas, tiene un tercer
punto de apoyo sobre el pecho, a unos 15 cm de la parte superior del esternón,
pero esto también varía entre violonchelistas.
El mástil tiene que pasar por la izquierda del cuello del músico, y la clavija inferior
del lado izquierdo visto de frente, la correspondiente a la nota do, quedar
aproximadamente a la altura de la oreja izquierda. Además, todo el cuerpo del
violonchelo tiene que estar ligeramente rotado hacia la derecha. Los hombros del
violonchelista tienen que estar relajados y a la misma altura, y la espalda debe de
estar recta. Lo más aconsejable es que no se siente apoyándose contra el
respaldo de la silla, sino que se siente en el borde.
Las notas se emiten presionando los dedos de la mano izquierda contra las
cuerdas y el mástil mientras con el arco se produce la vibración de esa cuerda, o
bien se produce esa vibración de otra manera, por ejemplo a pizzicato. Lo que
produce esa presión sobre las cuerdas es que se acorte su longitud, produciendo
sonidos más agudos cuanto menor sea esta. El pulgar izquierdo, se coloca en la
parte posterior del mástil, y los otros cuatro en la parte anterior, formando una
especie de C con la mano. En posiciones más altas (esto es, más cercanas al
puente), se usa la posición thumb (posición del pulgar), en la que el pulgar se sitúa
en la parte anterior del diapasón junto con el resto de dedos.
El arco se sujeta con la mano derecha, tomándolo por la cabeza. El pulgar
derecho se coloca en la parte posterior de la cabeza, metiéndolo ligeramente entre
las dos partes de la nuez, y el resto de los dedos se sitúan en su parte anterior.
Sobre todo, los que son más importantes son el índice y el meñique, para
sostenerlo y para dirigirlo.
Durante el siglo xx, se siguió componiendo mucha música para violonchelo, con
compositores como Ravel, Debussy o Shostakovich. Además, a partir de los años
1920, el violonchelista catalán Pau Casals consigue, con su nueva puesta en
escena de las Suites para violonchelo de Bach, devolver al violonchelo a una
posición privilegiada. Aparecieron grandes intérpretes como Rostropovich o
Jacqueline du Pré, así como Anner Blysma con su violonchelo barroco.

Desde el siglo XX, las mujeres comienzan a ser intérpretes de violonchelo, cosa
que no había ocurrido anteriormente. Durante mucho tiempo, solo las mujeres de
clase alta podían tener acceso a los instrumentos musicales, y no estaba bien
visto por la sociedad la postura de sujeción del violonchelo, entre las piernas,
considerándola poco aristocrática. Existe documentación de otro tipo de posturas
adoptadas por algunas mujeres violonchelistas, sujetando el instrumento de lado.
A esto se sumó los prejuicios que existían contra las mujeres instrumentistas. Pero
ya desde los años 1920 aparecen mujeres violonchelistas aplaudidas y valoradas,
como Guilhermina Suggia o Raya Garbousova.
En los años noventa se utiliza el violonchelo además para música pop, rock e
incluso heavy metal, como el grupo finlandés Apocalyptica, con sus tres (antes
cuatro) violonchelos, y con la aparición del violonchelo eléctrico.

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