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Mahler

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El Nacimiento Psicológico del Individuo, tal como lo plantea Margaret Mahler, es el

establecimiento de un sentimiento de separación respecto del mundo de la realidad y


de una relación con él (en particular respecto a su propio cuerpo y el principal
representante del mundo tal como el infante lo experimenta: El Objeto Primario de
Amor). En la cual, Los principales logros psicológicos ocurren en el período que va del 4-
5 mes a los 30-36 meses, lapso a la cual se denomina “Fase de Separación-
Individuación”.
Este Modelo del Desarrollo Psicológico del Niño es, ante todo, un Modelo de Desarrollo
Emocional y se apoya en algunas concepciones aportadas por el psicoanalista Sigmund
Freud, sobre todo, la Teoría del Desarrollo Psicosexual del Niño.
1.- Fase Autística Normal (Primeras semanas).
En las primeras semanas de vida, el neonato o infante pequeño parece ser un organismo
casi puramente biológico, con respuestas reflejas. Predominan los procesos fisiológicos
y la función de este periodo debe encarase sobre todo en términos fisiológicos. Se
denomina autística normal ya que el infante suele hallarse en una situación de
desorientación alucinatoria primitiva en la cual la satisfacción de sus necesidades parece
pertenecer a su propia orbita incondicionada, omnipotente y autística. Es la
maternación lo que lo saca de este estado y promueve la conciencia sensorial del
ambiente y contacto con él. La tarea de esta fase autistica es el logro del equilibrio
homeostático del organismo dentro del nuevo ambiente extrauterino.
La Líbido es predominantemente visceral y no hay discriminación entre adentro y
afuera. Parece estar en un estado de desorientación alucinatoria primitiva negativa, en
la cual la satisfacción de necesidades pertenece a su propia órbita autística y
omnipotente.
Relativa ausencia de Catexia (símbolo de un conjunto de fuerzas impulsivas que residían
en el ello) de los estimulas externos.
Hay una inactividad alerta a los estímulos exteriores que contribuye a la continuidad
entre la fase autística normal y las posteriores.
Narcisismo Primario durante la primera semana de vida en la que la satisfacción de las
necesidades no se percibe como proveniente del exterior ya que no hay conciencia de
que exista un agente maternante.
Psicosis Autística Infantil ya que el niño no parece percibir en absoluto a su madre como
representante del mundo exterior. Hay un muro helado entre el niño autista y el
ambiente humano. El Autismo Psicótico es un intento de lograr la dediferenciación y la
deanimación, sirve para contrarrestar las múltiples complejidades de los estímulos
externos y las excitaciones internas que amenazan aniquilar al yo rudimentario del niño
autista. El mantenimiento de la mismidad es el rasgo del síndrome de la psicosis
autística.
Los elementos que permiten al bebé evolucionar a la siguiente fase del Desarrollo
Psicológico son: a.- La Dotación Genética que impulsa al individuo de manera innata a
establecer el vínculo con el medio externo y por lo tanto, percibir y aceptar los cuidados

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maternos. b.- Los Cuidados y Estímulos brindados por la Madre, ya que estos permiten
desplazar las cargas libidinales del bebé desde dentro del cuerpo hacia su periferia.

2.- Fase Simbiótica Normal (1 a 5 meses).


La vida de vigilia del neonato se centra en torno de sus continuos intentos de lograr la
homeostasis (propiedad de los organismos que consiste en su capacidad de mantener
una condición interna estable compensando los cambios en su entorno mediante el
intercambio regulado de materia y energía con el exterior (metabolismo). Se trata de
una forma de equilibrio dinámico que se hace posible gracias a una red de sistemas de
control realimentados que constituyen los mecanismos de autorregulación de los seres
vivos.) Con el transcurso del tiempo comienza a diferenciar entre una experiencia
placentera o buena de otra mala o displacentera.
Se desarrolla con el descenso de la barrera innata contra los estímulos de la primera
fase, a raíz de que un agente maternante exterior alivia las necesidades fisiológicas y la
tensión que viene de dentro. Es un estado de relación preobjetal en el cual aún no se
han diferenciado las representaciones intrapsíquicas del sí mismo y de la madre. El
infante se comporta como si él y la madre fueran una Unidad Dual , comienza a formase
una simbiosis de la unida madre-hijo, donde esta idea de simbiosis es una metáfora (a
diferencia del concepto de biología, no se describe lo que realmente ocurre en una
relación mutuamente beneficiosa, sino ese estado de indiferenciación, de fusión con la
madre, en el que un “Yo” no esta diferenciado del “No Yo” y en el que lo interno y lo
externo solo esta llegando en forma gradual a ser sentidos como diferentes). El rasgo
mas importante de la simbiosis es la fusión somato psíquica omnipotente.
La cara humana en movimiento es el primer precepto significativo desencadenador de
la sonrisa social. Esta respuesta inespecífica de sonrisa señala la entrada en el estadio
de la relación con un objeto que satisface necesidades. Catexia Sensorio-Perceptiva
temporaria de la madre y/o de las atenciones que ésta le da. Esto corresponde a la
entrada al periodo de fase simbiótica. El niño trata a la madre como si ésta fuera parte
de sí mismo, siente que están fusionados. El niño es incapaz de integrar una imagen de
la madre como un objeto distinto y totalmente externo y en cambio parece mantener
imágenes (introyectos) fragmentadas buenas y malas del objeto. Alterna entre el deseo
de incorporar y de expulsar. El Yo rudimentario del neonato y del infante pequeño
tienen que complementarse con la relación emocional establecida mediante el cuidado
materno, una especie de simbiosis social. Formación del yo corporal a partir de los
órganos perceptivos sensoriales.

El autismo normal y la simbiosis normal son prerrequisitos del comienzo del proceso normal de
separación-individuación. Cada fase se presenta como un periodo en el que se hace una contribución
cualitativa diferente al desarrollo psicológico del individuo. La fase autística normal sirve para la
consolidación postnatal del desarrollo fisiológico. La fase simbiótica normal marca la importantísima
capacidad filogénica del ser humano para darle lugar a la madre en esa relación simbiótica. La fase de
separación individuación se caracteriza por un continuo aumento de la consciencia de la separación de
si mismo y del otro que coincide con los orígenes del sentimiento de sí mismo, de la verdadera relación
con el objeto y de la conciencia de una realidad existente en el mundo exterior.

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3.- Fase de Separación-Individuación (5 meses a 2 años y medio).
Separación e Individuación son dos procesos diferentes que ocurren al unísono y de
manera coordinada. La Individuación lleva a la adquisición de una individualidad
distinta y única e implica la evolución de la autonomía intrapsíquica, la percepción, la
memoria, la cognición, la prueba de realidad. Mientras que La Separación, lleva a la
conciencia intrapsíquica de la diferenciación, la formación de límites y la desvinculación
de la madre e implican 4 fases:
3.a.- Sub Fase de Diferenciación (5-9 meses).
El inicio de esta sub-fase requiere la coincidencia de dos hechos evolutivos: 1.- El niño
está familiarizado con la mitad materna de la matriz simbiótica. Esto se observa
conductualmente cuando el niño manifiesta la sonrisa específica ante el rostro o voz de
su madre (posterior a la sonrisa generalizada en la que el niño sonríe a cualquier ostro
humano), ya que indica que el niño reconoce a su madre y que su imagen ha sido
entendida como un objeto libidinal. 6 meses en adelante: apogeo de la exploración
manual táctil y visual del rostro de la madre y de las partes cubiertas y desnudas de ella.
2.- Nivel de Desarrollo Neurofisiológico que le permita al niño período de vigilias
mayores y la adquisición de ciertas habilidades motrices que expandan el sensorio más
allá de la órbita simbiótica. La ruptura del cascarón: la atención del infante ahora se
dirige al exterior durante los crecientes periodos de vigilia. El niño ha estado atento a su
madre en la fase anterior y esa atención se va combinando con un repositorio creciente
de recuerdos de experiencias buenas y malas y con un “esperar con confianza” de alivio
maternal ante estas últimas.
Disminuye la dependencia corporal de la madre a medida que las funciones
locomotrices parciales van madurando. Las conductas características que posibilitan la
demarcación Yo del No-Yo, son la exploración visual y táctil del rostro y el cuerpo de la
madre. Comienza la diferenciación de una imagen corporal primitiva pero distinta. La
reacción ante extraños es variada e incluyen interés, cautela y ansiedad leve o fuerte.
Distanciamiento, formación de límites, desvinculación de la madre procesos que
culminan en auto representaciones internalizadas que se distinguen de las externas de
los objetos.
Objetos transicionales y situaciones transicionales: el objeto transicional descripto por
Winnicott es un monumento a la necesidad de contacto con el cuerpo de la madre que
se traduce en una insistencia preferencia por un objeto que es siempre el mismo que se
encuentra relacionado con la madre.
Pauta de verificación: el bebe comienza a distinguir aquello que esta relacionado con su
madre de aquello que no, de lo que es extraño, lo que no huele o se siente como madre,
comenzando a distinguir lo familiar de lo extraño. Responde a esto extraño con
ansiedad. Verifica y compara aquello ajeno que no es el rostro conocido de la madre,
incluso con las imágenes internas que pueda tener de ella.

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3.b.- Sub Fase de Ejercitación (9-14 meses).

Al menos 3 desarrollos interrelacionados contribuyen a que el niño haga sus primeros progresos
hacia la conciencia de separación y hacia la individuación: la rápida diferenciación corporal con la
madre; el establecimiento de un vínculo especifico con ella; y el desarrollo funcionamiento de los
aparatos autónomos del yo en estrecha proximidad con la madre. El infante comienza a explorar
objetos del exterior, algunos pueden transformarse en objetos transicionales.

La subfase de diferenciación se superpone con el periodo de ejercitación locomotriz.


Fase de Ejercitación Temprana: El infante es capaz de separarse activamente de la
madre para explorar el ambiente y volver a ella, primero gateando y luego a través de la
locomoción libre. Estas actividades están muy investidas de energía libidinal, por lo que,
al fatigarse de explorar el ambiente, busca restablecer su energía con el contacto
corporal de su madre: “Recarga Emocional o restablecimiento” y vuelve a alejarse.
Ejercitación Propiamente Dicha: El niño se ejercita placenteramente y se permite
descubrir un inmenso gozo en el uso de su propio cuerpo, como punto culminante del
Narcisismo Infantil: sus propias habilidades lo regocijan, está continuamente
deleitándose con sus descubrimientos, y casi enamorado de ese mundo en expansión y
de su propia grandeza y omnipotencia. Las catexias volcadas previamente en las
habilidades motrices, se desplazan poco a poco hacia las Funciones Autónomas del Yo.
Los primeros pasos en su posición bípeda señalan el periodo de ejercitación locomotriz
por excelencia, con una ampliación sustancial del mundo. Comienza un investimiento
libidinal en continua progresión que se aplica en las habilidades motrices de la
ejercitación y a la exploración del ambiente que se va ampliando.

3.c.- Sub Fase de Acercamiento (15-24 meses).


En este estadio final del proceso de ruptura del cascarón, el deambulador alcanza su
primer nivel de identidad, es decir, llega a constituir una entidad individual separada.
Hay un redescubrimiento de la madre quien es percibido como un individuo separado.
Hay un interés aparentemente constante en esta fase en determinar donde esta la
madre y una conducta activa de acercamiento.
La inflación narcisística de la sub fase de ejercitación y la no necesidad de cercanía (del
periodo anterior) va siendo paulatinamente reemplazada por una creciente
comprensión de la separación acompañada por la vulnerabilidad. Se vuelven cada vez
más importantes el lenguaje simbólico, la intercomunicación vocla y de otros tipos, y el
juego. Son comunes las reacciones adversas ante separaciones breves, lo cual culmina
en una crisis de acercamiento más o menos transitoria, que es de gran significación. Dos
pautas del deambulador indican tanto el deseo de reencuentro con el objeto de amor
como el temor que ese objeto desaparezca: el seguimiento y la huida: la conducta es
ambivalente con su madre en sentido de que oscila entre ser la sombra de la madre y
en otras dedicarse por completo a explorar. El niño ejercita su individuación hasta el
límite, se da cada vez mas cuenta de su separación con la madre y emplea toda clase de

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mecanismo para resistir a ella y contrarrestar su separación real. Deambulador y madre
ya no pueden seguir siendo una unidad dual. La comunicación verbal se hace cada vez
mas necesaria.

Margaret Mahler divide esta Fase de Acercamiento en tres fases:


a.- Comienzo del Acercamiento: Disminuyen los esfuerzos exploratorios de la Fase de
Ejercitación y el niño regresa a su madre, no para la Recarga Emocional, sino para
compartir con ella sus logros y hallazgos. El signo conductual es llenarle el regazo de
elementos que el niño encontró en su mundo de expansión. El niño llega a comprender
que sus deseos no son iguales a los de la madre. Comienza a tener mayor deseo en tener
o hacer lo que otro niño tiene o hace, hay un deseo de actividad de imitación, especular,
de identificación con otro niño. El padre comienza a ser parte del mundo objetal del
niño, se lo comienza a incluir. Además, entabla relaciones con otras personas del
entorno. Descubre maneras mas activas de enfrentar las ausencias de la madre: se
relaciona con otros adultos y se dedica al juego.
b.- Crisis de Acercamiento (18 meses a 24 y con posterioridad): Se manifiesta una crisis y
ambivalencia entre el deseo del niño por ser omnipotente y autónomo en separación de
la madre y la necesidad de que su madre satisfaga de manera mágica sus deseos.
c.- Moldeamiento de la Distancia Óptima: soluciones individuales de esta crisis, que dan
por resultado pautaciones y características de personalidad con las que el niño entra en
la cuarta fase de individuación (la consolidación de la individuación). Disminución
general de la lucha por el acercamiento. Cada niño parece encontrar la distancia óptima
respecto de su madre, la distancia a la cual su funcionamiento era óptimo. Los
elementos de la creciente individuación, que parecen posibilitar esta capacidad para
funcionar a mayor distancia son:
-el desarrollo del lenguaje (nombrar objetos, a sí mismo y familiares en imágenes, etc.),
lo que parece proporcionar una sensación de poder sobre el ambiente;
-el proceso de internalización, internalizando los objetos buenos, proveedores de
satisfacción, incluidos la madre y el padre, y la internalización de las normas, reglas y
exigencias (comienzo del Superyó)
-el progreso de la capacidad de expresar deseos y fantasías en el juego simbólico, así
como el uso del juego para fines de dominio.

Las vicisitudes (serie de circunstancias cambiantes) del proceso de individuación no son


entendidas como conductas especificas de una fase, sino individualmente muy distintas
y diferentes de un niño a otro. Se pone énfasis en esta epata en la manera en que esa
comprensión de individuación era afectada por la relación madre-hijo, padre-hijo y la
integración de la personalidad total del niño individual.

El comienzo de la identidad sexual: En el caso del niño, la zona genital queda investida
de catexis libidinales debido a la posición erecta del pene que comienzan a

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experimentar, lo cual les permite una mayor exploración táctil y visual. Su manipulación
le generará una fuente de placer que facilitará la posibilidad de superar la ansiedad de
castración que el niño afrontará posteriormente en el Complejo de Edipo. El padre
incrementa su presencia en la Constelación Familiar ya que el niño se identifica con éste.
En el caso de la niña, ésta reacciona con cólera hacia la madre por no ser provista del
órgano masculino, por lo que sus recursos de identificación están disminuidos en
relación a los varones. La tarea de llegar a ser un individuo separado parecía más difícil
para niñas que para niños, porque aquellas al notar la diferencia sexual, tendían a
volverse contra la madre, reprochándole, exigiéndole, sintiéndose defraudada por ella,
exigiéndole el saldo de una deuda. Los varones en cambio parecían enfrentarse con la
ansiedad de castración, pero al segundo o tercer año, les resultaba más fácil funcionar
por separado: resultan mas capaces de volverse hacia el mundo exterior o hacia su
propio cuerpo para obtener satisfacción.

3.d.- Sub Fase de Individualidad y Constancia Objetal


(2 años y medio en adelante).
La tarea principal de la cuarta subfase es doble: el logro de una individuación definida y
el logro de un cierto grado de constancia objetal. El establecimiento de la constancia
objetal afectiva (emocional) depende de una gradual internalización de una imagen
constante positivamente catexiada (fuerzas motivadoras) de la madre. Esto permite que
el niño funcione separadamente pese a grados de incomodidad o tensión. La constancia
objetal emocional se basará en el logro cognitivo del objeto permanente pero también
tendrán inferencia todos los otros aspectos del desarrollo de la personalidad del niño.
Se logra en esta fase un sentimiento estable de entidades (limites del yo).
Parece ocurrir la consolidación primitiva de la identidad sexual.
Hay una unificación del objeto bueno y malo en una representación total. Esto
promueve la fusión de los impulsos agresivo y libidinal, y modera el odio por el objeto
cuando la agresión es intensa. En el estado de constancia objetal el objeto de amor no
será reemplazado por otro ni cambiado, el objeto será añorado y no se lo rechaza como
insatisfactorio simplemente porque este ausente.
El transito adecuado en esta fase, requiere ciertas condicionantes: Confianza de que la
madre simbiótica proporcionará un alivio a las tensiones y ansiedades vitales y el niño
ha adquirido la capacidad cognitiva de “saber” que el objeto existe, aunque no lo perciba
(adquisición cognitiva de la representación interna simbólica del objeto único de amor:
la madre)
Se establece en medida suficiente la separación de la representación del yo y del objeto.
La madre es totalmente separada y ubicada en el mundo exterior y al mismo tiempo
tiene existencia en el mundo interno representacional del niño.

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La comunicación verbal, que comenzó en la tercera subfase, se desarrolla durante esta
y en la cuarta subfase, y reemplaza, lentamente a los otros modos de comunicación. El
juego se vuelve mas planificado y constructivo; hay un comienzo del juego de fantasía,
desempeño de roles y juego como sí. Las observaciones acerca del mundo real se
vuelven detalladas y están claramente en el juego, y hay un creciente interés en los
compañeros de juego y en los adultos que no son la madre. Comienza a desarrollarse un
sentimiento del tiempo y de las relaciones espaciales, y junto con él, una creciente
capacidad de tolerar demora en la gratificación y de soportar la separación. Hay una
fuerte resistencia activa a las exigencias de los adultos, una gran necesidad y un deseo
de autonomía.
La cuarta subfase, se caracteriza por el despliegue de funciones cognitivas complejas: la
comunicación verbal, la fantasía y la prueba de realidad.

Ejercitación
locomotriz

Acercamiento

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