DSI
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Tiempo atrás se creía que las habilidades de líder eran innatas, y quién
no nacía líder, nunca lo sería. Hoy sabemos que lo que hace a un líder
es su comportamiento, lo que hace y dice a la gente, es decir,
sus habilidades interpersonales: comunicación efectiva, empatía,
motivación, manejo de conflictos; y también sabemos que estas
habilidades se pueden desarrollar con convicción, con aprendizaje y
con la práctica.
Una herramienta que nos ayuda a desarrollar nuestras habilidades
interpersonales tomando conciencia; conociendo, entendiendo y
comprendiendo nuestras relaciones interpersonales, a través de
conocernos a nosotros mismos, conocer a los otros y entender cómo
son nuestras interacciones y los efectos que producen en los otros.
Según Porter, esta premisa se cumple en todas las personas. Sin embargo, lo
que hace sentir ese bienestar personal, esa auto-valoración, es diferente
para cada persona: son ciertos valores y motivos intrínsecos que difieren de
persona en persona y que actúan como un filtro por el que cada persona se
percibe a sí misma y al mundo que lo rodea.
Si pudiéramos conocer cuáles son esos filtros, es decir, los valores y motivos
intrínsecos, tanto de nosotros mismos como de las otras personas,
podríamos mejorar la manera en que interactuamos, disminuyendo los
malos-entendidos y los conflictos.
El SDI®
Es la herramienta que nos permitirá conocer nuestros motivos intrínsecos y los de
nuestros seguidores.
AZUL:
• Por querer mantener la armonía no insiste en lo que él quiere y luego
se frustra.
• Por creer en los demás no usa el buen juicio y se vuelve crédulo.
• Por ser tan leal deja que se aprovechen de él.
• Por querer ayudar se interpone en el camino y entorpece más que
ayudar.
ROJO:
• Por querer ganar, se lleva todo por delante, sin tener en cuenta a los
demás.
• Por estar tan ansioso por hacer las cosas, no tiene en cuenta a los
otros.
• Por estar tan seguro de su verdad, no escucha a las otras personas.
• Por querer que las cosas se hagan a su manera se vuelve dictatorial.
VERDE
• Por querer tener certezas, retrasa las decisiones.
• Por estar tan preocupado por lo correcto y justo, no tiene en cuenta
los sentimientos de las personas.
• Por ser tan cuidadoso, le resulta difícil confiar en las otras personas.
• Por ser tan autónomo, se aleja de gente agradable y útil.
CENTRO
• Por querer ser flexible, a veces es incoherente.
• Por ser tan abierto a veces pierde noción de lo que piensa
realmente.
• Por necesitar la compañía de los demás le cuesta estar solo.
• Por luchar por mantener opciones, no toma curso de acción claro.
¿Cómo aplicar la Técnica de SDI® al desarrollo
de nuestro liderazgo como directores de
proyectos?
Comenzamos este análisis, el líder es una persona que tiene influencia sobre las
otras personas, y esa influencia proviene de sus habilidades interpersonales:
comunicación efectiva, empatía, negociación, motivación.
Con SDI® podemos desarrollar
estas habilidades:
Influencia:
• Conociendo los sistemas motivacionales de las personas que lideramos, podremos reconocer lo que le es
trascendente a cada uno, haciendo que se sienta importante para nosotros; y por ende, eso redundará en la
influencia que podamos ejercer en ellos.
Comunicación Efectiva:
• Sabiendo lo qué es importante para las personas que nos rodean, conociendo sus valores, sus motivos y la forma
que perciben el mundo, nos va a resultar más fácil entender sus acciones y sus palabras y podremos
comunicarnos con ellos en su propio lenguaje, logrando una comunicación efectiva, evitando malos entendidos y
conflictos y comprendiendo empáticamente a la otra persona.
Empatía:
• Si logramos entender cómo se sienten las personas que lideramos ante una situación dada y podemos ponernos
en sus zapatos, entendiendo sus valores, más fácil nos será generar empatía con ellos.
Motivación:
• Los líderes motivan a su gente para lograr su visión. Muchas veces nos pasa que algunos seguidores se motivan
con nuestras palabras y acciones mientras que otros parecen indiferentes. Ahora sabemos que lo que motiva a
personas de un sistema motivacional es muy diferente a otros.
¿Cómo motivaremos a un ROJO? Mostrándole los desafíos y las
oportunidades.
Rojo positivo: Libera las trabas para que las ideas fluyan.
Rojo negativo: Obstruye el progreso y desvía a líderes potenciales.
Amarillo positivo: Advierte cuando llega el momento de detenerse y
reencauzar los esfuerzos.
Amarillo negativo: Es ambivalente e impredecible.
Verde positivo: Piensa la ruta, impulsa la innovación y abre el paso a las
transformaciones.
Verde negativo: Es permisivo en exceso y el equipo se atasca.
EL SEMAFORO DE LOS JEFES
• Rojo positivo: Liberan las trabas para que las ideas fluyan. Frenan a
quienes deseen saltarse las reglas para beneficio propio, ordenan el
«tráfico» de tareas y regulan a tiempo las conductas desenfrenadas, las
aglomeraciones de argumentaciones inútiles y los delirios por los
privilegios.
• Rojo negativo: ¡Son los señores No! Obstruyen el progreso, pues temen
quedar en evidencia. Desvían a líderes potenciales con talento
emergente. Generan estancamiento y son expertos en aniquilar el
sentido de pertenencia, las ideas frescas y futuristas; secuestran el
espíritu creativo.
• Amarillo positivo: Advierten cuando llega el momento de detenerse.
Promueven pausas periódicas para reencauzar los esfuerzos, los
tiempos y las relaciones. Enriquecen con sabiduría las iniciativas y, si
cuestionan, no pretenden inhibir el avance, sino propiciar que este sea
seguro.
• Verde negativo: Permisivos en exceso, para ellos todo está bien, aun sin
supervisar la tarea. Sus colaboradores saben que no pondrán orden; por
eso, el equipo se atasca, intenta hacer todo a la vez, sin crear
prioridades. Son los clásicos jefes ausentes y poco interesados en los
resultados.
LOS JEFES: FUENTES DE SATISFACCIÓN LABORAL
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