ahogo


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ahogo

1. s. m. Sensación experimentada por el que se ahoga los primeros síntomas fueron unos simples ahogos.
2. Sentimiento de angustia o agobio. opresión
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2022 Larousse Editorial, S.L.

ahogo

 
m. Opresión y fatiga en el pecho, que impide respirar con libertad.
fig.Aprieto, congoja o aflicción grande.
Penuria, falta de recursos.
Sofocación, arrebato de sangre.
Apremio, prisa.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.
Sinónimos

ahogo

nombre masculino
1 opresión fatiga sofocación sofoco asfixia asma apnea (medicina) disnea (medicina)
Asma, apnea y disnea se refieren al ahogo provocado por enfermedad; el ahogo, la opresión, la fatiga y la asfixia son provocados por causas fisiológicas o por condiciones atmosféricas; la sofocación viene provocada por el exceso de calor.
Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos Vox © 2022 Larousse Editorial, S.L.
Traducciones

ahogo

gasp, pant

ahogo

noyade

ahogo

الغرق

ahogo

удавяне

ahogo

溺水

ahogo

溺水

ahogo

drukning

ahogo

טובע

ahogo

溺死

ahogo

익사

ahogo

drunkning

ahogo

SM
1. (= asfixia) → breathlessness
una sensación de ahogo le impedía hablara feeling of breathlessness prevented him from speaking
el asma le produce ahogoasthma makes him breathless
2. (= angustia) → feeling of distress
3. (= apuro económico) → financial difficulty
hemos pasado unos ahogos tremendos para comprar el pisowe went through tremendous difficulties to buy the flat
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005

ahogo

m choking sensation, shortness of breath
English-Spanish/Spanish-English Medical Dictionary Copyright © 2006 by The McGraw-Hill Companies, Inc. All rights reserved.
Ejemplos ?
Con estas exhortaciones y otras por el estilo – es claro que de pensamiento, porque de palabra no podía – no cesé de hablarme; después, aquel ahogo, que ya empezaba a ser aliento, poco a poco fue dejando intervalos mayores, y retardándose sin cesar.
Si me ahogo en tus julios, a mí baja desde el vergel de tu peinado denso frescura de rebozo y de tinaja: y si tirito, dejas que me arrope en tu respiración azul de incienso y en tus carnosos labios de rompope.
Alejandro Quijano En la cúspide radiante que el metal de mi persona dilucida y perfecciona, y en que una mano celeste y otra de tierra me fincan sobre la sien la corona; en la orgía matinal en que me ahogo en azul y soy como un esmeril y central y esencial como el rosal; en la gloria en que melifluo soy activamente casto porque lo vivo y lo inánime se me ofrece gozoso como pasto; en esta mística gula en que mi nombre de pila es una candente cábala que todo lo engrandece y lo aniquila; he descubierto mi símbolo en el candil en forma de bajel que cuelga de las cúpulas criollas su cristal savio y su plegaria fiel.
Pues durante aquella conversación Emma había desaparecido; después, viéndola enfilar la Calle Mayor y girar a la derecha como para ir al cementerio, se perdieron en conjeturas. Tía Rolet dijo al llegar a casa de la nodriza, me ahogo..., aflójeme el corsé.
Y la gran chillería se arma. Cuando se iba calmando gritó una muchacha: -Maestro, ¡Carmela está con el ahogo! Y, en efecto, Carmela parecía en lo supremo del ataque: levantaba la cabeza y abría tamaña boca para poder respirar, dando unos acecidos y produciendo unas hervezones y unos levantamientos de pecho, que inspiraba compasión.
¿Qué son los empleados? Sanguijuelas... lacayos... Yo no me ahogo en tan poca agua... ¡Empleado! ¿Quién puede servir aquí? ¡Si en este país no hay Gobiernos!...
Torbellinos me llevan al encuentro de ríos desesperados, cenestesia incógnita de espectros… y aunque solo en la corriente, no me ahogo… Me dejo fluir como durmiendo… mecedora sin aliento.
Y perdona si en temer mi agravio, mi bien, te ofendo, que no es dolor, el dolor que se contiene atento. Y adiós; que con el ahogo que me embarga los alientos, ni sé ya lo que te digo ni lo que te escribo leo.
Acudieron su mujer y sus vecinos con luces, y halláronle haciendo efectos de nadador, soplando y arrastrando la barriga por el suelo, y meneando brazos y piernas con mucha priesa, y diciendo a grandes voces: ¡Socorro, señores, que me ahogo!
Asimismo, pero, yo, dentro del mismo ahogo, no he parado de reposarme con pensamientos alegres y valientes .¿Por qué debe ser, me decía, que la muerte me experimenta tantas veces.
Quebrantábase su salud con el rudo trabajo a que venía entregado desde el amanecer; algunas noches de invierno, una tos seca desgarraba su pecho; no pocos días de verano sintió un ahogo, un principio de asfixia, que le hizo detenerse y buscar apoyo en el tronco de un árbol; aconsejóle el médico multitud de veces que descansase, que renunciara a su labor diaria; pero el tío Roque se encogía de hombros, se burlaba de consejos y de dolencias, y al romper la aurora bebía un vaso de aguardiente, ensillaba su caballejo, y al campo, a inspeccionarlo todo, a que trabajasen los braceros, a que produjese la tierra, a que no estropeasen a su querida; la única hembra que había sabido pagarle con usura sus desvelos y su constancia.
Que venga... Una mañana, el ahogo de la señora fue más largo, o las fuerzas se hallaban más agotadas tal vez... Sobre el brazo de Dionisia cayó la inerte cabeza de la madre, libre ya de penas y sufrimientos, bañada en eterno reposo.