corzo

corzo, a

(Derivado de *corzar < lat. vulgar curtiare < curtus, truncado.)
s. ZOOLOGÍA Rumiante que vive en Europa y Asia, perteneciente a la familia cérvidos, de astas erectas adornadas con numerosas protuberancias.
NOTA: Nombre científico: (Capreolus capreolus.)
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2022 Larousse Editorial, S.L.

corzo -za

 
m. f. zool. Mamífero artiodáctilo de la familia cérvidos (Capreolus capreolus), algo mayor que la cabra, de cola corta, pelaje gris rojizo, y cuernas pequeñas. Vive en Europa.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.
Traducciones

corzo

roe

corzo

Reh

corzo

/a SM/Froe deer
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005
Ejemplos ?
Dulce es él en los montes cuando de la comitiva rápida se arroja hacia el llano, de pellejo de corzo llevando el sagrado vestido a cazar la sangre del macho cabrío muerto, para devorarle crudo con ansia en los montes de Frigia o de Lidia.
En esta ciudad recuerdo haber corrido el mayor peligro de mi vida. Un labriego mandó a nuestro huésped, su señor, una pieza de caza: un muslo de un soberbio corzo.
El niño creció y llegó a hombre y le colocaron en casa de un cazador, en cuanto aprendió a cazar y supo bien la profesión, le recibió a su servicio el señor de la aldea, donde había una hermosa y honrada joven que agradó al cazador, y cuando lo supo su amo, le regaló una casita, donde vivieron felices y tranquilos amándose de todo corazón. El cazador perseguía un día un corzo; el animal salió del bosque a la llanura, y él le siguió matándole de un tiro.
Declarada la guerra, el oso llamó en su auxilio al ejército de los cuadrúpedos, el buey, la vaca, el asno, el ciervo, el corzo y todos sus semejantes.
18 Y estaban allí los tres hijos de Sarvia: Joab, y Abisai, y Asael. Este Asael era suelto de pies como un corzo del campo. 19 El cual Asael siguió á Abner, yendo tras de él sin apartarse á diestra ni á siniestra.
Y nuestros profesionales del sector popular habrán de salir de las universidades y de las instituciones técnicas cada vez más con una mentalidad no ya propia de la que antes concebía el título profesional una patente de corzo para el ejercicio egoísta e indiferente a los problemas sociales, de las profesiones liberales y técnicas; porque si cada vez más las profesiones se desarrollan dentro de instituciones, ya el atesoramiento y la riqueza misma no son una prueba de capacidad intelectual ni deben ser una característica de éxito social.
Ni valle, ni ladera, ni montaña, ni cueva servían para ocultar a la pobre gente de las montañas cuando Redgauntlet salía en su persecución con cuernos de caza y sabuesos, como si de ciervos se tratase. Y la verdad es que, cuando alcanzaban a alguien, no se andaban con más ceremonias que con un corzo.
Apenas se atrevía a respirar, pero alargaba el cuello todo lo que podía; a través del follaje, y la miraba sin volver los ojos; ya fuese que se hubiera inclinado demasiado, o por cualquier otra causa, crujió de repente una rama, y vio a la joven en el mismo instante oculta bajo la piel; saltó como un corzo y habiéndose ocultado la luna en aquel momento, se escapó a sus miradas.
Pasaron así algún tiempo en aquel lugar desierto, pero llegó un día en que el rey de aquel país, tuvo una partida de caza en el bosque, que resonaba con las tocatas de las trompas, los ladridos de los perros y los alegres gritos de los cazadores. El corzo oyó todo aquel ruido y sentía no encontrarse cerca.
Tenientes 2dos— Manuel Antonio Soloaga, Manuel Navarro, Santiago Linsay, Luis Oballe Subtenientes— Francisco Lencina, Pedro Albarracin, Francisco Moyano, Francisco Corzo, Gervasio Bilbao.
Y el diablillo se salió de mi, para observar atentamente a todos los que pasaban, haciendo número, más o menos visible, en ese corzo cotidiano de los días vulgares, precisamente los más propios para ver disfraces curiosos, raros, llamativos, y para estudiar las diferentes deformidades que en los hombres se manifiestan al rodar por el mundo rozándose unos con otros.
Cuando iba a la floresta, junto al corzo o jabalí herido y sangriento, hacía improvisar a sus profesores de retórica canciones alusivas; los criados llenaban las copas del vino de oro que hierve, y las mujeres batían palmas con movimientos rítmicos y gallardos.