LA FANTÁSTICA Y ATERRADORA HISTORIA DE LAS LLORONAS Hace tan solo algunos cientos de años, como ya lo sabes, palomita mía, tigrillo mío, hubo una preciosa ciudad construida al centro de azules lagos, en un islote que, cual joyel de tezontle, cantera, jade, flores y plumajes, flotaba despidiendo un intenso brillo que visto desde lo lejos, parecía estar hecho de plata.
Cruz de plata por joyel Guardaba tu hermoso seno, Sonreías a mi amor, Descuidabas de tu velo Y cuando a libar fue el labio Las delicias del contento Interpusiste la cruz Y ella recibió mi beso.
Trina en el dintel con siseo igual; parece un cimbel en un tremedal. ¡Triste Necesidad, manantial de injusticias, para dar el joyel de la trilla en las eras el agro necesita un beso de inmundicias!
Su reino no es humano. (Así en el doloroso sembrador de Israel.) Vestía sayas pardas, no enjoyaba su mano ¡y era todo su espíritu un inmenso
joyel!
Gabriela Mistral
He aquí una vida ya prestigiosa, que se manifiesta como un joyel de oro, en donde se guardan las blanquísimas perlas de sus virtudes religiosas, de una brillante obra educativa y de un desempeño, altamente ejemplar, lucido, que se recoge cariñosamente y con la admiración de todos los que tienen la suerte de conocerla, especialmente el fondo de su alma grande, modelada para forjar también almas grandes y preparadas con el buril exquisito de su sabiduría santa.
En hipótesis se pierde el horizonte errabundo, y el campo meditabundo de informe turbión se puebla, como que todo es tiniebla en la conciencia del Mundo. Ya las luciérnagas –brujas del
joyel de Salambó– guiñan la “marche aux flambeaux” de un aquelarre de brujas...
Julio Herrera y Reissig
Ella, el rostro placentero, dijo, y turbada: «Señor, yo le admito y le venero, por conservar el favor de tan gentil caballero». Y besando el rico don, para agradar al doncel, le prende con afición al lado del corazón, por brinquiño y por
joyel.
Nicolás Fernández de Moratín
Y ese sol es gigante de grandeza, Es un joyel de amor y de alegría Con que tu grande autor, naturaleza, Marca de creación el primer día.
Un birrete de velludo con un blanco airón, sujeto por un
joyel de diamantes y un antiguo camafeo, descubre por ambos lados, tanta majestad cubriendo, rubio, cual barba y bigote, bien atusado el cabello.
Ángel de Saavedra
Después al Señor, el joyel y ornamento de la llanura, Revestido de su fuerza, el Granjero de Enlil, A Enkimdu, el dios de los canales y de los fosos, Se lo entregó para que se hiciese cargo de ello.
-Pan comido, mi Juansel.- le contestó su asociada. -Más fácil que una tajada.- volvió a sonreír aquél imaginando el
joyel. Cuando se fue la doncella la siguieron sin resuella.
Antonio Domínguez Hidalgo
Y Nise, prendiendo de un cordón color celeste en un botón del jubón el cupido de oro, le puso como joyel sobre el pecho, y en él fijos sus hermosos ojos (bien que los del espíritu en don Lope) por mejor divertirse y disminuir su tormento, siguiendo del egipcio el consejo, pidió un músico instrumento, y en él (si curiosos no mienten) con los dulces quiebros de su voz, por lo fino y primoroso del concierto, elevó de los oyentes los sentidos lo sonoro de los versos: Niño Dios, ciego Cupido, mi niño de oro, mi bien, ¿cómo es esto, tú en prisiones?