Cosimos los sacos, rompimos las piedras y trabajó el taladro polvoriento: golpeamos las latas y gritamos los himnos, y sudamos en el molino, mas en el corazón de cada hombre quieto yacía el terror.
Si un sábado a la mañana la oyera usted a una mujer decirle a su «marlu»: «Mon chérí, hice cincuenta
latas más que la semana pasada», usted se haría cafishio, ¿sabe?
Roberto Arlt
De pie firme se quedaba en el tendal durante toda la esquila, vigilando que esquilasen con cuidado, sin cortar las ovejas, y que no se traficase a sus expensas con las latas.
Porque esa mujer le dice «hice cincuenta
latas» con el mismo tono que una mujer honrada le diría a su marido: «Querido, este mes, por no comprarme un traje y lavarme la ropa, he economizado treinta pesos».
Roberto Arlt
Y, marchando de conquista en conquista, asociándose grandes capitalistas y pequeños productores, fundó la primera fábrica argentina de conservas de chancho, a ejemplo de las de Norte América, evitando sin embargo el poner en las latas carne podrida; y dotando así a su tierra, gracias al partido que de un miserable cañadón había sabido sacar, de una de las industrias que más contribuirían a enriquecerla.
Llevaba conmigo un mozo, caballero en una mula, cuyas alforjas, a la salida iban bien rellenas; pero las provisiones, naturalmente, se agotaban. Las
latas de foie-gras, de sardinillas y de perdices escabechadas tienen fin.
Emilia Pardo Bazán
Dejando en ello escapar, las ilusiones y picardía; y aquel temple forjador, que eran su sello de vida. Se esconde entre las latas, de un destartalado tranvía; el bulto de un ser humano, tumbado por la bebida.
Se ha insinuado tanto con dos de los magnates más principales, que los ha comprometido ese sábado por la tarde a ir a jugar tute en cuarto con Gumersinda y a cenar con ellos en la fonda. Destapa para el gran caso vinos finísimos, encurtidos, aceitunas y
latas de lo mejor que se trajera.
Tomás Carrasquilla
En tal ocasión fue cuando los tertulianos, cansados de revolverle al señor de Boina armarios y alacenas para sacar a luz estrambóticas antiguallas; de hacer rabiar a Verónica en la cocina robándole los postres o escondiéndole el vino; de atarle al gato
latas en el rabo y de volver los cuadros cara a la pared, idearon cierta infantil travesura, más propia de chicos del Instituto que de hombres barbados; y fue meter una rata enorme de las que en Marineda se llaman «lirios», en una cajita de madera, que, sellada y precintada, hicieron entregar por un mozo, diciendo que era un encarguito venido por la diligencia compostelana.
Emilia Pardo Bazán
Mi Abuela refunfuñaba, pero también sonreía; con las travesuras de este niño, que no maduró en su vida. Parece que estoy viendo, aquellas latas altivas, que sin perder su prestancia, yacían allí vacías.
sin más nutrimentos que los pútridos venenos que ofrecen luminosos supermercados en
latas de felicidades aparentes, con rubias de categoría puta o morenas peludas perniabiertas de brazos alargados, y uñas esbeltas; con labios propicios para el chupón de acero o miradas promisorias de húmedos sueños; o también empaquetados paraísos que les dan la oferta de alcanzar la fama escondida en su precio de oro subterráneo y fiesta.
Antonio Domínguez Hidalgo
Daba pena oír de aquella boca tan hermosa, hecha para callar divinos misterios de la poesía, tantas sandeces envueltas en latas, infundios, y otros terminachos bajos y feos.