Ejemplos ?
Las Descalzas, cuyo monasterio databa desde 1603, no pudieron dejar de ser también amenazadas de asalto, y por turno riguroso cumplía á una monja la vigilancia nocturna del claustro.
DON JUAN ¿Murió la pobre? LA MONJA Murió. Mas mirad que se prolonga la conversación y... DON JUAN Es cierto. Si fuerais vos... LA MONJA Servidora vuestra.
Ya me dirá cuál es esa orden del Rey... Si fuese preciso, la llevaré yo misma. Me senté, cediendo al tono de la monja: —¿Qué pueblo es éste? —Villareal de Navarra.
Las muchachas dividíanse en bandos, siguiendo cada una el de la monja de quien dependía; y terminado el capítulo, las del partido vencedor concurrían á los claustros armadas de matracas encintadas, marimbas, panderos con cascabeles y otros instrumentos, cantando coplas en loor de la monja electa, y aun satirizando á la derrotada y á sus secuaces.
DON JUAN Callada y prudente... LA MONJA Cuando la imprudencia importa, yo soy obediente y... DON JUAN ¡Bueno! Si no desplegáis la boca, yo os prefiero a la abadesa.
Calló inclinándose para examinarme la mano, y comenzando a desatar el vendaje, se volvió un momento: —¿Sor Simona, quiere hacerme el favor de aproximar la luz? La monja acudió.
Entonces recordé haber oído, no sabía cuándo ni dónde, que la nueva de aquel suceso, una monja con disfraz de aldeana hubo de llevarla a Estella.
Su rico amo lo envió en viajes de negocios que lo obligaron a pasar por su ciudad natal de Eisenach. La antigua Wartburg se alzaba como siempre, sobre la peña del «fraile y la monja».
De pronto, envuelto en olas de luz apacible, Lucía vio a un precioso Niño: una criatura que sonreía, que tendía los bracitos, y a quien la monja recibió enajenada en ellos.
No había en él más que juegos, Pendencias y desafíos, Disolutos amoríos, Y crímenes por doquier. Aquí el esposo ultrajado, Allí la justicia hollada, Acá la monja engañada, La seducida mujer.
En los conventos de monjas eran más rettídos, si cabe, los capítulos, y húbolos en que las mansas ovejitas del Señor se arañaron de lo lindo y sin misericordia. En la Encamación, por ejemplo, vióse una monja, la madre Frías, que mató á otra á puñaladas.
Bien haya, repito, la hora en que me vino en mientes el platear pildoras, y dárselas á tragar al pueblo, sin andarme en chupaderitos ni con escriipulos de monja boba.