Ejemplos ?
A estos primeros anillos, quiero decir, a los poetas, están ligados otros anillos, los unos a éste, los otros a aquel, e influidos todos por diferentes entusiasmos. Unos se sienten poseídos por Orfeo, otros por Museo, la mayor parte por Homero.
algunos capítu- los de su libro á la música, la pintura, el teatro, la biblioteca y museo, y, francamente hablando, son estos capítulos los que más han llamado nuestra atención.
Por fin, despues de preserverantes gestiones, he obtenido el consentimiento de los directores del museo para proceder al examen de la momia.
Cuando entré en el museo, un guía me indicó la sala donde se ubicaba la célebre dama y me advirtió que estaba prohibido el flash.
-Pos que lo manden ar museo -exclamó Lola interrumpiendo a la amiga con acento colérico-, que yo pa naíta lo necesito, y hazme el favor de dejarme tranquila y vete tú con él a los toros, que yo no quiero ver más corría que la que yo querría ver hoy desde este pícaro tendío.
En nuestro Museo Histórico, traídas por el General Oribe desde Córdoba donde se hallaban, están hoy custodiadas las banderas del Nº 9 que en Bolivia se hicieron gloriosas.
A la luz de las estrellas y a la mucho más viva de los millares de cirios de la Basílica iluminada de alto abajo, hecha un ascua de fuego, adornada como para una fiesta y con las puertas abiertas de par en par, por donde se desliza, apretándose, el gentío ansioso por contemplar al Pontífice, se ve, destacándose de la roja muceta orlada de armiño que flota sobre la nívea túnica, la cabeza hermosísima del Papa, el puro diseño de medalla de sus facciones, la forma artística de su blanco pelo, dispuesto como el de los bustos de rancio mármol que pueblan el Museo degli Anticchi.
Como ese poema que se adjudica a Bertolt Bretch pero que me vine a enterar en un museo de los Estados Unidos, del Holocausto, en Washington, que en realidad no es de Bertolt Bretch sino de un autor judío, el pastor Martin Niemoeller, cuando habla de que “primero fueron por unos, después fueron por otros y, finalmente, cuando vinieron por ti, ya era demasiado tarde”.
-¿Entonces no le gusta su sonrisa? -Para ser franca, me agrada sonreírme de los que creen adivinarme… -¿Se siente cómoda en este célebre museo parisino, El Louvre?
Esta también es otra de las medidas que conjuntamente con la que anunciáramos hace poco en el Museo del Bicentenario y que es el programa de viviendas que ya anuncio que el primer sorteo para todos los inscriptos, no para todos pero para una parte de los que tengan totalmente en orden los papeles, el primer sorteo de las casas para los que tienen terrenos, se va a hacer el viernes 20 de julio; este va a ser el primer día de sorteo, otra medida también absolutamente destinada a mantener la actividad económica, a mantener el nivel de consumo, a mantener la demanda agregada.
No como las vulgares rockeras de hoy.) Como entenderás, únicamente cuando cierran el museo, puedo salirme de cuadro y andar de grande charla con la presuntuosa de la Milo que recupera sus brazos y manos de Venus y se siente la estrella del Louvre.
Sólo me dieron sus cuidadores unos minutos para charlar con usted, sin embargo, todo ha sido fantástico doña Monalisa y me gustaría permanecer un rato más, pero creo que están a punto de cerrar el museo y tengo que despedirme.