Ejemplos ?
¿De qué mundo es usted? dijo la nuera, con una mirada tan impertinente que la señora Bovary le preguntó si no defendía su propia causa.
Su nuera aparece en el suyo más desaliñada que nunca, con la cara roja como un pimiento seco y con la crin suelta, en medio de una espesísima nube de humo, ¡aparición verdaderamente infernal!; saca medio cuerpo fuera de la balaustrada, y con voz ronca y destemplada, grita, mirando al piso segundo: -¡Tía!...
10.35. Sí, he venido a enfrentar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; 10.36. y enemigos de cada cual serán los que conviven con él.
"Del Júpiter soy hijo, de las ondas, Aunque pastor; si tu desdén no espera A que el monarca de esas grutas hondas En trono de cristal te abrace nuera, Polifemo te llama, no te escondas, Que tanto esposo admira la ribera Cual otro no vio Febo más robusto, Del perezoso Volga al Indo adusto.
No hacían más que música, más que canto; su trabajo cotidiano no era sino pintura, sino escultura; recreaban el corazón de su abuela. La abuela recomenzó: “Ninguna necesidad de ti para nuera mía.
Tres o cuatro viejas, contagiadas, la siguen, y detrás una porción de muchachos y noveleros. El Fiscal cambiaba de colores; Don Juan estaba en ascuas con su nuera.
La abuela dijo otra vez: “Demasiado verdaderas son mis palabras. Pero sea, tú eres mi nuera, a lo que entiendo. Ve pues a recoger su alimento para los que comen; ve a coger una gran red llena.
Porque dice así: «Y tomó Tharé a su hijo Abraham, y a Lot, hijo de Aram, su nieto, y a su nuera Sara, mujer de Abraham; su hijo, y los sacó de la provincia de los caldeos, y los trajo a la tierra de Canaam, vino a Charra, y habitó allí.
La madre estaba de acuerdo con esta economía, pues iba a verlo como antes, cuando había habido en su casa alguna disputa un poco violenta; y sin embargo la señora Bovary madre parecía prevenida contra su nuera.
Cuando la mujer llegó a casa de la abuela, la mujer dijo a la abuela: “Llego, oh madre, yo Tu nuera, yo Tu hija, oh Madre”; así dijo al entrar en casa de la abuela.
Vete”, fue respondido por la abuela a la adolescente. “En verdad, yo soy ciertamente tu nuera. Yo soy de Supremo Maestro Mago; helo aquí llevado vivo.
Como también tenía costumbre de beber mucho aguardiente, frecuentemente mandaba a la criada al «Lión d'Or» a comprar una botella, que anotaban en la cuenta de su hijo; y, para perfumar sus pañuelos, gastó toda la provisión de agua de Colonia que tenía su nuera.