En el poema rúnico anglosajón el nombre de la runa indica que ear significa tumba: Aunque su significado y etimología es incierto, posiblemente el término ear en origen simplemente sería un remedo de ior, el nombre de la runa que le precede, que deriva el nombre de ger (año, cosecha).
Al tiempo el mismo grupo de voluntarios tomó el despacho del gobernador civil José Bastos Ansart en una especie de remedo de golpe de estado para ridiculizar a la República.
Algunos empresarios de Corea del Sur llevan a sus socios extranjeros a una casa kisaeng, pero el lugar es solo una interpretación moderna o apenas un remedo de lo que era una verdadera casa kisaeng.
También se creó una organización de fomento de la maternidad, la Mütterschutzwerk («Acción defensiva de las madres») en 1934 y, en 1937, un remedo de las SS hitlerianas, las brigadas de asalto del Frente Patriótico (Sturmkorps).
Mallorquí comenzó escribiendo el remedo de "Pete Rice" con la serie "Tres Hombres Buenos" que debía sin embargo bien poco a su homóloga americana por sus planteamientos y personajes.
Contraria a algunos importantes aspectos de las reformas aplicadas durante el periodo de dominio estalinista como la orientación de las escuelas —que abandonó el politecnicismo por el que abogaba para convertirse a su juicio en un remedo de la antigua escuela zarista— o la colectivización forzosa —ella propugnaba un ritmo menos acelerado de formación de cooperativas—, no pudo expresar libremente sus críticas a estos, que aparecieron de forma velada.
La corte estuvo tres años de luto. Del mausoleo que se levantó a la reina sólo fue posteriormente el de Caria un mezquino remedo.
Mi voz remedo informe de tu canto.» Dijo Fileno; y con el plectro de oro hirió la acorde lira; y en los senos del Betis cristalino el canto resonó.
- IV - ¡El mar, el mar! Remedo tenebroso De la insondable eternidad, espera De la trompa final el son medroso Para romper hambriento su barrera.
A vista tal, lleno de asombro y miedo, con las manos cubriéndome los ojos, caí sin voz, helado, fiel remedo de mortales despejos...
Pero soy un principiante; de poeta vil remedo; quiero escribir, mas no puedo, me falta temperamento, me falta mucho talento y sin embargo...
¡No se juega a la vida, a la pasión sollozante, cuando desde el fondo de un ataúd dos espcetros sustanciales nos piden cuenta de nuestro
remedo y nuestra falsedad!
Horacio Quiroga