Bitacora de una Conchuda 1
Cuando andes conchuda, protege a tu gente y enciérrate en tu pieza... no en tu casa, en tu pieza, que nadie sea víctima de tu lengua viperina.
Cuando andes conchuda, protege a tu gente y enciérrate en tu pieza... no en tu casa, en tu pieza, que nadie sea víctima de tu lengua viperina.
Bella y loca y gran artista!
Lo que más me molesta del perro es que nos acecha y nos interrumpe cuando hacemos el amor. Entiendo que la pieza es chica y que no tenemos donde más hacerlo, pero... ¡el perro no se va! Beto lo sienta en el sillón pero ahí se queda: mirándonos, llorando, gimiendo y matándome las pasiones. Una vez lloró durante todo nuestro encuentro, pero yo me concentré en el cuerpo de mi pololo y me las arreglé para desconectarme del animal.
Una vez estábamos en pleno sexo oral, él de pie y yo sentada a la orilla de la cama, sin el perro a la vista.
El trance me cerró los ojos hasta que por acto reflejo, los abrí y ¡Chan! descubrí que el animal le chupaba las pantorrillas a Beto, mientras yo se la chupaba a él. ¡Me sequé entera como la sal!.
Le paré los carros, mi pololo sacó al perro, lo sentó en el sillón, le gritó un par de garabatos y seguimos con lo nuestro. Sin embargo no podía dejar de preguntarme: ¿Habrá estado gozando ese perro? ¿Participé de un trío zoo-fílico sin mi consentimiento?
Otra vez, estábamos haciendo el amor en posición mujer vaquera-hombre caballo. Como será lo feliz que estaba que se me había olvidado que el perro estaba en la pieza, mirándonos como siempre.
Peor para mi, el quiltro salta a la cama y me ¡lame un cachete del poto! ¡Que asco! Y yo que soy pro animal, corazón fauna, anti Claudio Cárcamo y todo eso. Salté cual payasa de caja de sorpresa, agarré una almohada y me tapé las pechugas. Lo quedé mirando fijo como si estuviera temblando fuerte.
Beto reacciona como siempre. Agarra al perro, lo instala a la fuerza en ese maldito sillón que no se para qué está ahí, le grita un par de garabatos y vuelve a la cama. Demasiado tarde: “necesito tiempo para superar la lengua de tu perro en mi poto”. Para colmo, cuando es hora de dormir, ahí se instala el weón entremedio de nosotros, debajo de las sábanas. Perdón, ella, “la weona” entre nosotros. Por que es perra la yegua, y grande, olorosa, y no muy bonita. Un rottweiler para ser más precisa.
Cuando me quejo, mi pololo siempre empieza con su discurso jipi del orto -que cada día soporto menos-: ..."Ay ya córtala con las malas energías..." “si no entiende”, “ella quiere puro amorsh” “¿cierto bonita?’ “ella no se queja...”
Luego mueve al perro a los pies de la cama y para mi desgracia, se vuelve a meter, !se arrastra hasta llegar a la almohada!
Cada vez que le digo que no me gusta el comportamiento del perro, se lo toma pésimo y hasta se aleja. El otro día, se fue en la “filosófica” y me dijo: “¿Sabias que adopté a este perro un mes antes de conocerte a ti? Si hubiese sabido que te conocería no lo hubiese adoptado, hubiese cuidado sólo de ti (“muchas gracias amo”, pienso yo). “Como es la vida ¿he?, Creo que sería cruel de mi parte, dejar a la perrita de lado sólo porque ahora tengo polola, que injusto sería eso.”
Mi pololo no entiende de balance ni armonía. Cuando intento convencerlo de que le haga una camita aparte, fuera de la pieza y que le enseñe modales, me mira con desconfianza y me tira una indirecta “La perrita ya te tiene miedo”.
No sé si estoy enamorada. Podría patear a mi pololo pero por ahora no quiero. ¡Como puedo ser tan caliente! Siento que aun me queda un poco de paciencia para tolerarlo, a cambio de los miles de beneficios carnales y emocionales que extraigo de esta relación. Por eso pienso que no es de mi mayor interés quejarme mucho, pues luego me quedo sin el sexo maravilloso que tenemos cada vez que el perro me deja tranquila.
Este hombre me vuelve loca, es realmente guapísimo, si hasta se parece a dios el maldito. Tanto que cuando lo vi, lo apunté con el dedo, como si la naturaleza lo hubiese hecho a mi medida. Le dije a mi amiga que ese era el hombre más hermoso que había visto en toda mi vida... ¡El tipo es sin duda, físicamente glorioso, de esos que ves en la calle y no lo puedes creer. Pero la naturaleza es sabia, cruel y misteriosa; te da una cosa y te quita otra: Al bello de mi pololo le falta un, dos, tres, mil tornillos!
Él actúa como si estuviese enamorado de su perra, fuma demasiada marihuana, no tiene ni uno, no lee, pero ¡ay cómo me gusta follármelo!.
Me mamo a su perra, habla puras leseras, pero después me pide perdón con esa carita, ese metro noventa, esos ojos azules, ese pelito rubio, esos músculos de modelo hippie Calvin Klein, ese pene enorme y listo! ...chucha le perdono todo. ¿Porque mierda seré tan caliente y superficial? Tengo amigas que son inmunes a la belleza externa de los hombres, hay mujeres que no se dejan perder la cabeza por un gran pene y una cara bonita. Como esas que describe el libro "porqué los hombres aman a las cabronas". Yo quiero ser una de esas. ... !Bah!, esperen; No recuerdo si había algún capítulo que instruyese sobre el manejo de los penes enormes, de esos que están enamorados de sus perros, o de cómo manejar a un mijito rico con perro “lapa” que habla puras webadas, pero es tierno y te folla espectacular o ¿es muy warrior lo que estoy diciendo?
Betiana
Por Ilana R. 2009
En este tiempo me parece difícil pronunciarse sobre el amor. Un tema, una felicidad, un dolor, de todos los tiempos. Hoy me parece difícil decir algo que no suene cursi o irreverente, después de tanto arte bellamente trabajado en torno a ese sentimiento. Sin embargo, hoy y cuatrocientos veinticinco ayeres me incitan a aventurar unas líneas propias al respecto.
El amor es una de las experiencias más íntimas y potentes que experimenta el ser humano, tanto cuando es vivido de una forma sabia, como cuando se vive inmaduramente. Pero cuando se habla en exclusivo de la relación de pareja, el amor no es sólo tú y yo, el amor es tú, yo y un tercero, un tercero variable que puede ser singular o múltiple. Es eso completamente indefinible, sin embargo, totalmente expuesto al juicio del testigo.
Siempre he pensado que las cosas son independientes de su naturaleza. Mientras algo sea de tal modo para alguien, el sueño, la mentira, la ficción, se transforman en verdad. Verdad es aquello que cada quien siente como tal. Es por eso que una cara de las creencias es que pueden llegar a ser muy peligrosas. Es por eso, que como testigo de tu amor, lucho contra mis conceptos para decir de corazón que te entiendo.
Después de la dicha cantidad de días caminando con un dolor así, es natural llegar a variados cuestionamientos. Principalmente a la pregunta por la legitimidad de la permanencia del dolor de amor, pero también a la pregunta sobre la calidad del amor que siento. Porque ese sentimiento, cuando no es correspondido, se transforma en un crudo tormento que rompe con los conceptos previos y que quiere romper con las normas, es una experiencia que ciega y que despierta a la vez en una constante lucha entre la ilusión y la realidad. Querer justificar la exposición personal con la incondicionalidad, olvidando el amor propio, es apegarse a una esperanza. La esperanza inmadura de un amor que no busca reciprocidad.
Cuando la persona a quien amas, ama a otra, caes en la tentación de enjuiciar su amor y su dolor, tratando de favorecer tu posición: “eso no es amor”, lo que yo siento sí. Porque las pasiones, en tanto padecimiento y perturbación, transforman el mundo alrededor de forma extrema.
Por supuesto sin respuestas, sin verdades, y con muchas dudas, quisiera decir que el dolor de amor es el más valioso tormento, porque no hay sentimiento que como el amor instale con mayor fuerza la lucha contra el ego.
Luvina.
Violeta Parra, incansable llorona de Chile, el folklor y en resumidas cuentas la esencia humana.
Una Grande entre todas las Lloronas.
Frida Kahlo
también la honran Chavela Vargas y Lila Downs
Lo que en algún momento nos parece ser lo correcto, mañana puede ser lo más lejano al camino indicado para el desarrollo personal. Me parece importante permitirse estas licencias de visiones esféricas, y perdonarse por cambiar de opinión.
Permanente lidiamos con la resistencia al cambio, lo vemos y lo miramos en el que está al frente, muchas veces con molestia. Cuando nos vemos en este espejo, lo "ajenizamos" cómo si fuera una persona distinta, pero realmente la sombra que tanto nos molesta es realmente la nuestra que se refleja sacándonos la lengua. Esta sombra, parece ser una poderosa fuerza que se acumula y manifiesta en infinitas formas cuando uno se aleja de su propia naturaleza, o como diría Christopher Vogler "cuando uno no hace justicia de sus talentos", esta sombra rompe nuestro equilibrio hasta que podemos ver nuestra naturaleza escondida en el bosque de nuestra alma-mente-corazón, tratando de darnos un mensaje claro, personal, individual y a la vez global y completamente humano. ¿Porqué la sombra es necesariamente un enemigo? Yo diría que mas bien es un mensajero de la ultratumba personal del inconsciente, que abre un portal a la auto-observación.
En los ultimos meses de prolongada reflexión y encuentros con la sombra, me pareció escuchar lo que ella me quería decir... gracias también a la influencia de un ser más sabio que me mostró cómo escuchar (algo). Y es graciosamente lo que le sigue a la típica frase cliché de psicólogo caricaturizado "Lo primero es la negación", y es precisamente en la fase de la aceptación, dónde llegan los cambios positivos. De aceptar que las cosas no son como te las esperas que sean, o de aceptar que las cosas no son como tú crees que deberían ser, o de aceptar que te equivocaste, en ese momento, la cabeza dura se relaja y el dolor de cabeza pasa, la tensión muscular baja y la vacuidad rodea el contexto y todo pierde la importancia que le dábamos... y por primera vez en tanto tiempo de tensión, logras estar en paz.
Hasta que te equivocas de nuevo y debes volver a empezar... pero también, juzgarse por equivocarse es sólo alimentar a esta sombra de motivos para seguir persiguiéndote... he ahí en ese momento, la importancia de no darle la importancia que exige.
La Vulpeja