Desear no es querer. Se desea lo que se sabe que no dura. Se quiere lo que se sabe que es eterno. - Rousseau
a mi querido dragón
Hay noches como hoy, en las cuales te nombro. Pensarte, es sostenerme de una línea imaginaria que nos une. No obstante, la realidad es que no existen uniones perfectas, ni días que nos sostienen. Lo eterno es fatal, un desastre de palabras que buscan formarnos. Ya sabes bien, que el sentido que tienen las cosas, son un producto de los sueños más ineluctables. A nuestra manera, quisimos estar agarrados del tiempo, pero nunca nos hemos tocado. De esto consisten las noches, mi cuerpo vagando en la oscuridad, buscándote.
No existes, pero te hago real en cada palabra que escribo. En otro espacio, haces un cerco; ese es el momento abismal donde eres sin mí. Más cada noche, te nombro sin tener la esperanza de que me escuches. Tu cuerpo se desplaza sin conocerme y en el más allá sufres sin tener consuelo o alguna certeza. De este modo, cargas con tu soledad y con las pérdidas que te han sido destinadas por la vida.
Hay noches como éstas, en las que no percibo tu mirada. Tu falta me confirma que no existo entre tus brazos. Entre todo lo que pudiera desear, me gustaría susurrar a tu oído todas las definiciones del amor que quisiera mostrarte. No obstante, eres la forma más real de un mito. Busco consolarte, pero no estás en el mismo espacio. Eres, en fin, un tiempo perdido en el cual no existo.
***
Recuerda que en los instantes más inciertos de tu existencia, hay algo de luz que se filtra entre la confusión, entre la muerte. No dejes de tener razones para sentir algo de felicidad. Lo que define nuestra humanidad no sólo se compone de lo que perdimos, sino que también incluye perseguir los destellos de luz que en la distancia nos relatan un nuevo comienzo.
Mi deseo es que hoy sean llenos tus pensamientos, de una realidad distinta. Que en noches, días y años como éste, existan mis palabras para darte un poco de aliento. Algo nos dice, que morir es despertar...
-A.