No era esta la película que quería comentar hoy, pero, ayer mismo la volví a ver y me anime a publicar este post. Bueno, esto está que arde. Aquí tenemos al gran coloso de Paul Newman que me pone a mí en llamas.
Esta película, ganadora de tres Óscar, mejor fotografía, mejor montaje y mejor canción está repleta de actorazos ya entraditos en edad, pero que están estupendos. Película de los años 70 que nos muestra una adaptación de la novela de Richard Martin Stern “la torre” y la novela de Thomas N. Scortia y Frank M. Robinson “el infierno de cristal”. En aquella época la Warner Bros tenía los derechos cinematográficos de “la torre” y la Twentieth Century Fox tenía los de “la torre de cristal”. He aquí el problema, corrían el peligro de estrenar ambos películas con la misma temática.
Las dos novelas en las que se basa la película se publicaron en Estados Unidos coincidiendo con la inauguración de las Torres Gemelas del World Trade Center de Nueva York, ya que por entonces se especuló mucho en la prensa y la TV sobre las medidas de seguridad de aquellos enormes edificios en caso de incendio.
Fue Irwin Allen, conocido productor al que llamaban “el maestro del desastre” (le recordaremos por la película de “la aventura del Poseidón”) quien propuso a la Fox y la Warner asociarse para producir una sola película. La fox se haría cargo de distribuirla por Norteamérica y la Warner por el resto del mundo. Allen contrato a Stirling Silliphant para escribir el guión de ambas novelas. Quedando como título final “la torre del infierno” traducida aquí como “el coloso en llamas”.
Allen produjo y dirigió las escenas de acción del coloso en llamas junto con el director contratado por Allen, John Guillermin, autor de “Alarma: vuelo 502 secuestrado”. La elección lógica debería haber sido Ronald Neame tras el éxito de “la aventura del Poseidón” pero se encontraba en Alemania rodando y no pudo ser.
Había poco tiempo para el rodaje, apenas poco más de dos meses, por lo que se repartieron las tareas y se organizaron como hormiguitas. Guillermin dirigiría las escenas dramáticas y Allen las de acción. El director de fotografía de “la aventura del Poseidón” ya se había retirado por lo que Allen tuvo que contratar a nuevos directores de fotografía. Contaron con Fred Koenekamp, que trabajaría estrechamente en el equipo de Guillermin y Joseph Biroc que trabajaría en el equipo de Allen. Koenekamp es conocido por la película de Papillon, donde conoció a McQueen y este le recomendó para esta película, al final McQueen fue colocando a todos sus amigos en la película.
Se fueron incorporando personas que ya habían trabajado en “la aventura del Poseidón” para los efectos especiales.
Comentaban de Allen lo siguiente:
“Irwin Allen estaba ansioso por conseguir que todo pareciera real, pero al mismo tiempo, la seguridad (de los actores y los extras) era lo más importante para él. No menos de 30 personas del cuerpo del cuerpo de bomberos de San Francisco y los Ángeles estaban presente durante el rodaje de las escenas de acción más grande (...)”.
El fuego se conseguía mediante una mezcla de gases y el departamento de bomberos de los Ángeles limitaba los planos a 20 o 30 segundos como máximo debido al calor a que el calor era enorme y el fuego podría haberse propagado con facilidad. Esto nos limitaba enormemente los ángulos de cámara y las posiciones para iluminar, de manera que debíamos pensar cada plano minuciosamente con mucha antelación por medio de storyboards (...)
Nunca usé menos de tres cámaras simultáneamente para no perder detalles de la acción, y en ocasiones llegué a usar ocho, como en el gigantesco set del Salón Promenade (donde se encuentran los invitados cuando estallan los tanques de agua al final del film), que ocupaba un estudio de sonido al completo. Las cámaras se posicionaron en forma de óvalo rodeando el set, porque debíamos de cubrir las reacciones de los personajes principales y lo más difícil, evitar que desde un ángulo de cámara se viese la siguiente. Estuvimos 3 semanas rodando en aquel set (...).
Debido a que en el techo se acumulaba el calor de las llamas, al contrario que Koenekamp nosotros no podíamos colocar las luces en esa posición. Sin embargo, pronto me di cuenta que en la mayoría de los planos las luces no eran necesarias ya que las propias llamas eran una fuente de iluminación lo suficientemente potente y realista. Para compensar el poco tiempo que podía durar cada plano, en ocasiones rodamos a dos, tres, o incluso cuatro veces la velocidad normal, con lo que una vez proyectadas las imágenes a 24 fotogramas por segundo, las escenas parece que tienen una duración mayor. En muchas ocasiones, al rodar con varias cámaras a la vez, teníamos el problema de que la luz que era adecuada para una de ellas, podía ser insuficiente para otra. Por ello, tuvimos que realizar ciertos compromisos al iluminar, pero no nos importó ya que el material que estábamos consiguiendo era magnífico (...)."

En cuanto a la elección de los actores, en un principio McQueen estaba pensado para el papel del arquitecto, que era el papel protagonista, pero McQueen prefirió el papel de jefe de bomberos y le sugirió a Allen que el papel de arquitecto lo interpretara su gran amigo Paul Newman, quedándose este con Faye Dunaway como novia (una suerte para él que ya había tenido Mcqueen en otras películas). Curiosamente, tanto McQueen como Newman tienen las mismas líneas de diálogo porque así se quiso. Ambos cobraron lo mismo, 1 millón de dólares más el 7,5% de los beneficios. Nos encontramos con William Holden que interpreta a Jim Duncan, el constructor del edificio y la modelo Susan Blakely, a su hija Patty, casada con Roger Simmonds interpretado por Richard Chamberlain, que es el encargado de la instalación eléctrica del edificio. La actuación de Chamberlain, para mi gusto, deja bastante que desear, la verdad. Jennifer Jones (en su último film) junto con Fred Astaire, interpreta a una pareja que se enamora esa misma noche. Entre otros muchos actores.

Pero sin lugar a dudas, los que llevan el peso de la película son estos dos actorazos, McQueen y Newman, ambos con esos ojazos azules, no sé si pueden apagar un fuego o avivarlo más.

El coloso en llamas sienta un precedente para las películas de catástrofes. A partir de entonces se han hecho muchas, pero, con la esencia de esta, pocas. Se masca la tragedia desde el minuto uno, todo aparentemente normal pero...... Una gran fiesta, todos de gala, ellos con trajes y camisas con chorreras, ellas con largos vestidos y escotes que distraen. Se muestran planos desde abajo para que veamos lo grandioso del edificio (gran maqueta) y desde los ascensores externos, todo ello se empieza a alternar con un plano de un pequeño fuego que empieza en una de las salas pero que apunta maneras, no se trata de fuego en la sartén o una llamita de nada, no amigos, es fuego del bueno, del que quema. Nos va mostrando todo lo perfecto del edificio, todo lo nuevo, a estrenar, para que luego veamos en lo que se puede convertir en pocas horas la ambición y la codicia humana.

Incertidumbre y visión de desastre que solo el espectador conoce, antes que los protagonistas. Eso crea una tensión, como siempre digo, cuidado que viene el lobo. No les podemos avisar porque ellos están ensimismados con su fiesta, sus romances y el estreno del gran coloso.
A mi querido Paul Newman es al único al que le huele a chamusquina todo esto, intuye lo que se avecina y por eso él sí se aleja de los trajes con chorreras y lleva esa chaqueta de ante color canela que, con su pelo canoso, le da un aspecto magnífico, esta guapísimo (¿se me nota mucho que me encanta Paul?) El nos guía para que nosotros pensemos como él, necesita a alguien que le escuche y esos somos nosotros, los espectadores, le apoyamos en todo momento y sabemos lo que siente. Tenemos nuestras esperanzas puestas en él y en el jefe de bomberos, McQueen. No debemos olvidar a la maravillosa Faye Danawey (aquella que nos dejo locos con Bonnie and Clyde), interpreta a la novia de Newman y lleva un traje que incendia por sí mismo, no es que haga una interpretación de diez, pero es necesaria en esta película.

Todo comienza a complicarse a medida que pasan los minutos, que no son pocos, porque dura bastante este metraje. No nos deja ni un respiro, cuando parece que tiene arreglo va a peor y comienza la tragedia, no se puede parar, va a más, crece como la pólvora. Los planos del fuego en esta película son aterradores, muy buenos. El contraste de la música en la fiesta con el ruido de las llamas y la desesperación de Paul Newman para que le hagan caso, esta sensacional.

Muy buena elección la del vestuario. El constructor, Duncan interpretado por William Holden, no escatima en ahorrarse dinero a la hora de construir el edificio y se presenta con una chaqueta de raso roja, roja como el fuego, símbolo quizás de esa ambición y codicia humana. Duncan alardea de sus sistemas de seguridad y se niega a desalojar el edificio frente a un jefe de bomberos (McQueen) que le exige que desalojen. Fantásticos planos cuando todos se agolpan frente a los ascensores con nerviosismo, te hace sentir la angustia en tiempo real.
Película que está marcando historias de amor al tiempo que la cosa se complica. La pareja que se queda atrapada en una habitación por estar haciendo el amor. Ella con solo una camisa y ropa interior se arrastra por el suelo intentando sobrevivir y al final pasa lo inevitable. La pareja encantadora que se enamora esa noche, interpretada por el gran fred Astaire y Jennifer Jones. La escena de Faye y Newman en la cama....
He de decir que, en cuanto al guión, los diálogos son algo flojos pero, ante este tipo de películas, es lo que menos importa, te mantiene en vilo, que es lo importante, tampoco hay mucho que decir.
Como anécdota contaros que durante el rodaje se produjo un incendio de verdad en el estudio. Los bomberos que acudieron a sofocarlo fueron ayudados por el propio equipo del film incluyendo algunos de los actores que rodaban en ese momento. Steve McQueen echó una mano, todavía vestido con su uniforme de jefe de bomberos. Un bombero auténtico que estaba a su lado le reconoció y exclamó "¡Mi mujer no se lo va a creer!", a lo que McQueen respondió "La mía tampoco..."
Los efectos especiales para la época en que se hizo la película están muy logrados. Las maquetas apenas se aprecian como tal. El mismo Abbot comenta:
"Mi mayor misión en el film fue la fotografía de las miniaturas. Construimos el edificio de 138 pisos con un tamaño de 70 pies. Podríamos haberlo hecho incluso más alto, pero eso habría hecho imposible rodar planos picados, que eran imprescindibles. Una vez tuvimos construida la miniatura del edificio, tanto los fuegos como las explosiones debían de ser de la misma escala. Es la única manera de trabajar cuando ruedas con miniaturas. Después de tres días de pruebas, hallamos la escala apropiada una vez que estábamos fotografiando a 72 fotogramas por segundo, 3 veces la velocidad normal. (...)".
Destacar la música de John Williams, muy bien adaptada a cada momento.
Irwin Allen fue condecorado por distintas asociaciones de bomberos porque la película contribuyó a la mejora de los sistemas antiincendios por todo el mundo y la propia película comienza de esta manera:
“Esta película está dedicada a todos aquellos que dieron sus vidas para que otros pudieran vivir, a los hombres que luchan contra el fuego….”
Os dejo este post. Si os apetece pasar un rato entre llamas reales y no tan reales con Paul Newman, McQueen y la guapa Faye, ya sabéis, a ver la pelí.